En este momento están operando a mi hermana en la fundación Santa Fe de Bogotá. Cambian la válvula vitral de su marcapasos. El corazón es el órgano principal del sistema circulatorio, encargado de impulsar la sangre a través del cuerpo. Su función es bombardear la sangre rica en oxígeno y nutrientes a los tejidos y órganos, mientras transporta la sangre desoxigenada hacia los pulmones para su oxigenación. Además, el corazón tiene un tamaño aproximado de un puño y consta de cuatro cámaras: dos aurículas y dos ventrículos, que trabajan en conjunto para mantener el flujo sanguíneo adecuado en todo el organismo. Nayibe desde hace más de 25 años ha tenido que lidiar con su corazón y lo ha hecho no sólo con mucha inteligencia y diligencia, sino desde un amor por todo lo que ha significado su vida y como si fuera poco con un agradecimiento por todo lo que le ha dado, esto constituye un ejemplo para los que la conocemos.
El sistema circulatorio es el primer sistema funcional del embrión de un vertebrado. El corazón fetal manifiesta actividad a partir de la tercera semana del desarrollo embrionario. La formación del corazón empieza en la línea primitiva del embrión a partir de células del mesodermo. En la 5.ª semana la frecuencia cardiaca del embrión es entre 400-500 latidos/min, disminuye progresivamente hasta alcanzar en la 10.ª semana 180-200 latidos/min. Es el órgano que nunca deja de funcionar. Así es mi hermana con su vida. Es demasiado responsable, lo fue desde niña. Nació en Bucaramanga Santander. Sí no estoy mal, creo que fue entre el 55 y 56 del siglo pasado. Es la única mujer entre tres hermanos.
Recuerdo que recién casada, es más, en su luna de miel empezó el galimatías con su corazón y la lucha por vivir con un diagnostico reservado con respecto a este órgano vital. La vida le cambio desde ese momento, pero es cierto que el hecho se convirtió en un reto que asumió con entereza y valentía. Empezamos todos desde este momento a volvernos expertos en el corazón. Siempre asumimos que nos funcionará perfectamente. No fue el caso de Nayibe. No sabíamos si su corazón presentaba bradicardia, bloqueos o pausas que casi siempre causan mareos, desmayos o fatiga persistente. Inició muy joven la búsqueda de un diagnostico certero que le permitiera vivir tranquilamente. Realmente fueron muchos años de visitas al cardiólogo, de días en la clínica y por supuesto de angustias. Todo lo asumió con mucha entereza.
Así ha sido todo en su vida. Nunca perdió un año. Estudio hasta cuarto de Bachillerato en el colegio "Nuestra señora del transito" de Bucaramanga. Los dos años siguientes en el colegio del Rosario que era de monjas. En estos años no fue compinchera, ni rumbera y siempre daba la sensación de ser una niña sin mayores problemas. Después por ella misma supe que tenía una percepción de la realidad inusual para la edad y que para bien o para mal, se enteraba de todo lo que sucedía en la casa: Lo bueno y lo malo. Desde esa época comenzó una relación directa con mi madre miryan que permaneció así, hasta la muerte de ella.
En una novela de Héctor Abad Facio Lince que se llama; "Salvo mi corazón todo está bien" Aprendí todo sobre el corazón de una persona. No solo es la historia de Alberto Álvarez, uno de los críticos de cine más importantes que ha tenido Colombia, sino que es un verdadero tratado sobre el corazón. Allí leí que "Hipócrates, en su aforismo 69, dice que «los obesos están más expuestos a la muerte repentina que los delgados». Otros médicos de la Antigüedad observaron que las personas de baja estatura viven más años, en promedio, que las altas. Es posible que estas observaciones tengan alguna explicación fisiológica. Según la legge del cuore (ley del corazón) del italiano Darío Maestrini, hay una relación entre la sangre que entra en el ventrículo izquierdo durante la diástole (cuando el músculo cardíaco se relaja) y la cantidad de sangre que el corazón está en condiciones de repartir a todo el cuerpo durante la sístole, cuando el ventrículo izquierdo se contrae y expulsa por la aorta la sangre oxigenada de la que vivimos y nos nutrimos los animales". "La fuerza normal del corazón y la medida más importante de su funcionamiento es la FE, que nada tiene que ver con la fe de los creyentes, sino que es la fracción de eyección, es decir, el porcentaje de sangre que se expulsa en cada contracción o, lo que es lo mismo, el volumen que queda de sangre en el ventrículo izquierdo inmediatamente después de la sístole". A mi hermana por sus problemas cardiacos le pusieron un marcapasos. Creo que fue hace 21 años en la "Fundación clínica Sachio".
Nayibe se casó con Rubén Darío con quien terminó economía en la universidad Santo Tomas De Aquino, tiene dos hijos, Camilo e Iván. Tres hermosos nietos y hoy vive en Bogotá disfrutando de su jubilación. Cuando pienso en sus días nunca se me olvida que en la medida en que su corazón sea capaz de expulsar siquiera la mitad de la sangre oxigenada que entra en su ventrículo izquierdo (proveniente de la aurícula izquierda y de los pulmones), ella está bien. Analizo que una persona sana, en general, expulsa dos tercios de ese volumen, poco más o menos, o un 66 %. Si al ventrículo izquierdo le entran 100 cm3 de sangre oxigenada al relajarse, cuando el corazón se contrae o hace la sístole debe ser capaz de enviar al cuerpo 60 cm3 de esa sangre, es decir, el 60 % de lo que le entró. Es cierto, un buen corazón humano bombea en cada sístole setenta mililitros, un poco más de cuatro litros por minuto. Con sesenta pulsaciones y en sesenta segundos, casi toda la sangre que tenemos en el cuerpo ha pasado ya a través del corazón y se ha oxigenado en los pulmones. Pocas veces estamos conscientes de estos datos. Menos lo somos de que nuestro corazón piensa.
Son las 11 AM en punto. Creo que a esta hora ya salió de la cirugía. Su marcapasos deberá funcionar muy bien y esa bella vida estará más tiempo con nosotros. Ahí estarán sus hijos, sus nietos y su esposo. Su perro Nayron la estará esperando y si la vida es justa la volveremos a verla sonriendo y llena de tareas. Ojala el destino nos prodigue esa suerte.
