jueves, 19 de marzo de 2026

LA CONTRACULTURA EN UN TRIUNVIRATO PERSPICAZ

 



Athos, Porthos, Aramis y D’Artagnan, juntos se verán envueltos en todo tipo de peripecias, romances e intrigas políticas en contra del Cardenal Richelieu en esa gran novela de aventuras de Alejandro Dumas: "Los tres mosqueteros".  Carolina, Federico y el suscrito, no tenemos cardenal en contra pero sí somos un triunvirato de contracultura que es una excepción en esta sociedad consumista, arribista donde todos son iguales para ser diferentes. Shakespeare decía que "en nada me considero tan feliz como en que un alma recuerde a mis buenos Amigos". Es un hecho, buena compañía, frías cervezas, buena acogida, pueden hacernos buenas personas. "El caballero de la triste figura" y su escudero Sancho Panza, aunque empiezan una relación basada en beneficios para ambos, se terminan volviendo los mejores amigos. Pasaron por aventuras inigualables en las que Don Quijote peleó contra gigantes, mientras Sancho sabía que eran sólo molinos de viento, pero le seguía la corriente, ¿qué es esto sino amistad?. Nosotros tenemos complicidades mutuas, silencios compartidos y juicios para nada condenatorios. 

Carolina me recuerda el primer párrafo de "Que viva la música" de Andrés Caicedo: "Soy rubia. Rubísima. Soy tan rubia que me dicen: "Mona, no es sino que aletee ese pelo sobre mi cara y verá que me libra de esta sombra que me acosa". No  era sombra sino muerte lo que le cruzaba la cara y me dio miedo perder mi brillo". Siempre que nos topamos en la tienda de Karen partimos del a priori de que la validez lógica no es garantía de verdad. 

Ayer tomamos pola como cosacos. A la mona la conocí hablando de antipsiquiatría y concretamente de David Cooper. En "gramática de la vida" este pensador hace un estudio profundo que abarca la relación entre el lenguaje y el poder en la sociedad.  En los 70 del siglo pasado se hizo famoso por su análisis revolucionario de las actividades humanas y su crítica a las instituciones y actitudes des-personalizadoras impuestas por la sociedad moderna. En este libro, Cooper explora temas como la psiquiatría, la enfermedad mental, la sexualidad, la psicología comparada y la semiótica. Su enfoque se centra en la libertad de los encuentros sexuales y emocionales, así como en la experimentación de todos los medios, incluso las drogas alucinógenas, para alcanzar una comprensión honesta de nosotros mismos y relaciones liberadas con los demás. 


Mi amigo Federico me recuerda a David Foster Wallace el escritor norteamericano quien  fue uno de los más destacados  escritores en lengua inglesa durante la segunda mitad del siglo XX y lo que alcanzó a vivir del XXI. Su obra más notable, su “Quijote”, fue “La broma infinita”, que le mereció su lugar en el Olimpo de los escritores y con la que consiguió, creo yo, expulsar lo que le quedaba de tristeza.  En está novela Foster Wallace, "Infinite Jest", se refiere a la escena del bufón Yorick en Hamlet, donde se menciona que "¡Ay! ¡Pobre Yorick! Yo le conocí, Horacio..., era un hombre de bromas infinitas y de la más fecunda imaginación. Me acuerdo que siendo yo niño me llevó mil veces sobre sus hombros... y ahora su vista me llena de horror". Este título no solo es una referencia clásica, sino que también refleja la estructura y el contenido de la novela, que se extiende más allá de las 1200 páginas y abarca una amplia gama de temas y personajes. Nuestro triunvirato es de bromas e ironía. Con muchas afinidades existenciales  e intelectuales. Tenemos una sentencia: "Pida la primera pola que las otras llegan ineludiblemente". Federico es el mejor amigo de mi hijo Santiago. Lidera el grupo de los iconoclastas del barrio burgués y conservador de "Conquistadores" en Medellín. Carolina también vive allí. La pasamos entre este barrio, Fátima y el barrio Antioquía. Como la obra de Dumas nos enaltece una sentencia: "Uno para todos y todos para uno". Ojala en las próximas polas leamos en una coral agradable este pequeño homenaje a la amistad. Somos conscientes que en el mundo en el que vivimos, en el plano real, la gente dice una cosa y piensa otra, y a menudo es completamente imposible discernir la veracidad de sus palabras.


lunes, 16 de marzo de 2026

QUERIDAS LECTORES QUERIDOS LECTORES (ABAGRAMA 6 DE MARZO 2026)

 

                               Asllan Ypi y Leman Leskoviku en su luna de miel, 1941 (*)

La abuela de Lea Ypi, la autora de Libre, hablaba de la dignidad como una cualidad que toda persona puede llegar a poseer gracias a su capacidad de decidir moralmente. Y es que, a diferencia de los animales, guiados por el instinto, el ser humano puede actuar según principios, lo que le otorga dicha dignidad.

Ypi recuerda a su abuela con cariño: fue ella la única que no cuestionó la decisión de su nieta de abandonar Albania para ir a Italia a estudiar Filosofía. Muchos años más tarde, Ypi escribe Indignidad, un libro épico e íntimo a partes iguales que repasa su historia familiar a la vez que describe un viaje extraordinario que va del desvanecimiento de la aristocracia otomana a la creación de la Grecia y la Albania modernas. El germen de esta escritura fue su abuela. O, más exactamente, una fotografía suya.



                                                    Lea Ypi sobre la inspiración detrás de su nuevo libro, Indignidad

Un buen día, Lea Ypi recibió un mensaje de un amigo diciéndole que una foto de su abuela se había viralizado en Facebook. Ypi fue a comprobarlo y descubrió un retrato de sus abuelos que no había visto nunca, publicado, además, por alguien que ella no conocía. La foto retrata a Leman y Asllan Ypi, en dos tumbonas. Es invierno de 1941 y se encuentran en las Dolomitas; es su luna de miel y Europa está en guerra. Fue entonces cuando Ypi recordó cómo su abuela hablaba de aquel período como el mejor momento de su vida. ¿Qué clase de persona puede decir que el invierno de 1941 fue la mejor época de su vida?, se pregunta la autora.

Todas las fotos abren heridas; también preguntas. Ante aquel retrato proyectado en la pantalla del ordenador, con cientos de comentarios de desconocidos en Facebook, Ypi se preguntó por el legado de alguien que ya está muerto y no puede explicarse, ni justificarse, ni contar su historia, ni armar su propio legado. ¿Quién hablará en su nombre? ¿Quién tiene la autoridad para explicar la historia de una vida?-


Es a partir de esta duda que Ypi rellenó un formulario para poder acceder a información sobre su familia en el archivo del Servicio Secreto Albano en Tirana, con la idea de encontrar la verdad sobre la vida de su abuela y reconstruir el significado de su dignidad. Al embarcarse en este viaje, se abrieron todavía más preguntas de las que se cerraron, lo que la llevó a más archivos, no solo en Albania, sino en Grecia, Italia, Francia y el Reino Unido. De esta forma, el libro que se había prometido escribir se convirtió también en un testigo de los límites de los documentos de entidades públicas y en una interrogación sobre el modo en que uno debe complementar la información que puede encontrar en ellos: ¿cómo llegar a los sitios a los que el archivo no llega? ¿No son, de hecho, los archivos, el resultado de una determinada ideología y propaganda? ¿Qué puede hacer un investigador para acercarse a ellos con la autenticidad que no tienen?.

Para Ypi, escribir se convirtió entonces en combinar la investigación histórica con todos los mundos que quedan perdidos en ella, la materia que no cabe en una foto. Eso era lo que encerraba el retrato que se hizo viral y la impulsó a escribir: un documento histórico, sí, pero también una historia íntima y personal, imposible de ser contenida en un archivo, que exigía de la imaginación para ser narrada. En esa tensión reside, de hecho, la grandeza de Indignidad.

(*) Recuperado del archivo de la Autoridad para la Información sobre los Documentos de la Antigua Seguridad del Estado en Albania (alb. «Autoriteti për Informimin mbi Dokumentet e ish-Sigurimit të Shtetit»), de conformidad con las disposiciones de la Ley n.º 45/2015, modificada, «Sobre el Derecho a la Información relativa a los Documentos de la Antigua Seguridad del Estado de la República Popular Socialista de Albania», a solicitud de la propia autora.

NOVEDADES
De la semana

Empezamos con Indignidad, de Lea Ypi, la novela a la que hemos dedicado la newsletter de hoy. Un ejercicio literario que nos recuerda que la verdad es frágil, y que la lucha por mantener la dignidad puede ser el acto más subversivo de todos. La traducción es de Albert Fuentes.


Damos la bienvenida al catálogo a Mayte Gómez Molina, Premio Nacional de Poesía Joven Miguel Hernández 2023, que debuta en la narrativa de la mano de La boca llena de trigo: una novela profundamente íntima sobre la autoexigencia, la impostura y la precariedad de quien trata de encontrar su lugar.


En «Nuevos cuadernos Anagrama» publicamos Yo siendo yo, de Hans Laguna, una inteligente reflexión acerca de cómo la cultura de masas actual ha transformado el ideal romántico del artista en un producto brillante, accesible y perfectamente coreografiado.

Y anunciamos que ya está disponible el audiolibro Bukele, el rey desnudo, narrado por el propio autor, Óscar Martínez. Un contundente e informado perfil –escrito desde el exilio– del mandatario de El Salvador.

PILDORAS

De la semana


Damnatio memoriae

Esta locución latina significa literalmente «condena de la memoria», y es el castigo que el Senado romano imponía cuando un emperador caía en desgracia: se borraban inscripciones, se destruían estatuas y se eliminaba su nombre de los registros oficiales, como les pasó, por ejemplo, a los emperadores Geta y Domiciano. Estos casos demuestran que el silencio documental no implica necesariamente la inexistencia, sino una lucha de relatos, la imposición de un tipo de poder. Paradójicamente, sin embargo, muchas veces sabemos de la existencia de alguien precisamente por las huellas del borrado, por aquello que se intentó eliminar y que no se destruyó del todo. En el fondo, como afirmó el historiador francés Jacques Le Goff, la memoria colectiva es siempre una construcción social: una negociación entre muchísimas historias.

Detalle de un tondo con la familia de Septimio Severo que muestra a Caracalla y Geta; el rostro de este último borrado tras su damnatio memoriae, ordenada por su hermano Caracalla.

Detalle de un tondo con la familia de Septimio Severo que muestra a Caracalla y Geta; el rostro de este último borrado tras su damnatio memoriae, ordenada por su hermano Caracalla.



El archivo según Hélène Giannecchini

En la última newsletter que os mandamos, hablamos del ensayo recientemente publicado de Hélène Giannecchini, Un deseo desmesurado de amistad, construido a partir de archivos que desaparecieron junto a sus protagonistas. Hay muchas personas –la mayoría, de hecho, de vida anodina y trivial– que no tienen el poder de la conservación del archivo. Es por este motivo que Giannecchini recupera su historia, esas memorias que se fundieron con ellas: lesbianas, gays, amores censurados, amistades prohibidas. Recuperar el archivo es recuperar también los cuerpos que se desvanecieron, las biografías negadas. Y una forma nueva de concebir la amistad.



FUERA

 De pagina



No te pierdas el booktrailer de ‘La boca llena de trigo’

Mayte Gómez Molina debuta en la narrativa con La boca llena de trigo, la historia de una niña prodigio convertida ahora en una mujer atrapada en un lienzo en blanco.

Descubre su universo en este booktrailer, realizado por la propia autora, y adéntrate en su atmósfera plástica, irónica y afilada.

La boca llena de trigo de Mayte Gómez Molina #booktrailer



Una conversación entre Rosalía y Mariana Enriquez

Entre risas y confesiones, Rosalía y Mariana Enriquez se sientan a tomar un café y reflexionar sobre todo lo que las inspira y obsesiona.


¡No te pierdas esta conversación tan fantástica como inesperada!

Escucha podcast aquí

 Spotify Presenta: Rosalía y Mariana Enriquez - Spotify Presenta | Podcast on Spotify

Premios todos los libros 2025

Todos tus libros | Estantería: Premios Todostuslibros 2025. Galardonados


Anagrama: Mejor Proyecto Editorial 2025

¡Estamos de celebración! TodosTusLibros, el proyecto creado desde CEGAL para unir en una plataforma de comercio online a la red de librerías independientes de España, ha reconocido la labor editorial de Anagrama a lo largo de 2025 con el premio que entregan anualmente al mejor proyecto editorial.

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viernes, 13 de marzo de 2026

DEL AMOR POR LOS PERROS Y OTRAS VISICITUDES (una hermosa pareja que ama a los perros en el barrio fatima de Medellín)

 



Los perros fueron los primeros animales domesticados, evolucionando de lobos a compañeros humanos hace 15,000-30,000 años. Esta alianza simbiótica, nacida en el Paleolítico, fue clave para la supervivencia humana, ofreciendo protección y caza, y facilitó la transición de cazadores-recolectores a la agricultura, convirtiéndose en pilar social. Se cree que los lobos menos agresivos, se acercaron al hombre en busca de las sobras y comenzarón a tener alianzas amigables con este, forjando una relación que evolucionó rapidamente hasta lo que vemos actualmente. 

Los perros han recorrido un camino increíble, desde lobos salvajes hasta convertirse en nuestros mejores amigos. Adentrémonos en esta fascinante evolución, comprendamos por qué los perros son conocidos como el mejor amigo del hombre. La evidencia arqueológica y genética sugiere que los perros comenzaron a evolucionar a partir de los lobos hace entre doce y cuarenta mil años. Nuestra relación con los perros, que a menudo damos por sentada, es realmente notable. Los primeros ancestros de los perros se parecían mucho a los lobos que los humanos solían cazar y a los que temían. Se cree que nuestros ancestros pudieron haber adoptado cachorros de lobo, que gradualmente evolucionaron hasta convertirse en perros domésticos a lo largo de muchas generaciones. Surge entonces la pregunta: ¿qué hizo que los humanos cambiaran de opinión y comenzaran a ver a un animal que tradicionalmente despreciaban como un posible animal de compañía? Según Yuval Harari, en " Sapiens: De animales a dioses ", los primeros humanos tuvieron que descubrir cómo vivir en armonía con estos depredadores para obtener los beneficios que finalmente permitieron la domesticación.

Hoy está relación es casi de dependencia mutua y en muchos casos hasta patologíca. Aún así, hay gente y mucha que ha comprendido la relación desde una perspectiva más compleja, reconocen que somos habitantes del mismo planeta, seres vivos y la relación con los perros nos fortalece, más en un siglo de soleddad, depresión y una ambición perversa.

Conozco en Medellín a una pareja joven, hermosa, llena de vida y por supuesto armoniosa y feliz. Comparten la vida con cinco perros, viven en el barrio "Fátima", en un tercer piso y su vida fuera de sus objetivos personales, está dedicada a cuidar estos hermosos animales. Me recuerdan una novela muy importante de Leonardo Padura: "El hombre que amaba los perros". El argumento es simple. Es un relato histórico, muy documentado. En 2004, a la muerte de su mujer, Iván, aspirante a escritor y ahora responsable de un paupérrimo gabinete veterinario de La Habana, vuelve los ojos hacia un episodio de su vida, ocurrido en 1977, cuando conoció a un enigmático hombre que paseaba por la playa en compañía de dos hermosos galgos rusos. Tras varios encuentros, «el hombre que amaba a los perros» comenzó a hacerlo depositario de unas singulares confidencias que van centrándose en la figura del asesino de Trotski, Ramón Mercader, de quien sabe detalles muy íntimos. Gracias a esas confidencias, Iván puede reconstruir las trayectorias vitales de Liev Davídovich Bronstein, también llamado Trotski, y de Ramón Mercader, también conocido como Jacques Mornard, y cómo se convierten en víctima y verdugo de uno de los crímenes más reveladores del siglo XX.

Poco he hablado con la pareja que me inspiró escribir esta nota, pero advierto el amor que sienten por sus mascotas. Tienen rutinas de cuidados que cumplen a cabalidad, los veo salir con esos cinco perros con un compromiso firme, siempre con alegría y se denota una empatía de compañía con los animales que nos pone a pensar como debe ser la relación con todos los seres vivos del planeta, exactamente  con animales en toda la gama de su diversidad. De los perros he aprendido la lealta no desde sus definiciones y connotaciones gramaticales, sino desde el ejemplo y ver como siempre están con sus amos, no importa las circunstancias. Hay otra novela que esta pareja me recordó, Tombuctú (1999), es una conmovedora novela breve de Paul Auster narrada desde la perspectiva de Mister Bones, un perro inteligente y leal que acompaña a su amo, Willy G. Christmas, un poeta vagabundo enfermo, en su último viaje a Baltimore. El libro explora la amistad, el azar y la muerte. Otra novela que aconsejaría también leer es "Colmillo Blanco" (1906), de Jack London, narra la transformación de un híbrido de perro-lobo en el salvaje Yukón canadiense durante la Fiebre del Oro. Tras una infancia cruel, es maltratado como perro de pelea, pero el amor y la paciencia de su último dueño Weedon Scott, logran domesticarlo, enseñándole lealtad y cambiando la brutalidad por afecto.

Ver a mis amigos me conmueve, me llena de esperanzas sobre como será en el futuro la relación con nuestras mascotas. En la misma cuadra donde viven, al lado de la tienda memorable de la costeña Karen, vive Rey, un amigo que tiene una tienda veterinaria con igual talante, afecto y relación de entrega con las mascotas. Los barrios están llenos de estos animalitos, pero no es menos cierto  que aún hay muchos perros callejeros y que pasan trabajo. Es definitivo que debemos hacer algo por ellos. Gracias a un cambió de actitud de la humanidad ya existe una gama de leyes que protegen a los animales, incluso concretamente sobre el maltrato animal. Colombia es un abanderado de la misma. Personas como la pareja aludida o como Rey, son un buen ejemplo de como a cambiado la humanidad al respecto y hasta dónde llega la reconsideración sobre los animales.

Me despido felicitando a esta pareja y ojala su ejemplo perdure por siempre.




lunes, 9 de marzo de 2026

QUERIDAS LECTORAS QUERIDOS LECTORES ()ANAGRAMA 27 DE FEBRERO 2026)

 

                                    Donna Gottschalk, Women Revolutionary Conference, 1969. © Galería Marcelle Alix.


El término «aliado» pertenece al vocabulario de las naciones soberanas y está históricamente ligado a la guerra. Así lo recuerda la profesora de Ciencias Políticas Jodi Dean en su ensayo Comrade (‘camarada’), donde señala que ciertas facciones de la izquierda emplean la palabra sin atender a esa genealogía. En efecto, un aliado es, ante todo, el Estado o el pueblo unido a otro mediante un tratado, generalmente en un contexto de conflicto. Hélène Giannecchini insiste en este punto en Un deseo desmesurado de amistad: «No hay que olvidar que fueron los Aliados de la Segunda Guerra Mundial quienes propiciaron la fundación de la Organización de las Naciones Unidas».

Giannecchini, doctora en literatura y profesora de teoría del arte, cree en el poder de las palabras, en la necesidad de decir las cosas por su nombre. Un aliado nunca podrá ser un amigo porque lo que precisamente define al aliado es su posición de privilegio y su deseo de hacer algo en favor de los oprimidos: no son supervivientes ni víctimas, solo quieren ayudar, como nos recuerda Dean. Lo son, por ejemplo, las personas heterosexuales que defienden a las LGTBIQ+, o las blancas que apoyan a las racializadas. También todos aquellos hombres que defienden a las mujeres. Dean añade: «Los aliados no quieren verse a sí mismos como homófobos, racistas o sexistas. Se consideran personas de bien, parte de la solución». Sin embargo, ¿estarían dispuestos a ceder su poder? ¿Puede el aliado trascender la interacción personal y luchar codo con codo para cambiar el mundo? ¿O eso queda relegado solo a los amigos?,


                  Atribuida a Andrea Susan, Daphne en una tumbona con Ann, Susanna y una amiga en el jardín,


Dean contrapone el concepto de «camarada» al de «aliado»: el camarada es aquel que gesta una relación política –no individual– con el otro y la orienta a una causa colectiva, por lo que representa una relación de igualdad y pertenencia. Más que una etiqueta, la camaradería implica responsabilidad mutua, apoyo en la lucha y compromiso con una acción común. Giannecchini actualiza el debate explorando en profundidad la palabra «amistad», que es, ante todo, una forma de estrecharnos a los demás: «Nos permite salir de nosotras mismas y desplazarnos. Y ese movimiento es también un vector de alegría y de poder».

En Un deseo desmesurado de amistad, Giannecchini convierte este vínculo en una nueva categoría para pensar un mundo en común. «Faltan relatos de amistad en nuestros archivos», confiesa, y por eso estructura su narración a través de fotografías, recupera artistas desatendidas como Donna Gottschalk e indaga en cajas empolvadas, para revisitar el material que se pierde cuando no se narra. Recobra la memoria del archivo, y lo hace con el relato, sumando palabras.


Aunque parezca que el término «amistad» esté agotado y en los últimos meses se haya dicho todo sobre él, Giannecchini lo pone en duda: la amistad también es una conversación con los fantasmas, con aquellas personas que estructuraron nuestra forma de relacionarnos y de verter nuestro deseo hacia el mundo, aquellas que quedan hoy congeladas en retratos que empezamos a olvidar. Por lo tanto, no se trata solo de invocar sus biografías, sino también de llenar con un sentido complejo lo que las unió: la amistad, más allá de la alianza o la camaradería. El inicio de una nueva manera de vivir juntos.

NOVEDADES

De la semana

En «Panorama de narrativas» publicamos la última novela de Alan Hollinghurst, Nuestras veladas, con traducción de Gemma Rovira. Un libro sensual y melancólico cuyo protagonista evoca amoríos juveniles, su pasión por el teatro y la inesperada llegada, ya cumplidos los sesenta, del amor verdadero y la felicidad.

En «Narrativas hispánicas», Soledad Puértolas nos trae En el camping, diez cuentos prodigiosos en los que demuestra su refinada maestría para contar la vida y ahondar en el alma humana, con una liviandad que es solo aparente y una prosa que fluye con una naturalidad pasmosa.

PÍLDORAS

Para estar al día

Cómo construirse una casa

En 1980 se publicó en Estados Unidos The Woman’s Carpentry Book: Building Your Home from the Ground Up, un manual práctico de carpintería con las habilidades básicas para poder construirse una casa a una misma. Firmado por Jeanne Tetrault, con fotografías de Carol Newhouse y dibujos de Billie Miracle, el objetivo era formar a mujeres para que se pudieran construir su propia casa sin depender de nadie ni que apareciera ningún hombre que les arrebatara las herramientas. En sus páginas, aparecen mujeres trabajando y ejemplos de viviendas autónomas ya construidas: «Una tipología arquitectónica de esas tierras lesbianas [las de Oregón] donde las mujeres vivían como amantes y amigas», afirma Giannecchini. Dice la leyenda que en un lugar de Francia hubo mujeres que construyeron su casa gracias a este libro. Sea como sea, la obra muestra la alegría, el poder y el orgullo de la amistad, que puede resumirse en esta máxima de Monique Wittig: «Haz un esfuerzo por recordar. Y si con eso no basta, inventa».

                               Billie Miracle, WomanShare drawings: map, 1976, de The Woman's Carpentry Book.


Kinship

En su libro Seguir con el problema, Donna Haraway escribió la ya famosa frase «Make kin, not babies», que ha permanecido como un alegato para devolver al término «kinship» (‘parentesco’) toda su riqueza y «desarrollar nuestras afinidades más allá de la mera procreación. Tener un hijo no es la única manera de crear un vínculo de parentesco, ni mucho menos». 

¿Por qué pensamos que tener hijos y construir una familia normativa es la única forma de crear comunidad? En Manifiesto de las especies de compañía, Haraway continuó indagando en esta cuestión: si es posible la convivencia y el amor entre seres que divergen en su biología y en su cultura, es deseable crear una historia conjunta desde la diferencia.


   Donna Haraway en conversación con la escritora Cristina Rivera Garza y la curadora Virginia Roy, Museo Universitario Arte Contemporáneo, UNAM, 2021.

FUERA

De página


M.A.P.S. – Con Pol Guasch y María Irache 

Este segundo episodio de «Bestiario» se adentra en la amistad, en ese vínculo frágil, difícil de definir y que no está institucionalizado. Para hablar de ello desde un lugar honesto, Beñat Azurmendi no invita a una experta ni a una figura pública, sino a alguien mucho más pertinente: su amiga íntima María Irache.

En la segunda parte del programa, Azurmendi se traslada a la Bodega Casas, en Barcelona, para conversar con Pol Guasch sobre Reliquia, su última novela, y prolongar la reflexión sobre la amistad y las relaciones familiares. Desde allí, la charla se expande hacia la capacidad de la ficción de crear conjuros imposibles.

https://www.filmaffinity.com/es/film210175.html









lunes, 2 de marzo de 2026

LA MUERTE DE MI MADRE

 He conversado mucho con mi hermana Nayibe sobre la muerte de mi madre y lo que implicó este suceso. Ella se preparó para este momento con una resignación cristiana y con el convencimiento de haber cumplido con su vida a cabalidad. La muerte es un argumento de muchas novelas, en el fondo  se habla es de la finitud de la existencia y el sentido de la misma en una sociedad insensata y acaso injusta. 

El extranjero de Camus me impacto mucho, no solo por el protagonista, es un francés argelino indiferente a la realidad que le rodea por resultarle absurda e inabordable.  Se muestra al lector como poco involucrado, mostrando incluso una cierta molestia o irritación, poco esperable a la solemnidad de la situación. El protagonista dará luego la misma impresión cuando esté frente al tribunal ante el que comparece, anunciando un epílogo trágico. Cuando mi hermana, como en la novela, me comunicó, Cesar se acaba de morir mi madre, pensé que uno se prepara más para la propia muerte que para aceptar la de las personas amadas que realmente son pocas. Saramago en la novela "Las intermitencias de la muerte juega con esta figura que nos produce miedo. la muerte decide suspender su trabajo letal, la gente deja de morir. La euforia colectiva se desata, pero muy pronto dará paso a la desesperación y al caos. Sobran los motivos. Si es cierto que las personas ya no mueren, eso no significa que el tiempo se haya detenido. El destino de los humanos será una vejez eterna. Se buscarán maneras de forzar a la muerte a matar aunque no lo quiera, se corromperán las conciencias en los «acuerdos de caballeros» explícitos o tácitos entre el poder político, las mafias y las familias, los ancianos serán detestados por haberse convertido en estorbos irremovibles. Hasta el día en que la muerte decide volver... Arrancando una vez más de una proposición contraria a la evidencia de los hechos corrientes, José Saramago desarrolla una narrativa de gran fecundidad literaria, social y filosófica que sitúa en el centro la perplejidad del hombre ante la impostergable finitud de la existencia. Parábola de la corta distancia que separa lo efímero de lo eterno, Las intermitencias de la muerte bien podría terminar tal como empieza: «Al día siguiente no murió nadie.»

Mi madre le había dicho a Nayibe: "Ya me quiero ir, es hora". Cargaba con el peso de sus hijos, el suscrito y el mayor, sentía que la hora estaba muy cerca y que la necesitaba. Se fue, creo que feliz. Nunca espero de nadie nada y compartió con mi hermana y su familia, sus últimos 27 años. Siendo el hijo calavera tuve siempre charlas entrañables y llenas de cariño. No fui al sepelio y creo que viví alucinado por más de tres semanas en una negación de la realidad que por supuesto era insostenible y que me llevará a escribir un relato corto que aun no he podido estructurar. 

En "la invención de la soledad" Paul Auster que nace de una reflexión después de la muerte de su padre, aprendí que todos partimos de un entorno y hay influencias del mismo que nos marcan. Ahora la soledad que es una entrañable realidad de mi vida, me invita a escribir sobre estos temas. Antonio Machado decía que "La muerte es algo que no debemos temer porque, mientras somos, la muerte no es, y cuando la muerte es, nosotros no somos." Cioran afirmaba que la muerte es la única certeza.

La mujer que más ame y quien me regaló la felicidad que nunca he recuperado se llamó Ana Isabel. Murió hace diez años. Entendí con ella que debemos disfrutar los regalos de la vida como si fueran eternos. Marco Aurelio decía Morir no es otra cosa que cambiar de residencia.

La vida de mi madre da como para una novela. Vivió en un periodo muy atribulado de este país.  Toda la violencia partidista del siglo pasado en Colombia. La Bonanza Marimbera en Barranquilla, la lucha de dos familias y la fiesta de los millones, el comienzo del narcotráfico que aún nos marca como país. El auge del cartel de Medellín, la época de las bombas, el asesinato de cuatro candidatos a la presidencia  en los finales de la década de 1980. la constituyente del 91. El gobierno del doctor Álvaro Uribe y el proceso de Paz de Juan Manuel Santos que termino con el acuerdo firmado en 2016. Realmente fue un testigo privilegiado de una nación que ha vivido mil violencias.

viernes, 27 de febrero de 2026

LA HISTORIA DE COLOMBIA CLUB DE PRENSA BIBLIOTECA EPM DE MEDELLÍN DIRIGIDO POR FREDY OCHOA (SANTANDER Y BOLIVAR)

 Pese a que Bolívar y Santander habían luchado juntos durante la campaña libertadora, entre ellos se presentaron discrepancias que con le tiempo se hicieron cada vez mas profundas.

Además del choque de ideas militaristas de Bolívar y civilistas de Santander, sus diferencias se ahondaron con el intento separatista de Venezuela entre 1826 y 1827, bajo el liderazgo de José Antonio Páez, quien pretendió sublevarse ante el poder del gobierno central establecido en Bogotá. Santander condenó este hecho defendiendo la legalidad de la Constitución, mientras que Bolívar, temiendo que se viera amenazada la unidad de la República, lo perdonó, debilitando la legalidad constitucional.

El conflicto entre los dos se hizo todavía más intenso, cuando en 1826, Bolívar promulgó la Constitución de Bolivia. Su intención de acabar con la anarquía y la manipulación electoral sustentó la idea de un presidente vitalicio. Pese a que la Constitución era boliviana, Bolívar pretendía aplicarla a la Gran Colombia. Los santanderistas reaccionaron fundándose en la idea de que el poder ejecutivo no debía tener tanta autoridad y que el presidente debía ser nombrado mediante el sufragio restringido.

Más adelante, Santander propuso una Convención Constituyente, para fortalecer los avances liberales que se habían obtenido durante los últimos años. Sin embargo, los bolivaristas no permitieron instalar la Convención, y al contrario, en junio de 1828 proclamaron a Bolívar como dictador, cargo que ejerció durante dos años. Frente a estos sucesos, un grupo de santanderistas decidieron atentar contra la vida de Simón Bolívar en septiembre de 1828, en la conspiración que recibe el nombre de “LA NOCHE SEPTEMBRINA”. Por este hecho, el almirante Padilla fue fusilado y Santander fue apresado y desterrado a Europa.

Una gran dificultad que debió asumir el gobierno de la Gran Colombia fue el enfrentamiento con la Iglesia católica. La República era un país profundamente religioso, pero la élite política de base liberal le arrebató al clero el monopolio de la educación y emitió un decreto en el que prohibía los conventos y los monasterios habitados por menos de ocho clérigos, cuyas edificaciones pasarían a ser centros educativos. Además, elevó la edad para la toma de los votos sacerdotales a 25 años. Aunque la ley fue derogada por Bolívar en 1828, estas medidas suscitaron el descontento de a Iglesia católica, que a su vez incentivó en el pueblo una negativa hacia las políticas liberales y creó un sentimiento de hostilidad que debilitó la unidad gran colombiana.

Unos doce civiles y veinticinco soldados comandados por Pedro Carujo forzaron la puerta del Palacio Presidencial y asesinaron a los guardias, tras lo cual buscaron el cuarto de Bolívar. 

Manuela Sáenz, se levantó a mirar lo que sucedía. Al ver a los guardias muertos, despertó a Bolívar y lo convenció de escapar por la ventana. La republica de nueva granda fuel el nombre que recibió la republica unitaria creadas por las provincias centrales de la gran Colombia tras la disolución de esta en 1830. 

Una vez escapó, Bolívar pasó la noche bajo el Puente del Carmen, lo que empeoró su tuberculosis.

 Los santanderistas realizaron una convención constitucional en septiembre de 1831, en la que se crea la republica de la nueva granada En 1832, se eligió a Santander como el presidente y se escribió una nueva constitución- Se dividió en 19 provincias Antioquia, Bogotá, barbacoas, Cartagena, Casanare, choco, cauca, santa marta, Mompox, Neiva, Panamá, pasto, Popayán, Riohacha, Vélez y Veraguas, que esta ubicada en la actual nicaragua.

Las provincias tuvieron una mayor representación representación en el gobierno central.

 El 20 de octubre de 1831 se realizo una convención granadina en donde se aprobó la separación y en el cual se estableció una republica centralista y presidencialista llamado transitoriamente estado de nueva granada.  El 17 de noviembre de 1831 se promulgo la ley fundamental, y se siguió trabajando en ella 1832. Francisco de paula Santander fue nombrado presidente por el congreso. Se otorgo mayor representación en las provincias. Las provincias las llamaron departamentos y se indico que deberían ser administradas por un gobernador nombrado por el presidente y elegidas por voto.

 Dos siglos después de la batalla que marcó la Independencia de Colombia, en el país aún persisten dos tendencias ideológicas perfectamente definidas, que a pesar del paso del tiempo no solo aún sobreviven sino que sigue incidiendo la vida nacional.

Se trata de la tendencia bolivarista, que encarna el pensamiento libertario del prócer Simón Bolívar y que alude a las libertades personales y de pensamiento, y la santanderista, que marca el legado del general Francisco de Paula Santander y que enmarca el orden y la legalidad.

Llevadas al extremo ambas tendencias tienen su lado negativo pues se pueden traducir en el autoritarismo y la arbitrariedad o en el legalismo y la burocracia. Ambas tendencias se han enfrentado a lo largo de nuestra historia, pero, paradójicamente, son igualmente necesarias para nuestra vida republicana.

Esta dualidad es tan marcada en nuestro país, que ambos conceptos comparten un sitial privilegiado en nuestro Escudo Nacional, con la expresión ‘Libertad y orden’, según explica Julio Roberto Galindo Hoyos, historiador de la Universidad Libre, y quien ha sido miembro de las Academias Colombiana de Historia, Militar de Historia, Santanderista de Boyacá, y la Academia Antonio Nariño.

Es bueno recordart que ambos libraron la batalla de Independencia. Antes de la guerra hubo una etapa fundamental que fue la conspiración. Tanto Bolívar como Santander fueron miembros de la masonería, se iniciaron en logias secretas, lo mismo que Francisco Miranda que participó junto a Bolívar en la independencia de Estados Unidos y después en la Revolución francesa. 

Entonces recibieron instrucciones secretas, y después vino la guerra. Ya sabemos cuál fue la actuación de Simón Bolívar en la independencia de Venezuela, luego pasó a Colombia y después estuvo Santander a las órdenes de Bolívar que por allá en 1818 lo nombró General, y luego ambos libraron las batallas de Independencia.  Ambos estuvieron en las batallas de Piba, de Gámeza del Pantano de Vargas, del Puente de Boyacá.

Lograda la independencia de Colombia, Bolívar fue nombrado presidente, pero como era más militarista entonces encargó de la Presidencia al General Santander en 1820, que había sido su principal soporte en esas batallas. La idea de Bolívar es que América fuera libre, y luego se fue a las batallas de Carabobo, de Pichincha, de Junín. Hasta ahí fueron uno solo.

Cuando regresó Bolívar y se hizo cargo de la Presidencia, vino lo que se llamó la Conspiración Septembrina, el 25 de septiembre de 1828. De esa conspiración sindicaron a Santander, le hicieron un juicio y lo condenaron. Después Bolívar le cambió la sentencia de muerte por la de extradición, y Santander se fue del país y Bolívar asumió la Presidencia. Desde entonces Bolívar y Santander han sido amigos y enemigos. Los amigos de Bolívar se dividieron y terminaron desterrándolo, salió a Europa por cuestiones de salud, y finalmente murió en Santa Marta.

Santander regresó al país, fue presidente de la República, y fue cuando se hizo famosa su frase de “Colombianos: las armas os han dado al independencia, las leyes os darán libertad”.

En las organizaciones democráticas lo que influyen son las tendencias. Antes del Frente Nacional siempre gobernaron  dos partidos: liberal y conservador. Pero cada uno siempre tuvo dos tendencias, de derecha y de izquierda, unos de avanzada, otros de capitalismo, y como dice Platón, siempre ha existido división entre ricos y pobres.

A veces las libertades se exceden, por ejemplo cuando se argumenta la libre personalidad, pero también el exceso de legalismo frena el avance de las sociedades. Pero siempre habrá esa discusión porque siempre habrá ricos y pobres, habrá los que gobiernan y los gobernados, siempre habrá gobierno y oposición. Entonces el arte de la política es saber gobernar, es decir, combinar de forma acertada ambas tendencias.

Hemos sido una democracia pese a las pocas dictaduras que hemos tenido, estas tendencias, llamemosla las libersl y conservadora, han marcado nuestra historia.  Esa es la democracia: unas veces unos, otras veces otros. Nuestra historia muestra que durante muchos años gobernó el partido conservador, después de una hegemonía de 30 años vino el partido liberal. Antes de eso habían mandado los liberales radicales, etc.

Con todos sus defectos, el capitalismo ha ayudado al progreso, que es distinto al fracaso del sistema socialista en otros países, justamente porque no hubo democracia política sino una ‘dictadura del proletariado’, un poder soberano.

En resumen, Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander estaban en contra debido a sus diferencias políticas, enfoques para gobernar y rivalidades personales. Estas diferencias llevaron a una ruptura en su relación y contribuyeron a la división política en los países sudamericanos recién independizados.

lunes, 23 de febrero de 2026

LA VIDA COMO EJEMPLO (HOMENAJE A DOÑA CAROLINA)

 Hay crónicas urbanas que provienen de una imagen, de la suerte que en ocasiones tenemos de ser espectadores y testigos silenciosos de  vidas ajenas. Va crescendo el deseo de dar testimonio por gracia del buen ejemplo y las rutinas compartidas de un espacio determinado. En el Barrio Fátima de Medellín, al frente de la tienda de Karen hay una casa muy emblemática de este lugar, es de dos pisos, grande y con el aura enaltecida de esos lugares con historia y mucha dignidad. Allí vive una familia antioqueña de pura cepa, numerosa como lo fueron  hace más de cincuenta años todas, que hasta hace poco, tenía a doña Carolina como el corazón y la representación de una saga ejemplar,  centenaria, altiva, hermosa, pese a sus años conservó la lozanía y el buen talante de las matronas de esta parte del país, acicalada desde temprano, pulcramente vestida, empezaba unas rutinas repetidas, con una alegría contagiosa, siempre alrededor de muchos familiares. Verlos genera mil expectativas, todas buenas, la razon inexplicable por ahora. 

Recordé a Úrsula Iguaran quien murió a los 115 años o a los 122,  murió un Jueves Santo, como su creador. Antes de eso, había dado las últimas e inapelables instrucciones a todo miembro del clan Buendía que se había cruzado en su camino. Fue  la matriarca de Macondo, la compañera del primero de los José Arcadios. Había perdido la cuenta de su edad, ocupada en sostener a toda su parentela, de avivarla, de recordarle que la familia es lo más importante, pasó la mayor parte de su vida ocupada en su esposo y en las mil ocupaciones que nacían de un pueblo apenas en ciernes. 

La casa de doña Carolina parece un ser vivo, la actividad es permanente y casi todos los días pierdo la cuenta de cuantos llegan, cuantos se quedan y en que se ocupan. Pienso en una novela llamada "Nada se opone a la noche", Delphine de Vigan que refleja en su trama  el conflicto entre escritura y verdad. En sus novelas, marcadas por un pulso de thriller bien gestado, el lector se descubre preguntándose por los límites entre la ficción y la realidad constantemente. 

Quise escribir sobre doña Carolina porque su imagen me suscito muchas preguntas y una sola respuesta: La paz resulta inexorablemente de las labores y metas cumplidas en la vida, nace de la lucha por sacar lo bueno de ella y del amor por los otros que depara paz. Siento que la mejor educación es el ejemplo. En esta casa solo hay mujeres  bellas, de todas las edades, parecen esas mujeres  hermosas de las películas de  Luis Buñuel. Tienen el porte clásico de las Antioqueñas de provincia. 

Los fines de semana la peregrinación a esta casa se multiplicaba. Mas visitantes, más carros, más paquetes, como en las iglesias, solo se ve gente entrar y salir en medio de la mirada alegre y altiva de doña Carolina sentada en la puerta de su casa, un pasillo limpio y amplio que muchas veces fue el centro de reunión de la familia. Desde la tienda percibía su tranquilidad y mirada sabia. Fue siempre la consentida no solo de su parientes sino del barrio. 

Doña Carolina se nos fue hace poco. Como la casa de Úrsula, su descendencia parece con sus actos y peregrinación a este lugar, recordarla, saber     que nadie se muere y el ejemplo y el recuerdo se vuelven anclajes de una vida cada vez más dura, pensar en ella constituye un bálsamo, una fuerza que alimenta. Nunca he cruzado mayor palabra con la familia, pero verlos en esas rutinas compartidas me suscita igualmente recuerdos bellos, hoy, ensombrecidos por el tiempo y  la angustia existencial .

Alguien debe escribir un relato amplio sobre la genealogía y la historia de esta familia. "La casa de las dos palmas" de Manuel Mejía Vallejo es un ejemplo a seguir. En esta novela, a través de una historia familiar se cuenta gran parte de la historia Antioqueña y porque no del país. Doña Carolina debió nacer en el último periodo de la hegemonía conservadora, pienso que en la presidencia de Miguel Abadía Méndez o en triunfo de Enrique Olaya Herrera que inaugura los gobiernos liberales del siglo XX, en 1930 concretamente. Apenas en ese periodo se terminaba el aeropuerto Olaya Herrera en Medellín. Es un hecho que  la ciudad vivió un período de cambio, percibido en la actualidad como extraño, concentrado y rápido entre 1880 y 1930, donde se dan los primero pasos de la modernización de las ciudades y un inusitado crecimiento por el incremento y agudización de la violencia en la periferia. Doña Carolina, vivió todo el periodo conocido como la violencia, la dictadura de Rojas Pinilla, el Frente nacional, los gobiernos entre 1974 hasta la constituyente del 91 del siglo pasado. Fue testigo de la historia más importante del país. Sobrevivir a esto avatares en un departamento con los mayores índices de violencia fue un privilegio.  Esta crónica, como escribí al principio nació de una imagen que no quiero que se diluya con el tiempo, este es el primer intento para tenerla siempre viva como corresponde a personas de su importancia.