lunes, 9 de marzo de 2026

QUERIDAS LECTORAS QUERIDOS LECTORES ()ANAGRAMA 27 DE FEBRERO 2026)

 

                                    Donna Gottschalk, Women Revolutionary Conference, 1969. © Galería Marcelle Alix.


El término «aliado» pertenece al vocabulario de las naciones soberanas y está históricamente ligado a la guerra. Así lo recuerda la profesora de Ciencias Políticas Jodi Dean en su ensayo Comrade (‘camarada’), donde señala que ciertas facciones de la izquierda emplean la palabra sin atender a esa genealogía. En efecto, un aliado es, ante todo, el Estado o el pueblo unido a otro mediante un tratado, generalmente en un contexto de conflicto. Hélène Giannecchini insiste en este punto en Un deseo desmesurado de amistad: «No hay que olvidar que fueron los Aliados de la Segunda Guerra Mundial quienes propiciaron la fundación de la Organización de las Naciones Unidas».

Giannecchini, doctora en literatura y profesora de teoría del arte, cree en el poder de las palabras, en la necesidad de decir las cosas por su nombre. Un aliado nunca podrá ser un amigo porque lo que precisamente define al aliado es su posición de privilegio y su deseo de hacer algo en favor de los oprimidos: no son supervivientes ni víctimas, solo quieren ayudar, como nos recuerda Dean. Lo son, por ejemplo, las personas heterosexuales que defienden a las LGTBIQ+, o las blancas que apoyan a las racializadas. También todos aquellos hombres que defienden a las mujeres. Dean añade: «Los aliados no quieren verse a sí mismos como homófobos, racistas o sexistas. Se consideran personas de bien, parte de la solución». Sin embargo, ¿estarían dispuestos a ceder su poder? ¿Puede el aliado trascender la interacción personal y luchar codo con codo para cambiar el mundo? ¿O eso queda relegado solo a los amigos?,


                  Atribuida a Andrea Susan, Daphne en una tumbona con Ann, Susanna y una amiga en el jardín,


Dean contrapone el concepto de «camarada» al de «aliado»: el camarada es aquel que gesta una relación política –no individual– con el otro y la orienta a una causa colectiva, por lo que representa una relación de igualdad y pertenencia. Más que una etiqueta, la camaradería implica responsabilidad mutua, apoyo en la lucha y compromiso con una acción común. Giannecchini actualiza el debate explorando en profundidad la palabra «amistad», que es, ante todo, una forma de estrecharnos a los demás: «Nos permite salir de nosotras mismas y desplazarnos. Y ese movimiento es también un vector de alegría y de poder».

En Un deseo desmesurado de amistad, Giannecchini convierte este vínculo en una nueva categoría para pensar un mundo en común. «Faltan relatos de amistad en nuestros archivos», confiesa, y por eso estructura su narración a través de fotografías, recupera artistas desatendidas como Donna Gottschalk e indaga en cajas empolvadas, para revisitar el material que se pierde cuando no se narra. Recobra la memoria del archivo, y lo hace con el relato, sumando palabras.


Aunque parezca que el término «amistad» esté agotado y en los últimos meses se haya dicho todo sobre él, Giannecchini lo pone en duda: la amistad también es una conversación con los fantasmas, con aquellas personas que estructuraron nuestra forma de relacionarnos y de verter nuestro deseo hacia el mundo, aquellas que quedan hoy congeladas en retratos que empezamos a olvidar. Por lo tanto, no se trata solo de invocar sus biografías, sino también de llenar con un sentido complejo lo que las unió: la amistad, más allá de la alianza o la camaradería. El inicio de una nueva manera de vivir juntos.

NOVEDADES

De la semana

En «Panorama de narrativas» publicamos la última novela de Alan Hollinghurst, Nuestras veladas, con traducción de Gemma Rovira. Un libro sensual y melancólico cuyo protagonista evoca amoríos juveniles, su pasión por el teatro y la inesperada llegada, ya cumplidos los sesenta, del amor verdadero y la felicidad.

En «Narrativas hispánicas», Soledad Puértolas nos trae En el camping, diez cuentos prodigiosos en los que demuestra su refinada maestría para contar la vida y ahondar en el alma humana, con una liviandad que es solo aparente y una prosa que fluye con una naturalidad pasmosa.

PÍLDORAS

Para estar al día

Cómo construirse una casa

En 1980 se publicó en Estados Unidos The Woman’s Carpentry Book: Building Your Home from the Ground Up, un manual práctico de carpintería con las habilidades básicas para poder construirse una casa a una misma. Firmado por Jeanne Tetrault, con fotografías de Carol Newhouse y dibujos de Billie Miracle, el objetivo era formar a mujeres para que se pudieran construir su propia casa sin depender de nadie ni que apareciera ningún hombre que les arrebatara las herramientas. En sus páginas, aparecen mujeres trabajando y ejemplos de viviendas autónomas ya construidas: «Una tipología arquitectónica de esas tierras lesbianas [las de Oregón] donde las mujeres vivían como amantes y amigas», afirma Giannecchini. Dice la leyenda que en un lugar de Francia hubo mujeres que construyeron su casa gracias a este libro. Sea como sea, la obra muestra la alegría, el poder y el orgullo de la amistad, que puede resumirse en esta máxima de Monique Wittig: «Haz un esfuerzo por recordar. Y si con eso no basta, inventa».

                               Billie Miracle, WomanShare drawings: map, 1976, de The Woman's Carpentry Book.


Kinship

En su libro Seguir con el problema, Donna Haraway escribió la ya famosa frase «Make kin, not babies», que ha permanecido como un alegato para devolver al término «kinship» (‘parentesco’) toda su riqueza y «desarrollar nuestras afinidades más allá de la mera procreación. Tener un hijo no es la única manera de crear un vínculo de parentesco, ni mucho menos». 

¿Por qué pensamos que tener hijos y construir una familia normativa es la única forma de crear comunidad? En Manifiesto de las especies de compañía, Haraway continuó indagando en esta cuestión: si es posible la convivencia y el amor entre seres que divergen en su biología y en su cultura, es deseable crear una historia conjunta desde la diferencia.


   Donna Haraway en conversación con la escritora Cristina Rivera Garza y la curadora Virginia Roy, Museo Universitario Arte Contemporáneo, UNAM, 2021.

FUERA

De página


M.A.P.S. – Con Pol Guasch y María Irache 

Este segundo episodio de «Bestiario» se adentra en la amistad, en ese vínculo frágil, difícil de definir y que no está institucionalizado. Para hablar de ello desde un lugar honesto, Beñat Azurmendi no invita a una experta ni a una figura pública, sino a alguien mucho más pertinente: su amiga íntima María Irache.

En la segunda parte del programa, Azurmendi se traslada a la Bodega Casas, en Barcelona, para conversar con Pol Guasch sobre Reliquia, su última novela, y prolongar la reflexión sobre la amistad y las relaciones familiares. Desde allí, la charla se expande hacia la capacidad de la ficción de crear conjuros imposibles.

https://www.filmaffinity.com/es/film210175.html









lunes, 2 de marzo de 2026

LA MUERTE DE MI MADRE

 He conversado mucho con mi hermana Nayibe sobre la muerte de mi madre y lo que implicó este suceso. Ella se preparó para este momento con una resignación cristiana y con el convencimiento de haber cumplido con su vida a cabalidad. La muerte es un argumento de muchas novelas, en el fondo  se habla es de la finitud de la existencia y el sentido de la misma en una sociedad insensata y acaso injusta. 

El extranjero de Camus me impacto mucho, no solo por el protagonista, es un francés argelino indiferente a la realidad que le rodea por resultarle absurda e inabordable.  Se muestra al lector como poco involucrado, mostrando incluso una cierta molestia o irritación, poco esperable a la solemnidad de la situación. El protagonista dará luego la misma impresión cuando esté frente al tribunal ante el que comparece, anunciando un epílogo trágico. Cuando mi hermana, como en la novela, me comunicó, Cesar se acaba de morir mi madre, pensé que uno se prepara más para la propia muerte que para aceptar la de las personas amadas que realmente son pocas. Saramago en la novela "Las intermitencias de la muerte juega con esta figura que nos produce miedo. la muerte decide suspender su trabajo letal, la gente deja de morir. La euforia colectiva se desata, pero muy pronto dará paso a la desesperación y al caos. Sobran los motivos. Si es cierto que las personas ya no mueren, eso no significa que el tiempo se haya detenido. El destino de los humanos será una vejez eterna. Se buscarán maneras de forzar a la muerte a matar aunque no lo quiera, se corromperán las conciencias en los «acuerdos de caballeros» explícitos o tácitos entre el poder político, las mafias y las familias, los ancianos serán detestados por haberse convertido en estorbos irremovibles. Hasta el día en que la muerte decide volver... Arrancando una vez más de una proposición contraria a la evidencia de los hechos corrientes, José Saramago desarrolla una narrativa de gran fecundidad literaria, social y filosófica que sitúa en el centro la perplejidad del hombre ante la impostergable finitud de la existencia. Parábola de la corta distancia que separa lo efímero de lo eterno, Las intermitencias de la muerte bien podría terminar tal como empieza: «Al día siguiente no murió nadie.»

Mi madre le había dicho a Nayibe: "Ya me quiero ir, es hora". Cargaba con el peso de sus hijos, el suscrito y el mayor, sentía que la hora estaba muy cerca y que la necesitaba. Se fue, creo que feliz. Nunca espero de nadie nada y compartió con mi hermana y su familia, sus últimos 27 años. Siendo el hijo calavera tuve siempre charlas entrañables y llenas de cariño. No fui al sepelio y creo que viví alucinado por más de tres semanas en una negación de la realidad que por supuesto era insostenible y que me llevará a escribir un relato corto que aun no he podido estructurar. 

En "la invención de la soledad" Paul Auster que nace de una reflexión después de la muerte de su padre, aprendí que todos partimos de un entorno y hay influencias del mismo que nos marcan. Ahora la soledad que es una entrañable realidad de mi vida, me invita a escribir sobre estos temas. Antonio Machado decía que "La muerte es algo que no debemos temer porque, mientras somos, la muerte no es, y cuando la muerte es, nosotros no somos." Cioran afirmaba que la muerte es la única certeza.

La mujer que más ame y quien me regaló la felicidad que nunca he recuperado se llamó Ana Isabel. Murió hace diez años. Entendí con ella que debemos disfrutar los regalos de la vida como si fueran eternos. Marco Aurelio decía Morir no es otra cosa que cambiar de residencia.

La vida de mi madre da como para una novela. Vivió en un periodo muy atribulado de este país.  Toda la violencia partidista del siglo pasado en Colombia. La Bonanza Marimbera en Barranquilla, la lucha de dos familias y la fiesta de los millones, el comienzo del narcotráfico que aún nos marca como país. El auge del cartel de Medellín, la época de las bombas, el asesinato de cuatro candidatos a la presidencia  en los finales de la década de 1980. la constituyente del 91. El gobierno del doctor Álvaro Uribe y el proceso de Paz de Juan Manuel Santos que termino con el acuerdo firmado en 2016. Realmente fue un testigo privilegiado de una nación que ha vivido mil violencias.

viernes, 27 de febrero de 2026

LA HISTORIA DE COLOMBIA CLUB DE PRENSA BIBLIOTECA EPM DE MEDELLÍN DIRIGIDO POR FREDY OCHOA (SANTANDER Y BOLIVAR)

 Pese a que Bolívar y Santander habían luchado juntos durante la campaña libertadora, entre ellos se presentaron discrepancias que con le tiempo se hicieron cada vez mas profundas.

Además del choque de ideas militaristas de Bolívar y civilistas de Santander, sus diferencias se ahondaron con el intento separatista de Venezuela entre 1826 y 1827, bajo el liderazgo de José Antonio Páez, quien pretendió sublevarse ante el poder del gobierno central establecido en Bogotá. Santander condenó este hecho defendiendo la legalidad de la Constitución, mientras que Bolívar, temiendo que se viera amenazada la unidad de la República, lo perdonó, debilitando la legalidad constitucional.

El conflicto entre los dos se hizo todavía más intenso, cuando en 1826, Bolívar promulgó la Constitución de Bolivia. Su intención de acabar con la anarquía y la manipulación electoral sustentó la idea de un presidente vitalicio. Pese a que la Constitución era boliviana, Bolívar pretendía aplicarla a la Gran Colombia. Los santanderistas reaccionaron fundándose en la idea de que el poder ejecutivo no debía tener tanta autoridad y que el presidente debía ser nombrado mediante el sufragio restringido.

Más adelante, Santander propuso una Convención Constituyente, para fortalecer los avances liberales que se habían obtenido durante los últimos años. Sin embargo, los bolivaristas no permitieron instalar la Convención, y al contrario, en junio de 1828 proclamaron a Bolívar como dictador, cargo que ejerció durante dos años. Frente a estos sucesos, un grupo de santanderistas decidieron atentar contra la vida de Simón Bolívar en septiembre de 1828, en la conspiración que recibe el nombre de “LA NOCHE SEPTEMBRINA”. Por este hecho, el almirante Padilla fue fusilado y Santander fue apresado y desterrado a Europa.

Una gran dificultad que debió asumir el gobierno de la Gran Colombia fue el enfrentamiento con la Iglesia católica. La República era un país profundamente religioso, pero la élite política de base liberal le arrebató al clero el monopolio de la educación y emitió un decreto en el que prohibía los conventos y los monasterios habitados por menos de ocho clérigos, cuyas edificaciones pasarían a ser centros educativos. Además, elevó la edad para la toma de los votos sacerdotales a 25 años. Aunque la ley fue derogada por Bolívar en 1828, estas medidas suscitaron el descontento de a Iglesia católica, que a su vez incentivó en el pueblo una negativa hacia las políticas liberales y creó un sentimiento de hostilidad que debilitó la unidad gran colombiana.

Unos doce civiles y veinticinco soldados comandados por Pedro Carujo forzaron la puerta del Palacio Presidencial y asesinaron a los guardias, tras lo cual buscaron el cuarto de Bolívar. 

Manuela Sáenz, se levantó a mirar lo que sucedía. Al ver a los guardias muertos, despertó a Bolívar y lo convenció de escapar por la ventana. La republica de nueva granda fuel el nombre que recibió la republica unitaria creadas por las provincias centrales de la gran Colombia tras la disolución de esta en 1830. 

Una vez escapó, Bolívar pasó la noche bajo el Puente del Carmen, lo que empeoró su tuberculosis.

 Los santanderistas realizaron una convención constitucional en septiembre de 1831, en la que se crea la republica de la nueva granada En 1832, se eligió a Santander como el presidente y se escribió una nueva constitución- Se dividió en 19 provincias Antioquia, Bogotá, barbacoas, Cartagena, Casanare, choco, cauca, santa marta, Mompox, Neiva, Panamá, pasto, Popayán, Riohacha, Vélez y Veraguas, que esta ubicada en la actual nicaragua.

Las provincias tuvieron una mayor representación representación en el gobierno central.

 El 20 de octubre de 1831 se realizo una convención granadina en donde se aprobó la separación y en el cual se estableció una republica centralista y presidencialista llamado transitoriamente estado de nueva granada.  El 17 de noviembre de 1831 se promulgo la ley fundamental, y se siguió trabajando en ella 1832. Francisco de paula Santander fue nombrado presidente por el congreso. Se otorgo mayor representación en las provincias. Las provincias las llamaron departamentos y se indico que deberían ser administradas por un gobernador nombrado por el presidente y elegidas por voto.

 Dos siglos después de la batalla que marcó la Independencia de Colombia, en el país aún persisten dos tendencias ideológicas perfectamente definidas, que a pesar del paso del tiempo no solo aún sobreviven sino que sigue incidiendo la vida nacional.

Se trata de la tendencia bolivarista, que encarna el pensamiento libertario del prócer Simón Bolívar y que alude a las libertades personales y de pensamiento, y la santanderista, que marca el legado del general Francisco de Paula Santander y que enmarca el orden y la legalidad.

Llevadas al extremo ambas tendencias tienen su lado negativo pues se pueden traducir en el autoritarismo y la arbitrariedad o en el legalismo y la burocracia. Ambas tendencias se han enfrentado a lo largo de nuestra historia, pero, paradójicamente, son igualmente necesarias para nuestra vida republicana.

Esta dualidad es tan marcada en nuestro país, que ambos conceptos comparten un sitial privilegiado en nuestro Escudo Nacional, con la expresión ‘Libertad y orden’, según explica Julio Roberto Galindo Hoyos, historiador de la Universidad Libre, y quien ha sido miembro de las Academias Colombiana de Historia, Militar de Historia, Santanderista de Boyacá, y la Academia Antonio Nariño.

Es bueno recordart que ambos libraron la batalla de Independencia. Antes de la guerra hubo una etapa fundamental que fue la conspiración. Tanto Bolívar como Santander fueron miembros de la masonería, se iniciaron en logias secretas, lo mismo que Francisco Miranda que participó junto a Bolívar en la independencia de Estados Unidos y después en la Revolución francesa. 

Entonces recibieron instrucciones secretas, y después vino la guerra. Ya sabemos cuál fue la actuación de Simón Bolívar en la independencia de Venezuela, luego pasó a Colombia y después estuvo Santander a las órdenes de Bolívar que por allá en 1818 lo nombró General, y luego ambos libraron las batallas de Independencia.  Ambos estuvieron en las batallas de Piba, de Gámeza del Pantano de Vargas, del Puente de Boyacá.

Lograda la independencia de Colombia, Bolívar fue nombrado presidente, pero como era más militarista entonces encargó de la Presidencia al General Santander en 1820, que había sido su principal soporte en esas batallas. La idea de Bolívar es que América fuera libre, y luego se fue a las batallas de Carabobo, de Pichincha, de Junín. Hasta ahí fueron uno solo.

Cuando regresó Bolívar y se hizo cargo de la Presidencia, vino lo que se llamó la Conspiración Septembrina, el 25 de septiembre de 1828. De esa conspiración sindicaron a Santander, le hicieron un juicio y lo condenaron. Después Bolívar le cambió la sentencia de muerte por la de extradición, y Santander se fue del país y Bolívar asumió la Presidencia. Desde entonces Bolívar y Santander han sido amigos y enemigos. Los amigos de Bolívar se dividieron y terminaron desterrándolo, salió a Europa por cuestiones de salud, y finalmente murió en Santa Marta.

Santander regresó al país, fue presidente de la República, y fue cuando se hizo famosa su frase de “Colombianos: las armas os han dado al independencia, las leyes os darán libertad”.

En las organizaciones democráticas lo que influyen son las tendencias. Antes del Frente Nacional siempre gobernaron  dos partidos: liberal y conservador. Pero cada uno siempre tuvo dos tendencias, de derecha y de izquierda, unos de avanzada, otros de capitalismo, y como dice Platón, siempre ha existido división entre ricos y pobres.

A veces las libertades se exceden, por ejemplo cuando se argumenta la libre personalidad, pero también el exceso de legalismo frena el avance de las sociedades. Pero siempre habrá esa discusión porque siempre habrá ricos y pobres, habrá los que gobiernan y los gobernados, siempre habrá gobierno y oposición. Entonces el arte de la política es saber gobernar, es decir, combinar de forma acertada ambas tendencias.

Hemos sido una democracia pese a las pocas dictaduras que hemos tenido, estas tendencias, llamemosla las libersl y conservadora, han marcado nuestra historia.  Esa es la democracia: unas veces unos, otras veces otros. Nuestra historia muestra que durante muchos años gobernó el partido conservador, después de una hegemonía de 30 años vino el partido liberal. Antes de eso habían mandado los liberales radicales, etc.

Con todos sus defectos, el capitalismo ha ayudado al progreso, que es distinto al fracaso del sistema socialista en otros países, justamente porque no hubo democracia política sino una ‘dictadura del proletariado’, un poder soberano.

En resumen, Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander estaban en contra debido a sus diferencias políticas, enfoques para gobernar y rivalidades personales. Estas diferencias llevaron a una ruptura en su relación y contribuyeron a la división política en los países sudamericanos recién independizados.

lunes, 23 de febrero de 2026

LA VIDA COMO EJEMPLO (HOMENAJE A DOÑA CAROLINA)

 Hay crónicas urbanas que provienen de una imagen, de la suerte que en ocasiones tenemos de ser espectadores y testigos silenciosos de  vidas ajenas. Va crescendo el deseo de dar testimonio por gracia del buen ejemplo y las rutinas compartidas de un espacio determinado. En el Barrio Fátima de Medellín, al frente de la tienda de Karen hay una casa muy emblemática de este lugar, es de dos pisos, grande y con el aura enaltecida de esos lugares con historia y mucha dignidad. Allí vive una familia antioqueña de pura cepa, numerosa como lo fueron  hace más de cincuenta años todas, que hasta hace poco, tenía a doña Carolina como el corazón y la representación de una saga ejemplar,  centenaria, altiva, hermosa, pese a sus años conservó la lozanía y el buen talante de las matronas de esta parte del país, acicalada desde temprano, pulcramente vestida, empezaba unas rutinas repetidas, con una alegría contagiosa, siempre alrededor de muchos familiares. Verlos genera mil expectativas, todas buenas, la razon inexplicable por ahora. 

Recordé a Úrsula Iguaran quien murió a los 115 años o a los 122,  murió un Jueves Santo, como su creador. Antes de eso, había dado las últimas e inapelables instrucciones a todo miembro del clan Buendía que se había cruzado en su camino. Fue  la matriarca de Macondo, la compañera del primero de los José Arcadios. Había perdido la cuenta de su edad, ocupada en sostener a toda su parentela, de avivarla, de recordarle que la familia es lo más importante, pasó la mayor parte de su vida ocupada en su esposo y en las mil ocupaciones que nacían de un pueblo apenas en ciernes. 

La casa de doña Carolina parece un ser vivo, la actividad es permanente y casi todos los días pierdo la cuenta de cuantos llegan, cuantos se quedan y en que se ocupan. Pienso en una novela llamada "Nada se opone a la noche", Delphine de Vigan que refleja en su trama  el conflicto entre escritura y verdad. En sus novelas, marcadas por un pulso de thriller bien gestado, el lector se descubre preguntándose por los límites entre la ficción y la realidad constantemente. 

Quise escribir sobre doña Carolina porque su imagen me suscito muchas preguntas y una sola respuesta: La paz resulta inexorablemente de las labores y metas cumplidas en la vida, nace de la lucha por sacar lo bueno de ella y del amor por los otros que depara paz. Siento que la mejor educación es el ejemplo. En esta casa solo hay mujeres  bellas, de todas las edades, parecen esas mujeres  hermosas de las películas de  Luis Buñuel. Tienen el porte clásico de las Antioqueñas de provincia. 

Los fines de semana la peregrinación a esta casa se multiplicaba. Mas visitantes, más carros, más paquetes, como en las iglesias, solo se ve gente entrar y salir en medio de la mirada alegre y altiva de doña Carolina sentada en la puerta de su casa, un pasillo limpio y amplio que muchas veces fue el centro de reunión de la familia. Desde la tienda percibía su tranquilidad y mirada sabia. Fue siempre la consentida no solo de su parientes sino del barrio. 

Doña Carolina se nos fue hace poco. Como la casa de Úrsula, su descendencia parece con sus actos y peregrinación a este lugar, recordarla, saber     que nadie se muere y el ejemplo y el recuerdo se vuelven anclajes de una vida cada vez más dura, pensar en ella constituye un bálsamo, una fuerza que alimenta. Nunca he cruzado mayor palabra con la familia, pero verlos en esas rutinas compartidas me suscita igualmente recuerdos bellos, hoy, ensombrecidos por el tiempo y  la angustia existencial .

Alguien debe escribir un relato amplio sobre la genealogía y la historia de esta familia. "La casa de las dos palmas" de Manuel Mejía Vallejo es un ejemplo a seguir. En esta novela, a través de una historia familiar se cuenta gran parte de la historia Antioqueña y porque no del país. Doña Carolina debió nacer en el último periodo de la hegemonía conservadora, pienso que en la presidencia de Miguel Abadía Méndez o en triunfo de Enrique Olaya Herrera que inaugura los gobiernos liberales del siglo XX, en 1930 concretamente. Apenas en ese periodo se terminaba el aeropuerto Olaya Herrera en Medellín. Es un hecho que  la ciudad vivió un período de cambio, percibido en la actualidad como extraño, concentrado y rápido entre 1880 y 1930, donde se dan los primero pasos de la modernización de las ciudades y un inusitado crecimiento por el incremento y agudización de la violencia en la periferia. Doña Carolina, vivió todo el periodo conocido como la violencia, la dictadura de Rojas Pinilla, el Frente nacional, los gobiernos entre 1974 hasta la constituyente del 91 del siglo pasado. Fue testigo de la historia más importante del país. Sobrevivir a esto avatares en un departamento con los mayores índices de violencia fue un privilegio.  Esta crónica, como escribí al principio nació de una imagen que no quiero que se diluya con el tiempo, este es el primer intento para tenerla siempre viva como corresponde a personas de su importancia.

viernes, 20 de febrero de 2026

QUERIDAS LECTORAS QUERIDOS LECTORES (ANAGRAMA 13 DE FEBREO 2026)

 

                             Elena Ferro

Con motivo de la publicación de La fosa abierta, de Brigitte Vasallo, invitamos a la autora a participar en nuestra newsletter para que nos cuente las circunstancias en las que escribió su ensayo, así como algunas de las referencias que le sirvieron de inspiración en su proceso creativo.

Sin más preámbulos, os dejamos con ella:


Italia me la sudaba, la verdad, al menos al principio, por eso me fui allí. Necesitaba investigar sin dolor durante un rato, sin insomnio, sin migrañas, investigar como si no fuera conmigo. Para conseguir la beca, claro, no lo dije así. Dije: «Es el único país del sur de Europa que no tenía dictadura en el momento de vivir un milagro económico como el nuestro», y eso también era una verdad. Me fui a investigar a las terroni, que son como las charnegas, que son como los mangurrinos, que son como los magos, que son como les forasteres, que son como los maketos, que son como los paletos. Las migraciones internas europeas del mundo campesino hacia el mundo industrial, una genealogía nuestra, porque necesitaba algo propio. Ni siquiera bonito, solo propio.




Mi madre se estaba muriendo, aunque eso no era algo tan grave como suena, al menos para mí. Llevábamos mil años sin hablarnos, así que el dolor ya estaba sufrido y el duelo, cerrado. Pero aquel penúltimo verano me tomé unos días para desconectar de la obsesión con este libro y ahí mi madre –su recuerdo, su figura– se apareció como un torrente que me obligaba a escribir día y noche textos nacidos casi limpios, que parecían otro libro que resultó ser también este. Resultó que no podía contar lo uno sin explicar lo otro.


En estos seis años de escritura he vuelto a Chandrexa de Queixa, veintinueve años después de huir de la última paliza de mi padre y quemar los puentes por si acaso. «¿No sabes de dónde eres?», me dijo mi tía Olga. «Baixa ao cemiterio e verás de onde es.» Y sí, soy de un cementerio en Queixa donde todo el mundo se apellida Vasallo. Pertenecer entre los muertos me produce una forma de alivio.



Mi madre se negó a contarme su historia. Tal vez se avergonzaba de sus memorias de sirvienta, de la tierra aún metida bajo las uñas, pero no estoy segura. Las fotos familiares se pudren en un piso al que no puedo acceder, pues está mi padre de centinela. La epopeya de nuestra estirpe, los seis millones de personas desplazadas por la industrialización, ha sido borrada por la arrogancia del relato urbano. ¿Qué es la memoria si no es lo colectivo? ¿Qué es la primera persona si no una partícula del nosotros?


La sierra de Queixa pertenece a la gente de Chandrexa de Queixa y sus habitantes tenemos derecho de uso, pero no de propiedad. Nuestras tierras comunales no tienen muros, no tienen parcelas: para conocer su contorno tienes que buscar unas rocas con unas cruces cinceladas en la piedra misma, cubiertas de musgo y barro por los siglos, meter el dedo en las hendiduras, reconocer las marcas, encontrar, kilómetros más allá, la siguiente piedra y soñar las líneas imaginarias que nos dibujan.



Un atisbo

De sus influencias


La lengua materna

Mi lengua materna es el silencio. Todas las demás, las lenguas adquiridas, las aprendidas, son extranjeras a mí. Como hija de una diáspora, hablo siempre de prestado, abundante solo en faltas de ortografía y carencias gramaticales.




Las fotos de mercadillo

Siempre me entristeció no tener fotos familiares hasta que descubrí, con asombro, que hay centenares de álbumes tirados por los mercadillos, representaciones de un hogar dejadas a la intemperie: las utilizo para hacer recogidas de memoria colectivas. Las imágenes huérfanas nos permiten narrar lo propio sin el ensimismamiento, pues te obligan a relacionarte con lo extraño mientras abren un espacio para la poética, para explicar la verdad sin su literalidad.




I Festival de Cultura Txarnega de Barcelona

Una vez montamos un festival de cultura para hablar de lo nuestro, para hacer como que lo nuestro también era cultura. Lo llamamos Festival de Cultura Txarnega y era la acción de un no-lugar que tomaba la palabra sin la tutela de los lugares afirmativos. Una palabra autónoma... como si las subalternas pudiésemos hablar, imaginando que podíamos.


Y pudimos, pero apenas.


Una chispa… ¿qué más se necesita para iniciar un incendio?



NOVEDASDES

DE LA SEMANA




Arrancamos en «Panorama de narrativas» con la publicación de Desperdigados por el mundo, de Yoko Tawada, traducido por Marta Morros Serret. Una extraordinaria odisea existencial que indaga en la relación entre lenguaje y pertenencia, así como en la búsqueda del hogar en un mundo donde las fronteras políticas y culturales son cada vez más porosas.


«Compendium» trae la Obra reunida de Jane Bowles en un solo volumen: su única novela, Dos damas muy serias, una pieza de teatro, En el cenador, y los relatos reunidos en Placeres sencillos. Las traducciones son de Lali Gubern, Amado Diéguez Rodríguez y Benito Gómez Ibáñez.


«La Bella Varsovia» publica Un idioma siempre al borde de la extinción, la recopilación de todos los poemas de Raúl Quinto, con un apéndice inédito. Una de las voces más relevantes y reconocidas de la poesía española de este siglo.


También está disponible el audiolibro Libre, de Lea Ypi, narrado por Isa Puchol y traducido por Cecilia Ceriani. Un deslumbrante retrato personal, histórico y político del derrumbe del estalinismo en Albania y la turbulenta llegada de la democracia.





Pol Guasch lee 'Reliquia'

Reliquia es un libro delicado, sobrio y vital sobre los vínculos familiares, la ausencia y la escritura, al que dedicamos la newsletter de la semana pasada.


En este vídeo, su autor, Pol Guasch, lee dos fragmentos de la novela y nos cuenta cómo fue su proceso de escritura, con el que generó «un sentido de la historia completa» y se apoyó en quienes antes habían puesto palabras para hablar sobre la pérdida.




Fotomatón de los nuevos cachorros

Recuperamos un artículo de Pau Malvido: un retrato de los «cachorros» del punk de finales de los setenta. Se trata de una especie de «fichas» de los grupos casi desconocidos que actuaron en el Club Juvenil Meridiana, el festival punk de Poblenou y otro festival rock.


En 2025 publicamos Nosotros los malditos, de Pau Malvido, una serie de relatos-crónica aparecidos en su mayoría en la influyente revista Star, en la que también fue publicado el artículo que compartimos ahora


Fotomatón de los nuevos cachorros - Editorial Anagrama







martes, 17 de febrero de 2026

ALREDEDOR DE UN PARQUE (Capitulo 1)

 Como cuando la mejor bandeja de la vajilla se rompe y todo el simbolismo heredado de una familia se acaba, así, el intento de suicidio de Federico, dejó a todo el grupo del parque conquistadores estupefacto. Esperábamos algo como esto, pero no en el momento que creíamos que todo funcionaba. Desde hace cinco años somos la cagada pura del barrio conquistadores, nada que hacer, el grupo era lo más odiado. Estábamos enamorados  del sufrimiento, gozábamos con las miradas furtivas y los señalamientos, enamorados del mal, como buenos tropeleros entre discusiones eternas alrededor de lo que leíamos, los días pasaban sin nada  que nos preocupara.

Los tres mateos, Santiago, Ana, Caliche, federico, Sanín entre otros, a eso de las dos de la tarde,  estábamos, indefectiblemente sentados en la misma banca de siempre, disertábamos de lo humano y lo divino. El grupo nació después del último periodo presidencial del doctor Uribe, un facho de miedo, el oprobio de una nación que vive entre odios y radicalismos gracias a una derecha radical que hará todo por permanecer en el poder y lógico por usufructuarlo como una alimaña. El grupo sabía que no hay nada más estúpido que no saber qué hacer. además partimos siempre del principio de que la conciencia es una enfermedad y la inconciencia una virtud.

Cuando visite a Feder en la clínica Soma después de haber estado tres horas tomando cerveza en el parque de los periodistas, entre porros, pases de coca, profesionales desertores de las rutinas impuestas por la necesidad de sobrevivir en una sociedad voraz, me di cuenta que la vida es absolutamente frágil. El espectáculo de ver un hombre joven, que parece un cosaco o un Vikingo, vigoroso como el que más, inteligente y con un humor repentista sin igual, conectado a mil aparatos, inconsciente, enfrentando a los avatares de una decisión incuestionable para el grupo, sentí que, realmente la existencia es lo más efímero que hay, estamos de paso y queda claro que, la vida es para gastársela. Shakespeare decía que la muerte es una deuda que todos debemos pagar. Sócrates que morir no es tan temible como vivir temiendo la muerte. Nada más cierto. Feder lleva quince días inconsciente. Ahora pregunto, cuando realmente lo estuvo. Mientras lo miro, pienso en Ana, su pareja y quien hace dos años es cercana al grupo. A mis amigos los conozco desde lo que percibo en una existencia que desde hace cinco años parece un colectivo sin ningún acuerdo y menos condicionamientos. Vivimos algunos en barrios cercanos a conquistadores. Otros en el propio barrio y unos pocos, donde los coja la noche, o en lugares compasivos, como seres trashumantes e itinerantes urbanos. Miro a Feder y me pregunto que piensa. Nunca he creído en el más allá. Recordé a Borges quien con ese sabor poético en todo lo que habló expresaba que la muerte es una vida vivida y la vida es una muerte que viene. Salí de la clínica con más interrogantes que respuestas. El grupo no se había vuelto a reunir. Me encontraba de vez en cuando con Mateo el hijo de Zapatica en la tienda de Karen en Fátima, no dejaba de pensar en el protagonista de una excelente novela Dostoievski, "Memorias del subsuelo, sentía una profunda alienación con la sociedad y las normas sociales. Se siente marginado y despreciado por los demás, lo que le lleva a aislarse en el subsuelo, donde se siente más cómodo. Tal vez Feder sintió esto. No había vuelto hablar con Ana, creo que lo conoce mejor que nosotros. Volví a leer a Ernesto Sábato, lo que me producía verdadera angustia. Hace poco hable con Mateo el director y actor de teatro quien era más amigo de Feder que yo y fue poco lo que me dijo sobre el suceso, ha preferido el silencio y pienso que es más sabio. Solo nos queda esperar y la verdad poca paciencia me cabe en la vida. Es un hecho que hay cosa que manejamos y otras no. 


jueves, 12 de febrero de 2026

QUERIDAS LECTORAS QUERIDOS LECTORES(ANAGRAMA 6 DE FEBREO 2026)

 


Años más tarde de que Clarice Lispector se irritara por la comparación con Virginia Woolf que un crítico hizo de ella, la autora insistía en ese símil que consideraba odioso: «No me gusta cuando dicen que tengo una afinidad con Virginia Woolf (por cierto, no la leí hasta después de escribir mi primer libro): es que no quiero perdonarla por haberse suicidado. El terrible deber es el de llegar hasta el final».

Virginia Woolf se suicidó el 28 de marzo de 1941. Se adentró en el río Ouse con los bolsillos del abrigo llenos de piedras. En Reliquia, el nuevo libro de Pol Guasch, que publicamos en catalán y castellano, con traducción de Unai Velasco, el autor lo cuenta así: «Tenía cincuenta y nueve años. La encontraron semanas después. Su marido, Leonard, decidió incinerarla y enterrar sus cenizas bajo un árbol en Rodmell. A él le dedicó las últimas palabras, en una carta que escribió a mano, temblorosa, como pudo.»

No es para menos que esa nota haya pasado a la historia como una de las despedidas más bellas que podemos recordar. En ella escribe: «Estoy segura de que me vuelvo loca otra vez. Siento que no podemos pasar por otro de esos momentos terribles. Y que esta vez no me recuperaré. Empiezo a oír voces, y no me puedo concentrar. Así que hago lo que me parece que es lo mejor que puedo hacer».

                Leonard y Virginia Woolf.


 Eso es lo que Clarice Lispector nunca perdonó: que en esa misma carta de despedida, Woolf le dijera a Leonard «no creo que dos personas hayan podido ser más felices», tampoco que rompiera la promesa que le hizo a su colega E. M. Forster de cenar a final de mes, y que se entregara al caudaloso río Ouse para no regresar jamás.

Lispector no perdonaba el abandono. O puede que lo que no perdonase fuera la retirada, la rendición. Miraba la muerte con cierta superioridad: «No llores a los muertos: ellos saben lo que hacen», dijo una vez. Escribir era la única forma que tenía de sentirse viva. Puede que, para ella, el suicidio de Woolf fuera una suerte de espejo en el que veía reflejados sus miedos: la locura, la capitulación, el olvido... Fuere como fuere, el juicio de la escritora brasileña denota una verdad reluciente: que no es fácil comprender las decisiones de los demás; ni tampoco sus huidas, que se convierten, para los que se quedan, en abandonos.



  • Aftersun

La celebrada película de Charlotte Wells, Aftersun, persigue a dos personajes a lo largo de un viaje final: el de un padre y una hija durante un verano por la costa turca. Ella regresará. Él, no. Se sugiere la posibilidad del suicidio como la causa de ese imposible retorno. No hay palabras para comprender qué ocurre en la cabeza del padre: la hija lo mira atónita, sin entender los mecanismos de su pensamiento. Puede tratarse de una tremenda melancolía o depresión, de un dolor indescriptible, un desarraigo existencial, da igual: no hay palabras para eso. Solo la poética del film puede capturar aquello que se escapa de cualquier discurso médico o sociológico. Es el dolor de alguien que no encuentra lugar en el mundo. 

En una escena, la hija descubre a su padre, que intenta aligerar su dolor practicando un arte marcial. Ocurre lo mismo en Reliquia, donde el autor, volviendo a los años de su infancia, descubre a su padre en el jardín practicando jiu-jitsu. Huidas parecidas para un sufrimiento compartido y una misma estrategia: hacer del arte, sea cine o literatura, la forma para nombrar lo que no tiene nombre.



  • Lo que no tiene nombre

Piedad Bonnett escribió un libro titulado Lo que no tiene nombre en el que repasaba la muerte por suicidio de su hijo Daniel. Unos años más tarde, se encontraría con la poeta Chantal Maillard en el Festival de Poesía Irreconciliables para compartir una velada de homenaje: ambas fueron madres de hijos que se llamaron Daniel y ambas les sobrevivieron después de que se suicidaran de la misma forma en el mismo mes. De ese encuentro poético, sobrio y litúrgico surgió el libro Daniel, escrito a cuatro manos, que empieza con esta dedicatoria: «Contra el tabú. Por esa libertad. Por el coraje del suicida. Como homenaje».


           Chantal Maillard y Piedad Bonnett, en el recital del Festival de Poesía Irreconciliables, 2018.




Conmover, irritar, sacudir las cosas

«La historia contemporánea se puede escribir en prosa, pero suena más bien a poesía apocalíptica. Vivimos anticipando una catástrofe que nunca llega a materializarse del todo y, sin embargo, nos destruye.»

Os invitamos a leer este lúcido texto, escrito por Patricio Pron, que amplía las posibilidades de su última novela, En todo hay una grieta y por ella entra la luz, ya en librerías.

https://www.anagrama-ed.es/noticias/general/conmover-irritar-sacudir-las-cosas-1592

La euforia de notar

«Mi novia ve cosas que yo no veo. [...] Su ojo selecciona elementos que merece la pena notar, y en numerosas ocasiones modifica el elemento a la hora de hacerlo.»

Ya está disponible el segundo artículo de la columna de Kiko Amat en Fuera de página, en el que reflexiona sobre el superpoder del escritor: estar siempre atento a los detalles que convierten la realidad en narrativa.