jueves, 20 de abril de 2017

EDUARDO MENDOZA PREMIO CERVANTES



El premio cervantes se ha vuelto un referente de suma importancia para la literatura hispanoamericana y universal, no solo por el rigor y la seriedad del mismo, sino por la tarea de avivamiento que produce cuando se otorga, el autor escogido vuelve per se,  a ser estudiado, leído y su obra pasa a primer plano de la crítica especializada, se produce un reconocimiento y una vuelta a su obra, que en el caso de Eduardo constituye una tarea imprescindible e inaplazable en el marco de nuestras letras.
Eduardo es un escritor valioso, con una obra de culto, su escritura es directa, una prosa en apariencia sin mayores arabescos, lejos de cualquier barroquismo. “Nacido en Barcelona en 1943, comenzó su carrera literaria con la publicación de 'La verdad sobre el caso Savolta' en 1975, en una época en la que vivía en Estados Unidos. Con esa primera novela, cuyo título se vio obligado a cambiar por la censura, obtuvo el Premio de la Crítica. Su siguiente novela, 'El misterio de la cripta embrujada', de 1979, es el comienzo de una pentalogía que mezcla la parodia con el género policiaco protagonizada por un detective ingresado en un manicomio. La serie ha sido un gran éxito de ventas, aunque la consagración literaria de Mendoza llegó en 1986 con 'La ciudad de los prodigios', una obra que muestra la evolución social y urbana de Barcelona entre las exposiciones universales de 1929 y 1988. Ganador en 2010 del Premio Planeta con 'Riña de gatos. Madrid 1936', Mendoza es colaborador habitual de el periódico “EL PAÍS”.
Su vida siempre ha estado rodeada de un ambiente creativo, se crió en el mundo del teatro. Dejemos que el mismo nos cuente: “En varias ocasiones he contado que mi padre había sido actor en su juventud. Sin llegar a profesional, tampoco fue un actor aficionado. Dejémoslo en un grado intermedio. No sé cuál habría sido su carrera si el país y las circunstancias no le hubieran forzado a renunciar a lo que sin duda era su vocación. Pero el teatro siguió siendo su pasión hasta el final de sus días. Iba a ver todas las funciones que se hacían en Barcelona y desde que tuve uso de razón me llevaba con él muy a menudo. No recuerdo a qué edad vi la primera obra ni cuál era, pero guardo un recuerdo muy vivo del hecho en sí. A mi padre nunca se le ocurrió llevarme a ver teatro infantil. En aquella época los niños apenas teníamos un mundo propio y a ese reducido territorio mi padre, con muy buen criterio, ni se acercaba. En cambio no le parecía mal llevarme a ver las obras que a él le gustaban, que eran casi todas. En su etapa de actor había hecho teatro de texto, con preferencia, teatro en verso. Los clásicos del Siglo de Oro, por supuesto; el teatro romántico de Zorrilla, García Gutiérrez y el Duque de Rivas; y también un teatro en verso contemporáneo, es decir, de principios del siglo xx, algo residual, como el de Eduardo Marquina o los hermanos Machado, o paródico, como La venganza de don Mendo, de Muñoz Seca, que mi padre detestaba. Supongo que cultivaba un estilo declamatorio que habría matado del susto a Stanislavski. Pero esto no le impedía estar al corriente de las novedades e incluso de apreciarlas: le oí hablar en términos elogiosos de Sartre y de Tennessee Williams, por citar dos nombres, e incluso reconoció los méritos de Samuel Beckett, aunque le resultara del todo ajeno. En este ambiente crecí. Entre mis lecturas abundaban las obras de teatro, tanto clásico como moderno. No es de extrañar que también hiciera mis pinitos en el teatro aficionado”[1].  
“La verdad del caso savolta” fue el principio de una obra extensa, valiosa y exitosa. “Su título original era Los soldados de Cataluña, pero se vio obligado a cambiarlo debido a problemas con la censura franquista. Esta ópera prima, en la que se puede observar la capacidad de Mendoza en la utilización de diferentes discursos y estilos narrativos, lo lanza a la fama. Considerada por muchos como la precursora del cambio que daría la sociedad española y como la primera novela de la transición democrática, la novela narra el panorama de las luchas sindicales de principios del siglo XX, mostrando la realidad social, cultural y económica de la Barcelona de la época. Apenas unos meses después de su publicación muere Francisco Franco y al año siguiente La verdad sobre el caso Savolta recibe el Premio de la Crítica”. En adelante su obra se va fortaleciendo y renovándose, transita siempre del género policiaco a el corpus de la novela tradicional, es eminentemente urbana, describe las tensiones de una sociedad en transición, que no cura aún sus heridas, mostrando lo más perverso de de la misma y por su puesto la naturaleza humana desde una perspectiva muy escabrosa.
La primera obra que leí de este autor fue “El misterio de la cripta embrujada”, después de la misma leo todo lo que publica, las columnas de “El país” de España y lo escucho en algunos conversatorios en los que ha participado. En el prologo de “El laberinto de las aceitunas” Fernando Marías sintetiza esta primer momento de de su vida como escritor con mucho acierto: “Como en química y gastronomía, es muy fácil reducir a simple definición el hallazgo brillante una vez se ha demostrado su validez. El laberinto de las aceitunas —como su predecesora— no es una excepción a esa regla, aunque su componente diferenciador lo agregara Mendoza sobre una base preexistente que podríamos enunciar así: Novela negra norteamericana + Transición-Democracia española”.   Además de contextualizarla en el marco de una generación de escritores muy valiosa: “En los últimos años setenta y primeros ochenta, narradores natos como Manuel Vázquez Montalbán, Juan Madrid o Andreu Martín dieron brío, personalidad propia y razón de ser a esta fórmula con la creación de personajes y títulos memorables. Pero su propuesta quería voluntariamente surgir de la venerada fuente norteamericana, y asumía por ello, sin plantearse perturbarlos, todos los fundamentos originales de lucidez triste, desencanto y oscuridad: Toni Romano o los desesperados de Andreu Martín son personajes negros hiperclasicos, marginales y trágicos que vagan por un mundo podrido donde no hay lugar ni tiempo para la sonrisa”.  
Nada más acertado este premio, esperamos volver a leer a este gran escritor. Aquí les dejo el discurso.







domingo, 16 de abril de 2017

“ESTE TRIUNFO ES PARA ANTIOQUIA” MONICA SARAY ARANGO



Transcribo esta excelente columna, publicado en el portal universitario azul naranja.

Mónica Saray Arango antes del 2016 era una deportista como cualquier otra. Luchaba por un sueño muy claro junto a su compañera de dúo Estefanía Álvarez y entrenadora Paula Mejía: competir en los juegos olímpicos de Río. Dedicaron cuatro años de su vida a entrenar cerca de ocho horas diarias. descansaban solo los domingos, días que Mónica dedicaba a sus estudios de psicología
Saray Arango tiene 24 años, 20 dedicados al nado sincronizado. La caracteriza un carácter fuerte, sin dejar de ser extrovertida y amigable. Ha sido una defensora incansable de la igualdad y la justicia, no permite que le pasen por encima y aboga por sus compañeras de equipo cada vez que hay inequidad en alguna de sus calificaciones.
Desde  la categoría infantil fue la primera en su grupo. Precozmente compitió en categorías mayores por su excelente ejecución. Sus triunfos y una carrera en ascenso permanente la convirtieron en la deportista favorita, junto a su colega, para ser el dúo que aspiraría a los juegos olímpicos; Y no se equivocaron, pues no solo participaron, además hicieron historia como las primeras colombianas participes en este deporte.
cuando la vi por primera vez supe que tendríamos una conversación agradable. Me recibió con una gran sonrisa y un abrazo amigable. Estaba en su ambiente natural, cerca al agua, en la Liga de Natación de Antioquia. Allí empatizamos como si lleváramos una amistad de años y confirme, como ya todos me lo habían advertido, que era una joven relajada. A pesar de tantos méritos recibidos después de su honrosa representación en la contienda deportiva más importante del mundo, seguía siendo una joven humilde, dispuesta a compartir su experiencia con todo aquel que estuviera dispuesto a escucharla.
 Mariana Bustamante Ruiz
Si quiere seguir leyendo la entrevista, entre al siguiente link: http://www.funlam.edu.co/azulnaranja/?p=1676.


SE NOS FUE NICOLÁS SUECÚN


Era habitual de vez en cuando ver a Nicolás oteando novedades en las librerías del centro de Bogotá, compartiendo un tinto con sus amigos alrededor de los temas recurrentes que como lector voraz mantenía a la mano, su vida fue dedicada enteramente a la literatura y a los buenos libros.  No solo fue un gran divulgador de la buena literatura sino un excelente traductor, poeta, además de ser un conversador exquisito. Quedan pocos hombres de su talante, la literatura se ha convertido en un tema menor y son pocos los sitios de encuentro para intercambiar experiencias alrededor del libro. Jotamario Arbeláez, en una biografía muy polémica, lo describe magistralmente: “La voz mejor guardada de una generación de intelectuales colombianos, el hombre que se atrevió a vivir una obra propia y a traducir cientos de obras exóticas de la literatura universal. Nicolás Suescún es sin duda uno de los nombres más importantes de nuestras letras. Poeta, cuentista, novelista, traductor, lector voraz. Como artista plástico ilustró, entre otras, la carátula de “El coronel no tiene quien le escriba”, de García Márquez, y La “Obreriada”, de Luis Vidales. Ha publicado, entre traducciones y libros propios, alrededor de treinta títulos en Colombia y en el extranjero. Cursó la secundaria en Estados Unidos, fue becario del taller de escritores de Iowa y ganó la beca de escritor del DAAD, de Berlín. Dirigió la revista Eco y la librería Buchholz. Su libro de cuentos El retorno a casa fue catalogado por la crítica como uno de los libros más importantes de la literatura colombiana del siglo XX”. Este hombre vivió el mejor momento de la vida intelectual de la rancia Bogotá, la efervescencia de la revista “Eco” con una generación, que asumió la literatura como su única manera de llevar la vida, con un rigor absoluto y siempre respondiendo a su verdadera pasión, la lectura y a un amor desmedido por los buenos libros.  Era un Bogotano de pura cepa, bien hablado, con un humor y una ironía inteligente, repentista, siempre con la cita precisa, muchas veces tuve la oportunidad de escucharlo en el café automático de Bogotá de la mano de sus amigos más emblemáticos, era un espectáculo, muy jóvenes, disfrutábamos de esos encuentros y de hecho los esperábamos, estábamos siempre a la caza de la llegada de estos señores, nos robábamos sus citas y anotábamos los autores desconocidos, los cuales salíamos leer como si fuera una tarea inaplazable.
Sus trabajos como traductor, le darían per se, un lugar destacado en nuestras letras:” Norma publica en 1992 su traducción del inglés de "Diez novelas y sus autores" de Somerset Maugham, en el 2000 la traducción de "Timón de Atenas" de Shakespeare, en la serie Shakespeare por sus escritores. Áncora Editores publica en 1993 su traducción del francés de “Una temporada en el infierno” y en 1995 de “Iluminaciones” de Arthur Rimbaud. Traduce también poemas de Blake y de Yates. En la traducción de obras de carácter general podemos destacar “El río”: exploraciones y descubrimientos en la selva amazónica, de Wade Davis, publicado por el Fondo de Cultura Económica en Bogotá en el 2009. Su gran talento de traductor y escritor lo demuestra con la traducción de Madame Bovary de Flaubert, publicado por la editorial Norma en 1993, Con respecto a esta traducción, dice Suescún en la entrevista realizada por Jeannette Insignares y publicada en el número sobre “Latinoamérica y los escritores-traductores” de Mutatis Mutandis, que aunque no buscó traducirlo -se trató de un encargo-, fue todo un placer realizar ese trabajo, dado que era uno de sus libros favoritos. Su actividad intensa en traducción lo lleva a traducir poetas colombianos al inglés y al francés, entre ellos A Piedad Bonnett, Porfirio Barba Jacob, Fernando Charry Lara. Para el Festival de Poesía de Medellín, hace traducciones en ambos sentidos, muchas de esas traducciones están publicadas en la revista Prometeo órgano de publicación del festival. Su personalidad discreta, no lo hace menos grande”[1].  
En el café “El cisne” de Bogotá, el Café automático, la librería “Grancolombia”, en la 13 y la 18 del centro de Bogotá, durante mucho tiempo, años, se vivió un tertulia permanente, constante, que reunía a las mejores mentes del país y de la que no se ha escrito con el rigor que amerita, Nicolás perteneció a este pléyade, no se nos olvide que fue director de la librería del viejo  Buchholz, toda un paradigma para Suramérica en materia de librerías, allí se reunía lo más granado de la intelectualidad, simplemente a conversar de buena literatura.
Este hombre grande se nos ha ido, siempre queda su obra, para leerla, disfrutarla y divulgarla.










[1] nació el 5 de mayo de 1937 en Bogotá, en la misma fecha que Carlos Marx, con 119 años de diferencia; en la misma casa de La Candelaria donde don Antonio Nariño imprimiera los Derechos del Hombre y del Ciudadano. Comenzó desde muy joven a adquirir nombradía intelectual, pues dirigió por varios años la librería Buchholz de la avenida Jiménez y a la vez la revista Eco, bastión de la cultura alemana. Sus viajes por Norteamérica, Francia y Alemania le pusieron en contacto con escritores de esos países, de donde le surgió la pasión por la literatura, expresa en varios libros de poesía, cuentos y una novela experimental. Pero con especial vehemencia se ha dedicado a la traducción, del inglés y francés, de notables obras clásicas y modernas.

viernes, 14 de abril de 2017

FERIA DEL LIBRO BOGOTÁ 2017


Se cumplen treinta años de la feria del libro de Bogotá, el evento más importante del libro en Colombia. Este año el invitado especial es Francia: “En esta versión, Francia celebrará su invitación como país invitado de honor y ofrecerá una programación diversa destinada a todos los públicos de la FILBO. Serán 3000 metros cuadrados de un moderno pabellón dedicado a la literatura infantil y juvenil, al cómic y a la ilustración, con numerosas actividades propuestas alrededor de estas temáticas. Esta participación tiene como objetivo principal mostrar otra faceta de la creación literaria francesa, contemporánea y popular siempre teniendo a la cultura como herramienta de cohesión social en un contexto de postconflicto en Colombia. Así mismo, una delegación importante de invitados buscará animar y presentar colaboraciones entre artistas y autores franceses y colombianos. Muchas sorpresas están por llegar. El pabellón, diseñado por un grupo de profesionales liderado por el arquitecto Manuel Villa, ofrecerá tres librerías (literatura infantil, literatura juvenil y cómic y una librería generalista), un auditorio equipado para el ciclo de conferencias y charlas con autores / ilustradores, un espacio para talleres, un espacio de exposiciones, un café al estilo parisino y una zona de restaurantes con una variedad de propuestas de gastronomía al mejor estilo francés . Las librerías, animadas y organizadas por la ACLI (Asociación Colombiana de Libreros Independientes), tendrán para la venta más de 20.000 publicaciones, tanto en español como en francés”.
Los invitados son un bocado de cardinale. El más importante en mi apreciación es Richard Ford, con este solo escritor, podría uno decir que se salva la feria,  para muchos entendidos, es el escritor más importante de Norteamérica. Junto a este excelente escritor hay una serie de invitados de la mayor importancia para la literatura, igual que algunos personajes vinculados al mundo del libro, como editores, comercializadores y por supuesto los buenos críticos.
La feria es un punto de encuentro alrededor de una sola pasión: El universo del libro. Los conversatorios son de mucha altura. Miremos algunos invitados: Alain Serres, este hombre especial, no sólo por lo que ha hecho en literatura infantil, sino por la promulgación de autores hasta hace poco desconocidos[1]. Otra invitada que enaltece la feria es la de  Alba Lucia Ángel, hace más de 20 años leí “Estaba la pájara pinta sentada en su verde limón” esta mujer, bastante especial y diferente, exiliada, será un buen bocado de feria[2]. Quisiera oír a Andrea Salgado Cardona, una escritora y crítica joven, cuya voz constituye de por sí una renovación[3]. Camila Gutiérrez es una escritora joven Chilena, cercana al cine, que también sería importante oír y compartir inquietudes con ella, es otra invitada que amerita la visita al recinto ferial.[4] Son mucho los invitados, el recinto no es un solo un sitio para comprar, sino para departir.
http://feriadellibro.com/?d=conferencistas








[1] Nació en el año 1965 en Biarritz y antes de ser escritor fue profesor en un jardín infantil en los barrios populares de París. Apasionado por la renovación de la literatura infantil y juvenil a comienzos de los años 80, intentó escribir «todos los libros que siendo niño, le hubiera gustado leer ». Su primera publicación fue en 1982. Durante trece años trabajó paralelamente como docente y escritor, participando en numerosas animaciones y talleres de escritura para niños.    
En 1996 fundó la editorial Rue du monde gracias al apoyo de 1000 bilbiotecarios y docentes, con el fin de incentivar valores humanistas, la apertura de la mente y la creatividad. Actualmente la casa editorial cuenta con más de 400 títulos para todas las edades de la niñez y cuyos temas hablan principalmente de cuestiones sociales, de historia, de poesía y del imaginario.
Ha publicado más de 120 libros con diferentes editoriales que han sido traducidos en muchos países. También escribe poemas, canciones y dibujos. Por su experiencia como autor y docente, participa regularmente en conferencias sobre literatura infantil y sobre la creatividad.
Su libro Je serai trois milliards d’enfants / Yo seré tres millones de niños (Edelvives, 2010), ilustrado con imágenes y fotos sobre los derechos de los niños, ha sido leído por miles de niños en colegios de todo Colombia.

[2] En la Universidad de los Andes de Bogotá, estudió Letras e Historia del Arte. Fue alumna de la crítica de arte Marta Traba. En 1964 viaja a Europa, para proseguir sus estudios de Arte y Letras en la Universidad de La Sorbona y estudió cine en la Universidad de Roma. Es en este continente cuando empieza a escribir, adquiriendo relevancia a partir de su primera novela, Girasoles en Invierno. Comenzó su carrera literaria como crítico de arte y ha ejercido distintas formas de periodismo, así como el oficio de "diseuse" de la canción folklórica ayudándose con una guitarra. Ha escrito poesía, ensayo, y novela. La ciudad de Pereira, dónde nació, fue fundada por sus antepasados y a la que sigue vinculada por la permanencia de su familia, en 1939, Alba lucía Ángel viene residiendo en distintas ciudades europeas desde 1964. Reside en Londres desde 1980.
[3] Andrea Salgado Cardona Colombia
Nació en  Sevilla, Valle del Cauca, en 1977. Su escritura se encuentra en el límite impreciso entre la realidad y ficción. A manera de broma, en un coloquio en la Universidad Nacional,  donde es profesora de la Maestría en Escrituras Creativas, definió su escritura como una “autoficción de ciencia ficción”.

[4] Camila Gutierrez Chile
Nació en diciembre de 1985 y empezó a escribir a los 20 años un blog autobiográfico que luego se transformó en una película de la cual fue coguionista. Joven y Alocada ganó el premio a mejor guión en el Festival de Sundance en el 2012 y, al año siguiente, publicó su primer libro, que lleva el mismo nombre de la película. En el 2015 publicó No te ama. Ambos libros llegaron al primer lugar de ventas en Chile. Actualmente cursa la Maestría en Escritura Creativa en Español que imparte NYU y escribe un libro sobre el fin del mundo, los animales y el amor.

martes, 11 de abril de 2017

EL ESCRITOR A PRUEBA

Me parece de suma importancia traer a colación esta columna del excelente escritor Juan Villoro tomada de “El país” de España por lo que significa la muerte del escritor Sergio González Rodríguez para las letras y el periodismo hispanoamericano.

El ameritado corazón de Sergio González Rodríguez dejó de latir el 3 de abril, a los 67 años. En 1992 fue finalista del Premio Anagrama de Ensayo con El centauro en el paisaje. 12 años más tarde ganó ese certamen con Campo de guerra, un estudio de la militarización de la política mexicana.
Aunque era experto en la relación entre la literatura y el ocultismo, al comenzar el tercer milenio no buscó un acercamiento esotérico a la realidad: la abordó con rabioso y documentado pragmatismo. Su libro Huesos en el desierto fue un recuento pionero de los feminicidios de Ciudad Juárez, El hombre sin cabezaanalizó la simbología de la violencia extrema y Los cuarenta y tres de Igualaindagó las causas que llevaron a la desaparición de los estudiantes de Ayotzinapa.
Fui testigo de la persecución que González Rodríguez sobrellevó con insólito aplomo. En 2001, cuando investigaba los crímenes de Ciudad Juárez, Roberto Bolaño lo consultaba para escribir La parte de los crímenes en su novela 2666. La aportación de Sergio fue tan notable que se convirtió en personaje de la historia. Triangulamos informaciones hasta que Roberto y yo recibimos un extraño mensaje; de pronto apareció un recuadro en la pantalla de nuestras computadoras: “Usted no está autorizado para leer esto”. El sistema operativo se congeló y sólo pudo reactivarse apagando la computadora.
A pesar de que en 1999 sufrió un secuestro exprés que le dejó graves lesiones, Sergio indagó la verdad con el temple de un sereno notario de lo real
Poco después viajé con Sergio a Alemania para participar en un coloquio en la Casa de las Culturas del Mundo. Al llegar a Frankfurt, él fue detenido y sometido a una agraviante revisión. Ningún otro pasajero fue tratado de ese modo. Él lo atribuyó a que la policía alemana había recibido un mensaje de las autoridades mexicanas.
De 2004 a 2006, cada vez que nos veíamos en un restaurante, una mesa cercana a la nuestra era ocupada por personas de traje desleído y rostro evaporado, cuya única función parecía ser estar ahí, tomando “nota” de la vida ajena. En alguna ocasión, Sergio les dejó su tarjeta para que le hablaran, ahorrándose la molestia de seguirlo. La recurrente aparición de esos “testigos” impedía atribuirlos al azar. Cumplían un barroco protocolo: se hacían notorios para incomodar y al mismo tiempo pretendían que no espiaban.
En una ocasión, el novelista Horacio Castellanos Moya, que participó en la guerrilla salvadoreña, llegó con retraso a la mesa donde lo aguardábamos. Se dirigió a nosotros hasta que algo lo hizo cambiar de rumbo y salir del restaurante. Regresó al poco tiempo a explicar que las mesas que flanqueaban la nuestra eran ocupadas por conspicuos interesados en el acontecer ajeno. Había salido a revisar la zona y calcular los alcances del operativo. Buscó una camioneta equipada para registrar conversaciones y no dio con ninguna: “Es un operativo sencillo”, diagnosticó: “Son idiotas, sólo quieren que notemos que están aquí”.
Esos burócratas de la vigilancia se convirtieron en una constante hasta que desaparecieron con la arbitrariedad con que habían llegado. A pesar de que en 1999 sufrió un secuestro exprés que le dejó graves lesiones, Sergio indagó la verdad con el temple de un sereno notario de lo real y la ironía de quien vive en un sitio donde el carnaval se confunde con el apocalipsis. No quiso asumirse como víctima e insistió en que la suerte de otros era peor que la suya.
De acuerdo con la ONG Artículo 19, en 2016 hubo 11 asesinatos y 426 agresiones a periodistas en México. González Rodríguez vivió para denunciar el oprobio, pero también para abrir espacios de esperanza. En La ira de México escribe: “Los infiernos terrestres son temporales”. Sus libros, que hoy son espejo del horror, serán en el futuro la historia de lo que nunca debió ocurrir, pero que alguien tuvo la entereza de narrar.







sábado, 1 de abril de 2017

EL OCASO DE UN ESPACIO


Sentía el crepitar de una maquina, la vibración constante, perversa, como sí el mundo se estuviese acabando con una lentitud lacerante, su cama, que era decir mucho, un colchón votado en el suelo, entre la tierra húmeda y unas tablas sabiamente acomodadas, temblaba con un ritmo miedoso, constante, como la música hermosa de Pink Floy que tanto le gustaba,  Tac,tac,tac,tac………… afuera de esta casa de madera pasaban muchas cosas……….. fue armada un día cualquiera, cada tabla se fue ajustando a la tierra, en una noche invernal inenarrable, diseñando un cuadrado, al lado de esta quebrada que tanto amaba, de la canalización como dicen los señores de planeación, escuchando al líder, quien organizaba la toma del terreno con el sigilo necesario para no despertar sospechas. Ahora reconoce con dolor su historia.......Este fue su hogar por seis años, después de muchos días de huirle a la muerte, corriendo con su hermano, pensando que ya venían por ellos, que los muchachos malos al fin cumplirían con su misión, que no era otra que desaparecerlos, sacarlos de su pueblo, matarlos como habían hecho con tantos amigos…..saben que......... ustedes tienen que irse, no me importa cómo, lárguense o se mueren.........Listo, se mueren y de pronto se vieron en esta metrópoli inmensa, llena de todo y de nada, vacía, inhumana, acogedora al fin y al cabo, entre tanta contradicción y flagrancia, muerte y vida en un mismo espacio, pero perfecta para pasar desapercibido…..tac..tac….tac, tac, escuchaba afuera, sentía su propio universo tan vulnerable, este rancho que le había acogido con tanta gratitud, su mesa de noche improvisada, el cuadro del sagrado corazón donde escondía los porros, la ropa colgada en un palo de escoba viejo, el baño, su cocina, un fogón sobre una butaca de bar vieja, la vida en fin, ordenada de acuerdo a cumulo de limitaciones superadas…la vida es hoy….la vida es hoy, la vida es hoy……..hummmmmm, vibra..Vibra la tierra, crepita, sentía la maquina encima….en nada se parecía al silencio de esa noche invernal, cuando 25 familias se fueron tomando este lugar, haciendo de este espacio su única razón de ser……cada uno levantaba su casa con un esmero inexplicable, respetando las reglas de la líder, aprendiendo a amar lo mínimo, arraigándose…..levantaba las paredes mientras cuidaba a su hermano que se iba perdiendo en esas trabas interminables…..tac..tac..tac, sentía el ruido afuera, se paralizaba por momentos, cuando pasaba esto se sentaba en la poltrona vieja que algún día estuvo en una sala, en una casa de esas grandes, que envidiaba, en esos castillos, donde la gente sale siempre con sonrisas, como si la vida no fuera tan jodida, poltrona que desde hace tres años, era el mueble a mostrar en este cubículo que tanto amaba………….subía los pies, como cuando era niña, recordaba a su mami……… y de pronto no quiso hacer nada mas…tac,tac,tac,tac…gritos, sabía que afuera estaba lleno de gente, la institución con su fuerza descomunal, los policías, la inspectora…todo lo que odiaba……….la vida puerca…ya no quería salir…más bien moriría en este espacio, mi casa como solía decir, esta es mi casa………llegaron una noche cualquiera, se organizaron a diez cuadros de este espacio............fue hace seis años…….muchachos nos vamos a tomar ese lugar, cada uno se ubica, el señor les enseña cómo se construye una casita de madera en solo tres horas y en ese lugar iremos armando nuestro hogar..ojo……todos tenemos que estar unidos…no se les olvide la palabra..Victimas..Desplazados…eso somos, así nos categoriza la ley, así nos reconocen…somos desplazados…..es la verdad..desplazados…………tac,tac,tac, el suelo vibraba…………sabía que vendrían a sacarla de este marasmo, a levantarla de la poltrona…precisamente hoy…. sentir tantas cosas juntas, se cayó la tierra, ya no hay esperanzas…… pensaba en su hermano….hoy no puede trabarse……..hoy no…..ayer se reunieron y le explicaron la estrategia como en las guerras, nos van a desalojar…… a ella le acompañaría Manuela, esa niña encantadora de la universidad..sí su nombre era Manuela, ese era el único trago dulce de esta historia….y esto es lo que vamos a hacer……..ojo…..tac,tac,tac,tac……ese mosntruo de metal está encima……..hummmmmmmm, la tierra vibra, no tengo por qué pararme…no entenderán que este es mi hogar, ojala que entendieran....tac,tac,tac,tac……………la institución comete sus atropellos acompañada de psicólogos, de antropólogos, racionaliza cada crueldad…..no era tonta, sabía cómo eran estas cosas…no podía olvidar lo  que le dijeron ayer los amigos de la U..Cualquier problema con Manuela, ella estará siempre a su lado…..…ojo, estamos juntos y entonces recordaba la alegría de hace seis años..Muchachos acabe mi rancho...así lo llamaban a este lugar los ranchitos…..Con ese diminutivo maldito que le cuelgan  a todo lo que hacemos, que minimiza……los ranchitos..y de pronto los recuerdos, seguíamos  construyendo un hábitat…un hogar y el barrio fue quedando, el sitio se fue engalanando con la vida, con tanto niño, llenos de alegría………….tac,tac,tac, sentía la música en su cabeza, Pin Floy…….su hermano le dijo, se llama el muro…..escúchela…el muro……….de pronto alcanzaba una paz…esos espacios pequeños que le mostraban un orden, una esperanza…el ruido sabio de la quebrada, con su ritmo hermoso……fue sintiendo  su cauce…..sabía que tenía que pararse de la poltrona……tac,tac, el monstruo encima , no paraba…….estaba al frente….tac,tac,tac,tac………esperaba a Manuela,  le explicaría que tendría que hacer….la universidad los había acompañado….universidad pública, publica…., fue entendiendo lo publico….se aparecen los milagros…Rafa….así se llamaba el profesor..Rafa……..tendría que empezar de cero…le enseñaba palabras nuevas……..Hábitat, espacio, derechos adquiridos……sentía que quedaba algún mundo bueno…….su hermano no se le iba……….tac…tac, donde estará, que estará haciendo…ojala no se despierte nunca…aquí están las cosas más duras que  esa tragedia suya…en su interioridad, en esa fiesta que se le arma con sus trabas…tac,tac,tac,tac, tac……..Manuela…..estaba en la puerta, con la dulzura, nos vamos le dijo…tienes que negociar con la alcaldía….no tengas miedo y de impertérrito…lloró…….el llanto incontenible y sintió el abrazo de Manuela….no se preocupe….mejor dicho ocúpese….tranquila, el crepitar de la maquina encima…lloraba mucho,lagrimas grandes, como el cauce, llenaban su tragedia….la maquina una Caterpillar, no paraba….con su cuchara inmensa tumbando todo…..aquí vivo por qué no lo entienden…a quien le hacemos daño, a nadie….tac..tac…tac….Manuela ayúdeme…please..ayedeme…….y salimos y la institucionalidad con toda su crueldad estaba ahí..más 300 personas, caos, tac,tac,tac…hay que negociar…nos vamos, sabía que en cinco minutos no tendría casa..fácil para ellos…ya no había nada…la quebrada con su cauce…su ritmo, esa música natural llena de paz, durmió muchas noches arrullada por ella…me iría………nos vamos le decía Manuela, no te preocupe…nos vamos….no…nos echaron, sepa niña que nos echaron, nos desplazaron, a la calle otra vez………………..empezaremos una nueva lucha….no  estás sola…no estás sola….Pink Floyd, nada vale y todo vale la pena………tac,tac,tac,tac, se perdieron seis años…se no va yendo la vida………………..el sol me golpea la cara....empezar de nuevo..empezar

sábado, 18 de marzo de 2017

JUAN GUSTAVO COBO BORDA

La importancia para la literatura Colombiana e hispanoamericana de este autor está descontada, su trayectoria como crítico, como promotor de ediciones de suma importancia, como poeta, como divulgador riguroso de todo lo relevante en materia literaria, textos  y ensayos que constituyen un aporte constante, invaluable, desde su pasión obsesiva por la lectura.
Desde la dirección de la revista “Eco”, hace más de treinta años, un proyecto excepcional de nuestra cultura, hablo en principio de Colombia, empezó una labor crítica sin pausa alguna, ha venido divulgando lo que pasa en Latinoamérica en materia literaria, trayendo poetas nuevos al sonajero, abordando el universo de nuestros escritores más emblemáticos, descifrando la genealogía de sus textos, generando controversias, haciendo paralelos con el momento creativo que vivimos, descubriendo  influencias, con una prosa exquisita, clara, ensayos que siempre incitan a la lectura y que por su puesto enseñan.
Samuel Serrano en un artículo del portal (De Cobo Borda[1]) lo describe magistralmente: “No ha de extrañarnos, por tanto, que algunos de los principales volúmenes de su amplia obra ensayística, en la que imaginación y reflexión se encuentran íntimamente ligadas, formando una tupida red de asociaciones, aparezcan signados desde su título por esta empresa que nunca concluye: La alegría de leer, Leyendo América Latina, El oficio del lector, Leyendo a Silva y, su más reciente colección de ensayos, Lector impenitente, publicada en 2005 por el Fondo de Cultura Económica, en la que partiendo de textos fundadores de nuestras letras, como el Sumario de Gonzalo Fernández de Oviedo o Elcarnero de Juan Rodríguez Freyle pasa revista a algunos de los principales hitos de nuestras letras hispanoamericanas que han sido fuente constante de sus reflexiones: "La indestructible María de Jorge Isaacs", "El modernismo y los múltiples Daríos", el inagotable Borges, los numerosos libros reunidos en esa novela de la memoria que es Vivir para contarla de Gabriel García Márquez, "El murmullo inagotable de Juan Rulfo", la batalla verbal de Vargas Llosa, los parajes que divisa en su delirio el Gaviero de Álvaro Mutis, la mirada implacable y reveladora de Machado de Assís, la violenta marginalidad de la prosa de Rubén Fonseca, etc.”.
Hay una afinidad con Cobo que me une por encima de tantas cualidades expuestas: Su pasión por la obra de Borges, por todo lo que implica este autor inmenso de nuestras letras. De hecho, cuando fue nombrado embajador en argentina hace muchos años,  pensé, pues siempre ha estado al tanto de su itinerario creativo, este hombre no tiene otro cometido que estar cerca del escritor Argentino en sus últimos años de vida. Hoy tenemos el testimonio en su obra de estos acercamientos, pese a que desde hacía más de treinta años estuvo al tanto de su obra y de su divulgación. No solo compartió con Borges muchos momentos, sino que lo entrevistó muchas veces, oteo su mundo, el Buenos Aires mítico que tanto influyó en su obra y que al final terminó en un ciclo de conferencias y de libros que le permiten fungir como uno de los Borgeanos más lúcidos y profundos que he conocido. Manuel Serrano expresa, refiriéndose a su mundo crítico, que cae como anillo al dedo a propósito de estas obsesiones: “Nacidos del diálogo y la pesquisa, los ensayos de Juan Gustavo Cobo Borda, en los que la lectura aplicada a la crítica literaria presenta una vocación creadora, dilatan nuestro pasado a base de desempolvarlo y presentarlo ante nosotros bajo una nueva lumbre, tarea desmitificadora que de análoga manera cumple su poesía con el hombre, pues armada de sarcasmo e ironía, rescata, a fuerza de señalarle sus flaquezas, lo que puede ser salvado de sus sueños e ilusiones frustradas”.
Su obra poética, de todo mi gusto, es tan importante como su obra crítica. Contenida en los libros Consejos para sobrevivir (1974), Salón de té (1979), Casa de citas (1981), Ofrenda en el altar del bolero (1981), Roncando al sol como una foca en las galápagos (1982), Todos los poetas son santos (1987), Almanaque de versos (1988), Tierra de fuego (1988), Dibujos hechos al azar de lugares que cruzaron mis ojos (1991) y El animal que duerme en cada uno (1995).
Su poesía es fresca, hilvanada con dulzura inenarrable, llena de sitios y evocaciones muy bellos,  nostálgica, entrañable por qué siempre está tocando al hombre de carne y hueso con todas sus tragedias y alegrías, devela al lector apasionado, al escritor con sus influencias más severas:

CAVAFIS

Las calles de Alejandría están llenas de polvo,
el resoplido de carros viejos y un clima
ardiente y seco cerrándose en torno a cada cosa viva.
Incluso la brisa trae sabor a sal.
En el letargo de las dos de la tarde
hay un ansia secreta de humedad
y el tendero busca en sueños, con obstinación,
la áspera suavidad de una lengua inventando la piel.
Bebe con avidez el agua amarga de la siesta
y despierta cansado por ese insecto que vibra insistente.
La frescura de la tarde desaparece también
y su única huella fue este sudor nervioso
y el bullicio que minuto a minuto agranda los cafés.
Pasan los muchachos, en grupo, alborotando
y aquel hombre comprende
que ninguna palabra logrará atrapar sus siluetas.
La noche devora y confunde
haciendo más largo su insomnio,
más hondos sus pasos por sucias callejuelas.
El amanecer lo encontrará contemplando
ese velero que abandona el muelle
y atraviesa la bahía, rumbo al mar.

En la red, en un portal que se llama “Poemas del alma” encontré una pequeña reseña de su  mundo poético muy reveladora: “Se lo ubica dentro del grupo llamado Generación sin nombre, cuyas principales características es presentar una poesía disconforme con la realidad, tal es así que algunos especialistas también suelen llamar a esta generación del desencanto. Su obra presenta un tono de delirio y sensualidad, cualidades presentes sobre todo en sus primeras publicaciones, que se titularon "Salón de té" y "Ofrenda en el altar del bolero". Posteriormente su poesía adquirió un carácter más intimista; de esta etapa podemos citar "Dibujos hechos al azar de lugares que cruzaron mis ojos" y "El animal que duerme en cada uno"[2].
Los estudios dedicados a la obra de Gabriel García Márquez y Álvaro Mutis, son imprescindibles en cualquier acercamiento crítico al corpus creativo de estos dos importantes autores Colombianos, sus vidas paralelas, ligadas desde su juventud, hermanadas, aspectos biográficos de suma importancia; la genealogía de sus textos, son abordados por Borda, con la paciencia de un relojero, con la hondura crítica aguda que devela siempre nuevas miradas, expone el detalle, articula con sus influencias, trae a colación momentos esenciales de su creación, con anécdotas propias de quien  compartió y estudio mucho su mundo creativo, siempre incitando a nuevas lecturas. 
Lo mismo pasa con los extensos trabajos sobre nuestro poeta Silva. No solo recopila la extensa obra crítica sobre su obra sino que hizo infinidad de conservatorios y encuentros alrededor de su obra, editó trabajos que era imposible conseguir y generó un avivamiento alrededor de nuestro poeta mayor. Pienso que es hora de publicar las obras completas de Gustavo Cobo Borda, es justo y necesario para nuestras letras.
Quiero dejar una pequeña muestra de esta pluma lúcida que espero nos acompañe por mucho tiempo:

40 AÑOS DE CIEN AÑOS DE SOLEDAD


Juan Gustavo Cobo Borda

Hace 40 años, en una casa de Ciudad de México, un colombiano nacido en 1927 trataba de darles forma a sus fantasmas. Los cargaba desde niño y el exilio en México, a partir de 1961, le había permitido depurarlos y verlos con mayor nitidez. Duró 18 meses en esa ardua tarea y las 510 páginas de este logro perdurable fluyen con agilidad y siempre presente poesía. ¿De qué hablan?  De  una aldea  tropical, aislada del mundo, donde un hombre, instigado por los exóticos gitanos, busca los beneficios de la ciencia. Aquellos inventos que ayudan a vivir.

Los imanes, la lupa, el telescopio, la alquimia, las alfombras voladoras lo conducen, no a la piedra filosofal o a la reproducción del oro, sino a descubrir a sus propios hijos: uno de 14 años y otro de 6. A toparse con verdades obvias y por ello mismo aún más asombrosas: la Tierra es redonda como una naranja y el hielo es el gran invento de nuestro tiempo. En este aprendizaje de la realidad, de darles por primera vez nombre a las cosas, el hombre tiene dos soportes: un gitano, Melquiades, con algo de sabio esotérico, y una frágil, pero no por ello menos terrestre mujer, Úrsula Iguarán, su esposa. Mientras Melquiades gira errante por el mundo, de Madagascar al estrecho de Magallanes, Úrsula siembra yuca y ñame, para darle de comer incluso a ese ser, víctima de ?alocadas novelerías?. Amenaza incluso con morirse, para quedar sembrados en ese palmo de tierra y no emprender otra quimérica aventura.

Fundadores de esta aldea de 300 al­mas, compartían un común remordi­miento de conciencia: "Eran primos entre sí" (p. 32). Ante el temor de parir iguanas, o engendrar hijos con cola de cerdo, se habían abstenido de todo trato carnal, hasta que Prudencio Aguilar, un rival de José Arcadio Buendía derrotado en la pelea de gallos, lo insultó llamándolo impotente. Este, para defender su honor, lo desafía a un duelo donde Aguilar muere atravesado por su lanza, como si fuesen guerreros homéricos.?

El machismo militante tendrá un reverso melancólico: Aguilar ya muerto reaparece todas las noches poniéndose un tapón de esparto mojado en agua para detener la sangre de la herida. Es tal la desolación de su mirada, y tan honda su nostalgia de los vivos, que la pareja debe abandonar el pueblo, como si se tratase de un éxodo bíblico, con familias amigas. Solo se detendrán cuando: "José Arcadio Buendía soñó esa noche que en el lugar se levantaba una ciudad ruidosa con casas de paredes de espejo. Preguntó qué ciudad era aquella, y le contestaron con un nombre que nunca había oído, que no tenía significado alguno, pero que tuvo en el sueño una resonancia sobrenatural: Macondo" (p. 37).

La imaginación crea la utopía, muy pronto ese espacio se puebla de casas concretas, con terrazas y huertas, y de gente real, como el adolescente José Arcadio Buendía enloquecido por el deseo en pos de Pilar Ternera.?

"Una mujer alegre, deslenguada, pro­vocativa, que ayudaba en los oficios domésticos y sabía leer el porvenir en la baraja". Tocándolo, en su masculinidad excesiva, él "quería que ella fuera su madre" (p. 39). Finalmente, al hacer el amor, "se encontraba con el rostro de Úrsula" y no el de ella y en ese dilema de quedarse o de huir, de estar "para siempre en aquel silencio exasperado y aquella soledad espantosa" terminará por escapar de Pilar Ternera ya embarazada, detrás de una joven gitana. El orden patriarcal y sus códigos morales desde el inicio se ven rotos por esos hogares paralelos y esos frutos espurios.

Uno de los primeros círculos del libro se cierra entonces cuando Úrsula, buscando al hijo descarriado, encuentra el camino, a solo dos días de viaje, hacia pueblos que recibían el correo y conocían "las máquinas de bienestar". "Puros y simples accesorios terrestres puestos en venta sin aspavientos por los mercachifles de la realidad cotidiana? (p. 52). Macondo ya no estaba rodeado de agua por todas partes, como pensaba el fracasado expedicionario que había sido José Arcadio fundador. Úrsula había encontrado la vía de acceso al mundo real."

Están aquí trazadas algunas de las líneas clave que sostendrán esta hazaña narrativa. Un vértigo de aventuras, de excesos que siempre se nutren de la realidad y de pormenores realistas que terminan por adquirir la pátina del mito y la leyenda. Por ello, el libro, desde este Génesis auroral hasta el decrépito Apocalipsis final, donde se extingue la estirpe y la cola de cerdo agoniza estéril para clausurar el ciclo, mantiene varios niveles de lectura. Es una saga colombia­na, pero también una muy humana Biblia de guerras, caudillos y profetas, de esplendores y desaciertos. De ejes que giran y se desgastan, y de generaciones que intentan dejar huella y solo obtienen el olvido como su única recompensa. Tiene rasgos épicos, trazos trágicos, escenas de humor jocundo, exaltaciones líricas, revisiones históricas y la música alborozada de una comedia de excesos sexuales, todo ello en el marco incomparable de la cultura del Caribe. Pero es también una mixtura literaria donde tradición oral, Kafka, Faulkner y Virginia Woolf, Borges y Rulfo, Las mil y una noches y los cantos vallenatos forman un eficaz y sólido conjunto, donde los nombres se repiten y el destino de las generaciones parece enredarse en sus fallidos afanes. Guerras civiles, supersticiones, prejuicios, apariencias formales y juegos de azar contribuyen al declive. Para concluir en la más solitaria y desconsoladora elegía. La familia Buendía se borra de la faz de la tierra y solo nos queda el prodigio de una novela que la restituye a la vida: Cien  años  de soledad,  aparecida el 30 de mayo de 1967 en la Editorial Sudamericana de Buenos Aires, y escrita hace 40 años en una casa de Ciudad de México.


©2014[3]