Siempre he escrito sobre la importancia de esos conversatorios casuales y como ciertos puntos de encuentro desde la perspectiva sociológica constituyen núcleos de suma importancia para construir conciencia y consolidar la sociedad desde una dialéctica especifica y muy particular. Parten de la amistad y de aquellos entornos que por obligación nos unen.
La tienda de Karen queda en el barrio Belén Fátima de Medellín Colombia. Es un pequeño local sin mayores pretensiones, separado por una reja, con una pequeña terraza y no más de tres mesas, con muchas sillas, dispersas y sin ningún orden. De hecho eso es lo que la hace más humana y conlleva absoluto desprendimiento de sus clientes. Se sienten como en su casa, con la diferencia que, aquí no hay cantaleta, ni señalamiento alguno, es una locura con los niveles de cordura necesaria para muchas conversaciones en una trasversalidad hermosa.
Escribiendo sobre este lugar recordé una frase sobre la amistad: "Una amistad no siempre se puede comprender desde fuera, de hecho muchas veces encontramos relaciones del todo improbables y acaban siendo las más duraderas, o cuántas veces nosotros mismos nos hemos sorprendido riendo a carcajadas y compartiendo confidencias con alguien que al principio no nos caía ni medio bien. Pero eso es lo bonito de las amistades. Pueden ser insospechadas, pueden ser extrañas, pueden ser a distancia o pueden ser una broma que sólo tú y tu amigo comprenden. Pero no hay duda de que tener un círculo de personas de confianza es una de las experiencias más enriquecedoras que podemos vivir". Es cierto. En este lugar se reúnen personas de todos los talantes: Jubilados, psicólogos, mecánicos con mucha experticia, educadores, uno que otro filósofo, politólogos, radicales enfermizos, jóvenes emprendedores, mujeres bellas, amas de casa y una que otra persona liberada, sin respeto alguno por los cánones que impone una sociedad perorata.
Yudi es una mujer hermosa, muy joven, con el cabello liso, cae sobre sus espaldas dándole un toque de distinción en medio de la informalidad que este sitio despierta. Ella es el eje de este sitio. Evoco cuando la miro, las novelas de Jane Austen. Sobre todo esa gran obra: Emma Woodhouse y Harriet Smith. Emma es una adinerada joven cuya principal distracción es la de hacer de casamentera para sus amistades y conocidos. Yudi en cambio, es pragmática por excelencia, sincera y conciliadora, es una excelente conversadora y llama al pan pan y al vino vino.
Me encontré con este sitio por esas casualidades del destino. Estaba leyendo "Sobre la verdad y mentira en sentido Extramoral" de Nietzsche. Por alguna razón la frase contundente de este texto la traspole a este sitio: "En algún apartado rincón del universo centelleante, desparramado en innumerables sistemas solares, hubo una vez un astro en que animales inteligentes inventaron el conocimiento. Fue el minuto más altanero y falaz de la historia universal: pero, al fin de cuentas, sólo un minuto. Tras breves respiraciones de la naturaleza el astro se heló y los animales inteligentes hubieron de perecer".
En la tienda de Karen los problemas se aplazan, los enemigos se olvidan, la risa y el olvido se diluye con cierta irresponsabilidad que se bate entre cervezas y buenas conversaciones. Espero este lugar siga abierto para bien de una país y ciudad que todo los días se mata impunemente.
Les dejo este verso que recordé de los nadadistas:
La ciudad despierta entre luces parpadeantes,
y el bullicio de almas que buscan su destino.
En cada esquina se cruzan sueños vibrantes,
en un baile frenético lleno de desatino.