«El monopolio para hablarle al pueblo lo tenían los medios de comunicación; ahora, con las redes sociales, realmente el político o el funcionario puede hablarle a toda la población sin pasar por ese filtro», afirmó recientemente Nayib Bukele, el actual presidente de El Salvador, en una entrevista en el canal del youtuber español TheGrefg.
Este video, publicado hace apenas unas semanas, no es algo inusual en la forma de comunicarse de Bukele: el 24 de noviembre de 2021 se publicó en su página oficial un video titulado «#BitcoinCity», en el que el político compartía la propuesta de propagar el bitcoin por el mundo y hacer de El Salvador el primer país en utilizar la moneda prometida y convertirlo, así, en la «Alejandría Bitcoin» del mundo. Conocedor de cómo puede llegar a más población y de los mecanismos de propagación mediática, Bukele ha practicado un preciso sistema de comunicación política a costa de aplicar censura a la libertad de expresión en el país centroamericano.
Un gran ejemplo es un libro que sirve de testigo. O de rastro. En Bukele, el rey desnudo Óscar Martínez narra desde el exilio la deriva autoritaria del político: «dejémonos de rodeos: yo considero a Bukele un dictador». En un sistema democrático, un periodista podría investigar y argumentar esa posición sin temer por su vida, pero Martínez tuvo que hacerlo dejando atrás su país, después de dirigir el medio salvadoreño más atacado por el presidente, El Faro.
Donald Trump y Nayib Bukele, en una reunión en la Casa Blanca, el 14 de abril de 2025 © Ken Cedeno / UPI / Bloomberg.
Más allá de repasar la deriva autoritaria del mandatario y sus varias facetas (el «Bukele todopoderoso», el «internacional», el «ridículo», el «cruel» y el «distractor»), Martínez traza la huella de la transformación del discurso del político comparando tuits que el propio Bukele escribió antes de la presidencia y después de hacerse con el poder. En 2013, cuando era alcalde de la izquierda en el distrito de Nuevo Cuscatlán, dijo en Facebook: «Si nuestra política es mala, imaginenla [sic] si no existieran periodistas. ¿Vieron que importantes son? ¡Felicidades a los periodistas en su día!»; sin embargo, en 2020, cuando ya era presidente, escribió en sus redes que los periodistas «son intocables. No se les puede criticar, ni cuestionar, no han sido electos por nadie, pero tienen fuero. [...] Quieren que la libertad de expresión sea solo para ellos».
Las maneras de desmantelar la libertad de expresión son múltiples, pero todas tienen un punto en común: la deriva autoritaria de quien las ejerce.
Novedades
De la semana
Para arrancar la semana, celebramos los ochenta años de Julian Barnes con la publicación de Despedidas, traducido por Jaime Zulaika, una bellísima exploración en torno a la memoria y el pasado, la búsqueda de la felicidad –a cualquier edad– y, cómo no, el amor, la amistad y la escritura.
También publicamos Reliquia, de Pol Guasch, en catalán y castellano –con traducción de Unai Velasco–, una elegía fulgurante sobre los vínculos familiares, la ausencia y la escritura. También disponible en formato audiolibro, narrado por Pol Guasch en catalán y por Omar Ayuso en castellano.
En «Argumentos» contamos con la incorporación al catálogo de Brigitte Vasallo con La fosa abierta, una deconstrucción de la experiencia de la diáspora rural en el sur de Europa a partir de la historia íntima familiar.
Roger Bartra presenta El oficio de ser extranjero, una reflexión sobre el viaje como proceso de distanciamiento cultural y emocional que confronta nuestra identidad y nuestros orígenes con el mundo que nos rodea.
Cerramos con el nuevo libro de Nick Hornby, Dickens y Prince, con traducción también de Jaime Zulaika, un doble retrato sorprendente de dos genios y los puntos de conexión que comparten, tanto en sus carreras como en sus vidas.
Pildoras
Para estar al día
Las vidas que importan
Óscar Martínez recuerda cómo el escritor cubano Reinaldo Arenas creó el término «no ciudadanos» para referirse a las personas sin ningún derecho debido a que el poder los necesita al margen. «Las cárceles salvadoreñas están llenas de no ciudadanos desde que Bukele decretó su régimen de excepción en 2022», escribe el periodista. Fue Judith Butler quien en 2009 acuñó el concepto «vidas que importan» para preguntarse por las condiciones que hacen que una vida sea reconocida como tal: una vida importa cuando es considerada humana, es visible socialmente, su pérdida se considera una tragedia y puede ser llorada públicamente. Hay vidas que son «llorables» porque generan duelo, memoriales, titulares; mientras que hay otras que no, y mueren en silencio, como cifras, daños colaterales o estadísticas. Son las muertes de los «no ciudadanos»: aquellos que han desaparecido de la mirada social. O aquellos que hoy llenan las cárceles de El Salvador.
Fachada del centro penitenciario CECOT, en El Salvador, ideado por Nayib Bukele © Alex Brandon / AFP.
El lenguaje de la vestimenta
La levita es una prenda de vestir masculina de etiqueta, a modo de chaqueta, con faldones que llegan a cruzarse por delante. «Es como un saco alargado, de líneas rectas, con reminiscencias militares», escribe Martínez. Nadie había visto a Bukele vestido así hasta el 1 de junio de 2024, el día de su toma de posesión, arropado por Javier Milei, Daniel Noboa y el rey español Felipe VI, entre otros. Para el periodista, esa vestimenta recuerda a Simón Bolívar y a Napoleón Bonaparte. De alguna forma, el mandatario decidió trazar un paralelismo con ellos: la comunicación política a través de la forma de vestir es fundamental. Desde el inicio de la guerra en Ucrania, Volodímir Zelenski ha optado por una indumentaria de estilo militar; del mismo modo, el mono que vestía Winston Churchill durante la Segunda Guerra Mundial transmitía una imagen de practicidad y disponibilidad permanente para la acción. Bukele, el 1 de junio de 2024, se vistió como un emperador y esa decisión no fue en vano, sentencia Martínez.
Nayib Bukele con levita.
Estrenamos Bestiario: ¡ya disponible el primer episodio!
Con muchísima emoción anunciamos que ayer nació Bestiario, el nuevo podcast literario de Beñat Azurmendi y Anagrama.
En este episodio inaugural, exploramos la intersección entre pop y literatura. Beñat Azurmendi invita a Paula Melchor a conversar sobre obsesiones y cruces inesperados: ¿quién dijo que Taylor Swift no podía compartir espacio con Sylvia Plath? En la segunda parte del programa, Azurmendi se traslada a una bodega barcelonesa para entrevistar a Mariana Enriquez y seguir conversando sobre cómo la música atraviesa su imaginario literario.
Disponible en audio en las principales plataformas de podcast y en vídeo en Spotify y YouTube.
Escúchalo aquí
#1 Literatura y pop - Editorial Anagrama
Abierta la convocatoria del Premio Anagrama de Ensayo 2026
Ya está en marcha una nueva edición del Premio Anagrama de Ensayo. La convocatoria para 2026 permanecerá abierta del 19 de enero al 30 de marzo, plazo durante el cual se podrán postular los participantes con sus originales.
El último galardón fue para Natalia Castro Picón, por La fiesta del fin del mundo, un ensayo que reivindica el carácter político de la imaginación y explora el apocalipsis como una poética de ambición revolucionaria.
Bases de Anagrama de Ensayo - Editorial Anagrama
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