XIMENA:
Desde ayer estaba que le
escribía un correo como se diría en estos tiempos, actualmente por lo urgente olvidamos lo importante, vivimos inmersos en
cosas que no suelen alimentarnos ni espiritualmente y menos materialmente.
Paradójico, lo escribí el mismo día que hablamos y no pude enviarlo y menos
colgarlo en el blog que fue lo prometido, el tiempo no suele ser nuestro mejor
aliado. No me imagino a Flaubert, con su extensa correspondencia en está época,
menos a Proust, cuyas cartas constituyen una obra aparte. Es
curioso, ahora que abrimos este dialogo en torno a a las lecturas, estoy
leyendo en estos días entre muchos textos, la correspondencia entre Paul Auster
y J. M Coetzee, publicado por “Anagrama” sus páginas en apariencia
no tienen pretensiones literarias, están llenas frescura y en apariencia
levedad, pero van adquiriendo una hondura en la medida de su lectura, al final
terminan atrapándonos, lo leemos como si tomáramos café con los autores. La
primera disertación es sobre la amistad, es encantadora.
Me sorprendió cuando me
contaste que eras de Manizales. Es tierra de buenos escritores, culta, pero
sobre todo de excelentes lectores. Alguna vez publiqué en “Papel Salmón” y
de hecho vamos con unos amigos a volver a editar un periódico gratuito que
se llama “Ludimia”, como el nombre de este blog. Te envié el libro de Burgos
Cantor, “La Ceiba de la memoria”, empezaré su lectura para intercambiar
impresiones, conozco la obra de Roberto Burgos Cantor, es un hombre culto, su
obra critica es formidable, no se sí está recogida en algún texto. En la red
hay un trabajo de Angélica María Osorio Espinosa, se llama: “La ceiba de la
memoria de Roberto Burgos Cantor y un concepto de africanidad”, leí la
introducción y algunos apartes, realmente me pareció muy lúcido[1]. Esta niña conoció
al escritor costeño en la presentación del libro en Pereira en 2007, estas
impresiones expuestas en la tesis, lo describen de manera magistral:
“Recuerdo entonces que nunca había estado tan cerca del mar como aquella vez
cuando se lograban sostener imágenes poéticas con una sintaxis larga, nada
breve, nada confusa, hermosas y claras para todos los que allí estábamos.
Supuse entonces que era un escritor muy cercano a lo que durante todos esos
años habíamos estudiado y considerado literatura y al mismo tiempo, cercano a
un deseo individual por escribir de esa misma manera, como si al escucharlo un
deseo guardado de escritura se revelara ante mí”.
Solo espero no cansarte con
mis disertaciones y espero cambiemos impresiones sobre nuestras lecturas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario