Athos, Porthos, Aramis y D’Artagnan, juntos se verán envueltos en todo tipo de peripecias, romances e intrigas políticas en contra del Cardenal Richelieu en esa gran novela de aventuras de Alejandro Dumas: "Los tres mosqueteros". Carolina, Federico y el suscrito, no tenemos cardenal en contra pero sí somos un triunvirato de contracultura que es una excepción en esta sociedad consumista, arribista donde todos son iguales para ser diferentes. Shakespeare decía que "en nada me considero tan feliz como en que un alma recuerde a mis buenos Amigos". Es un hecho, buena compañía, frías cervezas, buena acogida, pueden hacernos buenas personas. "El caballero de la triste figura" y su escudero Sancho Panza, aunque empiezan una relación basada en beneficios para ambos, se terminan volviendo los mejores amigos. Pasaron por aventuras inigualables en las que Don Quijote peleó contra gigantes, mientras Sancho sabía que eran sólo molinos de viento, pero le seguía la corriente, ¿qué es esto sino amistad?. Nosotros tenemos complicidades mutuas, silencios compartidos y juicios para nada condenatorios.
Carolina me recuerda el primer párrafo de "Que viva la música" de Andrés Caicedo: "Soy rubia. Rubísima. Soy tan rubia que me dicen: "Mona, no es sino que aletee ese pelo sobre mi cara y verá que me libra de esta sombra que me acosa". No era sombra sino muerte lo que le cruzaba la cara y me dio miedo perder mi brillo". Siempre que nos topamos en la tienda de Karen partimos del a priori de que la validez lógica no es garantía de verdad.
Ayer tomamos pola como cosacos. A la mona la conocí hablando de antipsiquiatría y concretamente de David Cooper. En "gramática de la vida" este pensador hace un estudio profundo que abarca la relación entre el lenguaje y el poder en la sociedad. En los 70 del siglo pasado se hizo famoso por su análisis revolucionario de las actividades humanas y su crítica a las instituciones y actitudes des-personalizadoras impuestas por la sociedad moderna. En este libro, Cooper explora temas como la psiquiatría, la enfermedad mental, la sexualidad, la psicología comparada y la semiótica. Su enfoque se centra en la libertad de los encuentros sexuales y emocionales, así como en la experimentación de todos los medios, incluso las drogas alucinógenas, para alcanzar una comprensión honesta de nosotros mismos y relaciones liberadas con los demás.
Mi amigo Federico me recuerda a David Foster Wallace el escritor norteamericano quien fue uno de los más destacados escritores en lengua inglesa durante la segunda mitad del siglo XX y lo que alcanzó a vivir del XXI. Su obra más notable, su “Quijote”, fue “La broma infinita”, que le mereció su lugar en el Olimpo de los escritores y con la que consiguió, creo yo, expulsar lo que le quedaba de tristeza. En está novela Foster Wallace, "Infinite Jest", se refiere a la escena del bufón Yorick en Hamlet, donde se menciona que "¡Ay! ¡Pobre Yorick! Yo le conocí, Horacio..., era un hombre de bromas infinitas y de la más fecunda imaginación. Me acuerdo que siendo yo niño me llevó mil veces sobre sus hombros... y ahora su vista me llena de horror". Este título no solo es una referencia clásica, sino que también refleja la estructura y el contenido de la novela, que se extiende más allá de las 1200 páginas y abarca una amplia gama de temas y personajes. Nuestro triunvirato es de bromas e ironía. Con muchas afinidades existenciales e intelectuales. Tenemos una sentencia: "Pida la primera pola que las otras llegan ineludiblemente". Federico es el mejor amigo de mi hijo Santiago. Lidera el grupo de los iconoclastas del barrio burgués y conservador de "Conquistadores" en Medellín. Carolina también vive allí. La pasamos entre este barrio, Fátima y el barrio Antioquía. Como la obra de Dumas nos enaltece una sentencia: "Uno para todos y todos para uno". Ojala en las próximas polas leamos en una coral agradable este pequeño homenaje a la amistad. Somos conscientes que en el mundo en el que vivimos, en el plano real, la gente dice una cosa y piensa otra, y a menudo es completamente imposible discernir la veracidad de sus palabras.
No hay comentarios:
Publicar un comentario