viernes, 13 de marzo de 2026

DEL AMOR POR LOS PERROS Y OTRAS VISICITUDES (una hermosa pareja que ama a los perros en el barrio fatima de Medellín)

 



Los perros fueron los primeros animales domesticados, evolucionando de lobos a compañeros humanos hace 15,000-30,000 años. Esta alianza simbiótica, nacida en el Paleolítico, fue clave para la supervivencia humana, ofreciendo protección y caza, y facilitó la transición de cazadores-recolectores a la agricultura, convirtiéndose en pilar social. Se cree que los lobos menos agresivos, se acercaron al hombre en busca de las sobras y comenzarón a tener alianzas amigables con este, forjando una relación que evolucionó rapidamente hasta lo que vemos actualmente. 

Los perros han recorrido un camino increíble, desde lobos salvajes hasta convertirse en nuestros mejores amigos. Adentrémonos en esta fascinante evolución, comprendamos por qué los perros son conocidos como el mejor amigo del hombre. La evidencia arqueológica y genética sugiere que los perros comenzaron a evolucionar a partir de los lobos hace entre doce y cuarenta mil años. Nuestra relación con los perros, que a menudo damos por sentada, es realmente notable. Los primeros ancestros de los perros se parecían mucho a los lobos que los humanos solían cazar y a los que temían. Se cree que nuestros ancestros pudieron haber adoptado cachorros de lobo, que gradualmente evolucionaron hasta convertirse en perros domésticos a lo largo de muchas generaciones. Surge entonces la pregunta: ¿qué hizo que los humanos cambiaran de opinión y comenzaran a ver a un animal que tradicionalmente despreciaban como un posible animal de compañía? Según Yuval Harari, en " Sapiens: De animales a dioses ", los primeros humanos tuvieron que descubrir cómo vivir en armonía con estos depredadores para obtener los beneficios que finalmente permitieron la domesticación.

Hoy está relación es casi de dependencia mutua y en muchos casos hasta patologíca. Aún así, hay gente y mucha que ha comprendido la relación desde una perspectiva más compleja, reconocen que somos habitantes del mismo planeta, seres vivos y la relación con los perros nos fortalece, más en un siglo de soleddad, depresión y una ambición perversa.

Conozco en Medellín a una pareja joven, hermosa, llena de vida y por supuesto armoniosa y feliz. Comparten la vida con cinco perros, viven en el barrio "Fátima", en un tercer piso y su vida fuera de sus objetivos personales, está dedicada a cuidar estos hermosos animales. Me recuerdan una novela muy importante de Leonardo Padura: "El hombre que amaba los perros". El argumento es simple. Es un relato histórico, muy documentado. En 2004, a la muerte de su mujer, Iván, aspirante a escritor y ahora responsable de un paupérrimo gabinete veterinario de La Habana, vuelve los ojos hacia un episodio de su vida, ocurrido en 1977, cuando conoció a un enigmático hombre que paseaba por la playa en compañía de dos hermosos galgos rusos. Tras varios encuentros, «el hombre que amaba a los perros» comenzó a hacerlo depositario de unas singulares confidencias que van centrándose en la figura del asesino de Trotski, Ramón Mercader, de quien sabe detalles muy íntimos. Gracias a esas confidencias, Iván puede reconstruir las trayectorias vitales de Liev Davídovich Bronstein, también llamado Trotski, y de Ramón Mercader, también conocido como Jacques Mornard, y cómo se convierten en víctima y verdugo de uno de los crímenes más reveladores del siglo XX.

Poco he hablado con la pareja que me inspiró escribir esta nota, pero advierto el amor que sienten por sus mascotas. Tienen rutinas de cuidados que cumplen a cabalidad, los veo salir con esos cinco perros con un compromiso firme, siempre con alegría y se denota una empatía de compañía con los animales que nos pone a pensar como debe ser la relación con todos los seres vivos del planeta, exactamente  con animales en toda la gama de su diversidad. De los perros he aprendido la lealta no desde sus definiciones y connotaciones gramaticales, sino desde el ejemplo y ver como siempre están con sus amos, no importa las circunstancias. Hay otra novela que esta pareja me recordó, Tombuctú (1999), es una conmovedora novela breve de Paul Auster narrada desde la perspectiva de Mister Bones, un perro inteligente y leal que acompaña a su amo, Willy G. Christmas, un poeta vagabundo enfermo, en su último viaje a Baltimore. El libro explora la amistad, el azar y la muerte. Otra novela que aconsejaría también leer es "Colmillo Blanco" (1906), de Jack London, narra la transformación de un híbrido de perro-lobo en el salvaje Yukón canadiense durante la Fiebre del Oro. Tras una infancia cruel, es maltratado como perro de pelea, pero el amor y la paciencia de su último dueño Weedon Scott, logran domesticarlo, enseñándole lealtad y cambiando la brutalidad por afecto.

Ver a mis amigos me conmueve, me llena de esperanzas sobre como será en el futuro la relación con nuestras mascotas. En la misma cuadra donde viven, al lado de la tienda memorable de la costeña Karen, vive Rey, un amigo que tiene una tienda veterinaria con igual talante, afecto y relación de entrega con las mascotas. Los barrios están llenos de estos animalitos, pero no es menos cierto  que aún hay muchos perros callejeros y que pasan trabajo. Es definitivo que debemos hacer algo por ellos. Gracias a un cambió de actitud de la humanidad ya existe una gama de leyes que protegen a los animales, incluso concretamente sobre el maltrato animal. Colombia es un abanderado de la misma. Personas como la pareja aludida o como Rey, son un buen ejemplo de como a cambiado la humanidad al respecto y hasta dónde llega la reconsideración sobre los animales.

Me despido felicitando a esta pareja y ojala su ejemplo perdure por siempre.




lunes, 9 de marzo de 2026

QUERIDAS LECTORAS QUERIDOS LECTORES ()ANAGRAMA 27 DE FEBRERO 2026)

 

                                    Donna Gottschalk, Women Revolutionary Conference, 1969. © Galería Marcelle Alix.


El término «aliado» pertenece al vocabulario de las naciones soberanas y está históricamente ligado a la guerra. Así lo recuerda la profesora de Ciencias Políticas Jodi Dean en su ensayo Comrade (‘camarada’), donde señala que ciertas facciones de la izquierda emplean la palabra sin atender a esa genealogía. En efecto, un aliado es, ante todo, el Estado o el pueblo unido a otro mediante un tratado, generalmente en un contexto de conflicto. Hélène Giannecchini insiste en este punto en Un deseo desmesurado de amistad: «No hay que olvidar que fueron los Aliados de la Segunda Guerra Mundial quienes propiciaron la fundación de la Organización de las Naciones Unidas».

Giannecchini, doctora en literatura y profesora de teoría del arte, cree en el poder de las palabras, en la necesidad de decir las cosas por su nombre. Un aliado nunca podrá ser un amigo porque lo que precisamente define al aliado es su posición de privilegio y su deseo de hacer algo en favor de los oprimidos: no son supervivientes ni víctimas, solo quieren ayudar, como nos recuerda Dean. Lo son, por ejemplo, las personas heterosexuales que defienden a las LGTBIQ+, o las blancas que apoyan a las racializadas. También todos aquellos hombres que defienden a las mujeres. Dean añade: «Los aliados no quieren verse a sí mismos como homófobos, racistas o sexistas. Se consideran personas de bien, parte de la solución». Sin embargo, ¿estarían dispuestos a ceder su poder? ¿Puede el aliado trascender la interacción personal y luchar codo con codo para cambiar el mundo? ¿O eso queda relegado solo a los amigos?,


                  Atribuida a Andrea Susan, Daphne en una tumbona con Ann, Susanna y una amiga en el jardín,


Dean contrapone el concepto de «camarada» al de «aliado»: el camarada es aquel que gesta una relación política –no individual– con el otro y la orienta a una causa colectiva, por lo que representa una relación de igualdad y pertenencia. Más que una etiqueta, la camaradería implica responsabilidad mutua, apoyo en la lucha y compromiso con una acción común. Giannecchini actualiza el debate explorando en profundidad la palabra «amistad», que es, ante todo, una forma de estrecharnos a los demás: «Nos permite salir de nosotras mismas y desplazarnos. Y ese movimiento es también un vector de alegría y de poder».

En Un deseo desmesurado de amistad, Giannecchini convierte este vínculo en una nueva categoría para pensar un mundo en común. «Faltan relatos de amistad en nuestros archivos», confiesa, y por eso estructura su narración a través de fotografías, recupera artistas desatendidas como Donna Gottschalk e indaga en cajas empolvadas, para revisitar el material que se pierde cuando no se narra. Recobra la memoria del archivo, y lo hace con el relato, sumando palabras.


Aunque parezca que el término «amistad» esté agotado y en los últimos meses se haya dicho todo sobre él, Giannecchini lo pone en duda: la amistad también es una conversación con los fantasmas, con aquellas personas que estructuraron nuestra forma de relacionarnos y de verter nuestro deseo hacia el mundo, aquellas que quedan hoy congeladas en retratos que empezamos a olvidar. Por lo tanto, no se trata solo de invocar sus biografías, sino también de llenar con un sentido complejo lo que las unió: la amistad, más allá de la alianza o la camaradería. El inicio de una nueva manera de vivir juntos.

NOVEDADES

De la semana

En «Panorama de narrativas» publicamos la última novela de Alan Hollinghurst, Nuestras veladas, con traducción de Gemma Rovira. Un libro sensual y melancólico cuyo protagonista evoca amoríos juveniles, su pasión por el teatro y la inesperada llegada, ya cumplidos los sesenta, del amor verdadero y la felicidad.

En «Narrativas hispánicas», Soledad Puértolas nos trae En el camping, diez cuentos prodigiosos en los que demuestra su refinada maestría para contar la vida y ahondar en el alma humana, con una liviandad que es solo aparente y una prosa que fluye con una naturalidad pasmosa.

PÍLDORAS

Para estar al día

Cómo construirse una casa

En 1980 se publicó en Estados Unidos The Woman’s Carpentry Book: Building Your Home from the Ground Up, un manual práctico de carpintería con las habilidades básicas para poder construirse una casa a una misma. Firmado por Jeanne Tetrault, con fotografías de Carol Newhouse y dibujos de Billie Miracle, el objetivo era formar a mujeres para que se pudieran construir su propia casa sin depender de nadie ni que apareciera ningún hombre que les arrebatara las herramientas. En sus páginas, aparecen mujeres trabajando y ejemplos de viviendas autónomas ya construidas: «Una tipología arquitectónica de esas tierras lesbianas [las de Oregón] donde las mujeres vivían como amantes y amigas», afirma Giannecchini. Dice la leyenda que en un lugar de Francia hubo mujeres que construyeron su casa gracias a este libro. Sea como sea, la obra muestra la alegría, el poder y el orgullo de la amistad, que puede resumirse en esta máxima de Monique Wittig: «Haz un esfuerzo por recordar. Y si con eso no basta, inventa».

                               Billie Miracle, WomanShare drawings: map, 1976, de The Woman's Carpentry Book.


Kinship

En su libro Seguir con el problema, Donna Haraway escribió la ya famosa frase «Make kin, not babies», que ha permanecido como un alegato para devolver al término «kinship» (‘parentesco’) toda su riqueza y «desarrollar nuestras afinidades más allá de la mera procreación. Tener un hijo no es la única manera de crear un vínculo de parentesco, ni mucho menos». 

¿Por qué pensamos que tener hijos y construir una familia normativa es la única forma de crear comunidad? En Manifiesto de las especies de compañía, Haraway continuó indagando en esta cuestión: si es posible la convivencia y el amor entre seres que divergen en su biología y en su cultura, es deseable crear una historia conjunta desde la diferencia.


   Donna Haraway en conversación con la escritora Cristina Rivera Garza y la curadora Virginia Roy, Museo Universitario Arte Contemporáneo, UNAM, 2021.

FUERA

De página


M.A.P.S. – Con Pol Guasch y María Irache 

Este segundo episodio de «Bestiario» se adentra en la amistad, en ese vínculo frágil, difícil de definir y que no está institucionalizado. Para hablar de ello desde un lugar honesto, Beñat Azurmendi no invita a una experta ni a una figura pública, sino a alguien mucho más pertinente: su amiga íntima María Irache.

En la segunda parte del programa, Azurmendi se traslada a la Bodega Casas, en Barcelona, para conversar con Pol Guasch sobre Reliquia, su última novela, y prolongar la reflexión sobre la amistad y las relaciones familiares. Desde allí, la charla se expande hacia la capacidad de la ficción de crear conjuros imposibles.

https://www.filmaffinity.com/es/film210175.html