Este mes se cumplen 50 años de la muerte del poeta colombiano Leon De Greif. En un momento donde se publica tan poca poesía, es pertinente recordar a uno de los más grandes de la literatura de nuestro país. Así lo presenta Francisco Hinojosa en una antología realizada por las universidad externado de Colombia. "Nació en Medellín, Colombia, en 1895. Descendiente de suecos y alemanes, los personajes que adoptó en su poesía dan cuenta de este doble origen: exhiben una extraña mezcla de sus raíces nórdico-europeas y el trópico colombiano. Parte de este sobrepoblado mundo de fantasmas ancestrales, sueños y mitos que lo habitan y que cantan a través de él está integrado principalmente por Erik Fjordsson, Sergio Stepansky, Leo de Gris, Matías Aldecoa, Bogislao, Gaspar von der Nacht, Guillaume de Lorges y Hárald el Obscuro, entre muchos otros. Y las actividades que ejerce bajo estos distintos rostros no son menos numerosas: vikingo, pirata, bufón, juglar, clown, trovador, acontista, paleógrafo, titerero, vagabundo, cazador y toda suerte de aventureros y trotamundos, casi siempre nómadas, forasteros, eremitas.es poetas nuestros". Poco antes de morir, la Academia Sueca nominó a León de Greiff para el premio Nobel de literatura. Sus libros, llamados por él Mamotretos, están traducidos a varios idiomas, y sus Obras Completas están publicadas por Ediciones Tercer Mundo (Bogotá). Casa de Las Américas publicó una antología de sus poemas.
Y es que León de Greiff ha optado en su obra por un exilio voluntario: sus temas y su lenguaje, tanto como su idea de la poesía, se apartan considerablemente de cualquier vanguardia poética escrita por sus contemporáneos. Aunque al margen de las normas impuestas por los movimientos literarios hispanoamericanos, De Greiff siempre estuvo próximo a los problemas que sufría Colombia, fue militante de proyectos de izquierda, adepto con su generación a la revolución cubana, encarcelado por expresar sus ideas políticas y cofundador de dos importantes núcleos literarios de su país (Los Panidas y Los Nuevos). En su poesía, por el contrario, se percibe en él un deseo imperioso de desarraigo, una necesidad constante de partir hacia el extranjero: "Ésta es —Solitario, Exiliado, Evadido, Extranjero— tu torrecilla de marfil, de Enero hasta Diciembre/—con pausas enecientas cada Julio— y hasta el año dos mil".
Su nombre completo fue Francisco de Asís León Bogislao de Greiff Häusler y utilizó diferentes seudónimos para firmar sus obras, entre los cuales “Leo Le Gris” y “Gaspar de la Nuit” son los más conocidos.
Balada trivial de
los 13 Panidas
I
Músicos, rápsodas, prosistas,
poetas, poetas, poetas,
pintores, caricaturistas,
eruditos, nimios estetas;
románticos o clasicistas,
y decadentes —si os parece—
pero, eso sí, locos y artistas
los Panidas éramos trece!
II
Melenudos de líneas netas,
líricos de aires anarquistas,
hieráticos anacoretas,
dandys, troveros, ensayistas,
en fin, sabios o analfabetas,
y muy pedantes, —si os parece—
explotadores de agrias vetas
los Panidas éramos trece!
III
De atormentados macabristas
figuras lívidas y quietas,
rollizas caras de hacendistas,
trágicos rostros de profetas…;
y satíricos y humoristas,
o muy ingenuos, —si os parece—
en el Café de los Mokistas
los Panidas éramos trece!
IV
Sutiles frases y discretas,
y paradojas exotistas,
sentencias sólidas, escuetas,
y jeroglíficos sofistas;
y las mordaces cuchufletas
envenenadas, —si os parece—
que en el Concilio de Agoretas
los Panidas éramos trece!
V
Y orquestaciones wagneristas,
—trompas y tubas y trompetas—,
o serenatas mozartistas
y sinfonías y retretas
de los maestros exorcistas,
beethovenianos, —si os parece—,
que en el Salón (bombos o arpistas)
los Panidas éramos trece!
VI
Y los de pluma o de paletas,
altos poetas o coplistas,
los violinistas y cornetas,
en veladas aquelarristas
—sesiones íntimas, secretas!—
y en bodegones, —si os parece—
en esas citas indiscretas
los Panidas éramos trece!
VII
Fumívoros y cafeístas
y bebedores musagetas!
Grandilocuentes, camorristas,
Crispines de elásticas tretas;
inconsolables, optimistas,
o indiferentes, —si os parece—
en nuestros Sábbats liturgistas
los Panidas éramos trece!
Envío
Ilustres críticos-ascetas
serios, solemnes, metodistas,
tribu de vacuos logotetas!:
andad al diablo! —si os parece—:
nosotros, —Bárbaros sanchistas!—,
los Panidas éramos trece!
Miremos algunos comentarios:
«En la época en que leí sus libros me hice a la idea de que un hombre tan grande —del que nada se sabía— tenía que estar muerto. Sin embargo, vivía a 50 centavos de bus de Medellín, en una casita a la orilla de la carretera de Envigado, entre pisquines umbríos y naranjos enanos: “Otraparte”».
~ Gonzalo Arango ~
Su interés se refiere a todas las regiones de la cultura antigua y moderna, en las que tiene no simple información comprensiva, sino pasmosa erudición que parece especializada en muchos campos.
Juan Lozano y Lozano
Poderoso y profundo como poeta elegíaco, proteico y sagaz e impertinente en la poesía erótica; zanjante y pungente en la dramática; terso, veraz y voluptuoso en la bucólica; convincente en sus variaciones didácticas; raudo en la sorpresa y moroso en la delectación lírica; avisado piloto y avizor cofanero en un género especial suyo: la poesía náutica, insuperado aún en la poesía-música castellana, León de Greiff ha sido y es, por adehala, uno de los más grandes poetas satíricos de nuestra lengua.
Jorge Zalamea
Muy querido amigo Guillermo Abadía: quiero y aprecio mucho a León de Greiff. Que él no crea que lo maltrato. Es de los pocos amigos que tengo. Sus desdoblamientos mitológicos me parecen caso bellísimo y muy raro. Amo al cantor de Bolombolo, al noruego, al que no conoce el mar, al que no se ha podido ir, al gran músico de los vocablos y al hombre bueno como caricia materna. Dígale a mi León de Greiff que el concepto que tengo de él es que nadie de tan variadas posibilidades y realidades reprimidas y amagantes, respectivamente, por y en el ambiente espelunco: ¡esta espelunca llamada Colombia! Mi frase malhadada y malentendida por él fue referencia al león, al animal que no es sino bravo. En fin, un amigo es como diez centavos cuando uno no tiene nada y, como no tengo sino pocos amigos, no quiero perder a León. ¡Que se me caiga un diente de estos descalcificados, más bien!
Fernando González
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