sábado, 11 de julio de 2026

LA NOVELA POLICIACA

 Cuando me aficione a la novela policiaca el genero ya estaba consolidado. Hablo de los 80 del siglo pasado. Lei compulsivamente todo lo de Agatha Christie. Escribió 74 novelas y 154 relatos negros, nació el 15 de septiembre de 1890 en Wallingfor, al sureste de Inglaterra el 15 de septirmbre de 1890 en seno de una familia de clase media alta y liberal.  las mas immportantes novelas de esta autora inglesa, las leimos junto con mi hermano Erwin y antes de resolverse el crimen haciamos nuestras apuestas y conjeturas al respecto. 

En una de sus autobiografías, Agatha Christie llegó a decir que su infancia termino a los 11 años, cuando su padre, el cual vivía de rentas y se pasaba el día jugando a las cartas, murió como consecuencia de una neumonía en 1901 dejando a la familia en bancarrota. Un año más tarde, Agatha fue inscrita en una escuela para damas donde la mayor parte del tiempo estuvo sumida en la lectura constante de libros y juegos con sus mascotas.Como consecuencia de su falta de adaptación,  fue enviada a estudiar a París donde estuvo cinco años. 

A su regreso a Inglaterra, y a pesar de que creía que esa no era su vocación, Agatha escribió bajo seudónimo sus primeros relatos: The Call of Wings y The Little Lonely God. Aunque al principio no fueron publicados, estos fueron revisados y publicados más tarde con otro título.

Mas tarde, bajo el seudónimo de Monosyllaba, Agatha escribió su primera novela de corte romántico, que situó en El Cairo y a la que tituló Snow Upon the Desert. A pesar de que diferentes editoriales se negaron a publicarla, su madre le dijo que pidiera consejo a Eden Philpotts, un amigo escritor que le sugirió que hablara con su propio agente literario, el cual le aconsejó que escribiera una segunda novela.

En una recepción ofrecida por Lady Clifford en su mansión de Ugbrooke el 12 de octubre de 1912, Agatha conoció a Archibald Christie, un oficial del ejército asignado al Royal Flying Corps. Fue un amor a primera vista. Tras el estallido de la Primera Guerra Mundial, Archibald fue destinado a Francia y durante una convalecencia se casaron en la Nochebuena de 1914. Durante la guerra, Agatha se unió como enfermera no remunerada al Destacamento de Ayuda Voluntaria atendiendo a soldados heridos en un hospital en Torquay.

En 1916, y durante su servicio como enfermera, Agatha escribió su primera novela policíaca: El misterioso caso de Styles, que se publicó en Estados Unidos en octubre de 1920​ y en el Reino Unido el 21 de enero de 1921. En esta novela aparecen por primera vez tres de sus personajes más relevantes: Hércules Poirot, su fiel amigo y ayudante el capitán Hastingsy el Inspector jefe Japp.

Al finalizar la guerra, Agatha se instaló junto a su marido en Londres donde en 1919 nació su hija Rosalind. Sin embargo, tras la publicación de su sexto libro, El asesinato de Roger Ackroyd, el 3 de diciembre de 1926, Agatha y Archibald mantuvieron una fuerte discusión tras pedirle éste el divorcio. Archibald se había enamorado de Nancy Neele, la ex secretaria de un antiguo amigo suyo, diez años más joven que él.

Después de dejar una nota a su secretaria en la que le decía "que se iba a dar una vuelta", el coche de Agatha Christie apareció abandonado muy cerca de un lago el 4 de diciembre, a casi cien kilómetros de su casa. Al registrar el vehículo apareció su carné de conducir, un abrigo y restos de sangre.

La conmoción en el Reino Unido fue tal que se ideó un operativo de búsqueda que contó con cerca de mil policías y más de 15.000 voluntarios. Incluso el novelista Arthur Conan Doyle acudió a una médium para saber si podía darle alguna pista.

Agatha Christie fue localizada once días después en un hotel en el que se había registrado con el nombre de la amante de su marido, Nancy Neele. Cuando Archibald acudió a su encuentro, ella no supo decir por qué estaba allí y ni siquiera lo reconoció.

Quise recordar estos datos de la vida de la escritora más famosa de novela policiaca del mundo que paradojicamente se parece a sus escritos. Claro  que hubo muchos autores que después lei con avidez: Arthur Conan Doyle, Raymond Chandler, Andrea Camilleri, Paco Ignacio Taibo II, Leonardo Padura, por supuesto Poe y Borges junto con Byo Casares. Mi preferido es Henning Mankell. Logró un gran éxito con su novela de 1991, "Asesinos sin rostro", la primera de las protagonizadas por el inspector Wallander. La obra de Mankell hace hincapié en analizar la sociedad sueca a través de la novela negra, mostrando sus claroscuros. A lo largo de su carrera recibió numerosos premios como el Premio Alemán del Crimen o el Gold Dagger. 

Mankell también realizó varias incursiones en la literatura infantil y juvenil, siendo muy conocida la serie protagonizada por Joel Gustafsson. En 1991 recibió el Premio Nils Holgersson por El gato al que le gustaba la lluvia.

Si algo hay que resaltar de Mankell es su inconformismo y visión crítica de la sociedad en la que vive. A través de su personaje estrella, Wallander, denunciará a una Suecia que ambos, autor y personaje,  verían ir a peor.  No obstante, habría que destacar que desde su primera novela “El hombre de la dinamita” ya nos encontramos con un Menkell reivindicativo con la sociedad en la que vive. Escrita en un pequeño cuarto frente a la embajada de EEUU en Noruega y en pleno despliegue reivindicativo contra le guerra de Vietnam, algunos achacan su crítica social a su edad, y otros al momento histórico en el que la escribe. Pero lo cierto es que el autor por estas fechas era un militante de izquierdas en contra del apartheid y estaba comprometido con otras causas de izquierdas.Si somos objetivos, no es cierto que sea cuestión de edad ya que nunca abandonará este estilo crítico. De hecho, como buen escritor de novela negra, siempre habrá una fuerte crítica política y social en sus obras y, como ya hemos dicho, Wallander es el medio para dejar claro su disconformidad con todo lo que le rodea y no acepta. Y como muestra el prólogo del libro que escribe él mismo al ser publicado en español en 1997.







miércoles, 8 de julio de 2026

QUERIDAS LECTORAS QUERIDOS LECTORES (ANAGRAMA 26 LUNIO 2026)

 

¿Os habéis preguntado por qué las personas más ricas del mundo pagan proporcionalmente menos impuestos que todas las demás? Gabriel Zucman se adentra en esta cuestión en su libro Por qué los multimillonarios no pagan impuestos sobre la renta y cómo vamos a ponerle fin. La respuesta, según el economista, es tan sencilla como incómoda: los sistemas tributarios modernos fueron diseñados para gravar los ingresos, pero las grandes fortunas ya no viven principalmente de ingresos salariales o dividendos visibles, sino del aumento del valor de sus activos.

Un multimillonario normalmente posee acciones de empresas, inmuebles y participaciones financieras que se revalorizan año tras año sin necesidad de ser vendidas. Mientras no son vendidas, esas ganancias permanecen en gran medida fuera del alcance de los impuestos sobre la renta. Y todavía más: los multimillonarios pueden financiar su nivel de vida recurriendo a préstamos respaldados por esos activos, y de esta forma evitan generar ingresos imponibles. El resultado es una paradoja que Zucman documenta con datos: cuanto más rica es una persona, menor suele ser el porcentaje efectivo de impuestos que paga sobre su riqueza real.


¿Cómo afecta esto a la sociedad? Zucman señala que «Mientras no se exija a los ultrarricos que contribuyan todos los años con una cantidad mínima de impuestos, su riqueza seguirá incrementándose más deprisa que la de los demás, al igual que su poder, incluido el de influir en los mercados, en la ideología dominante y en la configuración de las políticas.»

¿Se puede corregir? El economista propone un modelo de gravamen que establece un impuesto mínimo calculado en base al patrimonio total. De esta manera, si una fortuna de miles de millones de euros genera una contribución fiscal inferior a un determinado porcentaje de su riqueza, el Estado podría recaudar la diferencia. El objetivo no es castigar el éxito económico, sostiene Zucman: se trata de garantizar que quienes concentran una mayor parte de la riqueza contribuyan proporcionalmente a sostener los servicios públicos.

Esta idea ha dejado de ser, en los últimos años, una abstracción, y ha ocupado un lugar central en los debates internacionales sobre fiscalidad y desigualdad.

Francia constituye un escenario especialmente relevante para entender la recepción de estas propuestas, pues cuenta con una larga tradición de debate sobre la tributación de las grandes fortunas. Durante décadas existió allí el llamado impuesto de solidaridad sobre la fortuna, que gravaba el patrimonio de los contribuyentes más ricos. Sin embargo, sus detractores argumentaban que favorecía la deslocalización de capitales y de contribuyentes de altos ingresos. En 2018, el gobierno de Emmanuel Macron reformó el sistema y limitó el impuesto a los activos inmobiliarios, reduciendo así su alcance. Esta reforma, no obstante, intensificó la discusión y el crecimiento de las fortunas de grandes empresarios ha alimentado la percepción de que el sistema fiscal grava con más intensidad el trabajo que el patrimonio.

Los economistas Joseph Stiglitz y Gabriel Zucman, el 1 de octubre de 2025 en la Asamblea Nacional francesa. © Stéphane de Sakutin, AFP.


Para España, la cuestión resulta especialmente interesante, y es por eso por lo que Zucman añade un prólogo a la traducción española de su propuesta. Históricamente ha existido el impuesto sobre el patrimonio y, más recientemente, se ha aprobado un gravamen temporal de solidaridad sobre las grandes fortunas. Aun así, y de nuevo, hay posicionamientos críticos que sostienen que una fiscalidad demasiado exigente podría incentivar la salida de patrimonios hacia jurisdicciones más favorables. De hecho, Zucman insiste en la necesidad de acuerdos internacionales, de manera que las reglas comunes reduzcan los incentivos para trasladar fortunas de una jurisdicción a otra. Pero como ocurre también en los otros países, el debate no gira tanto en torno a la viabilidad técnica como a la cuestión política de fondo: ¿cuál debe ser la contribución justa de quienes concentran una parte significativa de la riqueza nacional?.

NOVEDADES
DE LA SEMANA

Ángeles de Desolación, de Jack Kerouac, ya está disponible en audiolibro, con traducción de Antonio-Prometeo Moya y narración de Ignasi Burniol. En esta novela, Kerouac describe esa errancia llena de borracheras y vacío, que ya se ha convertido en legendaria, por lugares como México, Nueva York, Tánger, París o Londres, en los que se va encontrando a Allen Ginsberg, Gregory Corso, William Burroughs, Neal Cassady…

Con este lanzamiento despedimos el curso editorial de las novedades hasta septiembre, cuando arrancará la rentrée literaria. Muy pronto os iremos contando más sobre los títulos que están por llegar.


    PILDORAS
    DEL DIA
    
  • El legado de Piketty

Las ideas de Zucman se sitúan dentro de una tradición intelectual más amplia, en la que aparece la figura imprescindible de Thomas Piketty, quien popularizó una tesis que marcó el debate económico contemporáneo: cuando la rentabilidad del capital supera de forma persistente el crecimiento de la economía, la riqueza tiende a concentrarse cada vez más en manos de una minoría. Piketty documentó históricamente ese proceso de concentración, mientras que Zucman ha orientado gran parte de su trabajo hacia las soluciones institucionales y fiscales: si Piketty formuló el diagnóstico, Zucman ha trabajado en el tratamiento.



  • El 1% de Bernie Sanders

Bernie Sanders propuso un impuesto anual sobre el patrimonio neto dirigido al pequeño grupo más rico de Estados Unidos: empieza con aproximadamente un 1% de impuesto anual y se aplica a patrimonios por encima de un umbral alto. A partir de ahí, el porcentaje sube progresivamente cuanto mayor es la riqueza. Como Zucman, Sanders también quiere que los multimillonarios contribuyan más al sistema. Pero como ocurre a menudo, el problema es saber cuánto vale su riqueza: muchas acciones privadas, como las empresas emergentes, no tienen un precio claro, y hay objetos, como las obras de arte, que son difíciles de valorar. De allí que algunos economistas vieran con recelo la propuesta ya que se podía percibir como una auditoría permanente al patrimonio.


Bernie Sanders: «No podemos aceptar que, en el país más rico del mundo, el gobierno trabaje únicamente para el 1%»


FUERA 

DE PAGINA



«Ex Libris», con Marta Sanz y Raquel Congosto

Llegamos al final de temporada de «Bestiario». En este episodio de cierre Beñat Azurmendi trae como invitada al estudio a Raquel Congosto para conversar sobre la función de la literatura, si es que acaso debe tener alguna.

La sección de la entrevista la protagoniza Marta Sanz y junto a Beñat se van al icónico Bar Múñiz, de Madrid, para abordar la dimensión política de la literatura desde la perspectiva de una autora tan singular y extraordinaria de las letras contemporáneas.

https://www.youtube.com/watch?v=06_v1ZAQnSk

Pálida luz en las colinas llega a la gran pantalla

La adaptación al cine de la novela homónima de Kazuo Ishiguro, Pálida luz en las colinas, se estrenó en el Festival de Cannes en 2025 y hoy llega a los cines de España. Dirigida por Kei Ishikawa y ambientada en la Inglaterra de los años ochenta y el Japón de posguerra, la película gira en torno a la figura de Etsuko, que rememora junto a su hija Nikki su juventud en Nagasaki, y evoca un pasado que marcó para siempre su vida y la de sus hijas. Sin embargo, cuanto más se internan en esa memoria, más claro resulta que esos recuerdos encierran secretos capaces de alterar la vida de ambas.


    

lunes, 6 de julio de 2026

LEONARDO PADURA UN ESCRITOR EXCEPCIONAL

 


Nació en la Habana el 9 de octubre de 1955. es escritor, periodista y guionista. Conocido por sus novelas policiacas del detective Mario Conde y por la novela "El hombre que amaba los perros".  Cuando escribo sobre un autor lo hago desde la experiencia como lector, sin ninguna pretensión crítica y menos acádemica. No he leido la totalidad de su obra, pero si unas cuantas novelas y algunos artículos suyos escritos en el diario "El pais" de España.

Curiosamente la primera novela que leí fue "El hombre que amaba los perros". Fue escrita en el 2009. La novela fue finalista del Premio Libro del Año en España. Ha sido traducido al inglés por Anna Kushner. La traducción al inglés fue publicada en Estados Unidos en 2014 por Farrar, Straus and Giroux. La novela de Padura traza la huida de 11 años de Trotsky de Stalin; el reclutamiento y creación de un asesino en el comunista catalán Ramón Mercader y la marginación de Iván Cárdenas Maturell, un novelista cubano que aprende temprano en su carrera los peligros de escribir en su tierra nata.

El narrador de la novela, Iván Cárdenas Maturell, es un escritor cubano que, por casualidad, conoce al asesino de Trotski, Ramón Mercader, muchos años después del crimen en una playa cubana, y durante una serie de encuentros éste le cuenta la historia dramática de su vida. Después de la muerte de Mercader el narrador incluso recibe una carpeta con material documental sobre los hechos históricos. Por miedo al régimen cubano Iván Cárdenas guarda la historia en silencio durante años, pero cuando su mujer, Ana, fallece en 2004 como resultado de una enfermedad generada por la crisis económica y social durante la década anterior, Iván se siente obligado a dar constancia del carácter brutal de los regímenes totalitarios a través de la escritura de la novela. En este sentido el texto se inscribe en la larga tradición de la narrativa contemporánea que, a través de la ficcionalización de acontecimientos históricos del pasado conflictivo y violento, contribuye a la recuperación de la memoria del sufrimiento de las víctimas del Siglo XX.

Es un relato histórico que narra entre otros hechos la salida de Trosky de la rusia estalinista. Estos capitulos son fascinantes. La novela brilla por su estructura. En ella convergen tres personajes y hechos, que en la medida en que avanzamos en su lectura entramos a una trama en que convergen develamientos sobre el asesinato del lider Ruso en México. Ivan Cardenas igualmente describe al regimen cubano con graves signos de dictadura. La prosa de Padura es realista, reflexiva y ritmica, combina la crítia social con una intensa melancolia urbana.

Como la absoluta mayoría de las novelas de memoria afiliativa, "El hombre que amaba a los perros" es un texto híbrido que combina dos planos temporales, la historia de pasado violento y la historia del presente desde donde se crea la narración sobre el pasado, y en este proceso de creación se incluyen textos de diferente género: biografía, historiografía y novela se mezclan con recortes de prensa cubana para crear un texto híbrido; y de esa forma la novela se inscribe en las tendencias actuales de la literatura tanto latinoamericana (Montes, 2014) como española (Hansen, 2012). 

Frente a sus novelas policiacas quisiera citar al propio escritor en un entrevista realizada por Jose Ignacio Escribano. Este le pregunta:

Doris Wieser : Usted ya ha escrito cinco novelas policiales. Sin embargo no parece ser un autor únicamente de género, ya que entre sus novelas cuenta también La novela de mi vida sobre el poeta nacional cubano José María Heredia. Además usted ha llamado sus novelas “falsos policíacos” porque la trama policialca está en función de decir otras cosas. ¿Si es así, por qué ha preferido la novela policíaca? ¿Qué se puede lograr con este género que no se puede expresar de otra forma?.

Leonardo Padura : Bueno, tienes razón. Creo que lo que hago es una utilización del género policial más que una escritura del género policial. Uso la palabra “utilizar” porque empleo recursos, formas y estructuras de la novela policial con vistas a tratar de convertir mi literatura en una literatura que – partiendo de una visión muy personal de la realidad cubana – se convertirá de alguna manera en un reflejo de lo que ha sido la vida cubana y la sociedad cubana en estos los últimos años. La novela policial tiene para mí una virtud muy grande. Es una literatura que cuando uno la intenta hacer desde una perspectiva literaria – se sabe que hay muchas novelas policiales que escasamente rozan lo literario – pero cuando uno la trata de hacer desde una estructura literaria es un género muy agradecido. Es un género muy literario en sí y tiene además la virtud de que te coloca directamente en un lado de la realidad y de la sociedad que siempre es el más oscuro. La novela policial habla de crímenes, violaciones, robo, habla de lo peor de la sociedad. Y esta virtud para mí es muy importante porque yo quería – y fue lo que pensé desde que escribí Pasado perfecto, la primera novela de esta serie – hacer una literatura que de alguna manera fuera dejando también testimonio de lo que ha sido la vida cubana en estos años. Hay un elemento en la realidad cubana que es muy importante: No existe en Cuba un periodismo que refleje todas las contradicciones de la realidad. El periodismo cubano que se hace dentro de Cuba es un periodismo oficial porque los periódicos pertenecen al estado. Muchas veces, el que se hace fuera de Cuba es un periodismo que trata de buscar lo peor de la sociedad cubana como una manera de promover un estado de ánimo, una idea diferente de Cuba. Y son dos polos que siempre están en antagonismo. Yo quería hablar, desde una realidad que conozco muy bien y desde una perspectiva interior, de este mundo cubano con una visión – como te decía en el principio – personal pero que también fuera en muchos sentidos la visión de mi generación, de las frustraciones, las esperanzas, los desencantos de mi generación. Por eso, de novela policial hay un porciento evidente en estos libros, pero creo que hay mucho más que novela policial. Por eso, yo no me siento un escritor de novela policial aunque haya escrito cinco novelas policiales, como tú bien dices, y esté terminando una sexta – todas con el personaje de Mario Conde por cierto – porque mis intereses realmente nunca están en quién mató a quién, sino en por qué alguien mató a otro, por qué alguien robó, cómo lo hizo. El quién es lo menos importante, el cómo y el porqué son los que más me interesan.

Su tetralogía "Las cuatro estaciones" (integrada por las novelas "Vientos de cuaresma", "Pasado perfecto", "Máscara" y Paisaje de otoño)", emplea recursos y estructuras de la narrativa detectivesca. Las novelas policiacas de Padura tienen también elementos de crítica a la sociedad cubana. Al respecto, el escritor ha dicho: "Aprendí de Hammett, Chandler, Vázquez Montalbán y Sciascia que es posible una novela policial que tenga una relación real con el ambiente del país, que denuncie o toque realidades concretas y no sólo imaginarias".

Son mucho más los elementos narrativos de este gran escritor que quisiera relevar, espero terminar la tarea.

He querido plasmar mis impresiones al respecto, con la intención de animar a mis lectores a acercarse a este excelente autor.