domingo, 24 de octubre de 2010

LA LECTURA DIGITAL


Cada vez se impone el libro digital como una realidad inexorable. Muchos son los factores y sobre hacer el listado, pero uno solo de ellos bastaría para aceptar esta realidad: Las ventas están tres-por uno, ósea por cada tres libros digitales se vende uno impreso y aumenta la proporción exponencialmente. Vargas llosa, a propósito de las múltiples entrevista concedidas por el nobel de literatura, habló sin reservas sobre el tema y acepto este hecho sin ningún misterio. Para mí, las lecturas en mi PC y el tiempo dedicado al mismo, en textos de literatura y filosofía, para hablar tan solo de dos temas, supera con creces al impreso. Ayer, por ejemplo necesite una novela de Saul Bellow y con un buen buscador, en cinco minutos la tenía en mi PC. Gloria María Álvarez Cadavid, investigadora de la Universidad de la UPB de Colombia, hace la pregunta, que se antepone al tema: ¿que entendemos por leer?, en estos tiempos: “Ante este panorama es necesario responder una pregunta básica ¿qué es ser un lector hoy? “Desde la educación, se ha capacitado para la lectura mediante procesos de enseñanza de las competencias básicas en el uso del lenguaje, es lo que se conoce como alfabetización, tradicionalmente asociada a los libros impresos de texto. En 1986 la Unesco, ante los cambios y exigencias sociales introdujo el término alfabetización funcional, referida a las actividades que además de la lectura y la escritura eran necesarias para el buen funcionamiento y sobre todo al desarrollo de un grupo o comunidad. Hoy, a estas habilidades necesarias, se suman otras vinculadas al predominio creciente en la informatización en todas las áreas, incluso, en las relaciones sociales, hasta hablar hoy de alfabetización digital.”Tomando como base, un estudio realizado sobre la lectura, los datos entregados por esta investigadora, aun son más sorprendentes en cuanto la distancia sorprendente entre estas dos lecturas:

En un estudio realizado por el Ministerio de Educación Nacional (2006), sobre los hábitos de lectura, asistencia a bibliotecas y consumo de libros en Colombia, se contempla un ítem en donde se indagó por la lectura en Internet y resulta sorprendente que en el comparativo del quinquenio 2000 -2005, sea la lectura en Internet la que presenta un aumento más significativo en relación con la lectura de libros, periódicos y revistas.

La proporción de personas encuestadas que afirma leer revistas pasó de 26,2% en el año 2000 a 27,2% en 2005; en periódicos se pasó de 31,2% en el año 2000 a 32% en 2005; en Internet el número de personas que afirma leer en este medio aumentó de 4,9% en el año 2000 a 11,9% en 2005. En general el promedio de libros leídos disminuyó de 6 libros en el 2000 a 4,5 libros en el 2005.Otro dato revelador es el tiempo comparativo de horas dedicadas a la lectura en Internet y en otros medios: en el 2005 los colombianos dedicaron 3,5 horas diarias a la lectura en Internet y 32 minutos diarios a la lectura de libros por placer o entretenimiento.

La autora citada remata el articulo con una afirmación categórica frente al fenómeno: “Es indudable que se debe hablar más de un cambio en las formas de leer, que de una crisis de la lectura, es necesario cualificar y potenciar las horas que pasan los jóvenes en Internet, es un reto pedagógico actual que implica establecer las diferencias entre las distintas producciones de un medio electrónico, y de los medios impresos tradicionales incluido el libro. Se pueden cambiar las formas de lectura, pero ello no deberá implicar el abandono de la lectura que proporcionan los libros. Cada producción tiene un nivel de profundización diferente y pertenece a una rutina y a una necesidad distinta en la práctica lectora y especialmente en el desarrollo del conocimiento en cuya base siempre estará la lectura”.

Los precios de los libros estarán al alcance de todos, las ventas del Kindle, el IPAD, despejan cualquier duda. Llevar una biblioteca total en nuestro maletín, en todo caso es un privilegio inimaginable en otros tiempos, además de acceder a toda la prensa escrita y a una información infinita. Podremos afirmar categóricamente, los tiempos cambiaron, es in dudable que no desaparecerá el libro impreso, pero no será el más popular, de eso no hay duda.



lunes, 18 de octubre de 2010

HISTORIA DEL CERCO DE LISBOA


Mi amigo entrañable, Enrique Cortes, librero memorable de la ciudad de Bogotá, en 1990, con gran inquietud me expresó, que estaba encartado con un libro, que no se vendía tal vez por desconocimiento de su autor, pero que en su modesto criterio,  era una excelente novela. Me paso "El cerco de lisboa" de Saramago, después de su lectura, nunca deje de perseguir sus  libros.  He vuelto a leerla y definitivamente segundas lecturas son mejores.  La historia, bastante conocida: Raimundo Silva es un revisor de textos de una editorial, un personaje anodino que tiene como misión en la vida conservar la integridad de los textos que llegan a sus manos. Un día, revisando un texto histórico, toma una decisión: introducir un ¿No¿ donde debiera aparecer un ¿Sí¿ Esta determinación altera, sin duda alguna, la historia escrita, pero también va a ser fundamental en su vida personal. El conservador Raimundo Silva no volverá a ser sujeto paciente de la historia, tanto la universal como la personal, porque su acto de rebeldía le hace asumir el protagonismo que, como hombre --y por tanto ser hegemónico-- le corresponde en la vida.” Sin embargo, uno de esos superiores, una mujer llamada María Sara, decide retarlo y plantearle la redacción de un texto, de otro libro, en el que le pide que escriba una Historia del Cerco de Lisboa en la que los cruzados no hubieran ayudado a los portugueses. Empieza para el protagonista una etapa en la que se debate entre escribir el libro y agradarle a su jefa o hacer caso omiso y olvidar el asunto, no sin consecuencias. Pero cuando empieza a trabajar en él, a reconstruir esas escenografías, que son además las mismas en las que él vive y escribe, a imaginar personajes y darles vida dentro de una realidad que jamás existió, se percata de que es un compromiso consigo mismo y deja los otros encargos de la editorial a un lado iniciando entretanto una cálida relación sentimental que marcará el curso de la narración y del resultado final”. La prosa de Saramago es exquisita, de un clasicismo por fuera de ciertas vanguardias propias de estos tiempos, conocedor del idioma como pocos y en cada página aparecen reflejados los  cuidados de un relojero, prosa poética, que lo va llevando a uno a perderse en los avatares propios de la historia, que como pretexto encubre otras realidades. Se adentra en el debate histórico sobre el Portugal moderno, a partir de la salida de los Moros hace más de cuatro siglos, ambientado  en las imposturas de un corrector. También es un debate sobre la crítica, la creación, el poder de la palabra, el mundo de los editores y por supuesto la frágil posición de la humanidad frente al poder. Los autores se nos van, insoslayable realidad, que gracias a sus obras parecemos burlar.

viernes, 8 de octubre de 2010

EL NOBEL DE MARIO VARGAS LLOSA

El premio nobel otorgado a Mario Vargas Llosa lo esperábamos todos desde hace años y casi estábamos convencidos que la academia volvería a traicionar a la literatura una vez más. Plinio Apuleyo describe esta espera y angustia a lo largo de muchos años mejor: “Todos los años, en octubre, al oír el nombre del ganador del Premio Nobel de Literatura, experimentaba yo la misma desabrida frustración. Una vez más, la Academia Sueca no se lo había otorgado al escritor latinoamericano que, después de García Márquez, más lo merecía: Mario Vargas Llosa.” Ayer, la noticia de la academia nos llenó de alegría y enalteció las letras universales, esta vez, como no suele suceder a menudo, es absolutamente justo y acertado.

Pocos escritores, tal vez Carlos fuentes y José Saramago, dominan las técnicas de la novela, como Mario Vargas Llosa. Este es un novelista de tiempo completo. Su obsesión: la novela total. Por ello es un apasionado de los grandes autores Franceses: Balzac, Víctor Hugo, Zola, Flaubert. Cada novela publicada, corresponde a una etapa en el desarrollo de esta búsqueda de la obra perfecta.

Hay una faceta, que debía destacarse como a priori, a cualquier interpretación de su obra. El lector infatigable y voraz, el apasionado por los buenos libros y la literatura en general. El hombre culto, dominador de muchos temas y con una capacidad de análisis por fuera del canon. Cuando estuvo en Bogotá, recién publicado la “Ciudad y Los perros”, siendo muy joven, sorprendió por su extensa cultura y el conocimiento de la literatura universal y de autores desconocidos para muchos en la época, dejando ver una obsesión enfermiza, por algunos que después se traducirían en excelentes ensayos, algunos memorables: “Historia de un deicidio” y la “orgia perpetua”, que muestran a un lector atento, al crítico serio, quien con ojos de relojero, como desengranando una mazorca, estudia y disfruta una obra, desde todos los contextos, pero nunca sin olvidar el carácter hedónico de las mismas. Dice en su último ensayo literario, dedicado a Onetti, otro de sus autores preferidos: “Inventar historias y contarlas a otras con tanta elocuencia como para que estos las hagan suyas, las incorporen a la memoria-y por lo tanto a sus vidas-es ante todo una manera discreta en apariencia inofensiva, de insubordinarse contra la realidad real. ¿Para qué oponerle, añadirle, esa realidad ficticia, de a mentiras, si ella no colmara? Se trata de un entretenimiento, que duda cabe, acaso del único que existe para estos ancestros de vida animalizadas por la rutina que es la búsqueda del sustento cotidiano y la lucha por la supervivencia.” Siempre se ha preocupado por divulgar la buena literatura e incluso, lo ha hecho con autores que son absolutamente desconocidos para el público no especializado. Recuerdo, como en un articulo del País de España, habló gratamente sorprendido por el libro de William Ospina, “Aquellos náufragos de Occidente”, que había adquirido espontáneamente, , después de esta reseña, adquirió un prestigio sin igual, justo por demás, pues en Colombia ya conocíamos la calidad de las obras del escritor Colombiano, pero, lo que quiero relevar, es al lector acucioso que tenemos en Vargas Llosa .

La novela, es para él un excelente recurso para intepretar la vidad,  para desenmascararla, para describirla, por eso afirma enfáticamente: “En efecto, las novelas mienten —no pueden hacer otra cosa— pero ésa es sólo una parte de la historia. La otra es que, mintiendo, expresan una curiosa verdad, que sólo puede expresarse disimulada y encubierta, disfrazada de lo que no es. Dicho así, esto tiene el semblante de un galimatías. Pero, en realidad, se trata de algo muy sencillo. Los hombres no están contentos con su suerte y casi todos —ricos o pobres, geniales o mediocres, célebres u oscuros— quisieran una vida distinta de la que viven. Para aplacar —tramposamente— ese apetito nacieron las ficciones. Ellas se escriben y se leen para que los seres humanos tengan las vidas que no se resignan a no tener. En el embrión de toda novela bulle una inconformidad, late un deseo.” Antonio Muñoz Molina, en el articulo por el nobel escribe magistralmente: “en Vargas Llosa los artificios de la novela están calculados con una plena intención, como elementos de un organismo dinámico que depende de la eficacia de cada uno de ellos para que la historia se vaya desplegando en la conciencia del lector. Cuanto mejor es una novela más activamente está implicada en ella el proceso de la lectura, desde luego, pero en el caso de las de Vargas Llosa ese acto de leer es central: el modo en que la información se va administrando configura las expectativas sobre la naturaleza y la forma de la historia que se tiene por delante, o que se va extendiendo alrededor de uno”. Por eso uno de los mejores críticos de su obra decía con absoluta razón: No estamos en presencia de una acumulación fotográfica y fonográfica de la realidad -escribió Ángel Rama- sino ante una constante tarea de creación narrativa a partir de referencias y contribuciones reales".

Su vida, es un apasionante recorrido en búsqueda de la perfección literaria, que nunca le ha hecho olvidar su compromiso inalienable, con la realidad injusta del mundo, desde una lucidez sorprendente. Cada una de sus obras, por encima de los grandes temas que aborda, es igualmente, una biografía simulada, de algunos aspectos no resueltos de su existencia apasionada. “En la ciudad y los Perros”, están descritos los años de su adolescencia, donde “un conjunto de normas, terminan solo en la sacralización de la violencia y la destrucción del individuo”. “ Conversación en la catedral”, describe el envilecimiento de la sociedad, la dictadura y las obsesiones del poder y las trágicas relaciones que encubre, a través del senador Zavala, que es un personaje memorable, como su hijo Zavalita, quien nos recuerda el periodista en ciernes, que fue Mario, siendo muy joven. “la tía Julia y el escribidor”, obra casi autobiográfica, es una apología al oficio del escritor como tal, a las difíciles relaciones entre las historias y el creador, que siempre termina confundiéndose con ellas. De igual manera, en “la Casa verde “trata de describir lo que pasa en la selva peruana, esa realidad natural inconmensurable. “ El hablador” toca el tema del indigenismo, “ la fiesta del Chivo”, la dictadura, Cada obra, en cada época, trata de resolver grandes interrogantes, no solo de la existencia humana, de la vida en esencia, sino de todos aquellos temas, que siempre vuelven para el hombre: El poder, La naturaleza, el amor, los celos, el erotismo, la creación, el arte…, cincuenta libros escritos enarcan un valioso legado y el mayor intento de escritor vivo alguno, para desentramar la intricada existencia humana a través de la ficción y una obra ensayística y critica muy seria. Que bien por el nobel, estamos esperando como siempre su última novela: ” El sueño del Celta”.



domingo, 3 de octubre de 2010

CANON LITERARIO SE ESCRIBE CON 'Ñ'

Publicare el artículo del periódico el “País” de España, sobre la lista de la revista Inglesa Granta, que tiene al escritor Colombiano Andrés Felipe Solano, entre sus escogidos.


JAVIER RODRÍGUEZ MARCOS - Madrid - 02/10/2010

La literatura universal es una Babilonia que se expresa en todos los idiomas del mundo. Su difusión mundial, entretanto, es un selecto embudo que desde hace medio siglo habla inglés. La edición española de la revista británica Granta presentó ayer su apuesta de 22 escritores en español menores de 35 años elegidos para la gloria. Entre ellos hay autores con varios premios y años de carrera como Santiago Roncagliolo, Andrés Neuman y Andrés Barba y otros, como Carlos Yushimito, que han sido una sorpresa incluso para parte del jurado internacional encargado de la selección.

Como recordó Valerie Miles, codirectora junto a Aurelio Major de Granta en español, "es la primera vez que la revista propone una reunión de los mejores narradores jóvenes procedentes de una lengua distinta del inglés". Granta, refundada en 1979 a partir de una vieja cabecera de la Universidad de Cambridge, se convirtió pronto en un referente en las letras anglosajonas, pero alcanzó el estatus de mito cuando comenzó a lanzar sus listas de escritores para el futuro.

En 1983 la revista apostó a que ese futuro llevaría los nombres de un grupo de treintañeros llamados Ian McEwan, Martin Amis, Julian Barnes o Kazuo Ishiguro. Desde entonces ha habido listas granta cada 10 años. En la de 1993 aparecían, entre otros, Hanif Kureishi, Tibor Fisher y Ben Okri; y en la de 2003, Zadie Smith, Andrew O'Hagan y Monica Ali.

Basta pensar en esa nómina, y en el hecho, como recordó Major, de que "los editores anglosajones ya no leen en otros idiomas" para calibrar la importancia de la traducción al inglés del número dedicado a los escritores en español. El próximo jueves se presentará a editores, periodistas y agentes de todo el mundo en la Feria del Libro de Francfort -dedicada a Argentina- y en noviembre llegará a las librerías británicas y estadounidenses con una tirada, según la editorial, de 40.000 ejemplares. De la versión original, en la que cada elegido publica un texto inédito, se han impreso 10.000.

Uno de los seis miembros del jurado seleccionador -junto a los directores de la revista, el escritor argentino Edgardo Cozarinsky, la crítica española Mercedes Monmany e Isabel Hilton, corresponsal especializada en América Latina y China- fue el novelista Francisco Goldman, artífice de la publicación -y consagración- de la obra de Roberto Bolaño en Estados Unidos. El novelista chileno rompió la costumbre anglosajona de medir a cada nuevo escritor latinoamericano con Borges y García Márquez y, según Aurelio Major, la nueva generación ya no reacciona contra el boom de los años sesenta: "Forma parte del paisaje. Los jóvenes no tienen que matar al padre". Esa es una de las señas de identidad comunes a un grupo de autores que, en muchos casos, viven fuera de su país pero ya no por motivos políticos. "Son cosmopolitas, no siguen solo su propia tradición", apunta Miles. Por su parte, John Freeman, director de Granta en inglés, destaca -además de que "hablan mucho de sexo"- un experimentalismo y un riesgo formales que llamará la atención sobre todo en Estados Unidos: "Allí triunfa el realismo. Hay demasiados talleres de escritura, y eso termina por uniformar el estilo".

"No hemos pensado en cuotas, solo en el talento", repiten los autores de una selección en la que hay cinco mujeres -"el canon sigue siendo masculino", dice Elvira Navarro- y en la que son mayoría los narradores argentinos (ocho) y los españoles (seis). Sin negar el argumento de la calidad, el escritor hispanoargentino Andrés Neuman apunta también a la predisposición de los lectores: "Hay una tradición lectora que hace que a ciertas literaturas se les dispense una atención no necesariamente justa".

Los elegidos

- Argentina: Oliverio Coelho, Federico Falco, Matías Néspolo, Andrés Neuman, Paola Oloixarac, Patricio Pron, Lucía Puenzo, Samanta Schweblin.

- España: Andrés Barba, Pablo Gutiérrez, Javier Montes, Elvira Navarro, Alberto Olmos, Sònia Hernández.

- Perú: Santiago Roncagliolo, Carlos Yushimito del Valle.

- Chile: Carlos Labbé, Alejandro Zambra.

- Bolivia: Rodrigo Hasbún.

- Colombia: Andrés Felipe Solano.

- México: Antonio Ortuño.

- Uruguay: Andrés Ressia Colino.

- Perfiles de los escritores en Papeles perdidos, el blog de Babelia



domingo, 26 de septiembre de 2010

A PROPOSITO DEL LIBRO DE INGRID BETANCURT


Es difícil que la humanidad olvide a Hamlet, pero puede ser seguro que su autor Shakespeare no sobreviva y se convierta tan solo una referencia que no incite a nada, como si habláramos de alguien que nunca existió. El texto siempre se impone al autor con el tiempo. Las corrientes deconstructivista y Foucault, hablaron de la muerte del autor, pero no debe tomarse el tema a la ligera, exige una mirada mucho más amplia y rigurosa, recuerdo estas discusiones a propósito de todas las controversias alrededor del texto de Ingrid.

El libro de Ingrid: “NO HAY SILENCIO QUE NO TERMINE “, ha suscitado todo tipo de polémicas, pues trata sobre hechos que comprometen a muchas personas que como ella sufrieron y compartieron el cautiverio en el secuestro oprobioso realizado por la FARC en las selvas Colombianas y por su puesto lo narrado despierta un morbo y contradicciones a granel entre los cautivos. Esto terminará en lo anecdótico y con el tiempo se diluirá, pues el texto supera todas las expectativas como genero literario y sobre decirlo, es una excelente crónica, escrita en primera persona, diáfana, agradable, ordenada y de la que es difícil salir después de que se empieza a leer.

Recuerdo “El rio” de Wade Davis, que es una crónica de 616 Paginas, que narra la aventura del profesor Richard Evans Schultes, durante doce años en las selva amazónica. Libro exuberante, que paradójicamente y contrario a la tragedia vivida por Ingrid, es una cronica cientifica que recuerda los relatos de  Humboldt y Darwin.

El libro de Ingrid, que narra siete años de cautiverio, constituye una apología a la libertad desde la ingrata posición e impotencia que suscita un secuestro. Resulta imposible aceptar que aun en pleno siglo XXI, grupos que dicen representar al pueblo, quienes desde una óptica política, pretenden cambios en la sociedad colombiana, recurran a delitos de lesa humanidad y sometan a personas civiles al secuestro en medio de la selva y en condiciones que recuerdan el holocausto Nazi. La lectura del libro, nos va generando una especie de angustia, de ira, nos contagia la impotencia que se desprenden de los hechos narrados y en un artilugio narrativo, los intentos de fuga constituyen el hilo que hace la crónica inigualable.

Es difícil, separar las calidades del texto de la controversia que ha generado. Aquí se da la separación del texto y el autor emblemáticamente. Puede ser leído de muchas maneras, pero es indudable su calidad literaria. Creo que se venderá en todo el mundo muy bien por fuera de estos avatares temporales. Lo mejor, es comprarlo y disfrutarlo, sin rencores y como toda buena lectura, sin prevenciones.

domingo, 19 de septiembre de 2010

AMERICA DE NORMAN MAILER

Los ensayos y artículos contenidos en este libro publicado por “Anagrama” son del más exquisito sabor, en materia de lecturas. América está retratada con toda sus paradojas, crueldad y grandeza. Solo en Tom Wolfe he visto retratos tan exactos sobre una sociedad tan especial, contradictoria, injusta, pero que es la mejor expresión de una pos-modernidad galopante. El libro abre con un artículo llamado Boxeando con Hemingway. Está escrito desde una atmosfera intimista, revela lo más intrincado de la subjetividad de este troglodita de las letras: que va más allá de la confidencia, muestra el más humano rasgo del escritor de “Adiós a las Armas”. Una pelea con el Morley Callaghan, escritor Canadiense, en presencia de Fitzgerald Scott, sirve de pretexto para la crónica. En apariencia este es un episodio baladí, pero de el resulta un análisis de la personalidad del escritor muy revelador. “El relato ofrece una excelente clave para entender la lógica de la mentalidad de Hemingway e invita a predecir que no había biografía definitiva de H mientras no se comprenda mejor la naturaleza de su tortura personal. Vivía todos los días con el ánimo del suicida. Esta crónica nos da la clave de todo el texto: directo, refleja lo mejor del periodismo mezclado con las técnicas de la literatura.

Cada artículo o crónica en el fondo quiere denostar sobre algún rasgo de la decadente sociedad Americana. En el artículo sobre los HIPSTER, que parece escrito para estos tiempos, habla de aquella condición inexorable que nos obliga a convivir con la idea de nuestra propia muerte como única salida a su presencia constante por los avatares de una sociedad y estado que la promulgan. Vivir como sicópatas. El hipster tiene su origen en el negro, en su condición marginal. Expresiones como el Jazz, son la mejor catarsis a una vida demasiado peligrosa.

En este libro se describen personajes, que aun son iconos, pero que revelan como nadie al coloso del norte: Nixon, Reagan, Rockefeller, los Kennedy, St George. La narración de algunas convenciones, para la elección de candidatos presidenciales en los Estados Unidos, que responden a una lógica, constituye una verdadera joya, en materia de crónica. Escribe sobre este texto, en un excelente articulo publicado en el mundo de España, David Torres: “Servidos en una prosa fastuosa, subversiva y delirante, sus trabajos de campo sobre las convenciones demócratas y republicanas de finales de los 50 y comienzos de los 60 (recogidas, en parte, en Los papeles presidenciales), y el reportaje sobre la marcha pacifista sobre el Pentágono (Los ejércitos de la noche, 1967) le convirtieron, en palabras de Robert Lowell, en "el mejor periodista de América". Después agrega: Norman Mailer era el último vástago de una tradición genuinamente americana: el heredero directo de una estirpe que también dio a Jack London y a Hemingway”. Me gusta más el cronista, el articulista y el ensayista en Mailer, prefiero esta faceta a la del novelista.

Realmente estas relecturas, son un bocado di cardinali, ahora que después de su muerte no se han recopilado los últimos articulos.

Algunas frases lo reflejan en su totalidad:

1.- La revolución feminista ha convertido a la mujer en ese tipo de hombre que a mí me entristecía cuando era joven, ese que tenía que trabajar de nueve a cinco de manera aburrida y nunca era dueño de su destino. Ahí es donde acabó su revolución, su asalto al poder.

2.- A fin de cuentas, un héroe es alguien que quisiera discutir con los dioses, y así debilita a los demonios para combatir su visión.

3.- Hay que ser un artista para entender a otro. Los críticos de arte no se parecen mucho a los grandes pintores.



lunes, 30 de agosto de 2010

"EL NACIONALISMO ES LA PEOR CONSTRUCCIÓN DEL HOMBRE"

Está es la última entrevista de Mario Vargas Llosa a proposito de su última novela, publicada por el periódico"el país" de España:

Mario Vargas Llosa ha dedicado tres años a reconstruir la vida de Roger Casement, pionero defensor de derechos humanos, que protagoniza 'El sueño del celta'

Recoge en su nueva y estupenda novela aquella reflexión del escritor y político uruguayo José Enrique Rodó: "Un hombre es muchos hombres". No digamos ya en el caso de Roger Casement (1864-1916), personaje real inspirador de uno de los lanzamientos más esperados del otoño literario. Diplomático reservado, sir y escritor, temprano relator de derechos humanos, héroe irlandés, traidor británico, torpe estratega militar, homosexual atormentado, reo ajusticiado... De la suma de todos los casement resulta una obra que Vargas Llosa (Arequipa, Perú, 1936) ha tardado "tres años" en culminar, desde aquel lejano y nebuloso "descubrimiento del personaje en una biografía de Joseph Conrad".

El tiempo se fue en documentar la peripecia de un cónsul británico que, despertado a los horrores del colonialismo de Leopoldo II, viajó por el Congo belga en 1910 para documentar la barbarie con descarnado realismo en el informe que le daría fama (y que ahora rescata Ediciones del Viento en La tragedia del Congo). No fue esa la única amarga denuncia de Casement. La situación de los indígenas al servicio del sistema de la extracción del caucho en la Amazonia mereció otro de sus relatos de estilo aterrador por su exacta sobriedad.

Entregado a la causa nacionalista irlandesa, viajó a Berlín para conspirar contra Reino Unido en plena I Guerra Mundial, participó en el alzamiento del Ulster de 1916 y acabó condenado a morir ahorcado tras tres meses en prisión y un juicio que conmovió a la sociedad británica por el aireamiento de unos diarios repletos de escabrosas aventuras homosexuales cuya autenticidad aún es objeto de debate. "Es un personaje múltiple, con varias biografías que no encajan muy bien", explicaba recientemente Vargas Llosa en su casa de Madrid, donde se mostró tan brillante, preciso y generoso como la lectura de sus libros hacía presagiar. "Fue, sobre todo, uno de los primeros europeos que tienen una conciencia clara de lo que es el colonialismo".

Pregunta. Sorprende el nacionalismo fervoroso de su protagonista. Un atributo poco común en sus héroes...

Respuesta. Siempre he tenido terror de esa forma de fanatismo. El nacionalismo me parece la peor construcción del hombre. Y el caso más extremo de nacionalismo es el nacionalismo cultural. Aunque en ciertas circunstancias puede representar valores libertarios...

P. ¿Hay un buen nacionalismo?

R. En ciertos pueblos aplastados por colonizadores, que aspiran a liberarse del ocupante, el nacionalismo tiene un valor positivo. Pero lo peligroso es cuando se convierte en una ideología. El nacionalismo significa violencia, prejuicios, distorsión de valores. Casement vive la parte más idealista, que es la de la lucha contra el opresor.

P. El libro está repleto, desde su mismo título, de sueños y fantasías.

R. El sueño del celta es un poema que escribió Casement, que era muy mal poeta. A mí las fantasías me sirvieron para tapar los huecos de un personaje enigmático. Y luego están las fantasías políticas. Leopoldo II fue un gran fabricante de sueños; él consigue que le regalen el Congo porque monta una ficción, un mito sobre sí mismo, sus intenciones y sus designios. Por eso Casement se va al Congo, en pos de ese sueño.

P. Y se topa con el horror más absoluto y conradiano, el horror del coronel Kurtz...

R. Es un libro también sobre cómo ciertas circunstancias deshumanizan a los hombres hasta hacerlos monstruos. Eso también lo vivió en el Perú, con el sistema de extracción del caucho. Se cometían las mayores atrocidades desde la impunidad más absoluta. Es como una especie de inmersión en el mal. Casement vive eso y mantiene una distancia, lo escribe, lo documenta y no se vuelve loco.

P. ¿La barbarie de África, que se suele despachar como un continente sin remedio, es heredada?

R. Por supuesto. No hay barbarie comparada a la del colonialismo. Y además deja unas secuelas de las que África nunca se ha podido recuperar. No dejó nada positivo. En otras partes se puede decir que algo quedó...

P. ¿Como en América?

R. Allá se trasladó una parte de Europa que echó raíces. Se recreó una nueva versión de Occidente. Pero en África fue el saqueo por el saqueo. Como eran culturas muy primitivas fueron arrolladas sin ninguna oposición. Fíjese, tanto tiempo después no hay manera de que el Congo se ponga en pie. Leopoldo II ha sido la gran maldición del Congo.

P. Sin olvidar al bestial dictador que fue Mobutu...

R. Les ha tocado lo peor. Tal para cual. Los horrores que hicieron ambos...

P. ¿Diría que la figura de Leopoldo II ha quedado fijada en la historia en su justa envergadura genocida?

R. En Bélgica, no. Sigue teniendo un museo maravilloso, que es una especie de pequeño Versalles. No sabemos cuántas, pero se calcula que murieron 10 millones de personas en su época. Casi como dos veces el Holocausto judío. Es, de hecho, el primer gran Holocausto moderno. Ahí siguen todavía, entre matándose, con ejércitos extranjeros interviniendo en el Congo.

P. ¿Cree, como Robert Kaplan, que hay países incapaces de construir una democracia?

R. En lo inmediato no creo que haya ninguna posibilidad para el Congo. Es el país que peor lo ha pasado en el África y probablemente en el mundo. Hay una fuerza de las Naciones Unidas a la que han dado unas instrucciones completamente disparatadas, yo lo pude comprobar cuando viajé con Médicos Sin Fronteras para escribir un reportaje en El País Semanal. Solo actúan para que se apliquen los acuerdos de paz, pero les prohíben que intervengan en los asuntos internos.

P. Los periódicos informan regularmente de episodios pavorosos como las recientes violaciones en masa acaecidas en Congo ante la pasividad de la ONU.

R. Cuando viajé, un médico me habló de que el gran problema eran las violaciones. Todos violan porque la violación se ha convertido en un arma política, militar. Haces daño al enemigo violando a sus mujeres. Es el objeto más vulnerable, codiciado que hay. Y me impresionó muchísimo. Me contó varios casos espantosos y se echó a llorar. ¡Qué extremos de barbarie! Todo esto lo vio Casement de una manera muy premonitoria. Sus informes son de una enorme riqueza etnológica, antropológica y desde luego política. Luego es muy interesante la evolución del personaje, cómo siendo un anglófilo imperialista y anglicano se hace independentista irlandés y católico. Vive una contradicción permanente siendo diplomático británico se instala en la duplicidad que en realidad es una triplicidad, si se añade el asunto de su homosexualidad. Depende del ángulo desde el que lo mires cambia completamente de sentido, de valencia moral, política.

P. El lector que desconozca el personaje histórico, quedará fascinado con otra dimensión, la novelesca...

R. Siempre va a quedar alrededor de él una gran incertidumbre. ¿Qué cosas son ciertas de las que se le han atribuido? Sobre todo lo relativo a sus escandalosos diarios, está hundido en los fondos de la inteligencia británica. Y en Irlanda, por una parte es considerado un héroe, pero por otra hay una incomodidad absoluta. Nadie lo reivindica abiertamente porque provoca mucho malestar, porque es un país católico, moralista, tradicionalista. Hablas con los independentistas, reconocen que es un héroe y niegan de entrada todo lo que se le ha atribuido.

P. ¿Cree que sus diarios fueron falseados?

R. Es una polémica que siempre está muy viva. Quedan historiadores que sostienen que los diarios son falsificados. Mi impresión tiende a aceptar que si no totalmente, en gran parte son auténticos. Es una cosa de novelista, no de historiador. No había materialmente tiempo para que se hiciera una falsificación ajustada a los pormenores de la vida de Casement. Pasaron tres meses entre que lo apresaron y su ejecución. Por otra parte, las barbaridades que él cuenta, sobre todo las sexuales, es casi imposible que las cometiera sin que lo supieran los de alrededor, sin que fuera la comidilla de la comunidad de colonos. Y luego están las proezas sexuales, técnicamente imposibles...

P. De la novela se deduce que era su forma cobarde y tímida de vivir cosas que no le estaban deparadas.

R. Creo que así fue. Lo más probable es que llevase su homosexualidad de una manera muy reprimida, tomando inmensas precauciones. No solamente la moral, la legalidad victoriana era feroz. Uno podía acabar en la cárcel. Quizá su desfogue eran sus diarios.

P. La historia de Casement nos enseña que, por mucho positivo que uno haga, su imagen pública valdrá lo que sus últimos actos. ¿Llegó a sucederle a usted con su incursión en la política a principios de los noventa?

R. Si tuviera que hacerlo de nuevo no la haría. No lo lamento, ya lo viví. Aprendí cosas... Más negativas que positivas. Pero me sirvió. Normalmente, un intelectual ve de la política lo mejor. No ve la cosa menuda, pequeña, mezquina... todo lo que se relaciona con el poder es muy degradante. Si no quieres que la política sea peor de lo que es, tienes que actuar. Y eso implica, como decía Max Weber, vender el alma al diablo. La política no es para los puros. Es humana en el sentido más terrible de la palabra.

P. El sueño del celta guarda cierta similitud con La fiesta del chivo, parte de la historia como pretexto de ficción...

R. No he hecho nunca novela histórica. No es lo mío ofrecer una versión más o menos animada de los hechos. La historia ha sido para mí siempre una materia prima, para fantasear, para intentar a partir de ahí contar una ficción.

P. Sostiene la periodista cultural Janet Malcolm que toda biografía es un acto de traición...

R. Es un acto frustrante. Sartre dedicó muchos años a escribir sobre Flaubert. En El idiota de la familia trataba de averiguar valiéndose de todos los adelantos intelectuales de nuestra época qué se puede saber hoy sobre un hombre. Escribió tres enormes volúmenes, inmensos, que te tomaba meses leer, al final no había llegado siquiera a Madame Bovary.

P. ¿Hemos de advertir un cierto agotamiento de la vida, de su día a día, como fuente de inspiración en su obra reciente?

R. Una historia que pasa en la literatura no es una historia anterior a la literatura. Es una historia que se vuelve literatura, porque las historias que pasan en la vida suceden no con palabras, sino con hechos. Al volverse literatura, se convierten en otra cosa. Se convierten en una cosa que vale por el vocabulario, la simbología, el estilo, la estructura. La literatura se puede apropiar de todo. Lo que resulta es literatura, no es sociología, historia o política aunque de todo haya en una novela. Lo maravilloso del género novelesco es que es un género caníbal que se apropia de todo y le da otra dimensión.

P. ¿Aún se considera periodista?

R. Escribo en periódicos. Y a veces aún hago periodismo de calle. Fue además una fuente maravillosa de temas, de personajes. No sé qué porcentaje, casi la mitad de las cosas que he escrito provienen de mis tiempos de periodista.

P. ¿En qué trabaja ahora?

R. En un pequeño ensayo, La civilización del espectáculo. Cómo la cultura contemporánea prima el espectáculo. Lo que no pasa por el espectáculo no es cultura.

P. ¿Hay vuelta atrás para eso?

R. No creo que se pueda recuperar. El espectáculo se ha convertido en el valor de nuestra época. Ya no hay valores, nadie sabe qué cosa es buena, qué cosa es mala, qué cosa es bella, qué cosa es fea. Vivimos en una de las épocas más confusas de la historia.

P. Ensayos, obras de teatro, columnas de opinión... ¿No teme que la superproducción le impida estar a su propia altura?

R. Siempre hay miedo a perder el pie. Hay que tratar de mantenerse lúcido, no volverse una ruina humana. Uno hace lo que puede... Lo que no creo que deba pensar un escritor es en retirarse. Si el tiempo te retira, la enfermedad te retira, claro, pero si tienes ilusiones hay que seguir trabajando.

P. Edward Said hablaba del interés de cierto estilo tardío...

R. Sí, claro, pero siempre me ha angustiado mucho la idea de esos escritores que pierden el fuego, se callan. Me sentiría muy desgraciado si no pudiera trabajar. Con el tiempo se pierden capacidades, me temo que sí, pero hay que mantener la lucidez y el espíritu crítico. Perder el espíritu es una enfermedad en la que caen muchos escritores. Es como volverse una estatua en vida.

P. ¿Y el Nobel de Literatura?

R. Pensar en ello es malo para el estilo, tardío o no.