viernes, 11 de octubre de 2013

PREMIO FIL DE LITERATURA EN LENGUAS ROMANCES FERIA DE GUADALAJARA


El día 7 de septiembre de 2013 se reunió en la ciudad de Guadalajara, Jalisco, el jurado calificador de la XXIII edición del Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances, correspondiente al año 2013, integrado por Horácio Costa, de Brasil; Hugo Gutiérrez Vega, de México; Mariapia Lamberti, italo-mexicana; Esperanza López Parada, de España; Simona Sora, de Rumania, y sesionado vía telefónica Benedetta Craveri, de Italia, y Pascal Gabellone, de Francia. Una vez examinadas las candidaturas que se presentaron, el jurado decidió, tras cuidadosa deliberación, conceder por unanimidad el galardón a
Yves Bonnefoy
Nacido en 1923, Yves Bonnefoy es poeta, narrador, ensayista, crítico y traductor, miembro del Collège de France. La suya es una poética muy sofisticada en contraste con una dicción sencilla, que renueva el lenguaje de las artes contemporáneas a cuyo análisis ha dedicado títulos fundamentales del pensamiento como L’improbable (1959) La Seconde simplicité (1961), L’Arrière-Pays (1971), Le Nuage rouge (1977), La Vérité de parole (1988), Récits en rêve (1987). Yves Bonnefoy fue testigo de las experiencias humanas del siglo XX a las que se enfrenta con toda la generosidad y la agudeza de su producción crítica y poética, dentro de las que es capaz de hermanar la tradición con el presente. Así vinculado en primera instancia al surrealismo, integra la vanguardia a los grandes pilares de la modernidad poética, tales como Baudelaire, Celan o Rimbaud, en el que se centra su reciente publicación ensayística, Notre besoin de Rimbaud (2009). Renovador de los géneros, es autor de una amplísima obre creadora en la que destacan títulos como Anti-Platon (1953), Pierre écrite (1965), Rue Traversière (1977), L’Encore aveugle (1997), La Pluie d’été (1999), Le Ca’ur-espace (2001), Les Planches courbes (2001), entre otros. Es además editor de aquella obra magna que constituyen los cuatro tomos de su Dictionnaire des mythologies et des religions (1981), obra que innova el proceder mitocrítico para la exégesis de la tradición occidental.


miércoles, 9 de octubre de 2013

UNA APUESTA POR EL NOBEL DE LITERATURA A SEIS HORAS DE SU ELECCIÓN

Pese a todos los críticas a la institución del nobel de literatura, tengo un respeto por el premio, reconozco que a través del mismo me he encontrado desde mi niñez con grandes escritores y uno que otro poeta absolutamente ignorado por mí, por aquella condición ínfima en que nos coloca el tsunami de publicaciones gracias a la revolución de las editoras modernas.
Son muchos los candidatos para el premio este año y está descontado que algunos que se lo merecen, se quedaran definitivamente sin el galardón. Creo que el premio no saldrá entre Milán Kundera, Joyce Carol Oates y Philip Roth. Inclusive, pese a mi inclinación por el autor Checo, este no saldrá de los autores norteamericanos, pues sería totalmente injusto que no se los otorgara a cualquiera de los dos.
Esto no me exime de las sorpresas que nos suele dar tan noble institución. Esperare paciente hasta que se pronuncie el nombre, pero dejo constancia de mi humilde pronostico. Joyce Carol Oates, definitivamente es una escritora de mi preferencia y de muchos quilates, leerla es un deleite.


lunes, 7 de octubre de 2013

TAMAR

ESTE ES UN RELATO QUE APARECERÁ EN EL PRÓXIMO LIBRO DE CUENTOS URBANOS, SE PUBLICARÁ EN ESTE BLOG POR ENTREGAS.

Sintió de pronto que su marido le llamaba insistentemente interrumpiéndole un sueño profundo que por fin había vencido un insomnio de mil cueros que no la dejaba dormir desde hace muchos meses. Miró el reloj por esa costumbre inveterada de levantarse a la madrugada, gracias a una disciplina férrea que le fue impuesta por su madre en los días eternos del colegio, se dio cuenta que eran las tres de la madrugada. Alberto, ya no la llamaba sino la sacudía con desesperación, buscando que se levantara de inmediato. Lo miró con cierta sorna,  comprobó que  no tenía tufo como de costumbre, ni estaba  borracho, lo que le preocupaba aún más.
 Salió a la sala y de súbito se encontró con una pareja joven, llevando un maletín viejo, con  una mirada tensa y expectante. Alberto no la dejó ni hablar y le dijo:
Tamar, alístele la quedada, acomódalos en el cuarto de huéspedes y ahora te cuento el por qué….por ahora limitémonos a darles posada y los dos hablamos más tarde.
Impertérrita, obedeció con una resignación ciega, sin ningún cuestionamiento,  como un soldado empezó a buscar sabanas, tender la cama de la pieza de huéspedes y mostrarles donde quedaba el baño y la cocina por sí deseaban tomar agua o jugo que le había quedado del día anterior.
Cuando los visitantes se fueron hacia la pieza para acomodar al maletín, le hizo muecas a Alberto para que le medio explicará, para que le diera alguna clave de lo que estaba sucediendo.
Ahora...le calló haciéndole señas con el dedo sobre sus labios...en la pieza le digo, okey.
La mujer tenía aproximadamente 27 años, la piel acanelada que   contrastaban con  ojos verdes hermosos y un pelo crespo que le daba un aire de modelo  Brasilera. El señor aparentaba treinta y cuatro años aproximadamente, tenía el rostro como la de un niño consentido, una nariz respingada, era absolutamente serio, los dos parecían en una sala de espera, no se movían para nada.
Tamar sintió que no tenía nada más que hacer, sino atenderlos, después hablaría con Alberto, que siempre salía con unos cuentos muy largos e inexplicablemente terminaba haciendo lo que le daba la gana.  Pensó como llegó al estado de cosas que ahora vivía. Como su matrimonio terminó en esta situación sin salida con un hombre alcohólico.
Después de tender las camas y alistarles la comida se dirigió a su pieza, se sentó en la cama y comenzó a pensar el día que conoció a su marido.
Alberto era un medico sin ningún amor a su profesión ni a la vida,  al que poco le importaba lo que tuviera que ver con el juramento hipocrático. Cuando lo conoció era un hombre lleno de optimismo y agradable de sobremanera, casi siempre estaba metido en problemas menores, de cuentas por pagar o con algún lio policial por efectos de sus alegatos políticos. Ahora llegaba con dos médicos cubanos y cualquier cosa podía suceder en adelante.  En sus grandes letargos alcohólicos, tenía discursos lúcidos, cargados de un escepticismo procaz, que dejaban ver una formación familiar impecable y un resentimiento tenaz.
Cuando Tamar lo vio por primera vez, sintió una atracción irresistible y desde ese momento comenzó a ceder a sus cortejos.  Lo escuchaba con una devoción cercana a la adoración, asumió con resignación que ese hombre iba a ser suyo, lo que nunca se imaginó fue que le diera dos hijos y menos que terminaría odiándolo tanto.
Ahora sentada en la cama lo esperaba para que le contara que iba a pasar con esa visita intempestiva. Alberto llegó como niño regañado y le habló con un cariño que le hizo recordar los primeros cortejos. Vea tamar, ellos se han volado de Cuba, son dos médicos muy buenos y esperan que nosotros le ayudemos.
Y ayudemos a qué, respondió cortantemente Tamar.
A recuperar su hijo, que se ha quedado en la isla.
Tamar sintió un escalofrió, asumió de inmediato una solidaridad irrefrenable con la pareja, como si los conociera de años. Miró a su marido y le dijo: que hay que hacer entonces. Desde este momentos comenzó un galimatías que marco su vida y le enseñó que era capaz de muchas cosas.
Al otro día en el desayuno  hablaron como si se conocieran de años, como cuando viejos amigos se sientan a tomar tinto y cuentan vicisitudes de la vida sin más ni más. El médico tenía un encanto personal raro. Hablaba con mucha elegancia, con un acento cubano emblemático. A pesar de ser muy marcado, no cansaba y diferente a sus compatriotas dejaba hablar y escuchaba con atención.
Su esposa Yadira en cambio era callada, pero cuando hablaba era certera y clara en sus conceptos y aseveraciones. Sus frases eran como cuchillos de carne, cortantes, rajaban y se imponían de una.
Tamar había ido varias veces a Cuba y sabía que a la isla sólo se iba hablar con los cubanos.  Este constituía el encanto. Ellos parecen prosistas directos, son pura literatura. Cada una de estas conversaciones le recordaba a Guillermo Cabrera Infante, en su novela memorable: “Tres tristes tigres” que releía religiosamente todos los años.
Yadira de pronto hablando de su hijo soltó unas lágrimas secas, como si llorara superando las durezas históricas que había vivido y sobreponiéndose al ascendente de una dictadura que somete a sus pares a disciplinas inaceptables, pero que sus ciudadanos han aceptado con un sentido de trascendencia superior a sus tiempos, pensando en la revolución. Su hijo se había quedado en varadero y le daba consuelo que estaba en buenas manos.

Alberto sabía que los tiempos de la utopía no llegarían nunca. Conocía perfectamente cada rincón de la isla y podía hablar a cabalidad de lo que estaba pasando en cada centímetro de su geografía. Recordó lo que alguna vez le dijo su padre, lo peor es el autoengaño y en algún momento de su vida decidió salir de la isla, pero nunca a Miami.
Varadero es una ciudad de Cuba perteneciente el municipio Cárdenas, situada en la península de Hicacos, provincia Matanzas a 130 kilómetros al este de La Habana. Al noreste Punta Hicacos es el lugar más al norte de Cuba. Es un territorio especial de la República de Cuba. Constituye el punto más cercano a los Estados Unidos, tiene 30 km de extensión de los cuales 22 km son de playas. Limita al norte con el estrecho de La Florida, al sur con la bahía de Cárdenas, al este con Cárdenas, al oeste con la cayería Sabana Camagüey, su población era para la época de 16 000 habitantes, es una población itinerante, su principal renglón económico es el desarrollo del turismo y la mayor fuerza laboral está en función del mismo. Varadero es sinónimo de bellas playas y de turismo. Sus habitantes eran por el contacto con los extranjeros diferentes a todos los cubanos.

Su familia vivía en Varadero desde hace diez años, tenían una tienda de cachivaches e insignias sobre Cuba, donde se vendían libros de literatura muy baratos, insignias de la república  y se prestaba el servicio de guías. Lo atendían sus padres, la abuela y una cuñada. Era un trabajedero distinto a todo lo que se ofrecía en la isla, donde la gente trabajaba con el estado y la gran mayoría sufría un desempleo galopante, muy a pesar de ser gente preparada, la mayoría con títulos universitarios, con la ventaja adicional de ser muy recursivos por naturaleza, era una condición casi genética. Había un sentimiento general de impotencia, con tanta preparación y formación se sentían desperdiciados, situación que no les impedía mostrar su orgullo por la utopía de una revolución imposible para estos tiempos. En los últimos años viajaban por el mundo gracias a los acuerdos  con los países africanos y latinoamericanos que les estaban abriendo oportunidades  de trabajo excepcionales por efecto del intercambio de conocimientos por alimentos y materias primas.

martes, 1 de octubre de 2013

EL CUENTO UNA PIEZA MAGISTRAL DE LA LITERATURA


Tal vez hoy se leen  muy pocos cuentos, esa pieza magistral de la literatura.. El cuento, primero oral y mucho después escrito constituye uno de los instrumentos más fascinantes que ha podido inventar el hombre como recurso para contar historias. Se puede definir como una narración corta. En todo caso el término “se emplea a menudo para designar diversos tipos de narraciones breves, como el relato fantástico, el cuento infantil o el cuento folclórico o tradicional. A todos nos contaron historias de pequeños y escucharlas resultaba un ábrete sésamo a mundos fantásticos. Entre los autores universales de cuentos infantiles figuran Perrault, los Hermanos Grimm y Andersen, creadores y refundidores de historias imperecederas desde "Caperucita Roja" a "Pulgarcito", "Blancanieves", "Barba Azul" o "La Cenicienta". Siempre que vuelvo a este género, recuerdo los grandes cuentistas Rusos. En la casa mi padre se hizo a una colección de treinta tomos, denominada grandes clásicos, que dedicaba dos a estos prosistas. Leerlos fue una experiencia inolvidable. No está claro cuando aparece la palabra cuento para denominar este tipo de narraciones. Bocaccio utilizó las palabras fábula, parábola, historia y relato. Estos nombres han ido identificándose con una forma de narración claramente delineada.” Ramón Menéndez Pidal, en el estudio preliminar de su antología de cuentos de la literatura universal, dice: -Al terminar la Edad Media, la conciencia creadora del narrador se ha impuesto, y, de ser refundidor, adaptador o traductor, se convertiría en artista, en elaborador de ficciones. Así, a través de un lento pero firme proceso de transformación, la Edad Media europea trasvasa a la Moderna el género cuentístico como creación absoluta de una individualidad con su propio rango de estructura literaria, autónoma, tan válida por sí misma como el poema, la novela o el drama-“. Gabriel García Márquez, es el dueño de esta frase magistral: Escribir una novela es pegar ladrillo por ladrillo, escribir un cuento es vaciar en concreto. Su estructura debe ser perfecta para que impacte al lector. Los primeros relatos breves o cuentos están recopilados en “Las mil y una noches”, que sigue siendo el texto por excelencia del género. Estos relatos son el ejemplo vivo de cómo atrapar un lector desde la primera letra. No han sido superados aún.  Julio Cortázar dice “Que un buen cuento es incisivo, mordiente, sin cuartel desde las primeras frases. Una carrera que el cuentista debe ganarle al tiempo, un secuestro del lector hacía países lejanos, una presencia alucinante que se instala desde las primeras frases para fascinar al lector, hacerle perder contacto con la desvaída realidad”. El portal en la red “Ciudad Seva”, le ha dedicado buena parte de sus investigaciones a indagar sobre el cuento. En alguno de sus estudios sobre el origen del mismo registró:
Desde el punto de vista histórico, el cuento proviene de las narraciones y relatos de Oriente, y aunque durante siglos ha tenido significados equívocos e imprecisos, a menudo se confunde con la fábula. Debemos considerar como cuentos numerosas manifestaciones literarias de la antigüedad, de características muy diversas, como: La Historia de Sinuhé, en la literatura egipcia, o la de Rut en el Antiguo Testamento, y más modernamente, escritos hagiográficos como las florecillas de San Francisco o La leyenda áurea. Sin ninguna duda, son cuentos algunos de los relatos de Libro del buen amor, la historia que narra Turmeda o los exiemplos del Conde Lucanor. Sin embargo, hasta el siglo XIV, con el Decamerón, de Boccaccio, cuyos relatos cortos están enmarcados por una leve trama que los unifica, no se afirma y consolida la idea de cuento en el sentido moderno de la palabra”.
Borges alguna vez se preguntó, si habían o no géneros literarios:Es sabido que Croce, en unas páginas de su Estética –su formidable Estética‑, dice: Afirmar que un libro es una novela, una alegoría o un tratado de estética tiene, más o menos, el mismo valor que decir que tiene las tapas amarillas y que podemos encontrarlo en el tercer anaquel a la izquierda. Es decir, se niegan los géneros y se afirman los individuos”.
Yo quisiera hablar de algunos cuentos que han marcado mi vida, ratificando que el cuentista por excelencia en este momento es Julio Cortázar, asumiendo que son muchos los cuentistas que entrarían en una antología universal y destacando que  Gabriel García Márquez, escribió algunos cuentos insuperables, con una magia propia de su pluma. Otro escritor excepcional en esta materia es Juan Rulfo que amerita un artículo especial.
Empecemos por aquellos cuentos que me producen una fascinación inenarrable cada vez que los leo:
1.- En este pueblo no hay ladrones. Gabriel García Márquez.
2.- Casa tomada. Julio Cortázar

3.- Diario de un loco. Nicolás Gogol.

4.- Confesiones de una mujer. Guy De Maupassant
5.- El beso. Antón Chejov.
6.- El matadero. Esteban Echeverría
7.- El muerto. Jorge Luis Borges
8.- Diles que no me maten. Juan Rulfo
9.- El ahogado más hermosos del mundo. Gabriel García Marquez.
10.- Chacales y árabes. Franz Kafka.
11.- colina Blancas como elefantes. Ernest Hemingway.
12.- El cumpleaños de doña Lucrecia. Mario Vargas Llosa.

Esta es una primera antología de mis cuentos preferidos, iré entregando algunos títulos basado en mis preferencias personales.




domingo, 22 de septiembre de 2013

YO SÉ QUIÉN NO GANARÁ EL NOBEL POR SANTIAGO RONCAGLIOLO

En las próximas semanas se anuncia el Premio Nobel de Literatura 2013, y creo que es hora de que se lo concedan a Stephen King.
La mayoría de esnobs que desprecian a Stephen King no lo conocen. Lo detestan porque no lo han leído, y no lo han leído porque lo detestan. Si le echaran un vistazo, sin embargo, descubrirían a un narrador de historias excepcional. King no es un mercachifle que se saca de la manga fenómenos sobrenaturales para espantar a adolescentes con acné, sino un explorador de los miedos más arraigados en el espíritu humano.
De hecho, su manejo de la psicología es mucho más sofisticado que el de H. P. lovecraft  . Las novelas de lovecraft,  sí que rebosan gusanos repulsivos y monstruos babeantes. Estos espectros cósmicos interactúan con personajes que, más allá de temblar de pánico, carecen de emociones. Los temas humanos como el sexo o el dinero ni siquiera se mencionan en sus libros. Sorprendentemente, a pesar de ello, Lovecraft goza de un gran prestigio intelectual, igual que Edgar Allan Poe. Supongo que es normal: a todos nos quieren más cuando ya nos hemos muerto.
Pero mientras esté vivo Stephen King habría que reconocerle ciertos méritos. Uno de ellos es su capacidad para expresar los temores que todos llevamos dentro. Cualquiera que haya sido adolescente siente en carne propia la escena en que a Carrie le llega su primera regla, y su miedo a sus crueles compañeras del colegio. Cualquiera que lea Insomnia encontrará en ella su propio terror a la vejez, a la pérdida de facultades cuya única certeza es la proximidad de la muerte. Y cualquiera que se haya sentido solo se reconocerá en El resplandor,una gran novela americana donde las haya.
Mientras esté vivo Stephen King habría que reconocerle ciertos méritos
Por si alguien lo duda, King no es un autor interesado sólo en rellenar la fórmula de la novela fantástica. Puede escribir thrillers tan realistas comoMisery. O correr riesgos con novelas sin género, como Stand by me o Dolores Claiborne, que sólo asustaron a muerte a sus editores. Incluso ha escrito ensayos sobre narrativa, entre ellos, Mientras escribo o Danza macabra. Además de esos textos, novelas como Un saco de huesos atestiguan la agudeza y profundidad de su pensamiento sobre la literatura, y sobre los fantasmas interiores del escritor.
Algún informado me responderá que el Premio Nobel no se recibe por tener muchos lectores. Pero tampoco dice en ninguna parte que deban ser pocos. Autores de gran éxito comercial como Gabriel García Márquez o Hemingway han sido galardonados en Suecia sin que nadie se rasgue las vestiduras. De hecho, quienes piensan que un autor bueno es un autor elitista deberían empezar por tachar de su lista a Cervantes, cuyo Quijote vendió tanto que hasta tuvo una secuela, igual que una película de Schwarzenegger.
Otros lectores, socialmente sensibles, argumentarán que el Premio Nobel no sólo re­­conoce la calidad literaria de un autor, sino su compromiso con una sociedad, su ambición por contar un país, como Saramago hizo con Portugal o Mario Vargas Llosa con Perú. Estoy totalmente de acuer­­do. Precisamente, creo que eso es lo que ha hecho Stephen King con el país más poderoso del mundo: Estados Unidos de América.
El concepto fundamental de la cultura americana es el terror. Decenas de miles de personas mueren cada año por arma de fuego, pero la población se niega a controlar las armas, porque temen se quede con la suya justo el psicópata de su vecindario. El gasto militar de Estados Unidos es el mayor del mundo, y supera al de los siguientes diez países de la lista sumados. Los citados Lovecraft y Poe eran americanos, como los grandes cineastas de terror de todo el siglo XX (Hitchcock no cuenta, lo suyo es suspense). Los norteamericanos temieron primero a los comunistas; luego, a los narcotraficantes, y ahora, a los musulmanes, y en cada etapa invadieron distintos países y rodaron distintas películas al respecto. Es el país más religioso de Occidente, es decir, el que más teme a la muerte. La política, la vida y el entretenimiento están teñidos de pánico, empapados en miedo ¿Y quién es el gran escritor del miedo? Les daré una pista: no es Jonathan Franzen.
Bajo cualquier concepto, King, ese príncipe de la oscuridad, se merece el premio más prestigioso del mundo. Aunque, por supuesto, nadie se lo reconocerá. Los prejuicios de la alta cultura contra la popular son demasiado fuertes.
Afortunadamente, da lo mismo. Lo que más ansían los escritores de lNobel es alcanzar la inmortalidad. Y justo para derrotar a la muerte, Stephen King tiene aliados más poderosos que cualquier académico.

domingo, 15 de septiembre de 2013

LITERATURA Y CIUDAD

Este es el tema de la feria del libro de Medellín Colombia que empezó esta semana.  Hace poco reseñe un texto del filósofo Mario Armando Valencia sobre literatura urbana en Colombia, referido a una novelas puntuales, pero con la hondura de un académico serio. El referente de la feria es un tema paralelo al que evoca Mario en su libro “La dimensión crítica de la novela urbana contemporánea en Colombia”. Nadie como Borges conoce el entramado de esta relación.  Luis García Jambrina en un hermoso texto escribe en su preámbulo una nota que sirve de abrebocas a esta reseña ferial: “Como es bien sabido, la ciudad —cualquier ciudad— no es tan sólo un lugar geográfico, un territorio urbano. Es también un espacio literario, un ámbito en el que se funden el mito, la invención y la realidad. No en vano las ciudades las construyen también los escritores, los novelistas, los dramaturgos y, desde luego, los poetas. Son ellos los que las crean, configuran y remodelan, libro tras libro y siglo tras siglo, en el imaginario colectivo de las gentes". Cita a María Zambrano:

Una ciudad sin escritores queda vaciada de su esencia de ciudad, y aparece como un complejo aglomerado, como algo que puede cambiarse, transmutarse o desaparecer sin que su vacío se note. Una ciudad sin escritor —añade— es un templo vacío, una plaza sin centro, o quizá con el centro desplazado y puesto al margen, esquinado, para dejar su lugar, todo el lugar, a algo cuyo nombre no está siquiera bien catalogado, algo para lo que, en realidad, no hay palabra”.

La relación es mucho más compleja. En la Biblia, cuando se habla de “Ur de caldea”, en el génesis, el cristianismo cita parábolas que reconocen un espacio urbano, ejemplo, antiquísimo, de una relación viva, real de la ciudad y la literatura. Páscale Casanova en su memorable ensayo “la república mundial de las letras” nos recuerda: "El crítico debe descubrir el objeto encubierto en cada obra". Creo que la ciudad es uno de ellos, la plataforma imaginaria sobre la que se desenvuelven los personajes en argumentos trajinados en medio de calles y  monumentos, con grandezas y miseria como en algunas novelas de Dickens, quien creó una idea propia de Londres, denunciando sus injusticias, como lo hicieron escritores con otras urbes.
Luis García establece que:“La ciudad es en sí un gran relato, una novela de novelas, una tupida red de narraciones que se entrecruzan y se bifurcan, un gran símbolo, una creación autónoma de la imaginación, un hipertexto al que se vinculan infinitos textos, como el famoso libro de arena de Borges, un palimpsesto sobre el que escribimos una y otra vez las mismas historias y metáforas, siempre renovadas y distintas. En el subsuelo de toda ciudad hay, además, una ciudad oculta y sumergida, una ciudad onírica y subconsciente, en espera de que un escritor la redescubra y la haga aflorar”.
Borges habló de los escritores que representan a una nación, se refirió  a una relación cuya ecuación literaria aún no está resuelta. También hay ciudades con sus creadores insignes. Existe el Bogotá de Silva en “sobremesa”. El Paris de Cortázar en “Rayuela”, el Medellín de Vallejo en “La virgen de los sicarios”, “hay escritores que han logrado una simbiosis tan perfecta con su ciudad natal o de adopción que ya no es posible mencionar a uno sin evocar inmediatamente a la otra. Baudelaire y París, Kafka y Praga, Joyce y Dublín, Pessoa y Lisboa, Cavafis y Alejandría”.  Pablo Montoya, un escritor joven de Medellín, con una cultura rara para estos tiempos de conocimientos líquidos y fracturados, absolutamente riguroso y con obra conocida y bien recibida que, será tema de otra entrega, dio una conferencia sobre el tema en Riosucio Caldas, magistral.  Cita el suceso de Babel,   argumento bíblico que originó la multiplicidad de lenguas: Estamos aquí ante un rasgo moderno de la ciudad. Babel representa un grupo humano reunido para materializar una ilusión. En Babilonia, que significa “Puerta de Dios”, los hombres edificaron una escalera al cielo. Y ya conocemos el fracaso acarreado por tal pretensión. Quiero agregar en las ciudades que la literatura ha creado, aquellas que existen por sobre las reales., paralelas, concomitantes, con influencias marcadas entre una y otra. Dice Pablo, después de señalar la emigración como fenómeno latente de la conformación de las ciudades: “Pensar lo contrario, una ciudad desprovista de inmigrantes, es tocar uno de los perfiles de las ciudades utópicas. Estas, recuérdese, no existen. Sólo se levantan en los libros y respiran en sus páginas con una sospechosa pretensión de permanencia. Como lector, es lo que siento cada vez que entro a Amauroto, la capital de Utopía, la isla creada por Tomás Moro”. Sobre estas ciudades cerradas, tendientes al fracaso, distantes. Recordemos a propósito, que Platon expulsó a los poetas de la ciudad en “La república”.  "Existen las ciudades abandonadas, fangosas, reflejo de inequidad, que la literatura en el siglo XIX hizo famosas, están citadas en esta conferencia dentro del contexto de la charla. El autor remata en un aparte: "Toda ciudad es una geografía. En esta perspectiva, va adquiriendo los relieves de una aparente metamorfosis caprichosa. Tales caprichos, sin embargo, se van instalando en los terrenos baldíos, en las sabanas, en los valles, en las faldas de las montañas, en los desiertos, en enclaves hondonados, en deltas y bahías, en ásperos altiplanos, hasta configurar los diversos semblantes que posee la ciudad. Algunos de ellos han sido atrapados de una forma inolvidable por la escritura poética. En realidad, yo creo, que es ésta y no otra la que tiene la virtud de rozar los secretos de las ciudades. Quizás exagere, pero creo que hay una Praga más vigente, más plena de belleza y melancolía en algunos cuentos de Franz Kafka, que no superan la página y parecen ser más bien prosas poéticas, que en sus grandes narraciones donde se describe una ciudad interminable, llena de oscuras trampas, de leyes incomprensibles pero que nos definen, tramadas de procesos judiciales de los cuales no es posible escapar". "Dublín se dibuja mejor en dos o tres frases inolvidables de James Joyce en sus primeros cuentos que en el monumental recorrido hecho por Stephen Dedalus en el Ulises. Creo que los poemas de José Manuel Arango, acaso los más breves, nos revelan mejor el enigma terrible y encantador de Medellín que todas las novelas que se han escrito para descifrar la vertiginosa urbe habitada por nosotros". Agrega Pablo en un aparte que refleja mejor esta relación: “Toda ciudad es una geografía. En esta perspectiva, va adquiriendo los relieves de una aparente metamorfosis caprichosa. Creo, que es ésta y no otra la que tiene la virtud de rozar los secretos de las ciudades.   Casi en el remata escribe con gran acierto: La ciudad de Fervor de Buenos Aires, más que un reflejo del tedio, más que una encontrada heredad, más que el verso olvidado y de repente presente en nuestros labios, es un sueño. Apoyado en conjeturas de filósofos metafísicos como Schopenhauer y Berkeley, la ciudad en Borges es una mera actividad de la mente”. Los escritores han creado su propia geografía, el entramado urbano con calles solitarias, el Buenos Aires en los versos memorables, que leemos, las calles sombrías y de luto  de Silva. Zenda Liendivit,  en un texto denominado: “Borges el barrio y la eternidad”, hace una radiografía más minuciosa sobre un escrito que crea una ciudad desde la forja de la literatura y del autor.  Establece el autor: El tema del barrio fue fundamental en la idea de un nuevo tipo de ciudad burguesa que vendría a suplantar al fallido esquema de ciudad liberal de Roca y Alvear. El barrio, como espacio relegado en relación al centro –espacio donde se mide el verdadero potencial de una metrópolis-, funciona como partícipe necesario de aquel desarrollo tecnológico, una especie de patio de atrás donde la sociedad queda estratificada de acuerdo al grado del nivel comunicacional y de infraestructuras así como por las características topográficas y las actividades predominantes de cada zona. Ese barrio que detesta Arlt, por considerarlo mediocre y falto de expectativas, donde todos se conocen, habitado por modistillas, comerciantes envidiosos del éxito ajeno y demás, surge en Borges tanto como espacio simbólico y primigenio de una identidad y de una lengua, así como estrategia de conservación de un privilegio que se perdía en el anonimato metropolitano”.
Hay ciudades imaginarias con más peso específico que las reales. Quien negaría a Macondo, a Comala, para citar mis preferidas. El tema de la feria no es menor, esperamos no cansarlos.



viernes, 13 de septiembre de 2013

FERIA DEL LIBRO DE MEDELLÍN 2013



Se inaugura la fiesta del libro de Medellín, un evento que todos los años gana más adeptos y que se caracteriza por hacer más énfasis  en la lectura que en libro.  La ciudad, todos los años cumple rigurosamente con este encuentro de la cultura y cada vez sus invitados son de más calidad.
La Fiesta del Libro y la Cultura es un referente para Medellín. En ella se festejan las artes y las letras en un espacio abierto como el Jardín Botánico. Este evento se realizará del 13 al 22 de septiembre, con entrada gratuita para el disfrute de la ciudadanía.
 La zona norte de Medellín será una vez más el escenario para la construcción de dinámicas alrededor de la lectura, donde más de 300 escritores de 17 nacionalidades que llegarán como invitados, serán el eje central.
Del 13 al 22 de septiembre habrá talleres, conferencias, lanzamientos, actividades académicas, artísticas y exposiciones en la séptima versión del festival del libro y la Cultura, que este año tendrá como temática central, las ciudades y los escritores.
“La fiesta es importante y está presente en las personas no solo como espacio para la promoción de lectura sino para el encuentro. Este es un activo de la ciudad que supera cualquier otro evento promocional de lectura con su modelo diferente al de una feria, con una programación que trasciende el mero acto de leer”, dice María del Rosario, secretaria de Cultura.
Este año los escritores no solo serán invitados, sino también actores de la Fiesta. Juan Manuel Roca, por ejemplo, será el organizador de un encuentro de poesía en el marco del Festival, y en el Parque Explora habrá una exposición sobre la vida y obra de Julio Verne.
Además, estos serán adoptados por diferentes colegios de Medellín, donde leerán sus obras y los estudiantes tendrán la oportunidad de conversar con ellos.
“Hemos creado un evento magno. Lo que hacemos es intentar aproximar la lectura como una necesidad, no como un deber”, expresa Juan Diego Medía, escritor y director de la Fiesta del Libro.
Algunos de los invitados al encuentro
Wendy Guerra y Amir Valle (Cuba), Martín Caparrós y Pablo Ramos (Argentina), Jon Lee Anderson (Estados Unidos), Jean-Francois Fogel (Francia), Gabriela Alemán (Ecuador), Santiago Roncagliolo (Perú), Sergio Ramírez (Nicaragua) y Manuel Gutiérrez Aragón (España).
Por Colombia estarán Juan Gabriel Vásquez, Laura Restrepo, Mario Mendoza, Héctor Abad Facionlinca, Óscar Collazos, William Ospina, Gonzalo Mallarino, Tomás González y Roberto Burgos.
Algunos de suma importancia y en el mejor momento como escritores. Tomas González, por ejemplo acaba de publicar su último libro de cuentos, es una opción de lectura absolutamente deliciosa, buena factura, historias bien armadas, son historias de amor,  sus protagonistas siempre luchan contra un destino impasible en medio de conflictos personales profundos y crisis insuperables.
Laura Restrepo es una escritora mayor, madura, con una prosa bien hilvanada, comprometida con la historia social nuestra y con la suficiente aceptación de unos lectores cautivos que siempre esperan por sus publicaciones.
Mario Mendoza, es un escritor profesional que nació desde la academia,  se ha consolidado con historias urbanas, crueles, delatoras de crímenes y asesinos. Su primera novela, “La ciudad de los umbrales”, fue publicada en 1992. Tan sólo dos años más tarde fue galardonado con el Premio Nacional de Literatura de Colombia por “La travesía del vidente”. Con una de sus últimas obras, Satanás, se hizo con el Premio Biblioteca Breve de la editorial Seix Barral en 2002. Después de “Satanás”, ha publicado novelas e historias excelentes, centradas en sus temas preferidos: El asesinato, personajes fuera del canon, asesinatos, detectives misteriosos…… En fin. Algunas de estas publicaciones son: Cobro de Sangre (2004), Escalera al cielo (2004),Los hombres invisibles (2007),Buda Blues (2009),La Locura de nuestro tiempo (2010),Apocalipsis (2011),La importancia de morir a tiempo (2012),Mi extraño viaje al mundo de Shambala (2013),La colonia de Altair ( 2013),Lady masacre (2013).
Juan Gabriel Vásquez, es en este momento el escritor más premiado en de Colombia, lo que confirma su calidad. La obra ganadora del Premio Alfaguara de novela 2011, El ruido de las cosas al caer, de Juan Gabriel Vásquez, ha sido finalista de los premios Médici y Femina, y del Independent Foreign Fiction Prize de este año, un galardón que concede el diario británico The Independent y el Consejo de las Artes delReino Unido. Además, en el 2012 Juan Gabriel Vásquez fue galardonado con el premio Roger Caillois en su XXI edición, distinción que otorga la Casa de América Latina en colaboración con la Sociedad de Amigos y Lectores de Roger Caillois y el Pen Club Francés.
Hector Abad Facio Lince, es ya un escritor de culto, con lectores cautivos, propios, no solo en el país sino en todo hispanoamerica, con libros absolutamente exitosos, con una prosa fresca, que se deja leer, historias hermosas y de una factura impecable. Ha recibido un Premio Nacional de Cuento (1981), una Beca Nacional de Novela (1994) y un Premio Simón Bolívar de Periodismo de Opinión (1998). Obtuvo en España el primer Premio Casa de América de Narrativa Innovadora en el año 2000, y en abril de 2005 le fue conferido en China el premio a la mejor novela extranjera del año por Angosta. En septiembre del año 2010 le fue otorgado el premio Casa de América Latina de Portugal por el libro "El olvido que seremos", como mejor obra latinoamericana.
Oscar Collazos,  pertenece a una generación emblemática,  creció y se consolidó en medio del auge del Boom latinoamericano, batalla des-igual, como Gardel, cada vez escribe mejor, no solo lo ha demostrado en sus novelas, sino en sus columnas y ensayos. Tiene una virtud, sus conversaciones son agradables, son didácticas por excelencia.
Willian Ospina, es el escritor y conferencista más solicitado y exitoso del país en la última década. Sus ensayos son rigurosos, documentados, escritos con una prosa impecable, el texto: “Las auroras de la sangre”, es un libro excepcional, el mejor ensayo de los últimos cincuenta años, en mi modesta apreciación. La trilogía de novelas sobre la conquista esta descontada su calidad y su poesía solo me queda recomendarla. Sus artículos sobre literatura son un verdadero bocado.
Roberto Burgos, es un escritor de mil batallas, divulgador de nuestra literatura como el que nadie, con mucha elegancia y el rigor de los creadores costeños, quienes además de escribir muy bien, tienen esa frescura que hace de sus textos una buena compañía y un ábrete sésamo a nuevos autores y lecturas. En un escritor que deja ver ese dejo costeño para contar lo impredecible como si nada. Es un excelente conversador en otras palabras.  Ha publicado: Lo Amador (cuentos) 1980. El patio de los vientos perdidos (novela) 1984. De gozos y desvelos(cuentos) 1987. El vuelo de la paloma (novela) 1992. Pavana del ángel (novela) 1995. Quiero es cantar (cuentos) 1998. Juegos de niños (cuentos) 1999. Señas particulares (testimonio) 2001. La ceiba de la memoria. 2007, (novela, premio José María Arguedas de narrativa, Casa de las Américas 2009).
En la próxima entrega hablaré de los invitados internacionales y de los lanzamientos de feria, sobre todo haciendo énfasis en lo local.