sábado, 27 de noviembre de 2010

JULIO CESAR LONDOÑO


Este autor quien ganó el premio de cuento Juan Rulfo en París, hace ya un tiempo, noticia que para sus amigos fue apenas una confirmación a su dedicación y talento, acaba de publicar “Por qué es negra la noche”, libro de pequeños ensayos, que se suma al texto del mismo corte “Por qué las moscas no van a cine”, cuya lectura tiene el encanto, del conocimiento enciclopédico, entregado con la exquisitez de un experto, quien supera la simple información y le da el toque especial, que lo hace agradable, actual, con un prosa depurada, de lector apasionado y por lo tanto de quien conoce perfectamente los secretos de un buen texto.  Igual puede hablarnos de la piel, el sentido por excelencia, sobre inventos notables, de Kepler, el sexo, siempre desde un ángulo diferente que supera la simple información.
Dice en su blog: Vivo en una pieza de una casa de Palmira. Todas las mañanas viajo hasta el patio, donde construí un estudio junto al palo de chirimoyas. Allí escribo cuentos, ensayos y artículos de prensa. Gozo de cierto prestigio en la cuadra desde que gané el Premio Juan Rulfo en París (1998). Escribo en todos los medios nacionales, y en todos me pagan una miseria por mi trabajo. Por fortuna no saben que me divierto tanto escribiendo que estaría dispuesto a pagarles porque me dejaran hacerlo. Doy gracias a la vida por ser esa cosa exótica, pedante y casi feliz, un hombre de letras".

En el portal del centro virtual Jorge Isaac del Dpto del Valle del Cauca Colombia, está descrito en toda la dimensión de su obra y vida, podriamos decir que tiene una profesión en vía de extinción, el de la contemplación, la vida intelectual y la escritura, esto resulta un ejemplo para aquellos que vivimos en el desmesurado mundo, de las urgencias y el capitalismo voraz, sin tiempo para mirar la vida detenidamente. Dice, el articulista, quien no firma la nota: "Londoño es un hombre versado y versátil, punzante, mordaz, con una imaginación casi ilimitada, con un conocimiento enciclopédico y con la extraña habilidad para hacerlo accesible a los legos hombres de a pie. Es un escritor inteligente, crítico y muy bien informado, dominador de una técnica y un tono fluido y seductor. No se trata de una apología premeditada, estamos frente a un prosista reconocido entre los "ocho grandes de la literatura vallecaucana de todos los tiempos", que hacen que quizás los anteriores calificativos continúen siendo reductores frente a la particular personalidad de este escritor.

Julio Cesar, no oculta su preferencia por el ensayo, pese a tener novelas en su inventario creativo. En el prologo dice: “El ensayo es un juego de equilibrio, una manera de reflexionar que oscila entre el rigor y la especulación, entre la memoria y el olvido. Me explico: un buen ensayista es alguien que previamente investiga en profundidad pero que debe olvidar casi todo para no fatigar al lector con esa hojarasca de nimiedades con quien fatigan al lector biógrafos locuaces y los tratadistas exhaustivos. Debe olvidar cierto rigor, claro, pero la cualidad clave es la opuesta: Su capacidad de especular. Un ensayista que renuncia a la especulación es como un pájaro que renunciará a sus alas y se arrastrara, de manera penosa, a punta de silogismos.” Remata diciendo: “un ensayista debe ser claro, sintético, literario y especulativo”.

El portal citado reseña: “Efectivamente vive en Palmira, Valle del Cauca, ciudad en la que nació el 1º de noviembre de 1953 y de la que no ha podido desprenderse. Fue allí donde aprendió las primeras letras y números de la instrucción de su madre, Graciela Londoño, y es en el patio de su casa en esta ciudad mediana, con aspecto de pueblo, vecina de Cali, donde continúa escribiendo. Goza de prestigio, en efecto, el cual trasciende los límites geográficos de su cuadra, así su modestia (o su ironía) atestigüe otra cosa. Mucho de tal prestigio lo ha ganado por su genialidad, por su prosa impecable y por su versatilidad, y otro poco por su irreverencia y su facilidad por provocar, por despertar escándalo, por llevar la contraria en muchos temas intocables o sobre los cuales el común considera que ya se dijo la última palabra. Escribe cuentos, ensayos, artículos de prensa y columnas de opinión para, si bien quizás no todos los medios nacionales, al menos sí, para la mayoría o para los más reconocidos e importantes. Si le pagan una miseria no nos consta, lo que si parece evidente es la complacencia y la felicidad que encuentra en aquella suerte de quehacer que él denomina encarnar un "hombre de letras.

Recomendar este libro es un acto de absoluta responsabilidad, por su calidad y su agradable lectura, esperamos, tenga los lectores que el esfuerzo del autor amerita.



domingo, 21 de noviembre de 2010

RAYMOND CARVER



La calidad literaria de Carver nunca ha estado en cuestión, es un escritor de culto, la controversia suscitada por el papel del editor, a propósito de la publicación de sus últimos cuentos, sigue vigente:

“En 1998, diez años después de la muerte de Carver, un artículo en la revista New York Times Magazine suscitó polémica al alegar que su editor Gordon Lish no sólo dio consejos a Carver, sino que reescribió párrafos enteros de sus cuentos, hasta el punto de cambiar el final innumerables veces. En el caso de los relatos del libro De qué hablamos cuando hablamos de amor, Lish llegó a reducir a la mitad el número de palabras originales y reescribió 10 de los 13 finales de los cuentos del libro. Por ejemplo, el cuento "Diles a las mujeres que nos vamos" ("Tell The Women We're Going") gana una dimensión más abstracta en manos de Lish, que suprime las relaciones de causa y efecto que llevan a dos adultos a matar a dos adolescentes, y añade torpeza, profundidad y silencio donde antes había — según D.T.Max, autor del artículo— demasiadas palabras.

Es notable también el caso de "Parece una tontería" ("A Good Thing, Small Thing"), con el que Carver ganó el premio O. Henry en 1983. La versión original del relato sobre un niño en coma se ve reducida a la mitad, tiene el título cambiado a "El baño" ("The Bath") y la muerte del niño al final de la versión de Carver se convierte en un final abierto, donde el lector no sabe si el niño vive o no. "El baño" fue publicado en De qué hablamos cuando hablamos de amor (What We Talk About When We Talk About Love) (1981) y "Parece una tontería" vio la luz posteriormente en Catedral (Cathedral) (1983).

Según el escritor Alessandro Baricco, quien revisó los manuscritos anotados que sirvieran de base para el artículo del New York Times (véase este artículo publicado en La Repubblica), Carver «construía paisajes de hielo pero luego los veteaba de sentimientos, como si tuviera necesidad de convencerse de que, a pesar de todo aquel hielo, eran habitables.» La opinión de Baricco es que las versiones de Carver —en un momento u otro edulcoradas por emociones que Lish sistemáticamente suprimía— añadían humanidad a los personajes y permitían vislumbrar en Carver algo «terrible pero también fascinante.»”

En letras libres el tema igualmente fue tratado por uno de sus colaboradores:

“Desde que murió Raymond Carver (1938–1988), a los cincuenta años, víctima de un cáncer de pulmón, se sabía que en su obra, la culminación “minimalista” del cuento norteamericano, había gato encerrado. Después, a las habladurías las sustituyeron los hechos: Carver, autor de títulos bien conocidos en español –¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor?, Catedral, De qué hablamos cuando hablamos de amor, Rosas amarillas– había sido víctima y beneficiario de lo que se conjeturaba sería, para decirlo con prudencia, hipercorrección. Gordon Lish, su editor en la revista Esquire y en McGraw Hill, solía modificar casi todos los cuentos de Carver en un rango que iba del 9 al 78%. Más allá de que en algunos casos las modificaciones impuestas por Lish distaron de ser beneficiosas –según leo en el comentario de James Campbell aparecido en el Times Literary Supplement del 31 de julio de 2009–, estamos ante algo distinto: un caso en que el editor transforma (y mucho) la personalidad artística del autor.

¿Carver fue el cantante y Lish el productor?, se pregunta Campbell en el TLS. O, como argumentó la gente de Alfred Knopf, casa que publica a Carver, no hay por qué escandalizarse: a Carver lo corrigió Lish como a Eliot lo corrigió Pound o a Kafka, Max Brod. ¿Por qué no entonces, digo yo, hacer a Lish compartir la autoría con Carver, como se lo permitió Joseph Conrad a su amigo y corrector (el polaco, no el inglés, fue la primera lengua de Conrad) Ford Madox Ford?

Esta historia ya se conocía gracias a la poetisa Tess Gallager, segunda esposa de Carver, quien emprendió una larga batalla por restaurar la obra de su marido y ofrecer sus cuentos, “ur–Lish”, es decir, tal cual eran antes de que el ya célebre lápiz azul de Lish descendiera sobre ellos. Tras conatos de pleito, al final hubo, al parecer, un acuerdo: no sólo la casa inglesa Jonathan Cape publicó las primeras versiones de los cuentos en Inglaterra (Beginners, 2009) sino The Library of America ha lanzado una edición salomónica de Collected Stories (2009), recogiendo los libros conocidos del público y ofreciendo, como apéndice crítico, algunas de las primeras versiones escritas por Carver como las de De qué hablamos cuando hablamos de amor, las más polémicas. Esta edición cuenta con la bendición de Gallager y fue hecha por sus escuderos, William L. Stull y Maureen P. Carroll, comprometidos desde hace rato en la presentación de un Carver “verdadero”.”

Ahora de seguro se publicaran los cuentos en su versión original, que será otra forma de vender y para nosotros de acceder a su obra, tal como se la entrego a sus editores. El tema va mucho más allá de lo anecdótico, pero por ahora, solo conociendo las dos versiones, podremos tomar partido en el tema. Esperaremos pacientemente el momento de las publicaciones.


domingo, 14 de noviembre de 2010

DOCE ESCRITORES COLOMBIANOS EN FRANCIA



Para dar un vistazo a algunas producciones literarias colombianas contemporáneas, el Centro Nacional del Libro (CNL) de Francia invitó a la edición 2010 de 'Les Belles Étrangères' (Las bellas extranjeras) a doce escritores colombianos, quienes están haciendo una ronda estas dos semanas por cuarenta ciudades del país galo y algunas de Bélgica. Esta especie de antología de las letras Colombinas, de selección, para este evento, tuvo como requisito lógico, que los autores estuvieran traducidos al Francés, dando por descontado la calidad de su producción y el buen momento que atraviesan.

No fue fácil para una generación de escritores contemporáneos a García Márquez, a partir de la publicación de cien años de soledad, convivir con este fenómeno, que opaco de alguna manera la atención a sus obras. Fuera de cierta crítica especializada, el público en general solo gravitó, por muchas razones, entorno al fenómeno de Macondo. La generación posterior, tuvo la tarea engorrosa de abrirse camino superando el tic, con respecto a una influencia nefasta de la obra de Gabo en su labor creativa. De alguna manera, esta selección representa una pléyade de autores que rompieron absolutamente con este cordón umbilical y quienes brillan hoy con luz propia, gracias a unas obras valiosas .

Al evento han sido convocados Héctor Abad Faciolince, Antonio Caballero, Jorge Franco, Santiago Gamboa, Tomás González, William Ospina, Juan Manuel Roca, Evelio Rosero, Gonzalo Sánchez Gómez, Antonio Ungar, Fernando Vallejo y Juan Gabriel Vásquez.

La traducción de Cien años de Soledad de Claude et Carmen Durand, guacamaya tricolor en la portada, sigue siendo un clásico que se ve con frecuencia exhibido en vitrinas de librería y en las manos de los lectores de metro y al peso de esa herencia hicieron referencia los críticos Philipe Lançon y Nils C. Ahl, cuando hablaron de la presencia de Colombia en el festival para los periódicos Libération y Le Monde.

“Para Albert Bensoussan, traductor al español de El olvido que seremos, de Héctor Abad, hay sin embargo una diferencia en la manera como se promovió el boom y lo que se intenta hacer con el Festival. “El boom fue pensado desde las editoriales para promover unos pocos autores de calidad. Ahora los lectores son más formados y eligen sus autores, prueba de esto es el interés por libros de temáticas muy variadas”. Bensoussan añade que el interés de los franceses por la nueva literatura colombiana es consecuencia de años de noticias que han logrado que la situación del país no sea ajena a los europeos”.

“Este interés por ciertos autores viene luego de décadas en las que se ha hablado poco de la literatura colombiana en Francia. Otros países han tenido una presencia más constante. México, por ejemplo, gracias al compromiso del Estado con la producción literaria; Cuba por esa fascinación alimentada por los escritores en el exilio”, es la opinión de Stéphane Chaumet, editor y traductor de poesía con varios autores colombianos en su catálogo.

Uno de ellos, el manizaleño radicado en París Eduardo García Aguilar, quien si bien reconoce la importancia de tener como invitados a autores como Evelio Rosero y Juan Gabriel Vázquez, no deja de lamentar que éste no haya servido además para recuperar algunos escritores cuya obra se diluyó entre el boom y la generación más reciente. García Aguilar menciona a Roberto Burgos Cantor, Óscar Collazos, Fernando Cruz Kronfly y Ricardo Cano Gaviria. Además de Fanny Buitrago, quien habría llenado el vacío de mujeres que los artículos de prensa dedicados al evento no han dejado de señalar. Anne Morvan, consejera del Centro Nacional del Libro para la selección de los autores, lo explica por la condición de que los autores invitados.

Sin embargo Ricardo Abdahllah, escribe desde Paris que: “el tema de la violencia ha podido opacar otros aspectos más relacionados con la literatura. Si bien en espacios más literarios, como el Instituto Cervantes de París, autores como Juan Manuel Roca y Tomás González tuvieron lecturas de sus obras y debates en torno a la poesía; Héctor Abad lanzó un más bien aliviado “Qué bueno que hablamos de libros” luego de un buen tiempo hablando sobre la guerra en Colombia. Una pregunta del público le permitió hablar del tema de la relación con su padre y el final en territorio francés de la aventura en busca de la resolución del poema que da título a El olvido que seremos.

En las revistas y en las pequeñas librerías

William Ospina y Antonio Caballero, dos autores reconocidos por los franceses como autores “comprometidos” han pasado por Béziers, Montpellier y Burdeos, hablando sobre todo de política. En estas ciudades, como en Eglise-Neuve-d’Issac y Villesèque-des-Corbières que recibieron otros autores durante el fin de semana, ha sido destacado el cubrimiento de la prensa y el interés de los libreros locales, que gracias al eco generado por Les Belles Étrangères han puesto libros de autores colombianos en sus estantes. “No es una sorpresa —dice Morvan—. Ha sido un trabajo de larga duración, los editores y los medios saben que el Festival se acerca y comienzan a vincularse desde mucho antes de que los escritores lleguen. Desde el primer día sabíamos que sería un éxito”.

No sólo los medios especializados como Books y el Magazine Littéraire dedicaron especiales a Colombia, sino que los escritores invitados han pasado su tiempo en entrevistas. “No es que sea fácil —afirma uno de ellos—, nos tienen una agenda cargada, que nos permite mostrar nuestra obra, pero no nos deja tiempo ni siquiera para descansar. Uno puede parecer un poco callado en un debate porque desde que se bajó del tren en la mañana no ha parado de hacer promoción”.

La diversidad en la programación del Festival se completa con las conferencias especiales para alumnos de bachillerato, que tendrán como protagonistas a Juan Gabriel Vázquez y Evelio José Rosero, dos autores que han recibido una crítica elogiosa a sus obra publicadas en francés y a los que se suman los elogios recibidos por Antonio Ungar, a quien el reciente Premio Herralde le ha también permitido destacarse dentro del grupo.

“Aunque el premio no es tan conocido en el ámbito francoparlante, nos permite que se fijen en su obra. Así podemos explicar por qué este reconocimiento es tan importante”, dice Brigitte Bouchard, directora de la editorial canadiense Les Allusifs, que ha publicado en francés las obras del colombiano.”

El cierre del evento será el próximo lunes con una conferencia de Fernando Vallejo en el Gran Teatro del Odeón. Como si se tratara de un concierto de rock, las reservaciones para su presentación, gratuitas pero obligatorias, se agotaron el mismo día que estuvieron disponibles.

Deberíamos dedicar más tiempo al estudio de este grupo, como lectores desprevenidos. Será tarea, que trataremos de emprender adelante, pero está claro que en otras latitudes están pendientes de nuestra producción literaria.









domingo, 31 de octubre de 2010

LIPOVETSKY Y ELISABETH ROUDINESCO

Cual es el momento de la filosofía en estos momentos, que papel cumple, donde está los grandes pensadores frente lo atribulado de los tiempos. Gilles Lipovetsky en Medellín, expresó con gran desparpajo la situación del mundo y por supuesto del individuo:
Los cinco rasgos fundamentales sobre esa “cultura-mundo” que se evidencia en la actualidad y las hipótesis que se desprenden a partir del “triunfo del capitalismo”.
El consumo, los mass media, los mercados generalizados y las nuevas tecnologías de la información han permitido que la cultura-mundo se dé  gracias al capitalismo que se propagó en el mundo como una victoria universal. El triunfo es cultura, y la lógica misma del capitalismo junto con el espíritu del tiempo (veloz) traspasa fronteras convirtiéndose en la omnipotencia del mercado.
Otro de las hipótesis que hace Lipovestsky es sobre el hiperconsumo y la pasión de las personas por las marcas. “Existe una orgía de consumo, relaciones comerciales por la marcas, la moda es una de ellas”. Un ejemplo es la relación entre el mundo de la moda y el deporte, casos concretos Adidas y Nike. “El consumidor al ingresar a sus tiendas tiende a confundirse si entró a un almacén chic o deportivo, las construcciones y el diseño de estas tiendas, la aplicación de sus logos e incluso sus olores llevan al usuario a otra experiencia”.  “Hoy es más complejo, las marcas envían valores, mensajes, hablan de ética, respeto a la naturaleza, racismo y ambicionan volverse cultura”.
Elisabeth Roudinesco, publicó a través del “Fondo de Cultura” el texto “Filósofos en la tormenta”, lo cito a propósito de la visita del pensador Francés  pues el desafío no solamente está en descifrar la situación del individuo frente a la realidad que lo avasalla, sino en tomar posición, plantear cual debería ser la actitud del sujeto frente a ella, que hacer, que pensar. Este libro que rinde un homenaje a seis filósofos Franceses del siglo XX: Ganguilhem, Sartre, Foucault, Althusser, Deleuze y Derrida, es un llamado a “la filosofía como práctica”, estos autores “cuestionaron seriamente la naturaleza del sujeto y develado lo que esconde detrás de la palabra”.  Hoy, el mercado y la economía,  constituyen los canales creativos, sobre los cuales se construyen los marcos de desarrollo de las sociedades, la interpretación de las mismas, la relación del individuo con su entorno, factores que determinan el comportamiento de las personas, su manera de ser, de actuar, de valorarse. El consumo, se ha convertido en el gran eje, el articulador desafortunado de estas variables, el individualismo es el vehículo catalizador, el consumo es en esencia, la trampa mortal, todas las jerarquías de presión nacen de su gravedad.  Como asumir el gran debate, donde están los pensadores, cual es la resistencia, ahí está el galimatías. Amanecerá y veremos

domingo, 24 de octubre de 2010

LA LECTURA DIGITAL


Cada vez se impone el libro digital como una realidad inexorable. Muchos son los factores y sobre hacer el listado, pero uno solo de ellos bastaría para aceptar esta realidad: Las ventas están tres-por uno, ósea por cada tres libros digitales se vende uno impreso y aumenta la proporción exponencialmente. Vargas llosa, a propósito de las múltiples entrevista concedidas por el nobel de literatura, habló sin reservas sobre el tema y acepto este hecho sin ningún misterio. Para mí, las lecturas en mi PC y el tiempo dedicado al mismo, en textos de literatura y filosofía, para hablar tan solo de dos temas, supera con creces al impreso. Ayer, por ejemplo necesite una novela de Saul Bellow y con un buen buscador, en cinco minutos la tenía en mi PC. Gloria María Álvarez Cadavid, investigadora de la Universidad de la UPB de Colombia, hace la pregunta, que se antepone al tema: ¿que entendemos por leer?, en estos tiempos: “Ante este panorama es necesario responder una pregunta básica ¿qué es ser un lector hoy? “Desde la educación, se ha capacitado para la lectura mediante procesos de enseñanza de las competencias básicas en el uso del lenguaje, es lo que se conoce como alfabetización, tradicionalmente asociada a los libros impresos de texto. En 1986 la Unesco, ante los cambios y exigencias sociales introdujo el término alfabetización funcional, referida a las actividades que además de la lectura y la escritura eran necesarias para el buen funcionamiento y sobre todo al desarrollo de un grupo o comunidad. Hoy, a estas habilidades necesarias, se suman otras vinculadas al predominio creciente en la informatización en todas las áreas, incluso, en las relaciones sociales, hasta hablar hoy de alfabetización digital.”Tomando como base, un estudio realizado sobre la lectura, los datos entregados por esta investigadora, aun son más sorprendentes en cuanto la distancia sorprendente entre estas dos lecturas:

En un estudio realizado por el Ministerio de Educación Nacional (2006), sobre los hábitos de lectura, asistencia a bibliotecas y consumo de libros en Colombia, se contempla un ítem en donde se indagó por la lectura en Internet y resulta sorprendente que en el comparativo del quinquenio 2000 -2005, sea la lectura en Internet la que presenta un aumento más significativo en relación con la lectura de libros, periódicos y revistas.

La proporción de personas encuestadas que afirma leer revistas pasó de 26,2% en el año 2000 a 27,2% en 2005; en periódicos se pasó de 31,2% en el año 2000 a 32% en 2005; en Internet el número de personas que afirma leer en este medio aumentó de 4,9% en el año 2000 a 11,9% en 2005. En general el promedio de libros leídos disminuyó de 6 libros en el 2000 a 4,5 libros en el 2005.Otro dato revelador es el tiempo comparativo de horas dedicadas a la lectura en Internet y en otros medios: en el 2005 los colombianos dedicaron 3,5 horas diarias a la lectura en Internet y 32 minutos diarios a la lectura de libros por placer o entretenimiento.

La autora citada remata el articulo con una afirmación categórica frente al fenómeno: “Es indudable que se debe hablar más de un cambio en las formas de leer, que de una crisis de la lectura, es necesario cualificar y potenciar las horas que pasan los jóvenes en Internet, es un reto pedagógico actual que implica establecer las diferencias entre las distintas producciones de un medio electrónico, y de los medios impresos tradicionales incluido el libro. Se pueden cambiar las formas de lectura, pero ello no deberá implicar el abandono de la lectura que proporcionan los libros. Cada producción tiene un nivel de profundización diferente y pertenece a una rutina y a una necesidad distinta en la práctica lectora y especialmente en el desarrollo del conocimiento en cuya base siempre estará la lectura”.

Los precios de los libros estarán al alcance de todos, las ventas del Kindle, el IPAD, despejan cualquier duda. Llevar una biblioteca total en nuestro maletín, en todo caso es un privilegio inimaginable en otros tiempos, además de acceder a toda la prensa escrita y a una información infinita. Podremos afirmar categóricamente, los tiempos cambiaron, es in dudable que no desaparecerá el libro impreso, pero no será el más popular, de eso no hay duda.



lunes, 18 de octubre de 2010

HISTORIA DEL CERCO DE LISBOA


Mi amigo entrañable, Enrique Cortes, librero memorable de la ciudad de Bogotá, en 1990, con gran inquietud me expresó, que estaba encartado con un libro, que no se vendía tal vez por desconocimiento de su autor, pero que en su modesto criterio,  era una excelente novela. Me paso "El cerco de lisboa" de Saramago, después de su lectura, nunca deje de perseguir sus  libros.  He vuelto a leerla y definitivamente segundas lecturas son mejores.  La historia, bastante conocida: Raimundo Silva es un revisor de textos de una editorial, un personaje anodino que tiene como misión en la vida conservar la integridad de los textos que llegan a sus manos. Un día, revisando un texto histórico, toma una decisión: introducir un ¿No¿ donde debiera aparecer un ¿Sí¿ Esta determinación altera, sin duda alguna, la historia escrita, pero también va a ser fundamental en su vida personal. El conservador Raimundo Silva no volverá a ser sujeto paciente de la historia, tanto la universal como la personal, porque su acto de rebeldía le hace asumir el protagonismo que, como hombre --y por tanto ser hegemónico-- le corresponde en la vida.” Sin embargo, uno de esos superiores, una mujer llamada María Sara, decide retarlo y plantearle la redacción de un texto, de otro libro, en el que le pide que escriba una Historia del Cerco de Lisboa en la que los cruzados no hubieran ayudado a los portugueses. Empieza para el protagonista una etapa en la que se debate entre escribir el libro y agradarle a su jefa o hacer caso omiso y olvidar el asunto, no sin consecuencias. Pero cuando empieza a trabajar en él, a reconstruir esas escenografías, que son además las mismas en las que él vive y escribe, a imaginar personajes y darles vida dentro de una realidad que jamás existió, se percata de que es un compromiso consigo mismo y deja los otros encargos de la editorial a un lado iniciando entretanto una cálida relación sentimental que marcará el curso de la narración y del resultado final”. La prosa de Saramago es exquisita, de un clasicismo por fuera de ciertas vanguardias propias de estos tiempos, conocedor del idioma como pocos y en cada página aparecen reflejados los  cuidados de un relojero, prosa poética, que lo va llevando a uno a perderse en los avatares propios de la historia, que como pretexto encubre otras realidades. Se adentra en el debate histórico sobre el Portugal moderno, a partir de la salida de los Moros hace más de cuatro siglos, ambientado  en las imposturas de un corrector. También es un debate sobre la crítica, la creación, el poder de la palabra, el mundo de los editores y por supuesto la frágil posición de la humanidad frente al poder. Los autores se nos van, insoslayable realidad, que gracias a sus obras parecemos burlar.

viernes, 8 de octubre de 2010

EL NOBEL DE MARIO VARGAS LLOSA

El premio nobel otorgado a Mario Vargas Llosa lo esperábamos todos desde hace años y casi estábamos convencidos que la academia volvería a traicionar a la literatura una vez más. Plinio Apuleyo describe esta espera y angustia a lo largo de muchos años mejor: “Todos los años, en octubre, al oír el nombre del ganador del Premio Nobel de Literatura, experimentaba yo la misma desabrida frustración. Una vez más, la Academia Sueca no se lo había otorgado al escritor latinoamericano que, después de García Márquez, más lo merecía: Mario Vargas Llosa.” Ayer, la noticia de la academia nos llenó de alegría y enalteció las letras universales, esta vez, como no suele suceder a menudo, es absolutamente justo y acertado.

Pocos escritores, tal vez Carlos fuentes y José Saramago, dominan las técnicas de la novela, como Mario Vargas Llosa. Este es un novelista de tiempo completo. Su obsesión: la novela total. Por ello es un apasionado de los grandes autores Franceses: Balzac, Víctor Hugo, Zola, Flaubert. Cada novela publicada, corresponde a una etapa en el desarrollo de esta búsqueda de la obra perfecta.

Hay una faceta, que debía destacarse como a priori, a cualquier interpretación de su obra. El lector infatigable y voraz, el apasionado por los buenos libros y la literatura en general. El hombre culto, dominador de muchos temas y con una capacidad de análisis por fuera del canon. Cuando estuvo en Bogotá, recién publicado la “Ciudad y Los perros”, siendo muy joven, sorprendió por su extensa cultura y el conocimiento de la literatura universal y de autores desconocidos para muchos en la época, dejando ver una obsesión enfermiza, por algunos que después se traducirían en excelentes ensayos, algunos memorables: “Historia de un deicidio” y la “orgia perpetua”, que muestran a un lector atento, al crítico serio, quien con ojos de relojero, como desengranando una mazorca, estudia y disfruta una obra, desde todos los contextos, pero nunca sin olvidar el carácter hedónico de las mismas. Dice en su último ensayo literario, dedicado a Onetti, otro de sus autores preferidos: “Inventar historias y contarlas a otras con tanta elocuencia como para que estos las hagan suyas, las incorporen a la memoria-y por lo tanto a sus vidas-es ante todo una manera discreta en apariencia inofensiva, de insubordinarse contra la realidad real. ¿Para qué oponerle, añadirle, esa realidad ficticia, de a mentiras, si ella no colmara? Se trata de un entretenimiento, que duda cabe, acaso del único que existe para estos ancestros de vida animalizadas por la rutina que es la búsqueda del sustento cotidiano y la lucha por la supervivencia.” Siempre se ha preocupado por divulgar la buena literatura e incluso, lo ha hecho con autores que son absolutamente desconocidos para el público no especializado. Recuerdo, como en un articulo del País de España, habló gratamente sorprendido por el libro de William Ospina, “Aquellos náufragos de Occidente”, que había adquirido espontáneamente, , después de esta reseña, adquirió un prestigio sin igual, justo por demás, pues en Colombia ya conocíamos la calidad de las obras del escritor Colombiano, pero, lo que quiero relevar, es al lector acucioso que tenemos en Vargas Llosa .

La novela, es para él un excelente recurso para intepretar la vidad,  para desenmascararla, para describirla, por eso afirma enfáticamente: “En efecto, las novelas mienten —no pueden hacer otra cosa— pero ésa es sólo una parte de la historia. La otra es que, mintiendo, expresan una curiosa verdad, que sólo puede expresarse disimulada y encubierta, disfrazada de lo que no es. Dicho así, esto tiene el semblante de un galimatías. Pero, en realidad, se trata de algo muy sencillo. Los hombres no están contentos con su suerte y casi todos —ricos o pobres, geniales o mediocres, célebres u oscuros— quisieran una vida distinta de la que viven. Para aplacar —tramposamente— ese apetito nacieron las ficciones. Ellas se escriben y se leen para que los seres humanos tengan las vidas que no se resignan a no tener. En el embrión de toda novela bulle una inconformidad, late un deseo.” Antonio Muñoz Molina, en el articulo por el nobel escribe magistralmente: “en Vargas Llosa los artificios de la novela están calculados con una plena intención, como elementos de un organismo dinámico que depende de la eficacia de cada uno de ellos para que la historia se vaya desplegando en la conciencia del lector. Cuanto mejor es una novela más activamente está implicada en ella el proceso de la lectura, desde luego, pero en el caso de las de Vargas Llosa ese acto de leer es central: el modo en que la información se va administrando configura las expectativas sobre la naturaleza y la forma de la historia que se tiene por delante, o que se va extendiendo alrededor de uno”. Por eso uno de los mejores críticos de su obra decía con absoluta razón: No estamos en presencia de una acumulación fotográfica y fonográfica de la realidad -escribió Ángel Rama- sino ante una constante tarea de creación narrativa a partir de referencias y contribuciones reales".

Su vida, es un apasionante recorrido en búsqueda de la perfección literaria, que nunca le ha hecho olvidar su compromiso inalienable, con la realidad injusta del mundo, desde una lucidez sorprendente. Cada una de sus obras, por encima de los grandes temas que aborda, es igualmente, una biografía simulada, de algunos aspectos no resueltos de su existencia apasionada. “En la ciudad y los Perros”, están descritos los años de su adolescencia, donde “un conjunto de normas, terminan solo en la sacralización de la violencia y la destrucción del individuo”. “ Conversación en la catedral”, describe el envilecimiento de la sociedad, la dictadura y las obsesiones del poder y las trágicas relaciones que encubre, a través del senador Zavala, que es un personaje memorable, como su hijo Zavalita, quien nos recuerda el periodista en ciernes, que fue Mario, siendo muy joven. “la tía Julia y el escribidor”, obra casi autobiográfica, es una apología al oficio del escritor como tal, a las difíciles relaciones entre las historias y el creador, que siempre termina confundiéndose con ellas. De igual manera, en “la Casa verde “trata de describir lo que pasa en la selva peruana, esa realidad natural inconmensurable. “ El hablador” toca el tema del indigenismo, “ la fiesta del Chivo”, la dictadura, Cada obra, en cada época, trata de resolver grandes interrogantes, no solo de la existencia humana, de la vida en esencia, sino de todos aquellos temas, que siempre vuelven para el hombre: El poder, La naturaleza, el amor, los celos, el erotismo, la creación, el arte…, cincuenta libros escritos enarcan un valioso legado y el mayor intento de escritor vivo alguno, para desentramar la intricada existencia humana a través de la ficción y una obra ensayística y critica muy seria. Que bien por el nobel, estamos esperando como siempre su última novela: ” El sueño del Celta”.