lunes, 28 de enero de 2013

LA CRÍTICA DE ARTE


No es fácil seguir el arte, la mirada no es capaz de detenerse en el amplísimo espectro que la avasalla y adormece. Ni siquiera es posible detenerse para hacer una reflexión, otear de manera exhaustiva, tener algún proceso de compenetración y descubrimiento, emprender  esa hermenéutica propia de quien quiere redescubrir. Asaltar ya no es posible.  La reflexión sobre el arte que se inició con Platón se ha diluido entre infinitos tics.  Paola de Fraticola señala: “Su importante contribución a este estudio (Se refiere a Platón) fue precedida y preparada por ciertas exploraciones realizadas durante los dos siglos anteriores; exploraciones de las que apenas podemos rastrear algunos indicios. Así, el famoso juicio estético, si es que lo fue, sobre lo grabado por Hefesto en el escudo de Aquiles, "que constituía una obra maravillosa"', nos traslada al origen mismo del asombro en presencia de una imitación, es decir, de la relación entre representación y objeto, entre apariencia y realidad. Platón pone de manifiesto las consecuencias estéticas de la reflexión llevada a cabo por Demócrito y Parménides en torno a este problema”.  A partir de Baudelaire la crítica moderna, aquella que el nuevo criticismo, santificó como esencial para la misma obra, en los años recientes termina siendo gaseosa, híbrida. Sólo  la academia, entiende la opacidad del momento y su discurso  asumió el reto, desde la interpretación de su propio papel crítico, redefinir, re-ordenar, saber desde donde se mira y por su puesto quien habla.
Baudelaire refriéndose a un cuadro: es una maquina donde todos los conceptos son inteligibles para un ojo ejercitado, esto se podría pensar de cualquier expresión artística. A este crítico le crispaba cuando el pensamiento se sobre-ponía a la forma, la paradoja es qué, pensaría frente al arte conceptual. Como asumiría la crítica hoy, siendo el creador de los fundamentos de la misma, cuál sería la mirada. Todas estas especulaciones a propósito de reto que significa distinguir, en la era pos-industrial, frente a la tecnología de la información y el conocimiento, todas aquellas formas de expresión, inclusive las más gaseosas en medio de la imposición de la técnica y el diseño que responde a un standar en productos de consumo masivo.
Como Braudillard, es preciso decir que no soy un crítico de arte ni me le parezco, que por mucho tiempo seguí a mis artistas preferidos y que desde hace cinco años me he dedicado en lo absoluto a la literatura. Pero al igual que este autor preguntaría cuales son las líneas del destino del arte en general y de la crítica en especial. Causa preocupación las escazas revistas especializadas. En algún aparte este autor se preguntó: “Me parece que su conferencia de ayer estaba más bajo la sombra de Nietzsche, mientras la de hoy se vincula más a consideraciones hegelianas sobre el fin del arte, el cual ya no tiene a su cargo el absoluto y que hoy por tanto está relegado a una tarea subalterna, a esa «gestión de los desechos» del arte contemporáneo”.
El tema viene colación porque esta semana me encontré súbitamente y por aquellas coincidencias de la vida,  con uno de los críticos más lúcidos de este país (Colombia) en materia de arte.  Ha hecho un trabajo juicioso, desde la academia, pero de manera muy independiente y con una mirada por fuera del canon. Publica constantemente sobre lo que sucede con el arte, se han editado algunos ensayos que ameritan un comentario aparte y desarrolla una verdadera labor pedagógica desde el rigor que le brindan tantos años de enfrentamientos con la crítica acartonada.

Mario Armando Valencia, filósofo de la universidad de Caldas y actual profesor de la Universidad del Cauca en Popayán, desde donde continua con su excelente labor, que espero sea por mucho tiempo, Le doy un saludo desde este blog y de seguro iremos ahondando en su obra crítica, que merece ser  divulgada.






viernes, 25 de enero de 2013

LA VIDA ES UNA LUCHA CONTRA EL MAL


El cineasta Español Alex De La Iglesia, en el “Hay Festival” expreso con sorna:Yo me siento atacado. Hay pocos momentos en que la realidad no es áspera. Y tenemos dos opciones: salir corriendo o luchar. ¿Y cuál fue la que tomé? Salir corriendo. O hacer humor", ratificó  en el conservatorio con el Periodista Colombiano Roberto Pombo. Esta es la más Hobbesiana sentencia sobre  la sociedad moderna.
Este director y productor español, con un humor ácido le contó al periódico el espectador una anécdota ocurrida en el hotel al encontrarse con el Nobel Mario Vargas Llosa: “He visto la última película que hiciste y me ha parecido una maravilla, muy divertida”. Se despiden y Álex de la Iglesia ahora tiene la cara de un crío. “Es que a Borges y a Cortázar los leíste sabiendo que no los podías conocer; a Vargas Llosa lo leíste queriendo conocerlo, pero sabiendo que era casi imposible, y ahora me lo conozco y ha visto mis películas... con lo vanidoso que soy, me ha dejado feliz para todo el día”, dice y se despacha en risas. La frase más certera fue:
“De hecho, -De la Iglesia admitió- que la razón por la que siguió haciendo cine es porque siempre hay un error, y nunca ha podido producir la obra perfecta. El cine no es una secuencia de planos, es una manera de hacer que las ideas se parezcan a la realidad.
El problema es que tienes una idea, pero lo que te imaginas es muy distinto al resultado final". Y en ese sentido, su vida también sería una obra inacabada. "No somos lo que pensamos ni lo que soñamos. Somos lo que hacemos"[1].
Realmente es un filósofo haciendo cine, lo que en principio resulta un exabrupto comercial,  pese a esta paradoja, ha sido exitoso. “Álex de la Iglesia fue elegido presidente de la Academia de cine el 21 de junio de 2009 tras presentarse como único candidato -junto a Ilciar Bollaín y Emilio A. Pina- para sustituir a Ángeles González-Sinde tras su nombramiento como ministra de Cultura. Sus intenciones como cabeza visible de la industria nacional aspiraban a "reunir en la Academia a todos los artistas que se fueron de España o están lejos de la institución[2]
Hay que ver la película “Balada triste de trompeta”. Excesivo y violento, intensó, refleja un poco las tensiones que nos someten, que siempre están anidadas en un pasado no resuelto, poco descifrado, mentiroso, que heredamos inexorablemente. Es cierto, la única salida es el humor y la ironía, lo que no quiere decir que sigamos luchando.
En el día de hoy estará en el “Hay festival” Philipp Blom. Leí hace dos años “Enclopedíe”.  Es un texto sobre el proyecto de la ilustración, de Diderot y el itinerario de esta  empresa intelectual. Su última publicación, “Gente Peligrosa”, trata sobre el fracaso de la ilustración precisamente,  casa muy bien con la temática de Alex, con el desvelamiento de la sociedad moderna, del sufrimiento del sujeto avasallado entre poderes, descifrar esta impostara es tarea del arte y de los pensadores por fuera del poder establecido. Qué bien por este evento en Cartagena.

lunes, 21 de enero de 2013

DAVID GROSSMAN

El excelente portal y su revista "Letras libres" Publicó una entrevista a este importante escritor Israelí  que estará a partir del 24 de este mes en el "Hay festival" de Cartagena Colombia. Creo que es muy importante traerle a mis lectores esta pequeña entrada como anticipo.

ENTRE LA ESPADA Y LA PARED
DIEGO GÓMEZ PICKERING


Considerado el escritor más relevante de la literatura israelí contemporánea, David Grossman enarbola el legado de Amos Oz y A. B. Yehoshua para erigirse como la voz más representativa de su generación. Una voz firme, sincera y directa que habla para y desde un Israel desprovisto de estereotipos y temores. Una voz que ha sido traducida a una treintena de idiomas y que lo mismo se expresa a través de novelas que de poesías, cuentos cortos, historias para niños o ensayos. Una voz que a lo largo de la última década ha encontrado eco en los más diversos rincones del mundo, despertando la atención lo mismo de editores y traductores que de lectores y escritores. Desde sus primeras ediciones en castellano hasta su más aclamado libro, La vida entera (Barcelona, Lumen, 2010), Grossman ha desvelado a los ojos de Iberoamérica una literaturaque se asume lejana y que sin embargo resulta incómodamente cercana. Entre las calles adoquinadas de la nueva Jerusalén y los callejones laberínticos de la Jerusalén amurallada, ciudad en guerra constante consigo misma y con su entorno, hablamos con el escritor israelíal respecto de su vida, su obra y su pensamiento en los albores de un nuevo año.
En las historias alegóricas y fantasiosas del escritor judío de origen ruso Sholem Aleichem se describe la vida de los shtetl, pequeñas villas pobladas por judíos en la Europa Central y Oriental de fines del siglo XIX. Una realidad mágica y especial poblada de sinagogas, gentiles, escuelas y una plétora de personajes provincianos, soñadores e ingenuos pero sobre todo entrañables. Una realidad muy diferente de la del Israel de mediados de los años cincuenta en el que David Grossman nació y creció. Cuando al cumplir ocho años su padre, un inmigrante nacido en Polonia que pasó su vida conduciendo un autobús de transporte público, le regaló un libro con los cuentos deAleichem, a Grossman se le abrieron las puertas de esa realidad alternativa y particular, que poseía un idioma y un vocabulario propios. A los pocos días devoró el resto de la literatura de Aleichem, que había leído antes pero nunca de esa manera. En ese momento descubrió el poder de las palabras, y su efecto le hacía sentirse vivo.
Su padre le obsequió el mayor de los tesoros de manera inadvertida. Desde ese día no ha dejado de escribir y crear historias, con la pluma y con la mente. En el patio del colegio y en la calle de la vieja casa de Jerusalén en la que pasó su infancia. En su juventud cortada por el servicio militar y en sus años en el ejército, en sus noviazgos y en su duradero matrimonio. Para Grossman, la literatura más que una profesión es una forma de vida. Su magistral dominio y dosificación de la realidad y la fantasía, su puntual reflejo de la condición humana, su lenguaje innovador y estructuralmente complejo y su irrenunciable compromiso social en medio de un país desgarrado por el conflicto hacen de él un referente ineludible. Lo han comparado con Günter Grass y con Gabriel García Márquez, aunque por naturaleza Grossman carezca de parangón.

• • •

¿Por qué escribe, qué le inspira a ejercer la escritura como profesión?
La respuesta a esa pregunta ha cambiado a lo largo de los años. En un principio fue un arranque de pasión, una necesidad incontrolable como la que acompaña al sexo. El sentimiento arrebatador de un joven hombre que no piensa en los porqués y solo sigue su instinto. Quería escribir porque necesitaba encontrar un lugar en el mundo. Sin embargo con el paso del tiempo esa pasión, aunque omnipresente, se ha ido transformando en una necesidad de entender la realidad y, en esa medida, de entenderme a mí mismo.

Del compendio de su obra, ¿cuál de sus librosconsidera el más personal, el más íntimo?
En realidad todos mis libros son muy íntimos, no escribo sobre cosas que no sean profundamente relevantes para mí. Como escritor me parece injusto elegir a uno de entre todos mis hijos, literariamente hablando, por encima de los demás. Espero que hacia el final de mi vida pueda ver en retrospectiva todos y cada uno de los libros que haya escrito y calificarlos de esenciales, en la misma medida en que cada uno de los órganos del cuerpo resulta esencial para el hombre.

Sus padres ejercieron una influencia muy importante en su formación personal e, incluso, profesional. Lo siguen haciendo a la fecha, viven en la misma ciudad y los ve con frecuencia. Con su padre comparte cada nueva traducción de su obra y siempre ha sido uno de sus primeros lectores. ¿Cómo describiría su relación?
Creo que nuestra relación es muy buena aunque fui un niño muy difícil de criar, rebelde y obstinado. Siempre supe lo que quería de mí pero invariablemente contradecía sus expectativas. No podía renunciar a mi sueño de infancia, vinculado con el arte, que después se manifestó en la escritura. En aquella época era una decisión arriesgada y, sobre todo, sospechosa, algo que siempre lo mortificó, pues, por lo complicado de su historia entre la Europa de la Shoa y el naciente Israel, rehuía cualquier cosa que llamase la atención innecesariamente. Ahora, tantos años después y a nuestras respectivas edades, lo que me resulta fundamental y no cesa de impresionarme es que, para mí, sigue siendo un padre en toda la extensión de la palabra.

¿Cuáles son sus principales fuentes de inspiración?
Soy una persona enfocada en la gente y me considero muy afortunadoporque viajo de forma constante y eso me lleva al encuentro de muchas personas que están dispuestas a contarme sus historias. Y cuando se trata de buenas historias simplemente no puedo resistirme, es como si le arrojaran una bola de estambre a un gatito. Creo que ni siquiera puedo resistirme a las malas historias, termino contándolas todas.

¿A quién admira David Grossman?
Admiro a la gente común y corriente, a aquellas personas que enfrentan todo tipo de dificultades en su vida privada tales como enfermedades y muertes, desalientos o desgracias.

¿Y en quién deposita sus influencias literarias?
Hay infinidad de autores que me han influenciado como escritor y que continúan inspirándome. Son escritores diversos que han cambiado a lo largo de mi vida de acuerdo con mi edad y las diferentes fases por las que he pasado. Es casi un cliché mencionar a Kafka, pero siempre está tan presente y tantas veces he percibido su toque, casi eléctrico, en la realidad, que resultaría injusto no traerlo a colación. Comoescritor me encanta Bruno Schulz y a alguien a quien considero fundamental cuando de inspiración se trata, aunque tengamos estilos tan disímiles, es el autor alemán Heinrich Böll. Aunque también me han sido fundamentales otros tantos como Virginia Woolf y Jorge Luis Borges.

• • •

David Grossman es un hombre enamorado, de la vida y del amor, pero también temeroso y asertivo. Su hablar sereno y estoico está acompañado de gesticulaciones puntuales y de un discreto movimiento de manos que delata su envolvente personalidad. Da pequeños sorbos a su café con leche desde la terraza del centro cultural del barrio de Mishkenot Sha’ananim, el primer asentamiento judío construido en la Jerusalén extramuros. Mientras su mirada se fija en el Monte Sion, localizado al otro lado del gran ventanal, sus ojos, de un ligero color almendra, se iluminan al hablar de Michal, su esposa desde hace 35 años y el amor de su vida. La conoció con veintipocos años y al instante se fue a vivir con ella, a un pequeño departamento no muy lejos de donde estamos. En una de sus primeras e imberbes peleas de novios, cuando ella lo dejó para volver a casa de su madre, supo que no podría vivir sin ella. Se puso a escribir sin parar a fin de mitigar esa incipiente ansiedad que le produjo la breve separación. De ahí nació su primer cuento, “Burros” –sobre un soldado americano desertor que abandona Vietnam y termina cuidando asnos en un pueblo austriaco–, que fue publicado a los pocos meses, coincidiendo con el regreso de Michal.
A su lado siguió escribiendo y publicando, se casó y tuvo tres hijos, cada uno de los cuales le abrió un mundo nuevo, al igual que su pluma. El mayor trabaja a pocos pasos, en la Fundación Konrad Adenauer, mientras termina su posgrado en estudios latinoamericanos. La menor aún estudia y el de en medio, Uri, hace cinco años que los abandonó. Murió víctima de un mortero que destruyó el tanque que tripulaba en el sur de Líbano, cumpliendocon su servicio militar durante la guerra del verano de 2006 entre Israel y el Hezbolá. Cuando Grossman recibió la noticia estaba a la mitad de su penúltimo libro, La vida entera, la historia de una mujer que lo deja todo cuando su hijo parte a la guerra.

¿Hasta qué punto Ora, el personaje principal de La vida entera y una madre que sufre el desarraigo de su hijo enviado al frente de batalla, guarda similitudes con su historia personal y la de su propio hijo fallecido en combate?
Ora tiene mucho de mí aunque también el resto de los personajes de la novela. Ora se refleja en mí en la medida en que se rehúsa a ser una víctima pasiva de la situación, intenta cambiar las cosas, huye pero no es una fugitiva sino una luchadora. Comienza activamente a contar la historia de su hijo y cree firmemente que al recordar incluso sus detalles más insignificantes le infunde vida, llegando a parirle de nueva cuenta. Al final del libro, contrario a lo que pasó conmigo, no sabemos si Ora logra ver a su hijo con vida, pero eso para entonces resulta irrelevante porque con su actuar de cierta manera lo ha hecho ya. En este sentido, Ora es una musa de la vida.

¿De qué forma afectó su vida la repentinamuerte de su hijo?
Aun con todo el dolor que implicó su pérdida tomé la decisión de continuar con mi trabajo; para mí fue la única manera de seguir viviendo, escribir esa historia (La vida entera), y actuar así en contra de la gravedad de la pena, de la desesperación y de la tristeza. Aunque todo se colapsara a mi alrededor, al intentar encontrar las palabras correctas para crear esos personajes experimenté cierto alivio, sentí que estaba haciendo lo correcto en un mundo que solo hacía lo incorrecto. Fue un ejerciciocatártico, el acto de escoger la vida por encima de la muerte.

A través de sus personajes habla con intensidad y claridad del amor y las relaciones pero sobre todo del desamor, los celos, el engaño, la traición y la infidelidad. ¿Cómo logra hacer recuentos tan vívidos de sensaciones tan ríspidas?
Los seres humanos son criaturas sumamente complejas y, al juntar a dos de ellos, las probabilidades de complicación se multiplican invariablemente. En mi vida busco la rutina, la calma y la estabilidad, pero en mi escritura busco situaciones extremas.

Sus libros narran historias íntimamente ligadas con la realidad y la sensibilidad israelíes, judías incluso, ¿cómo se explica entonces que gocen de éxito entre lectores de bagajes culturales y religiosos tan distintos a los de sus personajes? ¿Dónde nace esa empatía que trasciende fronteras y estereotipos?
Esa es una pregunta que yo mismo me formulo constantemente. Cómo es posible que gente al otro extremo del mundo se relacione a nivel emotivo con una historia que sucede en un lugar tan pequeño y distante para ellos como Israel. Creo que es una pregunta que puedo contestar más acertadamente como lector que como escritor. Al repasar la obra de Paz o de Kawabata o al leer autores que para mí vienen del otro confín del mundo, sea Finlandia o Sudáfrica, descubro que me resultan relevantes. En las historias de estos autores encuentro una mezcla entre lo familiar y lo distante; sus relatos me son muy íntimos, hasta un punto incluso embarazoso, pero al mismo tiempo, lejanos y exóticos, tanto que me resultan atractivos como ser humano. Al leerlos y confirmar que sus historias hacen eco en mí reafirmo mi vocación universal.

Jerusalén es una ciudad de valor universal. Además de ser su lugar de nacimiento y escenario de la mayoríade sus libros, ¿qué significado tiene para usted?
Jerusalén es una ciudad muy cargada para mí. Me encanta cada uno de sus rincones pues aquí nací y tengo recuerdos muy íntimos vinculados con pasajes de mi vida, desde el camino a la escuela hasta el lugar donde hice el amor por primera vez. Pero al mismo tiempo tengo sentimientos encontrados hacia ella. Me resulta un lugar insoportable, extremo y fanático. Los más de tres mil años de civilización que la preceden no han hecho que su gente sea más inteligente sino más demente, odiosa y superficial. Jerusalén muchas veces es el cielo pero otras tantas más es el infierno mismo. Hay una contradicción innata en esta ciudad que resulta inescapable.

¿Siente algún tipo de responsabilidad derivadade su oficio comoescritor frente a sus lectores, a su sociedad o a su país?
Solo tengo una responsabilidad y es escribir una buena historia. Por eso disfruto tanto de los períodos largos de escritura. Mi lealtad responde al lenguaje y a los personajes pero a nadie ni a nada más.

• • •

El proceso creativo de Grossman es complicado; escribe y rescribe solo para luego volver a escribir. Porque, tal como sucede con la realidad, para entender las historias, escondidas bajo hojas enteras de párrafos y frases, se necesita escudriñarlas, mirarlas desde todos los puntos de vista posibles y escribirlas tantas veces como sean necesarias. Un libro puede tomar años pero durará por siempre; por eso su manufactura requierede un trabajo tan minucioso. Grossman escribe incluso cuando lo deja dehacer porque si no se siente ajeno, portando las pieles, y las ideas,de alguien más. Para él, el lenguaje es la creación ulterior, la obra más perfecta, la manifestación, si acaso la hay, de que existe (un) dios. Cada cual lo inventa a su modo y de acuerdo a sus necesidades, cada hora de cada día de cada mes. El conflicto, tal vez, surge cuando confrontamos ese lenguaje, el propio, con el de los demás. Pero es entonces que arriba la literatura y se aboca por completo a su labor conciliadora y reparadora, a su muy natural rol, ese de puente y mediador, entre tiempos y pensamientos.

El lenguaje es un tema recurrente en sus novelas y en las historias de sus personajes, ¿qué papeljuega en su vida?
Creo que cada uno de nosotros tiene un lenguaje muy personal que se desarrolla con el paso del tiempo a pesar de que no siempre nos demos cuenta de ello, lo cual, en algunos casos, es peligroso, pues el lenguaje, como muchas otras cosas, puede no solo ser usado sino abusado. Para mí es una forma de sentirme más vivo, de abarcar más matices de la vida. Aunque si se vive en una realidad dura, como la israelí, es muy tentador fingir el uso del lenguaje, manipularlo; de ahí que como escritor me resulte indispensable salvarlo, reconectarlo con la vida, purificarlo y depurarlo de esas múltiples manipulaciones políticas y emocionales de las que es objeto. Porque solo de esta manera podrá conectarse de una manera más honesta y directa con la realidad que pretende reflejar.

Las palabras son sin duda, como para cualquierescritor, su principal herramienta de trabajo. ¿Tiene alguna favorita?
No lo creo, aunque una palabra de la que abuso es “resonancia”porque me gusta estar atento a los ecos de todas las realidades que ahí confluyen. Por otro lado, una palabra que no uso pero me aterra es “solidificar”, sobre todo cuando se aplica a las personas o a las situaciones, cuando se usa como sinónimo de “congelar” y “fosilizar”.

¿Alguna vez se ha sentido fosilizado?
No ha ocurrido y confío en que no habrá de ocurrir. Incluso después de la catastrófica muerte de mi hijo, cuando la tentación de fosilizarme en el odio y en la venganza fue tan grande, no caí. Vivimos en un mundo en el que la realidad es tan cruda y en donde el peligro de perder la vida es constante, en un continuo estado de guerra, que lo más sencillo es aislarse en sí mismo, congelarse y evitar el contacto con lo real. Pero yo no quiero vivir mi vida así y no por valor o coraje sino por convicción. No quiero que los medios, el gobierno, el ejército o mis miedos nombren a mi realidad, quiero ser yo quien le ponga nombre.

Usted escribe y piensa en hebreo, una de las lenguas más antiguas del mundo, pero habla y lee árabe, un idioma semántica, social e históricamente ligado al primero. ¿Qué perspectiva aporta a la difícil relación árabe-israelí el ámbito lingüístico?
El árabe es una lengua hermosa, me alegra haberla estudiado; creo que es algo que todos, en este país, deberíamos hacer. Vivimos en una región del mundo poblada por hablantes de esa lengua, a muchos de ellos los consideramos enemigos pero ojalá que en un futuro podamos contar con ellos como socios y para que eso suceda necesitamos conversarcon ellos; la lengua es un elemento esencial en ese proceso porque crea proximidad.

• • •

En 1985, el Comité Central Israelita de México otorgó su premio internacional de literatura Fernando Jeno, con el cual se distingue anualmente la creatividad de las letras hebreas indistintamente de su origen, a David Grossman por su novela La sonrisa del cordero(Barcelona, Tusquets, 1995). En dicha ocasión el autor no pudo asistir a su homenaje y, a la fecha, sigue sin visitar la América de habla española. Sin embargo, le unen a ella lazos milenarios, al igual que a muchos otros lugares del orbe, por las numerosas y dispersas comunidades judías que en cada uno de esos lugares habitan. Porque para Grossman, como para cualquier otro judío, sea o no devoto o creyente, hay más allá de la raza, el idioma y la cultura un vínculo inalienable con esa diáspora de la que aun habiendo nacido y crecido en Israel se siente parte indisoluble.

¿Es usted un hombre religioso?
No soy creyente pero sí me considero un hombre espiritual y, sobre todo, muy judío. Durante los últimos veinte años he leído la Biblia un par de días por semana de forma ininterrumpida, pues al ser uno de los textos más condensados que posee la humanidad se presta para una lectura e interpretación perennes.

¿Qué significa ser judío para David Grossman?
Tener una afinidad con la historia del pueblo de Israel, con su destino y literatura, incluso con su sentido del humor. Ser judío significa siempre cuestionarse, diferir, nunca dar las cosas por sentado. Aunque claro que hay todo tipo de judíos desde los más idiotas, obtusos y crueles hasta los más indulgente, comprensivos y sensibles.

La Segunda Guerra Mundial terminó hace casisetenta años. ¿Por qué sigue estando tan presenteen el imaginario judío?
En hebreo, enyidish, en español o en cualquier otro idioma que hablen los judíos entre sí, cuando se hace referencia al Holocausto se habla sobre lo que sucedió “allá”. En cambio cuando los no judíos hablan sobre los nazis o el Holocausto, hacen referencia a lo que sucedió “entonces”. Hay una gran diferencia entre las dos palabras: “entonces” significa que el Holocausto ya pasó y que nunca más volverá a repetirse; en cambio, “allá” significa que todavía es factible, una opción paralela a nuestra vida de hoy en día. Y esto está directamente vinculado con el lugar que ocupa el judío en el mundo, en tanto colectivo e individuo, pues aún carece de un territorio seguro en el cual vivir, falto de amenazas y peligro. Hasta la fecha, el judío, incluso en los lugares más amigables y hospitalarios, sigue sin sentirse cómodo y libre, sin tener una casa propia.

Pero entonces, ¿qué es el Estado de Israelsino un hogar para el pueblo judío?
Un lugar dispuesto para convertirse en hogar pero que sigue sin serlo; una gran tragedia para el pueblo judío. Y esto tiene consecuencias en todos los aspectos de nuestra vida y, por supuesto, en nuestra política y en nuestro comportamiento militar. Hasta que no haya paz, este país no podrá ser considerado por nadie como un hogar.

¿Podría la realidad israelí ser diferente?
No lo creo. Israel se encuentra situado en una de las regiones más hostiles del mundo, está inmerso en una situación completamente impredecible y violenta, está rodeado de odio y sumido en él.

• • •

A David Grossman siempre le ha complacido trasgredir fronteras, sobre todo las ideológicas. Durante más de veinticinco años trabajó en una de las principales estaciones de la radio nacional israelí, primero como niño actor, en radionovelas, y luego como titular de un programa de noticias y opinión. A principios del presente siglo desistió de su compromiso con la emisora porque estaba cansado de llamar “disturbios” al estado de guerra, “árabes” a los palestinos, “jóvenes” a los niños de tres o cuatro años y “asentamientos” a los territorios ocupados. Llevaba años intentando que su voz fuese escuchada en un país en el que a la realidad se le rehúye. Él, como cada vez más pocos, no le teme a una solución que implique un Estado palestino y un Estado israelí. Cuando en 1987, al cumplirseveinte años de la ocupación israelí de Gaza y Cisjordania iniciada tras la Guerra de los Seis Días, sus superiores lo comisionaron para realizar un recorrido de un par de días por esas regiones y producir un especial al respecto para la radio, Grossman decidió extender su estancia por seis semanas y recorrer a pie tantos pueblos como pudo, recogiendo las voces de sus protagonistas, reflejando su vida y narrando una situación que a todo mundo se le escapaba (y continúa escapándosele) de las manos.

En Israel, el servicio militar es obligatorio tantopara hombres como para mujeres por períodos que incluso superan el año de duración; su caso no fue la excepción. ¿Qué puede compartirnos de su experiencia de cuatro años en el ejército?
Estar en el ejército te hace madurar a una edad muy temprana, es una experiencia muy cruda pues te arranca de raíz del hogar y de la familia. Tener que lidiar con la arbitrariedad y la rudeza que ahí abundan fue una experiencia muy dura para mí. Escribir fue lo que me ayudó a preservar la cordura durante mis años en el ejército. Me asignaron a labores de inteligencia y eso me obligó a vagar por todo el país, siempre incrustado en alguna unidad militar pero almismo tiempo por mi cuenta. Era una especie de lobo estepario, siempre solitario aunque acompañado por mi escritura. En el momento que llegaba a una nueva base, sobre todo durante mi período en el Sinaí, buscaba un espacio para poder caminar, inspirarme y escribir. Al principio, los otros soldados se burlaban de mis manías pero invariablemente terminaban por acostumbrarse a la idea. Fueron esos años los que quizá marcaron mi futuro como escritor.

¿Qué significado tiene la paz para usted?
Antes que nada la habilidad de liberarme de la mentalidad de la guerra, tratar de entender qué significa vivir sin miedo existencial, algo que nunca he experimentado en mi vida. En mis 58 años no he vivido un solo día de paz verdadera. Paz para mí significa una existencia sólida que nos permitirá vivir realmente y no solo sobrevivir.

El conflicto árabe israelí inició hace más de sesenta años y no hay perspectivas de que vaya a resolverse pronto. ¿En qué radica la imposibilidad de llegar a un acuerdo duradero entre las partes?
Este longevo conflicto es principalmente psicológico, se podría lograr muchísimo si tan solo cada una de las partes mostrara un poco de respeto por las ansiedades del otro pero no es así. La tragedia tanto de israelíes como de palestinos es que no están en contacto con la realidad sino con sus sueños, sus alucinaciones y sus pesadillas. La realidad puede en muchos casos ser mucho más aterradora que sus pesadillas pero unos y otros se decantan por las pesadillas, incluso por encima de las promesas y las esperanzas que podría traer consigo el futuro. Israelíes y palestinos estamos atrapados.

¿Se ha llegado a arrepentir de sus opiniones políticas?
No, claro que no. ¿Cuáles serían mis alternativas? Decir cosas en las que no creo, pensar que la situación en la que vivimos es maravillosa o que nunca habrá una oportunidad para la paz. No me arrepiento de lo que pienso ni de lo que he dicho hasta ahora, de ninguna de mis opiniones vertidas sobre el conflicto, aunque puede ser que llegue un momento en el cual me sienta desesperado y creo que no está muy lejano ese día. La situación en Israel es desesperante, nos hace cada vez más xenófobos, nos aterra y nos vuelve herméticos y fanáticos.

¿Qué opinión le merece la denominada Primavera Árabe?
Creo que todavía tenemos que esperar un poco más y ver cómo evoluciona este movimiento a casi un año de haber iniciado. Básicamente se trata de un proceso muy positivo de democratización en el cual espero que, al menos en el caso de los egipcios, nuestros vecinos y socios, al hablar de democracia en verdad se la refiera, pues democracia no solo significa el poder de la mayoría sino la responsabilidad vis-à-vis por parte de las minorías.

miércoles, 9 de enero de 2013

HAY FESTIVAL DE CARTAGENA


Definitivamente este es un encuentro fuera de serie para la literatura y para los amantes de la misma. Cada vez se consolida más y su calidad es indiscutible, no solo por lo excelso de sus invitados, todos escritores de primera línea en plena actividad creativa, sino por su formato y por el hecho de ser un encuentro constante, pese a las dificultades que este tipo de eventos tiene.  Hay, como en botica, para todos los gustos: Mario Vargas Llosa, Herta Müller, Javier Cercas, David Grossman, Julián Barnes, Fernando Savater, Erri De Luca, Patrick Deville, Elsa Osorio, Leonardo Padura, Antonio Colinas, Lila Azam Zanganeh, Dinaw Mengestu, Gioconda Belli.

El esfuerzo hecho por los organizadores para abrir el festival al sector estudiantil llena un vacío en este sentido que resulta alentador. Como siempre, el festival es una incitación a la lectura. El programa tiene verdaderas sorpresas. De hecho abre con una charla con escritor y filósofo Ingles,  que es un éxito en venta. Se trata A.C. Gralyng que ha despertado mucha inquietud, por la forma en que este pensador asume algunos temas, que en apariencia, estaban cerrados. Su texto “El buen libro”, un éxito en librerías, es un biblia humanística, para ateos, que le permite al lector desprevenido, escrutar en este libro un verdadero manantial de conocimientos, no sólo históricos, sino éticos, filosóficos y científicos. El recorrido lo hace “de la mano de sus más notables representantes: Heródoto, Aristóteles, Plutarco, Cicerón, Lucrecio, Séneca, Confucio, Newton, Voltaire, Locke, Mencio y  Hafiz, entre muchos otros. Esta estructurado de la manera en que los antiguos estudiosos judíos compusieron la Biblia: refundiendo, adaptando y editando los textos más importantes, y distribuyéndolos en libros y versículos, para una mayor facilidad de lectura”. Abra que leerlo.
Eduardo Sacheri y Daniel titinger con Daniel Samper Ospina hablan sobre literatura y fútbol, relación que sido buena para la literatura y corresponde a nuestra tradición. Se han publicado sendas antologías en la última década, bien recibidas por el público. Hay un conversatorio que me ha llamado la atención de sobremanera, por el papel que juega la literatura como mecanismo de resistencia frente a ciertos injusticias y la misma opresión del estado o la sociedad. Elsa Osorio, Eugenia Rico y Mario Mendoza  junto con el periodista Camilo Jiménez, disertaran sobre está relación emblemática.
Estará el escritor que ha presentado en toda su crueldad, el genocidio de Stalin, en dos excelentes novelas, . Grossman es un escritor de novelas muy extensas, de muchos personajes,  parece que estuviésemos leyendo a Tolstoi o a Dostoievski. Es un radiografia del genocidio perpetrado por Stalin quien asesinó y torturo a más de veinte millones de personas. Tortura, amor, y tragedia por donde se le mire, en medio de una dictadura que nadie denunció e inexplicablemente estuvo respaldada por la clase intelectual más representativa del siglo XX del mundo occidental. La sola presencia de este autor amerita la presencia en el “Hay festival”.
Abra debate sobre el periodismo investigativo. Juanita León, Pirry, Claudio Ronderos y Daniel Samper Pizano, padre del periodismo investigativo de Colombia, constituye un bocado de cardenal.
Esta claro que estamos ante un evento mayor. Este año, el canal institucional trasmitió el festival de música, ojala haga lo mismo con el “Hay festival” de literatura. Siempre he dicho, que lo mejor es el formato, una conversación abierta, que permite evitar el tono magistral y aburrido de ciertas conferencias. Estaré pendiente de las posibles novedades, pero aquí les dejo el programa completo.

 


 

sábado, 29 de diciembre de 2012

LA LIBERTAD NO ES UN TEMA SOLO DE FILOSOFOS

Ramin Jahanbegloo pública un artículo en el periódico el “País” de España titulado: “Como ser filosofo hoy en día” . Intenta resolver en principio  que hacen los filósofos en estos tiempos de un pragmatismo exacerbado. En su acápite se pregunta: “Entre las principales preocupaciones de la filosofía ha figurado el desafío planteado por el concepto de libertad y su plasmación social y política. ¿Por qué a los filósofos les ha preocupado el problema de la libertad? ¿Por qué la libertad es la cuestión más importante que debe tratar un filósofo? La mejor manera de responder con claridad a esas preguntas es examinar las consecuencias que comporta dejar de lado el tema de la libertad”. Creo que la filosofía tiene responsabilidades inaplazables en medio de la opacidad de la libertad en una sociedad donde el poder tiene un control absoluto sobre el individuo y ha sabido esclavizarlo con una sutileza impresionante.


Es cierto lo que afirma el articulista: “No hace falta decir que la libertad es la fuerza creadora que subyace tras el pensamiento filosófico, del mismo modo que la filosofía contribuye a la comprensión y la evolución del concepto de libertad. En consecuencia, los filósofos han intentado comprender la libertad de la forma más exhaustiva y crítica que han podido, no solo haciendo una aportación a su definición, sino a su propia materialización”. Desde que nacemos tenemos predeterminados muchas cosas de las que es imposible escapar. Esta es una de las grandes paradojas de la existencia. Quiero hacer énfasis en el concepto de libertad política, que ha sido preocupación más relevante, de los grandes pensadores del siglo pasado y en estos momentos vuelve a la palestra de la mano de filósofos como  Habermas, Zizet, Sloterjdkit, la academía norteamericana y algunos pensadores por fuera de la ortodoxia  como Onfray, para solo citar los más representativos.

Desde Aristóteles, hasta Rawlls la definición del termino libertad, en toda su amplitud viene seguida de la pregunta, ¿sí está existen realmente, sí es posible ejercerla a cabalidad? Recuerdo que la preocupacion de la escuela de Frankfurt giraba en torno a esta cuestión primordial, en su crítica vehemente del poder, que siempre la limita: “La Teoría Crítica se considera a sí misma como heredera de la teoría materialista y crítica marciana. Ya que es movida por los mismos intereses de transformación, y es producto de la misma horrenda realidad: la barbarie social de su tiempo. Impulsando de este modo a los hombres al despertar del sueño en el cual se encuentran, para que hagan uso de las posibilidades materiales y espirituales en provecho de la construcción de una sociedad racional” . En el fondo el tema  siempre es la libertad, desde la matriz Marxista que hace un análisis de la sociedad en general. Por ello, esta escuela “Pretende, al igual que la Crítica que hace Marx, perforar profundamente la superficie de la apariencia, y llegar al fondo de la realidad, con el único y fundamental objetivo de convertir al hombre, en agente protagonista de la transformación social, dada en el quiebre o derrumbamiento de los poderes económicos y sociales inhumanos, alienados” .

Pienso que nunca antes el individuo está tan inerme e impotente para ejercer el derecho inalienable de libertad desde todas las variables posibles. Está atrapado entre las vicisitudes del mercado, la sociedad de consumo que le configura la mayoria de sus deseos y su voluntad, creándole cada vez más necesidades y su vida, desde el nacimiento, está pedeterminada por esclavitudes escalonadas a través de un flujo de redes e información que limita su autonomía. El sujeto moderno no piensa por sí, sólo actúa en consecuencia. Nunca antes se había puesto la democracia en cuestión como ahora, se sufraga pero no se elige. El mundo está cayendo en un tipo de dictadura cargado de sutilezas y ordenes encubiertas que someten a la sociedad y al sujeto como tal. 

Para el constitucionalismo y asì esta sonsignado en las constituciones, este es un derecho inalienable y fundamental. Del ejercicio real y el respeto del mismo depende incluso el grado de civilización de un pueblo o estado organizado. De igual manera, si existe democracia real o no. A pesar de ello el ciudadano de a pie goza de poca libertad y vive entre aparatos de control. 

Este año que pasa ha dejado en evidencia las limitaciones  de la libertad y la situación fragil del ciudadano. Está claro que nunca antes hemos necesitado tanto de la filosofía, pensar es una necesidad hoy. El tema ha sido tratado desde todos los topicos, pero debe analizarse desde la perspectiva polìtica y partir de los causas que lo limitan, osea es preciso que la libertad como derecho sea una verdadera opción. Recuerdo el texto de Marcuse "Eros y la Civilizaciòn", que es un estudio sobre la sociedad pos-industrial, pero en esencia de la libertad despuès de la mitad del siglo XX y por supuesto del poder desde la óptica de los mecanismos que alienan al sujeto.El psicoanalìsis, constituyó un instrumente eficaz para descifrar estas ataduras. Cuestionaba al estado y a los poderes instaurados. Foucault, trabajò el tema del poder y del saber, las sociedades disciplinarias, buscó interpretar como estos dispositivos se expresan en el sujeto y la subjetividad, como afectan su libertad.  

Hay un texto de Hanna Arendt titulado " la libertad". Expresaba: "Las fuertes tendencias antipolíticas de la temprana cristiandad son tan familiares que la idea de que un pensador cristiano haya sido el primero en formular las implicaciones políticas de la antigua noción política de la libertad, nos parece casi paradójica".  La formulación se le acredita a San Aguistín, pero la pensadora Alemana establece: "Pero estoy convencida de que esta impresión se modificaría considerablemente si lo dicho por Jesús de Nazareth fuera tomado más seriamente en sus implicaciones filosóficas. Encontramos en estas partes del Nuevo Testamento una extraordinaria comprensión de la libertad, y particularmente del poder inherente a la libertad humana; pero la capacidad humana que corresponde a este poder, que —en palabras del Evangelio— es capaz de remover montañas, no es la voluntad sino la fe". Ella habla de ciertos fenòmenos automaticos de  la tierra y los compara ciertos fenómenos naturales y asimila estas al hombre y ciertos procesos hisricos. La libertad es uno de ellos y està coartada paradojicamente por la política. A pesar de la improbabilidad la libertad es un milagro. El tema suscita polemica, pues su ejercicio real es de suma importancia.No se puede olvidar que esta pensadora sufrio la persecucion de los nazis. 
Coetzee en su libro "Diario de un mal año" cita a Hobbes en un comentario muy lúcido sobre el origen del estado, tema que  sólo le intersa como referente del desarrollo de la libertad individual, comenta: ". Fuera del estado (La cosa pública, el estatum civitatis ) el individuo puede experimentar los goces de la perfecta libertad, pero la libertad no le hace ningún bien. Con el estado, en cambio conserva tanta libertad como necesita para vivir en paz (mientras) se priva a otros de la libertad suficiente para eliminarel temor que inspiran.....En resumen fuera de la cosa pública están el imperio de las pasiones, la guerra, el temor, la pobreza, la malda, la soledad,la barbarie, la ignorancia, el salvajismo; dentro de la cosa pública están el imperio de larazon, de la paz, la razon,la seguridad,la riqueza, el esplendor, el buen gusto, las ciencias y la buena voluntad". Agrega el autor con cierta ironía: Lo que el mito hobbesiano de los origenes no menciona es que la entrega del poder es irreversible. No tenemos opción de cambiar de idea, de decidir que el monopolio del ejercicio de la fuerza, codificado por la ley y el cabo lo que queremos, que preferimos volver a un estado natural". Nacemos subditos, ratifica con sorna. La política constituye el eje sobre el que  se centra el ejercicio real de la libertad. Es imposible escapar a esta naturaleza de la existencia, eso está claro.

Autores como Zizet y sloterdijk tienen excelentes trabajos al respecto, tocare el tema en un proximo artículo. He querido incoporar estos videos de Onfray, como prueba irrefutable de que: Pensar es posible.





jueves, 27 de diciembre de 2012

DE VUELTA A LA SEMILLA






El éxito de “El olvido que seremos” de Héctor Abad Facio Lince,  no se debió solamente a las calidades estéticas de unas memorias bien escritas, sino a un argumento especial para estos tiempos, que gira en torno a los recuerdos familiares, tema que es un bálsamo, gracias a la marca indeleble que le dejó su padre; un paradigma moral y un trabajador social excepcional de la ciudad y por supuesto del país, vilmente asesinado. Después de muchos años, escribió este extraordinario texto de memorias, en una especie de catarsis literaria, que es un bocado de cardenal desde la perspectiva líteraria. Desde este amor, va retratando la ciudad de Medellín durante el siglo  XX  y des-hojando sus recuerdos. Esta será la nuez que cala profundamente en el lector.  En estas navidades, cerca del cierre de un año nefasto para la economía, cuestionado por catástrofes humanas de toda índole, la intención es volver a la semilla. 
He querido buscar la distancia necesaria para que estos recuerdos tengan algún valor estético que les garantice su supervivencia.  Hace tiempo pienso en el abuelo Carlos. Tengo un recuerdo nítido de su figura imponente y hay aspectos de su personalidad que se han fijado en mi memoria de manera muy grata. Era un hombre muy alto. Estoy convencido que media mucho más de 1.80 metros. Siempre estaba muy elegante, con un sombrero clásico puesto con el estilo de aquellos detectives de películas  de los años cuarenta del siglo pasado, producidas en blanco y negro, que veo gracias a las repeticiones tan de moda hoy. Parecía un nórdico, bien peinado, de pelo blanco y abundante, su mirada era  penetrante y seria, con cierta altivez, pero lleno de un paternalismo cargado de rigor.

Fue un hombre típico de la región Cafetera Colombiana, ubicada en todo el centro de nuestra geografía.  Las principales ciudades de este país fueron construidas en medio de las tres cordilleras ramificadas de los Andes americanos, que la atraviesan de sur a oriente y que marcaron la personalidad de sus habitantes de manera intensa. Don Carlos Álvarez, nació en el viejo Caldas.  Estas tierras, son pura cordillera, muy cerca del nevado del Ruiz, un volcán dormido de más de cuatro mil metros de altura que mantiene en vilo a sus vecinos. Los pueblos y las ciudades fueron construidos por hombres fuertes, visionarios, ambiciosos en extremo, aventureros del Dpto. de Antioquia quienes ocuparon baldíos y tumbaron selva en el siglo XVIII dentro del proceso conocido como la colonización,  buscaban fortuna y nuevos negocios, convirtiéndolos con el tiempo  en ejemplo de perseverancia y trabajo. Cada pueblo y ciudad de esta región está construida a contra natura, en los picos de las montañas, en zonas que nadie se imaginaria que nacerían urbes como las conocemos hoy.  El abuelo las conoció perfectamente. Recorrió extensas fincas de un aroma inolvidable, absolutamente sembradas de café arábigo, rosarios extensos de perlas verdes entre grandes arboles de sombra y platanales a granel, que produjeron el café mas suave y excelso del mundo, una clase trabajadora privilegiada, llena de comodidades en medio de mil violencias partidistas, crueles, tortuosas, con una clase dirigente emprendedora, nacida de un negocio que nunca se imaginaron que fuese tan bueno: La exportación del grano de café. El abuelo fue evaluador de la Caja Agraria, recorrió, midió y  aprendió a querer  estas tierras, gracias a su trabajo que cumplió copiosamente. Tuvo siete hermanas mujeres y dos varones. Nació en un hogar de rancia tradición.  Cuando uno piensa en esta generación, siente una profunda tristeza por una clase de hombres que desaparecieron definitivamente. Para Don Carlos la palabra era una escritura, fue siempre estricto con sus citas a las que nunca faltó, cumplidor al extremo.  Su hija Ana me habló, que pese a su sueldo de gerente, que era muy holgado, pero nunca de rico y tener una familia grande en comparación a las de hoy, nunca les faltó nada  y sus hijos fueron a buenos colegios. Siempre fue cabal a la sociedad encopetada y exigente que le tocó por morada, pese a ello nunca desperdició en lo más mínimo sus activos.

Yo tengo recuerdos muy claros del abuelo. Su vida transcurría dentro de una rutina implacable rozando más o menos los setenta y cinco años.  Se despertaba muy temprano pese a estar jubilado y con una situación estable. Era maniático de los noticieros, los escuchaba  las veinticuatro horas del día. Antes del desayuno ojeaba el periódico regional y se arregla en medio de un verdadero ritual. No se enteraba de la política, la vivía con pasión partidista. Era un liberal ortodoxo, cumplidor de los estatutos del partido y un recio opositor de las disidencias a las que condenaba con fervor de militante.  El abuelo tenía una autonomía irrenunciable para todo, la cual solo cedió en los últimos meses de su vida por las vicisitudes de su enfermedad.  Hizo un capital considerable a base de ahorros y negocios que solamente él manejaba. Como suele decirse, al abuelo nunca le falto el efectivo. Su conversación estaba siempre llena de preguntas, solía indagar con la esclerótica de quien siempre considera que nada se come entero.  

Manizales es una ciudad construida a 2200 metros sobre el nivel del mar en plena cordillera central que la hace absolutamente especial. En esta ciudad se sube o se baja. Sus grandes lomas son emblemáticas y su topografía hace que  sea un entramado de calles empinadas, de barrios escalonados, que desde lejos parecen un pesebre, unos encima de otros en un orden extraño pero hermoso. Mantiene una limpieza impresionante. Aquí todo funciona. Vivió un larguísimo periodo de bonanza cafetera que le permitió un progreso superior al promedio nacional, por esta época se fundaron muchas universidades y gracias al esfuerzo de unos pocos, estas han gozado de un nivel educativo por encima del nivel nacional. Sus habitantes son de una altivez y dignidad excepcional, producto de una fe inquebrantable en su abolengo y origen especial, llenos de títulos y apellidos nobles, qué los llena de un orgullo que nunca cede, el cual se ha convertido en un activo social  de familias muy conservadoras y tradicionales, que han cuidado de este valor ficcional frente  a la presión del dinero fácil y el ascenso espureo corriente por estos tiempos. Esta ciudad es como una gran tortuga, cuya cresta es la carrera 23, la artería que la atraviesa y de la cual se desprenden sus principales calles, como largas franjas de tela. El abuelo recorría la 23 como todos los Manizaleños con la dignidad de quien  ama profundamente su terruño.  En estos años, le admiraba viéndolo salir solo, pese a su edad, con su sombrero de copa, su ropa impecable como sí se tratará de un compromiso especial. Lo veía llegar siempre puntual al almuerzo, con las nuevas de la ciudad y sus comentarios cortantes por lo que fuera.

Sí alguien me preguntará por sus cualidades no sabría cual relvar en esencia. Su vida es un ejemplo de todo lo que un hombre debe ser. Amaba arreglar cualquier cosa descompuesta, tenía la manía de revisar todo, nunca le hizo falta su buena caja de herramienta y solía meterle la mano a lo que viera dañado y correspondiera a sus habilidades.  Todos sus hijos hombres de incluso algunas de sus hijas heredaron este talento.

Otra cualidad era el orden en sus cosas. Planificaba en exceso y era un cumplidor exagerado de sus compromisos.  Nada dejaba al azar.   La relación con sus hijos da como para una novela de Jane Austen.  Alguna vez escribiré sobre este tópico.

Su muerte nos conmovió a todos. No solo por lo que hizo y formó, sino por el inmenso vacio que aun sentimos.  En ocasiones siento que el abuelo sigue vivo y que el espíritu cuida a los suyos como siempre lo hizo.  Ciertas lecturas me han enseñado que existen personajes anónimos que cumplieron una tarea ejemplarizante en la sociedad. E abuelo fue uno de ellos.