domingo, 10 de febrero de 2019

DOS LIBROS ENTORNO A LA LECTURA


Hay momentos en que las coincidencias te remiten a libros que tocan temas paralelos sin habérnoslo propuesto. Me encontré en una biblioteca pública de Medellín, el libro de Virginia Woolf,  "Horas en una biblioteca", reúne todos los textos críticos de la autora y ciertos relatos, se devela  su capacidad de apreciación literaria, el itinerario de sus lecturas, y algunas claves sobre su relación con autores de su predilección que resultan importantes para entender su obra.
El primer artículo, pese a lo corto parece un ensayo, es sobre la lectura, aquella que se hace desde el simple placer que representa esta actividad, frente a esa otra que está sustentada en un interés específico.
El hombre que lee por erudición se diferencia de aquel que lo hace desde la simple condición estética, desde una pasión incontenible, que se acrecenta en la medida que reconocemos su valor,  por los grados de intromisión especiales que nos da la  lectura de ficción, llámese poema, novela o teatro.
Este libro tiene piezas críticas sobre Kipling, Melville, Dostoievski, Conrad, la poesía inglesa, los autores de su predilección, muchas veces desconocidos para mi y sobre aspectos concretos del mundo creativo y la literatura, del arte de escribir.
Hay un texto en este libro que se llama “El arte de la ficción”,  todos los amantes de la literatura deberíamos leerlo, nos acerca a la escritora de manera especial,  nos muestra el ADN creativo de  Virginia Woolf. Libros como este, son un dialogo inteligente con una escritora cuya vigencia es indiscutible, son realmente una oportunidad de conocerla a fondo. El libro de 364 páginas es una joya, fue editado por Seix Barral.
El otro texto es de Terry Eagleton, se llama: “Cómo leer literatura”, es un verdadero tratado de cómo abordar la literatura, es una guía para lectores de ficción.  Pese a que no lo reseñan como un manual para principiantes, constituye una escrutación rigurosa sobre la lectura, el lenguaje y como debemos abordar las obras de ficción, los mínimos presupuestos que debemos tener en cuenta en este tópico.
Abarca autores como Shakespeare, Jane Austin, Samuel Beckett y JK Rowling. La relación entre la funcionalidad y el lector, los ámbitos de esta articulación, por lo tanto aborda la imaginación creativa, y “la tensión entre lo que la obra dice y muestra”.
Hay un capítulo referido al personaje y se remite a las grandes obras, estos seres, que son más inmortales, diferente a los propios autores, siempre requieren una mirada e interpretación rigurosa, cada personaje se debe a su lector, pero hay premisas críticas que nos ayudan a entenderlos desde una perspectiva estética más lucida, este texto es una buena guía al respecto.
El capítulo final, habla del valor, que hace a una obra mala o buena. Este es un verdadero bocado de cardenal que nos obliga a abordar este excelente texto formativo. Las claves del éxito de un libro son muchas. Solo aconsejo a mis lectores su lectura

martes, 5 de febrero de 2019

‘ORDESA’: EL MEJOR LIBRO DE 2018



Esta novela ha sido un éxito total en ventas en España y Latinoamérica, tiene el aval de grandes críticos y escritores que de por sí confirman de alguna manera los destellos que hasta la fecha  suscita, no la he podido conseguir en las librerías de Medellín Colombia, en todo caso espero leerla muy pronto. He querido traer la crítica escrita por Juan José Millas en la revista “Babelia” del periódico “El país” de España, con el único propósito de inquietar un poco el sonajero alrededor de este texto. CESAR HERNANDO BUSTAMANTE
JUAN JOSÉ MILLÁS
14 DIC 2018 - 18:22          COT
La obra de Manuel Vilas llegó a las librerías cabalgando sobre una ola de espuma que al retirarse la dejó en la orilla.

Ordesa es el resultado de una hazaña verbal en la que las oraciones gramaticales se despliegan ante los ojos del lector al modo de un grupo de fuerzas especiales dispuestas a conquistar un nido de ametralladoras. Por nido de ametralladoras entendemos los lugares comunes que podrían haber arruinado sus páginas al acometer Vilas la historia de una familia estándar en la España de los sesenta hacia delante, más o menos. Si al referir tramas originales la lengua nos arrastra de manera inclemente al tópico, ¿cómo defenderse de él al describir una familia normal en una ciudad de provincias homologada hasta el paroxismo? ¿Cómo no tropezar en vulgaridades costumbristas al relatar las aventuras y desventuras de un viajante de comercio, experto en telas, que va de un sitio a otro en busca de la sombra de un árbol bajo la que aparcar su Seat 1430, símbolo de una victoria textil en una España de alpargata? ¿Cómo no caer en sentimentalismos reglados al evocar los delirios de grandeza de la madre muerta, de un abuelo suicidado, de un tío incapaz de salir adelante, de la roña generalizada desde la que el narrador surge a la vida y al alcohol y al matrimonio y a la paternidad y a la literatura?.

“Ordesa es la carta del náufrago que esperábamos desde hacía años”
¿Cómo hacerlo?
Con estrategias gramaticales, suponemos. Así, la sintaxis de Ordesa recuerda a veces al movimiento de las olas del mar. Las ves venir cargadas de retórica, dispuestas a dejarte con la boca abierta, pero las ves retirarse enseguida abandonando sobre la superficie tersa, como recién afeitada de la arena, pequeños restos biológicos o antibiológicos: un cangrejo chico al que le falta una de las pinzas, una estrella de mar, un conjunto de algas descompuestas, una piedra con la forma de un dedo índice, un peine de plástico desdentado, un frasco de colonia vacío, una lata oxidada de pastillas de mentol, un zapatito de bebé, una cáscara de naranja… Una representación del mundo, en fin, donde siempre esperamos hallar la botella del náufrago con la carta de petición de auxilio o el mapa del tesoro. La buscamos cada vez que bajamos a la playa, no importa que tengamos 6 años o 60. ¿Por qué? Porque esa carta la escribimos nosotros mismos en otra vida para darle sentido a esta.

 ‘Ordesa’: el mejor libro de 2018
Ordesa es la carta del náufrago que esperábamos desde hacía años. Llegó a las librerías cabalgando sobre una ola de espuma que al retirarse la dejó en la orilla, abandonada entre una cantidad notable de restos de lo más variado. No destacaba por su título ni por su portada, tampoco por el nombre de su autor, que no era conocido fuera de determinados circuitos. Pero bastaba leer la primera página para advertir que aquella llamada de socorro venía de lo más hondo de nosotros mismos. Nos reclamaba porque en cierto modo, además de sus protagonistas, éramos también sus autores. Parecía una obra colectiva porque veníamos de ahí, de los mismos paisajes morales que se describen en el libro, de las mismas ambiciones económicas, de idénticos anhelos estéticos, de semejante locura. Describía con palabras nuevas, ordenadas de una manera insólita, lo que habíamos sido y aquello de lo que pretendimos salvarnos. Por medio de una prosa que iba y venía en un vaivén hipnótico, alternaba la fiereza con la piedad, el sí con el no, el ahora con el ayer. Total, que tras leer esa primera página nos la llevamos a casa.






domingo, 27 de enero de 2019

DIARIOS Y APUNTES DE TRES GRANDES DE LA LITERATURA


Leer textos que fueron escritos sin la intención de ser publicados, sin ninguna pretensión, desde el desasosiego, la soledad o el simple desahogo, a través de esos mecanismos de trasferencia que se dan desde la escritura, es un lujo, más cuando vienen de Elías Canetti, Adolfo Byo Casares o Robert Musil.
Desde su publicación, supe que los diarios de las conversaciones entre Byo y Borges constituían un tesoro invaluable. Cada anotación es una huella de lucidez de dos escritores que solo vivieron para la literatura. En las primeras entradas: 1931-1946  nos va mostrando el itinerario de una amistad que abrevaba en los buenos libros, una crítica excelsa y una búsqueda de sentido de sus lecturas más próximas. Entre caminatas, casitas de barrios del viejo Buenos Aires, quintas de Adrogué y “de interminables, exaltadas conversaciones sobre libros y argumento de libros”, comidas todos los día en la casa de Byo, se fueron construyendo estas páginas que no son otra cosa que un recorrido por la literatura universal y una radiografía del mundo creativo. Expresa Byo: “Por dispares que fuéramos como escritores, la amistad cabía, porque teníamos una compartida pasión por los libros. Tardes  y noches conversábamos de Johnson, de De Quincy, De Stevenson, de literatura fantástica, de argumentos policiales, de L”Ilusion Comique, de teorías literarias, de las Contrerimes de Toule, de problemas de traducción, de Cervantes, De Lugones, de Góngora y de un Quevedo, del soneto, del verso libre, de literatura China, De Macedonio Fernández, De Dunne, del tiempo, de la relatividad, del idealismo, de la fantasía metafísica de Shopenhauer, del neo criol de Xul Solar, de la crítica del leunguaje de Mauthner”.
En el prólogo de los diarios de Robert Musil existe una aclaración pertinente y puntual sobre los mismos que es sificiente para relevar su importancia: “Estructurados en grandes círculos concéntricos que en ocasiones se entrecruzan o interpolan temáticamente sin voluntad de culminación resolutiva alguna, lo que hace de ellos una genuina obra abierta. Estos diarios son más que viruta  del taller en el que tomó cuerpo literario decisivo “El hombre sin atributos”. Por qué más allá del pretexto puntual de estas anotaciones a las que el autor dedicó parte del esfuerzo durante cuatro cargadas décadas- reelaboración narrativa de muy diversos hechos y ocurrencias,  temas de posición sobre acontecimientos históricos o cosas y personasque en algún momento pudieron cruzarse en su camino, lecturas, reflexiones sobre una gran novela o trance,  no menos largo y complejo de gestión-, lo que realmente adensa aquí,  página tras página, su presencia son los grandes temas/problemas cosmovisionales, teóricos-literarios, filosóficos y artísticos de ese gran escritor doblado de pensador o pensador doblado de escritor que fue Robert Musil”. Realmente este es un viaje hermoso desde la esclerótica de una mente perspicaz y enciclopédica, que tomaba posición y escribía sobre lo divino y lo humano. Aquí encontré unas notas sobre Husserl excelente, pedagógicas, que nos devuelven a temas de suma importancia  y que olvidamos sin explicación alguna. Estos diarios son una buena compañía.
Los apuntes de Canetti, los que realmente nunca quiso que se publicaran, poderosos vislumbres, sobre la historia, sobre el arte de narrar, sobre los mitos, sobre los caracteres, sobre la guerra. Son “esbozos ensayísticos, tropismos, apólogos, citas, sentencias, epigramas, juegos verbales, impromptus, etcétera”.
Hablar consigo mismo constituye el eje de estos apuntes, esto nos permite conocer al escritor desde lo más íntimo de su mundo creativo. Son libros para leer sin ningún orden, para tomar cualquier página y conversar con estos grandes autores, son operas primas abiertas. Realmente es un deleite.

martes, 15 de enero de 2019

LAS LECTURAS DEL 2018 (2)


La última novela de Santiago Gamboa el escritor Colombiano se llama “Volver al oscuro valle”. Esta fue una de las experiencias como lector más gratas: varias historias entretejidas que tienen un factor común: La venganza, una mirada al pasado de personas que, por alguna razón tienen un eje que las une al final en tal propósito por esos azares del destino, que no son tan casuales. El autor desde cada personaje va tratando los temas que hoy agobian a la humanidad: El terrorismo, la migración, la xenofobia, la saturación de la información y por su puesto la soledad. El drama del regreso constituye el vértice desde donde gravitan estas historias. El punto que agrupa a varios de sus personajes es la vuelta al pasado, cada uno busca resolverlo. Entre capítulos va narrando las vicisitudes más del mundo creativo del poeta Rimbaud. Amerita su lectura, de verdad que es una muy buena novela.
Me encontré el año pasado en la biblioteca pública  la floresta en Medellín  una antología de ensayos sobre Gabriel García Márquez excelente, uno supone que sobre Gabo se ha escrito todo y se sorprende de escrutaciones de este talante por lo novedoso, el texto se llama: “Gaborio artes de releer a Gabriel García Márquez”, no queda más que aconsejar su lectura, realmente hay un aporte valioso en el conocimiento de la obra de nuestro nobel.
Volví a leer al Marvel Moreno, la escritora Barranquillera, no solo su novela: “En diciembre llegan las brisas”, sino algunos relatos: “Algo tan feo en la vida de una señora bien, 1980 y El encuentro y otros relatos, 1992”, sus re-ediciones fueron un regalo para los que hemos valorado su obra, que como todo en este país se olvida.
Hablando de mujeres lúcidas, leí un texto que no conocía y que aún sigo trabajando, estoy hablando de Susan Sontag, los libros son: “Cuestión de énfasis” y “Estética del silencio”, volví a disfrutar su prosa exquisita, rigurosa, de una factura llevada casi a la perfección, cuando se trata de ensayos de literatura, toma posiciones y realiza análisis profundos y puntuales, focaliza desde una esclerótica particular en donde siempre aporta, desmenuza los textos sin caer en la dispersión.
Encontré las memorias de Marguerite Yourcenar, en un solo tomo. Publicadas por la editorial Alfagura resultan ser un bocado de cardenal.  Está compuesta por “Recordatorios” “Archivos del norte” y “Que la eternidad”. Es una escritora a la que siempre vuelvo, me deleita su prosa excepcional, perfecta, su obsesión por lo clásico, en general la excelencia de sus textos, su escritura alcanza niveles inigualables, su vida y por lo tanto su biografía es a todas luces atractiva, fue una trotamundo, recibió una herencia cultural muy rica, la pasión desmedida por la lectura, su  existencia definitivamente fue diferente a todo lo que he visto, más siendo una mujer que se enfrentó a las imposturas de una sociedad ortodoxa e iconoclasta.
Sebastián Pinedo Buitrago, publicó, texto que ubiqué también oteando en bibliotecas públicas: “Breve historia de la narrativa Colombiana”. Una amplia gama de libros, con un trabajo riguroso, con mucho peso intelectual y de una profundidad sin parangón, estos libros producidos en los centros de investigación de la mayoría de nuestras universidades no tienen la divulgación que amerita. Sebastián Pinedo Buitrago es un escritor e investigador de muchos quilates, que a favor de la literatura colombiana, nos entrega un trabajo formidable sobre la historia de la literatura desde sus autores más emblemáticos. Esta lectura fue de lo exquisito del año pasado.
Hay libros que nos han esperado por años. Editorial “La carreta” de Medellín, publicó hace unos años un texto llamado “Grandes pensadores de la política” cuyos compiladores son José Lopera Builes y Raúl Alberto Botero Torres. La virtud del texto lo representa la calidad de los pensadores, constituyen el eje del pensamiento político contemporáneo: Pierre Bourdieu, Norberto Bobbio, Nicolás Maquiavelo, John Rawls, Durkheim, Marx, Marx Weber, Gerardo Molina, Nicos Poutlanzas, Richard Rorty, Thomas Hobbes. Sus autores, los ensayistas de cada uno de estos textos, son académicos cuya trayectoria y lucidez no tiene duda, Per se, es sorprendente la perspectiva en que ha sido tratado cada pensador, las articulaciones con el momento y las variables que son ejes y conectores para instrumentar análisis puntuales.
Los relatos contenidos “En los mares del sur” de Louis Stevenson, sobre las experiencias y observaciones efectuadas en las islas Marquesas, Pomotu y Gilbert, escrito desde la perspectiva de un antropólogo (Este señalamiento es muy personal, ha sido señalado por otros de igual manera) al que se le adicionan cualidades literarias sin parangón, de una calidad indiscutible, con una prosa alucinante, e donde el autor, sorprendido por la capacidad de usurpación de la humanidad, que siempre suele tomarse lo que no le es propio, desconociendo a los otros, eso que llamamos civilización, que en este caso, como en toda conquista es un acto de rapiña. Estos viajes furtivos, en busca de una cura para la tuberculosis, resultan ser una crónica que desde la esclerótica de un hombre Europeo, sin ninguna pretensión, quien se  sorprende ante la inconmensurable riqueza de estos pueblos del pacifico frente al entramado que significa la conquista e invasión de quienes se abrogan un derecho, desconociendo a los nativos, sus ancestros y por su puesto tradición. Estas crónicas, son de una factura perfecta, se dejan leer con tal agrado, que al final parecemos estar leyendo una novela de aventuras.  Volver por estos libros es abrevar en la fuente, en aquellos escritores que resultan ser precursores de generaciones enteras.  Stevenson definitivamente es un maestro.
En la próxima entrega terminaré este periplo que espero no canse a mis escasos lectores.





sábado, 5 de enero de 2019

LAS LECTURAS DEL 2018 (1)


Los balances en materia de lecturas siempre resultan variopintos en un año, es mi costumbre visitar asiduamente las bibliotecas públicas en pro de descubrir esos autores que por alguna razón nunca hemos leído pese a lo importantes o en el caso contrario, no se explica el hecho de ciertos libros de una calidad absoluta siguen siendo tan poco conocidos, su divulgación es casi cero. Por otro lado, siempre se publican textos nuevos que confirman la calidad de un autor o como suele suceder nos encontramos con autores desconocidos, hablo desde mi experiencia personal, al final estos escritores resultan una verdadera revelación.
Colombia produjo todo tipo de textos sobre historia, una especie de retrospectiva desde ópticas novedosas para entender lo que nos está pasando, es una especie de revisión del posconflicto mirando el pasado desde el presente que parecemos no entender ni descifrar. Gamboa, enrique Serrano, Antonio Caballero, Enrique Santos Calderón, Jorge Orlando Melo,  el ex ministro Ocampo.
De la academia, continuo leyendo gran parte de la obra de Jesús Bejarano, universidad nacional,  un economista y el primer consejero de paz quien fue asesinado hace mucho tiempo, no solo escribió sobre la violencia en Colombia, sino que es el hombre  más sabio del país en desarrollo rural, sus escritos son de un rigor que no tiene parangón, hay ciencia en cada ensayo.
Foster Wallace  “En cuerpo y en el otro”, quince ensayos traducidos al español, que ratifican la grandeza de este escritor norteamericano. “La contravida” de Philip Ropth. Descubrí un trabajo de la academia Colombiana sobre Borges que me impacto de sobremanera: “El humano adjetivo de la poesía” de Inés Posada, de la universidad Bolivariana de Medellín. Leí del Colombiano Roberto Burgos Cantor, que murió este año, "Ver lo que veo", premio nacional de literatura que confirman sus dotes de narrador, lamente mucho su muerte y su vida marco toda una época, pese a que sufrió los embates del triunfo avasallante de Gabo que opaco a casi una generación valiosa, con el tiempo obtuvo los reconocimientos de la crítica y del público. En diciembre leí 'Somos luces abismales', el más reciente libro de Carolina Sanín, este amerita una reseña especial y el libro 'Cómo perderlo todo', la novela más reciente de Ricardo Silva Romero, este excelente autor Colombiana mantiene su calidad, de igual manera prometo un comentario sobre este texto.
De Valodia Teotelboin, un excelente escritor Chileno, ensayista, poeta, novelista, casi olvidado, encontré el texto: “Los dos Borges”, un verdadero hallazgo, diferente a todo lo que he leído sobre este gran escritor, ameno y constructivo.
Leí gran parte de los textos cortos publicados por EPM de Medellín: ”Palabras rodantes”, libros para leer en el metro y que deben seguir rotando a otros lectores una vez aprovechados, una antología de textos cortos de lo mejor de la literatura nacional e internacional, un verdadero bocado de cardenal, un proyecto valioso y una forma de crear lectores en medio de las rutinas del día a día.
Llegaron a mis manos dos antologías periodísticas de Gabo, una publicada por el nuevo periodismo iberoamericano, Fnpi, de la mano de la “Organización Ardila Lule, de hace muchos años, con una calidad indiscutible, realmente me la encontré de coincidencia en una biblioteca pública y la otra lanzada en diciembre de Randon House editores.
Ensayos de literatura, una joya pasó por mis manos: “Paisajes en movimiento” del Venezolano Gustavo Guerrero, fue difícil conseguirlo, pero mí único consejo, hay que leerlo cuanto antes. Mire lo que escribe Patricio Pron:  “Guerrero, quien es profesor en la Universidad de Paris Seine y editor de los hispanohablantes de Gallimard, había escrito ya acerca de esas condiciones en libros como La estrategia neobarroca (1987), Itinerarios (1997) y La religión del vacío (2002), pero es en su nuevo libro donde los temas de la literatura hispanoamericana y el cambio cultural adquieren protagonismo en su obra.Paisajes en movimiento aborda ambos a partir de los ejes complementarios del tiempo, el mercado y la nación (o su abandono) en la literatura en español producida entre 1990 y 2010 aproximadamente; lo hace recurriendo a la producción crítica de Reinhart Koselleck y Andreas Huyssen, Paul Virilio, Hartmut Rosa y Francine Masiello, pero también a la de críticos latinoamericanos como Reinaldo Laddaga, Gabriel Zaid, Ángel Rama, Beatriz Sarlo, Néstor García Canclini y Octavio Paz”.
Por último, en este entrega, pues pienso culminar mi reseña de lecturas con otro artículo, espero no aburrirlos, quiero hablar del libro de Vargas Llosa: “La llamada de la tribu”, que describe la historia intelectual de este gran escritor, desde su juventud impregnada de Marxismo y existencialismo Sartreano, al liberalismo de la madurez. Este texto es extraordinario. Conoceremos a fondo a: Adam Smith. José Ortega y Gasset, Friededrich Von Hayek, Karl Popper, Raymond Aron, Isaiah Berlin y Jean Francois Revel.






miércoles, 26 de diciembre de 2018

LUIS Y BLANCA (RELATO)


León Tolstói en su emblemática novela “Ana Karenina” escribe: “Todas las familias felices se parecen unas a otras; pero cada familia infeliz tiene un motivo especial para sentirse desgraciada”.  En un mundo donde todos los mitos se mueren, se diluyen, nada perdura, lo efímero es la constante, las parejas se separan en muy corto tiempo, siempre por motivos insustanciales y vacuos, Luis Fernando Ángel y Blanca Duque, celebran esta navidad 25 años de casados. Para ello han preparado dos eventos, por fuera de ciertos protocolos tradicionales, convencidos que tienen muchos motivos para hacerlo.
Pocas parejas se ajustan tanto el uno para el otro como esta. Cuando conocí a Luis hace 17 años, quede impertérrito, un hombre más alto que el promedio, parece un personaje de novela policiaca de la baja Renania, lúcido de sobremanera, con un humor negro lacerante, cuando las mareas crecen, resguarda sus preocupaciones muy bien, en una especie de lobotomía intencional, creo, que nunca pierde el control pese a los temporales que lo asedien, al final, las respuestas frente a las vicisitudes están siempre a la mano. Para esa época un proyecto comercial, con algunos asociados, hacer muebles, con carpintería propia, daba señales de morir muy pronto, prácticamente no tenía futuro. Nunca lo vi ante este impase fuera de sus cabales, menos desesperado. Mesurado, así este bailando sobre el filo de la navaja. En una decisión trascendental en su vida empezó a pasar hojas de vida con una perseverancia casi religiosa. Es un hecho,

domingo, 9 de diciembre de 2018

UNA AÑO DE LECTURAS Y REFLEXIONES LITERARIAS l


Entre el encantamiento con algunos autores nuevos realmente maravillosos y la re-lectura de algunos clásicos, se me fue este año. Confirme la calidad de una generación absolutamente renovada y consolidada de Hispanoamérica, la que trataremos de recordar en esta entrada, una producción literaria descomunal e inabarcable, de mucha calidad. Hablaré de algunos autores emblemáticos.
El cultural, la revista española revela algo de suma vitalidad con algunos novelistas de la península, los que quiero traer a colación a propósito del tema: “Julia Navarro lleva más de cinco millones de ejemplares vendidos de sus siete novelas; la trilogía de Santiago Posteguillo sobre Escipión superó el millón de copias; Javier Sierra alcanzó los tres millones de volúmenes de La cena secreta y ocupó un lugar de privilegio entre los best sellers del New York Times, y Eva García Sáenz de Urturi es un secreto a voces, con más de cien mil volúmenes vendidos en tres días de su último título, Los señores del tiempo. Los superventas arrasan, y no hay prejuicio que valga ni que les calle. Ya no”[1]. Expresa Nuri Azancot, quien escribió el artículo: “Después de décadas de estar bajo sospecha sólo por arrasar en las listas de best sellers es ahora -cuando vender mucho es vender cada vez menos-, cuando los autores más populares se reivindican sin falsos pudores. Son los únicos (junto al fenómeno de Patria, de Fernando Aramburu, que sobrevuela toda etiqueta) que cuentan sus lectores por millones. A fin de cuentas, como Julia Navarro (Madrid, 1953) dice, “hay libros que se venden por miles y que son extraordinarios, hay otros que se venden por miles y  no tienen tanta calidad literaria, pero también hay muchos que carecen de esa calidad y no se venden y libros  paradojicamente que sí la tienen y tampoco se venden”. Es cierto, he leído a Julia y de hecho sus novelas son buenas y entretenidas, de Posteguillo me gusta casi todo lo que ha publicado, es un escritor acucioso, la pléyade del mundo cultural, ciertas élites intelectuales los  miran con desdén, ellos siguen vendiendo.
En Colombia sucedió con algunos escritores de una calidad absoluta, nunca tuvieron el reconocimiento que merecían, pasó con German Espinosa, lo mismo  con Burgos Cantor, Rosero y muchos escritores de provincia.
Posteguillo Afirma, citado por el mismo artículo que: “con una narrativa lo más cinematográfica posible, cruzando historias, argumentos, plano contra plano, intentando transmitir al lector la sensación de que está viendo una película o una serie de televisión muy entretenida”. dilucida que no hay fórmulas que salven a un escritor del aburrimiento de sus lectores, algunos saben cómo hacer para que esto no suceda, lo cierto, las historias de este escritor están en los anaqueles de muchos textos clásicos, el las desempolva y las vuelve a contar a su manera. Otra cosa es su reconocimiento.
Relecturas: Empecé este año de nuevo la lectura de toda la obra de Gabo, ya hay un trabajo sobre la “La mala hora” y “El Coronel no tiene quien le escriba”, incluye la obra periodística. Estoy leyendo de nuevo a Roa Bastos, básicamente: “Yo el supremo”. Octavio Paz: “Signos de rotación”. Borges, como siempre, está ahí en la mesa de noche, su obra crítica de “Emece”, es encantadora.
Hubo un libro de ensayos de la universidad EAFIT, el cual encontré en una biblioteca  pública de mi barrio, de edición reciente: “El humano adjetivo de la poesía”, de Inés Posada, ya reseñado en este blog, me parece relevantes destacar. Es una lectura de la poesía humana absolutamente lúcida y existencial.   
Decidí hacer un trabajo sobre la pregunta: Por qué escriben los escritores y realmente ha implicado una investigación crítica y genealógica de la novela en sus origenes. Relecturas de Kundera, de Eco, Gabriel Vázquez, de diccionarios críticos casi abandonados y ensayos viejos pero puntuales.
Se publicaron muchos libros históricos en Colombia, destacó dos: “La historia resumida de Colombia” de Melo e “Historia de Colombia y sus oligarquías” de Antonio Caballero. Estos textos nos ayudan a comprender parte del conflicto colombiano. Incluyo en esta reflexión el libro de memorias de Enrique Santos Calderón “El país que me toco”, de suma importancia para entender los acuerdos de la Habana.
Leí de David Foster Wallace  “En cuerpo y en el otro”, quince ensayos traducidos al español, que ratifican la grandeza de este escritor norteamericano. “La contravida” de Philip Ropth, es una novela, me ha deslumbrado por su estructura y prosa, encontré una frase que me dejó imperterrito, de suma importancia para mi vida: Siempre existe la posibilidad de una existencia alternativa.
Seguiremos en la próxima entrada haciendo la presentación de lo que leí y descubrí este año en materia literaria.