lunes, 21 de mayo de 2012

LA REGION MÁS TRANSPARENTE




Este libro se publicó cuando Faulkner ya ha editado gran parte de su obra, “el Ulises”, tiene más de treinta  años de haberse lanzado con todo lo que ello implicó, “El hombre sin atributos” de Musil  es  un mito, Proust  cobró todas sus cuentas”: “En busca del tiempo perdido”, constituye un hito para la literatura universal.   Aun así,  esta novela, representa un aporte sin igual el cual traigo a colación, como un justo homenaje a su autor Carlos fuentes que murió esta semana.

Esta novela no tiene ningún orden, la narración está fragmentada y se superpone cíclicamente, en un rompecabezas disperso en apariencia, pero que responde a una estructura perfectamente intencionada, con dos planos que se superponen y que le sirven de soporte: El primero es la vision total de México: su complejo tejido  social, con el cumulo de contradicciones que la caracterizan y el otro, su historia, desde el pasado  precolombinos hasta el México  contemporaneo.

Esta yuxtaposición le permite entremezclar realidades, historias dentro de un juego ficcional que busca descifrar en esencia la memoria y el presente de una nación a través de sus personajes. Se juega con el tiempo y no existe un orden cronológico o una linea argumental ordenada desde esta dimensión.

Francisco Versace en un articulo publicado en la red escribe al respecto: “La región más transparente refleja una de las tendencias predominantes de su generación: en este caso, la novela neobarroca o novela del lenguaje (7). Aunque las preocupaciones políticas, económicas y sociales de Fuentes son primordiales en sus obras más importantes, su interés u obsesión por las posibilidades artísticas de las palabras hace pensar en obras como Rayuela de Julio Cortázar o Tres tristes tigres de Guillermo Cabrera Infante que constituyen de cierta manera, una aproximación a la pintura abstracta, o sea, la exploración de las posibilidades del propio medio casi independientemente de su sentido representativo.”

José Emilio Pacheco en el texto de homenaje publicado por la real academia Española señala enfáticamente: El tema de RMT es el fracaso de la revolución Mexicana en vísperas de su cincuentenario, su autor lo juzgó una revolución traicionada.  fue la primera y última novela sobre la ciudad de México, su mitificación literaria y su elegía anticipada poco antes de que la capital se disolviera en la catástrofe urbana llamada D:F, aglomeración informe que compite con los Ángeles en ser la última o la primera de las potsciudades del siglo XXI. Remata diciendo: la RMT ha sido para extinta ciudad de México, la capital como la gran prostituta de Babilonia, no en vano la novela está abierta y cerrado por la puta Gladys García.

La novela “Desborda los géneros y los incluía todos en fluir narrativo sin descanso. El cuento, el ensayo, la crónica, el reportaje, el poema en prosa, los diálogos de los vivos y los muertos, la biografía y el drama, el guion de cine, el elogio de lo mixto y lo impuro: todo era necesario para abarcar y para inventar una realidad a la que nadie se había enfrentado en toda su magnitud”.

Su lectura no es fácil, pero una vez se le toma el ritmo y cuando se evita el tic de creer que estamos en la típica obra que responde a un argumento lineal, se entra en los presupuestos sinfónicos de una obra prima excepcional. México discurre por sus páginas y el DF, sobre todo de los años 52 del siglo XX, está descrito en toda su locura. Aquí se muestra una generación desencantada.

Carlos Fuentes que creció en muchas partes: Panamá, Buenos aires, Brasil, Europa, anduvo hasta sus 16 años,  trashumante por el mundo en compañía de su padre, diplomatico de carrera,  Se sintió  Mexicano  de tiempo completo. Su familia es originaria de Canarias, entraron a México por Veracruz, lo que le hacía decir con vehemencia: Soy Veracruzano, vivió obsesionado por encontrar las identidades que explicaran las profundas contradicciones de su pueblo. Esta novela es un intento estético por obtenerla. Siempre ha buscado la simbiosis entre realidad e imaginación.

El nombre de la novela fue tomado de la frase del varón Humboldt cuando llega a México: la región más transparente y que también evoca en uno de sus poemas Alfonso Reyes. Su lectura es un buen ejercicio. Sobra decir que estoy en un relectura encantadora. Amanecerá y veremos.








lunes, 7 de mayo de 2012

JUAN JOSE HOYOS



En una tertulia espontanea con algunos amigos nos preguntábamos donde están los grandes cronistas de otros tiempos. Colombia ha sido tierra de excelente periodismo escrito, pero inexplicablemente este género parecía mandado a recoger por infinidad de razones.  En la conversación alguien nos refuto vehementemente y nos recordó la obra de este escritor Antioqueño, que es pura crónica.
Juan José Hoyos es un hombre enteramente dedicado al periodismo: Ha ejercido con mucho juicio su profesión desde hace veinticinco años o más. Escribe todos los domingos excelentes columnas, trabaja en la universidad de Antioquía dictando cátedra sobre la materia y ha realizado una tarea única sobre la historia del periodismo.
Lo más relevante sus escritos. Cuando lo leo siempre se me viene a la cabeza el excelente escritor Argentino Osvaldo Soriano, pues encuentro muchas similitudes. Su prosa es impecable. Marianne Ponsford escribió en el prologo de una antología suya llamada “el libro de la vida” con mucho acierto: “Son micro ensayos, cuadros delicados, instantáneas literarias, reflexiones que parten del hombre, pasan por el tamiz de la literatura y retornan al hombre. Son actos de fe en la palabra escrita”.
Sus libros son literatura camuflada de periodismo. Si usted quiere un cuadro vivo de nuestro país, debería leer a Juan José Hoyos. Nuestra tragedia, que es como una herida abierta,  está descrita desde lo más íntimo de su pueblo, desde adentro, atendiendo al ser humano en esencia. Sus crónicas además son como pequeñas notas autobiográficas. Siempre está contando la relación que tuvo con su padre, la que tiene con sus hijos, su experiencia como lector impenitente, las vicisitudes de su barrio, las historias más entrañables de su amada Medellín: del parque, del árbol de su cuadra, de sus amigos y las nostalgias que lo agobian que son muchas.
En un escrito  para la revista el “Malpensante” a propósito de la muerte del poeta Juan Manuel Arango quien fuera su amigo del alma, lo definió de tal manera que parece hecho para describirse a sí mismo: “ no podía entender cómo era posible que existiera una persona como él que era digamos, de cierto punto de vista, “un intelectual” de talla mayor, pero que al mismo tiempo era alguien que no hacía de la inteligencia un oficio insolente, un hombre tocado por la poesía, pero al mismo tiempo una persona común y corriente”.
El mayor elogio a este excelente escritor es decirle que pese a ser una persona en apariencia común, un ciudadano de a pie, tiene la virtud y el arte de trasmitirnos las crónicas relevantes de la vida en primer plano, como si tuviese una cámara, como esas tomas memorables del buen cine.
Su último libro “‘La pasión de contar”, el periodismo narrativo en Colombia', es producto de rastrear tres siglos de historias durante 10 años, con ayuda de estudiantes de periodismo de la universidad de Antioquia.” Así lo reseño el periódico “El tiempo”: Una combinación de paciencia, perseverancia, olfato periodístico, respeto por los que lo precedieron y una obsesión por narrar historias dio como resultado un libro que reúne 115 textos de narradores colombianos, desde el siglo XVII hasta el año 2.000.
Conoce la vida del capo Pablo Escobar como nadie.  Algunas de las buenas crónicas publicadas, son sobre este excéntrico personaje. Sería el mejor biógrafo, pues  siguió su itinerario delincuencial, su vida y tragedia desde mucho antes que fuera  personaje de  talla mundial.




“El libro de la vida” reúne una antología de sus escritos que aconsejo leer. Son frescas, bien escritas y agradables. Son pequeñas historias, llenas de calor humano y siempre atendiendo a lo más elemental de la existencia: Las personas y los hechos que son relevantes en medio de nuestra pesada cotidianidad.
Siempre digo que para un autor el mejor homenaje es leerlo. Son muchas las crónicas de Juan José Hoyos publicadas en la red. A propósito de las inversiones inmensas hechas por las multinacionales para explotar nuestro oro, aconsejaría leer el libro suyo: “El oro y la Sangre” que fue premio planeta. Adelante transcribo una pequeña biografía:


Medellín, 1953


Periodista y escritor egresado de la Universidad de Antioquia. Ha sido corresponsal y enviado especial del periódico El Tiempo, de Bogotá. Fue director y editor de la Revista Universidad de Antioquia. Ha publicado las novelas Tuyo es mi corazón (Planeta, 1984) y El cielo que perdimos (Planeta, 1990). También dos libros de reportajes: Sentir que es un soplo la vida (Editorial Universidad de Antioquia, 1994) y El oro y la sangre (Planeta, 1994). Con este último ganó en 1994 el Premio Nacional de Periodismo Germán Arciniegas. Es coautor del libro Janyama. Un aprendiz de jaibaná (Editorial Universidad de Antioquia, 2002). Ha realizado dos investigaciones sobre el reportaje en Colombia. La primera de ellas se titula Periodismo y literatura: el reportaje en Colombia (inédita). La segunda es Un pionero del reportaje en Colombia. Francisco de Paula Muñoz y El crimen de Aguacatal, (Hombre Nuevo Editores, 2002). En 1987 participó como escritor invitado en el International Writing Program de la Universidad de Iowa (Estados Unidos).Desde 1985 es profesor de periodismo en la Facultad de Comunicaciones de la Universidad de Antioquia. Trabaja como editor en la colección de periodismo de la Editorial de la misma universidad. También es director de la revista de periodismo Folios editada por la Especialización en Periodismo Investigativo de la Universidad de Antioquia. En la actualidad es columnista del periódico El Colombiano, de Medellín.











lunes, 30 de abril de 2012

LA FERIA DEL LIBRO 2012 EN BOGOTA


Las feria del libro termina al final creándonos una angustia inexplicable, una especie de delirio, un sentimiento de impotencia,  frente a la infinidad de libros y autores que se publican y que quisiéramos leer y  por falta de tiempo terminamos siempre aplazando. La globalización y la TIC, dentro de las cosas buenas que nos han traído, es acercar el mundo a nuestra casa. La literatura está gratamente disponible en la red: revistas, blog, libros en PDF, periódicos. Tenemos más de lo que podemos asimilar.  Esta relación se vuelve paranoica y es difícil no sentirse avasallado.

El invitado en la feria de Bogotá fue Brasil. Nos ha deparado escritores muy grandes. Estas mujeres son de mi absoluta preferencia: Clarice Lispector, Nélida Piñón, Cora Coralina y Julia Peregrino.  Será muy grato volver a leer a Jorge Amado y Guimararaes Rosa. A estos autores se les sumó una pléyade de nuevos novelistas que dictaron conferencias e hicieron conversatorios.

Estuvo Gay Talese, el periodista norteamericano quien no necesita presentación alguna. Autor de libros como Honrarás a tu padre, en la cual describe con crudeza a la mafia italiana, de perfiles de personajes como “Frank Sinatra está resfriado”, “Joe Luis” en su madurez o crónicas maravillosas como “New York, ciudad de cosas inadvertidas”, el hombre ya está por los 80 años, su charla fue un bocado. Hay una respuesta que traigo a colisión por ser muy disiente sobre esa estrecha relación entre ficción y realidad:

 Solo he escrito una pieza de ficción, en 1966. Una historia corta que la publicó la revista Mademoiselle, donde publicaba Truman Capote. Pero siempre preferí meterle narrativa a la no ficción que quitarle narración a la ficción. Muchas veces la gente de la que escribo no es tan interesante como lo era Frank Sinatra. Por ejemplo este mánager de los Yankees. Él no es interesante, no dice nada sensacional. Pero ahí está el reto. Y el hecho de que sea verdad es lo que la hace emocionante. Igual la podría inventar y está bien, pero tiene más valor que sea cierta. Además, en ficción hay muchos escritores buenos, en cambio en no ficción son pocos los que son buenos. Es cierto,  Gabo insiste que la realidad  supera la ficción, sobre todo en nuestros países.

Se lanzó la nueva novela del escritor Colombiano José Evelio Rosero, que habla “del paso del libertador por el sur de Colombia, en plena independencia. Se refiere a la derrota de Bolívar en la batalla de Bomboná, la rebelión del líder pastuso Agustín Agualongo, y la masacre del 24 de diciembre de 1822, en Pasto, ordenada por Bolívar y liderada por Sucre, entre otras. La novela está ubicada, paralelamente, en la Pasto de 1966, donde un médico-historiador, el doctor Justo Pastor Proceso López, pretende denunciar toda esta realidad de la historia de Colombia a través de una carroza de carnaval. El entorno familiar del doctor, su esposa, sus hijas, sus amigos -catedráticos universitarios-, el obispo de Pasto, el general Aipe, son otros de los personajes que alimentan además buena parte de la novela.”

En los Estados Unidos estos dos escritores son de culto y estuvieron en la feria: Jonathan Safran y Nicole Krauss. Revisten capítulo aparte, pero sobra decir que su presencia le da un realce sin igual a este evento.

En una conferencia abarrotada de curiosos se presentó el libro de Fernando Vallejo sobre José Rufino Cuervo, que abra que leer indefectiblemente pero que desde ya suscita polémica.

Se le rindió justo homenaje al escritor Colombiano Luis Fayad “los parientes de Ester” publicada por primera vez en 1978, “constituye una referencia obligada de la novela colombiana contemporánea”. Con ella resolvió muchos de los interrogantes que los lectores se planteaban sobre la inexistencia, entre nosotros, de la llamada novela urbana y que aun no recibe los reconocimientos que su obra amerita. William Ospina anunció su nueva novela, fue presentado por su sello editorial quien reeditará toda su obra y presentó  su libro de ensayos “la Lámpara maravillosa”, Santiago Gamboa habló de su novela “plegarias nocturnas”.

Esta y otra cosas sucedieron en la feria del libro de Bogotá que se terminará hoy y que definitivamente cumple un papel muy preponderante  en el fomento a la lectura y la divulgación y promoción del libro.




jueves, 19 de abril de 2012

FERNANDO BOTERO


Hoy cumple años el pintor más importante de Colombia y este, su entrañable país, le rinde homenajes a granel, le agradece a todo timbal su aporte como artista y la bondad inconmensurable que ha significado traer lo mejor del arte mundial para que el comun de nuestra gente lo conozca y diisfrute, además del patrocinio de dos grandes museos.  “Nació el 19 de abril de 1932 en Medellín (Colombia).  Su extensa obra es reconocida por niños y adultos de todas partes por igual. Es considerado el artista vivo originario de Latinoamérica más reconocido y cotizado actualmente en el mundo. Su obra lleva impreso un original estilo figurativo, denominado por algunos como "Boterismo", el cual les da una identidad inconfundible y conmovedora a las mismas, y se caracteriza por la interpretación que da el artista a diversas temáticas (el ser humano, la mujer, el hombre, sus sentimientos, pasiones, dolores, creencias, vicios, su cotidianidad, sus relaciones interpersonales, manifestaciones culturales, así como dramas, acontecimientos y personajes históricos, sociales y políticos, hitos del arte, hasta objetos, animales, paisajes y la naturaleza en general), con una volumetria exagerada y desproporcionada, ligada a una concepción anatómica particular, uso magistral del color y finos detalles de crítica mordaz, ironía, humor, mensajes sutiles, e ingenuidad.” la vida de Fernando Botero ha transcurrido en los más variados lugares, pero siempre con un punto de referencia fijo, que, pese a la distancia, ejercerá una influencia decisiva en su obra: Colombia. Hijo de un representante comercial afincado en Medellín, ciudad situada en el corazón de la provincia de Antioquia. La escarpada orografía de la región, atravesada por las estribaciones andinas y surcada por valles de difícil acceso, propician el entorno conservador en el que se desarrollan los primeros años del artista. Contra este ambiente habría de chocar el espíritu inquieto del joven, que muy pronto manifiesta su inclinación por el arte. Un episodio revelador es la expulsión del Liceo de su ciudad a raíz de la aparición de un artículo de Botero en el diario local, EL Colombiano, con el título "Picasso y el no conformismo en el arte", donde reflexionaba ya acerca de la deformación en la obra del pintor español y que las autoridades del centro, que ya le habían amonestado por la publicación de sus dibujos de desnudos en el mismo periódico; consideraron obsceno.

Botero es una figura muy especial desde la perspectiva de la crítica. No hay autor que en apariencia se repita tanto y mantenga una vigencia sin parangón en el mundo, su obra se cotiza muy bien y la importancia dentro de la historia del arte está descontada. La historia de cómo fue consolidando el etilo que lo haría famoso es curiosa y paradojal. En México 1956 después de un fracaso emblemático de una exposición en Bogotá,  bajo la influencia de los grandes muralistas, se va encontrando con su estilo después de impase pintando una obra,  la mandolina: “Botero mismo nos explica que él descubrió la posibilidad de aumentar el volumen de las figuras a través de la alteración de las proporciones, un recurso que significó un gran vuelco para su obra: “En ese entonces mi interés por el volumen estaba dentro del sentimiento italiano. Era lógico, había amplitud en el dibujo y exuberancia en el contorno. Pero un día, mientras dibujaba una mandolina de rasgos generosos, en el momento de hacerle el hueco al instrumento, lo hice muy pequeño y la mandolina adquirió proporciones fantásticas. Mi talento fue reconocer que algo había pasado”.  los maestros del Renacimiento, especialmente con Giotto y Piero della Francesca, las enseñanzas de Roberto LLonghi, cuyas clases frecuenta, y los escritos del historiador Bernard Berenson constituyen los pintores que influyen esencialmente en su formación artístico y en su formación, a ello se suma la admiración por Gauguin y el primer Picasso, para solo citar los más emblemáticos.

La crítica Ana María Escallon expresa con absoluta lucidez: "Botero significa la gloria, el éxito, el reconocimiento internacional. El gran pintor, el maravilloso escultor, el ganador de una generación entera", Para Escallón, Botero es "la Colombia que a nivel internacional nadie conoce: es la pintura, el arte y la cultura, y nada de guerrilla, aunque la pinta". Según la crítica, que fue directora del Museo de arte de Las Americas, de la Organización de Estados Americanos (OEA), Botero "sí tiene un lenguaje propio. Es quien logró encontrar en el paroxismo del volumen la manera de pintar su gran arte, su realidad" próxima. El arte de Botero, puntualizó, "hace pensar de otra manera, de interpretar al mundo de otra forma, y fue el primero que pintó la violencia" de su país, "y en etapas sucesivas, una violencia injustificada, hipócrita como la de Abu Ghraib".

Los que vivimos en Medellín celebramos su cumpleaños llenos de orgullo y agradecidos por todo lo que ha hecho por esta ciudad. El museo Botero, constituye un lugar no solo para conocer su obra, sino para estar en contacto con lo mejor del arte mundial.  Fernando Botero tiene mucho quedar todavía y esperamos la vida le depare mucho años. En todo caso su pintura ya ganó la eternidad.  En otro artículo hablaremos de su escultura.


miércoles, 11 de abril de 2012

RAFAEL POMBO “LA HORA DE LAS TINIEBLAS”


Siempre que pienso en este excelente escritor Colombiano, recuerdo  este poema compuesto por 61 decimas  escrito en 1855 la segunda etapa creativa. El ritmo y la temática  se anticipa al existencialismo filosófico de la literatura de mitad del siglo XX. La desesperanza que se decanta en sus versos, la posición intensa de un escéptico y desesperanzado hombre de letras, “propia del más genuino espíritu romántico”,  lo traigo a colación a propósito de su aniversario que se celebra a todo timbal en Latinoamérica:

Oh, qué misterio espantoso

Es este de la existencia!

¡Revélame algo, conciencia!

¡Háblame, Dios poderoso!

Hay no sé qué pavoroso

En el ser de nuestro ser.       

¿Por qué vine yo a nacer?

¿Quién a padecer me obligue?

¿Quién dió esa ley enemiga

De ser para padecer?



La obra completa de Pombo se publicó por vez primera en 1916, en cuatro volúmenes. El primero y el segundo contienen su obra poética; el tercer tomo lo constituyen sus traducciones, y el último encierra sus Fábulas y verdades, Cuentos pintados y Cuentos morales para niños formales, entre los que se halla relatos como Simón el bobito, La pobre viejecita, Mirringa y Mirronga 39 y Fuño y Furaño, que aún hoy en día son leídos por niños y adultos. Pombo dejó también numerosos artículos de crítica literaria.

Es un fabulista de tiempo completo. Su portal lo define a cabalidad: “En sus Cuentos pintados y Cuentos morales para niños formales, crea y recrea historias en verso que sobresalen, dentro de la literatura infantil hispanoamericana del siglo XIX, por su humorismo, desenfado e imaginación. Pombo es no sólo el gran clásico de las letras colombianas para la niñez, sino uno de los grandes iniciadores de esta modalidad literaria en la región”.

Algunos han señalado la falta de originalidad de sus fabulas e incluso lo tildan de copiar los temas, más no del plagiarlos que es diferente.  A estos críticos habrá que recordarles que la literatura se repite incansablemente. Pombo nunca intentó ocultar que algunas de sus composiciones infantiles provenían de popularísimos ritmos y melodías inglesas y norteamericanas. La misma sentencia persigue a Shakespeare y su grandeza crece con el tiempo simplemente por la calidad de sus obras.  

Muchos recitan sus fabulas sin imaginar que son de Pombo, están tan arraigadas en la memoria colectiva que poco importa quién las compuso, lo que dice de su popularidad y el papel moralizante y ético que cumple entre el pueblo, descontando aun de su atributos literarios, que son suficientes.

Estudió ingeniera para cumplir con un anhelo de sus padres, nunca ejerció seriamente su profesión.“El único puesto público que desempeñó fue el de Secretario de la Legación en Washington, que estaba a cargo del General don Pedro Alcántara Herrán. Cuando éste se retiró, Pombo actuó como Encargado de Negocios. Al caer el gobierno legítimo, se quedó sin ocupación oficial, pero permaneció muchos años en los Estados Unidos dedicado a trabajos literarios. A esta circunstancia se deben Los Cuentos Pintados, pues fue contratado por la Editorial Appleton para hacer unas traducciones de las que surgieron sus libros para niños. Luego regresó al país y se instaló en Bogotá, en donde permaneció hasta su muerte, ocupado en trabajos de arte y literatura. Fue Secretario Perpetuo de la Academia de la Lengua. Pombo fue también periodista. En su juventud, redactó, con Vergara y Vergara, un periódico literario: La Siesta. También publicó los periódicos El Cartucho y El Centro. Fue coronado en 1905 en el Teatro Colón. Cuenta Antonio Gómez Restrepo, uno de los críticos más conocedores de su obra, que después de la coronación, se recluyó en su lecho hasta su muerte en 1912. "Encerrado en su cuarto lleno de libros y de cuadros, pasaba sus días dedicado a la lectura, a escribir versos en minúsculos trozos de papel y a mantener una activa correspondencia con sus grandes amigos don Rufino y don Angel Cuervo”.

El poema que encabeza esta nota es de todo mi gusto por la vehemencia con que le reclama al creador por la existencia, por el sentido de esta vida y se siente “agobiado viendo pasar la gente en tumultos delante de sus ojos”. Al igual que Guillermo Valencia, este fue un poeta popular, un icono de la literatura que cayó inexplicablemente en el olvido.

Beatriz Helena Robledo describe  su personalidad: “Era un hombre nervioso, apasionado, con una extrema sensibilidad, sobre todo hacia las artes, angustiado por los asuntos trascendentes de la vida, la muerte, el amor, Dios, la naturaleza”.  Como buen romántico bebió en las páginas de Lord Byron. “Durante los diecisiete años que estuvo en Nueva York tuvo contacto con Ralph Waldo Emerson y Wadsword londfelow poetas muy reconocidos”.

En Bogotá, propiamente en el barrio la Candelaria se encuentra una fundación dedicada a conservar y mantener vigente su memoria y obra, función que cumple decorosamente. Este hombre que en sus últimos días me recuerda a Proust, encerrado y negándose a cualquier contacto social, volverá a revivir gracias a su aniversario. El mejor homenaje:  la lectura de su obra, junto con nuestros hijos.











    

 

lunes, 2 de abril de 2012

PIETRO CITATI


La crítica literaria  se enaltece con este connotado autor Italiano, quien ha publicado estudios y ensayos sobre escritores y temas mitológicos que incitan a la lectura y que constituyen verdaderos aportes por su interpretación excepcional y el desciframiento exhaustivo de la relación intrincada entre obra y autor desde tópicos muy particulares.  Amigo de Ítalo Calvino, es de suponer que esta entrañable convivencia fortalece su amor por la literatura. “Vive en Roma desde 1954, tras pasar tres años en Munich y Zurich. Entre 1954 y 1959 enseña italiano en las escuelas profesionales de Frascati y también en la periferia de Roma. En la década siguiente empieza a escribir para el cotidiano Il Giorno. Y entre 1973 y 1988, escribe en las páginas culturales del Corriere della Sera. Finalmente, desde 1988 es el crítico literario de La Repubblica. Su éxito está basado en en ensayo y asimismo en la narrativa. La biografía (Kafka, Goethe, Tolstoi, Proust), no es la narración de una vida sino la de una obra a partir de cierto momento Publica en Mondadori y en Adelphi. Tras su libro El mal absoluto, ensayo sobre la idea de mal absoluto en la literatura europea del siglo XIX, ha concluido una monografía sobre Leopardi y dos libros más.  En la reseña sobre su biografía de Kafka, escribe John Bamville:  «El método de Citati es singular y complejo: ha leído todos los libros de Kafka y probablemente todo lo que se ha escrito sobre él, y ha dado vida a un libro que no es una biografía sino más bien una meditación, ha escrito casi la vida de un santo … Con elegancia pero sin que podamos escapar, Citati nos acompaña hasta las profundidades de un alma … Gran parte del placer que experimentamos leyendo a Kafka está en la escritura. Citati es un estilista maravilloso». Esta es una de la característica más emblemática de sus ensayos, son pura literatura, sin dejar de ser estudios rigurosos. Están escritos escudriñando lo más íntimo de las claves creativas del autor, es un ejercicio de puro desciframiento, desde el conocimiento minucioso de la vida del autor estudiado y de la estrecha relación con los presupuestos estéticos que influyen en el texto.  Por eso Pepe Rodríguez ( El placer de la lectura) acertaba cuando escribió: Nos adentra en el submundo onírico kafkiano permitiéndonos sentir entomólogos de su trabajo, sus amores, sus miedos y sus anhelos. La realidad y la ficción, el sueño y la vigilia, la luz y la oscuridad se funden en una melánge tan densa, viva y palpitante como nunca la no-ficción había conseguido, más aún al tratarse de un personaje de culto tan conocido como Kafka. Interpretar mientras se relee cada una de sus grandes obras convierten este título en una enciclopedia kafkiana, la mejor que he leído hasta ahora, y que veo imposible mejorar, incluso el trabajo del traductor es inmejorable”. Esto se podrá decir de las demás obras.
Su libro “El mal absoluto en el corazón de la novela del siglo XIX, para mí es un bocado, cada uno de sus capítulos es una incitación a la lectura y un aporte de los aspectos más relevantes de la creación literario de cada autor y obra. Abre con un texto sobre Robinson Crusoe, habla del personaje, no del autor.  El protagonista de la novela sirve para conocer al autor en sus más esenciales pasiones y desordenes.  La ficción, se convierte en una variable tan real, como la vida misma. El ensayo sobre Potocki, utiliza el recurso inverso, su biografía permite desentrañar su obra. Están en este libro los autores más importantes del siglo XIX. 
El libro sobre Katherine Mansfield reviste caso especial. Esta autora, sinónimo de la transgresión, en este texto Citatin nos entrega las claves trágicas de su mundo creativo.
Sus estudios sobre mitología como “La luz de la noche: Los grandes mitos en la historia del mundo”, constituyen caso aparte. La mitología adquiere la importancia que estos tiempos, por razones que no cabe especificar, le han robado.
Sobra decir, que invito a leer este autor, que está disponible en las principales librerías.




lunes, 26 de marzo de 2012

CULTURA Y ECOLOGÍA


El periódico “El Colombiano” de Medellín todas las semanas publica una columna de Hernando Uribe Carvajal, un “Carmelita descalzo”, doctor en filosofía y especializado en psicolingüística, con una formación por fuera de lo común, quien desde la fe y la doctrina católica  abarca los más diversos temas. Su estilo me recuerda el padre Arrupe y  Teilhard  de Chardin. En estos  tiempos de escepticismo y ausencia de principios, encontrar personas de su cultura y formación doctrinal resulta un hecho importante.

Acabo de leer su libro: “Cultura y Ecología”. Este  es una visión católica  de esta intricada relación vital para la humanidad. Escrita desde la doctrina católica, soportada en muchos años de lectura, y desarrollada con los presupuestos metodológicos de la ciencia. Los soportes hermenéuticos del texto, no solamente la explican sino que  incitan a otras lecturas y por su puesto a profundizar en el tema.

Hay varios aspectos relevantes, que quisiera tratar.  En la introducción del texto se establece: “Los místicos tienen el secreto de la ecología: Como dar a cada cosa un trato fraternal, con sentido de relación de amor, de comunión, S Juan De La Cruz habla De la noche sosegada/En par de los levantes de la aurora/La música callada/La soledad sonora/ la cena que recrea y enamora". Esta visión cristiana de la ecología desde el amor, el reconocimiento esencial de este principio como tabla de salvación, a pesar de no ser nueva, pocas veces es asumida con tanta claridad y sin fundamentalismos. La relación “Cultura y ecología”, no solamente debe ser  pensada desde las crueles especificaciones de la ciencia, la estadística y el usufructo, sino desde el amor. Dentro de este contexto, con esta visión doctrinal, abarca el tema en su totalidad, sin olvidar en ningún momento los principales conceptos de la ecología. Es un recorrido serio, didáctico y ordenado con rigor.

De un amigo aprendí hace  tiempo un truco para evaluar la seriedad de una investigación: Lo primero que hay que hacer es ver su bibliografía. En este libro no solo se contemplan los autores esenciales para el desarrollo del tema, sino que están incorporados los principales conceptos  como referente. En el primer capítulo, denominado: "La casa de la humanidad y su deterioro", toma una cita de Thomas Berry, para abrirse en el tema a partir de la gravedad y el estado caótico del planeta y la incidencia del hombre en este perverso momento.  Desde aquí sabía, que estaba leyendo un texto bien fundamentado. Cuando citó al Doctor Augusto Ángel Maya, sobre la planificación confirmé mi presunción. En adelante todo fue una fiesta.
En un pequeño acápite denominado: "Cuatro polos esenciales de esta relación", constituye  para mí  la bitácora esencial desde donde desarrollará el temario: El yo, los demás, el cosmos y Dios.  Desarrolla el concepto de cultura: “Cultura es modo de relación de cada uno consigo mismo, con los demás, consigo mismo y con Dios”. A esta relación, que llama “relación cosmomeandrica" tomada de Pannikkar, es el referente  básico del trípode Ecología-ciencia y Dios.

El libro se lee con absoluta facilidad a pesar de la profundidad teórica. Desarrollar un tema de tanta actualidad desde la fe y con pleno conocimiento de la doctrina católica no es fácil. recordé  una tesis de grado donde estudiamos  "lo uno y lo múltiple" que va como anillo al dedo en esta relación de cultura y ecología. “Los místicos tienen una  apreciación penetrante de la visión cosmoteántrica. La experiencia de Dios les da un profundo sentido de la pluralidad en la unidad y de la unidad en la pluralidad. Son holísticos por vocación. Ven con naturalidad, las partes en el todo, el todo en las partes. Su experiencia con Dios los hace sutiles y realistas” Escride el padre Uribe Carvajal como punto de partida.

El tercer capítulo del libro lo denomina “Ecología: relación de amor con el cosmos”.  Aquí se descifra  la intrincada trama de esta relación vital. La cita sobre el relato de Babel con que empieza a desarrollarlo de antemano refleja la posición del autor frente al tema.  Expresa: "El relato de la torre de Babel capta una realidad esencial del hombre de hoy, víctima de los apegos, se desvive por construirse así mismo en un marco de realidades ficticias, lejos de Dios, atrapado por la codicia, vive seducido por el dinero”. En este capítulo hay un acápite denominado “Ecología y antropocentrismo” que podrá consultarse sin necesidad de leer todo el libro .

Al final, como buen cristiano, busca en la fe y el amor, la solución a la relación difícil del hombre con su entorno. Es difícil, encontrar un libro que desarrolle sabiamente desde la fe un tema científico sin entrar en fundamentalismos. Solo los invito a leer el texto.