sábado, 23 de febrero de 2013

MARIO ARMANDO VALENCIA ( 1 )


Mario es un escritor riguroso, un excelso poeta y un filósofo de muchos quilates pese a su juventud. Nacido en Manizales, es licenciado en filosofía y letras, magíster en literatura, y candidato al doctorado en Estudios Culturales Latinoamericanos. Es poeta, ensayista y crítico de arte, así como docente de Estética del Departamento de Filosofía de la Universidad del Cauca y de la maestría en Estética y Creación de la Universidad Tecnológica (UTP) de Pereira. Es autor de los libros Cascabeles para el gato: filosofía para poetas y poesía parafilósofos y Beatriz: lo femenino como categoría estética, entre otros. Es miembro del grupo de Investigación en Cultura y Política de la Universidad del Cauca y del Grupo de Arte y Cultura de la UTP. Nunca ha sido aceptado por la clase intelectual encopetada y acartonada de Manizales, pero la calidad de sus textos se ha impuesto por encima de estas intrigas típicas de provincia e inevitables en todo caso, son parte de la fauna social.
Quiero hablar de un libro suyo:” La dimensión crítica de la novela urbana contemporánea en Colombia”.  En un artículo publicado en una revista de investigación el autor expresa con absoluta claridad el propósito de su trabajo: “Este corpus teórico pretende dar cuenta de las posibilidades estéticas de la novela urbana crítica contemporánea como un nuevo género de arte urbano, y para ello presenta como horizonte de referencia una serie de novelas, a las que hacemos alusiones directas e indirectas, escritas y publicadas en Colombia en los últimos treinta años, en diálogo con el desarrollo de las artes visuales en el mismo periodo en el país”.
Hay dos variables que convergen sobre un mismo punto en el texto: Lo urbano y la novela urbana como tal. La novela así denominada resulta ser el vehículo inteligible en un tiempo y espacio determinado que desarrolla una visión estética a través de historias, idealizaciones y personajes concretos.
Empecemos por lo urbano como tal. El autor parte de un a priori especifico: “La tipificación, o, si se nos permite, la esencia semántica del calificativo urbano, se ha transformado radicalmente en el espacio-tiempo de la novela sobre la ciudad, en los  últimos doscientos años, por tres vectores fundamentales: el político, el social y el tecnológico, que a su vez constituyen los vectores que convergieron para permitir la aparición de la ciudad”. Imposible abordar esta investigación sin conceptualizar y definir cuál ha sido el desarrollo de las ciudades y de lo que denominas urbano en los dos últimos siglos, que resulta ser el espacio sobre las cuales se desarrollan las temática expuestas en la novelas que el autor toma como modelo . Myriam Duque en un trabajo sobre literatura urbana especificaba y citaba a José Luis Romero, al respecto: “ plantea cómo las ciudades fueron la pantalla en la que los cambios sociales se advirtieron mejor. La sociedad urbana que comenzaba a ser multitudinaria provocaba la quiebra del viejo sistema social de normas de normas y valores sin que ningún otro la reemplazara. Lo único claro era que había pasado el apogeo de la mentalidad burguesa y como la crisis de 1930 había desarticulado todo el sistema había que buscar soluciones. Uno de los pasos más importantes que se dio tuvo que ver con el cambio de relaciones que se establecían en cada país con las ciudades de la periferia a las que vendían productos manufacturados y compraban materias primas, Sin embargo, aunque se había acrecentado el desarrollo urbano también había desempleo y miseria. Entonces, lo que se produce después de 1930 es una ofensiva del campo sobre la ciudad que va a llevar a una explosión urbana que transformará las perspectivas de Latinoamérica pues las ventas disminuyeron y los precios se hundieron”.  Mario lo sintetiza magistralmente: “El logro, construcción, y algunas veces, diseño de este sofisticado artefacto, exigió como condiciones básicas, en la movilización de los factores social, político y tecnológico, el desarrollo a saltos gigantescos de los medios de transporte —buque-ferrocarril-automóvilmetro- avión—, así como una revolución espeluznante en el terreno de las comunicaciones —telégrafo-teléfonoimagen satelital-ciberespacio. Sólo comprendiendo ese complejo universo de tripulación, comprensión, transformación y vivencia del mundo, en sus distintos momentos y en sus distintas fases, podremos comprender el carácter y la semántica de lo urbano, en sus especificidades temporales, espaciales, socioculturales e históricas”. Esto en carta blanca quiere decir que las ciudades y los espacios urbanos sufrieron una metamorfosis que las trasformó sustancialmente y que son el caldo de cultivo para el desarrollo de una categoría de novela desde la perspectiva crítica.
A partir de estas definiciones y precisiones sobre lo urbano, la investigación se centra en la novela urbana como objeto estético especifico.” La representación narrativa” de estos espacios: “En ella encontramos los indicios que nos permiten comprender lo que implica un viraje drástico en el tema de la representación narrativa literaria, de la producida en y desde la base de una ciudad moderna hasta una postmoderna, esto es, desde las formas figurativas de representación hacia unas abstractas, y, más recientemente, conceptuales y mediáticamente virtuales”. A propósito del tema me encontré con un artículo de Arturo Almandoz en la red que no sirve de remate en este acápite y cae como anillo al dedo: “Las utopías y los mitos urbanos, así como la literatura, con frecuencia han anticipado la evolución conceptual de los procesos urbanísticos con mayor agudeza que las aproximaciones supuestamente "técnicas" o "especializadas", tal como lo advirtió Henri Lefebvre en La révolution urbaine. [12] En este sentido, también Paolo Sica insistió sobre la relevancia de la literatura como "reserva importante de meditación", afirmando que la ciudad recreada en la obra literaria se vuelve en sí misma "una de las dimensiones de la ciudad real (en su célebre Crónica de Berlín Walter Benjamin)  ".
El primer tema puntual que aborda, “son los principios estéticos de la novela urbana, crítica y contemporánea”: La tipificación, o, si se nos permite, la esencia semántica del calificativo urbano, se encuentra en el espacio-temporalidad radicalmente transformado al interior de la novela sobre ciudad, en los últimos doscientos años, por tres vectores fundamentales: El político, el social y el tecnológico, que a su vez constituyen los vectores que convergen para hacer aparecer la ciudad”. En esta parte desarrolla dos conceptos de suma importancia “Del plano y el mapa”.  Aunque el tema es desarrollado desde un corpus muy académico realmente se centra en la definición de los espacios reales y las idealizaciones que la novela genera desde el mismo, a renglón seguido habla de los lugares como interpretación, de lo público y lo privado, del tiempo de la memoria, en fin de aquellas variables especificas necesarias para el desarrollo de su investigación literaria concreta.
La segunda variable “la autonomía crítica de la novela urbana contemporánea colombiana” constituye la puerta que nos lleva de la mano a lo estrictamente literario, a la especificidad del tema. Esta la analizaremos  la segunda parte de este artículo.



domingo, 17 de febrero de 2013

STEPHEN KING


Es difícil escribir sobre un autor tan exitoso en materia de ventas y quien ha publicado más de treinta novelas, que se venden como salchichas en los últimos veinte años, algunas llevadas al cine con igual suerte. La controversia, sí se puede considerar a estas producciones como obras de la literatura y sí tienen algún valor desde esta perspectiva, aún es valida,  con menor intensidad que hace algún tiempo. Siempre he dicho que es difícil asumir la discusión por los dogmatismos que la alimentan y arriesgarse a dar alguna conclusión tajante al respecto es irresponsable, cada libro tiene su propio peso especifico, pese a que la estructura de estos textos por lo general,   son calcadas, lo que los convierte en un producto comercial de primera línea, con un mercado cautivo, creado con absoluto rigor para entretener, con un solo presupuesto, mantener al lector pegado al texto hasta la última palabra. Es un hecho, que muchas de ellas han logrado tener un valor literario incuestionable, es el caso de Stephen King, sus libros contienes todos estos elementos, pero hay ingredientes especiales relevantes.  “El padrino”, pertenece a este tipo de libros y  se vende, pese a tener más de treinta años desde su primera edición. Su estructura es perfecta, abordó un tema proclive al gran público, fue llevada al cine con una factura envidiable y hoy es considerada una de las mejores películas de todos los tiempos. Creo que el reto de descifrar algunos puntos relevantes de la obra de Stephen King es un ejercicio alentador.
Este autor como sus personajes ha tenido una vida cargada de afujías y presiones que muchas veces lo han desestabilizado. Su biografía en blanco y negro preceptúa su obra, la retrata en esencia. Antes de ser un escritor profesional, vivió dificultades múltiples, sucumbió al alcoholismo en alguna época, tuvo una situación económica cercana a la indigencia, fue víctima de un desempleo recurrente, en fin, mantuvo por largos periodos una absoluta ausencia de norte. En todo caso perseveró en la escritura, trabajó en diferentes empleos que fueron la sumatoria de experiencias  que le sirvieron para esos extraños y fantásticos argumentos. Su vida es diferente a todo lo que conozco, en un país que nos ha entregado verdaderos locos en esta materia, pero que han escrito obras de incuestionable valor para la literatura universal.
“Stephen King nació el 21-9-1947 en Portland, Maine. Tenía un hermano mayor, adoptado pues su madre creía ser estéril. Su padre les abandonó a temprana edad y su madre los llevó de un lado a otro del país, allá donde conseguía un trabajo (New York, Chicago, Wiscosin, Indiana...), hasta que acabaron por establecerse en Durham (Maine) donde su madre empezó a cuidar de su propios padres, ya mayores. Allí estudió, sufriendo las constantes burlas de sus compañeros (como le ocurría a Carrie) debido a su torpeza, continuas enfermedades y deficiencia visual”.  Este en principio es el tono permanente de su vida, de su atribulada biografía literaria, pero curiosamente cada circunstancia adversa, le sirve de pretexto para crear una novela, que desde la tensión más intensa, en situaciones límite, de terror en la mayoría de las veces, pero con una profunda carga psicológica, que el autor resuelve y estructura con una habilidad sin parangón.
Donde está el valor de sus textos. En la trama, la estructura y el estilo. Es directo, con una economía gramatical que no le quita ninguna riqueza literaría, aborda el centro de sus tramas desde la primera palabra, pero va abriendo el naipe en elubrucaciones y hechos que crean una sumatoria de interrogantes, que solo se resolverán en sus últimas páginas, pero que mantienen al lector, en vilo. Ningún tema es común, ni trata problemas de geopolítica, menos contemporanizando impunemente con los hechos del momento, crea sus historias  desde una perspectiva única, casi siempre psicológica, con argumentos y personajes excepcionales, siempre en situaciones límite. El segundo merito en sus obras es la estructura del texto propiamente dicha. Cada novela está armada a partir del tema especial, puntal, sobre el cual gravitará y es este el que prefigura su composición, desde donde arma su obra, que es un verdadero entramado. En este aspecto, parece un verdadero ingeniero, es impecable y el lector vibra con su lectura.
 Alguna vez contó que estaba escribiendo y su hijo empezó a molestarlo de tal manera, que él tuvo el sentimiento de querer eliminarlo, este pensamiento súbito, macabro, le hizo reflexionar  y de esta experiencia, más la vivida en un hotel solitario en  época terrible en lo económico, le dio el tema de su novela resplandor, que lo catapultó a la fama.
No se puede clasificar  de manera irresponsable como un autor solo de novelas de terror, como se le ha querido tildar. Basta mirar su extensa bibliografía para refutar esta sentencia.  Es un escritor de culto, pese a lo popular. Tiene seguidores apasionados. “1973 fue un año importante en la vida de Stephen King, pues otro sol alumbrará su horizonte desde este momento. Nace su primer hijo varón, Joseph Hill, lo que le llena de alegría pero pone su estado económico al borde del desastre. Logra un adelanto de 2500 $ por la publicación de Carrie y espera llegar a obtener unos 16000, pues sabe que la novela es buena. Contando que cobraba unos 6400 anuales, esto era para él una auténtica fortuna. Sus expectativas se quedaron cortas, pues se realiza una edición de bolsillo del libro y recibe unos  US 200.000 . La alegría se ve empañada por que a su madre le diagnostican ese mismo año un cáncer de útero que acaba por llevársela en febrero del año siguiente a la edad de 59 años”.
Hablaré de su obra, como lo dije su estilo es directo. Ejemplo, su cuento “Popsy” empieza:Sheridan conducía con lentitud frente a la larga fachada lisa del centro comercial cuando vio al chiquillo salir por las puertas principales, situadas bajo el cartel iluminado. Era un niño, de tal vez algo más de tres años, aunque, sin duda, no pasaba de los cinco. En su rostro se leía una expresión a la que Sheridan se había tornado muy perceptivo. Estaba intentando contener las lágrimas, pero no tardaría en echarse a llorar”. Sobre el evento más cotidiano, crea un situación por fuera de lo normal, mete a todos en el entramado. Resplandor su novela es típica para explicarlo: El escritor o el proyecto de escritor, está solo en hotel con su familia, la edificación de por sí es un personaje más, con su genealogía propia, sus historia y personajes fantasmagóricos, como espectros recorren los largos  pasillos  buscando resolver algo, que nosotros nunca descubrimos que es, el hijo en un triciclo, los recorre con una paranoia intimidante, tiene una inteligencia superior a la normal, los ve, puede compartir algunas escenas de los años veinte, elegantes. El escrito teclea y teclea todo el día, el sonido de la máquina de escribir de igual manera contribuye a la situación límite que sabemos va a llegar en cualquier momento. Al lado del hotel, hay un laberinto, que jugará un papel vital al final de la historia, la esposa tiene una resignación cargada de impotencia y con una desconfianza que le trasmite al lector ansiedad, como sí premonizara la tragedia.
Sus novelas corresponden a este tipo de estructuras, pero no solo ha escrito novelas de terror. Es un hombre disciplinado. “Escribo todos los días, si fueran tan solo 6 hojas, muy fácil,  necesitaría solamente 4 meses para escribir una novela de 700 páginas, luego no me hace falta contratar a nadie. Como escribo bastante más que 6 hojas al día (unas 20 o así como poco), puede permitirme publicar sin problemas dos libros al año, algún artículo y hasta guiones”. Asegura también leer mucho, todos los día e incluso oír libros grabados, algo que considera un gran invento. Tiene una sencilla fórmula para poder escribir bien: "Lee cuatro horas al día y escribe cuatro horas al día
Es noticia estos últimos días gracias a un ensayo que ha publicado a favor del control de armas en su país natal. Titulado simplemente “Guns”, el escrito puede conseguirse en la red a sólo 99 centavos de dólares, a través de la tienda Kindle de Amazon dentro de los llamados Kindle Singles. Las armas de fuego son, lamentablemente, unos de los grandes protagonistas de la historia reciente de los Estados Unidos y a pesar de que muchos están a favor de disponer de una o más armas en sus casas como protección, hay también muchos otros en contra, que apelan por un uso más razonable de ellas. Como todos los escritores de este género es cuidadoso con los detalles, cada época la estudia minuciosamente, con alusiones a épocas concretas de la historia de los Estados Unidos, sobre todos aquellos hechos oscuros que un no se resuelven. En todo caso realiza críticas y asume posiciones a lo largo de estos argumentos de alguna manera históricos, ricos en referencias.
“En 1999, Stephen King fue atropellado por un conductor borracho y consigue salvar la vida de manera milagrosa. Este grave accidente que le mantuvo durante años con graves secuelas, fue el embrión de novelas como “Buick 8: Un coche perverso”. En ella uno de los protagonistas muere en un accidente de coche. Más tarde sería en “Misery”, donde volvería a contarnos cómo un escritor es atropellado por un coche, sufriendo graves heridas. En el séptimo tomo de “La torre oscura” vuelve a utilizar el accidente en la trama”.
Abordar este autor constituye un reto para quien a literatura es su razón de ser. Estoy leyendo las novelas más emblemáticas por un ejercicio de ir desatornillándolas, para ver como las ha venido armando. Es una labor de relojero que espero terminar, para volver a escribir sobre sus libros y escritura.




jueves, 7 de febrero de 2013

MICHEL GRUBER EL LIBRO DEL AIRE Y DELAS SOMBRAS



El sabio no se sienta para lamentarse, sino que se pone alegremente a su tarea de reparar el daño hecho. William Shekespeare


José A Sánchez en la red expresa que Bourdieu en su texto sobre “la educación sentimental” de Flaubert describe como opera la literatura en el descubrimiento de las estructuras de la realidad”.  Agregaría que no solo las descubre y las interpreta  sino que a través de la transpoción poética  construye mundos e historias y hay tantos como obras de ficción. Sólo en este momento el hombre se convierte en Dios. Desde la obra  se tiene la capacidad de reinterpretar el entorno y además desde la misma se construyen realidades por encima de la propia, tangibles en todo caso, autónomas ( Quien se atrevería a negar la existencia de Macondo).  La autoficcion ha permitido a la novela realizar propuestas  inimaginables, con una libertad infinita.  El autor crea historias, pero dentro de la  misma escribe ensayos, toma la palabra como espectador, como autor, al igual que Wody Allen, quien como director de cine, en mucho roles sale y entra de la película cuando quiere, le habla al espectador, se hace a un lado, se burla de los protagonista,  libertades que hoy son de uso común en la novela. 
El libro de Michel Gruber es una novela que aborda a Shakespeare  desde una historia de ficción, con rigor excepcional, no solo en los aspectos biográficos sino sobre su obra y las vicisitudes  del proceso creativo. Desde el encuentro fortuito de un manuscrito de la época se narra una historia con la estructura propia de la novela policíca.
Un experto en propiedad intelectual se encuentra con un manuscrito que termina siendo un legado oculto de Shakespeare, este evento le obliga a investigar e indagar uno de los interrogantes más viejos de la literatura universal y son el soporte para sacar a flote toda la erudición literaria del autor en el tema desde una ficción. Alrededor de la trama se aborda el mundo creativo de Shakespeare, su obra. Estas dos variables  se entrecruzan a lo largo del texto en favor del lector.
William Ospina en un excelente artículo para el periódico "El espectador" se pregunta sobre Shakespeare: “Lo que tenemos de él como hombre histórico es demasiado poco, comparado con la magnitud de su obra. Una casa que se supone suya, en la que no queda un solo mueble que se pueda afirmar que le perteneció; una tumba en la iglesia de Strafford, junto a un río de cisnes, donde no se puede averiguar si reposan sus huesos, porque lo prohíbe una agria maldición; un pueblo donde supuestamente nació, pero donde sólo viviría antes y después de ser el gran poeta que asombra al mundo; un teatro que es sólo la réplica de aquel donde ofreció sus espectáculos; una obra de la que no quedaron manuscritos y que no fue publicada en vida suya; y una serie de retratos que fueron exhibidos hace tres años en la Nacional Portrait Gallery de Londres, todos pintados después de su muerte”. El autor aborda muchos de estos interrogantes. William que es uno de sus mejores traductores, remata su artículo diciendo“ Tal vez supere aquello que el escritor agrega como paradoja por los sentimientos que suscita este autor emblemático: Inglaterra tiene con su poeta mayor una relación cambiante: hoy niega que haya existido, mañana lo endiosa; hoy le rinde grandes homenajes, mañana opina que no tiene los papeles en regla, que un hombre con la dudosa formación de Shakespeare jamás habría podido escribir una obra como la que firma Shakespeare; hoy lo convierte en un fantasma, mañana lo exhibe con el aspecto de un príncipe exquisito”. 
La historia en principio parece ser más de lo mismo. Su estructura corresponde a las novelas de este genero, pero el autor de la mano del manuscrito, explora una época y un autor y va armando una compleja información  literaria,  enriquecida con teorías bastante atrevidas pero bien respaldadas alrededor del escritor inglés.  Recordé a Mankell, que es muy lento para llegar al centro de sus tramas, pero va absorbiendo al lector poco a poco, este texto nos brinda un plato exquisito. Shakespeare  de por sí suscita muchos interrogantes. Se duda de la existencia de Dios, pero no de Hamlet.
Aprendí a querer e idolatrar a Shakespeare de la mano de Harold Bloom para quien “el Cisne de Avon no solamente es el más grande escritor de todos los tiempos, sino también el ser más inteligente que haya hollado la tierra y el autor de una "Biblia secular" cuya influencia sobrepasa las obras de Homero y Platón para medirse con los textos sagrados de Oriente y Occidente. A esta admiración desmedida le llama, sin empacho, "bardolatría[1]". La única manera de conocer un texto es leyéndolo,  espero que mis lectores lo aborden, si lo puedo ubicar digitalmente lo pondré a disposición en la red.





[1] Marcel Sisniega
http://www.letraslibres.com/revista/libros/shakespeare-la-invencion-de-lo-humano-de-harold-bloom

lunes, 28 de enero de 2013

LA CRÍTICA DE ARTE


No es fácil seguir el arte, la mirada no es capaz de detenerse en el amplísimo espectro que la avasalla y adormece. Ni siquiera es posible detenerse para hacer una reflexión, otear de manera exhaustiva, tener algún proceso de compenetración y descubrimiento, emprender  esa hermenéutica propia de quien quiere redescubrir. Asaltar ya no es posible.  La reflexión sobre el arte que se inició con Platón se ha diluido entre infinitos tics.  Paola de Fraticola señala: “Su importante contribución a este estudio (Se refiere a Platón) fue precedida y preparada por ciertas exploraciones realizadas durante los dos siglos anteriores; exploraciones de las que apenas podemos rastrear algunos indicios. Así, el famoso juicio estético, si es que lo fue, sobre lo grabado por Hefesto en el escudo de Aquiles, "que constituía una obra maravillosa"', nos traslada al origen mismo del asombro en presencia de una imitación, es decir, de la relación entre representación y objeto, entre apariencia y realidad. Platón pone de manifiesto las consecuencias estéticas de la reflexión llevada a cabo por Demócrito y Parménides en torno a este problema”.  A partir de Baudelaire la crítica moderna, aquella que el nuevo criticismo, santificó como esencial para la misma obra, en los años recientes termina siendo gaseosa, híbrida. Sólo  la academia, entiende la opacidad del momento y su discurso  asumió el reto, desde la interpretación de su propio papel crítico, redefinir, re-ordenar, saber desde donde se mira y por su puesto quien habla.
Baudelaire refriéndose a un cuadro: es una maquina donde todos los conceptos son inteligibles para un ojo ejercitado, esto se podría pensar de cualquier expresión artística. A este crítico le crispaba cuando el pensamiento se sobre-ponía a la forma, la paradoja es qué, pensaría frente al arte conceptual. Como asumiría la crítica hoy, siendo el creador de los fundamentos de la misma, cuál sería la mirada. Todas estas especulaciones a propósito de reto que significa distinguir, en la era pos-industrial, frente a la tecnología de la información y el conocimiento, todas aquellas formas de expresión, inclusive las más gaseosas en medio de la imposición de la técnica y el diseño que responde a un standar en productos de consumo masivo.
Como Braudillard, es preciso decir que no soy un crítico de arte ni me le parezco, que por mucho tiempo seguí a mis artistas preferidos y que desde hace cinco años me he dedicado en lo absoluto a la literatura. Pero al igual que este autor preguntaría cuales son las líneas del destino del arte en general y de la crítica en especial. Causa preocupación las escazas revistas especializadas. En algún aparte este autor se preguntó: “Me parece que su conferencia de ayer estaba más bajo la sombra de Nietzsche, mientras la de hoy se vincula más a consideraciones hegelianas sobre el fin del arte, el cual ya no tiene a su cargo el absoluto y que hoy por tanto está relegado a una tarea subalterna, a esa «gestión de los desechos» del arte contemporáneo”.
El tema viene colación porque esta semana me encontré súbitamente y por aquellas coincidencias de la vida,  con uno de los críticos más lúcidos de este país (Colombia) en materia de arte.  Ha hecho un trabajo juicioso, desde la academia, pero de manera muy independiente y con una mirada por fuera del canon. Publica constantemente sobre lo que sucede con el arte, se han editado algunos ensayos que ameritan un comentario aparte y desarrolla una verdadera labor pedagógica desde el rigor que le brindan tantos años de enfrentamientos con la crítica acartonada.

Mario Armando Valencia, filósofo de la universidad de Caldas y actual profesor de la Universidad del Cauca en Popayán, desde donde continua con su excelente labor, que espero sea por mucho tiempo, Le doy un saludo desde este blog y de seguro iremos ahondando en su obra crítica, que merece ser  divulgada.






viernes, 25 de enero de 2013

LA VIDA ES UNA LUCHA CONTRA EL MAL


El cineasta Español Alex De La Iglesia, en el “Hay Festival” expreso con sorna:Yo me siento atacado. Hay pocos momentos en que la realidad no es áspera. Y tenemos dos opciones: salir corriendo o luchar. ¿Y cuál fue la que tomé? Salir corriendo. O hacer humor", ratificó  en el conservatorio con el Periodista Colombiano Roberto Pombo. Esta es la más Hobbesiana sentencia sobre  la sociedad moderna.
Este director y productor español, con un humor ácido le contó al periódico el espectador una anécdota ocurrida en el hotel al encontrarse con el Nobel Mario Vargas Llosa: “He visto la última película que hiciste y me ha parecido una maravilla, muy divertida”. Se despiden y Álex de la Iglesia ahora tiene la cara de un crío. “Es que a Borges y a Cortázar los leíste sabiendo que no los podías conocer; a Vargas Llosa lo leíste queriendo conocerlo, pero sabiendo que era casi imposible, y ahora me lo conozco y ha visto mis películas... con lo vanidoso que soy, me ha dejado feliz para todo el día”, dice y se despacha en risas. La frase más certera fue:
“De hecho, -De la Iglesia admitió- que la razón por la que siguió haciendo cine es porque siempre hay un error, y nunca ha podido producir la obra perfecta. El cine no es una secuencia de planos, es una manera de hacer que las ideas se parezcan a la realidad.
El problema es que tienes una idea, pero lo que te imaginas es muy distinto al resultado final". Y en ese sentido, su vida también sería una obra inacabada. "No somos lo que pensamos ni lo que soñamos. Somos lo que hacemos"[1].
Realmente es un filósofo haciendo cine, lo que en principio resulta un exabrupto comercial,  pese a esta paradoja, ha sido exitoso. “Álex de la Iglesia fue elegido presidente de la Academia de cine el 21 de junio de 2009 tras presentarse como único candidato -junto a Ilciar Bollaín y Emilio A. Pina- para sustituir a Ángeles González-Sinde tras su nombramiento como ministra de Cultura. Sus intenciones como cabeza visible de la industria nacional aspiraban a "reunir en la Academia a todos los artistas que se fueron de España o están lejos de la institución[2]
Hay que ver la película “Balada triste de trompeta”. Excesivo y violento, intensó, refleja un poco las tensiones que nos someten, que siempre están anidadas en un pasado no resuelto, poco descifrado, mentiroso, que heredamos inexorablemente. Es cierto, la única salida es el humor y la ironía, lo que no quiere decir que sigamos luchando.
En el día de hoy estará en el “Hay festival” Philipp Blom. Leí hace dos años “Enclopedíe”.  Es un texto sobre el proyecto de la ilustración, de Diderot y el itinerario de esta  empresa intelectual. Su última publicación, “Gente Peligrosa”, trata sobre el fracaso de la ilustración precisamente,  casa muy bien con la temática de Alex, con el desvelamiento de la sociedad moderna, del sufrimiento del sujeto avasallado entre poderes, descifrar esta impostara es tarea del arte y de los pensadores por fuera del poder establecido. Qué bien por este evento en Cartagena.

lunes, 21 de enero de 2013

DAVID GROSSMAN

El excelente portal y su revista "Letras libres" Publicó una entrevista a este importante escritor Israelí  que estará a partir del 24 de este mes en el "Hay festival" de Cartagena Colombia. Creo que es muy importante traerle a mis lectores esta pequeña entrada como anticipo.

ENTRE LA ESPADA Y LA PARED
DIEGO GÓMEZ PICKERING


Considerado el escritor más relevante de la literatura israelí contemporánea, David Grossman enarbola el legado de Amos Oz y A. B. Yehoshua para erigirse como la voz más representativa de su generación. Una voz firme, sincera y directa que habla para y desde un Israel desprovisto de estereotipos y temores. Una voz que ha sido traducida a una treintena de idiomas y que lo mismo se expresa a través de novelas que de poesías, cuentos cortos, historias para niños o ensayos. Una voz que a lo largo de la última década ha encontrado eco en los más diversos rincones del mundo, despertando la atención lo mismo de editores y traductores que de lectores y escritores. Desde sus primeras ediciones en castellano hasta su más aclamado libro, La vida entera (Barcelona, Lumen, 2010), Grossman ha desvelado a los ojos de Iberoamérica una literaturaque se asume lejana y que sin embargo resulta incómodamente cercana. Entre las calles adoquinadas de la nueva Jerusalén y los callejones laberínticos de la Jerusalén amurallada, ciudad en guerra constante consigo misma y con su entorno, hablamos con el escritor israelíal respecto de su vida, su obra y su pensamiento en los albores de un nuevo año.
En las historias alegóricas y fantasiosas del escritor judío de origen ruso Sholem Aleichem se describe la vida de los shtetl, pequeñas villas pobladas por judíos en la Europa Central y Oriental de fines del siglo XIX. Una realidad mágica y especial poblada de sinagogas, gentiles, escuelas y una plétora de personajes provincianos, soñadores e ingenuos pero sobre todo entrañables. Una realidad muy diferente de la del Israel de mediados de los años cincuenta en el que David Grossman nació y creció. Cuando al cumplir ocho años su padre, un inmigrante nacido en Polonia que pasó su vida conduciendo un autobús de transporte público, le regaló un libro con los cuentos deAleichem, a Grossman se le abrieron las puertas de esa realidad alternativa y particular, que poseía un idioma y un vocabulario propios. A los pocos días devoró el resto de la literatura de Aleichem, que había leído antes pero nunca de esa manera. En ese momento descubrió el poder de las palabras, y su efecto le hacía sentirse vivo.
Su padre le obsequió el mayor de los tesoros de manera inadvertida. Desde ese día no ha dejado de escribir y crear historias, con la pluma y con la mente. En el patio del colegio y en la calle de la vieja casa de Jerusalén en la que pasó su infancia. En su juventud cortada por el servicio militar y en sus años en el ejército, en sus noviazgos y en su duradero matrimonio. Para Grossman, la literatura más que una profesión es una forma de vida. Su magistral dominio y dosificación de la realidad y la fantasía, su puntual reflejo de la condición humana, su lenguaje innovador y estructuralmente complejo y su irrenunciable compromiso social en medio de un país desgarrado por el conflicto hacen de él un referente ineludible. Lo han comparado con Günter Grass y con Gabriel García Márquez, aunque por naturaleza Grossman carezca de parangón.

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¿Por qué escribe, qué le inspira a ejercer la escritura como profesión?
La respuesta a esa pregunta ha cambiado a lo largo de los años. En un principio fue un arranque de pasión, una necesidad incontrolable como la que acompaña al sexo. El sentimiento arrebatador de un joven hombre que no piensa en los porqués y solo sigue su instinto. Quería escribir porque necesitaba encontrar un lugar en el mundo. Sin embargo con el paso del tiempo esa pasión, aunque omnipresente, se ha ido transformando en una necesidad de entender la realidad y, en esa medida, de entenderme a mí mismo.

Del compendio de su obra, ¿cuál de sus librosconsidera el más personal, el más íntimo?
En realidad todos mis libros son muy íntimos, no escribo sobre cosas que no sean profundamente relevantes para mí. Como escritor me parece injusto elegir a uno de entre todos mis hijos, literariamente hablando, por encima de los demás. Espero que hacia el final de mi vida pueda ver en retrospectiva todos y cada uno de los libros que haya escrito y calificarlos de esenciales, en la misma medida en que cada uno de los órganos del cuerpo resulta esencial para el hombre.

Sus padres ejercieron una influencia muy importante en su formación personal e, incluso, profesional. Lo siguen haciendo a la fecha, viven en la misma ciudad y los ve con frecuencia. Con su padre comparte cada nueva traducción de su obra y siempre ha sido uno de sus primeros lectores. ¿Cómo describiría su relación?
Creo que nuestra relación es muy buena aunque fui un niño muy difícil de criar, rebelde y obstinado. Siempre supe lo que quería de mí pero invariablemente contradecía sus expectativas. No podía renunciar a mi sueño de infancia, vinculado con el arte, que después se manifestó en la escritura. En aquella época era una decisión arriesgada y, sobre todo, sospechosa, algo que siempre lo mortificó, pues, por lo complicado de su historia entre la Europa de la Shoa y el naciente Israel, rehuía cualquier cosa que llamase la atención innecesariamente. Ahora, tantos años después y a nuestras respectivas edades, lo que me resulta fundamental y no cesa de impresionarme es que, para mí, sigue siendo un padre en toda la extensión de la palabra.

¿Cuáles son sus principales fuentes de inspiración?
Soy una persona enfocada en la gente y me considero muy afortunadoporque viajo de forma constante y eso me lleva al encuentro de muchas personas que están dispuestas a contarme sus historias. Y cuando se trata de buenas historias simplemente no puedo resistirme, es como si le arrojaran una bola de estambre a un gatito. Creo que ni siquiera puedo resistirme a las malas historias, termino contándolas todas.

¿A quién admira David Grossman?
Admiro a la gente común y corriente, a aquellas personas que enfrentan todo tipo de dificultades en su vida privada tales como enfermedades y muertes, desalientos o desgracias.

¿Y en quién deposita sus influencias literarias?
Hay infinidad de autores que me han influenciado como escritor y que continúan inspirándome. Son escritores diversos que han cambiado a lo largo de mi vida de acuerdo con mi edad y las diferentes fases por las que he pasado. Es casi un cliché mencionar a Kafka, pero siempre está tan presente y tantas veces he percibido su toque, casi eléctrico, en la realidad, que resultaría injusto no traerlo a colación. Comoescritor me encanta Bruno Schulz y a alguien a quien considero fundamental cuando de inspiración se trata, aunque tengamos estilos tan disímiles, es el autor alemán Heinrich Böll. Aunque también me han sido fundamentales otros tantos como Virginia Woolf y Jorge Luis Borges.

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David Grossman es un hombre enamorado, de la vida y del amor, pero también temeroso y asertivo. Su hablar sereno y estoico está acompañado de gesticulaciones puntuales y de un discreto movimiento de manos que delata su envolvente personalidad. Da pequeños sorbos a su café con leche desde la terraza del centro cultural del barrio de Mishkenot Sha’ananim, el primer asentamiento judío construido en la Jerusalén extramuros. Mientras su mirada se fija en el Monte Sion, localizado al otro lado del gran ventanal, sus ojos, de un ligero color almendra, se iluminan al hablar de Michal, su esposa desde hace 35 años y el amor de su vida. La conoció con veintipocos años y al instante se fue a vivir con ella, a un pequeño departamento no muy lejos de donde estamos. En una de sus primeras e imberbes peleas de novios, cuando ella lo dejó para volver a casa de su madre, supo que no podría vivir sin ella. Se puso a escribir sin parar a fin de mitigar esa incipiente ansiedad que le produjo la breve separación. De ahí nació su primer cuento, “Burros” –sobre un soldado americano desertor que abandona Vietnam y termina cuidando asnos en un pueblo austriaco–, que fue publicado a los pocos meses, coincidiendo con el regreso de Michal.
A su lado siguió escribiendo y publicando, se casó y tuvo tres hijos, cada uno de los cuales le abrió un mundo nuevo, al igual que su pluma. El mayor trabaja a pocos pasos, en la Fundación Konrad Adenauer, mientras termina su posgrado en estudios latinoamericanos. La menor aún estudia y el de en medio, Uri, hace cinco años que los abandonó. Murió víctima de un mortero que destruyó el tanque que tripulaba en el sur de Líbano, cumpliendocon su servicio militar durante la guerra del verano de 2006 entre Israel y el Hezbolá. Cuando Grossman recibió la noticia estaba a la mitad de su penúltimo libro, La vida entera, la historia de una mujer que lo deja todo cuando su hijo parte a la guerra.

¿Hasta qué punto Ora, el personaje principal de La vida entera y una madre que sufre el desarraigo de su hijo enviado al frente de batalla, guarda similitudes con su historia personal y la de su propio hijo fallecido en combate?
Ora tiene mucho de mí aunque también el resto de los personajes de la novela. Ora se refleja en mí en la medida en que se rehúsa a ser una víctima pasiva de la situación, intenta cambiar las cosas, huye pero no es una fugitiva sino una luchadora. Comienza activamente a contar la historia de su hijo y cree firmemente que al recordar incluso sus detalles más insignificantes le infunde vida, llegando a parirle de nueva cuenta. Al final del libro, contrario a lo que pasó conmigo, no sabemos si Ora logra ver a su hijo con vida, pero eso para entonces resulta irrelevante porque con su actuar de cierta manera lo ha hecho ya. En este sentido, Ora es una musa de la vida.

¿De qué forma afectó su vida la repentinamuerte de su hijo?
Aun con todo el dolor que implicó su pérdida tomé la decisión de continuar con mi trabajo; para mí fue la única manera de seguir viviendo, escribir esa historia (La vida entera), y actuar así en contra de la gravedad de la pena, de la desesperación y de la tristeza. Aunque todo se colapsara a mi alrededor, al intentar encontrar las palabras correctas para crear esos personajes experimenté cierto alivio, sentí que estaba haciendo lo correcto en un mundo que solo hacía lo incorrecto. Fue un ejerciciocatártico, el acto de escoger la vida por encima de la muerte.

A través de sus personajes habla con intensidad y claridad del amor y las relaciones pero sobre todo del desamor, los celos, el engaño, la traición y la infidelidad. ¿Cómo logra hacer recuentos tan vívidos de sensaciones tan ríspidas?
Los seres humanos son criaturas sumamente complejas y, al juntar a dos de ellos, las probabilidades de complicación se multiplican invariablemente. En mi vida busco la rutina, la calma y la estabilidad, pero en mi escritura busco situaciones extremas.

Sus libros narran historias íntimamente ligadas con la realidad y la sensibilidad israelíes, judías incluso, ¿cómo se explica entonces que gocen de éxito entre lectores de bagajes culturales y religiosos tan distintos a los de sus personajes? ¿Dónde nace esa empatía que trasciende fronteras y estereotipos?
Esa es una pregunta que yo mismo me formulo constantemente. Cómo es posible que gente al otro extremo del mundo se relacione a nivel emotivo con una historia que sucede en un lugar tan pequeño y distante para ellos como Israel. Creo que es una pregunta que puedo contestar más acertadamente como lector que como escritor. Al repasar la obra de Paz o de Kawabata o al leer autores que para mí vienen del otro confín del mundo, sea Finlandia o Sudáfrica, descubro que me resultan relevantes. En las historias de estos autores encuentro una mezcla entre lo familiar y lo distante; sus relatos me son muy íntimos, hasta un punto incluso embarazoso, pero al mismo tiempo, lejanos y exóticos, tanto que me resultan atractivos como ser humano. Al leerlos y confirmar que sus historias hacen eco en mí reafirmo mi vocación universal.

Jerusalén es una ciudad de valor universal. Además de ser su lugar de nacimiento y escenario de la mayoríade sus libros, ¿qué significado tiene para usted?
Jerusalén es una ciudad muy cargada para mí. Me encanta cada uno de sus rincones pues aquí nací y tengo recuerdos muy íntimos vinculados con pasajes de mi vida, desde el camino a la escuela hasta el lugar donde hice el amor por primera vez. Pero al mismo tiempo tengo sentimientos encontrados hacia ella. Me resulta un lugar insoportable, extremo y fanático. Los más de tres mil años de civilización que la preceden no han hecho que su gente sea más inteligente sino más demente, odiosa y superficial. Jerusalén muchas veces es el cielo pero otras tantas más es el infierno mismo. Hay una contradicción innata en esta ciudad que resulta inescapable.

¿Siente algún tipo de responsabilidad derivadade su oficio comoescritor frente a sus lectores, a su sociedad o a su país?
Solo tengo una responsabilidad y es escribir una buena historia. Por eso disfruto tanto de los períodos largos de escritura. Mi lealtad responde al lenguaje y a los personajes pero a nadie ni a nada más.

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El proceso creativo de Grossman es complicado; escribe y rescribe solo para luego volver a escribir. Porque, tal como sucede con la realidad, para entender las historias, escondidas bajo hojas enteras de párrafos y frases, se necesita escudriñarlas, mirarlas desde todos los puntos de vista posibles y escribirlas tantas veces como sean necesarias. Un libro puede tomar años pero durará por siempre; por eso su manufactura requierede un trabajo tan minucioso. Grossman escribe incluso cuando lo deja dehacer porque si no se siente ajeno, portando las pieles, y las ideas,de alguien más. Para él, el lenguaje es la creación ulterior, la obra más perfecta, la manifestación, si acaso la hay, de que existe (un) dios. Cada cual lo inventa a su modo y de acuerdo a sus necesidades, cada hora de cada día de cada mes. El conflicto, tal vez, surge cuando confrontamos ese lenguaje, el propio, con el de los demás. Pero es entonces que arriba la literatura y se aboca por completo a su labor conciliadora y reparadora, a su muy natural rol, ese de puente y mediador, entre tiempos y pensamientos.

El lenguaje es un tema recurrente en sus novelas y en las historias de sus personajes, ¿qué papeljuega en su vida?
Creo que cada uno de nosotros tiene un lenguaje muy personal que se desarrolla con el paso del tiempo a pesar de que no siempre nos demos cuenta de ello, lo cual, en algunos casos, es peligroso, pues el lenguaje, como muchas otras cosas, puede no solo ser usado sino abusado. Para mí es una forma de sentirme más vivo, de abarcar más matices de la vida. Aunque si se vive en una realidad dura, como la israelí, es muy tentador fingir el uso del lenguaje, manipularlo; de ahí que como escritor me resulte indispensable salvarlo, reconectarlo con la vida, purificarlo y depurarlo de esas múltiples manipulaciones políticas y emocionales de las que es objeto. Porque solo de esta manera podrá conectarse de una manera más honesta y directa con la realidad que pretende reflejar.

Las palabras son sin duda, como para cualquierescritor, su principal herramienta de trabajo. ¿Tiene alguna favorita?
No lo creo, aunque una palabra de la que abuso es “resonancia”porque me gusta estar atento a los ecos de todas las realidades que ahí confluyen. Por otro lado, una palabra que no uso pero me aterra es “solidificar”, sobre todo cuando se aplica a las personas o a las situaciones, cuando se usa como sinónimo de “congelar” y “fosilizar”.

¿Alguna vez se ha sentido fosilizado?
No ha ocurrido y confío en que no habrá de ocurrir. Incluso después de la catastrófica muerte de mi hijo, cuando la tentación de fosilizarme en el odio y en la venganza fue tan grande, no caí. Vivimos en un mundo en el que la realidad es tan cruda y en donde el peligro de perder la vida es constante, en un continuo estado de guerra, que lo más sencillo es aislarse en sí mismo, congelarse y evitar el contacto con lo real. Pero yo no quiero vivir mi vida así y no por valor o coraje sino por convicción. No quiero que los medios, el gobierno, el ejército o mis miedos nombren a mi realidad, quiero ser yo quien le ponga nombre.

Usted escribe y piensa en hebreo, una de las lenguas más antiguas del mundo, pero habla y lee árabe, un idioma semántica, social e históricamente ligado al primero. ¿Qué perspectiva aporta a la difícil relación árabe-israelí el ámbito lingüístico?
El árabe es una lengua hermosa, me alegra haberla estudiado; creo que es algo que todos, en este país, deberíamos hacer. Vivimos en una región del mundo poblada por hablantes de esa lengua, a muchos de ellos los consideramos enemigos pero ojalá que en un futuro podamos contar con ellos como socios y para que eso suceda necesitamos conversarcon ellos; la lengua es un elemento esencial en ese proceso porque crea proximidad.

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En 1985, el Comité Central Israelita de México otorgó su premio internacional de literatura Fernando Jeno, con el cual se distingue anualmente la creatividad de las letras hebreas indistintamente de su origen, a David Grossman por su novela La sonrisa del cordero(Barcelona, Tusquets, 1995). En dicha ocasión el autor no pudo asistir a su homenaje y, a la fecha, sigue sin visitar la América de habla española. Sin embargo, le unen a ella lazos milenarios, al igual que a muchos otros lugares del orbe, por las numerosas y dispersas comunidades judías que en cada uno de esos lugares habitan. Porque para Grossman, como para cualquier otro judío, sea o no devoto o creyente, hay más allá de la raza, el idioma y la cultura un vínculo inalienable con esa diáspora de la que aun habiendo nacido y crecido en Israel se siente parte indisoluble.

¿Es usted un hombre religioso?
No soy creyente pero sí me considero un hombre espiritual y, sobre todo, muy judío. Durante los últimos veinte años he leído la Biblia un par de días por semana de forma ininterrumpida, pues al ser uno de los textos más condensados que posee la humanidad se presta para una lectura e interpretación perennes.

¿Qué significa ser judío para David Grossman?
Tener una afinidad con la historia del pueblo de Israel, con su destino y literatura, incluso con su sentido del humor. Ser judío significa siempre cuestionarse, diferir, nunca dar las cosas por sentado. Aunque claro que hay todo tipo de judíos desde los más idiotas, obtusos y crueles hasta los más indulgente, comprensivos y sensibles.

La Segunda Guerra Mundial terminó hace casisetenta años. ¿Por qué sigue estando tan presenteen el imaginario judío?
En hebreo, enyidish, en español o en cualquier otro idioma que hablen los judíos entre sí, cuando se hace referencia al Holocausto se habla sobre lo que sucedió “allá”. En cambio cuando los no judíos hablan sobre los nazis o el Holocausto, hacen referencia a lo que sucedió “entonces”. Hay una gran diferencia entre las dos palabras: “entonces” significa que el Holocausto ya pasó y que nunca más volverá a repetirse; en cambio, “allá” significa que todavía es factible, una opción paralela a nuestra vida de hoy en día. Y esto está directamente vinculado con el lugar que ocupa el judío en el mundo, en tanto colectivo e individuo, pues aún carece de un territorio seguro en el cual vivir, falto de amenazas y peligro. Hasta la fecha, el judío, incluso en los lugares más amigables y hospitalarios, sigue sin sentirse cómodo y libre, sin tener una casa propia.

Pero entonces, ¿qué es el Estado de Israelsino un hogar para el pueblo judío?
Un lugar dispuesto para convertirse en hogar pero que sigue sin serlo; una gran tragedia para el pueblo judío. Y esto tiene consecuencias en todos los aspectos de nuestra vida y, por supuesto, en nuestra política y en nuestro comportamiento militar. Hasta que no haya paz, este país no podrá ser considerado por nadie como un hogar.

¿Podría la realidad israelí ser diferente?
No lo creo. Israel se encuentra situado en una de las regiones más hostiles del mundo, está inmerso en una situación completamente impredecible y violenta, está rodeado de odio y sumido en él.

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A David Grossman siempre le ha complacido trasgredir fronteras, sobre todo las ideológicas. Durante más de veinticinco años trabajó en una de las principales estaciones de la radio nacional israelí, primero como niño actor, en radionovelas, y luego como titular de un programa de noticias y opinión. A principios del presente siglo desistió de su compromiso con la emisora porque estaba cansado de llamar “disturbios” al estado de guerra, “árabes” a los palestinos, “jóvenes” a los niños de tres o cuatro años y “asentamientos” a los territorios ocupados. Llevaba años intentando que su voz fuese escuchada en un país en el que a la realidad se le rehúye. Él, como cada vez más pocos, no le teme a una solución que implique un Estado palestino y un Estado israelí. Cuando en 1987, al cumplirseveinte años de la ocupación israelí de Gaza y Cisjordania iniciada tras la Guerra de los Seis Días, sus superiores lo comisionaron para realizar un recorrido de un par de días por esas regiones y producir un especial al respecto para la radio, Grossman decidió extender su estancia por seis semanas y recorrer a pie tantos pueblos como pudo, recogiendo las voces de sus protagonistas, reflejando su vida y narrando una situación que a todo mundo se le escapaba (y continúa escapándosele) de las manos.

En Israel, el servicio militar es obligatorio tantopara hombres como para mujeres por períodos que incluso superan el año de duración; su caso no fue la excepción. ¿Qué puede compartirnos de su experiencia de cuatro años en el ejército?
Estar en el ejército te hace madurar a una edad muy temprana, es una experiencia muy cruda pues te arranca de raíz del hogar y de la familia. Tener que lidiar con la arbitrariedad y la rudeza que ahí abundan fue una experiencia muy dura para mí. Escribir fue lo que me ayudó a preservar la cordura durante mis años en el ejército. Me asignaron a labores de inteligencia y eso me obligó a vagar por todo el país, siempre incrustado en alguna unidad militar pero almismo tiempo por mi cuenta. Era una especie de lobo estepario, siempre solitario aunque acompañado por mi escritura. En el momento que llegaba a una nueva base, sobre todo durante mi período en el Sinaí, buscaba un espacio para poder caminar, inspirarme y escribir. Al principio, los otros soldados se burlaban de mis manías pero invariablemente terminaban por acostumbrarse a la idea. Fueron esos años los que quizá marcaron mi futuro como escritor.

¿Qué significado tiene la paz para usted?
Antes que nada la habilidad de liberarme de la mentalidad de la guerra, tratar de entender qué significa vivir sin miedo existencial, algo que nunca he experimentado en mi vida. En mis 58 años no he vivido un solo día de paz verdadera. Paz para mí significa una existencia sólida que nos permitirá vivir realmente y no solo sobrevivir.

El conflicto árabe israelí inició hace más de sesenta años y no hay perspectivas de que vaya a resolverse pronto. ¿En qué radica la imposibilidad de llegar a un acuerdo duradero entre las partes?
Este longevo conflicto es principalmente psicológico, se podría lograr muchísimo si tan solo cada una de las partes mostrara un poco de respeto por las ansiedades del otro pero no es así. La tragedia tanto de israelíes como de palestinos es que no están en contacto con la realidad sino con sus sueños, sus alucinaciones y sus pesadillas. La realidad puede en muchos casos ser mucho más aterradora que sus pesadillas pero unos y otros se decantan por las pesadillas, incluso por encima de las promesas y las esperanzas que podría traer consigo el futuro. Israelíes y palestinos estamos atrapados.

¿Se ha llegado a arrepentir de sus opiniones políticas?
No, claro que no. ¿Cuáles serían mis alternativas? Decir cosas en las que no creo, pensar que la situación en la que vivimos es maravillosa o que nunca habrá una oportunidad para la paz. No me arrepiento de lo que pienso ni de lo que he dicho hasta ahora, de ninguna de mis opiniones vertidas sobre el conflicto, aunque puede ser que llegue un momento en el cual me sienta desesperado y creo que no está muy lejano ese día. La situación en Israel es desesperante, nos hace cada vez más xenófobos, nos aterra y nos vuelve herméticos y fanáticos.

¿Qué opinión le merece la denominada Primavera Árabe?
Creo que todavía tenemos que esperar un poco más y ver cómo evoluciona este movimiento a casi un año de haber iniciado. Básicamente se trata de un proceso muy positivo de democratización en el cual espero que, al menos en el caso de los egipcios, nuestros vecinos y socios, al hablar de democracia en verdad se la refiera, pues democracia no solo significa el poder de la mayoría sino la responsabilidad vis-à-vis por parte de las minorías.

miércoles, 9 de enero de 2013

HAY FESTIVAL DE CARTAGENA


Definitivamente este es un encuentro fuera de serie para la literatura y para los amantes de la misma. Cada vez se consolida más y su calidad es indiscutible, no solo por lo excelso de sus invitados, todos escritores de primera línea en plena actividad creativa, sino por su formato y por el hecho de ser un encuentro constante, pese a las dificultades que este tipo de eventos tiene.  Hay, como en botica, para todos los gustos: Mario Vargas Llosa, Herta Müller, Javier Cercas, David Grossman, Julián Barnes, Fernando Savater, Erri De Luca, Patrick Deville, Elsa Osorio, Leonardo Padura, Antonio Colinas, Lila Azam Zanganeh, Dinaw Mengestu, Gioconda Belli.

El esfuerzo hecho por los organizadores para abrir el festival al sector estudiantil llena un vacío en este sentido que resulta alentador. Como siempre, el festival es una incitación a la lectura. El programa tiene verdaderas sorpresas. De hecho abre con una charla con escritor y filósofo Ingles,  que es un éxito en venta. Se trata A.C. Gralyng que ha despertado mucha inquietud, por la forma en que este pensador asume algunos temas, que en apariencia, estaban cerrados. Su texto “El buen libro”, un éxito en librerías, es un biblia humanística, para ateos, que le permite al lector desprevenido, escrutar en este libro un verdadero manantial de conocimientos, no sólo históricos, sino éticos, filosóficos y científicos. El recorrido lo hace “de la mano de sus más notables representantes: Heródoto, Aristóteles, Plutarco, Cicerón, Lucrecio, Séneca, Confucio, Newton, Voltaire, Locke, Mencio y  Hafiz, entre muchos otros. Esta estructurado de la manera en que los antiguos estudiosos judíos compusieron la Biblia: refundiendo, adaptando y editando los textos más importantes, y distribuyéndolos en libros y versículos, para una mayor facilidad de lectura”. Abra que leerlo.
Eduardo Sacheri y Daniel titinger con Daniel Samper Ospina hablan sobre literatura y fútbol, relación que sido buena para la literatura y corresponde a nuestra tradición. Se han publicado sendas antologías en la última década, bien recibidas por el público. Hay un conversatorio que me ha llamado la atención de sobremanera, por el papel que juega la literatura como mecanismo de resistencia frente a ciertos injusticias y la misma opresión del estado o la sociedad. Elsa Osorio, Eugenia Rico y Mario Mendoza  junto con el periodista Camilo Jiménez, disertaran sobre está relación emblemática.
Estará el escritor que ha presentado en toda su crueldad, el genocidio de Stalin, en dos excelentes novelas, . Grossman es un escritor de novelas muy extensas, de muchos personajes,  parece que estuviésemos leyendo a Tolstoi o a Dostoievski. Es un radiografia del genocidio perpetrado por Stalin quien asesinó y torturo a más de veinte millones de personas. Tortura, amor, y tragedia por donde se le mire, en medio de una dictadura que nadie denunció e inexplicablemente estuvo respaldada por la clase intelectual más representativa del siglo XX del mundo occidental. La sola presencia de este autor amerita la presencia en el “Hay festival”.
Abra debate sobre el periodismo investigativo. Juanita León, Pirry, Claudio Ronderos y Daniel Samper Pizano, padre del periodismo investigativo de Colombia, constituye un bocado de cardenal.
Esta claro que estamos ante un evento mayor. Este año, el canal institucional trasmitió el festival de música, ojala haga lo mismo con el “Hay festival” de literatura. Siempre he dicho, que lo mejor es el formato, una conversación abierta, que permite evitar el tono magistral y aburrido de ciertas conferencias. Estaré pendiente de las posibles novedades, pero aquí les dejo el programa completo.