domingo, 9 de agosto de 2015

INGE MULLER DE LA MANO DE HERTA MULLER


El País de España, que siempre trae en su suplemento “Babelia” excelentes artículos, esta vez publicó una entrevista a Herta Muller, que sigue siendo una desconocida en Latinoamérica pese al nobel, realmente es poco leída, existen trabajos muy serios aportados por la academia y las facultades de literatura, pero no es la preferida entre los lectores de este lado del mundo. La entrevista tiene como centro el tema de su último libro de ensayos donde recoge algunas conferencias sobre poética realizadas en la universidad de Boom en 1995, en ellas habló de tres poetas: Theodor Kramer, Inge Müller y Ruth Klüger. El tema es la poesía y las dictaduras, una relación harto emblemática de la mitad del siglo pasado, que aún no está expuesta a cabalidad en todo su contexto.
Siempre he escrito en este blog, que es muy difícil estar atento al universo literario, por la cantidad de libros que se publican a diario, es imposible leer la gran mayoría, no tenemos tiempo, esto nos obliga a tener preferencias,  lo que no evite que oteemos, para saber que está pasando con las letras en otras latitudes. En este caso me sorprendió la autora Rumana por la calidad de los autores traídos a la palestra, pero sobre todo, porque  constituyen de por sí el reflejo de una época marcada por la opresión y el estatismo, despótica, con vidas bastante singulares. Es necesario hablar primero de Heiner Muller, antes de referirnos a estos tres autores.
Heiner Muller, nació Eppedendorf en Sajonia ( 1929-1995) fue dramaturco, poeta, ensayista y director de escena alemán. Vivió en el sector oriental en plena guerra fría con la cual tuvo una luna de miel muy corta como intelectual, allí ganó el premio Heinrich Mann en 1959, pero después del estreno de la “Colonia” estas empezaron a deteriorarse, con el tiempo termino strabajando en el sector occidental: obras como “Munich”, “Essen” y “Bochum”, hacen parte de este periplo.  Los últimos cinco años de su vida continuó viviendo en Berlín y trabajó por toda Alemania y Europa, particularmente en la producción de representaciones de sus propias obras. Escribió algunos pocos textos dramáticos nuevos, si bien, al igual que Brecht, produjo mucha poesía en sus años finales. “En 1990 fue convocado para dirigir Tristán e Isolda de Wagner en el Festival de Bayreuth (dedicado en exclusiva al compositor). La producción se estrenó en 1993, siendo la única para el género lírico y considerada como un testamento de su recia estética. Fue acogida con frialdad el primer año, pero rápidamente fue aceptada y supuso un gran éxito, manteniéndose en cartel hasta 1999”.
Inge Muller, nacida en Inge Meyer, Berlin (1925-1966), es la autora que más me cautivo, su vida está llena de connotaciones especiales, aquellas que suelen tener algunos poetas, que los hace tan diferentes. Estos son los datos más generales. “Durante la Segunda Guerra Mundial, participó en el Reichsarbeitsdienst en diferentes localidades de Estiria hasta que fue enviada a Berlín como ayudante de la Luftwaffe. Sus padres fallecieron en un accidente aéreo y yacieron tres días entre los escombros con un perro. Este hecho marcaría mucho la vida de Inge. La red tiene una reseña de su vida que quiero traer a colación por lo extraña y trágica, en muchos aspectos me conmueve: “En la postguerra, trabajó de secretaria, Trümmerfrau, periodista y corresponsal. Su primer matrimonio con Kurt Loose duró muy poco pero tuvieron un hijo. Ya en 1948, se casó con Herbert Schwenker, gestor del Friedrichstadtpalast y más tarde un miembro importante de Zirkus Busch, se hizo miembro del SED y disfrutó de una vida acomodada en Lehnitz (Oranienburg entre 1954 y 1959. En otoño de 1953, conoció a Heiner Müller en una función de la Arbeitsgemeinschaft  Junger Autoren y pronto se mudó a un apartamento con él con quien se casó en 1955. La pareja, que llegó a ganarse la vida como escritores freelance, trabajó en dramas radiofónicos y teatrales. Pero el sueño de Inge de trabajar con su marido como iguales empezó a derrumbarse, no dejaban de verla a la sombra de Heiner, a quien ella veía más como un co-trabajador que como un igual y en 1956 comenzó un romance con el hermano de Heiner de 16 años, Wolfgang Müller, que complicó aún más la relación marital. El reconocimiento de ambos con el Premio Heinrich Mann en 1959 y el hecho de que a Heiner lo expulsaran de la Deutscher Schriftstellerverband empeoraron mucho más la situación. Aquejada de depresiones y problemas psicosomáticos intentó quitarse la vida varias veces hasta que lo consiguió el 1 de junio de 1966. Se editó póstumamente un poemario, pero su obra pasó rápidamente al olvido porque el suicidio no cuadraba con la política de Alemania Oriental y además Heiner reclamaba la autoría de muchas de sus colaboraciones”. Cuando le preguntan  a Herta sobre como encontró parte de la obra olvidada contesta, ¿Y los poemas de Inge Müller?: R. Los encontré en mi primera visita a Alemania, eso debió de ser en 1985. En una librería había una caja con libros delante de la puerta. Allí estaba Si tengo que morir…, el único poemario de Inge que fue publicado aquí, en Berlín. Me fijé en él porque leí en la solapa un apunte biográfico donde ponía que había sido la esposa de Heiner Müller. ¡Vaya, existían poemas de esta mujer! Ella había escrito las obras de teatro junto con él; y al principio Heiner siempre la ponía como coautora, pero luego ya no. Lo cierto es que la gran experiencia vital, el acceso a la gente, la capacidad de observación, todo eso lo tenía Inge Müller. Heiner se hallaba más arriba, en las altas esferas de la mente, en las capas más finas del aire. Realmente me interesa mucho indagar sobre la vida de esta poeta, me parece interesante desde todos los puntos de vista.
Kramer es un poeta Austriaco, cuya vida y obra, cayó en el olvido, pese a su popularidad inicial,  igualmente vivió las dos guerras y sufrió todos los avatares de la persecución Nazí. El periodista le pregunta realmente por el hecho de seguir olvidado y esto le contesta la escritora Herta Muller: “Sí, y, sin embargo, antes de la época nazi Kramer fue uno de los poetas alemanes más conocidos. Como socialdemócrata en Viena, naturalmente fue perseguido a partir de 1938. Entonces escribió todos esos versos sobre la persecución. Hermosos poemas con el soniquete de una canción… y con esta problemática tenebrosa. Es asombroso cómo están entrelazadas las vivencias de Kramer con los poemas. Consiguió huir en el último minuto, pero su madre fue asesinada en el campo de concentración. Él huyó a Inglaterra, a Londres, y allí le internaron en un campo, como extranjero enemigo. Fue terrible, en muchos casos, judíos alemanes fueron llevados a campos de internamiento”. Son 12000 versos los escritos de los cuales sólo se han públicado unos dos mil. Este hombre, quien vivió exiliado en Inglaterra, murió en Viena solitaria y deprimido.
Quisiera hablar de Ruth Klugger en la próxima entrega. Esta entrevista me recordó los trabajos del Colombiano Moreno Duran en el texto “Pandora” y por su puesto a Gutiérrez Girardot, quien fue un divulgador de la cultura alemana, son muchos los trabajos sobre el tema de este filósofo Colombiano.
La obra de Inge Muller, será una curiosidad en adelante que intentaré traer a mis lectores, buscaré algunas traducciones y poemas, esperamos ver qué suerte corremos.
Una de las últimas respuesta de la escritora Rumana, pese a lo extenso de este texto, me parece pertinente traerla:
P. ¿Era esto lo que pensó desde el principio cuando leyó a estos autores?
R. Sabes que eres presa de tu vida, también de tu biografía, que hay hechos que no se pueden cambiar, que existen y ya existían antes de tu nacimiento. Te los ponen delante y crecen en tu cabeza y ahí tú no haces nada. Por ejemplo, que mi padre estaba en las SS, ahí no puedo hacer nada de nada; es una realidad que ya existía antes de nacer yo. Sin embargo, la tengo que asumir y saber qué significa dentro de un gran marco histórico que abarca prácticamente medio mundo. Por desgracia, pues esos estuvieron casi en todas partes. Tantas veces he tenido la sensación, cuando llegaba a un sitio: él ya estuvo aquí. En todos los lugares donde los nacionalsocialistas estuvieron y destrozaron todo, mataron a la gente, siempre pensaba: mi padre, mi padre. No puedo abstraerme de ello, ¿cómo podría desentenderme de algo así? Y eso no sólo me ocurre en Israel, me pasa en Polonia, en los países escandinavos, en Francia, en casi toda Europa. Supuestamente todo eso es historia. [Suspira y hace una pausa]. No importa de qué estemos hablando, siempre hablamos de historia o desde dentro de la historia. Siempre nos encontramos dentro de la historia, de ahí no salimos, nos pongamos donde nos pongamos.


sábado, 1 de agosto de 2015

LA CREACIÓN POETICA

Sigo pensando que la conferencia sobre la “Divina Comedia”, hecha por Borges y que hace parte del texto “Borges Oral”, es también una elucidación sobre la creación poética y un ejemplo de cómo debe ser leído un poema.  Hay mucha tinta alrededor del tema, pero curiosamente este nunca pierde vigencia a pesar de las formas de expresión alrededor de la multimedia que agregan otra manera de crear, es innegable que la imagen es poesía, pero no será tema de esta columna.
“Platón nos dice que el artista reproduce la apariencia de las cosas distando tres grados de la verdad: el primero sería Dios, que crea la idea; el segundo el hombre artífice que fabrica algo con la idea; y el tercero el que recrea lo fabricado, que sería el artista”. La creación nace del fuero personal, busca expresar un sentimiento y encuentra en la poesía el mejor instrumento. El poeta también es un Dios, en el sentido más literal del término. Borges en el texto citado nos dice: “Ya entonces observé que los versos, sobre todo los grandes versos de Dante, son mucho más de lo que significan. El verso es, entre tantas otras cosas, una entonación, una acentuación muchas veces intraducible. Eso lo observé desde el principio”.
NOCTURNO III
Una noche
 Una noche toda llena de perfumes, de murmullos y de músicas de alas,
Una noche
 En que ardían en la sombra nupcial y húmeda las luciérnagas fantásticas,
A mi lado lentamente, contra mí ceñida, toda,
Muda y pálida
 Como si un presentimiento de amarguras infinitas,
 Hasta el más secreto fondo de las fibras te agitara,
 Por la senda florecida que atraviesa la llanura florecida
Caminabas,
Y la luna llena
 Por los cielos azulosos, infinitos y profundos esparcía su luz blanca,
Y tu sombra
Fina y lánguida,
Y mi sombra
 Por los rayos de la luna proyectada
 Sobre las arenas tristes
 De la senda se juntaban
Y eran una
Y eran una
 Y eran una sola sombra larga!
 Y eran una sola sombra larga!
 Y eran una sola sombra larga!
Este poema lleno de música, de un ritmo inigualable, donde el fulgor de las palabras parece recuperar la esencia del lenguaje, resulta ser un ejemplo de lo que espera Borges de un poema, pues este se debe al universo del autor, hay intensidad, entonación……..
Olga Orozco, que es una poeta memorable, escribió con lucidez sobre el tema: “La poesía puede presentarse al lector bajo la apariencia de muchas encarnaciones diferentes, combinadas, antagónicas, simultáneas o totalmente aisladas, de acuerdo con la voz que convoca sus apariciones. Puede ser, por ejemplo, una dama oprimida por la armadura de rígidos preceptos, una bailarina de caja de música que repite su giro gracioso y restringido, una pitonisa que recibe el dictado del oráculo y descifra las señales del porvenir, una reina de las nieves con su regazo colmado de cristales casi algebraicos, una criatura alucinada con la cabeza sumergida en una nube de insectos zumbadores, una anciana que riega las plantas de un reducido jardín, una heroína que canta en medio de la hoguera, un pájaro que huye, una boca cerrada. Las imágenes creadas por sus resonancias se fijan, se superponen, se suceden. Adelante remata: “Pero estas conclusiones enuncian características y no significados de la poesía. Y es casi fatal que así sea, porque la poesía en su esencia, en su representación total, así como el universo, como esa esfera de la que hablaban Giordano Bruno y Pascal, cuyo centro está en todas partes y la circunferencia en ninguna, es inaprensible”.
Cuando releo la conferencia de Borges, pienso que el tema ha quedado solo en manos de especialistas, pero que nunca ha dejado de perder vigencia, la creación poética, constituye una de las elucidaciones más bellas sobre la esencia del lenguaje. En ella expresa su función primaria: “Pero la idea es la misma, la idea de que nosotros estamos hechos para el arte, estamos hechos para la memoria, estamos hechos para la poesía o posiblemente estamos hechos para el olvido. Pero algo queda y ese algo es la historia o la poesía, que no son esencialmente distintas”.
Olga, en un aparte de su texto expresa: “Es decir, la actitud inicial del poeta tiñe con un sentido último a su poesía, a esa faz particular de la poesía. Quiéralo o no, cada uno funda su arte poética, aun remitiéndose a la negación de toda regla, y le impone sus leyes: las de la libertad absoluta, las del rigor extremo, las del abandono y la brusca vigilancia. Bajo estas directivas que rigen un material en ebullición, una arquitectura pétrea o una sustancia cristalina, el acto creador se convierte, en uno y otro caso, en arco tendido hacia el conocimiento, en ejercicio de transfiguración de lo inmediato, en intento de fusión insólita entre dos realidades contrarias, en búsquedas de encadenamientos musicales o de símbolos casi matemáticos, en exploración de lo invisible a través del desarreglo de todos los sentidos, en juego verbal librado a las variaciones del azar, en meditación sobre momentos y emociones altamente significativos, en trama de correspondencias y analogías, en ordenamiento de fuerzas misteriosas sometidas a la razón, en dominio de correlaciones íntimas entre el lenguaje y el universo".
Borges también pronunció una conferencia en Francia,  sobre la creación poética. Esta sigue siendo para mí, uno de los misterios más bellos de la literatura y de la creación artística, claro está, la misma tiene reglas, unas formas que la diferencian del lenguaje comun, aun así, no se descifra del todo. Borges por ejemplo, se opone a Poe en esta charla, que decía que la creación era un acto intelectual. Decía: “Según él, comenzó por el último verso, Shall be lifted nevermore!, y después escribió el resto para llegar a ese fin, un poco melancólico, diría yo. Y bien, esta teoría de la composición poética como un acto intelectual, como una serie de razonamientos y de silogismos es, me parece, del todo inexultable. Es extraño que esa idea clásica sea la obra de un gran escritor romántico, como lo era sin duda Edgar Allan Poe, sobre todo siendo que él no escribía versos sino maravillosas fábulas en prosa, por ejemplo, Las aventuras de Arthur Gordon Pym. Y tenemos la otra idea. Es la antigua idea de la inspiración. Esa palabra es demasiado grandiosa para mí, pero ¿por qué no aceptarla durante el curso de esta charla?... Y bien, la idea de la inspiración es la idea del poeta como secretario, digamos: como alguien que recibe el dictado de una fuerza desconocida. Entonces, los griegos pensaban en las musas, los hebreos pensaban en los reyes, en el espíritu... Esa idea es más posible”. Borges, siempre que habla de la creación poética, habla de la condición del lector. Así lo hace en “Siete Noches” y lo mismo insiste en la conferencia en Francia: “  Y bien, eso puede aceptarse o no. Una cosa es más verosímil que la otra. Yo quisiera hablar de mi larga experiencia, mi modesta experiencia. Yo pasé... yo consagré toda mi vida a la literatura. Siempre supe, desde que era un niño, que mi destino sería literario, es decir: yo me veía siempre saturado de libros como en la biblioteca de mi padre, quien quizá me dio esa idea. Y bien, sabía que pasaría toda mi vida leyendo, soñando y escribiendo, y tal vez publicando, pero eso no es importante, no hace parte de un destino literario, pero en fin... yo hice eso. Hice lo posible, no por leer todos los libros, como decía Mallarmé, sino, en fin, para leer los libros que me gustaban. Tuve conciencia de que la lectura debe ser considerada no como una carga, sino como una fuente de felicidad, posible y fácil. Entonces voy a contarles, puesto que estamos hablando de una manera tranquila, espero, mis experiencias personales. Y bien, yo camino por las calles de Buenos Aires, por la Biblioteca Nacional, que dirigí hace un tiempo y que dejé después, y, de pronto, siento que algo va a llegar. Entonces espero. Ese algo llega. Es quizá una fábula, una noción cualquiera, que no concibo de manera clara, pero percibo siempre el comienzo y el fin y después me toca inventar lo que hay entre esas dos cosas. Hago lo que puedo. Después siento que esa idea exige, digamos, un cuento, un poema, un ensayo. Eso me es revelado después...”
El poeta piensa en el lector, en la felicidad que produce. Borges es en esencia un lector: “Pero yo quiero que el lector, cuando lea mis libros (...) los mejores son El libro de arena, El informe de Brodie, La cifra. Son mis mejores libros, se pueden olvidar los otros ampliamente, yo lo he hecho. Yo pienso que alguien que no ha leído nada puede comenzar por La cifra, en la poesía, y por El libro de arena, en la prosa. En el presente intento ser lo más simple posible, siendo complejo pero de una manera secreta y modesta, de una manera no evidente. Es decir, yo no tengo estética, no busco los temas, los temas me buscan, yo intento detenerlos pero al final ellos me encuentran, entonces hay que escribir para quedarse tranquilo (...) En ese momento yo público o no. En general lo hago para quedar libre de los borradores, como decía Reyes. Pero creo que cada tema tiene su estética”.
Ahora, que sigo pensando en la vida y en mis libros, pienso que este es uno de los temas más sublimes de la literatura. No es fácil agotarlo, en este blog seguiré escrutándolo.





domingo, 19 de julio de 2015

LAS DISCUSIONES SOBRE EL PLAGIO EN ARGENTINA

Actualmente en Argentina está prendida la discusión del plagio, por efectos de la publicación de una ficción llamada “El Aleph engordado” de  Pablo Katchadjian, el cual le dio pie a la señora Kodama para presentar una demanda, lo que es una afrenta contra el propio Borges, quien abrevo en toda la literatura universal y lo dejó entrever en cada palabra de su obra, sabía que nada hay nuevo en materia de ficción.
Barthes después de citar un texto de Balzac al indagarse de quien habla expresa: “Jamás será posible averiguarlo, por la sencilla razón de que la escritura es la destrucción de toda voz, de todo origen. La escritura es ese lugar neutro, compuesto, oblicuo, al que va a parar nuestro sujeto, el blanco-y-negro en donde acaba por perderse toda identidad, comenzando por la propia identidad del cuerpo que escribe”.  Después remata: “Siempre ha sido así, sin duda: en cuanto un hecho pasa a ser relatado, con fines intransitivos y no con la finalidad de actuar directamente sobre lo real, es decir, en definitiva, sin más función que el propio ejercicio del símbolo, se produce esa ruptura, la voz pierde su origen, el autor entra en su propia muerte, comienza la escritura”. El texto sobrevive por encima del autor, la humanidad recuerda más al Hamlet que a Shakespeare. Para los lingüistas de tradición saussureana, las frases eran enunciados abstractos, desprovistos de toda determinación. Estos textos reunidos en corpus, se consideraban igualmente como aislados de todo contexto. "El texto y sólo el texto". Establecen estos señores además, que el Análisis textual encara el relato (bajo la noción de texto) no como "un producto finito, clausurado sino como una producción que se está haciendo, ramificada en otros textos, en otros códigos, articulada de este modo en la sociedad, la historia y no sólo modos deterministas sino como un lugar de cita. En el caso de la discusión actual por la publicación de la ficción en Argentina, el autor deja intencionalmente ver, que parte de un texto de Borges, la sola alusión, elimina todos los argumentos de la señora Kodama y más bien es un homenaje al propio Borges, que queda en todo caso, en el entramado de una ficción, tácitamente preservado. La noción bartheana de intertextualidad es muy fructífera en este caso. Según él, "lo que hace al texto, es lo intertextual". Por ello la obra literaria comprendida como una estructura dialógica permite a Bajtín asociarla al carnaval. El texto pasa a ser comprendido como una estructura temporal que existe en el proceso de su lectura y/o interpretación por parte de un lector históricamente situado, quien a la vez, puede tomarlo como corpus independiente, para la creación de otros textos, diluyendo en este recorrido, la idea de un autor, el cual al final, nunca termina desapareciendo a pesar de la prelación del texto.
Encontré en la red un análisis que toma el texto de Borges, “Pierre Menard, autor del Quijote”, para compararlo con la posición de Foucault, sobre el suicidio del autor[1]. “Borges en el año 1939 imaginó la historia de un escritor (Pierre Menard) que emprende una empresa absurda: rescribir El Quijote. Pero Pierre Menard “No quería componer otro Quijote –lo cual es fácil- sino el Quijote.(...) Su admirable ambición era producir unas páginas que coincidieran –palabra por palabra y línea por línea- con las de Miguel de Cervantes.” El autor, concluye en primera instancia: “Componer el Quijote a principios del siglo diecisiete era una empresa razonable, necesaria, acaso fatal; a principios del veinte, es casi imposible. No en vano han transcurrido trescientos años, cargados de complejísimos hechos. Entre ellos, para mencionar uno solo: el mismo Quijote.” Este fragmento demuestra el inmenso logro de Menard y a la vez corona la ironía borgiana, el verdadero mérito de Menard era lograr lo imposible, escribir una obra fuera de su tiempo; escribir un libro más allá de la realidad que lo rodea y lo afecta, de los otros libros ya escritos, de la infinidad de enunciados que ya han circulado entre un ejemplar y otro”. Después citando a Foucault, establece: ¿Cómo no establecer paralelos entre el juego que nos proponía al principio Borges y los conceptos que sostiene Foucault?. Es, creo entender, Pierre Menard, el paroxismo de lo que Foucault crítica y pretende evitar. Aquellos textos, iguales en su totalidad, que se diferencian únicamente al ser leídos a la luz (o a lasombra) del nombre de su autor, son la parábola perfecta del autoritarismo del autor. El mismo párrafo puede resultar predecible si quien lo firma es Cervantes y brillante en la pluma de Menard. El autor actúa directamente sobre la obra, convirtiéndola en su posesión y en su extensión; obturando así una infinidad de interpretaciones. Como se ve los matices son infinitos.
Pero la discusión puede ser mas simple. Nunca el autor pretendió hacer un plagio en el caso concreto que aludimos, no se ve para el caso, ni desde la teoría de la creación artística, ni desde lo puramente formal, algo que determine la tipicidad del mismo. Se le agradece a la señora Kodama, la publicidad que le dio y como trajo a la palestra un tema de vieja data. Es rico en variables y multiplicidades interpretativas.






[1] Michel Foucault: El suicidio del autor, Pablo Colacrai.

lunes, 13 de julio de 2015

RELATO SOBRE EL TIO PEDRO HUERTAS

En toda familia hay un hombre que trasciende por los detalles, la nuestra no fue la excepción, se caracterizan por no estar pendientes de las cosas que le interesan a la mayoría de la gente. Mi tío Pedro pertenece a este gremio, no fue negociante, ni comerciante, menos intelectual, pero tenía una habilidad para todo lo que tienen que ver con la vida cotidiana, la administración del día, que lo hacía  imprescindible, con un orden miliciano para todo, producto de sus experiencia en la fuerza aérea Colombiana, como solía justificarse. Lo recuerdo con  un cariño inmenso, con una nostalgia cargada de anécdotas, hizo parte de nuestra niñez y juventud, dejó una huella indeleble en nosotros. Es un ser excepcional, terco a morir, organizaba las cosas pequeñas como si fueran grandes proyectos, como universos, nadie podía cambiar sus planes, cuando teniamos almuerzos de familia, pues es un gran cocinero, nada se movía sin su aprobación, al final se le perdonaban esas pequeñas actitudes dictatoriales, pues es un campeón en la cocina, sus platos eran de una ricura emblemática, terminábamos  chupándonos los dedos y solo pensábamos cuando sería la próxima comida.   Cortaba la cebolla, con una habilidad de relojero, en partes diminutas, haciendo del hogado, un aderezo de reyes, me parece estar viéndolo, con los ojos puestos en el cuchillo, con una rapidez envidiable, preparando el platillo, mientras hablaba con sorna y una felicidad sin parangón. Mi primer recuerdo lo tengo por los años 70 sí mi memoria no me falla, en Aguachica Cesar, en una casa inmensa, donde el abuelo se acomodó con el tío Hugo y su Familia y el tío Pedro y la suya, en una convivencia difícil, pero segura desde lo económico.  El tío allí ejercía su dictadura con absoluto rigor, ordenaba la casa, despachaba a los hijos y junto con Orfilia, su esposa, repartían funciones, ella lo ha entendido y administra con una sabiduría inexplicable, propia de las mujeres del puerto, ha sido su compañera incondicional, en ese tiempo, se comportaban con la sabiduría de aquellas parejas que saben que nunca se separarán, ese destino los hacía sabios en la convivencia. El tío Pedro tiene un humor muy particular, es cariñoso, cuando brindaba la casa con absoluta candidez, uno duraba dos y tres semanas y no sentía nunca la incomodidad natural que se siente en una casa ajena. 
 Su parecido con el abuelo era impresionante, siempre vivió muy cerca del viejo, pero paradójicamente no ganó su confianza, por razones que desconozco. El abuelo fue hermético en el trato con cada uno de sus hijos, era difícil saber lo que pensaba de cada uno, el tío Hugo era el hombre de los negocios, siempre a su lado, el tío Ludjerio, quien mantuvo una independencia absoluta desde el principio, le reconocía una inteligencia abrumadora, le ayudo en la mayoría de sus proyectos, el tío Eduardo, inteligente, con una habilidad para la pintura innata, lector, fue el único profesional de la familia, pertenecía a otro mundo y el abuelo lo admiraba de sobremanera, con sus hijas era muy distinto. Pedro siempre se quejó del trató que le daba la familia, aun así, se las arregló para tener una relación especial con cada uno de ellos.
El tío Pedro tiene esa costumbre de los militares en ser impecable con su presentación personal. Se viste con un rigor y orden que nunca le he visto cambiar, no importa que día sea, los pantalones en la cintura, la camisa metida, la correa bien puesta, los zapatos impecables y el peinado de militar, se repite hasta el cansancio. Orfilia, lo sabe llevar y le vi en algunas ocasiones enfrentarlo con vehemencia, sobre todo cuando su terquedad sobrepasaba los términos de tolerancia.   Siempre tuvo una habilidad para arreglar las cosas de la casa. Le sobraba la herramienta y cuando se imponía una tarea la terminaba por encima de todas las dificultades. Las personas que han convivido con él en el Puerto de Salgar, en Cundinamarca Colombia, fueron testigos de su amor por la pesca, esperaba la subienda del rio Magdalena con ansiedad, alistaba la atarraya y apenas llegaba, pescaba Bocachicos, un pescado de la región, con un sabor envidiable, pero el que solo comen los expertos por su exceso de espinas. Lo cocinaba como nadie más sabe hacerlo. En la familia hubo siempre un reconocimiento en este sentido y aún tengo fijos en mi memoria en Manizales los almuerzos alrededor de este plato, era el rey.
No he podido olvidar su actitud con los hijos. Era un militar completo. A la prima yudi la cuidaba en exceso y muchas veces le vi negar permisos con un actitud troyana que aún no logro entender. Cuando digo no es no y no había poder humano que le hiciera cambiar.

Supe que el tío Pedro  está muy enfermo. Duele saber que un hombre de su vitalidad esta vencido por los años y la enfermedad. Siempre queda el recuerdo imborrable de su espíritu, y el deseo  que pueda lidiar con los imponderables que nos impone el destino. El tiempo no es nada y los años pasan sin que nos demos cuenta. Solo tengo que agradecerle cada uno de los momentos que me regaló, los que tengo muy presentes. Ahí están sus hijos y sus nietos, ellos son el legado de un ser que en las cosas en apariencia poco importantes, nos marcó para siempre.

lunes, 6 de julio de 2015

URBANDECO


“La obra de arte ha sido siempre fundamentalmente susceptible de reproducción. Lo que los hombres habían hecho, podía ser imitado por los hombres. Los alumnos han hecho copias como ejercicio artístico, los maestros las hacen para difundir las obras, y finalmente copian también terceros ansiosos de ganancias”. Esta sentencia de Walter Benjamín, se confirma a cabalidad en plena efervescencia del capitalismo voraz y la sociedad de consumo, en medio de una depredación de la naturaleza sin parangón.

La humanidad está llena de objetos inservibles, parte del ciclo económico instaurado, busca que estos tengan una vida útil muy corta, lo que garantiza la vida comercial de quienes la producen. En esta sociedad del uso y el des-uso, el diseño y la condición estética han sido favorecidas, es obligatorio impactar y solo desde lo artístico se logra esta condición, en esa explosión de objetos. Alvin Tofler en el  "Shock del futuro” lo predijo magistralmente.


En Medellín, exactamente en el barrios laureles, me encontré con un almacén hermoso dedicado al diseño, que maneja un concepto revolucionario, el cual corresponde a una tendencia mundial, parte del reciclaje de los objetos viejos, re-diseñándolos y re-utilizándolos, con verdadera vocación artística, donde el eje estético, esta de la mano de la sustentabilidad ambiental y el desarrollo sostenible. Me sorprendió al entrar al almacén, el hecho de asumir frente al espectáculo de cosas, puestas sabiamente como decoración, con propósitos muy concretos, como instalaciones, que estaba en un museo, pues no estaba ante una simple re-elaboración, había mucho más. En este sitio se respira sepia, esta lleno de nostalgia, en una especie de saudade, que le da a las cosas exhibidas una función nueva desde una perspectiva estética revolucionaria, se trabaja siempre con recuerdos, los objetos evocan otra época, cuando se re-utilizán, fungen  como una obra de arte, pues en el re-diseño hay creatividad por excelencia, se decanta un objeto artístico.
Ahora que el arte está instaurado en cada uno de los objetos que nos rodean por efecto de sus diseñadores, también es un hecho que tienen una muerte precoz, para el caso están sometidos a una re-elaboración, tiene una especie de oportunidad, sobreviven gratamente. Lo que Natalia hace en este almacén, su dueña, la artista, es devolverle a las cosas, los objetos, una nueva función desde una propuesta artística, que las convierte en una obra de arte. Sunsan Sontag, recordaba que en Platón y en Aristóteles la teoría mimética del arte va pareja con la presunción de que el arte es siempre figurativo. Pero los defensores de la teoría mimética no necesitan cerrar los ojos ante el arte decorativo y abstracto. La falacia de que el arte es necesariamente un «realismo» puede ser modificada o descartada sin trascender siquiera los problemas delimitados por la teoría mimética. Nada más claro para entrar en esta discusión, relevando la materialidad del arte, en lo absoluto de todo lo que nos rodea, que estar en el almacén de Natalia, URBANDECO.
Reciclar, re-utilizar, en medio de la crisis planetaria, además se volvió una necesidad sin aplazamientos. A esto se le suma, frente la condición depredadora de la  sociedad de consumo, la nostalgia por las cosas viejas, que nos rememoran recuerdos muy bellos en medio de una sociedad donde la permanencia no existe y la fragilidad y corta existencia de las mismas, les quito el valor que alguna vez tuvieron. Antes una máquina de coser en una casa duraba toda la vida, era parte de nuestra existencia. Hoy difícilmente un objeto dura más de dos años.
No queda sino recomendar este sitio en Laureles Medellín, que le hace un favor a la humanidad desde el ámbito de su entorno, asistimos casi a un museo y es atendido por personas cultas. Su visita es un verdadero refresco para la vida. Estas cosas me suscitan mucha esperanza.




domingo, 28 de junio de 2015

BORGES POR PIGLIA

Siempre he dicho que poco se aprovecha la red, la literatura cuenta con un recurso infinito donde podemos acceder a textos, conferencias y vídeos de un valor inimaginable. Este video es una conferencia dada en Buenos Aires, solo debemos verlo, para entender lo importante que es:









domingo, 7 de junio de 2015

PABLO MONTOYA PREMIO ROMULO GALLEGOS


Cuando supo del otorgamiento del premio el autor se sorprendió: Nunca imagine ganar un premio de esta talla, dijo. Se le otorgó por su novela “Tríptico de la infamia”.
Pablo es un hombre absolutamente disciplinado y dedicado por entero a la literatura, se ha forjado a base de trabajo, es muy talentoso, constante, todos sus textos constituyen un ejercicio juicioso, en ellos no solo se decanta un estilo muy particular, sino el paso por la academia, que le impone un rigor y una hondura a todo lo que escribe.
Las personas que vivimos en la ciudad de Medellín, realmente estamos muy cerca de su obra. Empecé leyendo sus ensayos, siempre lucidos y pedagógicos. Recuerdo que el primero que leí fue sobre la obra crítica de Tomas Carrasquilla, me recordó a Ángel Rama, por el rigor y la calidad del texto.
Su obra, que alcanza los 20 títulos, habla por sí sola de su trabajo. Sus novelas, son históricas, con temas siempre cercanos al arte y la literatura. Cuando uno sigue el ascenso cronológico de su obra y de sus logros, reconoce el esfuerzo y  la perseverancia de una obra construida paso a paso, subiendo escalones y en una busqueda permanente.
Este premio indudablemente lo hará conocer ampliamente, lo que constituye para mí el verdadero valor del mismo, más que el dinero y otros reconocimientos que indudablemente son importantes.
“Nacido en Barrancabermeja, Colombia, en 1963, Montoya, actualmente es considerado unos de los escritores más completos de su generación”. Sobre la novela ganadora realizó una entrevista con el diario el “Espectador” de Colombia que en adelante transcribo:
¿Cuánto tiene su novela de historia y cuánto de ficción?

La novela trata sobre tres pintores que vivieron en el siglo XVI. Gran parte de su vida está recreada en mi trabajo, pero de igual forma existe un gran espacio que surgió de la invención literaria. La novela refleja un vaivén entre la invención literaria y la verdad histórica.

¿Por qué elegir como escenario la Europa del siglo XVI?

Quería de alguna manera acercarme a las guerras de religión y la conquista de América porque me parecen momentos importantes que van a jalonar la modernidad. Como continente somos un producto de esa modernidad. Me interesaba también acudir a los momentos claves en que América empieza existir como nueva sociedad.

En ese sentido, ¿cuál cree que fue el impacto que tuvo el encuentro de Europa con el Nuevo Mundo en el campo artístico?

El reconocimiento del otro fue tortuoso y lento. En el siglo XVI los europeos reconocen en América la existencia de un “salvaje”, que es digno de catequizar y evangelizar porque es antropófago y al cual se asignó una representación de lo demoniaco. Pero en medio de todo ello existen sensibilidades en Europa que logran ver en el indígena una presencia digna de respeto.

¿Se refiere a alguna en particular?

Por ejemplo, los ensayos que Montaigne dedica a ese proceso de descubrimientos en América, en los cuales reconoce el valor de las sociedades precolombinas.

¿Por qué no eligió a Alberto Durero para su obra?

A pesar de que pintó ciertos animales del trópico y fue muy sensible al arte azteca, no tuvo una confrontación directa con América, porque murió en el momento en que la conquista empezaba a tener sus consecuencias, mientras que Théodore de Bry fue muy importante para la representación de América en el imaginario europeo.

¿En qué se basa esa elección?

Específicamente en sus vivencias, ya que me permitieron recrear el fresco artístico que intento crear en Tríptico de la infamia.

Uno de los retos de la novela histórica es que el lector ya sabe cómo perecieron los personajes y el escritor debe crear una nueva narrativa para superar ese final. ¿Qué hizo para lidiar con ello?

La novela se llama Tríptico de la infamia porque tiene una relación muy fuerte con el aspecto pictórico. Así, está divida en tres partes: la primera dedicada a Jacques Le Moyne, la segunda a François Dubois y la tercera a Théodore de Bry. Es así como el lector puede encontrar tres apartados que son aparentemente independientes, pero puede establecer puentes entre los tres. Como un tríptico.

¿Por qué eligió varios narradores para la novela?

La primera parte está escrita en ritmo vivaz. La segunda parte en primera persona, una narración introspectiva, por el desgarramiento que producen en Dubois las experiencias de las persecuciones religiosas. Y en la tercera parte aparece la propuesta de un narrador metaficcional, que va contando qué está pasando con Théodore de Bry pero al mismo tiempo describe la novela. Y en esa parte no está sólo el narrador ficcional y metaficcional, sino que existen varias voces de los personajes. Una apuesta polifónica.

La novela sobresale por la combinación fascinante de géneros literarios. ¿Por qué arriesgarse?

Me parece que la novela histórica ofrece la posibilidad de mezclar narradores y géneros literarios. Existe un juego permanente en difuminar las fronteras de los géneros. La esencia de la narración está fundada en mi perspectiva de la poesía, y son numerosos los pasajes penetrados de un ambiente poético.

¿En qué género literario se siente más cómodo?

Pienso que la novela es un género muy flexible que puede incluir todas las formas literarias habidas y por haber, tanto en Tríptico de la infamia como en mi novela anterior, Los derrotados. Considero la novela un espacio para la confluencia de géneros, juegos espacio-temporales, diálogos con el presente y el pasado, y en ese sentido me permite esas posibilidades.

Hablemos un poco de su método de trabajo en la creación del libro.

Tríptico de la infamia fue un trabajo que me llevó muchas lecturas. En algún momento pensaba que no iba a escribir una novela sobre estos pintores por el universo tan abigarrado al que me enfrentaba, pero como gané una beca de la Alcaldía de Medellín, me sentí con la presión para escribir, y lo hacía todos los días. Estaba completamente concentrado en la novela. En cuatro meses escribí 300 páginas. Luego gané una beca en Alemania y logré tener un tiempo para profundizar un poco más, viajar por varias ciudades de Europa. Estaba las 24 horas en función de ese libro.