sábado, 3 de octubre de 2015

LA RENOVACION CONSTANTE DE ANDRES CAICEDO

Existen mitos en la literatura que perduran y crecen, recargándose en aparente e inexplicable perseverancia.  Este es el caso de Andrés Caicedo. La respuesta tal vez se  debe a una obra singular, de una calidad indiscutible,  reconocida e importante en el panorama de la literatura nacional, estudiada hasta la saciedad, no solo por haber sido escrita en una edad muy precoz, sino por el carácter excepcional de la misma, lo depurado de  su prosa a pesar del desparpajo de la misma, los argumentos que la soportan, textos llenos de cine, sus personajes, que se confunden con la vida del autor, cuya existencia atribulada, contribuye a la reverberación y exaltación de su reconocimiento permanente, en una especie de círculo vicioso, sobra decir que está llena de hechos aun indescifrables, como si nunca se acabara de escribir.
Sobre Andrés Caicedo, expresa con mucha lucidez Felipe Van Der Hurt, en un trabajo muy claro sobre el suicidio del autor desde la perspectiva de su obra: “La consagración literaria es una forma específica de reconocimiento basada en la idea de que los “creadores” son irreductibles a cualquier referencia que no sea su propia singularidad. Portadores de una esencia única que se realiza en el tiempo (y en sus obras), adquieren de este modo el privilegio –y el derecho– de un destino personal y de una biografía, no sólo vida que merece ser contada, sino “historia de vida” que se organiza según un sentido trascendente. “  
Hijo de Carlos Alberto y Nellie Estela, el escritor vallecaucano Andrés Caicedo fue el menor de cuatro hijos, y el único varón. En 1958 nació su hermano Francisco José, quien moriría tres años más tarde. Comenzó a escribir a una edad muy temprana, los diez años, lo hizo con una seriedad absoluta, como lo ratifica Luis Carlos Molina, en texto publicado por el Banco de la Republica: “Caicedo era un trabajador compulsivo. Por sus diarios observamos que sus horarios eran estrictos en lo que tenía que ver con lecturas, montajes teatrales y escritura. Desde las primeras horas de la mañana hasta las últimas de la noche, Andrés parecía no pensar en otra cosa que en forjar su propia obra, inventar su propio universo, darle vuelta a sus propios caprichos y tratar de acumular la mayor cantidad de escritos, películas vistas y obsesiones, para llegar bien armado a la hora de la muerte”, su muerte hace parte de su obra y esta es una obsesión, que el autor, como buen amante del cine, construye, como un libreto, la mirada, en la triada: vida-obra-y cine, debe hacerse de manera total, el sabia que esta era la mirada que perduraría, no permite análisis sesgados o parciales, enunciaciones singulares”.
Dice en algún escrito auto-biográfico: “Para llegar a mi afición literaria (cosa que se produjo a eso de segundo de bachillerato) yo había pasado por una desmedida euforia por el fútbol”[1].  En este autor el estilo constituye un eje que se soprepone a cualquier otra variable creativa, eminentemente oral, la música, los ritmos preferidos, la salsa, el rock están presentes e implícitos en la narrativa, le soportan, envuelve al texto, su prosa directa, muy influencida por la manera de contar del cine,” sus primeros escritos poseían la virtud de la euforia creativa y el afán por el dominio de la técnica y la estructura de un film”[2]. Sus personajes atienden en sus diálogos al habla propia de los caleños, sus tic, constituyéndose en una verdadera revolución para la época a lo que se le agrega,  la precocidad del autor, la manera como asume la vida, en algunos casos parece un personaje más de su propio libreto, el que nunca abandona, por ello la idea del suicidio y el acto mismo, se puede considerar como parte de sus proyectos textuales.
Jaime Manrique, el escritor Barranquilla, en una edición de lujo de “Que viva la música” de punto de lectura, lo pinta de manera perfecta: “Corría el año 1975, Andrés era un joven alto, esbelto, desgarbado, - Como si no le interesará el cuerpo que lo habita-trigueño claro, con los labios carnosos y ondulantes como los bustos egipcios, de lenguos cabellos castaños. Usaba unas gafas enormes,  detrás de los cuales vibraban ojos expresivos, curiosos, tristes y de color de miel ahumada. Y era tartamudo. Su apariencia intelectual no bastaba para ocultar su belleza.  Su calidez caleña desarmaba a cualquiera”. El mito en su corta existencia era un hecho, libretiado por el mismo, el carisma de  Andrés no tiene precedentes.
Su pasión por el cine marca su vida y su obra narrativa. “Pero el cine comenzó a dominarlo. Se encerró en la oscuridad de los teatros con una obstinación progresiva y su curiosidad lo llevó a tratar de conocer todos los misterios que dichas imágenes le escondían. Por esta razón, a partir de 1969, comenzó a escribir comentarios sobre cine, en simultánea con su progresiva actividad literaria”[3]. Este sería un capítulo aparte, que implica una mirada más puntual.
Re-leí de nuevo “Que viva la música”. La obra justifica al mito, sus relecturas siempre generan nuevas interpretaciones, como una ópera abierta, no deja este texto de sorprenderme por su riqueza narrativa.
Atrapa desde el principio: “Soy rubia. Rubísima. Soy tan rubia que me dicen: "Mona, no es sino que aletee ese pelo sobre mi cara y verá que me libra de esta sombra que me acosa". No era sombra sino muerte lo que le cruzaba la cara y me dio miedo perder mi brillo”
Este excelente texto, monologo, ha engendrado otros textos, evoca un entorno que explica una época y muchas pasiones alrededor de una ciudad. Es una obra de excelente factura, siempre piensa uno en la madurez de este joven, en sus obsesiones. Espero ampliar esta crítica, pero le debía a mis escasos lectores esta evocación.

















[1] http://www.elespectador.com/noticias/cultura/andres-caicedo-el-cuento-de-mi-vida-articulo-424675

miércoles, 23 de septiembre de 2015

LA FERIA DEL LIBRO DE MEDELLÍN


La feria del libro de Medellín Colombia, que se realiza en un espacio privilegiado: el recinto del jardín Botánico, terminó este domingo con total éxito. Varios aspectos quiero relevar de la experiencia de este año. El primero, su consolidación, realmente es una feria muy joven, que ha tomado muy en serio su compromiso y año tras año se pule, no solamente por la calidad de los expositores, me refiero a editores, librerías, libros del usada y universidades, que cada vez son más y para todos los gustos: Se lanzaron más de 120 títulos, hubo 320 invitados de todas las calidades quienes asistieron a conversatorios, entre muchos otros, se contó con la presencia de personajes excepcionales, como el escritor, guionista y director de cine español Ray Loriga, la chilena Carla Guelfenbein, ganadora del Premio Alfaguara de Novela 2015, y los argentinos Luisa Valenzuela, Guillermo Martínez y Eduardo Berti, además se realizó un encuentro de traductores, que contó con invitados de Francia, Holanda y Alemania, quines han llevado a diferentes idiomas la obra de múltiples autores latinos. La cuota colombiana estuvo representada por Alberto Salcedo Ramos, Piedad Bonnet, Juan Manuel Roca, Héctor Abad Faciolince y Daniel Samper Ospina, Pablo Montoya entre otros.
Gracias a los espacios abiertos y la belleza natural del lugar, puro verde, el ambiente que se propicia en Medellín es muy diferente a cualquier de las ferias importantes de América Latina. Este año el objetivo se concentró  en la promoción de la lectura en el marco de la sociedad digital, en todos los debates, se lograron abrir escenarios de acuerdo al tipo de publicación, incluyendo el de mercadeo, que gústenos o no, es de suma importancia.
La oferta de libros dio para todos los gustos, variopinta y completa, además para todos los bolsillos, el público siempre ha encontrado en esta feria un punto especial y excepcional para comprar, con más de 2000 expositores, de todos los pelambres, esto significa que uno podría hacer una sola compra al año.
Hay escritores que impactaron en el recinto ferial, me parece que Carla Guelfenbein fue una de ellas, realizó una excelente exposición de lo que significa la escritura en su vida, como escribió su  última novela, sus influencias, fue una verdadera incitación a la lectura y dejó en el público muy buena impresión. Debo confesar que no he leído su obra, pero en sus influencias y en las entrevistas, se refleja parte del desarrollo de sus libros, a la pregunta de como nació su amor a la escritura, cual fue el punto de partida respondió: “Y el detonante de este descubrimiento fue, precisamente, una de las autoras preferidas de Guelfenbein, desde su juventud: la brasilera Clarie Lispector. “La descubrí cuando tenía 20 años, más o menos, y desde entonces, su obra comenzó a ser parte de mi vida. Recuerdo que siempre viajaba con un libro de Clarice, porque su prosa siempre inspiraba aspectos de mi ser y por otro lado me inspiraba muchísimo a escribir”, recuerda.
Cuando la escritora chilena se encontró con la biografía de esa autora que la había obnubilado toda su vida, fue como si hubiera tenido una especie de epifanía. “Me doy cuenta de que su historia tenía mucho que ver con la historia de mi propia familia. La familia de ella huyó de Ucrania de la persecución de los judíos, casi al mismo tiempo en que huyeron mis abuelos. Y su familia fue a recalar en Recife (Brasil), y la mía en Chile. La generación de Clarice coincide con la generación de mis padres, pero además ella tiene muchos aspectos similares a mi madre, en lo excéntrico e intelectual. Finalmente, la historia de Vera Sigal, la protagonista de mi novela, es la historia de Clarice”, confiesa la escritora”[1]. La novela se llama “Contigo en la distancia”. Aunque se graduó como bióloga de la Universidad de Essex (Inglaterra), Carla Guelfenbein sintió desde siempre el llamado por contar historias, fruto de esa “hipercuriosidad” que siempre se apoderó de ella, y que la llevaba a querer “mirar a través del cerrojo de la puerta”. Es autora de las novelas ‘El revés del alma’, ‘La mujer de mi vida’, ‘El resto es silencio’ y ‘Nadar desnuda’. Antes de dedicarse a la escritura, trabajó en la revista ‘Elle’.
Pablo Montoya, premio Romulo Gallegos, es un escritor de Medellín, muy querido, reconocido en nuestro medio, ha construido una obra a base de trabajo y constancia, sus trabajos además de ser muy serios, rigurosos e históricos, con un corte académico muy puntual, bien documentados, referenciados,  además están bien escritos, se dejan leer con agrado, hay en todos un estilo muy particular, propio en lo posible. “Triptico de la infamia” es la afortunada novela. “Se trata de un libro, destacó en su discurso de rigor, atravesado “de masacres” propias del siglo XVI y de “un dolor que palpita en cada hoja como un corazón malsano”. A la vez, sostuvo, cada página cobija “la luz de la búsqueda infatigable de la creación artística, la belleza y la sensación de que ella se levanta como un acertijo, un enigma”, que a la postre “es el ardor que siempre ha estimulado mi escritura”. Obras como estas, premiada por el Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg) y basadas en realidad y ficción, “se alzan como denuncias contra la violencia” y, por lo mismo, “son inmensamente valiosas, hoy más que nunca”, subrayó el vicepresidente de Venezuela, Jorge Arreaza, quien entregó el premio. “Este trabajo que ha hecho Pablo de irse al siglo XVI y, a través de la vida de tres pintores protestantes, que sufrieron la belleza y el horror (...) de las guerras religiosas, intracristianas, entre protestantes y católicos”, alude a una realidad que “replicó” en América y tuvo a los indígenas entre las víctimas, añadió Arreaza. El respecto, el escritor colombiano dijo que los personajes principales de Tríptico de la infamia, los pintores François Dubois, Jacques Le Moyne y Théodore de Bry, efectivamente crearon belleza “en medio de ámbitos turbulentos y represivos”[2].
Es un hecho, la feria fue un éxito, esperamos el año que viene, no sólo se consolide más, sino que sea más internacional.

La feria del libro de Medellín Colombia, que se realiza en un espacio privilegiado: el recinto del jardín Botánico, terminó este domingo con total éxito. Varios aspectos quiero relevar de la experiencia de este año. El primero, su consolidación, realmente es una feria muy joven, que ha tomado muy en serio su compromiso y año tras año se pule, no solamente por la calidad de los expositores, me refiero a editores, librerías, libros del usada y universidades, que cada vez son más y para todos los gustos: Se lanzaron más de 120 títulos, hubo 320 invitados de todas las calidades quienes asistieron a conversatorios, entre muchos otros, se contó con la presencia de personajes excepcionales, como el escritor, guionista y director de cine español Ray Loriga, la chilena Carla Guelfenbein, ganadora del Premio Alfaguara de Novela 2015, y los argentinos Luisa Valenzuela, Guillermo Martínez y Eduardo Berti. Para los especialistas, sino por vale la pena poner el ojo en el encuentro realizado de traductores, que contó con invitados de Francia, Holanda y Alemania, que han llevado a diferentes idiomas la obra de múltiples autores latinos. La cuota colombiana estuvo representada por Alberto Salcedo Ramos, Piedad Bonnet, Juan Manuel Roca, Héctor Abad Faciolince y Daniel Samper Ospina, Pablo Montoya entre otros.
Gracias a los espacios abiertos y la belleza natural del lugar, puro verde, el ambiente que se propicia en Medellín es muy diferente a cualquier de las ferias importantes de América Latina. Este año el objetivo se concentró  en la promoción de la lectura, en el marco de la sociedad digital, en todos los debates, se lograron abrir escenarios de debate excepcionales, incluyendo el de mercadeo, que gústenos o no, es de suma importancia.
La oferta de libros dio para todos los gustos, variopinta y completa, además para todos los bolsillos, el público siempre ha encontrado en esta feria un punto especial y excepcional para comprar, con más de 2000 expositores, de todos los pelambres, esto significa que uno podría hacer una sola compra al año.
Hay escritores que impactaron en el recinto ferial, me parece que Carla Guelfenbein fue una de ellas, premio Alfaguara de este año, realizó una excelente exposición de lo que significa la escritura en su vida, como escribió su  última novela, sus influencias, fue una verdadera incitación a la lectura y dejó en el público muy buena impresión. Debo confesar que no he leído su obra, pero en sus influencias y en las entrevistas, se refleja parte del desarrollo de sus libros: “Y el detonante de este descubrimiento fue, precisamente, una de las autoras preferidas de Guelfenbein, desde su juventud: la brasilera Clarie Lispector. “La descubrí cuando tenía 20 años, más o menos, y desde entonces, su obra comenzó a ser parte de mi vida. Recuerdo que siempre viajaba con un libro de Clarice, porque su prosa siempre inspiraba aspectos de mi ser y por otro lado me inspiraba muchísimo a escribir”, recuerda.
Cuando la escritora chilena se encontró con la biografía de esa autora que la había obnubilado toda su vida, fue como si hubiera tenido una especie de epifanía. “Me doy cuenta de que su historia tenía mucho que ver con la historia de mi propia familia. La familia de ella huyó de Ucrania de la persecución de los judíos, casi al mismo tiempo en que huyeron mis abuelos. Y su familia fue a recalar en Recife (Brasil), y la mía en Chile. La generación de Clarice coincide con la generación de mis padres, pero además ella tiene muchos aspectos similares a mi madre, en lo excéntrico e intelectual. Finalmente, la historia de Vera Sigal, la protagonista de mi novela, es la historia de Clarice”, confiesa la escritora”[1]. La novela se llama “Contigo en la distancia”. Aunque se graduó como bióloga de la Universidad de Essex (Inglaterra), Carla Guelfenbein sintió desde siempre el llamado por contar historias, fruto de esa “hipercuriosidad” que siempre se apoderó de ella, y que la llevaba a querer “mirar a través del cerrojo de la puerta”. Es autora de las novelas ‘El revés del alma’, ‘La mujer de mi vida’, ‘El resto es silencio’ y ‘Nadar desnuda’. Antes de dedicarse a la escritura, trabajó en la revista ‘Elle’.
Pablo Montoya, premio Romulo Gallegos, es un escritor de Medellín, muy querido, reconocido en nuestro medio, ha construido una obra a base de trabajo y constancia, sus trabajos además de ser muy serios, rigurosos, históricos, con un corte académico muy puntual, bien documentados, referenciados,  además están bien escritos, se dejan leer con agrado, hay en todos un estilo muy particular, propio en lo posible. “Triptico de la infamia” es la afortunada novela. “Se trata de un libro, destacó en su discurso de rigor, atravesado “de masacres” propias del siglo XVI y de “un dolor que palpita en cada hoja como un corazón malsano”. A la vez, sostuvo, cada página cobija “la luz de la búsqueda infatigable de la creación artística, la belleza y la sensación de que ella se levanta como un acertijo, un enigma”, que a la postre “es el ardor que siempre ha estimulado mi escritura”. Obras como estas, premiada por el Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg) y basadas en realidad y ficción, “se alzan como denuncias contra la violencia” y, por lo mismo, “son inmensamente valiosas, hoy más que nunca”, subrayó el vicepresidente de Venezuela, Jorge Arreaza, quien entregó el premio. “Este trabajo que ha hecho Pablo de irse al siglo XVI y, a través de la vida de tres pintores protestantes, que sufrieron la belleza y el horror (...) de las guerras religiosas, intracristianas, entre protestantes y católicos”, alude a una realidad que “replicó” en América y tuvo a los indígenas entre las víctimas, añadió Arreaza. El respecto, el escritor colombiano dijo que los personajes principales de Tríptico de la infamia, los pintores François Dubois, Jacques Le Moyne y Théodore de Bry, efectivamente crearon belleza “en medio de ámbitos turbulentos y represivos”[2].
Es un hecho, la feria fue un éxito, esperamos el año que viene, no sólo se consolide más, sino que sea más internacional.








[1] http://www.eltiempo.com/entretenimiento/musica-y-libros/carla-guelfenbein-ganadora-del-premio-premio-alfaguara/16251982
[2] Conozco muy bien la obra de Pablo, pero estas referencias las tome del periódico “El tiempo” de Colombia.  


[1] http://www.eltiempo.com/entretenimiento/musica-y-libros/carla-guelfenbein-ganadora-del-premio-premio-alfaguara/16251982
[2] Conozco muy bien la obra de Pablo, pero estas referencias las tome del periódico “El tiempo” de Colombia, me paren de absoluta claridad.  

miércoles, 9 de septiembre de 2015

NOTAS LIGERAS



Sobre “La verdad de la mentiras” de Mario Vargas Llosa, Editorial Portabelo de Panamá.

Hay libros que deben re-leerse, por su calidad, por tener una relación personal inclasificable desde la perspectiva crítica, simplemente nos llenan, son textos de cabecera, universos abiertos sobre las que volvemos continuamente, siempre los disfrutamos y no dejan de aportarnos cosas nuevas en cada lectura. Me pasa con Borges, con el Quijote, con Doris Lessing, con William Ospina, Alfonso Reyes, Canetti, Piglia, Octavio Paz, Neruda, García Márquez, Steiner para solo citar algunos, sin ninguna pretensión intelectual, solo por el placer de volver abrevar en ellos.
“La verdad de las mentiras” de Vargas llosa, me encanta y sobrecoge de manera especial, he leído con devoción todo lo que ha publicado este autor, no sola su obra de ficción, sino la totalidad de sus artículos, incluyendo los escritos en “El País” de España, que son muchos, he disfrutado sus ensayos mayores, como la  “La Orgia Perpetua”, el escrito sobre Víctor Hugo, los artículos  sobre Sartre y Camus, pero nada se compara con lo que me produce este libro. Primero es una excelente antología de autores universales del siglo XX a través de alguna de sus obras. La última edición le agrega 10 autores nuevos. Cada ensayo, se refiere a un texto específico. Comienza con uno de mis relatos preferidos: “El corazón de las tinieblas” de Josep Conrad,  “la muerte en Venecia” de Thomas Mann, Dublineses de Joyce, “Manhattan Tranfer” de Jhon Doss Pasos, “La señora Dalloway” de Virginia Wolf, “El Gran Gasby” De Fitzgerald, “El lobo estepario” De Hermann Hesse, “Nadja” de André Breton,, Santuario de Faulkner, para solo citar los más emblemáticos, son 36 autores, los más importantes en mi parecer:  Yasunari Kawabata, Doris Lessing, Heinrich Boll, Saul Bellow, Tabuchi, Nabako,  Hemingway, Gunter Grass, Steimbeck.
Este es un itinerario por sus libros predilectos, no solo resulta una incitación a su lectura, pues son textos bien hilvanados, apasionados, lúcidos, que terminan siendo guías para asumir una especie de dialogo con el autor Peruano. El artículo sobre “Auto de Fe”, de Canetti, es de un rigor y una dulzura sin parangón, es una muestra de la calidad que le pone a cada análisis. No me queda más que aconsejar su lectura.
Hay un tema que quiero asumir desde este Blog, muy personal, como todo los escrito por mí en esta plataforma. Es un hecho que en materia Editorial Panamá está muy lejos de otros países Latinoamericanos, pero no se puede negar que vive una efervescencia intelectual antes no vista, la cual es necesario aprovechar. Quiero hablar de la labor Quijotesca, de Luis Eduardo Henao, filósofo de la Universidad Javeriana de Bogotá Colombia que hace parte de las personas que la han propiciado. Llegó a este país hace muchos años, con la típica pasión  de un joven intelectual que se quiere comer al mundo. En este país al poco tiempo de su estadía fundó la editorial Portobelo, que con el tiempo se ha convertido en la plataforma de edición predilecta para un grupo selecto de investigadores de este país, desde ella se articulan afinidades con otros centros de edición e investigación del mundo, su librería además, se ha convertido en un punto de encuentro para muchos intelectuales, consagrada hoy gracias a la constancia de Eduardo, al rigor y a la pasión que le produce el universo alrededor del libro. No es una editorial cualquiera, desde su fundación rescata a los autores olvidados, constituye una puerta abierta para los autores nuevos, se inventa formatos ingeniosos,  serios además,  que le permitan a los investigadores salir a la palestra, su librería es un abrevadero de intelectuales y es un hecho que desde su labor como editor funge como crítico, pues está obligado a tener un ojo atento, no solo con los  texto que edita, sino con todo lo que pasa en el mundo en relación con el pensamiento social e intelectual, desde su editora articula estos entrecruzamientos vitales para el desarrollo del pensamiento occidental con Panamá.
Esta semana se inaugura la feria del libro de Medellín Colombia. Les iré contando que pasa y es un hecho que cada vez se consolida más este evento en Latinoamérica.









domingo, 16 de agosto de 2015

KARL OVE KNAUSGÅRD



Con tan solo 48 años ha escrito más de 3500 páginas, que le han dado un reconocimiento importante, primero en su Noruega natal y después en toda Europa y Norteamérica. Se están publicando novelas extensas, que uno pensaría que no tienen cabida en el mundo contemporáneo, aun así, contra todo sentido común, las de este hombre, han tenido un éxito sorprendente y lo que es mejor, se están leyendo masivamente.
sus novelas, con la excepción de sus dos primeros libros: (Fuera de este mundo, 1998) y un ensayo sobre los ángeles, (Un tiempo para todos, 2004), son autobiográficas, son seis, saga titulada: "Mi lucha", están escritas explotando todo el espectro de sus experiencias, sin corta pisas, tomando todo lo que hay, incluyendo a familiares y amigos que han quedado de cuerpo entero en sus textos. En sus novelas habla de su mundo: “Escribir es sacar de las sombras lo que sabemos. No de lo que ocurre allí, no de qué clase de actos se realizan allí, sino del allí en sí. Ese es el lugar y la meta de la acción de escribir. ¿Pero cómo llegar hasta ese punto?”, anota en "La muerte del padre", en una de las tantas reflexiones que sostiene Mi lucha. En el segundo tomo, su mejor amigo, Geir, describe a Knausgård en una comida familiar y pareciera que está hablando de las zonas más oscuras de la saga: “Este hombre ha hecho una carrera relatando lo fracasado que se siente. Un episodio triste tras otro. Vergüenza y arrepentimiento por doquier” (1).
Se han publicado dos en español: “La muerte de mi padre” y  “Un Hombre enamorado”, por editorial anagrama. Traigo a colación, esta especie de Proust Nórdico, porque insisto que la novela mantiene una vigencia inusitada. Uno podría enumerar cada sentimiento humano y encontrar la novela que lo abarca de manera perfecta. El amor, la soledad, la angustia, el desamor, para solo citar algunos aspectos, están perfectamente descritos en muchos libros. Hoy no quisiera fungir con las pretensiones de un crítico, sino la condición de un lector, que ve con satisfacción como se siguen leyendo novelas y cada vez hay más autores exitosos.
Karl Ove Knausgård, es un fenómeno literario. Quiero trascribir la entrevista hecha por el periódico “El mundo”,  de España, realizada por Luis Alemany, que me parece muy puntual:


P.- Tengo un amigo danés. Cuando empecé a leer 'Mi lucha', le pregunté por las diferencias que hay entre el idioma danés, el sueco y el noruego y le conté de sus libros. Y me dijo que, a él, el noruego le suena muy musical, casi chistoso. Al parecer, tenía una amiga noruega que se pasaba el día hablando del suicidio, pero nadie la creía porque tenía acento noruego.
R.- Es verdad. Bueno, supongo que es verdad, porque uno no sabe nunca cómo suena su voz. El acento noruego, para mí, es el acento normal, claro. Pero es cierto que los daneses y los suecos me suenan duro y que ellos nos ven como a unos personajes dulces y un poco naíf. Y creo que tienden a no tomarnos muy en serio.
P.- Esta entrevista me hace mucha ilusión pero, al mismo tiempo, tengo la sensación de que cualquier charla sobre Mi lucha está condenada a ser anecdótica, una bobada. ¿Le molesta el ruido alrededor de 'Mi lucha'?
R.- Supongo que sí me perturba, porque me he venido a vivir al campo, a un pueblo que no tiene nada que ver con Mi lucha. Todo es muy pacífico y muy tranquilo aquí. Es una forma de protegerme de ese ruido. Pero bueno, no debo quejarme, el éxito de Mi lucha me ha abierto muchas posibilidades maravillosas. Ha sido todo para bien... ¿Las entrevistas? Ahí pasa una cosa curiosa: cuando entrego un libro, en el momento que salgo del despacho del editor, soy incapaz de decir una sola palabra sobre lo que he escrito. Siento que no tengo nada que decir: lean el libro y dejenme en paz. Pero, claro, si queremos que se hable de literatura, de mi literatura, algo tendremos que inventar, ¿no? De modo que, poco a poco, entrevista a entrevista, voy desarrollando un discurso y acabo por descubrir alguna idea que desconocía por completo. O sea, que sí, las entrevistas tienen sentido relativamente, pero tampoco están tan mal.
P.- Me interesa saber de su vida después de 'Mi lucha'. ¿Es usted mejor persona de lo que era antes de escribirla? ¿Más paciente, más generoso?
R.- Soy mejor padre, creo, pero porque ya tengo una experiencia, no por Mi lucha. Y luego está el éxito de los libros que me ha quitado algunas frustraciones. Pero mejor persona... yo no diría tanto como que soy mejor persona.
P.- ¿Y más sincero? Porque me imagino que, después de escribir seis libros como los de 'Mi lucha', todo el mundo alrededor debe de esperar que sea usted absolutamente sincero absolutamente siempre.
R.- No... Si es que por eso escribí 'Mi lucha', para ser completamente sincero una vez en la vida. Porque en el día a día real no se puede ser así, todos tenemos que socializar y escondernos muchas cosas para no hacernos daño
P.- ¿No hay ni una sola escena deshonesta en 'Mi lucha'?
R.- Al principio me propuse ser absolutamente sincero. Luego me resigné a ser absolutamente sincero con mis recuerdos, sincero conmigo mismo. Porque otra cosa... Los episodios ya no son episodios, son recuerdos y cada uno tiene el suyo. Pasarán 100 años y aún habrá quien diga: 'aquello no ocurrió así como lo cuenta en el libro'.
P.- ¿E injusto? ¿Siente que ha sido injusto con alguien?
R.- Creo que he contado cosas que quizá causaron algún dolor innecesario, estoy pensando en alguna página sobre mi ex novia. Pero no diría que fuese exactamente injusto.
P.- Hace unos meses entrevisté a su colega Hanif Kureishi, que está obsesionado por el psicoanálisis. Le dije que yo intuía que escribir novelas por lo menos tenía que valer para ahorrarse psicólogo. Y me dijo que de eso nada. Que, con mucha suerte, vale para pagar el psicólogo.
R.- Estoy completamente de acuerdo con Kureishi. Bueno, puede que en el momento de escribir haya una sensación de alivio, de curación. Hay un momento muy potente y muy positivo. Pero es un momento. Y, si lo que uno espera es desanudar la vida, entender los porqués, dónde se equivocó, qué le hizo daño en la infancia... Bueno, mi experiencia es que, en ese sentido, la literatura no sirve. También es verdad que yo no escribí Mi lucha con ese propósito, no esperaba entender el pasado. Esperaba que ocurriesen cosas, cambiar mi presente y mi futuro.
P.- ¿Le interesa el psicoanálisis?
R.- La verdad es que nunca he ido a un psicoanalista. Pero bueno, he leído a Freud y me ha gustado mucho. Como literatura, quiero decir.
P.- ¿Qué piensa si le digo que mi mujer mostró menos interés que yo por 'Mi lucha'? Y que creo que es porque ve sus libros como sentimentalismo de chicos, 'cosas de tíos' que le quedan un poco lejos.
R.- Soy un hombre que cuenta sus experiencias de hombre... No sé, hay mucha gente que no conecta con Mi lucha y lo entiendo, pero no me parece que sea una cuestión de género ni cultural. Creo que está en el carácter de cada uno. Ahora he estado en San Francisco y me crucé con un grupo de mujeres nativas americanas que me decían que se identificaban muchísimo con mis libros...
P.- ¿Y no le apena no haber escrito más despacio? ¿No haber sido más perfeccionista con la prosa y el estilo?
R.- Sí, en parte sí. Pero también sé que, si hubiera escrito más despacio se me hubiesen escurrido muchas ideas e imágenes que tenía que prender con urgencia. De alguna manera, creo que si uno escribe sobre la muerte, debe hacerlo con detenimiento, virtuosamente. Y, si escribe sobre la vida, debe hacerlo con urgencia.
P.- Había un chiste sobre 'Un hombre enamorado': son 600 páginas y no sale nadie en todo el libro que trabaje de verdad. Todos son treintañeros que estudian, actúan un rato por la mañana, escriben sobre ángeles o lo que sea y después cuidan de sus hijos desde las tres de la tarde. No hay nadie que vaya a una clínica o a una factoría o a un despacho y acabe agotado al final del día.
R.- Es completamente cierto y, además, me parece una crítica muy relevante. En la sexta parte hay muchas páginas dedicadas a ese tema. Pertenezco a esta cultura de clase media intelectual, un poco cerrada. De todas formas, eso ocurre en Un hombre enamorado más que en ningún otro libro. Allí salen, sobre todo, los amigos de mi mujer en Suecia que pertenecen a ese mundo. Su madre es actriz, por ejemplo. Y Suecia es un país muy generoso para las becas y ese tipo de cosas. En los libros que transcurren en Noruega, el tipo de familias que aparecen son distintas, hay más clase trabajadora.
P.- La última pregunta es un poco una divagación: el caso es que yo pienso en Mi lucha y la imagen que me viene a la cabeza es más bien luminosa: críos que juegan en el bosque y se bañan en el mar, una pareja de amantes en Estocolmo en verano... Es un poco raro que un lector español lea una obra hecha por un noruego sobre la fragilidad y la insatisfacción lo que le venga a la cabeza sea una escena veraniega. No sé si eso significa que, en el fondo, hay algo optimista en 'Mi lucha'. O si es un poco ingenuo esto que le digo
R.- No sabría qué decirle... Mi vida, hoy en día, es estupenda: vivo en un sitio bonito, con unos paisajes preciosos, con unos hijos que son felices... Pero, aun así, hay una parte de la vida que es problemática. No le diría que sea un lado oscuro, es más bien como una zanja que separa tu interior del mundo exterior y del que no se debe hablar. Bueno, de eso hablan los libros que he escrito y supongo que por eso conectan con mucha gente que reconoce la relación con sus padres. Todo el mundo tiene experiencias negativas. En realidad, la única manera que se me ocurre de hablar de esas cosas de una manera compleja es a través de las novelas.
(1): El nuevo antihéroe de la literatura: la lucha de Knausgård.
http://papeldigital.info/lt/2014/05/24/01/paginas/090.pdf.
www.elboomeran.com/upload/ficheros/obras/la_muerte_del_padre_pp.pdf



domingo, 9 de agosto de 2015

INGE MULLER DE LA MANO DE HERTA MULLER


El País de España, que siempre trae en su suplemento “Babelia” excelentes artículos, esta vez publicó una entrevista a Herta Muller, que sigue siendo una desconocida en Latinoamérica pese al nobel, realmente es poco leída, existen trabajos muy serios aportados por la academia y las facultades de literatura, pero no es la preferida entre los lectores de este lado del mundo. La entrevista tiene como centro el tema de su último libro de ensayos donde recoge algunas conferencias sobre poética realizadas en la universidad de Boom en 1995, en ellas habló de tres poetas: Theodor Kramer, Inge Müller y Ruth Klüger. El tema es la poesía y las dictaduras, una relación harto emblemática de la mitad del siglo pasado, que aún no está expuesta a cabalidad en todo su contexto.
Siempre he escrito en este blog, que es muy difícil estar atento al universo literario, por la cantidad de libros que se publican a diario, es imposible leer la gran mayoría, no tenemos tiempo, esto nos obliga a tener preferencias,  lo que no evite que oteemos, para saber que está pasando con las letras en otras latitudes. En este caso me sorprendió la autora Rumana por la calidad de los autores traídos a la palestra, pero sobre todo, porque  constituyen de por sí el reflejo de una época marcada por la opresión y el estatismo, despótica, con vidas bastante singulares. Es necesario hablar primero de Heiner Muller, antes de referirnos a estos tres autores.
Heiner Muller, nació Eppedendorf en Sajonia ( 1929-1995) fue dramaturco, poeta, ensayista y director de escena alemán. Vivió en el sector oriental en plena guerra fría con la cual tuvo una luna de miel muy corta como intelectual, allí ganó el premio Heinrich Mann en 1959, pero después del estreno de la “Colonia” estas empezaron a deteriorarse, con el tiempo termino strabajando en el sector occidental: obras como “Munich”, “Essen” y “Bochum”, hacen parte de este periplo.  Los últimos cinco años de su vida continuó viviendo en Berlín y trabajó por toda Alemania y Europa, particularmente en la producción de representaciones de sus propias obras. Escribió algunos pocos textos dramáticos nuevos, si bien, al igual que Brecht, produjo mucha poesía en sus años finales. “En 1990 fue convocado para dirigir Tristán e Isolda de Wagner en el Festival de Bayreuth (dedicado en exclusiva al compositor). La producción se estrenó en 1993, siendo la única para el género lírico y considerada como un testamento de su recia estética. Fue acogida con frialdad el primer año, pero rápidamente fue aceptada y supuso un gran éxito, manteniéndose en cartel hasta 1999”.
Inge Muller, nacida en Inge Meyer, Berlin (1925-1966), es la autora que más me cautivo, su vida está llena de connotaciones especiales, aquellas que suelen tener algunos poetas, que los hace tan diferentes. Estos son los datos más generales. “Durante la Segunda Guerra Mundial, participó en el Reichsarbeitsdienst en diferentes localidades de Estiria hasta que fue enviada a Berlín como ayudante de la Luftwaffe. Sus padres fallecieron en un accidente aéreo y yacieron tres días entre los escombros con un perro. Este hecho marcaría mucho la vida de Inge. La red tiene una reseña de su vida que quiero traer a colación por lo extraña y trágica, en muchos aspectos me conmueve: “En la postguerra, trabajó de secretaria, Trümmerfrau, periodista y corresponsal. Su primer matrimonio con Kurt Loose duró muy poco pero tuvieron un hijo. Ya en 1948, se casó con Herbert Schwenker, gestor del Friedrichstadtpalast y más tarde un miembro importante de Zirkus Busch, se hizo miembro del SED y disfrutó de una vida acomodada en Lehnitz (Oranienburg entre 1954 y 1959. En otoño de 1953, conoció a Heiner Müller en una función de la Arbeitsgemeinschaft  Junger Autoren y pronto se mudó a un apartamento con él con quien se casó en 1955. La pareja, que llegó a ganarse la vida como escritores freelance, trabajó en dramas radiofónicos y teatrales. Pero el sueño de Inge de trabajar con su marido como iguales empezó a derrumbarse, no dejaban de verla a la sombra de Heiner, a quien ella veía más como un co-trabajador que como un igual y en 1956 comenzó un romance con el hermano de Heiner de 16 años, Wolfgang Müller, que complicó aún más la relación marital. El reconocimiento de ambos con el Premio Heinrich Mann en 1959 y el hecho de que a Heiner lo expulsaran de la Deutscher Schriftstellerverband empeoraron mucho más la situación. Aquejada de depresiones y problemas psicosomáticos intentó quitarse la vida varias veces hasta que lo consiguió el 1 de junio de 1966. Se editó póstumamente un poemario, pero su obra pasó rápidamente al olvido porque el suicidio no cuadraba con la política de Alemania Oriental y además Heiner reclamaba la autoría de muchas de sus colaboraciones”. Cuando le preguntan  a Herta sobre como encontró parte de la obra olvidada contesta, ¿Y los poemas de Inge Müller?: R. Los encontré en mi primera visita a Alemania, eso debió de ser en 1985. En una librería había una caja con libros delante de la puerta. Allí estaba Si tengo que morir…, el único poemario de Inge que fue publicado aquí, en Berlín. Me fijé en él porque leí en la solapa un apunte biográfico donde ponía que había sido la esposa de Heiner Müller. ¡Vaya, existían poemas de esta mujer! Ella había escrito las obras de teatro junto con él; y al principio Heiner siempre la ponía como coautora, pero luego ya no. Lo cierto es que la gran experiencia vital, el acceso a la gente, la capacidad de observación, todo eso lo tenía Inge Müller. Heiner se hallaba más arriba, en las altas esferas de la mente, en las capas más finas del aire. Realmente me interesa mucho indagar sobre la vida de esta poeta, me parece interesante desde todos los puntos de vista.
Kramer es un poeta Austriaco, cuya vida y obra, cayó en el olvido, pese a su popularidad inicial,  igualmente vivió las dos guerras y sufrió todos los avatares de la persecución Nazí. El periodista le pregunta realmente por el hecho de seguir olvidado y esto le contesta la escritora Herta Muller: “Sí, y, sin embargo, antes de la época nazi Kramer fue uno de los poetas alemanes más conocidos. Como socialdemócrata en Viena, naturalmente fue perseguido a partir de 1938. Entonces escribió todos esos versos sobre la persecución. Hermosos poemas con el soniquete de una canción… y con esta problemática tenebrosa. Es asombroso cómo están entrelazadas las vivencias de Kramer con los poemas. Consiguió huir en el último minuto, pero su madre fue asesinada en el campo de concentración. Él huyó a Inglaterra, a Londres, y allí le internaron en un campo, como extranjero enemigo. Fue terrible, en muchos casos, judíos alemanes fueron llevados a campos de internamiento”. Son 12000 versos los escritos de los cuales sólo se han públicado unos dos mil. Este hombre, quien vivió exiliado en Inglaterra, murió en Viena solitaria y deprimido.
Quisiera hablar de Ruth Klugger en la próxima entrega. Esta entrevista me recordó los trabajos del Colombiano Moreno Duran en el texto “Pandora” y por su puesto a Gutiérrez Girardot, quien fue un divulgador de la cultura alemana, son muchos los trabajos sobre el tema de este filósofo Colombiano.
La obra de Inge Muller, será una curiosidad en adelante que intentaré traer a mis lectores, buscaré algunas traducciones y poemas, esperamos ver qué suerte corremos.
Una de las últimas respuesta de la escritora Rumana, pese a lo extenso de este texto, me parece pertinente traerla:
P. ¿Era esto lo que pensó desde el principio cuando leyó a estos autores?
R. Sabes que eres presa de tu vida, también de tu biografía, que hay hechos que no se pueden cambiar, que existen y ya existían antes de tu nacimiento. Te los ponen delante y crecen en tu cabeza y ahí tú no haces nada. Por ejemplo, que mi padre estaba en las SS, ahí no puedo hacer nada de nada; es una realidad que ya existía antes de nacer yo. Sin embargo, la tengo que asumir y saber qué significa dentro de un gran marco histórico que abarca prácticamente medio mundo. Por desgracia, pues esos estuvieron casi en todas partes. Tantas veces he tenido la sensación, cuando llegaba a un sitio: él ya estuvo aquí. En todos los lugares donde los nacionalsocialistas estuvieron y destrozaron todo, mataron a la gente, siempre pensaba: mi padre, mi padre. No puedo abstraerme de ello, ¿cómo podría desentenderme de algo así? Y eso no sólo me ocurre en Israel, me pasa en Polonia, en los países escandinavos, en Francia, en casi toda Europa. Supuestamente todo eso es historia. [Suspira y hace una pausa]. No importa de qué estemos hablando, siempre hablamos de historia o desde dentro de la historia. Siempre nos encontramos dentro de la historia, de ahí no salimos, nos pongamos donde nos pongamos.


sábado, 1 de agosto de 2015

LA CREACIÓN POETICA

Sigo pensando que la conferencia sobre la “Divina Comedia”, hecha por Borges y que hace parte del texto “Borges Oral”, es también una elucidación sobre la creación poética y un ejemplo de cómo debe ser leído un poema.  Hay mucha tinta alrededor del tema, pero curiosamente este nunca pierde vigencia a pesar de las formas de expresión alrededor de la multimedia que agregan otra manera de crear, es innegable que la imagen es poesía, pero no será tema de esta columna.
“Platón nos dice que el artista reproduce la apariencia de las cosas distando tres grados de la verdad: el primero sería Dios, que crea la idea; el segundo el hombre artífice que fabrica algo con la idea; y el tercero el que recrea lo fabricado, que sería el artista”. La creación nace del fuero personal, busca expresar un sentimiento y encuentra en la poesía el mejor instrumento. El poeta también es un Dios, en el sentido más literal del término. Borges en el texto citado nos dice: “Ya entonces observé que los versos, sobre todo los grandes versos de Dante, son mucho más de lo que significan. El verso es, entre tantas otras cosas, una entonación, una acentuación muchas veces intraducible. Eso lo observé desde el principio”.
NOCTURNO III
Una noche
 Una noche toda llena de perfumes, de murmullos y de músicas de alas,
Una noche
 En que ardían en la sombra nupcial y húmeda las luciérnagas fantásticas,
A mi lado lentamente, contra mí ceñida, toda,
Muda y pálida
 Como si un presentimiento de amarguras infinitas,
 Hasta el más secreto fondo de las fibras te agitara,
 Por la senda florecida que atraviesa la llanura florecida
Caminabas,
Y la luna llena
 Por los cielos azulosos, infinitos y profundos esparcía su luz blanca,
Y tu sombra
Fina y lánguida,
Y mi sombra
 Por los rayos de la luna proyectada
 Sobre las arenas tristes
 De la senda se juntaban
Y eran una
Y eran una
 Y eran una sola sombra larga!
 Y eran una sola sombra larga!
 Y eran una sola sombra larga!
Este poema lleno de música, de un ritmo inigualable, donde el fulgor de las palabras parece recuperar la esencia del lenguaje, resulta ser un ejemplo de lo que espera Borges de un poema, pues este se debe al universo del autor, hay intensidad, entonación……..
Olga Orozco, que es una poeta memorable, escribió con lucidez sobre el tema: “La poesía puede presentarse al lector bajo la apariencia de muchas encarnaciones diferentes, combinadas, antagónicas, simultáneas o totalmente aisladas, de acuerdo con la voz que convoca sus apariciones. Puede ser, por ejemplo, una dama oprimida por la armadura de rígidos preceptos, una bailarina de caja de música que repite su giro gracioso y restringido, una pitonisa que recibe el dictado del oráculo y descifra las señales del porvenir, una reina de las nieves con su regazo colmado de cristales casi algebraicos, una criatura alucinada con la cabeza sumergida en una nube de insectos zumbadores, una anciana que riega las plantas de un reducido jardín, una heroína que canta en medio de la hoguera, un pájaro que huye, una boca cerrada. Las imágenes creadas por sus resonancias se fijan, se superponen, se suceden. Adelante remata: “Pero estas conclusiones enuncian características y no significados de la poesía. Y es casi fatal que así sea, porque la poesía en su esencia, en su representación total, así como el universo, como esa esfera de la que hablaban Giordano Bruno y Pascal, cuyo centro está en todas partes y la circunferencia en ninguna, es inaprensible”.
Cuando releo la conferencia de Borges, pienso que el tema ha quedado solo en manos de especialistas, pero que nunca ha dejado de perder vigencia, la creación poética, constituye una de las elucidaciones más bellas sobre la esencia del lenguaje. En ella expresa su función primaria: “Pero la idea es la misma, la idea de que nosotros estamos hechos para el arte, estamos hechos para la memoria, estamos hechos para la poesía o posiblemente estamos hechos para el olvido. Pero algo queda y ese algo es la historia o la poesía, que no son esencialmente distintas”.
Olga, en un aparte de su texto expresa: “Es decir, la actitud inicial del poeta tiñe con un sentido último a su poesía, a esa faz particular de la poesía. Quiéralo o no, cada uno funda su arte poética, aun remitiéndose a la negación de toda regla, y le impone sus leyes: las de la libertad absoluta, las del rigor extremo, las del abandono y la brusca vigilancia. Bajo estas directivas que rigen un material en ebullición, una arquitectura pétrea o una sustancia cristalina, el acto creador se convierte, en uno y otro caso, en arco tendido hacia el conocimiento, en ejercicio de transfiguración de lo inmediato, en intento de fusión insólita entre dos realidades contrarias, en búsquedas de encadenamientos musicales o de símbolos casi matemáticos, en exploración de lo invisible a través del desarreglo de todos los sentidos, en juego verbal librado a las variaciones del azar, en meditación sobre momentos y emociones altamente significativos, en trama de correspondencias y analogías, en ordenamiento de fuerzas misteriosas sometidas a la razón, en dominio de correlaciones íntimas entre el lenguaje y el universo".
Borges también pronunció una conferencia en Francia,  sobre la creación poética. Esta sigue siendo para mí, uno de los misterios más bellos de la literatura y de la creación artística, claro está, la misma tiene reglas, unas formas que la diferencian del lenguaje comun, aun así, no se descifra del todo. Borges por ejemplo, se opone a Poe en esta charla, que decía que la creación era un acto intelectual. Decía: “Según él, comenzó por el último verso, Shall be lifted nevermore!, y después escribió el resto para llegar a ese fin, un poco melancólico, diría yo. Y bien, esta teoría de la composición poética como un acto intelectual, como una serie de razonamientos y de silogismos es, me parece, del todo inexultable. Es extraño que esa idea clásica sea la obra de un gran escritor romántico, como lo era sin duda Edgar Allan Poe, sobre todo siendo que él no escribía versos sino maravillosas fábulas en prosa, por ejemplo, Las aventuras de Arthur Gordon Pym. Y tenemos la otra idea. Es la antigua idea de la inspiración. Esa palabra es demasiado grandiosa para mí, pero ¿por qué no aceptarla durante el curso de esta charla?... Y bien, la idea de la inspiración es la idea del poeta como secretario, digamos: como alguien que recibe el dictado de una fuerza desconocida. Entonces, los griegos pensaban en las musas, los hebreos pensaban en los reyes, en el espíritu... Esa idea es más posible”. Borges, siempre que habla de la creación poética, habla de la condición del lector. Así lo hace en “Siete Noches” y lo mismo insiste en la conferencia en Francia: “  Y bien, eso puede aceptarse o no. Una cosa es más verosímil que la otra. Yo quisiera hablar de mi larga experiencia, mi modesta experiencia. Yo pasé... yo consagré toda mi vida a la literatura. Siempre supe, desde que era un niño, que mi destino sería literario, es decir: yo me veía siempre saturado de libros como en la biblioteca de mi padre, quien quizá me dio esa idea. Y bien, sabía que pasaría toda mi vida leyendo, soñando y escribiendo, y tal vez publicando, pero eso no es importante, no hace parte de un destino literario, pero en fin... yo hice eso. Hice lo posible, no por leer todos los libros, como decía Mallarmé, sino, en fin, para leer los libros que me gustaban. Tuve conciencia de que la lectura debe ser considerada no como una carga, sino como una fuente de felicidad, posible y fácil. Entonces voy a contarles, puesto que estamos hablando de una manera tranquila, espero, mis experiencias personales. Y bien, yo camino por las calles de Buenos Aires, por la Biblioteca Nacional, que dirigí hace un tiempo y que dejé después, y, de pronto, siento que algo va a llegar. Entonces espero. Ese algo llega. Es quizá una fábula, una noción cualquiera, que no concibo de manera clara, pero percibo siempre el comienzo y el fin y después me toca inventar lo que hay entre esas dos cosas. Hago lo que puedo. Después siento que esa idea exige, digamos, un cuento, un poema, un ensayo. Eso me es revelado después...”
El poeta piensa en el lector, en la felicidad que produce. Borges es en esencia un lector: “Pero yo quiero que el lector, cuando lea mis libros (...) los mejores son El libro de arena, El informe de Brodie, La cifra. Son mis mejores libros, se pueden olvidar los otros ampliamente, yo lo he hecho. Yo pienso que alguien que no ha leído nada puede comenzar por La cifra, en la poesía, y por El libro de arena, en la prosa. En el presente intento ser lo más simple posible, siendo complejo pero de una manera secreta y modesta, de una manera no evidente. Es decir, yo no tengo estética, no busco los temas, los temas me buscan, yo intento detenerlos pero al final ellos me encuentran, entonces hay que escribir para quedarse tranquilo (...) En ese momento yo público o no. En general lo hago para quedar libre de los borradores, como decía Reyes. Pero creo que cada tema tiene su estética”.
Ahora, que sigo pensando en la vida y en mis libros, pienso que este es uno de los temas más sublimes de la literatura. No es fácil agotarlo, en este blog seguiré escrutándolo.





domingo, 19 de julio de 2015

LAS DISCUSIONES SOBRE EL PLAGIO EN ARGENTINA

Actualmente en Argentina está prendida la discusión del plagio, por efectos de la publicación de una ficción llamada “El Aleph engordado” de  Pablo Katchadjian, el cual le dio pie a la señora Kodama para presentar una demanda, lo que es una afrenta contra el propio Borges, quien abrevo en toda la literatura universal y lo dejó entrever en cada palabra de su obra, sabía que nada hay nuevo en materia de ficción.
Barthes después de citar un texto de Balzac al indagarse de quien habla expresa: “Jamás será posible averiguarlo, por la sencilla razón de que la escritura es la destrucción de toda voz, de todo origen. La escritura es ese lugar neutro, compuesto, oblicuo, al que va a parar nuestro sujeto, el blanco-y-negro en donde acaba por perderse toda identidad, comenzando por la propia identidad del cuerpo que escribe”.  Después remata: “Siempre ha sido así, sin duda: en cuanto un hecho pasa a ser relatado, con fines intransitivos y no con la finalidad de actuar directamente sobre lo real, es decir, en definitiva, sin más función que el propio ejercicio del símbolo, se produce esa ruptura, la voz pierde su origen, el autor entra en su propia muerte, comienza la escritura”. El texto sobrevive por encima del autor, la humanidad recuerda más al Hamlet que a Shakespeare. Para los lingüistas de tradición saussureana, las frases eran enunciados abstractos, desprovistos de toda determinación. Estos textos reunidos en corpus, se consideraban igualmente como aislados de todo contexto. "El texto y sólo el texto". Establecen estos señores además, que el Análisis textual encara el relato (bajo la noción de texto) no como "un producto finito, clausurado sino como una producción que se está haciendo, ramificada en otros textos, en otros códigos, articulada de este modo en la sociedad, la historia y no sólo modos deterministas sino como un lugar de cita. En el caso de la discusión actual por la publicación de la ficción en Argentina, el autor deja intencionalmente ver, que parte de un texto de Borges, la sola alusión, elimina todos los argumentos de la señora Kodama y más bien es un homenaje al propio Borges, que queda en todo caso, en el entramado de una ficción, tácitamente preservado. La noción bartheana de intertextualidad es muy fructífera en este caso. Según él, "lo que hace al texto, es lo intertextual". Por ello la obra literaria comprendida como una estructura dialógica permite a Bajtín asociarla al carnaval. El texto pasa a ser comprendido como una estructura temporal que existe en el proceso de su lectura y/o interpretación por parte de un lector históricamente situado, quien a la vez, puede tomarlo como corpus independiente, para la creación de otros textos, diluyendo en este recorrido, la idea de un autor, el cual al final, nunca termina desapareciendo a pesar de la prelación del texto.
Encontré en la red un análisis que toma el texto de Borges, “Pierre Menard, autor del Quijote”, para compararlo con la posición de Foucault, sobre el suicidio del autor[1]. “Borges en el año 1939 imaginó la historia de un escritor (Pierre Menard) que emprende una empresa absurda: rescribir El Quijote. Pero Pierre Menard “No quería componer otro Quijote –lo cual es fácil- sino el Quijote.(...) Su admirable ambición era producir unas páginas que coincidieran –palabra por palabra y línea por línea- con las de Miguel de Cervantes.” El autor, concluye en primera instancia: “Componer el Quijote a principios del siglo diecisiete era una empresa razonable, necesaria, acaso fatal; a principios del veinte, es casi imposible. No en vano han transcurrido trescientos años, cargados de complejísimos hechos. Entre ellos, para mencionar uno solo: el mismo Quijote.” Este fragmento demuestra el inmenso logro de Menard y a la vez corona la ironía borgiana, el verdadero mérito de Menard era lograr lo imposible, escribir una obra fuera de su tiempo; escribir un libro más allá de la realidad que lo rodea y lo afecta, de los otros libros ya escritos, de la infinidad de enunciados que ya han circulado entre un ejemplar y otro”. Después citando a Foucault, establece: ¿Cómo no establecer paralelos entre el juego que nos proponía al principio Borges y los conceptos que sostiene Foucault?. Es, creo entender, Pierre Menard, el paroxismo de lo que Foucault crítica y pretende evitar. Aquellos textos, iguales en su totalidad, que se diferencian únicamente al ser leídos a la luz (o a lasombra) del nombre de su autor, son la parábola perfecta del autoritarismo del autor. El mismo párrafo puede resultar predecible si quien lo firma es Cervantes y brillante en la pluma de Menard. El autor actúa directamente sobre la obra, convirtiéndola en su posesión y en su extensión; obturando así una infinidad de interpretaciones. Como se ve los matices son infinitos.
Pero la discusión puede ser mas simple. Nunca el autor pretendió hacer un plagio en el caso concreto que aludimos, no se ve para el caso, ni desde la teoría de la creación artística, ni desde lo puramente formal, algo que determine la tipicidad del mismo. Se le agradece a la señora Kodama, la publicidad que le dio y como trajo a la palestra un tema de vieja data. Es rico en variables y multiplicidades interpretativas.






[1] Michel Foucault: El suicidio del autor, Pablo Colacrai.