lunes, 13 de mayo de 2019

TRES ESCRITORAS INVITADAS A LA FILBO



Voy escribir esta nota desde la perspectiva de un simple lector anodino, quien ha vivido entre lecturas desde hace muchos años. Acaba de terminar la feria del libro de Bogotá y de hecho la oferta es inmensa, son muchos los libros que deberíamos leer por su calidad y realmente contamos con muy muy poco tiempo para abarcarlos. Los lectores también nos imponemos metas, este año he querido leer la obra completa de Patricio Pron, la pléyade de narradoras hispanoamericanas, quienes han producido un catálogo de obras muy valiosas, esperamos leerlas.
Empiezo hablando de Adelaida Fernández Ochoa, quien ganó el premio Casa de las Américas 2015 con la obra “La hoguera lame mi piel con cariño de perro”.  Es una escritora Caleña, forjada en la academia, escruta la condición del negro y escribe desde la esclerótica de la conciencia del esclavo, su voz es la que cuenta, protagonistas tomados de la misma literatura, concretamente de  “La maría”.  En un portal, me encuentro con esta reseña, cuya síntesis sorprende: “La interesante novela de Adelaida Fernández Ochoa (1957) pp. 53 y 90 (2017:89) La novela es una ampliación variada (o hipertexto) de dos textos bien diversos. Primero es una ampliación y versión diferente de la novela romántica y costumbrista colombiana María (1867) del escritor colombiano Jorge Isaac (1837-1895). Segundo, es una versión histórico-ficticia de su investigación y tesis de maestría titulada Presencia de la mujer negra en la novela colombiana (sus hipotextos)”. Recuerdo a Manuel Zapata Olivella, un escritor que indagó y escribió sobre las negritudes, sus novelas son de mucha importancia desde esta perspectiva, fueron el inicio de una escrutación desde la ficción que representó la creación de voces novedosas, el negro habla. “Aída Fernández Ochoa, viene consolidándose como escritora, entre sus obras  se encuentra “Que me busquen en el río (2006)”, finalista del Premio Nacional de novela del Ministerio de Cultura en Colombia. Es una novela de denuncia. En ella se relatan las masacres ocurridas durante los meses de marzo y abril del año 1990 en el municipio de Trujillo en el Valle del Cauca, donde militares y paramilitares asesinaron a varios miembros de la comunidad por su posible nexo con grupos guerrilleros”.  Ella expresó en un diario, sobre esta obra: “Para el posgrado yo escribí sobre la presencia de la mujer negra en la novela colombiana, para lo que me basé en las del siglo XIX, como María, que es una obra icónica, pero también en algunas más contemporáneas y de ese trabajo surgió la idea de ponerme a escribir el libro premiado”. La apertura temática abreva en la misma ficción, lo que hace más valioso su aporte. Su invitación a la feria no solo es un acierto sino un mérito sustentado en obra muy valiosa y que es importante divulgar.





Otra escritora, formada en Barranquilla, trashumante, viajera incasable, es “Adriana Rosas Consuegra, escritora y profesora de literatura y cine en la Universidad del Norte, Barranquilla. Doctora en Literatura Comparada de la Universidad Autónoma de Barcelona. En Buenos Aires obtuvo un diploma de especialización en Guion Cinematográfico y realizó estudios de cine. Trabajar como ingeniera de sistemas le abrió las puertas a algunos de sus viajes largos y posgrados. Amante del transitar y el observar lento. Es autora del libro de cuentos Frente a un hombre desnudo (Collage Editores, 2014). Sus cuentos, crónicas, ensayos han sido publicados en antologías y revistas en Colombia, Italia, Dinamarca, España y México. Dirige el Taller Caminantes Creativos afiliado a RELATA- Ministerio de Cultura de Colombia, y ha dictado varios talleres de escritura creativa”.

A pesar de no haber nacido en el caribe, es hija adoptiva de Curramba la bella, alentada por la lectura de mujeres, que le dieron aliento a su deseo de ser una escritora de tiempo completo, sus lecturas le han marcado y son evidente soporte en la pasión incontenida que alimenta su mundo creativo, el portal Aurora Boreal, delata parte de este corolario, incluyendo las esperas:  “En el banquete hay sitio para todos. Está Virginia Woolf y su ejemplar de Orlando, Marvel Moreno y su colección de cuentos. Pedro Juan Gutiérrez también tiene su lugar en la mesa, pero debe cuidar su vocabulario. ¡Cómo iba a faltar Cortázar! El juego de rayuela no puede iniciar sin él. Se sabe que Hemingway no llegará a tiempo porque París sigue de fiesta, pero se debe tener cuidado con los insecticidas si Kafka decide asistir. El ejército de Evelio Rosero ya está formado y espera enfrentarse en la guerra que no tiene rostro de mujer de Svetlana”. Felicito a la FILBO, por este acierto.




Agustina Bazterrica, es una escritora argentina, con una novela devastadora, novedosa, no solo por la forma, sino la manera como aborda una temática, esta tiene que ver con el ánimo caníbal de la humanidad, el hombre solo sabe devorar. “Cadáver exquisito presenta un futuro distópico, desolador, con reminiscencias de 1984 de George Orwell, La máquina del tiempo de H. G. Wells y Soy leyenda de Richard Matheson, aunque hay mucho más detrás de ese título que, a su vez, nos remite a una técnica de escritura surrealista”.
Leedor, es un portal argentino que hace una reseña magistral sobre esta novela, que definitivamente hay que leer: “Como en todo buen texto, nada está puesto al azar. Ya desde los epígrafes, se juega con dos motivos que recorren todo el libro: la relatividad de los conceptos de humanidad/animalidad y lo que está detrás de las palabras. Es esta una historia personal pero también colectiva. Es el relato de lo que le pasa a Marcos Tejo –un personaje que nos recuerda mucho a Winston Smith, de 1984; alguien que cumple una rutina, que se debate entre lo que piensa y siente, y lo que está obligado a hacer–, pero también es la historia de una sociedad caníbal. “Después de todo, desde que el mundo es mundo, nos comemos los unos a los otros. Si no es de manera simbólica, nos fagocitamos literalmente. La Transición nos concedió la posibilidad de ser menos hipócritas”, dice  Urlet, un cazador de personas. Estamos en un mundo donde algunos humanos son el alimento de otros humanos, donde algunos son criados como ganado, como animales para la subsistencia de los otros –similar a lo que pasa con los Morlock y los Eloi en La máquina del tiempo–“. Es un hecho, la literatura se renueva para bien de los lectores y que hay una generación importante que debemos tener en cuenta.








miércoles, 1 de mayo de 2019

LENGUAJE Y SILENCIO DE GEORGE STEINER


Releer constituye uno de los placeres más especiales de la vida intelectual, sobre todo, cuando abordamos escritos como los de este gran crítico. Sus textos siempre son de hondo calado, estructurados, bien hilvanados, con referencias filosóficas y sociológicas que nos ayudan a entender la lógica e historia de los conceptos, siempre realiza conexiones sabias con la lingüística y la literatura en relación con el papel de la crítica literaria, apoyado en contextos muy lúcidos, realmente su lectura constituye un aprendizaje de principio a fin.
Steiner explica en el prólogo el objeto de este libro, pese a que son varios ensayos escritos en periodos diferentes, todos tienen un eje que los une con el mismo propósito: “Éste es, ante todo, un libro sobre el lenguaje: sobre el lenguaje y la política, el lenguaje y el futuro de la literatura, sobre las presiones que ejercen los regímenes totalitarios y la decadencia cultural, sobre el lenguaje y otros códigos de significación (música, traducción, matemáticas), sobre el lenguaje y el silencio”.
El desarrollo de las neurociencias, ha ratificado la importancia del lenguaje, que es la materia prima de la literatura y  de la vida. Esta verdad de a puño, la tiene muy clara George Steiner. “¿Cuáles son las relaciones del lenguaje con las criminales falsedades que se le ha hecho expresar y exaltar en ciertos regímenes totalitarios? ¿O con la enorme carga de vulgaridad, imprecisión y codicia que arrastra en la cultura de masas en las democracias? ¿Cómo reaccionará el lenguaje, en el sentido tradicional de código general de las relaciones efectivas, ante el apremio, cada vez más acuciante, cada vez más integral, de códigos más exactos, como las matemáticas y la notación simbólica? ¿Estamos saliendo de una era histórica de primacía verbal, del período clásico de la expresión culta, para entrar en una fase de lenguaje caduco, de formas «poslingüísticas» y, acaso, de silencio parcial? Éstas son las cuestiones que he querido plantear y precisar”.
Hoy con las redes sociales y la proliferación del mundo digital, el lenguaje es cada vez  más dinámico y  responde a presiones novedosas que apenas empezamos a conocer y descifrar. Pese a esta realidad, continua siendo la herramienta básica de la literatura, estos ensayos tratan el tema desde la perspectiva literaria y terminan rebasándola. Es un hecho, con el lenguaje hemos construido el mundo, de igual manera ha servido para justificar múltiples atrocidades  históricas que nos apenan. Hay muchos hechos que han sido justificados desde dispositivos discursivos perversos: “La mansión del humanismo clásico y el sueño de la razón que animaba a la sociedad occidental se han derrumbado casi en su totalidad. Las ideas de adelanto cultural, de racionalidad inherente mantenidas desde la antigua Grecia y todavía válidas en el historicismo utópico de Marx y en el autoritarismo estoico, de Freud (ambos acólitos tardíos de la civilización grecorromana) no pueden ya sostenerse con mucha confianza. Los alcances del hombre tecnológico, en cuanto ser sensible a las manipulaciones del odio político y a las propuestas sádicas, se han prolongado considerablemente hacia la destrucción”. La literatura y la cultura, el lenguaje depurado y la racionalidad no nos eximen de responsabilidades: “Leer a Esquilo o a Shakespeare -menos aún «enseñarlos»- como si los textos, como si la autoridad de los textos en nuestra propia vida hubiera permanecido inmune a la historia reciente, es una forma sutil pero corrosiva de analfabetismo”. Hemos sido testigos de las peores tragedias en medio de actos paradójicos: Sabemos que un hombre puede leer a Goethe o a Rilke por la noche, que puede tocar a Bach o a Schubert, e ir por la mañana a su trabajo en Auschwitz. Los ensayos de este texto van mucho más allá de la crítica literaria, son una indagación del lenguaje atendiendo a su condición performativa y a sus funciones.  “Tanto en el método como en los fines busco algo distinto de la crítica literaria. Aunque conozca bien las limitaciones de estos ensayos, quiero sin embargo que tengan como meta una «filosofía del  lenguaje ». Llegar a tal filosofía debe ser el paso siguiente si queremos acercarnos. a una comprensión de la herencia específica y de la desolación parcial de nuestra cultura, de lo que la ha socavado y de lo que se puede restaurar con los recursos de la inteligencia en la sociedad moderna”.
Hay un concepto de este prologo que me parece absolutamente lúcido, con el que quiero rematar este primer comentario sobre esta excelente obra: “Como dice Roman Jakobson: «Los recursos poéticos ocultos en la estructura morfológica y sintáctica del lenguaje, en suma la poesía de la gramática. y su producto literario, la gramática de la poesía. Rara vez han sido conocidos por los críticos y casi siempre han sido desdeñados por los lingüistas, pero han sido dominados con pericia por los creadores»”.
En la próxima entrega hablaré de como remata este prólogo y agregaré un comentario sobre el primer ensayo.




viernes, 12 de abril de 2019

LA NOVELA



Estoy leyendo el texto “Aproximaciones al quijote” de Martin de Riquer, que no solo es el análisis del proceso creativo de Miguel De Cervantes y lo que significa  para la literatura, sino a la vez, una aproximación crítica de cómo se produce el nacimiento de la novela moderna con “Don Quijote De La Mancha”. Recuerdo a Pinedo Botero, el crítico colombiano, quien afirma que el nacimiento de la novela se produjo antes de cristo, con los griegos. La primera pregunta a resolver sería: Qué entendemos por novela, que lo diferencia de otros géneros y por qué es tan importante hoy?,   quisiera precisarlo de alguna manera, para efectos de escrutar como se consolidó este genero, pese a la revolución de los medios digitales, hoy sigue vigente.
 Milan Kundera afirma que, “El creador de la Edad Moderna no es solamente Descartes, sino también Cervantes. Le otorga atributos a este autor por encima de lo literario. Para Maria Zambrano, “La novela occidental es hija, como se sabe, de las fábulas y cuentos del Oriente, de la India principalmente, llegadas a través de esos grandes mediadores entre Oriente y Occidente que fueron árabes”.  Categoriza: Antecedentes de la novela vienen a ser las fábulas, tal y como se hace especialmente visible a través de esa espléndida obra, El Libro de los Exemplos, del conde Lucanor. Y en el caso del Quijote algunos romances medievales como ha señalado ya hace años Menéndez Pidal en el romance de Juan de la Enzina: “por esos montes arriba/ por montañas muy oscuras/ caminaba un caballero/ lastimado de tristura”.
Kundera categoriza: “La novela es obra de Europa; sus hallazgos, aunque efectuados en distintos idiomas, pertenecen a toda Europa en su conjunto. La sucesión de los descubrimientos (y no la suma de lo que ha sido escrito) hace la historia de la novela europea. Sólo en este contexto supranacional puede el valor de una obra (es decir, el alcance de sus hallazgos) ser plenamente visto y comprendido”.
La definición más común de novela: Es una narración extensa, en prosa, de carácter ficticio, pero inspirada en la realidad. Presenta con toda intensidad la vida de los personajes y su mundo interior.
Alguna vez escribí, que hoy es casi imposible que se lean texto como “La guerra y la paz” de Leon Tolstoi, mi hija me refutó diciendo, acabo de leer la saga de “Harry Potter”, son siete libros. Las sagas juveniles y ciertas novelas con un éxito descomunal, demuestran lo contrario. De hecho el mundo editorial tiene en este género su mejor mercado.
Qué es lo que hace de la novela  un género tan importante. Empecemos por hablar de la importancia histórica y narrativa del Quijote.
Dice Kundera: “Cuando Dios abandonaba lentamente el lugar desde donde había dirigido el universo y su orden de valores, separado el bien del mal y dado un sentido a cada cosa, don Quijote salió de su casa y ya no estuvo en condiciones de reconocer el mundo. Este, en ausencia del Juez supremo, apareció de pronto en una dudosa ambigüedad; la única Verdad divina se descompuso en cientos de verdades relativas que los hombres se repartieron. De este modo nació el mundo de la Edad Moderna y con él la novela, su imagen y modelo”.
Carlos Fuentes hace un esbozo muy lúcido sobre lo que significó Cervantes para la época: “Petrarca es el primer poeta moderno porque lo que escribe no ilustra, alegórica, anagógica, moral o literalmente, verdades anteriores a su experiencia, sino que regresa una y otra vez a la experiencia personal y de ella vuelve a partir, recreándola, revisándola, defendiéndola de la tentación abstracta. No obstante, esta nueva escritura de la connotación no sólo crítica y supera la épica que la nutrió, vulnerando así la conformidad del modo anterior de lectura: su libertad estará para siempre. Los argumentos de Hardison encajan perfectamente con la definición de la escritura connotativa como una transgresión de la norma previa que, sin embargo, requiere el apoyo de lo mismo que está violando. Las novelas escritas en España en la época de Cervantes obviaron este problema. Las narraciones pastoriles y las novelas de caballería son puramente denotativas: son prolongaciones anacrónicas del orden medieval, celebraciones del pasado. Las novelas picarescas, en cambio, son radicalmente connotativas. Lazarillo de Tormes, Guzmán de Alfarache y El diablo cojuelo le arrancan la máscara a la épica y marcan su rostro sin facciones con la usura del tiempo, las heridas de la Judá y las cicatrices de la renovación”. Enfatiza el autor Mexicano en este breve ensayo: “A pesar de su refrescante realismo, las novelas picarescas no entablan verdadera contienda con los problemas mayores de la imaginación moderna y sus ambiguas relaciones con el pasado” y remata: “Así, el dilema subsiste, y nadie lo protagoniza o resuelve mejor que Cervantes. Situado entre las brillantes armaduras de Amadís de Gaula y los harapos y tretas de Lazarillo de Tormes, Cervantes nos presenta y reúne: el héroe épico es Don Quiote, el pícaro realista es Sancho Panza. Don Quiote vive en un pasado remoto, en juicio desvelado y perdido por la lectura de demasiadas novelas de caballería; Sancho Panza vive en el presente inmediato, y sus únicas preocupaciones son las del sobrevivir cotidiano: ¿qué vamos a comer, dónde vamos a dormir?”. Conclusión:” En Don Quijote, lejos de ampararse en la anacronía o en la actualidad, aparecen por vez primera la grandeza y la servidumbre ambiguas de la novela moderna: ruptura del orden épico que reprimía las posibilidades de la ficción narrativa, la novela de Cervantes, como la pintura de Signorelli, debe apoyar su novedad en lo mismo que intenta negar y es tributaria de la forma anterior que se instala en el corazón de la novedad confusa como una exigencia de orden, de normatividad”.
Crear un mundo, fungir como Dios, desde la ficción, en una trama larga y en prosa, presentar una realidad imaginaria, que no coincide necesariamente con lo real, constituye el trabajo del novelista. Su mundo, “debe ser verosímil, es decir, dar apariencia de verdadero, y solamente es real en la medida en que todos y cada uno de los elementos que la componen concuerdan perfectamente entre sí”. La novela, siempre  escruta al máximo la naturaleza humana, toda narración es una trasposición de la realidad, en el fondo esta es su esencia.
Por eso Álvaro Pinedo Botero,  refiriéndose al Quijote, afirma,”Este libro se levanta en el umbral del periodo en que El Dios Cristiano comienza a abandonar el mundo y ser sustituido  por la ciencia y la tecnología”.
La creación individual de un novelista que alimenta su fantasía de la realidad que lo rodea, o de la aquella que el investiga, pero que al final, no presenta las cosas tal como son, sino como él quiere que sean. Esto quiere decir que el significado de muchas de las palabras que la configuran, son alegóricas, cuando leemos, interpretamos las palabras, y las situaciones no con su significado real, sino con un significado figurado.
En la edad media y parte del renacimiento, nace y se consolida, la novela caballeresca, la picaresca. En el Siglo XVIII, aparece en Francia, la novela psicológica, la gran novela inglesa, de igual manera nace en este siglo.
El siglo XIX, es el siglo del romanticismo, Goethe (Werther) y del realismo: Flaubert, Balzac, Stendhal, Zola, Pérez Galdós, Clarín, Dickens, Tolstoi, Dostoievski, etc.
En el siglo XX “se desarrolla una profunda transformación en las técnicas narrativas relacionadas con el tratamiento de la secuencia temporal, la ruptura del orden interno de la fábula, los análisis de los distintos estados y estratos de la conciencia y del inconsciente, el entrecruzamiento de diversos niveles de lenguaje, el uso de técnicas procedentes del cine (yuxtaposiciones, acumulación, narración en paralelo, flash-back, etc.), de la estructura musical, etc. Los grandes propulsores de esta transformación han sido: J. Joyce, W. Faulkner, M. Proust, F. Kafka, V. Woolf, J. Cortázar”[1].
El Boom de la novela latinoamericana es caso aparte. Pocas veces se da una pléyade de escritores de tanta calidad. Tal vez, solo Francia y Rusia, produjeron este fenómeno. Hoy la novela mantiene una vigencia absoluta. Hay autores que venden y son leídos con un fervor absoluto.
La novela es un género que hoy le compite al cine, que en el siglo XX, fue la gran revolución. Las grandes sagas juveniles constituyen hoy un verdadero cambio, son leídas con fervor, después son llevadas al cine, primero triunfan como obras literarias. Esto quiere decir en carta blanca, que nuestra juventud, cuando encuentra obras de su gusto, realmente las lee.
El libro y la edición de novelas  continúan teniendo mucha importancia. España, es país de buenos novelistas y de una industria editorial consolidada.  Latinoamérica cuenta con tres ferias del libro de importancia mundial: Buenos Aires, Guadalajara y Bogotá.
Las técnicas de la novela moderna son múltiples. Dice Botero Pinedo: La obra de arte y en especial la novela, siempre ha sido considerada como un organismo. Desde esta perspectiva, hablar de un texto literario consciente o autoconsciente implicaría establecer una metáfora que nos permita hacer el análisis de los textos, los avances de la filosofía sobre el ego y la conciencia del organismo más perfecto, el hombre, y ver la estructura del texto como un reflejo de la estructura de la mente".
Viene a colación el termino auto-ficción, tan importante hoy para entender lo que pasa con la novela. "Por primera vez fue utilizado por el novelista norteamericano William Gass, en 1970, El neologismo fue inventado por el escritor francés Serge Doubrovsky en 1977, actualmente se usa para aludir a aquel texto de ficción que en forma autoconsciente y sistemática llama la atención sobre su propia naturaleza ficcional, con el fin de de estudiar las relaciones entre realidad y ficción".
Lara Freixas en un articulo en cambio  desmitifica la autoficción: “El de la ética: ¿tiene derecho quien escribe a entregar al público esas vidas ajenas inevitablemente trenzadas con la propia? Incluso el judicial: en España (¿todavía?) no ha sucedido, pero sí, por ejemplo, en Francia, donde Camille Laurens le ganó un juicio a su exmarido, que la había denunciado por publicar un relato de su separación, pero Christine Angot tuvo que indemnizar con cuarenta mil euros a la exmujer de su actual compañero... Añádase a todo eso la desconfianza de la crítica, para quien el autobiógrafo carece de imaginación, y el dato de que las autobiografías no venden. El público quiere novelas, nada más que novelas, de modo que las unas, escritoras/es, escriben novelas, y los otros, editores/as, publican novelas... o si hace falta, unas y otros mienten y llaman “novela” a cualquier cosa”.
El debate, que está abierto, es entre críticos. La novela está en un buen momento y la autoficción es un recurso en boga.














[1] La novela como género literario.

sábado, 6 de abril de 2019

BEATRIZ ALVAREZ


Las Álvarez, solemos decir cuando nos referimos a las hijas del abuelo Carlos, tienen una altivez excepcional,  una dignidad típica de los Manizalitas, que no quiere decir arrogancia, siempre elegantes, orgullosas en su exceso de responsabilidad, es como un credo para ellas y vitales, parecen nunca cansarse. Beatriz es la mayor. Hoy está en su aniversario. Sus hijos, son 6, algo que asustaría a cualquiera. Todos queremos mucho a Beatriz, en mi caso, tengo un cariño especial por ella, Ana cuando se refería  a ella, lo hacía con un amor evidente, traslucido, existía entre las dos una especie de complicidad, fue anidado por experiencias muy particulares, y esa confianza que se siente por una persona realmente cercana.
Beatriz, de la que realmente fuera de las experiencias familiares en los últimos 17 años, no tengo datos puntuales, nunca los he necesitado realmente, escribo a partir de lo que he vivido, de lo que conozco por esos lazos familiares infatigables, es como un personaje literario. Si tuviera que pintarla en un óleo lo haría de esta manera: Parada frente a una ventana, muy temprano, fumando, con el vaso de tinto en la mano, con su voz pausada pero firme, elegante de sobremanera, de conceptos claros y con una firmeza muy típica de los Álvarez, mirando el paisaje, con mucha paz. Hay personas con las que se puede hablar, sin los radicalismos tan en boga, que escucha, Beatriz es una de ellas.
Hoy estarán en una mesa, elegantemente arreglada por sus hijos con la dirección magistral de su hija mayor, gloria, recordándole lo importante que ha sido para todos. Me imagino, como si los Buendía le hicieran un homenaje a Úrsula. Imagínense, son  6 hijos, levantados por ella en una labor titánica que hoy parece diluirse por las imposturas del tiempo, lo que no implica el olvido de semejante tarea, pues todos, son un ejemplo de responsabilidad y de consagración, esto para decir que cada uno está felizmente ubicado y haciendo lo que les gusta, les da para vivir muy bien, que es mucho decir en este país atribulado.  
Ana, un día caminando conmigo por una calle cercana al centro de Manizales, de pronto se paró y dijo, esta es la casa del abuelo, me refiero a la casa vieja. Mi esposa poco hablaba de estas cosas, pero cuando lo hacía tenía una capacidad narrativa sorprendente. Mi madre y mis tíos vivieron aquí, está fue la casa de Beatriz. Dijo después: Aquí empezó el galimatías de levantar sus hijos, con la ayuda del abuelo, me imagino por el espacio que le brindó y esa tenacidad que brota del amor de una madre. El relato de Ana fue preciso, sus ojos grandes le brillan:    Beatriz se separó, sus hijos estaban muy pequeños, Ana nunca hablaba mal de alguien, nunca se refería a nadie en malos términos, nunca supe por qué se separó, los detalles son lo de menos.  Empezó a trabajar con su máquina de coser sin tregua alguna, A Gloria, mi prima, le tocó volverse grande de la noche a la mañana, como en esos relatos de Gabo, por arte de magia, nunca ha dejado esas responsabilidades, se volvió la regla de su vida;  Luis, Jaime, Jorge, Laura y Beatriz, testigos de cargo, compartieron esta lucha por sobrevivir, que fue la de todos, pero en este caso, tiene arabescos de novela, hoy hablan de esos momentos, desde lo que significa triunfar, que no es otra cosa que lograr parte de lo que nos proponemos, de ser, a partir de nuestros deseos más ínfimos.
Viterbo, Manizales Salamina, constituyen las ciudades más significativas en su vida. Actualmente vive en Pereira, desde hace más de diez años. Beatriz siempre me recuerda a Úrsula el personaje de Gabo en “Cien años de Soledad”.  Los Ángel, desde Gloría hasta Beatriz, son ordenados, planificadores y responsables en exceso, su vida, como en el mundo literario de macondo, mantienen un esfuerzo colectivo por armarse de las  garantías para ser felices, muy a pesar que todo atenta contra ello. Tal vez, por esta razón, Beatriz solo se angustia cuando alguien no está cumpliendo con su papel, ella, ve a sus hijos como en roles, parece una guionista, seña de las Álvarez además, quieren preverlo todo, cuando algo sale mal o les sucede un imprevisto, se angustian. A Beatriz, sus hijos le son todo y cuando uno de ellos se sale del libreto, empieza cristo a padecer. Las Álvarez tienen una característica: Son conflictivas por cosas menores, banales, cuando se reúnen, como en la lámpara de Aladino, se les va saliendo todo aquello que las diferencia y uno, pensaría en la catástrofe,  que no se hablaran nunca, al final, siempre puede más la hermandad y superan rápido esos eventos, que son cómo pequeños tsunamis, pese a que les ha traído muchos dolores de cabeza, se vuelven como relatos familiares. Beatriz, me parece la más tranquila, aunque es vehemente cuando le toca y toma decisiones irreversibles.
Hay personas que  merecen ser muy felices, por su lucha, por todo lo que han hecho, por sus logros. Beatriz es una de ellas, por lo que fue, por lo que es y por lo que será. Espero hoy, en esas síntesis obligatorias que traen los aniversarios sienta la satisfacción de la labor cumplida. La vida al final es solo presente, hoy, queremos estar con ella, hacerle reconocimientos, como a esos generales romanos, en  vida, recordarle que todo ha valido la pena. Este será un día memorable indudablemente. Beatriz, como te queremos: Buena vida y esperamos tenerte por mucho tiempo.


lunes, 1 de abril de 2019

SITUACION DE LA NOVELISTICA COLOMBIANA



Colombia desde hace más de una década tiene un privilegiado grupo de escritores que viven del oficio con dignidad, de igual manera a un buen número de críticos en tal condición, se deben a su trabajo, algo que no sucedía en nuestra literatura, los escritores eran una especie de rebuscadores, con contadas excepciones, hacían de todo para poder escribir y por su puesto sobrevivir. Esto ha permitido que los lectores gocemos de buenos libros por su puesto.
Este cambio ha permitido el aumento de obras y novelas en el espectro nacional, muchas de calidad y buena factura, aspecto que no les garantiza su perdurabilidad, pues, a una falta de crítica seria, que se aleje de los lugares comunes, especializada y que de verdad estudie a profundidad autores y obras, con la excepción de la academia que paradójicamente nadie lee, falta la gran novela, aquella que nos permita hablar del gran escritor colombiano de estos tiempos. Tal vez esa especie de profesionalización ha hecho, que el compromiso con las editoriales le esté generando la obligación de publicaciones anuales, que al final sean más de lo mismo, no veo la novela que rompa el jarrón, a las editoriales les importa la resonancia del escritor, las ventas y no la obra, el mercado prevalece sobre la exigencia de calidad.
 Pablo Montoya, que me parece un escritor de muchos quilates, se sale del molde. Fernando Vallejo realmente es un escritor muy popular en Hispanoamérica y  de gran trabajo, Hector Abad Facio Lince, Gabriel Vasquez, William Ospina, Santiago Gamboa, Jorge Franco, Tomas Gonzalez, Evelio Rosero para tan solo nombrar algunos de los buenos escritores colombianos . La mayoría de novelas publicadas en los últimos diez años, son más de lo mismo, sin querer decir que son malas. Las técnicas de la novela se han vuelto imperativas, se pregunta uno, donde está el talento, se repiten, no importan que la historia cambie, esa especie de narración personal, frente a un hecho del pasado, utilizando la auto ficción como vehículo conductor, intercalada con algunos temas de enlace; Santiago Gamboa  para dar un ejemplo, en su última novela, intercala la historia con una escrutación del poeta Arthur Rimbaud en su encuentro con París, la oculta de Héctor Abad Facio Lince, desde una historia familiar, le permite narrar apartes de la historia atribulada y trágica de este país, Burgos cantor con Cartagena hace lo mismo. Cada novela de estas se deja leer, pero ninguna es la gran novela, menos han tenido la resonancia internacional que esperábamos.
Son autores serios, comprometidos, con obra de importancia, pero lejos de lo  que significaron algunas novelas nuestras.  Uno se pregunta, después de “La 
María”, “La vorágine, “Cuatro años a bordo de sí mismo”, “Cien años de soledad” y “La tejedora de coronas”, cual es la gran novela. Ronald Bermúdez Rojas, en una tesis sobre la crisis dela novela en la narrativa Colombiana, empezaba aludiendo al tema: "En primer momento abordamos una pregunta obligatoria: ¿qué debe entenderse por crisis de la novela? No es una problemática nueva esta, lo cierto es que la versión actual de dicha crisis consiste en la reedición de un mal anterior del cual ya hablaran Calvino (1959), Sábato (1963), Vila Matas (2003), Bolaño (2004) o Todorov (2008), entre otros. En sus respectivas radiografías de la crisis universal de la novela se reeditan causas, síntomas y secuelas". Adelante enfatiza el autor: “A pesar del margen temporal existente entre la formulación de una y otra, ambas teorías coinciden en que la crítica literaria concibe el texto en su filogénesis cultural, a través de su implicación en dinámicas discursivas universales y, desde los modos en que cada obra deconstruye la relación cultura local/cultura global. Aceptada dicha postura, se deduce que creación y crítica parten de un mismo principio: el grado de relevancia alcanzado por la literatura en su papel de interlocutor frente a la cultura define su cualidad estética”. “El olvido que seremos” de Héctor Abad Facio Lince, es un buen ejemplo de una obra, que representa estéticamente un valor relevante, es un excelente texto, no solo por la calidad narrativa sino por los vínculos que genera el argumento como intérprete de una realidad, su relato realmente parte de la memoria  a partir del asesinato de su padre, escribe desde los recuerdos más puntuales del autor; desde estos, reconstruye una parte de la historia de este país, en todo caso  con el tiempo se leerá como una obra de ficción. “Su literatura se opone al olvido impuesto, a la impasibilidad resignada de quien acepta la actualización de estos procesos sin notar la naturaleza real de los móviles que justifican tales acciones. Pese a ser muy leída en España y Latinoamérica, es difícil categorizar que la misma ha tenido una recepción del calibre de las citadas aquí. Los niveles de lectura  siguen siendo muy bajos en Colombia, al tiempo se devela una crisis de la crítica, donde están los buenos críticos.
Una cosa es la novela de la crisis y otra la crisis de la novela. La primera “en Colombia como respuesta a la banalización inminente de la literatura. Para tal efecto se define el modo específico en que la realidad social de la época en curso afecta procesos de creación y recepción de la novela”. La segunda, tiene que ver, con los procesos de creación, cual es la importancia de la narrativa colombiana, que momento estamos viviendo, cual es el escritor y la novela de las dos últimas décadas, eso que hace que una novela genere un paradigma, se convierta en una línea divisoria, ejemplo, antes y después de “Cien años de soledad”.  
Que obra de esta época perdurará. En cincuenta años, que estarán leyendo los Colombianos.  Hoy se lee aún “La María”, y “La vorágine” con avidez, cuando uno recorre algunas librerías de Hispanoamérica, siempre se encuentra con Gabo, Rivera y Jorge Isaac, que obras de Gamboa, Fernando vallejo, Santiago Gamboa, Gabriel Vásquez, para solo citar algunos, pasarán la brecha. Digo, se leerán en cincuenta años. La pregunta nos pone a pensar.
Uno, como lector anodino, se hace preguntas. Por qué no es más relevante German Espinoza. ”La Ceiba de la memoria” de Burgos Cantor, siendo una gran novela, debería leerse más y estudiarse, fuera de la academia que lo hace con mucho tino, fuera de esta excepción, no veo la crítica seria. Tal vez el momento de la novela colombiana sea mejor de lo que imagino. Me encantan los ensayos de Gabriel Vásquez, la obra critica de William Ospina, las biografías de Fernando Vallejo y sus estudios críticos, la obra critica de Pablo Montoya. De la biblioteca “La floresta” de Medellín tome la obra crítica de Fernando Charry Lara publicada por el Caro y Cuervo, la verdad, excelente, no se entiende la falta de divulgación de la misma. Estas consideraciones están por fuera de cualquier dogmatismo y espero abran algún debate al respecto.




jueves, 21 de marzo de 2019

MIGUEL HERNANDEZ




Ahora que gran parte de las editoriales Colombianas no publican poesía, según ellos por problemas de mercado, volví por la poesía de Miguel Hernández, ese bálsamo que nos enseña que la vida es más que consumo y vanidad. Abrevé en la generación del 27, ese cántaro de excelentes poetas y poesía, de una calidad indiscutible, obras que mantienen toda su frescura y que se pueden leer por fuera de los avatares políticos e históricos que la hicieron tan memorable. La vida atribulada de Miguel, su homosexualismo y la pasión por su poesía que consideraba una condición natural, un don que como diamante en bruto iría puliendo, escrita en medio de una persecución sin sentido, constituye un patrimonio de la lengua castellana, paradójicamente para Franco los poetas constituían un objetivo militar.

Pero siempre permanece una esperanza vital y entusiasta
Encima de los fusiles
Y en medio de las batallas.

En España, desde hace mucho tiempo se ha valorado y estudiado su obra, teniendo en cuenta lógicamente los contexto en que fue creada, pero desligando de alguna manera el valor de la misma de las acostumbradas manipulaciones políticas de unos y otros. Recordemos que por mucho tiempo se le reconoció como opositor al Franquismo, su obra pasaba casi a un segundo plano.
Estos estudios ahora enfatizan sobre “la recuperación de los testimonios de sus coetáneos, su relación con la universidad popular de Cartagena; su inclusión comprometida en la guerra civil Española; su vinculación y amistad con Ramon Sijé, tal como él lo refleja de forma muy específica en la documentación encontrada en su archivo, la vigencia del poeta y su relación con la cultura Andaluza; el imaginario artístico de la violencia; Los lectores de su palabra poética; la importancia de su métrica; el ritmo de sus poemas; la simbología  y fruición de sus imágenes; su revelación como dramaturgo en el ámbito de la segunda república; su ferviente participación en las misiones pedagógicas”.
Hay un tópico importante al analizar su creación poética,  Dice un texto de homenaje publicado por la revista Anthropos. “Se refiere a poesía y tragedia; al sentido clásico de su construcción poética; diversos contenidos que se pueden percibir en su obra Cancionero y romancero de ausencias. 
En su poesía decanta toda su formación y la esencia de su vida campesina, el contacto permanente con la naturaleza, la comunicación más allá del conocimiento, desde lo más íntimo de la naturaleza humana.  Desde niño tuvo que dedicarse al pastoreo. Fue un autodidacta, se debió más a algunos mentores, como el sacerdote Luis almarcha, José Marín Gutiérrez un intelectual quien firmaba con el seudónimo de Ramon Sijé, a través de ellos se acercó al romancero Español, de tanta importancia en su obra. Después vino el contacto con Madrid vital para su vida y poesía.
Hay una colección gratuita de libros y textos cortos que publica en Medellín la caja de compensación familiar Comfama y las empresas públicas de Medellín, llamado "Palabras rodantes" textos para ser leídos en el metro y con el ánimo de que rueden de lector en lector, una labor pedagógica encomiable. Hace un mes publicó un texto de María Zambrano que cae como anillo al dedo a propósito de la obra de Miguel Hernández. Dice María Zambrano en un texto denominado pensamiento y poesía: “A pesar de que en algunos mortales afortunados, poesía y pensamiento hayan podido darse al mismo tiempo y paralelamente, a pesar de que en otros más afortunamente todavía, poesía y pensamiento hayan podido trabarse  en un sola forma expresiva, la verdad es que poesía y pensamiento se enfrentan  con toda gravedad a lo largo de nuestra cultura. Cada una de ellas quiera para sí eternamente el alma donde anida”. Enfatiza adelante: “Es que hoy poesía y pensamiento se nos aparecen como dos formas insuficientes; y se nos antojan dos mitades: El filósofo y el poeta. No se encuentra el hombre entero en la filosofía; no se encuentra la totalidad de lo humano en la poesía”. Expresa: “En la poesía encontramos directamente al hombre concreto, individual”.
Nada más cierto. Miguel Hernández es el ejemplo concreto de esta premisa. Miguel es un poeta esencial, nos conecta con la vida en sus rasgos más emblemáticos. Si alguien lo leyera sin saber nada de su vida y trayectoria, lo encontraría muy cerca de su propia naturaleza, de los avatares de la vida, de las grandes ausencias, del proceso de búsqueda que significa vivir. Su poesía nos toca en lo más íntimo.
La generación del 27 renovó la lectura de los clásicos castellanos (Hernando Charry Lara), dice el poeta colombiano, "Algunos se sintieron atraídos por aquel clasicismo de inspiración francesa, con clara alusión  a cierto purismo que se pretendió para la lírica". Enfatiza:“Se volvía de una parte a las formas y metros tradicionales. Y, de otra, lejos de la rauda verbosidad, se aspiraba a eliminar del poema todo aquello que no fuese poesía”.
Góngora renace con esta generación y para Miguel Hernández es fundamental. “Hay un intento de actualizar la des-humanización del arte. Insuflándole el componente humano neo-romántico”. El componente católico, el gongorismo entendido como fundamento de vuelta a lo esencial y la lírica amorosa constituye el trípode sobre el cual creará su obra poética.
Hay mucha obra en donde se decanta el gran proceso de interiorización del poeta (Cancionero y romancero de ausencias). Otra sus compromisos, su militancia, en todas el canto a la ausencia constituye una especie de constante (vientos de pueblo). A su proyecto estético, que constituye la razón de su vida, se suma su compromiso ético, su contemporaneidad, su entrega a la causa.
Leer a Miguel Hernández es un bálsamo, nos recuerda que la vida es más que sobrevir, le quita las presiones y las urgencias que nos hacen olvidar lo esencial, más en los actuales momentos. Es una vuelta a la naturaleza, a la fuerza que nos da la vida, pese a la tragedia que nos trae muchas veces la existencia. Siempre habrá esperanzas, insiste el poeta. Ojala las nuevas generaciones se acerquen a su obra:

 



lunes, 11 de marzo de 2019

CARLOS MONSIVAIS ESCENAS DE PUDOR Y LIVIANDAD


Cronistas como Osvaldo Soriano en Argentina o Ezequiel Martínez estrada, German Castro Caicedo, representan la expresión de un pueblo, de una ciudad, describen la vibración urbana con todas sus tensiones, los significantes que determinan la cultura popular, las identidades de un pueblo, sobre todo aquellas iconoclastas, contestarias,  la relación entre lo local y lo global, el lumpen. Carlos Monsiváis, fue el cronista y narrador de Ciudad de México.  En un texto sobre su vida y obra, en ocasión de su muerte, se escribió: Carlos Monsiváis (1938-2010) se despidió de sus lectores entre una gran profusión de notas, análisis, memorias y entrevistas. El cortejo fúnebre que acompañó su salida de este mundo confirmó su importancia en la vida de la sociedad mexicana, y captó la atención de un amplio sector del mundo más allá de México. Quizá la reacción más generalizada durante días y semanas después del fallecimiento del cronista fue la incredulidad. El hombre que había estado ahí siempre presente —para reportar virtualmente todo aspecto de la vida mexicana: comprobando, midiendo, sopesando diversos aspectos culturales— a sus 72 años dejaba a todos los que lo conocían y leían con fervor, debido a una fibrosis pulmonar. Su amiga Elena Poniatowska resumió los diversos comentarios y la colectiva sensación de luto: “¿Qué haremos sin ti, Monsi?” De modo más o menos explícito, la conclusión fue general: Carlos Monsiváis había sido un escritor, intelectual, crítico y celebridad pública de un talento extraordinario y una lealtad ética que México no volvería a conocer”.

Narrar una ciudad en el complejo entramado de sus significantes no es tarea fácil. Compenetrarse con el alma de lo urbano, de sus historias íntimas, de sus padecimientos cotidianos, de los personajes y momentos, con el talento de Monsivais es crear a partir de la vida de una ciudad, dejando una obra que está por encima de las narrativas cotidianas descritas.
Escenas de pudor y liviandad, es un texto de crónicas, sobre la ciudad de México, sus personajes, los iconos que la hacen tan especial, la vida íntima de sus calles, con toda la carga de historia y tensiones que genera la vida cotidiana de esta urbe cosmopolita, el cine tan importante para este país, la fotografía, la cultura popular. Monsivais, es uno y muchos, dice el mismo texto citado[1]: “Por ello “No tenemos que enumerar todas las “vidas” intelectuales que obligaban a Monsiváis a llegar perennemente tarde. A lo largo de muchos años se le conoció principalmente como el conocedor número uno de la cultura popular en México, esa cultura de masas tan distinta de la “alta” cultura que desde luego también conocía al derecho y al revés. El cronista mantuvo una visión siempre positiva de estas culturas y sus practicantes: creía en las piedras fundacionales de la democracia, o de lo que más recientemente él llamaba la sociedad diversa y civil. La cultura está inexorablemente entrelazada con la política, y a Monsiváis se le asociaba —y siempre se le asociará— con la vida política de México y América Latina, sobre todo con las ideologías que afectaban el poder electoral y la relación entre el gobierno y la iglesia católica”.
Monsiváis tiene dos obsesiones: El cine y los personajes populares (El santo, Cantinflas, Blue Demon). Escribió una autobiografía, algún libro de aforismos y muchos ensayos, sobre cine y cultura popular. Aun así es un escritor muy universal, pues la tragedia humana se repite invariablemente en todas partes del orbe. La lucha del ser con los poderes no cesa. Este libro, rescatado de una biblioteca pública de Medellín ha sido un bálsamo y una manera de entender mejor a México.






[1] Leyendo a Monsiváis.
http://www.literatura.unam.mx/images/stories/pdf/egan-monsivais.pdf