Sentía el crepitar de una
maquina, la vibración constante, perversa, como sí el mundo se estuviese
acabando con una lentitud lacerante, su cama, que era decir mucho, un colchón
votado en el suelo, entre la tierra húmeda y unas tablas sabiamente acomodadas,
temblaba con un ritmo miedoso, constante, como la música hermosa de Pink Floy
que tanto le gustaba, Tac,tac,tac,tac…………
afuera de esta casa de madera pasaban muchas cosas……….. fue armada un día
cualquiera, cada tabla se fue ajustando a la tierra, en una noche invernal
inenarrable, diseñando un cuadrado, al lado de esta quebrada que tanto amaba,
de la canalización como dicen los señores de planeación, escuchando al líder,
quien organizaba la toma del terreno con el sigilo necesario para no despertar sospechas. Ahora reconoce con dolor su historia.......Este fue su hogar por seis años, después de
muchos días de huirle a la muerte, corriendo con su hermano, pensando que ya
venían por ellos, que los muchachos malos al fin cumplirían con su misión, que
no era otra que desaparecerlos, sacarlos de su pueblo, matarlos como habían hecho con tantos amigos…..saben que......... ustedes tienen
que irse, no me importa cómo, lárguense o se mueren.........Listo, se mueren y de
pronto se vieron en esta metrópoli inmensa, llena de todo y de nada, vacía,
inhumana, acogedora al fin y al cabo, entre tanta contradicción y flagrancia,
muerte y vida en un mismo espacio, pero perfecta para pasar desapercibido…..tac..tac….tac, tac, escuchaba afuera, sentía su propio universo tan vulnerable, este rancho que le había acogido con tanta gratitud, su mesa de noche
improvisada, el cuadro del sagrado corazón donde escondía los porros, la ropa
colgada en un palo de escoba viejo, el baño, su cocina, un fogón sobre una butaca
de bar vieja, la vida en fin, ordenada de acuerdo a cumulo de limitaciones
superadas…la vida es hoy….la vida es hoy, la vida es hoy……..hummmmmm, vibra..Vibra
la tierra, crepita, sentía la maquina encima….en nada se parecía al silencio de
esa noche invernal, cuando 25 familias se fueron tomando este lugar, haciendo
de este espacio su única razón de ser……cada uno levantaba su casa con un esmero
inexplicable, respetando las reglas de la líder, aprendiendo a amar lo mínimo, arraigándose…..levantaba
las paredes mientras cuidaba a su hermano que se iba perdiendo en esas trabas
interminables…..tac..tac..tac, sentía el ruido afuera, se paralizaba por
momentos, cuando pasaba esto se sentaba en la poltrona vieja que algún día
estuvo en una sala, en una casa de esas grandes, que envidiaba, en esos
castillos, donde la gente sale siempre con sonrisas, como si la vida no fuera
tan jodida, poltrona que desde hace tres años, era el mueble a mostrar en este cubículo
que tanto amaba………….subía los pies, como cuando era niña, recordaba a su mami………
y de pronto no quiso hacer nada mas…tac,tac,tac,tac…gritos, sabía que afuera estaba
lleno de gente, la institución con su fuerza descomunal, los policías, la inspectora…todo
lo que odiaba……….la vida puerca…ya no quería salir…más bien moriría en este
espacio, mi casa como solía decir, esta es mi casa………llegaron una noche cualquiera,
se organizaron a diez cuadros de este espacio............fue hace seis años…….muchachos
nos vamos a tomar ese lugar, cada uno se ubica, el señor les enseña cómo se
construye una casita de madera en solo tres horas y en ese lugar iremos armando
nuestro hogar..ojo……todos tenemos que estar unidos…no se les olvide la
palabra..Victimas..Desplazados…eso somos, así nos categoriza la ley, así nos
reconocen…somos desplazados…..es la verdad..desplazados…………tac,tac,tac, el
suelo vibraba…………sabía que vendrían a sacarla de este marasmo, a levantarla de
la poltrona…precisamente hoy…. sentir tantas cosas juntas, se cayó la tierra,
ya no hay esperanzas…… pensaba en su hermano….hoy no puede trabarse……..hoy no…..ayer
se reunieron y le explicaron la estrategia como en las guerras, nos van a
desalojar…… a ella le acompañaría Manuela, esa niña encantadora de la
universidad..sí su nombre era Manuela, ese era el único trago dulce de esta historia….y
esto es lo que vamos a hacer……..ojo…..tac,tac,tac,tac……ese mosntruo de metal
está encima……..hummmmmmmm, la tierra vibra, no tengo por qué pararme…no
entenderán que este es mi hogar, ojala que entendieran....tac,tac,tac,tac……………la
institución comete sus atropellos acompañada de psicólogos, de antropólogos,
racionaliza cada crueldad…..no era tonta, sabía cómo eran estas cosas…no podía
olvidar lo que le dijeron ayer los
amigos de la U..Cualquier problema con Manuela, ella estará siempre a su lado…..…ojo,
estamos juntos y entonces recordaba la alegría de hace seis años..Muchachos
acabe mi rancho...así lo llamaban a este lugar los ranchitos…..Con ese diminutivo
maldito que le cuelgan a todo lo que
hacemos, que minimiza……los ranchitos..y de pronto los recuerdos, seguíamos construyendo un hábitat…un hogar y el barrio
fue quedando, el sitio se fue engalanando con la vida, con tanto niño, llenos
de alegría………….tac,tac,tac, sentía la música en su cabeza, Pin Floy…….su
hermano le dijo, se llama el muro…..escúchela…el muro……….de pronto alcanzaba
una paz…esos espacios pequeños que le mostraban un orden, una esperanza…el
ruido sabio de la quebrada, con su ritmo hermoso……fue sintiendo su cauce…..sabía que tenía que pararse de la
poltrona……tac,tac, el monstruo encima , no paraba…….estaba al frente….tac,tac,tac,tac………esperaba
a Manuela, le explicaría que tendría que
hacer….la universidad los había acompañado….universidad pública, publica…., fue
entendiendo lo publico….se aparecen los milagros…Rafa….así se llamaba el
profesor..Rafa……..tendría que empezar de cero…le enseñaba palabras nuevas……..Hábitat,
espacio, derechos adquiridos……sentía que quedaba algún mundo bueno…….su hermano
no se le iba……….tac…tac, donde estará, que estará haciendo…ojala no se despierte
nunca…aquí están las cosas más duras que esa tragedia suya…en su interioridad, en esa
fiesta que se le arma con sus trabas…tac,tac,tac,tac, tac……..Manuela…..estaba
en la puerta, con la dulzura, nos vamos le dijo…tienes que negociar con la alcaldía….no
tengas miedo y de impertérrito…lloró…….el llanto incontenible y sintió el abrazo
de Manuela….no se preocupe….mejor dicho ocúpese….tranquila, el crepitar de la
maquina encima…lloraba mucho,lagrimas grandes, como el cauce, llenaban su tragedia….la
maquina una Caterpillar, no paraba….con su cuchara inmensa tumbando todo…..aquí
vivo por qué no lo entienden…a quien le hacemos daño, a nadie….tac..tac…tac….Manuela
ayúdeme…please..ayedeme…….y salimos y la institucionalidad con toda su crueldad
estaba ahí..más 300 personas, caos, tac,tac,tac…hay que negociar…nos vamos,
sabía que en cinco minutos no tendría casa..fácil para ellos…ya no había nada…la
quebrada con su cauce…su ritmo, esa música natural llena de paz, durmió muchas
noches arrullada por ella…me iría………nos vamos le decía Manuela, no te preocupe…nos
vamos….no…nos echaron, sepa niña que nos echaron, nos desplazaron, a la calle
otra vez………………..empezaremos una nueva lucha….no
estás sola…no estás sola….Pink Floyd, nada vale y todo vale la pena………tac,tac,tac,tac,
se perdieron seis años…se no va yendo la vida………………..el sol me golpea la cara....empezar de nuevo..empezar
sábado, 1 de abril de 2017
sábado, 18 de marzo de 2017
JUAN GUSTAVO COBO BORDA
La importancia para la
literatura Colombiana e hispanoamericana de este autor está descontada, su
trayectoria como crítico, como promotor de ediciones de suma importancia, como
poeta, como divulgador riguroso de todo lo relevante en materia literaria, textos
y ensayos que constituyen un aporte
constante, invaluable, desde su pasión obsesiva por la lectura.
Desde la dirección de la
revista “Eco”, hace más de treinta años, un proyecto excepcional de
nuestra cultura, hablo en principio de Colombia, empezó una labor crítica sin pausa alguna, ha
venido divulgando lo que pasa en Latinoamérica en materia literaria, trayendo poetas nuevos al sonajero, abordando el
universo de nuestros escritores más emblemáticos, descifrando la genealogía de
sus textos, generando controversias, haciendo paralelos con el momento creativo
que vivimos, descubriendo influencias, con una prosa
exquisita, clara, ensayos que siempre incitan a la lectura y que por su puesto enseñan.
Samuel Serrano en un artículo
del portal (De Cobo Borda[1])
lo describe magistralmente: “No ha de extrañarnos, por tanto, que algunos de
los principales volúmenes de su amplia obra ensayística, en la que imaginación
y reflexión se encuentran íntimamente ligadas, formando una tupida red de
asociaciones, aparezcan signados desde su título por esta empresa que nunca
concluye: La alegría de leer, Leyendo América Latina, El oficio del lector,
Leyendo a Silva y, su más reciente colección de ensayos, Lector impenitente,
publicada en 2005 por el Fondo de Cultura Económica, en la que partiendo de
textos fundadores de nuestras letras, como el Sumario de Gonzalo Fernández de
Oviedo o Elcarnero de Juan Rodríguez Freyle pasa revista a algunos de los
principales hitos de nuestras letras hispanoamericanas que han sido fuente
constante de sus reflexiones: "La indestructible María de Jorge
Isaacs", "El modernismo y los múltiples Daríos", el inagotable
Borges, los numerosos libros reunidos en esa novela de la memoria que es Vivir
para contarla de Gabriel García Márquez, "El murmullo inagotable de Juan
Rulfo", la batalla verbal de Vargas Llosa, los parajes que divisa en su
delirio el Gaviero de Álvaro Mutis, la mirada implacable y reveladora de
Machado de Assís, la violenta marginalidad de la prosa de Rubén Fonseca, etc.”.
Hay una afinidad con Cobo
que me une por encima de tantas cualidades expuestas: Su pasión por la obra de
Borges, por todo lo que implica este autor inmenso de nuestras letras. De
hecho, cuando fue nombrado embajador en argentina hace muchos años, pensé, pues siempre ha estado al tanto de su
itinerario creativo, este hombre no tiene otro cometido que estar cerca del
escritor Argentino en sus últimos años de vida. Hoy tenemos el testimonio en su
obra de estos acercamientos, pese a que desde hacía más de treinta años estuvo
al tanto de su obra y de su divulgación. No solo compartió con Borges muchos
momentos, sino que lo entrevistó muchas veces, oteo su mundo, el Buenos Aires
mítico que tanto influyó en su obra y que al final terminó en un ciclo de
conferencias y de libros que le permiten fungir como uno de los Borgeanos más
lúcidos y profundos que he conocido. Manuel Serrano expresa, refiriéndose a su
mundo crítico, que cae como anillo al dedo a propósito de estas obsesiones:
“Nacidos del diálogo y la pesquisa, los ensayos de Juan Gustavo Cobo Borda, en
los que la lectura aplicada a la crítica literaria presenta una vocación
creadora, dilatan nuestro pasado a base de desempolvarlo y presentarlo ante
nosotros bajo una nueva lumbre, tarea desmitificadora que de análoga manera
cumple su poesía con el hombre, pues armada de sarcasmo e ironía, rescata, a
fuerza de señalarle sus flaquezas, lo que puede ser salvado de sus sueños e
ilusiones frustradas”.
Su obra poética, de todo mi
gusto, es tan importante como su obra crítica. Contenida en los libros Consejos
para sobrevivir (1974), Salón de té (1979), Casa de citas (1981), Ofrenda en el
altar del bolero (1981), Roncando al sol como una foca en las galápagos (1982),
Todos los poetas son santos (1987), Almanaque de versos (1988), Tierra de fuego
(1988), Dibujos hechos al azar de lugares que cruzaron mis ojos (1991) y El
animal que duerme en cada uno (1995).
Su poesía es fresca,
hilvanada con dulzura inenarrable, llena de sitios y evocaciones muy bellos, nostálgica, entrañable por qué siempre está
tocando al hombre de carne y hueso con todas sus tragedias y alegrías, devela
al lector apasionado, al escritor con sus influencias más severas:
CAVAFIS
Las
calles de Alejandría están llenas de polvo,
el resoplido de carros viejos y un clima
ardiente y seco cerrándose en torno a cada cosa viva.
Incluso la brisa trae sabor a sal.
En el letargo de las dos de la tarde
hay un ansia secreta de humedad
y el tendero busca en sueños, con obstinación,
la áspera suavidad de una lengua inventando la piel.
Bebe con avidez el agua amarga de la siesta
y despierta cansado por ese insecto que vibra insistente.
La frescura de la tarde desaparece también
y su única huella fue este sudor nervioso
y el bullicio que minuto a minuto agranda los cafés.
Pasan los muchachos, en grupo, alborotando
y aquel hombre comprende
que ninguna palabra logrará atrapar sus siluetas.
La noche devora y confunde
haciendo más largo su insomnio,
más hondos sus pasos por sucias callejuelas.
El amanecer lo encontrará contemplando
ese velero que abandona el muelle
y atraviesa la bahía, rumbo al mar.
el resoplido de carros viejos y un clima
ardiente y seco cerrándose en torno a cada cosa viva.
Incluso la brisa trae sabor a sal.
En el letargo de las dos de la tarde
hay un ansia secreta de humedad
y el tendero busca en sueños, con obstinación,
la áspera suavidad de una lengua inventando la piel.
Bebe con avidez el agua amarga de la siesta
y despierta cansado por ese insecto que vibra insistente.
La frescura de la tarde desaparece también
y su única huella fue este sudor nervioso
y el bullicio que minuto a minuto agranda los cafés.
Pasan los muchachos, en grupo, alborotando
y aquel hombre comprende
que ninguna palabra logrará atrapar sus siluetas.
La noche devora y confunde
haciendo más largo su insomnio,
más hondos sus pasos por sucias callejuelas.
El amanecer lo encontrará contemplando
ese velero que abandona el muelle
y atraviesa la bahía, rumbo al mar.
En la red, en un portal que
se llama “Poemas del alma” encontré una pequeña reseña de su mundo poético muy reveladora: “Se lo ubica
dentro del grupo llamado Generación sin nombre, cuyas principales
características es presentar una poesía disconforme con la realidad, tal es así
que algunos especialistas también suelen llamar a esta generación del
desencanto. Su obra presenta un tono de delirio y sensualidad, cualidades
presentes sobre todo en sus primeras publicaciones, que se titularon
"Salón de té" y "Ofrenda en el altar del bolero".
Posteriormente su poesía adquirió un carácter más intimista; de esta etapa
podemos citar "Dibujos hechos al azar de lugares que cruzaron mis
ojos" y "El animal que duerme en cada uno"[2].
Los estudios dedicados a la
obra de Gabriel García Márquez y Álvaro Mutis, son imprescindibles en cualquier
acercamiento crítico al corpus creativo de estos dos importantes autores
Colombianos, sus vidas paralelas, ligadas desde su juventud, hermanadas, aspectos
biográficos de suma importancia; la genealogía de sus textos, son abordados por
Borda, con la paciencia de un relojero, con la hondura crítica aguda que devela
siempre nuevas miradas, expone el detalle, articula con sus influencias, trae a
colación momentos esenciales de su creación, con anécdotas propias de
quien compartió y estudio mucho su mundo
creativo, siempre incitando a nuevas lecturas.
Lo mismo pasa con los
extensos trabajos sobre nuestro poeta Silva. No solo recopila la extensa obra
crítica sobre su obra sino que hizo infinidad de conservatorios y encuentros
alrededor de su obra, editó trabajos que era imposible conseguir y generó un
avivamiento alrededor de nuestro poeta mayor. Pienso que es hora de publicar
las obras completas de Gustavo Cobo Borda, es justo y necesario para nuestras
letras.
Quiero dejar una pequeña
muestra de esta pluma lúcida que espero nos acompañe por mucho tiempo:
40
AÑOS DE CIEN AÑOS DE SOLEDAD
Juan Gustavo Cobo Borda
Hace 40 años, en una casa
de Ciudad de México, un colombiano nacido en 1927 trataba de darles forma a sus
fantasmas. Los cargaba desde niño y el exilio en México, a partir de 1961, le
había permitido depurarlos y verlos con mayor nitidez. Duró 18 meses en esa
ardua tarea y las 510 páginas de este logro perdurable fluyen con agilidad y
siempre presente poesía. ¿De qué hablan?
De una aldea tropical, aislada del mundo, donde un hombre,
instigado por los exóticos gitanos, busca los beneficios de la ciencia.
Aquellos inventos que ayudan a vivir.
Los imanes, la lupa, el
telescopio, la alquimia, las alfombras voladoras lo conducen, no a la piedra
filosofal o a la reproducción del oro, sino a descubrir a sus propios hijos:
uno de 14 años y otro de 6. A toparse con verdades obvias y por ello mismo aún
más asombrosas: la Tierra es redonda como una naranja y el hielo es el gran
invento de nuestro tiempo. En este aprendizaje de la realidad, de darles por
primera vez nombre a las cosas, el hombre tiene dos soportes: un gitano,
Melquiades, con algo de sabio esotérico, y una frágil, pero no por ello menos
terrestre mujer, Úrsula Iguarán, su esposa. Mientras Melquiades gira errante
por el mundo, de Madagascar al estrecho de Magallanes, Úrsula siembra yuca y
ñame, para darle de comer incluso a ese ser, víctima de ?alocadas novelerías?.
Amenaza incluso con morirse, para quedar sembrados en ese palmo de tierra y no
emprender otra quimérica aventura.
Fundadores de esta aldea de
300 almas, compartían un común remordimiento de conciencia: "Eran primos
entre sí" (p. 32). Ante el temor de parir iguanas, o engendrar hijos con
cola de cerdo, se habían abstenido de todo trato carnal, hasta que Prudencio
Aguilar, un rival de José Arcadio Buendía derrotado en la pelea de gallos, lo
insultó llamándolo impotente. Este, para defender su honor, lo desafía a un
duelo donde Aguilar muere atravesado por su lanza, como si fuesen guerreros
homéricos.?
El machismo militante
tendrá un reverso melancólico: Aguilar ya muerto reaparece todas las noches
poniéndose un tapón de esparto mojado en agua para detener la sangre de la
herida. Es tal la desolación de su mirada, y tan honda su nostalgia de los
vivos, que la pareja debe abandonar el pueblo, como si se tratase de un éxodo
bíblico, con familias amigas. Solo se detendrán cuando: "José Arcadio
Buendía soñó esa noche que en el lugar se levantaba una ciudad ruidosa con
casas de paredes de espejo. Preguntó qué ciudad era aquella, y le contestaron
con un nombre que nunca había oído, que no tenía significado alguno, pero que
tuvo en el sueño una resonancia sobrenatural: Macondo" (p. 37).
La imaginación crea la
utopía, muy pronto ese espacio se puebla de casas concretas, con terrazas y
huertas, y de gente real, como el adolescente José Arcadio Buendía enloquecido
por el deseo en pos de Pilar Ternera.?
"Una mujer alegre,
deslenguada, provocativa, que ayudaba en los oficios domésticos y sabía leer
el porvenir en la baraja". Tocándolo, en su masculinidad excesiva, él
"quería que ella fuera su madre" (p. 39). Finalmente, al hacer el
amor, "se encontraba con el rostro de Úrsula" y no el de ella y en
ese dilema de quedarse o de huir, de estar "para siempre en aquel silencio
exasperado y aquella soledad espantosa" terminará por escapar de Pilar
Ternera ya embarazada, detrás de una joven gitana. El orden patriarcal y sus
códigos morales desde el inicio se ven rotos por esos hogares paralelos y esos
frutos espurios.
Uno de los primeros
círculos del libro se cierra entonces cuando Úrsula, buscando al hijo
descarriado, encuentra el camino, a solo dos días de viaje, hacia pueblos que
recibían el correo y conocían "las máquinas de bienestar".
"Puros y simples accesorios terrestres puestos en venta sin aspavientos
por los mercachifles de la realidad cotidiana? (p. 52). Macondo ya no estaba
rodeado de agua por todas partes, como pensaba el fracasado expedicionario que
había sido José Arcadio fundador. Úrsula había encontrado la vía de acceso al
mundo real."
Están aquí trazadas algunas
de las líneas clave que sostendrán esta hazaña narrativa. Un vértigo de
aventuras, de excesos que siempre se nutren de la realidad y de pormenores
realistas que terminan por adquirir la pátina del mito y la leyenda. Por ello,
el libro, desde este Génesis auroral hasta el decrépito Apocalipsis final,
donde se extingue la estirpe y la cola de cerdo agoniza estéril para clausurar
el ciclo, mantiene varios niveles de lectura. Es una saga colombiana, pero
también una muy humana Biblia de guerras, caudillos y profetas, de esplendores
y desaciertos. De ejes que giran y se desgastan, y de generaciones que intentan
dejar huella y solo obtienen el olvido como su única recompensa. Tiene rasgos
épicos, trazos trágicos, escenas de humor jocundo, exaltaciones líricas,
revisiones históricas y la música alborozada de una comedia de excesos
sexuales, todo ello en el marco incomparable de la cultura del Caribe. Pero es
también una mixtura literaria donde tradición oral, Kafka, Faulkner y Virginia
Woolf, Borges y Rulfo, Las mil y una noches y los cantos vallenatos forman un
eficaz y sólido conjunto, donde los nombres se repiten y el destino de las
generaciones parece enredarse en sus fallidos afanes. Guerras civiles,
supersticiones, prejuicios, apariencias formales y juegos de azar contribuyen
al declive. Para concluir en la más solitaria y desconsoladora elegía. La
familia Buendía se borra de la faz de la tierra y solo nos queda el prodigio de
una novela que la restituye a la vida: Cien
años de soledad, aparecida el 30 de mayo de 1967 en la
Editorial Sudamericana de Buenos Aires, y escrita hace 40 años en una casa de
Ciudad de México.
©2014[3]
lunes, 13 de marzo de 2017
UN ENCUENTRO INESPERADO ( RELATO PRIMERA PARTE)
Íbamos por un jugo natural especial,
mi hija menor es diabética y desde que apareció un franquicia en el mercado colombiano con
el nombre de “Cosechas”, la ciudad se
llenó de locales comerciales ofreciendo jugos naturales, hechos con frutas orgánicas
y en condiciones que según ella respondían mucho más a las exigencias de su
dieta. Cuando había dinero en la tarde era casi de rutina salir a buscar un
local de estos. El día que conocí a Mara cumplía con ese itinerario, por alguna
razón no fuimos al mismo sitio de siempre y de pronto estábamos en un local más
lejos, nuevo para nosotros, pidiendo el susodicho jugo e impresionados por esta
mujer bella que nos atendía, espontanea, y de alguna manera intuíamos tenía
un universo inmenso, más allá de lo que uno supone en razón del lugar. Mi hija saborea estos jugos con jubilo, sublimiza el momento, los degusta con
absoluto encanto, no importa que los tome todos los días, cada vez que lo hace, los disfruta como si fuera la primera vez, exagera sus gestos, abre los
ojos; de hecho, ella que tiene una dieta tan restrictiva valora mucho estos momentos, los disfruta de sobremanera. Mientras toma su jugo me mira y me
habla, para ella es muy importante que yo le preste atención, se irrita cuando
no le contesto o no le sigo la charla, de pronto, me dijo.......Papi te estoy
hablando, ahora la miras, me dice con una sonrisa irónica, estaba seriamente
distraído viendo a Mara moverse como una gacela atendiendo a los clientes,
atenta, pero no servil, puntual, nunca iba más allá de lo comercial y nunca pierde el orden, es exacta. La
manos de Mara siempre me han impresionado, son mucho más que unas manos, ahí
parece estar su mundo contenido, su vida, las expectativas que valen la pena,
lo importante para ella. No sé cómo pasó, ni a qué hora, estábamos hablando de
pintura, del arte figurativo, de la universidad de los Andes, de lo que le
inquieta del arte contemporáneo con sus instalaciones y vanguardias, no podía
creerlo, estaba con una pintora, que ahora por razones inexplicables, estaba
sirviendo jugos en un lugar recóndito de Medellín, alejada de su mundo,
rememorando todo lo que le importa realmente, lo hacía sin arrepentimientos, más bien
con nostalgias por los amores con el arte arrinconados gracias a las
vicisitudes de la vida. Desde ese día la visitamos habitualmente, rememoraba en cada encuentro, que la mayoría de pintores tienen experiencias de este tipo, desde ese día volví a los
libros de arte, pensaba que es una constante histórica el hecho que la suerte de los pintores siempre está supeditada a un mecenas,
que ahora paradójicamente se llama mercado, al final, es la capacidad para
vender obra a una élite específica los que los hace importantes en el mundo comercial, tiene que ver al final mucho con las influencias,
con la lagartería. Mara, nacida en Cali Colombia, había estudiado arte en la
mejor universidad del país, tubo los mejores maestros y por lo tanto las
mejores experiencias, vivió en Europa, cuando recordaba estos recorridos, sus
ojos adquirían una matiz de nostalgia que difícilmente podía disimular. En cada
visita que le hacíamos al negocio, conversábamos sobre todas aquellas
afinidades que hoy nos unen, pero al final siempre terminaba mirando esas
manos, que parecían hablar, que decían mucho de ella, cuando salía del local,
me obsesionaba con sus movimientos, eran como portadoras de una sabiduría
formal inocultable para el común de los mortales, como ocultando una
sensibilidad extraordinaria. Recodé lo que significan las manos para un pintor,
la obsesión de Leonardo Da Vinci con las manos…..En Mara, sus mano parecen
hablar, suaves, sus dedos como de pianista se mantienen firmes, en una especie
de contención inexplicable, listos para expresar. De pronto, quise conocer su
obra, no sabía cómo decirle, conozco las estrechas y tensas relaciones entre la
obra de un artista y su vida, en ella se traducen muchos de las emociones y las
vicisitudes de su existencia, muchas veces no les gusta mostrar sus cuadros por
lo que puedan expresar, no sabía si este era el caso de Mara. Por circunstancias
especiales conocí su mejor obra, sus hijos, Andrea una niña con una dulzura y sensibilidad extraordinaria, muy alta para
su edad, sus ojos son intensos, tiene una delicadeza que me recuerda ciertas
damas descritas por Alejandro Dumas en sus novelas más emblemáticas, enamorada
de la vida, llena de expectativas. Nicolás, es un muchacho diferente a todo lo
que conozco, dulce pero serio, amable, respetuoso, parco, pero no es tímido,
habla lo necesario, pero cuando lo hace, deja ver toda su sabiduría y orden
mental. Estudia veterinaria, pero su ilusión es ser médico, trabaja
incansablemente para este sueño, que estoy seguro cumplirá.
Algún día, después de haber
compartido muchos momentos con Mara, Andrea, Nicolas y mis hijos, termine en su
casa. Nunca había perdido el deseo de conocer su obra, más bien estaba esperando
el momento, que se me presentó de súbito, como todo lo grande de la vida. Quede impertérrito, sabía que ese ser y esas
manos, estaban por fuera del común de los mortales. Su oleos, con una fuerza
tenaz, me trajeron a colación desde Miguel Ángel y algunos artistas del
manierismo florentino como Rosso y Bronzino; hasta Diego Velásquez, Rembrandt,
Francis Bacon, Roberto Matta, Willem de
Kooning, Goya, entre muchos otros, artistas que no había vuelto a tocar, que
había abandonado por mi obsesión con la literatura. Era un hecho, su pintura
expresa muchas influencias, un recorrido, evoca momentos específicos del arte
Colombiano,la pintura de ciertos artistas norteamericanos del sesenta, su
lectura está llena de sorpresas, hay un universo completo en estos oleos, confirme que tenía una persona especial, no
sabía qué hacer, raras veces tiene uno sorpresas tan bellas en la vida, estaba
alegre y sabía que este ser estaba haciendo con su vida lo que no le
corresponde, las razones las desconocía, pero ahí estaba su obra, como un faro,
para repetirme esta verdad.
domingo, 5 de marzo de 2017
ANDRES CAICEDO Y EL CINE
La
relación de Andrés con el cine era total, pienso que desde esta abordó todo el
mundo estético que le conocemos, la literatura, su papel como crítico, su actitud
como lector, su relación con Cali, tan especial y emblemática; el mundo de
amigos, escasos pero a los que se ligó en proyectos inimaginables, como el
cineclub, para sólo citar un ejemplo. Se cumple un aniversario más de su muerte, continua
siendo estudiado con mucho juicio, tanto por la academia como por autores
independientes en todo el mundo, es un escritor de culto, que parece ascender con el tiempo, en cada mirada que hacemos nos sorprende de sobremanera, como sí se renovara, tal vez sea por la calidad y obsesión con que asumió todo
lo que hizo y definitivamente por la huella de una obra que confirma cada uno
de sus elogios, simplemente quisiera hablar de un tópico, el cine, desde la
perspectiva de un admirador más, sin pretensiones críticas.
La
vida de Andrés hace parte de su obra, cuando uno se sienta a escrutarla en la
infinidad de trabajos publicados e ineditos, en las entrevistas a sus amigos, en los documentales, en las entrevistas hechas a su hermana, quien se ha dedicado preservar su obra y
memoria, en su extensa correspondencia, confirma que siempre se preocupó por dejar un rastro indeleble
de todo lo que hizo, como parte del plan inmodificable que tenía para su vida, anticipándose a todo lo que pasaría con su obra. Para nadie es un descubrimiento su obsesión
con el cine, más bien es imposible hablar de Andrés sin referirse a este tópico
tan importante. Sandro Romero Rey, uno de los estudiosos más rigurosos de su
obra en su texto empieza con una obertura que me parece ineludible: “El 4 de
marzo de 1977, Andrés Caicedo Estela se quedó dormido para siempre sobre su
máquina de escribir. Se había tomado una sobredosis de somníferos, y ponía fin
a sus días, tras una discusión definitiva con su amiga Patricia Restrepo.
Treinta años después, el 3 de febrero de 2007, el director de cine Carlos
Mayolo, compañero de cinefilia y con quien había dirigido la película inacabada
Angelita y Miguel Angel, moría de un infarto en su apartamento en Bogotá. La
muerte abre y cierra los ciclos. Inaugura y acaba generaciones, inicia y
concluye capítulos. Los que quedamos, los testigos, tratamos de darle una razón
y una explicación a lo inevitable. Pero la muerte siempre termina triunfando”. Su
obra parece refutar este hecho, Andrés sabía que su obra está por encima de eso
que llamamos existencia, perdura. Sandro Romero, quien prologa su texto: “Ojo
al cine” escribe: En los años setenta nació en Cali uno de los cinclubes de
mayor importancia a nivel nacional, no sólo por su trabajo sistemático y develador,
sino por la obsesiva fascinación temática que envolvía a sus miembros. El cine
club de Cali fue fundado por un jovencito lewisiano y gruesas gafas llamado Andrés
Caicedo el 29 de Setiembre de 1951 y muerto por sus propios medios el 4 de
Marzo de 1977. Durante 25 años, Andrés no paso un solo minuto de su vida sin
dejar pensar en el cine”[1].
Su trabajo es tomado de sus columnas en la ciudad de Cali, bajo el titulo “Cine
y filo” y luego “Ojo al cine”, los folletos entregados en el teatro San
Fernando de Cali los sábados.
Se
les llamó el Grupo de Cali. “Con esta apelación se ha denominado un movimiento
cinematográficoliterario nacido en la ciudad de Cali en los años setenta y que
sin manifiesto alguno desarrolló un trabajo colectivo: La denominación fue
necesaria para referirse a la trascendencia que iban adquiriendo las obras y
andanzas de unos pocos buenos amigos caleños: Andrés Caicedo, Carlos Mayolo y
Luis Ospina, inicialmente [...] Iconoclastas, intelectuales, adolescentes
perpetuos, cinéfilos obsesivos, influidos por el pensamiento y las utopías de
la década del sesenta (la Revolución Cubana, Mayo del 68, ‘Sex, Drugs and Rock
& Roll’, viviendo en el ojo de huracán de las convulsiones contemporáneas,
pero perdidos, como todos, en una esquina del Tercer Mundo. Ospina y Mayolo
empiezan a hacer un cine que corresponde a las inquietudes políticas de la
época (Hoyos, 1994: 169)”[1]. “Luego de su muerte voluntaria, un grupo de amigos y
familiares comenzó la tarea de recoger y organizar todo el material inédito que
Caicedo había escrito. Como fruto de este trabajo surgió la colección de
cuentos recogida bajo el titulo "Destinitos fatales", otra con el nombre de "Angelitos Empantanados"; así
mismo algunas piezas teatrales agrupadas con el título de "Teatro". "Ojo al cine",
libro que contiene todos los textos sobre cine que Caicedo publicó en vida”, responde
a su desmesura y precocidad de cinefago,
que “forjó una cantidad considerable de obsesivos espectadores caleños” y que
hoy lo ha convertido en un autor de culto, que nos sigue sorprendiendo todos
los días". Este libro refleja la precocidad y el conocimiento sobre el séptimo arte de una inconmesurable importancia, hay que leerlo para confirmar tan catégorica afirmación y comprender lo cierto de la misma.
Sus columnas de cine son a la vez un pretexto para hacer buena
literatura, en ellas va develando su mundo, sus tics literarios, aquellos
aspectos autobiográficos que iba incorporando de manera encubierta en sus
textos, todos articulados al film que reseñaba, en un ejercicio constante y
cada vez más serio, iba aprendiendo la técnica poco a poco, divulgaba el mundo del cine con sus
infinitas variables e historia, papel que nunca le impidió comentar
desde una perspectiva muy personal, con eso que llamamos, ojo crítico, todo lo que pasaba alrededor del séptimo arte en su complejidad, siempre con un carácter didáctico tendiente a incorporar a la ciudad en este mundo.
Edwin
Carvajal en trabajo publicado en red afirma con mucha lucidez sobre el texto “Ojo
al cine” que contiene toda su obra sobre el cine: “Un mérito que se le concede
al texto es la presentación que hacen los compiladores. Al inicio de cada
capítulo, se traen historias y anécdotas que antecedieron la creación de los
artículos, así como la motivación que Caicedo manifestaba por algunos géneros
en particular en el cine o por determinados detalles en la proyección de las
películas. Igualmente es valioso el índice analítico al final del texto como
una ayuda para los lectores que desean buscar desde el título de una película
hasta el nombre de actores, actrices o directores de la época”[1]. Esta relación con el cine, fundamental, de encuentros y des-encuentros, tiene una historia muy particular, en la proxima entrega la completaré para darle cierre a este pequeño aporte.
[1]
Edwin Carvajal. Sobre “Oojo al cine”
file:///C:/Users/ANA%20ISABEL/Documents/LITERATURA/Sobre%20ojo%20al%20cine.pdf
[1]
Joaquín Llorca. Cine, ciudad y arquitectura, apuntes metodológicos. El caso de
El grupo de Cali
[1]
Ojo al cine. Editorial Norma. Bibloteca Andres Caicedo. Prologo de Sandro Romero
Rey. Pag 17
viernes, 24 de febrero de 2017
JUAN CARLO ONETTI ( Primera Parte)
Con Onetti, lo digo sin ninguna pretensión crítica, guardo afinidades
desde la perspectiva estética por las conexiones que me deparan sus textos,
como simple lector, me asombra la manera como aborda sus relatos, el perfil tan
particular de sus personajes, los temas, el manejo del tiempo, en fin, la
calidad de su prosa, sobra decir que no he sido agradecido pese a todo lo que
le debo gracias a una obra absolutamente valiosa, a su inconmensurable universo literario rico en matices, casi perfecto, de una
factura impecable, describe el mundo desde un escepticismo lacerante, sus personajes
desapacibles son siempre referencia obligada para la vida, aborda la naturaleza
humana relevando los tópicos más penosos, mundo que todos los días nos confirma
tal realidad, confundo muchas veces sus historias con mi propia tragedia, nada pasa
como queremos, todo parece ir en contravía. En sus relatos como en la vida,
todo combate es inútil.
“Creador de 11 novelas, 47 relatos, por lo menos 116 ensayos
y varios poemas, como "Tierra de nadie" y "Juntacadáveres",
falleció el 30 de mayo de 1994 en Madrid, España. Galardonado con el Premio
Nacional de Literatura en 1963 y el Premio Cervantes en 1980, nació el 1 de
julio de 1909 en Montevideo, Uruguay, de la pareja formada por Carlos Onetti,
un funcionario de aduana y Honoria Borges, quien provenía de una familia brasileña.
Tuvo dos hermanos: Raúl y Raquel”[1].
Los personajes de Onetti son encantantadores por lo
desapacibles, su mundo decante e inercial sin alguna motivación, responde a un irracionalismo
sin pretensiones, Benedetti lo describe con mucha lucidez: “La atmósfera de las
novelas y los cuentos de Juan Carlos Onetti, dominados y justificados por su
carga subjetiva, estaba anunciada en una de las confesiones finales de El
pozo (su primer libro, publicado en 1939): «Yo soy un hombre
solitario que fuma en un sitio cualquiera de la ciudad; la noche me rodea, se
cumple como un rito, gradualmente, y yo nada tengo que ver con ella.» Ni Aránzuru
(en Tierra de nadie) ni Ossorio (en Para esta noche) ni
Brausen (en La vida breve) ni Larsen (en El astillero)
dejaron de ser ese hombre solitario, cuya obsesión es contemplar cómo la vida
lo rodea, se cumple como un rito y él nada tiene que ver con ella”[2]. He hecho alusión a este ensayo, porque
Benedetti tiene una labor como crítico de la que poco se habla, es certero
y puntual, así fue con la crítica a la obra de García Márquez, en el caso
concreto de Onetti, no deberíamos agregar ni una coma, es un texto completo, lúcido, esclarecedor y
riguroso, siempre debería tenerse en cuenta cuando se habla de su obra. Después de leer a Onetti confirmo todas las dudas sobre la realidad que nos avasalla, cargada de mentiras, las
circunstancias en la trama de la existencia se vuelven complicadas cuando uno atiende las servidumbres sociales, tal vez a esto se debe el abandono de sus personajes. Miremos el segundo párrafo
del análisis de Benedetti: “Cada novela de Onetti es un intento de complicarse,
de introducirse de lleno y para siempre en la vida, y el dramatismo de sus
ficciones deriva precisamente de una reiterada comprobación de la ajenidad, de
la forzosa incomunicación que padece el protagonista y, por ende, el autor. El
mensaje que éste nos inculca, con distintas anécdotas y en diversos grados de
indirecto realismo, es el fracaso esencial de todo vínculo, el malentendido
global de la existencia, el desencuentro del ser con su destino”. Escribió sin arabescos, ni barroquismos, en
seco, vació sus historias en una prosa de una factura impecable, evitó racionalizar
el destino de sus personajes, una tesis
para obtener el grado de literatura de la universidad Javeriana lo
describe perfectamente: “El uruguayo Juan Carlos Onetti (1909-1994) escribió
gran cantidad de novelas y cuentos a lo largo de su vida. Vale la pena recalcar
que su posición como escritor de ficción fue limitarse a retratar con
indiferencia y rigor las realidades de sus personajes pues sentía un profundo
rechazo por los libros que buscan moralizar o transmitir mensajes, edificantes
o corruptores, al lector. Si bien en su vida personal se identificó con el
pensamiento de izquierda, como autor decidió dejar la política a los políticos,
los testimonios históricos a los historiadores y los mensajes a las mensajerías”[3].
“El pozo”, se publica 1938, el mismo año que la “La nausea”
de Sartre, las conexiones entre estos dos mundos narrativos son evidentes, aunque
según algunos críticos, se debe más a una coincidencia que a una influencia, en
todo caso, queda claro que el existencialismo como corriente filosófica,
alimentó a toda una clase intelectual desde los años 40 del siglo anterior en
Europa y en general en el mundo occidental, escéptica, descree totalmente del
proyecto de la razón, desenmascara el humanismo impostado, cargado de mentiras,
el cual termina siendo la peor falsedad. En “El extranjero” de Camus, una
novela corta, casi perfecta, su protagonista nada le importa, las consecuencias
de sus actos no le preocupan, no hay ningún moralismo que le impida asesinar, al
final este acto no lo comprende del todo, pasó y eso basta, de hecho se ve
intimidado en el juicio. En la introducción de sus cuentos completos publicada
por Alfaguara, Antonio Muñoz Molina describe los personajes de Onetti magistralmente: “Los
héroes de Onetti no disertaban adecuadamente sobre jazz en los cafés de París,
no fundaban naciones ni atravesaban cordilleras, no volaban por los aires ni se
perdían en selvas ni en laberintos simbólicos: los héroes de Onetti eran los
más pacíficos, los más perezosos, los más inútiles del mundo. Lo único que
hacían era fumar, preferiblemente echados bocarriba en la cama, fumar e
inventarse cosas, contar embustes y enamorarse de mujeres sensuales y perdidas,
de mujeres pintadas que bebían en los cafés o de muchachas angélicas cuya
perfección y dulzura no podían ser merecidas por nadie”[4]. Vargas
Llosa en el excelente libro sobre su obra, hablando de “El pozo”, escribe: Eladio
Linacero, un fracasado, parece haber elegido la mediocridad en un acto de lucidez,
para no comprometerse, algo que, cree él, le ocurre a la mayoría de los seres
humanos”. La importancia en el marco de
la literatura Uruguaya es la ruptura ue implica la publicación de “El pozo” para
la literatura de este país. “Para esa época, la narrativa uruguaya padecía
aún las rémoras del nativismo, una literatura arraigada en la tierra y
la azarosa vida campesina y, a excepción de Onetti -y un
poco antes que él, José Pedro Bellán (1889-1930)- la ciudad no
había podido desplegarse como el espacio literario correspondiente al notorio
crecimiento de la urbanización”[5]. Vargas
Llosa afirma al respecto: “Parece mentira que, en 1939, cuando en América
latina la narrativa no acaba de salir del regionalismo y el costumbrismo, con
algunas connotadas excepciones como la de Roberto Arlt y Jorge Luis Borges, un
joven uruguayo de treinta años que no había siquiera terminado el colegio escribiera
una novela tan astuta que, además de abrir las puertas de la modalidad de la
modernidad en la lengua española, sentaría las bases de un mundo novelístico propio,
al que sus ficciones posteriores irían enriqueciendo hasta convertirlo en una
pequeña comedia humana”. Este texto es el primero en romper paradigmas con una
tradición literaria muy fuerte de nuestra narrativa muy cercana al costumbrismo,
vigente aún para la época.
Ahora que se sostiene que la obra constituye el único corpus
desde la cual uno podrá hablar de un autor, Onetti constituye un escritor que
es sólo obra, decidió siempre evadir cualquiera de las posturas asumidas por
una parte de la crítica, esa especie de estallido del espectáculo debido al
auge de una generación de escritores latinoamericanos excepcional, banalidades
propias del auge del Boom en manos de una parte de la crítica cultural, el solo
habló y trabajo para su obra, lo demás nunca le importó.
[1]
https://www.escritores.org/recursos-para-escritores/colaboraciones/11716-juan-carlos-onetti-inquietante-pesimista-un-existencialista-de-la-palabra
[2]
Mario Benedetti .Juan Carlos Onetti y la aventura del hombre.
[3]
Ángela Meneses Perdigón, dentro de
tierra de nadie: un análisis intrínseco de la novela.
[4]
Antonio Muñoz Molina. “Sueños realizados: invitación a los relatos de Juan
Carlos Onetti”. Prologo.
[5]
Guillermo Mayr. “El jinete insomne”.
domingo, 12 de febrero de 2017
RICARDO PIGLIA II
Siempre en los últimos años
estaba atento no solo de sus textos de ficción y ensayos sino de lo que decía a
través de sus conferencias, lúcidas, al final terminaban siendo una guía para los amantes de la literatura. Hay escritores que es mejor leerlos, cuando hablan nos producen mucho desencanto, no pasaba esto
con Piglia, quien tenía un don especial para encantar, su tono de voz agudo y claro, su inteligencia para relacionar, con un dejo argentino exquisito, matizado por una ironía que
denostaba del lugar común y del engaño. Piglia en esencia fue un gran lector y su
ejercicio como escritor está determinado por esta condición, desde la
esclerótica del deslumbramiento que le producía la lectura, nos va llevando en el proceso de interpretación que se decanta entre el texto y el lector en sus
mil articulaciones. Hay un texto, una antología periodística de sus mejores entrevistas, en donde se explaya en infinidad de conceptos, habla con toda amplitud de su
vida como escritor, se llama “Crítica y Ficción”[1], nos permite conocerle a cabalidad. Empiezo a provocarlos:
P: ¿Caracterizaría su
escritura como una escritura no ingenua, en la que la teoría tiene un papel
importante?
Piglia: No creo que existan
escritores sin teoría: en todo caso la ingenuidad, la espontaneidad, el antiintelectualismo
son una teoría, bastante compleja y sofisticada, por lo demás, que ha servido
para arruinar a muchos escritores.
P: Dijo alguna vez que en "Respiración artificial" se insinuaba la teoría de Valéry de que “El discurso del
método” podría ser leído como la primera novela moderna porque allí se narraba
la pasión de una idea.
Piglia: Creo que con esa
afirmación se abren nuevas posibilidades de lectura, no sólo para el discurso
considerado literario, sino también para otro tipo de discurso que puede también
ser leído como literario. Leer a Freud, por ejemplo, como una novela de peripecias
del inconsciente. ¿No es el psicoanálisis una gran ficción? Una ficción hecha
de sueños, de recuerdos, de citas que ha terminado por producir una suerte de
bovarismo clínico. Se podría decir, además, que hay muchos elementos
folletinescos en el psicoanálisis; las sesiones, sin ir más lejos, ¿no parecen
repetir el esquema de las entregas? El psicoanálisis es el folletín de la clase
media, diría yo. Por otro lado, se puede pensar que La interpretación de los
sueños es un extraño tipo de relato autobiográfico, el último paso del
género abierto por las Confesiones de Rousseau.
P:¿Pero, entonces, ¿cuál es
la especificidad de la ficción?
Piglia: Su relación
específica con la verdad. Me interesa trabajar esa zona indeterminada donde se
cruzan la ficción y la verdad. Antes que nada porque no hay un campo propio de
la ficción. De hecho, todo se puede ficcionalizar. La ficción trabaja con la
creencia y en este sentido conduce a la ideología, a los modelos convencionales
de realidad y por supuesto también a las convenciones que hacen verdadero (o
ficticio) a un texto. La realidad está tejida de ficciones. La Argentina de
estos años es un buen lugar para ver hasta qué punto el discurso del poder
adquiere a menudo la forma de una ficción criminal. El discurso militar ha
tenido la pretensión de ficcionalizar lo real para borrar la opresión.
P: Foucault sostiene que la
realidad tiene un carácter discursivo, la realidad política habría que buscarla
en el discurso político, por ejemplo. Desde este punto de vista, ¿el discurso
literario se definiría por la confluencia de múltiples discursos, por el trabajo
de transformación de estos discursos, por la combinación entre ellos?
Piglia: Yo tomo distancia
con respecto a la concepción de Foucault que a menudo tiende a ver lo real casi
exclusivamente en términos discursivos. Es obvio para mí que hay zonas de la
realidad, las relaciones de dominio y opresión, por ejemplo, que no son
meramente discursivas. Las relaciones de dominación son materiales y sobre
ellas se establecen relaciones discursivas. Hecha esta salvedad, volvemos a lo
que decíamos antes: para mí la literatura es un espacio fracturado, donde
circulan distintas voces, que son sociales. La literatura no está puesta en
ningún lugar como una esencia, es un efecto. ¿Qué es lo que hace literario a un
texto? Cuestión compleja, a la que paradójicamente el escritor es quien menos
puede responder. En un sentido, un escritor escribe para saber qué es la
literatura.
P: La ensayista italiana
Maria Corti decía en una conferencia que el escritor que escribe crítica tiene
una competencia por encima del crítico que sólo hace crítica. Él es un
productor de textos y eso le confiere un conocimiento interno de las obras literarias.
¿Está de acuerdo?
Piglia: En términos
generales por supuesto estoy de acuerdo. Admiro mucho los ensayos de Auden, de
Gottfried Benn, de Butor, la lista podría seguir; las notas de Mastronardi, por
ejemplo, son muy buenas. ¿Y qué tendrían en común? Por un lado una gran
precisión técnica y por otro lado una estrategia de provocación. En general la
crítica que escriben los escritores plantea siempre y de un modo directo el
problema del valor. El juicio de valor y el análisis técnico, diría, más que la
interpretación. Los escritores intervienen abiertamente en el combate por la
renovación de los clásicos, por la relectura de las obras olvidadas, por el cuestionamiento
de las jerarquías literarias. Los ejemplos son variadísimos. El panfleto de Gombrowicz
contra la poesía, el rescate que hace Pound de Bouvard y Pécuchet, el
modo en que Borges lee a «los precursores» de Kafka, la revalorización que hace
Butor de la ciencia ficción, los ataques de Nabokov a Faulkner: se trata
siempre de probar un desvío, rescatar lo que está olvidado, enfrentar la
convención. Los escritores son los estrategas en la lucha por la renovación
literaria.
Se dice que la escritura de
ficción puede ser catártica. ¿Está de acuerdo y cree que la escritura de la
crítica también puede ser catártica? Y si no lo es, ¿qué podría ser?
Piglia: No creo en la
teoría de la catarsis. En cuanto a la crítica, pienso que es una de las formas
modernas de la autobiografía. Alguien escribe su vida cuando cree escribir sus
lecturas. ¿No es la inversa del Quijote? El crítico es aquel que
reconstruye su vida en el interior de los textos que lee. La crítica es una
forma posfreudiana de la autobiografía. Una autobiografía ideológica, teórica,
política, cultural. Y digo autobiografía porque toda crítica se escribe desde
un lugar preciso y desde una posición concreta. El sujeto de la crítica suele
estar enmascarado por el método (a veces el sujeto es el método) pero siempre
está presente, y reconstruir su historia y su lugar es el mejor modo de leer
crítica. ¿Desde dónde se critica? ¿Desde qué concepción de la literatura? La
crítica siempre habla de eso.
P: ¿Y qué lugar tendría la
verdad?
Cuestión compleja. ¿Cuál es
el lugar de la verdad en la crítica? La ficción trabaja con la verdad para
construir un discurso que no es ni verdadero ni falso. Que no pretende ser ni
verdadero ni falso. Y en ese matiz indecidible entre la verdad y la falsedad se
juega todo el efecto de la ficción. Mientras que la crítica trabaja con la
verdad de otro modo. Trabaja con criterios de verdad más firmes y a la vez más
nítidamente ideológicos. Todo el trabajo de la crítica, se podría decir,
consiste en borrar la incertidumbre que define a la ficción. El crítico trata
de hacer oír su voz como una voz verdadera.
P: ¿Hacer como si lo fuera.
Piglia:
Y convencer a los demás de que es verdad lo que dice. La ilusión de objetividad
de los críticos es por supuesto una ilusión positivista. La literatura es un
campo de lucha. «¿La verdad para quién?», decía Lenin. Ésa me parece una buena
pregunta para la crítica literaria.
P: Ha
hablado varias veces de Arlt como de un visionario y en Respiración artificial Kafka
es el visionario. ¿El escritor de ficción es sobre todo un visionario?
Piglia: La escritura de
ficción se instala siempre en el futuro, trabaja con lo que todavía no es.
Construye lo nuevo con los restos del presente. «La literatura es una fiesta y
un laboratorio de lo posible», decía Ernst Bloch. Las novelas de Arlt, como las
de Macedonio Fernández, como las de Kafka o las de Thomas Bernhard, son
máquinas utópicas, negativas y crueles que trabajan la esperanza.
P: Si el escritor de
ficción es un visionario, entonces ¿qué es el crítico?
El crítico es el que
registra el carácter inactual de la ficción, sus desajustes con respecto al
presente. Las relaciones de la literatura con la historia y con la realidad son
siempre elípticas y cifradas. La ficción construye enigmas con los materiales
ideológicos y políticos, los disfraza, los transforma, los pone siempre en otro
lugar.
Esta son las preguntas de
la primera entrevista del texto hecha por Mónica López Ocón, la traigo a
colación, para confirmar como desde preguntas muy puntuales se abre un dialogo
con este escritor de una lucidez que cautiva e incita a lecturas.
En otro texto ante una
pregunta que le hicieron, me encontré con esta respuesta sabía, que le permite
a uno realizar indagaciones y escrutaciones a través de articulaciones muy
sutiles desde la literatura:
Política y literatura: Como
siempre, he ahí la cuestión. ¿Podemos comenzar esta charla trayendo esa
cuestión a la Argentina? La literatura trabaja la política como conspiración,
como guerra; la política como gran máquina paranoica y ficcional. Eso es lo que
uno encuentra en Sarmiento, en Hernández, en Macedonio, en Lugones, en Roberto
Arlt, en Manuel Puig. Hay una manera de ver la política en la literatura
argentina que me parece más interesante y más instructiva que los trabajos de
los llamados analistas políticos, sociólogos, investigadores. La teoría del
Estado de Macedonio, la falsificación y el crimen como esencia del poder en
Arlt, la política como el sueño loco de la civilización en Sarmiento. En la
historia argentina la política y la ficción se entreveran y se desvalijan
mutuamente, son dos universos a la vez irreconciliables y simétricos.
Desde los diarios escritos
desde que tenía 16 años, el año pasado se publicaron tres tomos, tal vez
podamos entrarnos mucho más en los itinerarios de sus lecturas, inquietudes, conceptos,
anclajes, en el universo creativo que se convierte para nosotros en un
descubrimiento genealogico, en una verdadera guía, teniendo en cuenta el privilegiado
lector que los escribe. Esto era noticia en el 2015: “Su presencia ha aumentado
estos días por varios motivos: el 5 de septiembre se estrenó en Argentina el
documental 327 cuadernos, de Andrés Di Tella, que cuenta de manera
muy documentada y emotiva el origen y evolución de los diarios que ha llevado
el escritor argentino desde 1957, cuando tenía 16 años; además, la película se
ha proyectado estos días en el Festival de Cine de San Sebastián. Por otra
parte, esta semana ha llegado a las librerías la edición del primero de los
tres tomos de esa experiencia privada que es, según dice el propio autor, la
obra de su vida y que ha titulado. Por otra parte, esta semana ha llegado a las
librerías la edición del primero de los tres tomos de esa experiencia privada
que es, según dice el propio autor, la obra de su vida y que ha titulado Los
diarios de Emilio Renzi. Años de formación (Anagrama, los otros dos
aparecerán en 2016 y 2017, respectivamente). Y, finalmente, su nombre suena por
la entrega del galardón literario, dotado con 50.000 euros”[2].
La obra de este gran
escritor de culto, debe abordarse con rigor, para mí, su muerte fue una pérdida
irreparable, es difícil encontrar ahora escritores tan completos, tan humanos,
que no se dejen jalonar por las presiones del mercado, aquellos que fueron
verdaderos lectores, se tomaron el tiempo suficiente para formarse, siempre por
encima de todo, tuvieron una relación entrañable con el libro.
En el artículo de “El país
de España” citado, el periodista señalaba: El mensaje-relato, o el nuevo pasaje
inédito de sus famosos diarios, que Piglia envío para que leyera Herralde lo ha
titulado “Las afecciones y las aficiones de la literatura”. En esas nueve
páginas que se leen en un santiamén con una media sonrisa por su humor e
ironía, Piglia deja que hable Emilio Renzi, un personaje que nació en 1967 en
su primer libro de cuentos. Empieza diciendo que no puede recoger el premio por
asuntos de salud (está afectado por una esclerosis lateral amiotrófica, ELA)[3],
y a partir de ahí recuerda enfermedades que aquejaron a otros escritores
argentinos, de su "misteriosa dolencia", y en todas tendría algo que
ver el manejo de la lengua y gramática argentina. Pero, sobre todo, habla de
dos cosas: de cómo se reencontró con esas anotaciones de medio siglo y de la
pasión: “La pasión, vuelve a decir Renzi, es siempre actual, porque se
manifiesta en un presente puro que persiste como un diamante en la vida. Si se
vuelve a ella no es para recordarla, sino para vivirla, ahora, una vez más, en
el presente, siempre viva e incandescente”.
[1]
http://assets.espapdf.com/b/Ricardo%20Piglia/Critica%20y%20ficcion%20(6410)/Critica%20y%20ficcion%20-%20Ricardo%20Piglia.pdf
Winston Manrique Sabogal. El país de España. 25 SEP 2015
- 18:19
[3]
El escritor argentino, que no pudo asistir a recibir el Premio Formentor de las
Letras 2015, envía un texto literario que es un canto a la pasión del oficio de
escribir Otros
lunes, 6 de febrero de 2017
LEON DE GREIFF POR ORLANDO MEJIA RIVERA
Desde su publicación en el
2015 había querido acercarme a este texto crítico por lo que significa este
poeta para Colombia y para mi gusto personal y por el rigor y la seriedad de quien lo escribe atendiendo a su obra
extensa como novelista y ensayista harto reconocida y de indudable valor.
Me sorprendió primero el
carácter excepcional con que rubrica su investigación el autor, aduciendo desde
el principio el lugar común y asertivo en que recae la mayoría de la crítica
publicada sobre el poeta hasta la fecha. De hecho los trabajos de la academia y
de algunos especialistas no sólo en Colombia sino en España dicen otra cosa. El
texto es valioso, aporta mucho al conocimiento de la obra del poeta e
incita a su lectura. Empieza su acercamiento a partir de una afirmación
categórica: “La mayoría de los críticos literarios se han quedado intentando
ubicar a De Greiff en algunas de las corrientes históricas de la poesía
universal e hispanoamericana, tratando de reconocer la influencia de otros en
su obra, como sí el poeta fuera un epígono más de los grandes poetas y no
autentico creador de una poesía inclasificable. Por su puesto se nutrío de
muchos poetas y lecturas diversos, pero no los imitó”[1].
Señala las tres posiciones en que se centra esta mirada: la que lo ubican como
poeta en esencia modernista, influido por Darío y en especial por el simbolismo
de los poetas Franceses del siglo XIX; los que lo ubican como un precursor en
Hispanoamérica de las vanguardias europeas de la primera posguerra: El
expresionismo, el surrealismo y sus verdientes hispanoamericanas del creacionismo y ultraísmo; Los que lo
califican como un poeta premoderno afín al romanticismo Inglés, Francés y
Alemán del siglo XVIII y sobre todo del culteranismo de Luis Gongora y sus
formas poéticas rebuscadas y barrocas que florecieron en el siglo de oro
Español. De hecho es muy difícil descifrar como se decantan de manera exacta
las influencias del poeta en su obra, sobre todo por lo especial de la misma, aún
así son detectables estas huellas y el propio poeta dejó improntas muy claras
al respecto. Ahora que la crítica es más incisiva y que ha realizado un trabajo
arqueológico en esta materia, podemos decir que existen instrumentos teóricos
de suma importancia para realizar este trabajo[2].
En un ensayo sobre la asimilación de la poesía de De Greiff en la poesía
medieval refiriéndose a las influencias señala aspectos genealógicos del tema “El
primero de ellos es demostrar que todo texto literario es un complejo tejido
que entrelaza diversos elementos y discursos, a la vez que se inserta en un
conjunto mayor dentro del cual cobra la posibilidad de participar de forma
activa en una cadena de interrelaciones. El segundo, la necesidad de probar que
el estudio intertextual es algo mucho más complejo que el simple estudio de
fuentes, y que se extiende a formas más abstractas, sutiles y complejas de
diálogos y procesos formativos al interior de las redes literarias”[3].
En el presente trabajo el autor se refiere al barroquismo, que fue la manera
como se le abordó a su poesía por buena parte de la crítica, en sus dos
tendencias: El Culteranismo y el conceptismo, en una posición poco acertada, de
hecho según el Doctor Orlando, “el barroquismo se caracteriza por el uso de las
palabras latinas y también de neologismos y transposición de frases”. El
lenguaje poético de De Greiff no corresponde del todo a este análisis facilista
de sus críticos: “La utilización de las palabras latinas es mínima en
comparación con el uso de arcaísmos, anglicismos, neologismos, y algunos
Germanismos”. De esta manera, abordando la crítica de los lugares comunes, el
autor no solo va descifrando las miradas que hasta la fecha se han hecho de la
poesía del poeta, sino que va elucidando sus errores y aciertos, con valiosos
aportes.
Otro tema que aborda corresponde al “De la sensibilidad romántica del poeta” Su posición al igual que
algunos de sus predecesores en la crítica, Mejía Duque, Rene Uribe Ferrer,
Carlos García Prada, es clara: “ Se puede plantear que sí existen varias
características en De Greiff que autorizan a denominarlo como un poeta de
tendencia romántica: “Su nostalgia por la naturaleza, su lirismo a partir del
yo, su rechazo a la objetividad clásica de los conceptos y, al igual que los Alemanes
y Francés, su anhelo a fundirse en la noche del universo como el gran útero
sagrado de la tierra”[4].
Otro tópico que toca es la relación que se hace del poeta con el simbolismo, de hecho era imposible no
tocar el tema: “las más notables”, la música, el ritmo en su
poesía son diferentes a todo lo que habíamos visto en la poesía colombiana, la
cita traída a colación en el texto escritas por el poeta en “Prosas de Gaspar”,
es absolutamente explicita: “La poesía-yo creo- es lo que no se cuenta sino a
seres cimeros, lo que no exhiben a las almas raptantes a las almas nobles; la
poesía va de fastigio en fastigio, es lo
que no se dice, lo que apenas se sugiere, en formulas abstractas, y herméticas
y arcanas e ilógicas para los oídos de esas gentes que han de leernos a nosotros
los poetas”, no sólo abrevó en estas formas sino asumió actitudes propias de
los simbolistas:”La literatura como una revolución permanente y en considerar a
los escritores como críticos radicales de la sociedad burguesa”.[5]
Después de realizar
consideraciones muy precisas sobre su relación con el surrealismo y con lo que
se denominan las vanguardias, establece categóricamente que su poesía está
lejos de ser comprendida y estudiada en su totalidad, menos leida, fuera de
unos versos de mucha popularidad y dejando a un lado a los especialistas,
realmente estamos ante un poeta poco conocido.
El aporte esencial al
desciframiento y análisis del universo
creativo de De Greiif en este texto, lo constituye la segunda parte: “El
universo lingüístico y musical”: allí desde el principio afirma: “ La obra que
conocemos de De Greiff, escrita desde
los primeros versos que hizo a los dieciocho años hasta sus últimos poemas de
la vejez, tiene una gran característica que la unifica en un universo creativo
que apenas estamos comenzando a visualizar mejor. Está gran característica es
su particular lenguaje poético que, de manera indiscutible, se ha convertido en
la razón de que posea pocos lectores”[6].
Este es un punto donde
Orlando Mejía Rivera hace una afirmación categórica que es importante relevar,
la revolución de De Greiif se asimila a lo que hizo Rebelais con la lengua
Francesa, Hoderrlin con el Aleman, Rimbaud con el Frances del siglo XIX, y
Joyce y T. S. Eliot con el inglés en el siglo XX, establece que “la diferencia
se encuentra en que la revolución De Greiff
no ha sido comprendida todavía por los hispanoparlantes”. Lógicamente no
es el primero en relevar estos aspectos: “La música siempre ha ocupado un lugar
importante en la vida del poeta León de Greiff. El autor de Tergiversaciones,
Libro de signos, Variaciones alredor de nada y otros libros, es un músico cuyos
instrumentos son las palabras. Han observado esto los críticos que lo conocen,
especialmente Juan Felipe Toruno en su artículo Sintonismo en la poesía de León
de Greiff \ Hay tantos -ismos en la poesía de la época vanguardista, que
creemos que el 'sinfonismo' de León de Greiff merece tanta consideración y
admiración como los más reconocidos de ellos”[7].
En los dos últimos capítulos
aborda los temas del universo creativos de Leon De Greiff, “los enigmas
existenciales de la vida humana: El amor, la muerte, el tiempo, la soledad, la
angustia, el tedio, el absurdo……..La respuesta del poeta a estos motivos
insondables se da a travez de algunas pasiones que se repiten en su obra: La
Fascinación por la noche, el silencio, los sonidos musicales, el arquetipo del
eterno femenino, la nostalgia por los viajes imaginarios a universos perdidos
en la memoria olvidada de los hombres; la autoironía y la ironía para soportar
la vida, su negación a creer en los proyectos humanos, su ercepcion que la vida
es un sueño como lo supo Calderon De La Barca Schakespeare”[8].
En esta parte del ensayo,
el autor estudia y revela la genealogía tematica del poeta, su escepticismo, el
origen de su nihilismo y los autores más emblemáticos que le han influenciado,
incluso aborda el tema especifico del Budismo, tan esencial en su poesía.
Este es un libro que se
deja leer, es un buen texto para iniciarse en el conocimiento del universo
creativo del poeta, su lectura se hace de un tirón y se decanta el cuidado de
una prosa ya constatada en otros libros del mismo autor. Espero lo disfruten.
.
[1]
Orlando Mejía Rivera. “ El extraño universo de Leon De Greiff”. Fondo editorial universidad EAFIT.Pág 25
[2]
León de Greiff: «¡Ni soy lo que ellos dicen…ni en lo que soy estoy!» Carmen
LUNA SELLÉS Universidade de Vigo.
(1895-1976), escritor
colombiano escasamente conocido en España siendo, no obstante, una figura
relevante de la poesía colombiana contemporánea. Desde que Guillermo de Torre
(1965) en su Historia de las literaturas de vanguardia y Anderson Imbert (1961)
en Historia de la literatura hispanoamericana le aplicaron de forRecibido:
25-10-2010. Aceptado: 15-11-2010. 268 Carmen Luna Sellés ma excesivamente
rígida el marbete de vanguardista1 , este siguió siendo utilizado durante mucho
tiempo de forma mecánica, sin ninguna atenta y crítica mirada de su compleja
obra. En la actualidad se ha tratado de subsanar esta falta de rigor crítico
valorando la especial originalidad y ruptura de su poesía en función del
sistema literario en el que el autor estaba inserto y no tanto en función de
los parámetros trazados por las vanguardias históricas, de las cuales, por otra
parte, como señala Gutiérrez Girardot, «se tuvo en Colombia un conocimiento
fragmentario y posterior» (1982: 490). En medio del silencio y la confusión en
la que durante largo tiempo estuvo obscurecida la obra de León de Greiff
destacaron, no obstante, varias voces clarificadoras, que en la actualidad son
guías necesarias para el que trata de adentrarse en la obra de este autor. Son
fundamentales los estudios de Charry Lara (1984, 1985, 1991), los de Cabo Borda
(1979, 1985), el temprano ensayo de Valencia Goekel (1956) y el de Gomes
(2002). A estos se sumaron estudios que tratan de ofrecernos una visión
panorámica de su amplia obra, resaltando sus características más sobresalientes
como el de Hernández de Mendoza La poesía de León de Greiff (1974), el de
Rodríguez Sardiñas León de Greiff: una poética de vanguardia (1975) o el de
Suardíaz El múltiple rostro de León de Greiff (1995). La obra de León de Greiff
debe ser atendida desde el análisis mismo de su escritura, libre de rígidas
clasificaciones historiográficas, porque como señala Gomes (2002: 422)”.
[3]
Leon De Greiff su asimilación a la
poesía medieval.
“A partir de la mitad del siglo XX la
crítica literaria ha venido insistiendo en la idea de que toda obra literaria
se integra dentro de una red de continua circulación y producción. Ninguna obra
literaria es, en realidad, una creación ex nihilo ni absolutamente
original, sino que se enmarca en una dinámica de interacción con otras obras y
discursos que la articulan y posibilitan. Los estudios sobre la intertextualidad
han señalado con evidencia cómo dentro de una obra circulan diferentes
corrientes de discursos sociales e ideológicos (Bajtin, Kristeva); se adoptan y
transforman elementos de obras anteriores por medio de estrategias textuales
como la imitación, el pastiche, la reescritura, la parodia (Genette); se
reinterpreta de forma individual las obras de los predecesores con el fin de
transformar su influencia en una energía creativa (Bloom); o bien se retoman
obras y creaciones del pasado para reelaborarlas de forma paródica y así
otorgarles una nueva vigencia que posibilite el diálogo de estas últimas con
contextos históricos y culturales distintos (Hutcheon)”.
Ibidem.
[4]
Orlando Mejía Rivera. “ El extraño universo de Leon De Greiff”. Fondo editorial universidad EAFIT.Pág 32
[5]
Orlando Mejía Rivera. “ El extraño universo de Leon De Greiff”. Fondo editorial universidad EAFIT.Pág 33
[6]
Ibidem. Pág. 49
[7]
León de Greiff, poeta musical. Thesauros. Tomo XXXIX, tomo 2. Estphen A
Mohller Leon De Greiff poeta.
[8]
Orlando Mejía Rivera. “ El extraño universo de Leon De Greiff”. Fondo editorial universidad EAFIT.Pág 59
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