miércoles, 6 de marzo de 2019

COMENTARIOS AL PROLOGO DEL CUADERNO DORADO


Este libro siempre permanece como grata compañía en mi mesa de noche. Siempre vuelvo por sus paginas. Doris Lessing, es una de mis escritoras preferidas, no solo por la factura de sus novelas, estructuradas de manera impecable y escrita con una prosa que deleita y mantiene al lector en vilo, sino por los aspectos ideológicos que desarrolla, las líneas argumentales de carácter político en la voz de sus personajes, que abarcan desde la mitad del siglo XX hasta casi los años 80, siglo cargado de convulsione, guerras y tensiones sociales en medio de debates políticos e ideológicos de mucho calado. Doris Lessing interpreta con lucidez la mitad del siglo XX en todo el caos que representa, las luchas de la clase obrera, de la izquierda, la actitud reaccionaria de la derecha, la consolidación de los partidos obreros, en concomitancia con las consecuencias de la revolución bolchevique, el Marxismo en su última reverberación, los conflictos internos de los países emergentes, matizados siempre por las intervenciones de las dos potencias, que no abandonaron nunca sus intereses mezquinos.
Por el prólogo conocemos algunas claves del texto.  “Otros temas intervinieron en la elaboración de este libro y dieron lugar a una época crucial para mí: Se juntaron pensamientos y temas que había guardado en mi mente durante años.  Una que no había podido hallarse una novela que describiera el clima moral e intelectual de cien años atrás, a mediados del siglo pasado  en Inglaterra; algo equivalente a lo que hicieron Toltoi en Rusia, Stendhal en Francia (Siglo 19). Llegados a este punto, conviene hacer las excepciones de rigor, Leer “Rojo y Negro” y “Lucien Leuwen”  es conocer aquella Francia como si viviera en ella, como leer “Ana Karenina” es conocer aquella Rusia. . Pero no se ha escrito así una novela que describa la época victoriana. Hardy nos cuenta lo que experimenta siendo pobre,  teniendo una imaginación rica en época limitada, sin posibilidades o siendo víctima.  George Eliot es buena hasta donde alcanza. Pero cree que el castigo que pagó por ser buena mujer, aunque estaba disconforme con las hipocresías de su tiempo y hay gran cantidad de cosas que su sentido moral no le permitía comprender. Meredith, sorprendente y poco estimado escritor, quizá rosó más la realidad. Trollope trató del asunto, Pero le faltaron posibilidades. No hay una novela que tenga el vigor y el conflicto de sentimientos en acción que se encuentre en una biografía de Willliam Morris”.
Adelante explica: "Desde luego que esta tentativa mía presuponía que el filtro usado por la mujer para mirar a la vida tiene idéntica validez que el que usa el propio hombre”. Y categoriza después: “Dejando aparte este problema o, más bien, no considerándolo siquiera, decidí que la expresión de “Sentido” ideológico de nuestro medio siglo (Siglo 20) debería colocarse entre socialista y Marxistas, debido a que los grandes debates de nuestro tiempo han tenido por escenario los congresos socialistas”. Este es el primer pretexto que le permite armar una de las novelas más grandes del siglo.
La novela la estructuró de manera muy especial, esto expresa al respecto: "Tiene un armazón o marco titulado” Mujeres libres”, novela corta convencional que puede sostenerse por ella misma. Pero está dividida en cinco partes y separada por los cinco periodos de los cuatro diarios: negro, rojo, amarillo y azul. Los diarios los relata Anna Wulf, un personaje importante en mujeres libres. Lleva cuatro diarios en vez de uno, pues, como ella misma lo reconoce, los asuntos deben separarse unos de otros, a fin de evitar el caos, la deformidad.., el fracaso. Los diarios terminan a causa de las presiones internas y externas. Se traza una raya negra que atraviesa la página, un cuaderno tras otro. Pero una vez terminado, puede surgir de sus fragmentos algo nuevos. “El cuaderno dorado”.  Aclara: “A través de los diarios, la gente ha polemizado, teorizado, dogmatizado, etiquetado y clasificado, a veces con palabras tan generales y representativas de la época, que resultan anónimas, podéis ponerles nombres a la usanza de las viejas comedias morales: El señor dogma y el señor-soy libre-porqué-no- pertenezco-a-ninguna-parte, la señorita necesito-amor-y-felicidad y la señora cuanto-haga-debo-hacerlo bien-,el señor ¿ dónde-hay-una-mujer-autentica? Y la señorita ¿dónde-hay-un-hombre-real?-, El señor estoy-loco-porque dicen que lo estoy y la señorita la-vida-experimentarlo-todo, el señor hago-la-revolución-luego existo y el señor y la señora, si-resolvemos-perfectamente-este-pequeño-problema-entonces-seguramente-podremos-olvidar-que debe-olvidar-que-debe-mos-fijarnos-en- los-grandes”.
Esta novela se ha etiquetado como feminista por la mayoría de la crítica, es un hecho que   es narrada desde la óptica feminista y en la dimensión que significa romper con el paradigma machista en un siglo convulso  y abierto a mil debates, aún así, creo que va mucho más allá de este molde. Esta discusión queda abierta, como toda obra polifónica, la óptica genera puntos de vista disímiles. Otro tema que toca en el prologo es la condición de los artistas en el siglo pasado (siglo 19) y el hecho de ser tratados como héroes. El libro explora y trata la condición del artista, realiza una elucidación sobre cómo los artistas interpretan la realidad, la esclerótica que los motiva. El tema del artista tiene que ver con la subjetividad y está con la manera como los poderes se expresan en el ciudadano de a pie, siempre matizados en medio de los grandes debates intelectuales. La autora diserta en este prólogo sobre lo que se conoce como novela convencional, "El cuaderno dorado", se asimila a la novela Europea y no a la inglesa, es una novela de ideas.
Este prólogo resulta ser además un ensayo sobre la novela en general, su lectura es enriquecedora y anticipa las dimensiones del texto. Leerla, releerla y tenerla como referencia es un mérito que nace de su calidad, en una prosa exquisita, los diálogos son además, un bocado de cardenal, tratan sobre lo humano y divino, siempre desde la perspectiva histórica, política y filosófica, son pedagógicos e incitan a tomar posición, la autora nos fustiga a no ser lectores pasivos. Recomiendo a mis lectores leerla definitivamente.

sábado, 23 de febrero de 2019

LA CUADRA DONDE VIVO EN MEDELLÍN ( RELATO)


Hace un año vivo en la Floresta, un barrio tradicional de Medellín de la más vieja estirpe, conserva casas de los años cincuenta, viejas pero de una belleza inclasificable, sus diseños son rurales, construcciones iguales a la de nuestras fincas cafeteras, ante-jardín con mecedoras de vieja data, madera y mimbre, hechas para estar cómodos, sentarse sin afugias, para conversar en las tardes cuando ya nada importa; techos de teja de barro, zaguanes anchos, ventanas amplias con barrotes de madera, y esa presencia de vieja arrogante a la que el tiempo no le hace mella, como diciendo aquí estoy.  Mi cuadra ya ha sido trasformada, producto de la ola de cambios urbanísticos de la modernidad, edificios a granel, suplen la necesidad de una explosión demográfica sin parangón que no para desde los años 90 del siglo pasado, pese a ello, estas construcciones no le quitan su aire de cuadra tradicional, hay un híbrido entre lo viejo y lo nuevo que la hace inclasificable, llena de árboles, grandes mangos abren sus copas altas,  dándole sombra todo el día, en medio de casas re-modeladas, edificios pequeños, como injertos. En las tardes se dan corrientes de aire como aquellas que corren en la costa en ciertas temporadas, muy mediterráneo y poco habitual en estos tiempos de cambios climáticos y calores infernales.
El entorno es importante para el hombre. En la infinitud espacial, la vecindad como dicen los Mexicanos sigue siendo vital, es la célula urbana, además nuestro centro existencial, en este lugar brota el sentimiento de un espacio común, de propiedad compartida. Una cuadra es el lugar más común de nuestra vida, es el punto desde donde observamos el mundo en que vivimos con sus alegrías y tragedias. Parece un organismo vivo,  tiene sus propios hábitos, conserva la atmósfera  que tienen nuestros pueblos. Todas las mañanas hasta el final del día, se repiten los mismos actos, como si viéramos el  mismo capitulo de alguna novela. Usted ve salir la misma gente a  una hora puntual, va conociendo por lo tanto sus trajes, su manera de encarar el día, en esas aparentes y ociosas rutinas: Prender el carro, barrer al frente de la casa, comprar las cosas del desayuno, rituales que se nos van volviendo lugares comunes. Con las mascotas, que constituyen un mundo absolutamente encantador, pasa algo curioso, siempre las sacamos  a una hora exacta,  no hay falla, me encuentro entre ellos, nos saludamos con un sentido de camaradería inusual, hablamos de cada experiencia con estos seres como si fueran personas, curiosamente a la gente se les olvidan que son perros, hay una especie de cofradía, se crea una solidaridad en tiempos de desconfianzas desmedidas, la mascotas nos humanizan, generan una cordialidad que no se da cuando estamos solos.
Los personajes de mi cuadra son variopintos. Don Orlando, el dueño de la casa donde vivo, es un señor jubilado, su figura es muy italiana, como aquellos personajes del Padrino, se sienta afuera en su silla con una altivez contagiosa, denota siempre la satisfacción de la labor cumplida, su anecdotario es rico y extenso, cada relato suyo tiene moralejas, evoca nombres y recuerdos como si nosotros viviéramos en los espacios y lugares en su pueblo natal San Jerónimo, que evoca más como sueños que como recuerdos, cuando habla lo mete a uno en su vida como un buen escritor: Cerca del parque, en la tienda del viejo Matías, dice y ahí se va yendo en sus añoranzas, llevándonos por su pasado en relatos interminables, llenos de nostalgia pero nunca de infelicidad, más bien reflejan mucho orgullo.  Cuando salgo a las 6 Am me encuentro con mi vecina, que barre con un juicio irredimible la calle, es alegre, sin un ápice de resentimiento, sin los prejuicios de la sociedad del éxito que nos venden los agentes de mercadeo y los gurues del comercio, presión que nos fatiga y agobia, ella  es pletórica por naturaleza, de una humildad sin cortapisas, por fuera de las presunciones  de la juventud de ahora, acepta la finitud de la vida sin mayores consideraciones metafísicas, sus irremediables injusticias, el tiempo corto, lo sabe de antemano y no le preocupa para nada, vivió con sobrecargas de trabajo como educadora con verdadera pasión, a pesar que solo le servia para compensar las necesidades primarias, levantar los hijos y no esperar más, así fue llevando la vida, como todos, terminará en soledad en medio de los encantos de la vejez que nos hace lentos y olvidadizos, mi vecina me ha enseñado más que muchos textos.
Veo siempre a Juan, muy a las 6 Am, un constructor que está terminando un edificio de apartamentos  al frente de mi casa, esa mole rompe con la tradición del barrio, pero no contradice para nada el espíritu de la cuadra, más bien la engalana. Su estilo es moderno, líneas rectas, grandes ventanas y una estética minimalista exenta de todo barroquismo. Juan es un hombre amable, con una filosofía de la vida sin mayores complicaciones ni teorías complejas. Le he venido comprendiendo en medio de  tratos muy cortos. No se complica para nada,  pese a que ha tenido muchas dificultades, sabe que la única manera de salir adelante es con responsabilidad y  honradez.  Lo he visto con su hermosa hija, en esos momentos refleja todo el sentido de trascendencia de su vida, se le ve orgulloso, delata mucho amor por su familia,  cuando está con su hija veo en sus sus ojos el inconmensurable amor que lo motiva, cómo diciéndonos, los esfuerzos valen la pena. Su socio, es un ingeniero Civil joven, aplicado, pragmático a morir y de pocas palabras, lo que no quiere decir que no sea  cortes, es un hombre perspicaz por naturaleza. Tiene una esposa joven, bella, de buenas maneras, siempre con una sonrisa espontanea y sincera. Son dos profesionales, reflejan esa juventud que de hecho es muy diferente  a mi generación. Representan el porvenir que nos enaltece, me traen a colación a mis tres hijos quienes igualmente salen en la mañana a devorar los días y sus responsabilidades, su presente es solo futuro. Se van formando con una religiosidad y cierto temor producto de una sociedad implacable y llena de competitividad, más bien cruel, pero saben que no hay tregua.
Son muchos los personajes: Jubilados, retirados,  exitosos, cesantes, sabios silenciosos, resentidos, negociantes frustrados, seres itinerantes, sin apuros, han vencido a la vida de alguna manera. Otros son más relevantes para la vida y la rutina propia del lugar. Jhonny con su tienda bien surtida producto de una dedicación inenarrable, negocio que vende todo lo que un hogar necesita, es un ser amable, con un humor negro cortante, conoce a todo el mundo por estos lados, vive en contacto con la gente a diario, sabe todas las historias de esta cuadra, la vida le exige mucha discreción y sabiamente la tiene y la maneja. Nolasco, es un señor diferente a todo lo que he visto, su lógica es producto de un escepticismo bárbaro, lacerante, su socio,  es un hombre de familia, más coloquial, de finca, un negociante que triunfó y sobrevivió a las mentiras de esta sociedad hipócrita y falsa, tienen una oficina al lado de la tienda, allí se pernota y sobrevive sin perder nunca la alegría. Ellos dos son puntuales  de sobremanera, abren a las 8 de la mañana, no fallan en el horario pese a que son sus propios jefes.  Después, toman la prensa, básicamente el crucigrama y empieza el galimatias de sus días, siempre sin sobresaltos. A estos dos personajes se suma, una caterva de viejos que nos sentamos en la esquina a conversar cosas insustanciales, manteniendo una vigencia impertérrita, contradiciendo esas implicaciones del tiempo que nos delatan, reflejamos cansancio, pero no agotamiento, alguna sabiduría práctica, como los perros viejos, los años en su azarosa tragedia no han enseñado más que todos los libros.  Esta es la vida. Estos son los días que van pasando y nos acercan a la muerte. Con el tiempo nadie nos recordará. Eso está descontado. La cuadra nos sobrevirá.
CESAR HERNANDO BUSTAMANTE

martes, 19 de febrero de 2019

MISCELÁNEA TEXTOS CRÍTICOS DE JORGE LUIS BORGES



Random Hause bajo la dirección de María Kodoma, en edición de bolsillo recopila en un solo volumen gran parte de la obra crítica de JLB que no está incluida en las obras completas publicadas hasta ahora. “El volumen tiene seis libros de prosas de carácter eminentemente crítico realizadas por el autor en vida: “Prologo de prólogos (Buenos Aires, Torres Agüero editor  1975) y Borges oral (Buenos aires Emece Editores/Editorial Belgrano 1979), el tercero, Biblioteca personal. Prólogos se, se basa en una edición realizada con anuencia del autor, pero publicada después de su muerte (Madrid Alianza Editorial 1988) y reúne los prólogos que Borges había escrito para una colección de obras de lecturas imprescindibles.  El cuarto libro Borges en el sur, sigue la edición de Emece(Buenos Aires/Barcelona,1999) y recoge casi cien textos que el autor publicó en dicha revista y que no había sido incluido en sus obras completas. El quinto y el sexto han sido fundidos aquí en un solo texto, cuya articulación se detalla en una nota explicativa más adelante, tras la portadilla correspondiente.  La obra reunificada recupera todas las colaboraciones que Borges realizó para la revista Hogar y que hasta ahora habían visto la luz en dos volúmenes separados: Textos cautivos (Buenos Aires, Tusquets Editores, 1986,edición de Enrique Sicerio-Gari y Emir Rodriguez Monegal) y Borges en Hogar (Buenos Aires/Emece Editores, 2000)".
Este texto realmente es un acierto. Los Borgianos consumados como el suscrito, que fácilmente tienen toda la obra de este autor en varias ediciones y además sus obras de manera independiente, sabemos la importancia del mismo. Primero por reunir en un solo volumen una obra crítica de una factura impecable, denota no solo un conocimiento absoluto de la literatura universal, quien había leído con abonada pasión desde temprana edad casi todo lo importante, sino que delata, desde los escritos de juventud, una lucidez por fuera del canon. Lo interesante de esta obra, es como el autor toma posición frente a cualquier autor o libro, hace crítica, es incisivo. A manera de jemplo, sobre Almafuerte dice: “Los defectos de Almafuerte son evidentes y lindan en cualquier momento con la parodia; de lo que no podemos dudar es de su inexplicable fuerza poética”. Adelante agrega a propósito de un desciframiento de uno de sus versos: El puro pesimismo de Almafuerte excede los límites del Eclesiastés y de Marco Aurelio; estos vilipendian y admiral al hombre justo; al que se identifica con Dios. No así Almafuerte, para quien la virtud es un azar de las fuerzas universales”.
En un texto sobre la “La invención de Morel” de Bioy Casares empieza con esta acotación: “Stevenson, hacía 1982, anoto que los lectores británicos desdeñan  un poco las peripecias y opinaban que era muy hábil redactar una novela sin argumentos o de argumentos infinitesimal, atrofiado”. La publicación en este texto de Bolsillo de sus artículos en la revista Hogar es de suma importancia, no solo por la juventud del autor en el momento de escribirlo, lo que habla muy bien de su obra temprana, sino porque nos permite ir acercándonos a su cronología creativa, que constituye un verdadero galimatías por lo prolífica, y la precocidad de quien iba a ser el más universal autor de hispanoamerica después de Cervantes.
Cada texto escrito es de una riqueza única, por su factura, con referencias esenciales, articulaciones con otros textos sin precedentes, son afirmaciones de un lector lúcido y aventajado, fuera de todo contexto, especiales, sobre todo, nos enseña a leer, a disfrutar la buena literatura.








domingo, 10 de febrero de 2019

DOS LIBROS ENTORNO A LA LECTURA


Hay momentos en que las coincidencias te remiten a libros que tocan temas paralelos sin habérnoslo propuesto. Me encontré en una biblioteca pública de Medellín, el libro de Virginia Woolf,  "Horas en una biblioteca", reúne todos los textos críticos de la autora y ciertos relatos, se devela  su capacidad de apreciación literaria, el itinerario de sus lecturas, y algunas claves sobre su relación con autores de su predilección que resultan importantes para entender su obra.
El primer artículo, pese a lo corto parece un ensayo, es sobre la lectura, aquella que se hace desde el simple placer que representa esta actividad, frente a esa otra que está sustentada en un interés específico.
El hombre que lee por erudición se diferencia de aquel que lo hace desde la simple condición estética, desde una pasión incontenible, que se acrecenta en la medida que reconocemos su valor,  por los grados de intromisión especiales que nos da la  lectura de ficción, llámese poema, novela o teatro.
Este libro tiene piezas críticas sobre Kipling, Melville, Dostoievski, Conrad, la poesía inglesa, los autores de su predilección, muchas veces desconocidos para mi y sobre aspectos concretos del mundo creativo y la literatura, del arte de escribir.
Hay un texto en este libro que se llama “El arte de la ficción”,  todos los amantes de la literatura deberíamos leerlo, nos acerca a la escritora de manera especial,  nos muestra el ADN creativo de  Virginia Woolf. Libros como este, son un dialogo inteligente con una escritora cuya vigencia es indiscutible, son realmente una oportunidad de conocerla a fondo. El libro de 364 páginas es una joya, fue editado por Seix Barral.
El otro texto es de Terry Eagleton, se llama: “Cómo leer literatura”, es un verdadero tratado de cómo abordar la literatura, es una guía para lectores de ficción.  Pese a que no lo reseñan como un manual para principiantes, constituye una escrutación rigurosa sobre la lectura, el lenguaje y como debemos abordar las obras de ficción, los mínimos presupuestos que debemos tener en cuenta en este tópico.
Abarca autores como Shakespeare, Jane Austin, Samuel Beckett y JK Rowling. La relación entre la funcionalidad y el lector, los ámbitos de esta articulación, por lo tanto aborda la imaginación creativa, y “la tensión entre lo que la obra dice y muestra”.
Hay un capítulo referido al personaje y se remite a las grandes obras, estos seres, que son más inmortales, diferente a los propios autores, siempre requieren una mirada e interpretación rigurosa, cada personaje se debe a su lector, pero hay premisas críticas que nos ayudan a entenderlos desde una perspectiva estética más lucida, este texto es una buena guía al respecto.
El capítulo final, habla del valor, que hace a una obra mala o buena. Este es un verdadero bocado de cardenal que nos obliga a abordar este excelente texto formativo. Las claves del éxito de un libro son muchas. Solo aconsejo a mis lectores su lectura

martes, 5 de febrero de 2019

‘ORDESA’: EL MEJOR LIBRO DE 2018



Esta novela ha sido un éxito total en ventas en España y Latinoamérica, tiene el aval de grandes críticos y escritores que de por sí confirman de alguna manera los destellos que hasta la fecha  suscita, no la he podido conseguir en las librerías de Medellín Colombia, en todo caso espero leerla muy pronto. He querido traer la crítica escrita por Juan José Millas en la revista “Babelia” del periódico “El país” de España, con el único propósito de inquietar un poco el sonajero alrededor de este texto. CESAR HERNANDO BUSTAMANTE
JUAN JOSÉ MILLÁS
14 DIC 2018 - 18:22          COT
La obra de Manuel Vilas llegó a las librerías cabalgando sobre una ola de espuma que al retirarse la dejó en la orilla.

Ordesa es el resultado de una hazaña verbal en la que las oraciones gramaticales se despliegan ante los ojos del lector al modo de un grupo de fuerzas especiales dispuestas a conquistar un nido de ametralladoras. Por nido de ametralladoras entendemos los lugares comunes que podrían haber arruinado sus páginas al acometer Vilas la historia de una familia estándar en la España de los sesenta hacia delante, más o menos. Si al referir tramas originales la lengua nos arrastra de manera inclemente al tópico, ¿cómo defenderse de él al describir una familia normal en una ciudad de provincias homologada hasta el paroxismo? ¿Cómo no tropezar en vulgaridades costumbristas al relatar las aventuras y desventuras de un viajante de comercio, experto en telas, que va de un sitio a otro en busca de la sombra de un árbol bajo la que aparcar su Seat 1430, símbolo de una victoria textil en una España de alpargata? ¿Cómo no caer en sentimentalismos reglados al evocar los delirios de grandeza de la madre muerta, de un abuelo suicidado, de un tío incapaz de salir adelante, de la roña generalizada desde la que el narrador surge a la vida y al alcohol y al matrimonio y a la paternidad y a la literatura?.

“Ordesa es la carta del náufrago que esperábamos desde hacía años”
¿Cómo hacerlo?
Con estrategias gramaticales, suponemos. Así, la sintaxis de Ordesa recuerda a veces al movimiento de las olas del mar. Las ves venir cargadas de retórica, dispuestas a dejarte con la boca abierta, pero las ves retirarse enseguida abandonando sobre la superficie tersa, como recién afeitada de la arena, pequeños restos biológicos o antibiológicos: un cangrejo chico al que le falta una de las pinzas, una estrella de mar, un conjunto de algas descompuestas, una piedra con la forma de un dedo índice, un peine de plástico desdentado, un frasco de colonia vacío, una lata oxidada de pastillas de mentol, un zapatito de bebé, una cáscara de naranja… Una representación del mundo, en fin, donde siempre esperamos hallar la botella del náufrago con la carta de petición de auxilio o el mapa del tesoro. La buscamos cada vez que bajamos a la playa, no importa que tengamos 6 años o 60. ¿Por qué? Porque esa carta la escribimos nosotros mismos en otra vida para darle sentido a esta.

 ‘Ordesa’: el mejor libro de 2018
Ordesa es la carta del náufrago que esperábamos desde hacía años. Llegó a las librerías cabalgando sobre una ola de espuma que al retirarse la dejó en la orilla, abandonada entre una cantidad notable de restos de lo más variado. No destacaba por su título ni por su portada, tampoco por el nombre de su autor, que no era conocido fuera de determinados circuitos. Pero bastaba leer la primera página para advertir que aquella llamada de socorro venía de lo más hondo de nosotros mismos. Nos reclamaba porque en cierto modo, además de sus protagonistas, éramos también sus autores. Parecía una obra colectiva porque veníamos de ahí, de los mismos paisajes morales que se describen en el libro, de las mismas ambiciones económicas, de idénticos anhelos estéticos, de semejante locura. Describía con palabras nuevas, ordenadas de una manera insólita, lo que habíamos sido y aquello de lo que pretendimos salvarnos. Por medio de una prosa que iba y venía en un vaivén hipnótico, alternaba la fiereza con la piedad, el sí con el no, el ahora con el ayer. Total, que tras leer esa primera página nos la llevamos a casa.






domingo, 27 de enero de 2019

DIARIOS Y APUNTES DE TRES GRANDES DE LA LITERATURA


Leer textos que fueron escritos sin la intención de ser publicados, sin ninguna pretensión, desde el desasosiego, la soledad o el simple desahogo, a través de esos mecanismos de trasferencia que se dan desde la escritura, es un lujo, más cuando vienen de Elías Canetti, Adolfo Byo Casares o Robert Musil.
Desde su publicación, supe que los diarios de las conversaciones entre Byo y Borges constituían un tesoro invaluable. Cada anotación es una huella de lucidez de dos escritores que solo vivieron para la literatura. En las primeras entradas: 1931-1946  nos va mostrando el itinerario de una amistad que abrevaba en los buenos libros, una crítica excelsa y una búsqueda de sentido de sus lecturas más próximas. Entre caminatas, casitas de barrios del viejo Buenos Aires, quintas de Adrogué y “de interminables, exaltadas conversaciones sobre libros y argumento de libros”, comidas todos los día en la casa de Byo, se fueron construyendo estas páginas que no son otra cosa que un recorrido por la literatura universal y una radiografía del mundo creativo. Expresa Byo: “Por dispares que fuéramos como escritores, la amistad cabía, porque teníamos una compartida pasión por los libros. Tardes  y noches conversábamos de Johnson, de De Quincy, De Stevenson, de literatura fantástica, de argumentos policiales, de L”Ilusion Comique, de teorías literarias, de las Contrerimes de Toule, de problemas de traducción, de Cervantes, De Lugones, de Góngora y de un Quevedo, del soneto, del verso libre, de literatura China, De Macedonio Fernández, De Dunne, del tiempo, de la relatividad, del idealismo, de la fantasía metafísica de Shopenhauer, del neo criol de Xul Solar, de la crítica del leunguaje de Mauthner”.
En el prólogo de los diarios de Robert Musil existe una aclaración pertinente y puntual sobre los mismos que es sificiente para relevar su importancia: “Estructurados en grandes círculos concéntricos que en ocasiones se entrecruzan o interpolan temáticamente sin voluntad de culminación resolutiva alguna, lo que hace de ellos una genuina obra abierta. Estos diarios son más que viruta  del taller en el que tomó cuerpo literario decisivo “El hombre sin atributos”. Por qué más allá del pretexto puntual de estas anotaciones a las que el autor dedicó parte del esfuerzo durante cuatro cargadas décadas- reelaboración narrativa de muy diversos hechos y ocurrencias,  temas de posición sobre acontecimientos históricos o cosas y personasque en algún momento pudieron cruzarse en su camino, lecturas, reflexiones sobre una gran novela o trance,  no menos largo y complejo de gestión-, lo que realmente adensa aquí,  página tras página, su presencia son los grandes temas/problemas cosmovisionales, teóricos-literarios, filosóficos y artísticos de ese gran escritor doblado de pensador o pensador doblado de escritor que fue Robert Musil”. Realmente este es un viaje hermoso desde la esclerótica de una mente perspicaz y enciclopédica, que tomaba posición y escribía sobre lo divino y lo humano. Aquí encontré unas notas sobre Husserl excelente, pedagógicas, que nos devuelven a temas de suma importancia  y que olvidamos sin explicación alguna. Estos diarios son una buena compañía.
Los apuntes de Canetti, los que realmente nunca quiso que se publicaran, poderosos vislumbres, sobre la historia, sobre el arte de narrar, sobre los mitos, sobre los caracteres, sobre la guerra. Son “esbozos ensayísticos, tropismos, apólogos, citas, sentencias, epigramas, juegos verbales, impromptus, etcétera”.
Hablar consigo mismo constituye el eje de estos apuntes, esto nos permite conocer al escritor desde lo más íntimo de su mundo creativo. Son libros para leer sin ningún orden, para tomar cualquier página y conversar con estos grandes autores, son operas primas abiertas. Realmente es un deleite.

martes, 15 de enero de 2019

LAS LECTURAS DEL 2018 (2)


La última novela de Santiago Gamboa el escritor Colombiano se llama “Volver al oscuro valle”. Esta fue una de las experiencias como lector más gratas: varias historias entretejidas que tienen un factor común: La venganza, una mirada al pasado de personas que, por alguna razón tienen un eje que las une al final en tal propósito por esos azares del destino, que no son tan casuales. El autor desde cada personaje va tratando los temas que hoy agobian a la humanidad: El terrorismo, la migración, la xenofobia, la saturación de la información y por su puesto la soledad. El drama del regreso constituye el vértice desde donde gravitan estas historias. El punto que agrupa a varios de sus personajes es la vuelta al pasado, cada uno busca resolverlo. Entre capítulos va narrando las vicisitudes más del mundo creativo del poeta Rimbaud. Amerita su lectura, de verdad que es una muy buena novela.
Me encontré el año pasado en la biblioteca pública  la floresta en Medellín  una antología de ensayos sobre Gabriel García Márquez excelente, uno supone que sobre Gabo se ha escrito todo y se sorprende de escrutaciones de este talante por lo novedoso, el texto se llama: “Gaborio artes de releer a Gabriel García Márquez”, no queda más que aconsejar su lectura, realmente hay un aporte valioso en el conocimiento de la obra de nuestro nobel.
Volví a leer al Marvel Moreno, la escritora Barranquillera, no solo su novela: “En diciembre llegan las brisas”, sino algunos relatos: “Algo tan feo en la vida de una señora bien, 1980 y El encuentro y otros relatos, 1992”, sus re-ediciones fueron un regalo para los que hemos valorado su obra, que como todo en este país se olvida.
Hablando de mujeres lúcidas, leí un texto que no conocía y que aún sigo trabajando, estoy hablando de Susan Sontag, los libros son: “Cuestión de énfasis” y “Estética del silencio”, volví a disfrutar su prosa exquisita, rigurosa, de una factura llevada casi a la perfección, cuando se trata de ensayos de literatura, toma posiciones y realiza análisis profundos y puntuales, focaliza desde una esclerótica particular en donde siempre aporta, desmenuza los textos sin caer en la dispersión.
Encontré las memorias de Marguerite Yourcenar, en un solo tomo. Publicadas por la editorial Alfagura resultan ser un bocado de cardenal.  Está compuesta por “Recordatorios” “Archivos del norte” y “Que la eternidad”. Es una escritora a la que siempre vuelvo, me deleita su prosa excepcional, perfecta, su obsesión por lo clásico, en general la excelencia de sus textos, su escritura alcanza niveles inigualables, su vida y por lo tanto su biografía es a todas luces atractiva, fue una trotamundo, recibió una herencia cultural muy rica, la pasión desmedida por la lectura, su  existencia definitivamente fue diferente a todo lo que he visto, más siendo una mujer que se enfrentó a las imposturas de una sociedad ortodoxa e iconoclasta.
Sebastián Pinedo Buitrago, publicó, texto que ubiqué también oteando en bibliotecas públicas: “Breve historia de la narrativa Colombiana”. Una amplia gama de libros, con un trabajo riguroso, con mucho peso intelectual y de una profundidad sin parangón, estos libros producidos en los centros de investigación de la mayoría de nuestras universidades no tienen la divulgación que amerita. Sebastián Pinedo Buitrago es un escritor e investigador de muchos quilates, que a favor de la literatura colombiana, nos entrega un trabajo formidable sobre la historia de la literatura desde sus autores más emblemáticos. Esta lectura fue de lo exquisito del año pasado.
Hay libros que nos han esperado por años. Editorial “La carreta” de Medellín, publicó hace unos años un texto llamado “Grandes pensadores de la política” cuyos compiladores son José Lopera Builes y Raúl Alberto Botero Torres. La virtud del texto lo representa la calidad de los pensadores, constituyen el eje del pensamiento político contemporáneo: Pierre Bourdieu, Norberto Bobbio, Nicolás Maquiavelo, John Rawls, Durkheim, Marx, Marx Weber, Gerardo Molina, Nicos Poutlanzas, Richard Rorty, Thomas Hobbes. Sus autores, los ensayistas de cada uno de estos textos, son académicos cuya trayectoria y lucidez no tiene duda, Per se, es sorprendente la perspectiva en que ha sido tratado cada pensador, las articulaciones con el momento y las variables que son ejes y conectores para instrumentar análisis puntuales.
Los relatos contenidos “En los mares del sur” de Louis Stevenson, sobre las experiencias y observaciones efectuadas en las islas Marquesas, Pomotu y Gilbert, escrito desde la perspectiva de un antropólogo (Este señalamiento es muy personal, ha sido señalado por otros de igual manera) al que se le adicionan cualidades literarias sin parangón, de una calidad indiscutible, con una prosa alucinante, e donde el autor, sorprendido por la capacidad de usurpación de la humanidad, que siempre suele tomarse lo que no le es propio, desconociendo a los otros, eso que llamamos civilización, que en este caso, como en toda conquista es un acto de rapiña. Estos viajes furtivos, en busca de una cura para la tuberculosis, resultan ser una crónica que desde la esclerótica de un hombre Europeo, sin ninguna pretensión, quien se  sorprende ante la inconmensurable riqueza de estos pueblos del pacifico frente al entramado que significa la conquista e invasión de quienes se abrogan un derecho, desconociendo a los nativos, sus ancestros y por su puesto tradición. Estas crónicas, son de una factura perfecta, se dejan leer con tal agrado, que al final parecemos estar leyendo una novela de aventuras.  Volver por estos libros es abrevar en la fuente, en aquellos escritores que resultan ser precursores de generaciones enteras.  Stevenson definitivamente es un maestro.
En la próxima entrega terminaré este periplo que espero no canse a mis escasos lectores.