martes, 17 de septiembre de 2024

JORGE VOLPI: ENRABIADOS (SEIS RELATOS)

 


A menudo veo a la crítica como una variante del género policial: el crítico como detective que trata de descifrar un enigma, aunque no haya enigma. El gran crítico es un aventurero que se mueve entre los textos buscando un secreto que a veces no existe. Es un personaje fascinante: el descifrador de oráculos, el lector de la tribu… Ricardo Piglia.

 (Tomado de una tesis titulada: La trilogía del siglo XX de Jorge Volpi: El arte de la novela y el discurso del poder.  Escrito por Sonia Rodríguez Llamas, bajo la dirección del Dr. D. Francisco Javier Ordiz Vázquez)


El reto de los escritores que se forjaron después de Boom en Latinoamerica fue mayor, no solo por quienes los antecedieron, sino por lo que significa tener que superar el gran estigma que trajo este fenómeno con un reconocimiento universal sin parangón, con escritores de la talla de Jorge Luis Borges, Gabriel García Marquez. Volpi pertenece a lo que llamó la crítica: "Generación del Crack". Lógico como el mismo Volpi lo anota: "Estos dos grandes, sin duda fueron acompañados por una asombrosa cohorte de titanes, con poéticas al gusto de cada uno, de Rulfo a Vargas Llosa, de Donoso a Fuentes, de Sábato a Ibargüengoitia, de Ribeyro a Cortázar, pero las voces más oídas, más singulares, más originales —si entendemos por originalidad una mutación  insólita entre las enseñanzas del pasado y la serena rivalidad con sus contemporáneos— fueron las del poeta y cuentista argentino y las del cuentista y novelista colombiano, suma de todos los esfuerzos que los precedieron, de Machado de Assis y Jorge Isaacs a Macedonio Fernández y Alfonso Reyes, y umbrales de todos aquellos que los han seguido, de Roberto Bolaño a quienes hoy publican, a su sombra, sus primeros libros".

Sobre los seis relatos que en el fondo son ensayos del texto "Enrabiados" en la entrevista que dio en España sobre el mismo el autor aclara: "Así, en los seis relatos que componen el libro, la rabia aparece "en muchos niveles": "quería que viéramos muchas historias de rabia distintas, en el mundo académico, en la familia, en las redes sociales, en el mundo político, en el artístico y en el literario"(Infobae. Macarena Soto). "Es la rabia del presidente obrador" contra medio país que considera enemigo", la del presidente Petro, por estos días, que no le importa conducirnos a guerras sociales intestinas, irresolutas, a base de incentivar la ira de media Colombia, según él, muy marginada, olvidada, siendo cierto, parece un pretexto, para enrabiarnos, para citar dos ejemplos emblemáticos, donde siempre están cargando odios, es la rabia de políticos muy de moda. Igual pasa con Bukele, o con Ortega, o con la política de emigración de los Estados Unidos, absolutamente oprobiosa y que desconoce realidades de Latinoamerica de suma importancia.

Estudiar a este escritor no es tarea fácil. Quiero empezar por este texto escrito durante la pandemia cuyo eje central es la rabia. Esto dijo el autor en una entrevista:  "La rabia es quizá la emoción dominante de nuestros días sobre todo en la parte pública, lo vemos en el discurso público, en el nacimiento de tantos populismos, en las redes sociales...", enumera el autor de títulos como "Las elegidas" o "Una novela criminal". Apunta después: "Está la rabia legítima, frente a la injusticia, la violencia o la desigualdad y está la rabia gratuita y exacerbada de numerosos políticos queriendo sacar partido de cosas y encontrando enemigos, a adversarios a quien hay que odiar y no solo con quien hay que discutir". 

Volpí es un escritor prolífico. (México, 1968) es autor de las novelas "La paz de los sepulcros", "El temperamento melancólico", "El jardín devastado", "Oscuro bosque oscuro", y "Memorial del engaño"; así como de la «Trilogía del siglo XX», formada por "En busca de Klingsor" (Premio Biblioteca Breve y Deux-Océans-Grinzane Cavour), "El fin de la locura" y "No será la Tierra", y de las novelas breves reunidas bajo el título de "Días de ira". Tres narraciones en tierra de nadie. También ha escrito los ensayos: "La imaginación y el poder". "Una historia intelectual de 1968", "La guerra y las palabras". "Una historia intelectual de 1994" y "Leer la mente". "El cerebro y el arte de la ficción". Con "Mentiras contagiosas" obtuvo el Premio Mazatlán de Literatura 2008 al mejor libro del año. En 2009 le fueron concedidos el II Premio de Ensayo Debate-Casamérica por su libro "El insomnio de Bolívar", otro fue "Consideraciones intempestivas sobre América Latina a principios del siglo XXI", y el Premio Iberoamericano José Donoso, de Chile, por el conjunto de su obra. Y en enero de 2018 fue galardonado con el XXI Premio Alfaguara de novela por Una novela criminal, adaptada a serie documental para la plataforma Netflix. Ha sido becario de la Fundación J. S. Guggenheim, fue nombrado Caballero de la Orden de Artes y Letras de Francia y en 2011 recibió la Orden de Isabel la Católica en grado de Cruz Oficial. Sus libros han sido traducidos a más de veinticinco lenguas. Sus últimas obras, publicadas en 2017, son "Examen de mi padre" y "Contra Trump".

Este hermoso libro, seis relatos que, deberemos leer y releer con cuidado, es un análisis: De lo que nos pasa en las narices y que no somos conscientes del daño que le hace a la sociedad, no tomar, conciencia crítica del avasallamiento a que estamos sometidos, verdaderas víctimas, que, además reaccionamos como ciertos actores insidiosos quieren. 

En la tesis que estoy leyendo sobre este autor escrita por Sonia Rodrigues llamas, de la universidad de Leon España, la estudiante de maestría, expresa: “El mundo es una sala de teatro” y nosotros espectadores de un drama que al mismo tiempo representamos. La historia del pasado siglo XX se caracteriza por lograr los principales hitos del ser humano en esa búsqueda incesante por conocer los mecanismos de la creación y comprender la esencia de la vida". Después agrega con claridad crítica: "La narrativa de Jorge Volpi tiene como meta un imposible: abarcar esta inmensa sala de teatro mediante una narrativa totalizante que busque, como señala Claudio Guillén en una de las citas preliminares, “la representación de una variedad de modos de vivir, de hablar y de reflexionar” (Guillén, 2004: 1151).

Definitivamente, espero mis lectores lean este texto, la verdad es una reflexión muy lúcida.








jueves, 12 de septiembre de 2024

SANTIAGO BUSTAMANTE RUIZ (UN DÍA MEMORABLE)

 Mañana se gradúa mi hijo Santiago como ingeniero civil, título que otorga la universidad de Antioquia de Medellín. Es cierto esta sentencia, en ocasiones, los resultados tienden a olvidar los procesos. Mi hijo nació un 23 de diciembre, del último año del siglo veinte en el hospital general de Manizales, en un parto muy complicado para su madre Ana Isabel. Desde muy pequeño sus ojos vivaces denotaban un ser curioso, de pocas palabras, contundente cuando habla y absolutamente sincero consigo mismo y con la vida. Los recuerdos se agolpan en este momento, son un bálsamo en la vida, los logros siempre nos llenan. Su hermana mayor, Mariana, en pleno prejardín, estando muy pequeños, en la primera etapa escolar, época muy sublime e inolvidable: Lo  llevaba muy a pesar de su edad, el jardín se llamaba experiencias, si mal no recuerdo. Lo tomaba de la mano con un sentido maternal curioso, dos  pequeños, caminando por un parque inmenso, en medio de un verde intenso. A lo lejos, parecían una postal suiza, un paraíso de belleza descomunal. El jardín estaba muy cerca a nuestra casa, en el barrio Palermo, a una hora temprana, a las siete de la mañana, con un cuidado y amor que no correspondía a su edad, el iba perfectamente acicalado, como si fuera un funcionario público en ciernes. En Villamaría Caldas, muy pequeño, a temprana edad, tuvo un grupo de amigos, con los que jugaba fútbol y compartía todo el día. Desde aquellas épocas fue amigo de la calle y fiel a su entorno, tenía dos mundos que no mezclaba: El de la calle y su casa, los manejaba como un relojero, con un cuidado para no unirlos, con mucha inteligencia y así lo hace hasta el día de hoy.

Medellín es su amor, donde creció, se hizo, formó, hasta llegar a lo que es hoy. Llegamos primero al barrio Calazans, estaba muy pequeño. Cerca de la casa terminó el prejardin y en poco tiempo empezó el ciclo escolar en el colegio Ferrini del barrio Robledo. Esta etapa de la vida es el principio de una formación escolar aparentemente llevada sin mayores tensiones, relajado, como suele decir, donde encontró formación Académica, que supo mezclar con inteligencia, pues siempre se crio en una casa llena de libros y mucha atmosfera intelectual. Creo que fue fundamental para él. Después vivimos en los colores, un barrio de clase media, en un conjunto con el mismo nombre. Allí le conocí los primeros parseros del alma, con los que hiló verdaderas amistades, complicidades. De esa época recuerdo un conflicto que nació por una pistola de agua. Le disparo torrentes de agua a un niño y de pronto se vio perseguido por un padre enfurecido, con una piedra inmensa, queriéndolo literalmente matar. Está anécdota, nunca se nos olvida, por la torpeza del padre y por la sorpresa de mi hijo. Después pasamos a otro conjunto, llamado "Estadio norte", que termino por entregarme un adolescente, con mucho carácter, formado en su totalidad, alejado de conflictos y con amigos que aún conserva entrañablemente.  En esa época visitábamos la liga de ajedrez y la de natación. Santiago fue un ajedrecista precoz e inteligente. Dejó ese deporte con beneplácito mío, pues en Bogotá ví muchos amigos que cuadricularon su vida y no pudieron ver más allá del tablero. A partir de esa fecha tuvimos muchos trasteos, las vicisitudes fueron variopintas, crisis, momentos felices, días pausados y mucha familia. Su madre Ana Isabel fue lo mejor que le pudo pasar a Santiago. Le enseñó el sentido de responsabilidad, de honradez y una ética sin cortapisas que son constantes en su vida. Valores siempre acompañados de mucha ternura y amor. Lo ha querido mucho su abuela Ana Emilia, lo quiso igual su abuela Myrian que murió hace poco, su tía Nayibe, sus primas Luz y Pato, su tío Jorge Hernán. Nunca le ha hecho falta la mirada atenta de estas personas. Santiago es agudo, inteligente y excelente amigo. A qué hora se convirtió en el Matemático descomunal que es, difícil de acertar. Creó y ´por referencia suya, en las propias dificultades que le dio la materia. A ellas se enfrentó con todo el arsenal que su inteligencia le aporto y terminó, como en las intrincadas ecuaciones, teniendo un final feliz.

Pasó con creces a la universidad. Siempre fue excelente alumno y desde el cuarto semestre, gracias a la beca,  sacó la carrera adelante. Como hijo Santí es lo mejor. No juzga, dice lo que piensa sin anestesia. En medio del aparente desorden, lleva un orden tácito, está siempre pendiente de mí y me valora a pesar de los consejos por que se aleje, atiende más mis virtudes que mis defectos, que son muchos y nunca me ha recibido mal: Cómo está cucho, me saluda siempre amablemente. Tiene un amor inconmensurable por sus hermanas Mariana e Isabel y sobre decir que se llevan muy bien.

El peor momento que vivió fue la muerte de su madre muy joven. Aún recuerdo que, ante el hecho, ingresó al baño, abrió la ducha y se bañó entre gritos, tratando de entender lo inentendible.

Siento mucho orgullo, de tener un hijo como él. Y, sólo espero que sea feliz, en un mundo absolutamente egoísta y lleno de competencias avasallantes y cargado de metas infinitas, locas, solo vale ganar por encima de los demás, no importa como. Se nos olvidó hacer la pausa, sonreír y sobre todo no somos conscientes que la vida solo es una. Buena mar hijo…eres capaz de lograr lo que deseas, de eso estoy seguro y no olvide su madre siempre está a tu lado, siempre.


lunes, 9 de septiembre de 2024

UNA NOCHE SIN LUNA DAI SIJE

 Por sugerencia de Fredy Ochoa de la biblioteca EPM de Medellín y a través de una exposición de los mejores libros de literatura oriental, exactamente del pacifico asiático, China, Japón y Corea del sur, empecé a leer esta novela.

fuera de los textos más emblemáticos de la filosofía China, de Confucio, lao set y Mencio, mucha poesía ancestral de este país, siempre traída a colación por los amigos, y Mo Yan, nobel de literatura, es muy poco lo que conozco de literatura de esta parte del planeta. De igual manera he auscultado últimamente la lectura de literatura japonesa, Marukami, Banana Yoshimoto, Natsumen Soseki, Kawabata, Koshun Takami, Hiromi Kawakami y por supuesto, la más importante de esta literatura: "Historia de Genji" de Murasaki Schibu. Hablaré de la novela de Sijie de excelente factura, escrita con una prosa alucinante, que nunca cansa al lector, lo que dice mucho de un texto.

"Una noche sin luna" de Dai Sijie, escritor chino, cineasta, quien actualmente vive en Francia y escribe en este idioma, se le conoce sobre todo por su novela "Balzac y la joven costurera china". La mezcla de literatura y cine, en el marco textual, cuando se hace cine y se escribe literatura, el precipitado resulta siempre en una literatura muy exquisita, como si fuera escrita desde la poderosa esclerótica de una camara y las puestas en escena que cautivan al ojo humano se traducen en una narrativa excepcional y cautivante. La prosa de este autor es directa, sin barroquismos y arabescos, aun así, la trama que parte de una estudiante francesa que trabaja de interprete para los productores de la película "El último emperador" de Bertolucci. Un texto sagrado budista escrito en una lengua desaparecida sobre un rollo de seda, el cual sólo se conserva la mitad, en el museo de la ciudad prohibida en Pekin. La búsqueda de la mitad por parte de la joven traductora en compañía de un hijo carismático de la conservadora del museo, que les obliga a aprender el Tumchug, la lengua muerta, imprescindible para descifrar el enigma, cambiará drásticamente sus vidas.

La novela también deja ver la cotidianidad de la vida en China en varias épocas y sobre todo en la revolución cultural, aspectos curiosos de los dos últimos emperadores: Guanxsu y Puyi, nombrados de manera sucesiva por su tía, la emperatriz Cixi, con treinta años de intervalo, quienes padecieron el mismo mal ambos: impotencia, lo que puso punto final a su dinastía. Realmente son muchos los datos históricos. La cadencia de la prosa del autor cautiva al lector, lo mantiene atento al texto. Recuerdo todos los esfuerzos de Octavio Paz por traernos a través de traducciones  la poesía China. En algún escrito refiriéndose a este esfuerzo escribió, en relación con el poeta Tu Fu: "Su principal interés es mostrar cómo la oposición entre historia y naturaleza, luego de plantearse como en el mundo occidental, se invierte, se disuelve, para finalmente dar “distintos acordes del mismo ritmo cósmico”, pero sin que predomine una sobre la otra. La dualidad se expresa formalmente en los dísticos, según las reglas poéticas del género, lo que permite a Tu Fu, al final del poema, introducir otra oposición entre vida pública y vida privada, entre historia e intimidad, lo que, según Paz, se resuelve con una pincelada de humor en una sonrisa que hubiera aprobado Montaigne: “la calvicie incipiente del poeta —emblema del tiempo— cierra la serie de oposiciones con un acorde que las engloba a todas”. Las visiones del mundo occidental difieren sustancialmente de las de oriente, en este caso china, por ínfimas razones, esto es lo que hace leer a autores de esta parte absolutamente encantador.

  Aconsejo leer esta novela que ya se encuentra traducida y está publicada por editorial "Salamandra.

martes, 3 de septiembre de 2024

ENCUENTROS DEL ALMA

Siempre que hablo de encuentros me viene a la mente el excelente libro de Sandor Marai "El último encuentro". Pese a que hablemos mucho con alguien, en medio de la abrumadora revolución de las comunicaciones, ver a personas muy especiales en nuestra vida resulta absolutamente gratificante y siembra esperanzas, con hechos que parecen insignificantes, pero al final resulta que no lo son, por su naturaleza y el espesor de emociones que nos despierta. La vida es de ires y venires, de soledad y fraternidad, de alegría y tragedia; como decía Antonio Machado sabiamente: «Caminante no hay camino, se hace camino al andar».

Estuve dos años itinerante, trashumante, aletargado en una ciudad llena de contrastes como es Medellín, pero, acogedora de sobremanera. Entregue mi apartamento, prácticamente perdí la mitad de mi biblioteca, me aleje de mis hijos, bebí como cosaco y en cierto momento pensé que esta no era una simple batalla, sino que había perdido la guerra y mi vida parecía no tener sentido. Ahí estaba Edgar Allan Poe, maestro del relato corto, padre de la novela policíaca que cualquier día después de botar lentamente todo lo valioso de la vida, desapareció para siempre; Ernest Hemingway trotamundo, alcohólico y suicida; Malcolm Lowry, que se bebió todo en México y se mató decididamente con los excesos; Foster Wallace, quien escribió una de las mejores novelas que he leído: "La broma infinita" y al final le ganó la depresión y terminó ahorcándose. Pensaba en estos hombres que enaltecieron mi vida como lector, en mis hijos, mis hermanos y algunos amigos. Soy un optimista redomado y un enamorado de la vida, pero algo me estaba pasando. En esos interludios de la vida, como a eso de las seis de la tarde de un día cualquiera, me llamó mi hijo y me dijo: Padre, espérame seis meses, no te me mueras, ya casi me graduó y voy por ti. Apareció un arco iris de felicidad y el entramado de propósitos que como una locura avasallan mi cerebro, Senti, otra vez la vida. Espere de la forma más feliz, con cierto orgullo y la seguridad que estaría con mi hijo.

De pronto el hijo, con esa naturalidad y autenticidad que le caracteriza me llamó a los siete meses. Estaba en un hotel en el peor sitio de Medellín, leyendo literatura oriental, sin ningún preámbulo me dijo: Padre nos aprobaron el Apto. El sábado estábamos en un hermoso Apto, de tres habitaciones, para estrenar, vació, pero, lleno de vida, acompañado de una niña, Valentina, estudiante de ingeniería mecánica de la UPB, afable, con una conversación fluida y encarretadora, familiar como buena antioqueña, igualmente feliz por el sitio, sentía que empezaba de nuevo y que la existencia vale la pena, la familia es un soporte no importa que suceda. Ahora, amanecerá y veremos. El barco a partido con tan solo tres tripulantes, buena mar.


 


jueves, 29 de agosto de 2024

LA LITERATURA COMO ANSIOLITICO JOANA BONET

 Llevo mucho tiempo leyendo a esta excelente escritora española,  "es periodista y filóloga, escribe en prensa desde los 18 años sobre literatura, moda, tendencias sociales, feminismo, política y paradojas contemporáneas". Sus columnas frescas, agradables y lúcidas son un bálsamo para los lectores de hoy, aletargados con más de lo mismo, en tiempos donde todos son iguales para ser diferentes, ella es una excepción. Este artículo fue tomado de Boomerang literario de el periódico "El país" de España. Espero  mis lectores lo disfruten. CESAR H BUSTAMANTE.

De padre inmigrante pakistaní y madre inglesa, el escritor Hanif Kureishi acumuló en su juventud años de calle tratando a estafadores de poca monta y gigolós antes que a editores. Formado tanto en la escuela de Bromley como en el King’s College, emergió gracias a guiones como Mi hermosa lavandería y novelas como El Buda de los suburbios. Hace año y medio, tras una mala caída en Roma, quedó paralizado, atado a una cama y una sonda durante meses. Incapacitado para levantarse y andar, e incluso para sentarse y escribir. Su lucidez, en cambio, sigue intacta, y está volcado en recuperar alguna parte de su cuerpo vencido. Lo entrevisté poco antes de su accidente y su sarcástica frescura hizo mella en mí. De hecho, nada más conectarnos por Zoom exclamó: “¡Pero cuánta gente hay aquí, esto parece una conferencia en lugar de una entrevista!”. Una frase que ahora me acompaña a llá donde voy con mi hoja de preguntas. Hace unos meses se publicaron en inglés sus crónicas, entradas en un blog que, según asegura, le ayudaron a seguir vivo.

Una vez más, la escritura como terapia emerge a la superficie, y me pregunto cómo el acto de juntar palabras atendiendo “solamente a lo que brilla” –según Sara Torres– puede no solo colmar, sino también curar. El escritor Eloy Fernández Porta reconoce que la escritura íntima sobre su ansiedad fue la única manera de confrontarla. “A veces me pregunto cómo se las arreglan los que no escriben, los que no componen música o pintan, para escapar de la locura, de la melancolía, del terror y pánico inherente a la condición humana”, se plantea el autor de Los brotes negros.

No hace falta volcar demonios sobre la hoja para agarrarse a la vida. La escritura es un gran ansiolítico, pues, mientras estás frente a la línea incipiente, nada malo puede sucederte. Como mucho, abusar de los adjetivos y pecar de lugares comunes. Quizá por eso hoy mucha gente escribe, aunque sea regular, porque el lápiz de la imaginación les ronda. Firmemente instalados en una literatura del yo, nunca habíamos presenciado tal derrame de tragedias familiares y búsquedas personales. La autorreferencia es el sello de un tiempo que ha enaltecido el realismo, eso sí, en historias protagonizadas por uno mismo.

Las de Delphine de Vigan, de Nada se opone a la noche –en la que trata el suicidio de su madre– a Días sin hambre –una crónica personal de la anorexia–, revelan verdades incómodas desvelando el misterio tras la ventana iluminada del edificio de enfrente. Ahora, en Despojos: sobre el matrimonio y la separación (Libros del Asteroide), de Rachel Cusk, o en la brillante La mala costumbre (Seix Barral), de Alana Portero, que cuenta la transición genérica con sangre en la boca, entramos en la alcoba de quienes logran sacar fuera la voz de dentro. Neige Sinno en Triste tigre (Anagrama), ganador del premio Femina, muestra como en una placa radiográfica las heridas que le dejaron las violaciones continuadas de su padrastro. Y lo resume con unos versos de Alejandra Pizarnik: “Recuerdo mi niñez/ cuando yo era una anciana”.

Leo estos días Dentro (Malpaso), de Esmeralda Berbel, donde reflexiona sobre cómo ha aprendido a escribir gracias a llevar diarios desde joven, y siento el pulso tenaz de su mano, la voluntad necesaria para buscar la forma de decirlo, incluso en un día difícil. Berbel se pregunta sobre el lugar del que nace la escritura, ese misterio, y nos contagia su vocación de ser notarios para registrar la ondulación del tiempo, con sus cielos azules, sus hojas caídas, el mar en verano.


jueves, 15 de agosto de 2024

LA ULTIMA VOLUNTAD DE MI MADRE

 “La muerte es algo que no debemos temer porque, mientras somos, la muerte no es, y cuando la muerte es, nosotros no somos.”Antonio Machado


Recuerdo todo lo que he leído sobre la muerte como una  transmutación, que necesariamente no es la concepción de los occidentales; cito a Yogi Ramacharaka "Nunca está el cuerpo más vivo que cuando muerto." Y ha dicho otro autor: "La muerte no es más que un aspecto de la vida, y la destrucción de una forma material es el preludio de la construcción de otra". La naturaleza es sabia y tiene un ejemplo hermoso: La oruga desaparece y nace la crisálida y esta lo hace para que nazca la mariposa. Otro autor expresa desde la perspectiva cristiana: "«La muerte es lo más trágico de la vida humana. Más, si no queremos sufrir la muerte en torno a nosotros y en nosotros pasivamente, con inerte resignación; si debemos y queremos más bien enfrentarnos con el destino de la muerte como hombres que no sólo somos materia, sino también espíritu, y esperarla con corazón alerta y ojos abiertos, puede ser importante y buena una teología de la muerte, que no se espanta del sobrio trabajo de los conceptos» (Karl Rahner). En la "Invención de la soledad" Paul Auster recibe la noticia de la muerte de su padre: Nunca creemos que nos va a pasar. En todo caso nos pasa.

Creo que mi madre murió con la tranquilidad del deber cumplido hasta el último momento. Me pregunto cuanta verdad contar sobre ella: evoco tres ciudades fundamentales: Bucaramanga, Barranquilla y Bogotá. El centro fue su familia, pero su casa le abrió la puerta a muchas personas. Amó a un solo hombre con una resignación cristiana en  ocasiones incomprensible para muchos. Antes de su muerte, un año atrás, la visite y  constate su fe inquebrantable, pese a sentir que dos hijos no encajaban en la vida, nunca fue altiva con nosotros y menos cruel.  Simplemente no entendía qué estaba pasando.

A mis hermanos les dijo que quería que sus cenizas se llevaran al río magdalena. Fue su última voluntad. Ella se crió en Salgar Cundinamarca, a orillas del río, al frente de la base aérea de Palanquero. Junto con la tia Fabiola fueron las únicas mujeres entre muchos hombres. El abuelo Pedro y Clementina, fueron sus progenitores. Este lugar es el Génesis de su vida: El abuelo, la droguería, el pueblo con todas las connotaciones de la época y su matrimonio muy joven. Pienso que uno siempre evoca sus orígenes y vuelve donde todo inició.

Este fin de semana mis hermanos, sobrinos y la prima Yudi cumplirán a cabalidad su deseo. Cómo la mariposa, ella tal vez estará en otra dimensión. A nosotros nos queda el recuerdo intangible del agradecimiento, del hijo que no cubrió sus expectativas, pero que está lejos de la infelicidad como suponen todos y que ella conocía como nadie. Los libros, la escritura y una memoria de miedo aún están conmigo. Se completará este ciclo y de seguro ella transcenderá dentro del marco de una cosmovisión que nosotros no conocemos pero que de seguro está sintiendo y viviendo, si se puede acotar con esta palabra.

De ella me queda su vitalidad, su risa estridente, el cumplimiento en todo lo que hacía y se responsabilizaba, la capacidad para resolver y su fe en Dios a la que nunca renunció. El periplo que cumplirá por voluntad suya este fin de semana, cierra un ciclo. Siempre nos acompañará el recuerdo de su ser y uno no es sino lo que vive y  lo que recuerda, es una huella intangible. Ahí estará junto a los que quiso, de eso estoy seguro.  Buen río y marcha celestial.



jueves, 8 de agosto de 2024

EL BRONX DE MEDELLIN ( PRIMERA CRONICA)

  

 "Entre los términos utilizados con mayor frecuencia en la ciencia social contemporánea se encuentran las palabras urbanización y modernización, expresan aspectos omnipresentes de la "revolución de nuestro tiempo" (Germani Giovani)". Existen en este entramado otros de igual importancia, sitios marginales, zonas de exclusión, de tolerancia entre otros. Agregaría en el caso latino uno que despierta suspicacias sociológicas, oportuno para el caso: Ollas.

El llamado Bronx de Medellín realmente tiene muy pocos años y responde a la incapacidad del estado de no atender problemas sociales muy focalizados y en donde confluyen muchos factores. Los conceptos alrededor del tema son abundantes y la sociología norteamericana ha sido vasta al respecto. "Tomado de Piaget que hablaba de representación refiriéndose a ciertos significados mentales que constituían un significante, ahora se habla de representaciones sociales (Tamayo, Navarro)" con el que igualmente se identifican algunos significantes sociales que responden a procesos concretos. Son muchos los conceptos desde la ciencias sociales sobre el tema al respecto, esta crónica responde a lo que he vivido en mes y medio en el Bronx de Medellín.

"Los habitantes en condición de calle se adueñaron del sector, entre Cúcuta y La Paz, el 30 de agosto de 2018. Al estilo de Bogotá, bautizaron la toma como “El Bronx”. La invasión tomó fama en el país y, en cuestión de semanas, se multiplicaron sus ocupantes" (Revista Semana). 

Está no es una zona de exclusión, fue el deseo voluntario y la decisión colectiva de personas que fueron perseguidas de sus lugares habituales, ollas de vicio, zonas urbanas abandonadas donde permanecían  y a las que no se les ha dado salida,  por alienación o decisión propia muchas, quienes  decidieron tomar este sitio y del que no quieren salir. Hay personas sin estudio, otras que los tuvieron de todos los niveles: Bachilleres, profesionales con maestrías, algunos con carreras técnicas.....en fin. Es un verdadero cuadro  social de todos los colores. Habrá que investigar cómo se dio esta toma y por qué.

Realmente va desde el hotel Nutibara, la 52D, tomando como referencia un costado de la plaza Botero, por debajo de la vía del metro, hasta la zona de las funerarias, adelante de la carrera la Paz, incluyendo cada carrera que la enfrenta, de cada una de estas, puede uno contar siete cuadras abajo, al final, es todo un laberinto urbano, caótico, un cuadrante muy grande, para buena parte de la sociedad un lunar que no quieren admitir de ninguna manera, lo desconocen por total, una olla como lo llaman. Qué se siente cuando se llega a este lugar. Miedo, zozobra, sorpresa, realmente quedé interpérrito. Quien me trajo por primera vez advirtiéndome, me dio un consejo que fue un salvavidas: No mire a nadie a la cara, todos se sienten perseguidos y acusados a pesar de la aparente permisibilidades, al frente como los soldados. Caminé con mucha expectativa, viendo la infinidad de cuadros: Vendedores de todo tipo de cachivaches: Ropa usada, zapatos, herramienta, celulares viejos, adminículos que no logre identificar, alucinógenos de todo tipo; además, prostitución; venta de carne y pescado fresca a unos precios que asustan por lo baratos. Es una mezcla de sobrevivientes comerciales, pequeños, constantes, hábiles. Los negocios con local, son variopintos y con el tiempo se aprende que hay desde sitios donde se vende alta calidad hasta otros de bajo precio y oferta. Lógico: Bares, música a la lata, sitios irreconocibles e inclasificables y muchos hoteles o moteles, curiosamente algunos con todos los servicios y no tan lumpen como se imagina el común.   

Lo recorrí en gran parte, sorprendido por el espectáculo de crisis, la inmensa variedad de imágenes tristes, personas en el suelo consumiendo Bazuca, menores de edad, muchas niñas, unas todavía conservan su belleza amilanada por estos estertores, vendedores a granel de pepas, alucinógenos desconocidos, jóvenes con  pegantes y algunas bebidas en pequeñas botellas. Había de todo como en botica. Fui comprendiendo que este sitio es una cosa en la mañana, otra en la tarde, al final de la tarde y una muy diferente al amanecer. Con el tiempo se identifican una  gama de personajes, que después describiré. Llegué como a las 3 y a eso de las cinco emprendí la búsqueda de hotel. Solo dos mudas de ropa y dos libros. 

El primer día fue una incógnita. Me quede en un hotel que en mi parecer para el lugar es muy bueno y con todos las comodidades. Barato y cómodo, segundo y tercer piso, bien alineados cada uno, limpios, con piezas buenas, televisor con muchos canales, agua caliente y buena atención . Un oasis para el lugar.  En la próxima crónica hablaré de los 13 primeros días.