jueves, 4 de marzo de 2021

LA IGNORANCIA DE MILAN KUNDERA


Estoy leyendo de Milán Kundera, una novela corta llamada “La ignorancia”, definitivamente es uno de mis autores preferidos. Es la historia del regreso, dos personajes que se hallan en esta peculiar Odisea moderna, viven entre la opresión de un capitalismo voraz y la izquierda, el sujeto metido en el eje de la geopolítica, la disputa entre el capitalismo voraz y los gobiernos de izquierda, el último reducto de las profecías de Marx. Al final, con la caída del muro de Berlín, se impone la democracia liberal, el capitalismo. La realidad de occidente será otra cosa a partir de este hecho.  Una pareja que se conoce por pura casualidad en el periplo de regresar, después de 20 años de exilio, se enamoran, saben de antemano que volver a Praga termina siendo una nostalgia, el tema también es la añoranza.

Se narra desde la visión del sujeto que le toca aceptar decisiones por encima de su fuero. Kundera escruta la condición humana, el sujeto sometido a servidumbres que no maneja, es también una mirada a la condición del exiliado, el abandono y el corte con el pasado, que siempre aparece y por su puesto es una Odisea moderna, el regreso desde Homero es un tema importante. Pese a ser una narración exótica, profundamente triste, tiene el tono metafísico que suele identificar a este autor, parte siempre de una hipótesis, de un interrogante que obliga a una toma de decisión.

Me encontré con este análisis de Amelia Gamoneda: Hay, como siempre en la producción de Kundera, una voluntad de aunar ficción y reflexión, y, también como siempre, parece que la ficción se resiente de tal alianza. No es un secreto que sus novelas atraen al público por valores como la causticidad o la mordacidad, y que de ellas el lector retiene sobre todo frases punzantes y máximas atrevidas; la entretela de sus libros es más especulativa que narrativa, y esa predominancia explica las incursiones de Kundera en el ensayo, y muy en particular la emprendida justo después de su mayor éxito novelístico: La insoportable levedad del ser. En realidad, no fue sólo un cambio de género, pues El arte de la novela (1986) supuso también un cambio de lengua: del checo al francés. Volvió después momentáneamente al checo con la novela La inmortalidad, pero –como en el caso de Irena y de Josef– esta vuelta a la patria lingüística no fue sino un rodeo para abandonarla; desde entonces, sus ensayos y novelas están escritos originalmente en francés: Los testamentos traicionados, La lentitud, La identidad, La ignorancia. Volver a la lengua materna, el giro lingüístico.

Otro tema importante, la libertad y la toma de decisiones. Asumimos que nosotros decidimos, al final pesan más las circunstancias ajenas, las decisiones las toma otro. Hay una especie de soledad programada desde el poder, otros deciden por nosotros, pese a la encrucijada, volver, que es la grata esperanza, nos lleva a lo mismo, no importa dónde nos hallemos…valen más los deseos y las aventura en el regreso que la glorificación de llegar, llegamos y añoramos el exilio que es la indiferencia. El tema se desarrolla a partir de una relación, el azar. “Una mujer y un hombre se encuentran por casualidad durante su viaje de regreso al país natal del que emigraron hace veinte años. ¿Podrán reemprender una extraña historia de amor, apenas iniciada entonces en su tierra? El caso es que, tras tan larga ausencia, «sus recuerdos no se parecen». Porque «nuestra memoria, la pobre, ¿qué puede hacer? Sólo es capaz de retener del pasado una miserable pequeña parcela sin que nadie sepa por qué precisamente ésa y no otra…». Vivimos sumidos en un inmenso olvido, y no queremos saberlo. Sólo aquellos que, como Ulises, vuelven después de veinte años a su Ítaca natal pueden ver de cerca, atónitos y deslumbrados, a la diosa de la ignorancia.

La novela es la historia sobre la pérdida de la patria. Narra sobre los sentimientos de una mujer y un hombre checos que habían emigrado de la Checoslovaquia comunista y que visitan su patria después de que ésta recuperara la libertad. Al final no se reconocen en ningún sitio, no se identifican.

 


 

domingo, 28 de febrero de 2021

UN CASO PERSONAL

 

Estuve hospitalizado 15 días. Me apareció una enfermedad extraña, tiene que ver con la comprensión de lectura. De súbito fue imposible entender lo que leía. Paradójico, rodeado de libros y el acceso a un texto es imposible por un impedimento neurológico. No entender un texto significa una muerte pequeña. Mis lectores sabrán comprenderme por ahora.

Debo hacer ejercicios de lectura. Realmente no hay un daño grave que me impidan recuperar las facultades neurológicas. Esperare y escribiré sólo sobre el tema puntual de mi recuperación. Habrá una especie de crónica sobre todas las vicisitudes que aparezcan.

Empezaré con algunas lecturas poco complicadas y después continuaré con textos más pesados. Les iré contando como reacciono………Este blog por ahora estará muy limitado. CESAR HERNANDO BNUSTAMANTE

domingo, 24 de enero de 2021

ANTOLOGÍA DE LA CRÓNICA ACTUAL LATINOAMERICANA

 


Cada dato ha sido tomado del mismo texto de Darío Jaramillo. Este excelente prólogo, sumado a las crónicas de esta antología, hacen de este libro una buena radiografía de Latinoamérica desde el periodismo. CESAR HERNANDO BUSTAMANTE

 

Hace poco realice un esbozo de esta antología bajo la dirección de Darío Jaramillo Agudelo, editado por Alfaguara. En esta entrada hablaré sólo del prólogo, elaborado por el antologista, es un excelente texto. Las crónicas son el género por antonomasia de Latinoamérica. Este género nació con las Cartas de Colon, en pleno descubrimiento,  fue la partida de bautizo de nuestro continente, después vinieron los textos de Juan De Castellanos, narró la conquista en versos y lde Hernando Domínguez Camargo.

El texto empieza con una afirmación categórica. “La crónica periodística es la prosa de más apasionante mejor escrita en Latinoamérica”. Está parte del mundo donde se escriben excelentes novelas tiene en la crónica una herramienta para contar los acontecimientos atroces y cotidianos. Dice Darío, “Los cronistas latinoamericanos encontraron la manera de hacer arte sin necesidad de inventar nada, simplemente contando en primera persona las realidades en la que se sumergen sin la urgencia de producir noticias. Gabriel García Márquez a la pregunta sobre lo real maravillosa contesta que en Colombia la realidad supera a la ficción. Hay un universo de revistas y periódicos donde la crónica es el pan de cada día.

Se puede escribir una historia de la crónica latinoamericana desde la conquista hasta nuestros días, incluyendo la tragedia del narcotráfico en las últimas décadas. En Latinoamérica se escribe una crónica seria y rigurosa.

Siempre hemos tenido excelentes cronistas; García Márquez, Tomas Eloy Martínez, Elena Poniatoswska, Caparros y Carlos Monsiváis. La lista puede ser variopinta: Homero Alsina Trevenet y Enrique Rab en rio dela plata, German Castro Caicedo y Daniel Samper Pizano, Alfredo Molano en Colombia; Ana Lidya Vega Rafael Sánchez en Puerto Rico. Según Darío “En la Argentina la crónica es la columna vertebral de toda su historia literaria”: “Una excursión de los indios ranqueles” de Mansilla; “Martín Fierro” de Hernández; “El viaje” de Caine; “La Australia Argentina” de Payró; “Aguafuertes” de Arlt, Misceláneos de Cortázar; Otras inquisiciones de Borges y los documentos Rodolfo Walsh y Alma Guillermo Prieto una latina que escribe en inglés.

Hay ciertos precursores en el mundo: Truman Capote, Mailer, Thomas Wolfe, Jhon Hersey con su Hiroshima. A ellos se suma cronistas europeos: Oriana Fallaci, Gunter Wualraff y Ryszar Kapuchinski.

El periodismo literario con la crónica se consolidó en Latinoamérica. Gabo el nobel de literatura colombiano fue antes que todo un gran cronista, Lo mismo Tomas Eloy Martínez.

Existe cuatro condiciones previas, una especie de manual de la buena crónica: La construcción escena por escena; La segunda, registrar totalmente el dialogo. La tercera, el punto de vista en tercera persona; y la última, el retrato global y detallado de los personajes. 

En el prólogo de “los periodistas literarios “de Norman Sims se dice que las fuerzas esenciales del periodismo literario residen en la inmersión, la voz, la exactitud y el simbolismo. La inmersión es el contacto con la realidad, la imbricación de la información desde el lugar de los hechos, el contacto..   

El periodista puede asumir una postura, la crónica puede ser una denuncia basado en datos estadíscos puntuales y un drama humano, donde el tono y el ritmo de la misma son aportes del escritor, quien no debe dejar escapar al lector, las tensiones entre el lector y el escritor tienen las mismas tensiones de cualquier narrativa. La dicotomía entre lo objetivo y lo subjetivo. Expresa Darío: La pelea del periodismo convencional y la irresponsabilidad con la verdad es una pelea entre utilidad e inutilidad. La imaginación no significa garantía de realidad objetiva. La exactitud de lo narrado con los hechos es de suma importancia.  El testimonio es otro insumo prevalente, que tiene que ver con las conexiones que el autor crea para comprender mejor una realidad. Hay una dimensión moral de la crónica. Por ejemplo, “El hambre” de Caparros es una denuncia de la inequidad en el mundo desde el arte, la historia de una realidad, la falta de alimento, contada en primera persona. Siempre hay un estilo, una voz propia. Hay una cita inteligente de Wody Allen: Todos los estilos son buenos, menos el aburrido. Esta sentencia me recuerda las crómicas de Gabo, fueron un encanto, nada aburridas, por encima de la realidad que contaran. 

Pocas veces se encuentra uno con un prologo de esta calidad. Tan importante como el propio texto. Incita a otras lecturas. Las crónicas cuentan los hechos prevalentes, contamos la historia de nuestra tragedia. son una manera de hacer literatura.  Sobra decir que la antología es excelente. 

 


 



 

 

 

 

 

 

 


domingo, 3 de enero de 2021

DIVERTIMENTOS LITERARIOS

 


Cual será la obra de la literatura que nos contará la actual crisis por gracia del virus del COVA.    Aún no ha sido escrita.  Esta peste nos agobia y nos asedia implacablemente desde hace ocho meses, hay una tensa relación con este virus indescifrable e implacable.  No conozco aún la crónica que nos narre con lujo de detalles todo lo que hasta ahora hemos vivido, pese a su gravedad, los escritores y cronistas brillan por su ausencia, tal vez porque ellos tampoco han podido asimilar este infinito número de sucesos súbitos y extraños.

 Somos más vulnerables de lo que imaginamos, la ciencia, pese a todos sus avances, no logra tener la solución a los efectos de esta bacteria indomable. En los últimos ocho meses los epidemiólogos han ocupado todo el tiempo buscando una vacuna contra el COVI, la solución mágica, con toda la sabiduría y sapiensa que se requiere en materia científica. Los científicos fueron los primeros sorprendidos frente a lo complicado de la situación, es un hecho que el mundo de las bacterias es un universo que desconocemos, tan solo hoy palpamos sus alcances y el peligro que constituye cualquier desborde en esta materia. Darwin quien vivía asombrado por la naturaleza de las bacterias siempre supo que estamos integrados a su suerte y los efectos en esta materia poco son percibidos por el hombre.

Hay una incertidumbre total. Fue un año extraño en medio de los aislamientos obligatorios; la literatura fue un bálsamo, leer constituyó un refugio. En mi caso las relecturas fueron el acicate, la balsa y las tareas que me impuse con ciertos autores que estaban en el cuarto de San Alejo, me ocuparon la mayoría del tiempo.

Benito Pérez Galdós y Tomas Carrasquilla son autores que he vuelto a mirar, asumiendo lecturas de algunas obras que no había abordado, pues existen consideraciones sobre ciertos autores que no incitan a su lectura, la crítica en ocasiones es dañina, pues crea prejuicios.

Benites Pérez Galdós fue el escritor nacional y emblemático de España por mucho tiempo. Tomas Carrasquilla es el escritor insigne del costumbrismo colombiano. Del primero empecé la lectura de “Episodios nacionales” y del segundo “La Marquesa de Yolombo” y sus “Cuentos completos”.

Las apreciaciones de la crítica de la época con la de hoy contienen diferencias sustanciales. su lectura nos enfrenta a resaltar las diferencias, las apreciaciones hoy son otras, las herramientas son múltiples.

Galdós expresó algún día: ““creo que la literatura debe ser enseñanza, ejemplo [...]. Mis Episodios Nacionales indican un prurito histórico de enseñanza”. El eje lo constituye España, se narran los episodios nacionales en obras que determinan de antemano los temas cumbres, los que sirven de argumento para novelas de alguna manera épicas, bien escritas. “Galdós redactó la primera serie de los Episodios Nacionales, compuesta por diez narraciones, entre enero de 1873 y marzo de 1875. En ella se narran tanto grandes sucesos históricos (que abarcan desde el combate naval de Trafalgar en 1805, hasta la batalla de los Arapiles en 1812) como la vida de Gabriel Araceli, escrita en primera persona, a modo de memorias. En este personaje, Galdós personifica el ascenso imparable de la burguesía”[1]

Lo mismo pasa con Tomas Carrasquilla el escritor colombiano, nacido en el departamento de Antioquia, reconocido como el autor emblemático del costumbrismo, representa fiel de una literatura que marcó toda una época y una influencia notable. Fernando González un pensador colombiano expresó sobre este escritor: “Este Carrasquilla es tan mirón, tan escuchador, tan sastre de ropas y de almas, tan realista, tan semidiós que se nutre de las energías de su patria antioqueña, que a pesar de que soy cuarentón estéril, al leerlo y al oírlo, me empreña de este juicio: es único en Colombia; es orgullo colombiano, es el que puedo enviarle a M. Bréal, para que vea que somos iguales a los europeos; porque M. Bréal me pidió que le enviara libros y revistas colombianos, “para ver en dónde vive Monsieur Gonzáles”, y  nada encontré para remitirle sino un guarniel envigadeño y libros de Tomás Carrasquilla”[2]. Las similitudes y la influencia de Galdos en su obra está descontada. Fernando Categoriza: “Ahora bien, tengo para mí que el primer mérito de Tomás Carrasquilla consiste en ser, por sobre todos los artistas españoles y americanos de hoy, el observador e historiador de estas nociones-típicas de su pueblo. Paréceme que Antioquia, la única patria que ha habido en Suramérica, vivirá en el recuerdo por haber tenido a Tomás Carrasquilla para que le describiera su personalidad”. Estos autores son el plato de esta pandemia. Ahora lo que escribo pasa con muchos autores, que, marcando una época, después se dejan de leer y sólo la academia o la critica los estudia y mantiene vigente.

Siempre me pregunto en materia literaria, qué obras sobrevivirán en el tiempo, me refiero a los últimos cincuenta años y a Hispanoamérica concretamente. Del siglo 19 son pocas las obras españolas o colombianas que se lean con avidez. Entre el año 50 y el final del siglo XX no son más de tres en cada país.  Leer a Galdós y a Carrasquilla me dejaron un buen sabor, disfrute de su prosa y de hecho las consideraciones al respecto van más allá de la mordacidad de los críticos.

En ocasiones me pregunto, como se leerá “Rayuela” o "Cien años de soledad" “ de Gabriel García Márquez, "La muerte de Artemio Cruz” de Carlos Fuentes . El mismo interrogante tengo sobre la obra de Borges tan ponderada hoy. Otros serán los ojos.

Voy a leer dos autores colombianos: José Eustasio Rivera y Jorge Isaac.

domingo, 13 de diciembre de 2020

LA NOVELA Y LA CRÍTICA

 

Es posible conocer la historia de la humanidad desde las grandes obras, su función, narrar la dicotomía entre el ser y su entorno, desde una perspectiva estética, donde las condiciones históricas, sociopolíticas convergen con la escrutación estética ya sea para resistirse o para describir los procesos de empatía con el medio, como revelación o como oposición. Podemos hablar de novela moderna, costumbrista, realista, romántica, urbana, en el contexto de la subjetivación descrita por la crítica, la que no siempre coincide con los propósitos del autor.

"los escritos de un valor medio o débil -aquellos que carecen de coherencia- son "difícilmente analizables por el historiador sociólogo y por el esteta. una gran obra es posible según el autor, gracias a la convergencia de la visión del mundo de un grupo social, por una parte, y de un "individuo excepcional (Golmand). “Cualquier forma de representación de occidente, es también la historia de las formas simbólicas que el hombre ha desarrollado a lo largo de su existencia, para establecer relaciones entre el mundo de la cultura y la realidad, entre el signo y el mundo, desde platón hasta Wittgenstein (Mario Armando Valencia)”. 

Las clasificaciones son muchas, se habla de novelas históricas, de la novela de la violencia, la crónica, la novela urbana, el romanticismo, los conceptos suponen un modelo de significantes entre la relación de la obra con el entorno. Alguien dijo, el cine cubre todo sobre el hombre: Si dices guerra, el cine ha agotado el tema de la guerra, de igual manera pasa con el amor, la conquista del mundo, la biografía, las pasiones humanas. De igual manera pasa con la novela y la narrativa, para todo tema hay una novela, hay una teoría de la novela y una valoración estética de la misma, por lo tanto, hay una historia de la misma y una crítica relevante y prevalente en torno a los temas. Descifrar la naturaleza humana en todas sus contradicciones constituye la esencia de la narrativa, la biblia es un ejemplo de este eje. “Una vez elidida la existencia del lenguaje, sólo subsiste su funcionamiento en la representación: Su naturaleza y las virtudes del discurso (Foucault)). “Los escritores son estos individuos excepcionales", que logran o al menos están próximos a lograr, la coherencia integrar(lO) de esta visión \'i\'ida, y realizan así la visión del mundo en cuanto extrapolación conceptual que lleva hasta la extrema coherencia las tendencias reales afectivas, intelectuales y aun motrices de los miembros de un grupo".

Con el Quijote nace la novela moderna. A partir del Quijote el novelista es como un Dios, crea un mundo desde el texto, no tiene límites y siempre lo hace en función de descifrar la naturaleza humana en sus conflictos. La crítica igualmente ejerce su labor como intérprete de la obra con absoluta libertad como lo hace el lector.  Uno podría conocer la historia de la revolución y de las conquistas de Napoleón a partir de Víctor Hugo. Cada texto se escribe desde una época y un entorno. Bajtin, por su parte, en Problemas literarios y estéticos (Bajtin,1975, 1986), “plantea que la novela es un género que nace del cruce enunciativo, ya que gracias a su naturaleza híbrida absorbe los demás géneros, los “noveliza” volviéndolos, por tanto, plásticos y dialógicos. La novela, desde Bajtin, tiene en su configuración la risa, la parodia y los elementos autocríticos, lo que la convierte en el género más adecuado, a diferencia de la epopeya y la tragedia, para dar cuenta de la realidad del hombre de la modernidad. Bajtín sitúa el texto en la historia y la sociedad considerada en sí mismas como textos que el escritor lee y en los cuales se inserta re-escribiéndolos (Yamile Angulo Noguera).

 

Los trabajos al respecto son muchos. La novela es una obsesión, es el reflejo de una estética sobre la realidad. La novela es el “género del desamparo”; este es el planteamiento central de Georg Lukács en su obra de 1915, Teoría de la novela (Lukács, 1920, 1985). La forma novelesca es expresión de la orfandad de valores, es decir, es la materialización estética de un sistema que degrada a los seres humanos. Según esta conceptualización, el hombre emprende, a raíz de su crisis interior, una búsqueda de valores legítimos sin renunciar a la ilegitimidad del mundo”.

 

sábado, 28 de noviembre de 2020

EL NOVELISTA

 

Son muchos los mitos alrededor de algunos novelistas connotados, cómo ejercieron el oficio y las condiciones subjetivas del mismo. Detrás de la novela siempre está el novelista. El novelista es un gran lector. Vive a la caza de un tema y después de hallarlo viene la estructuración, requiere de disciplinas para ponerlo sobre el papel, cada escritor genera sus propios mitos.

Gabriel García Márquez, que fue un gran periodista se movió en dos disyuntivas. Desde pequeño tenía historias de la mano del mundo maravilloso de su abuelo y las tías en Aracataca y por el otro sus lecturas y el oficio del periodismo siendo muy joven.  Fue disciplinado como el que más. Escribió mejor en el ambiente del Caribe y si lo hacía en climas fríos, se encargó de crear el clima de su Barranquilla del alma. Desde los 17 años fue armando la novela de su vida, cada texto que publicaba era un ejercicio en esa vía, de la mano de las historias de la literatura universal, desde la tragedia griega hasta la novela norteamericana. Al principio lo hizo en el colegió de Zipaquirá, después en la fría Bogotá y en la costa caribeña. El ejercicio del periodismo le enseñó mucho de los trucos que usufructuaria en sus ficciones. El reto someter al lector, no dejarlo que este abandone el interés por el texto. Utilizó los trucos del periodismo en favor de la literatura y después a la inversa. Gabo escribía preferiblemente en la mañana. Investigaba mucho antes de plasmarlo en el texto, su experiencia con “El general en su laberinto” es un buen ejemplo de este rigor.

Rene Gira en “Mentira romántica y verdad novelesca escribe: “Quiero, Sancho, que sepas que el famoso Amadís de Gaula fue uno de los más perfectos caballeros andantes. No he dicho bien fue uno: fue él solo, el primero, el único, el señor de todos cuantos hubo en su tiempo en el mundo… Digo… que cuando algún pintor quiere salir famoso en su arte procura imitar los originales de los más únicos pintores que cabe; y esta misma regla corre por todos los oficios o ejercicios de cuenta que sirven para adorno de las repúblicas, y así lo ha de hacer y hace el que quiere alcanzar nombre de prudente y sufrido, imitando a Ulises, en cuya persona y trabajos nos pinta Homero un retrato vivo de prudencia y de sufrimiento, como también nos mostró Virgilio, en persona de Eneas, el valor de un hijo piadoso y la sagacidad de un valiente y entendido capitán, no pintándolo ni describiéndolo como ellos fueron, sino como habían de ser, para quedar ejemplo a los venideros hombres de sus virtudes”. Gabo abrevo en la poesía del romancero español, en su bachillerato leyó toda la poesía que encontró en la biblioteca de su colegio.

Hemingway escribe siempre sobre una mesa a la altura del pecho, donde tenía sus libretas y una máquina de escribir. Era un hábito que tuvo desde el principio. El autor de Fiesta empezaba todos sus relatos con un lápiz y un papel blanco. Fue un periodista consumado y trágico, se metía en los temas y los vivía con una pulsión irrefrenable. Después todo quedaba plasmado el relato, había una trasferencia, una pasión intacta. Indudablemente hay un aprendizaje, “el escritor citaba entre sus maestros a Mark Twain, Flaubert, Stendhal, Bach, Tolstoy, Dostoyevsky, Chekhov, Kipling, Thoreau, Shakespeare, Mozart, Quevedo, Dante, Virgilio, San Juan de la Cruz, Góngora, Tintoretto, Goya, Cézanne, Van Gogh, Gauguin… Incluía a pintores porque de ellos también aprendió a escribir. En sus cuadros le enseñaron de composición, contraposición y armonía tanto como los escritores. De su tiempo y de otras épocas, porque, a su juicio, «los escritores vivos pueden aprender mucho de los muertos»”.

Vargas Llosa es un hombre de disciplinas y rigor. Es un lector de mil horas, infatigable. Escoge un tema y lo investiga hasta agotarlo. En sus primeros textos, sin descartar las influencias, hubo una especie de catarsis, todos aquellos problemas que le agobiaban los resolvió desde la ficción. Así nacieron los “Cachorros”, “Los jefes” y “La ciudad y los perros” sus primeros relatos.

José Luis Lobrera cita estas palabras una elucidación de Cortázar sobre las diferencias entre el relato breve y el largo desde la perspectiva del oficio, devela sus preferencias: Confieso que soy un reciente converso al relato breve, un formato que siempre había menospreciado por la errónea noción de que sus autores no tenían suficiente estatura intelectual para expandirse en una novela. Mi esnobismo literario se desinfló tan pronto me puse a escribir ficción y descubrí que no todas las historias tienen piernas para correr maratones de 300 páginas y que, no por eso, dejan de ser menos cautivadoras o inquietantes. En decálogo del cuentista perfecto expresa: “No pienses en tus amigos al escribir, ni en la impresión que hará tu historia. Cuenta como si tu relato no tuviera interés más que para el pequeño ambiente de tus personajes, de los que pudiste haber sido uno. No de otro modo se obtiene la vida del cuento”.

Jorge Luis Borges, lo había leído todo, vivió de tiempo completo para la ficción, dictaba en sus últimos treinta años, que nunca será lo mismo que sentarse a escribir,      sus temas fueron recurrentes, el tiempo, los laberintos, los personajes literarios, el eterno retorno. Borges creó su propio mito, el Borges de la ficción, difícil acceder a conocerlo en su dimensión real. En uno de sus textos más citados, Jorge Luis Borges confiesa en la primera línea que “Al otro, a Borges, es a quien le suceden las cosas”. Nos enseñó como la ficción afecta a la realidad, la intertextualidad, la literatura fantástica.

 impresionantes las historias del ruso Fiódor Dostoyevski, sus obras fueron escritas bajo una presión de miedo, siempre perseguido por las hostilidades de sus acreedores y editores avaros, en medio de circunstancias muy difíciles, en todo caso fue exitoso y sus novelas es imposible dejarlas a medias, le queremos leer hasta el final. 

 

martes, 17 de noviembre de 2020

LA CRÍTICA LITERARIA

 


El atosigamiento de las formas febriles, la compulsión por una comunicación que remplace la caótica realidad y nos ayude a descifrar la intrincada naturaleza humana, por la humilde condición de ser mortales, finitos, seres de paso sin mayor trascendencia, por la necesidad de fundamentos morales es que la escritura se nos vuelve una necesidad, una compulsión tenaz.

Un solo verso justifica nuestra existencia a pesar de su fragilidad: “Juego mi vida/ de todos modos la llevo perdida/la juego contra uno o contra todo/contra el cero o el infinito/ Y la juego o la cambio por el más infantil espejismo, la dono en usufructo, o la regalo...la fuerza de un verso por ser escrito en piedra y reflejar el alma………. La juego contra uno o contra todos/ la juego contra el cero o contra el infinito, / a juego en una alcoba, en el ágora, en un garito, / en una encrucijada, en una barricada, en un motín;/ la juego definitivamente, desde el principio hasta el fin, / a todo lo ancho y todo lo hondo/ -en la periferia, en el medio, / y en el sub-fondo...-

La excepción de la lectura, permite la entrada a otros mundos, el texto constituye un universo irrepetible, la narrativa inmortaliza al hombre en su lucha intrincada por sobrevivir. El texto es independiente. Steiner afirma: “Decir que ha ocurrido una revolución lingüística es ya un lugar común. La idea de que la codificación y transmisión de informaciones ordenadas es crucial para el hombre, no sólo es básica en el campo de la filosofía, la lógica, la teoría social, y el estudio de las artes, sino que ocupa una condición central en las ciencias biológicas”. Las letras han producido una revolución radical en la imagen del hombre(Steiner). La ficción afecta la realidad (Piglia sobre Borges). La derrota de la cultura ante la barbarie capitalista que en su voracidad se robó la palabra para sí, la convirtió en una mercancía, es la interpretación Marxista del texto. El libro es un objeto susceptible de ser comercializado. La ideología de hecho también, es el corpus de una teoría sobre la sociedad.

La novela y la crítica mantiene sus responsabilidades al unísono con la sociedad. Una revista de psicoanálisis colombiana expresaba hace 20 años: “El misterio que aún encierra la escritura no deja de evocar la sa­cralidad que le fue acordada en sus orígenes. Difícil desalojar esa condición con el gesto prepotente del técnico. Si la escritura nos llama o nos atrae y hasta nos empuja, es quizá porque estamos can­sados hasta el atosigamiento de la invasión de las imágenes. Bellas formas que nos obligan a trasegar los caminos de la servidumbre. Tan distantes de la escritura donde nos sabemos frágiles, vacilantes, ignorantes. Afortunadamente ante semejante enigma; resti­tuimos así un lugar para la subjetividad” (Desde el jardín de Freud. Universidad nacional de Colombia).

La novela tiene siempre de centro al hombre, en esa búsqueda por la verdad y la realidad como acontecimiento, tema abierto desde el nacimiento de la novela moderna (El Quijote) con todo el contexto histórico, en pleno descubrimiento de américa, se amplía el horizonte y la perspectiva, aportando un giro lingüístico, las palabras amplían su espectro, asumen el destino como fatalidad, la sacralidad y la razón como dogma en un mundo lleno de intereses procaces e inmorales. Fue desde el pluralismo lingüístico que la crítica busca el papel del hombre desde la novela.

Estos grandes escritores Nabokov, Borges, Beckett es necesario entenderlos para saber los efectos de la revolución del lenguaje sobre el modo de entender la literatura. Con la multiplicidad de las publicaciones, la crítica debe asumir el papel que le corresponde, no sólo descifra e interpreta el valor de las nuevas obras, sino que orienta al lector.

 Si el quijote es un héroe regido por un texto (Zuleta), cual es la posición de la crítica y en qué condición queda el lector, sin lector no hay novela, el texto se da a la luz cuando el lector le abre, lo lee, entra en su mundo. Borges afirmó que los buenos lectores “Son cisnes aún más tenebrosos que los buenos autores”.

La historia de la crítica, variopinta y llena de cambios, con su  mirada aguda, trasluce en todos los momentos y movimientos hasta la llegada del Boom latinoamericano, donde la palabra en la novela adquiere su función más precisa, justa, aparece el lector profesional, con una mirada igualmente distinta, la ficción adquiere una categoría sin igual. A este momento antecede el positivismo, el realismo y naturalismo, el romanticismo, las grandes obras de la literatura rusa, francesa e inglesa, la novela norteamericana por supuesto.

Entonces el libro y la crítica contemporánea se baten en otros ámbitos. Steiner en “Extraterritorialidad” estudia el papel de la revolución lingüística en esta consolidación. Los lectores, que al final escogemos que leer, tenemos un universo amplio, siempre al final, la lectura afecta nuestra realidad, la ficción adquiere un rol preponderante. Por ello el papel de la crítica debe ser más responsable.

En todo caso en la expresión de Borges, la lectura tiene objetivos más nobles: "Juzgo la literatura de un modo hedónico —dijo en otra entrevista—. Es decir, juzgo la literatura según el placer o la emoción que me da".


Está claro "Borges pone a los autores por encima de los movimientos literarios, a los que al comienzo de la clase sobre Dickens define como una «comodidad» de los historiadores. Aunque no olvida las características estructurales de los textos estudiados, Borges se concentra sobre todo en la trama y en la individualidad de los autores. El programa incluye textos que el escritor ama, y esto lo demuestra constantemente en su fascinación al narrar los argumentos y las biografías"( Introducción a clases de literatura inglesa).

La novela tiene un estructura, responde a formalidades, herramientas predeterminadas para crear un universo narrativo. Las influencias en la literatura son de suma importancia. Pedro Páramo constituye el punto de partida de Gabo para poder contar y escribir su texto, "Cien Años De Soledades" de hecho venía buscando ese recurso desde los 17 años. En alguna parte de "Pedro Páramo" gabo encuentra la clave: "El padre Rentería se acordaría muchos años después de la noche en que la dureza de la cama lo tuvo despierto y después lo obligó a salir. Fue la noche en murió Miguel Páramo". Gabo empezaría su obra magna: "Mucho tiempo después frente al pelotón de fusilamiento el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre en que su padre lo llevó a conocer el hielo".

"Cien Años De Soledad" no hubiera sido posible sin "Pedro Páramo"y este sin el "Cartucho" de Nellie Campobello. La intertextualidad constituye otro recurso insustituible, el texto se sobrepone a la realidad desde otros textos.