sábado, 28 de enero de 2012

CRIADAS Y SEÑORAS


Título Original: "The Help".
Género: Drama.
País y Año: EE.UU. - 2012
Dirección: Taylor Tate. .
Guión:  Kathryn Stockett. Tate Taylor. .
Reparto principal:

Emma Stone
Bryce Dallas Howard
Viola Davis
Jessica Chastain
Sissy Spacek
Chris Lowell
Anna Camp
Aunjanue Ellis
Octavia Spencer
David Oyelowo

“Situada en Mississippi en los años 60, CRIADAS Y SEÑORAS (THE HELP) está protagonizada por Emma Stone como Skeeter, una chica de la sociedad sureña de Estados Unidos quien regresa de la universidad decidida a convertirse en escritora, pero que revoluciona la vida de sus amigos --y la de una pequeña ciudad de Mississippi— cuando se propone entrevistar a las mujeres negras que han pasado su vida cuidando a prominentes familias de la zona.”
Nunca había escrito sobre una película, consciente de reconocer que pese a mi amor por el cine, estas críticas las hacen mucho mejor los expertos, que sobran en la red y en las revistas especializadas.
No hablare de las actuaciones magistrales de Emma Stone, Viola Davis, Aunjanue Elis, para solo citar algunas, ni del director, que posiblemente reciba el óscar, ni de la excelente fotografía. Hablaré de la historia como tal, de los aspectos narrativos de una película que describen uno de los peores oprobios del sur de los Estados Unidos y exactamente de Mississippi.
Esta vez, no se recurrió a la violencia descarnada, ni a las escenas de sangre, ni menos a los actos crueles del kukus klan, ni a las inequidades de la justicia racial y excluyente que marcó un pasado nefasto de esta nación. Está narrada desde el fuero intimo y existencial de un pichon de escritora y la vivencia tragica de unas criadas, quienes impulsadas por esta mujer, escriben  sus tristes historias, sacando a la luz su drama diario, que refleja un racismo exacerbado y cruel, para mostrar en un libro la exclusion, con una  mirada absolutamente novedosa.  
La historia sencilla, pero profunda, cumple con su cometido implícito de denunciar,  sin caer en el documentalismo, refleja el estrabismo de una época que nunca deberá repetirse y que aun mantiene vigente algunos rasgos en forma más sutil. Está narrada de manera lineal, pero utilizando los recuerdos como puntos de enlace, con las técnicas que solo el cine permite.   
Fresca, de una factura impecable y conmovedora. Llena de humor y con personajes radicales pero muy humanos, más víctimas de una época, que victimarias, como efectos impotentes de esa partera que es la historia. Skeeter, interpretada por Emma Stone, vulnerable, con una fuerza interior tenaz, fiel a su criada y agradecida, va llenándose de valor, sustentada en un la convicción absoluta de las injusticias que la rodean. Sobre este personaje se construye la hsitoria. No queda sino leernos el libro y volverla a ver. Siempre segundas lecturas son más claras. 


domingo, 22 de enero de 2012

EL HAY FESTIVAL DEL 2012 DE CARTAGENA DE INDIAS


La mayoría de la información ha sido tomada de la página oficial del festival



Conocemos de sobra del origen de estos excelentes conversatorios sobre literatura y temas afines, pero es ineludible comentar sobre el mismo dada su importancia.  Quiero simplemente recalcar la calidad de los invitados de este año y el progreso de este evento, que se ha convertido en un semillero de lectores y un punto de encuentro de apasionados por la buena literatura.
Hablemos de Carlos Fuentes, progenitor del festival en Cartagena y escritor consagrado en el mundo y por supuesto en Latinoamérica, invitado especial.   Su visita garantizaría el éxito del evento.  Es un hecho que su país está viviendo momentos muy difíciles, entre otras cosas su novela “la voluntad y la fortuna”  interpreta el México contemporáneo, definido por él mismo como un Estado del crimen. Escucharlo, será toda un bocado.
La presencia de Felipe Gonzales, permitirá a los asistentes escuchar las reflexiones de quien es uno de los políticos más lucidos de España y Europa. El momento caotico en materia social y económica que vive la unión permitirá escrutar su posición con respecto a esta situación.
En la lista se incluye la escritora Libanesa Joumana Haddad  “entre las voces literarias que mejor representan la cultura actual en Oriente Próximo es escritora, editora y periodista  autora de la novela Yo maté a Sherezade, calificada por Vargas Llosa como «un libro revelador y audaz sobre las mujeres en el mundo árabe» el escritor egipcio Khaled al-Berry, es periodista en la BBC en Londres; ha publicado varias obras, entre las que destaca Confesiones de un loco de Alá, una autobiografía sobre los años de adolescente que pasó al servicio de la yihad. Conversarán con Catalina Gómez sobre literatura y cambio”.
De igual manera estará Morris Berman  conocido e innovador historiador cultural y crítico social. Ha impartido clases en universidades de Europa y de Estados Unidos, y en el año 2000 su libro El crepúsculo de la cultura americana fue nombrado “Notable Book” por The New York Times Book Review. Otras obras publicadas incluyen Edad oscura americana y una trilogía sobre la evolución de la conciencia humana. Su último libro, Cuestión de valores, es una recopilación de ensayos cuyo hilo conductor es la investigación sobre temas de capital importancia para comprender la crisis estructural del mundo contemporáneo. Hablará sobre la situación actual en Estados Unidos.
Escucharemos a  Janne Teller en conversación con Jon Gower  escritora danesa y autora de la novela Nada, obra en la que plantea el sentido de la vida y  los límites de la tolerancia y que ha suscitado encendidos debates en diversos países europeos en torno a las cuestiones existenciales que aborda. El relato comienza cuando el joven Pierre Anthon deja la escuela al descubrir que no merece la pena hacer nada, puesto que la vida no tiene sentido. Janne Teller, que pasó varios años de su vida trabajando en la resolución de conflictos en las Naciones Unidas y que en la actualidad se dedica plenamente a la literatura, estará en conversación con el escritor Jon Gower.
La joya de la corona de este festival la constituye el escritor Ganador del National Book Award 2001 y finalista del premio Pulitzer en 2002 por su novela Las correcciones, Jonathan Franzen. Es uno de los mejores novelistas jóvenes norteamericanos según la revista Granta. Libertad, su cuarta novela, ha sido recibida en EEUU como la primera gran obra norteamericana del siglo XXI. Ahondando en la vida íntima de una familia estadounidense a través de las últimas cuatro décadas, la novela es una incisiva radiografía de nuestro tiempo. Sexto escritor de la historia en ser portada de la revista Time, conversará con el escritor Juan Gabriel Vásquez.
Estarán además Mario Bellatin de México, Carmen Posadas autora de cinco novelas, Boris Izaguires de España.  Se suman a la lista oscar Collazos, Edmundo Paz Soldan, Ana Cristina Herreros y Juan Gossain, Daniel Samper, El reportero polaco Wojciech Jagielski, gran heredero de su colega y compatriota Ryszard Kapuscinski.
Escritores muy exitosos en la última década: Rodrigo Hasbún, Daniel Alarcón y Alejandro Zambra con Marta Ruiz Tres autores Bogotá 39 nos ponen al día sobre sus últimos proyectos: Rodrigo Hasbún fue incluido en la lista Granta como uno de los mejores narradores jóvenes en español acaba de publicar Los días más felices; Daniel Alarcón, editor asociado de la revista Etiqueta Negra, cuya última obra se llama, El rey siempre está por encima del pueblo, está trabajando en un nuevo proyecto llamado Radio Ambulante; por último está el novelista, poeta y docente Alejandro Zambra cuya primera novela, Bonsái, fue adaptada al cine (la película se presentó en el Festival de Cannes 2011), acaba de publicar Formas de volver a casa. Conversarán con la periodista Marta Ruiz.
Nélida Piñon en conversación con Mario Jursich.  Nélida Piñon es miembro de la Academia Brasileña de las Letras. Ha recibido numerosos premios, de los que destacan el Premio de Literatura Juan Rulfo y el Premio Rosalía de Castro. Con una extensa carrera literaria, conversará sobre su libro de memorias Corazón andariego, obra en la que retoma el ayer con emoción, lirismo y humor. Mario Jursich, director de El Malpensante, hablará con esta gran escritora brasileña y ahondará en su creación literaria.

David Safier en conversación con Sarah Crompton. Un millón de lectores en Alemania disfrutaron de Maldito Karma, una desternillante novela sobre el secreto de la felicidad que colocó a David Safier en lo más alto de la escena literaria europea. Este autor alemán cuenta además con un Premio Grimme y un Premio TV en Alemania, además de un Emmy en Estados Unidos por su carrera como guionista de series de televisión. También ha publicado Jesús me quiere y Yo, mi, me… contigo, una divertida novela donde el autor vuelve a repartir sonrisas con su particular filosofía del amor. Conversará con Sarah Crompton, directora de Cultura del diario británico The Telegraph.

Andrew Davies en conversación con Peter Florence Andrew Davies es considerado uno de los mejores guionistas de cine y TV del Reino Unido. A lo largo de su carrera ha adaptado obras de los máximos exponentes de la literatura inglesa, como Jane Austen (con su brillante versión en 1995 de Orgullo y Prejuicio), Charles Dickens y Shakespeare. Además, fue uno de los guionistas de la película El diario de Bridget Jones. Gran conocedor de la obra de Dickens, conversará con Peter Florence.

También estarán Juan Carlos Botero,, Xavier  Velasco. Como se puede ver, es imposible exigir más. Este festival se ha constituido en un verdadero patrimonio para la literatura. Repetimos, donde están las memorias y por qué no se publican.

Página oficial:



domingo, 15 de enero de 2012

EL TEXTO LA LECTURA Y EL HIPERTEXTO


En uno de sus mejores ensayos George Steiner “Texto y Contexto”, busca dilucidar la naturaleza del texto.  Decía en la apertura de su diatriba: " Debe referirse en puntos cruciales de definición y disentimiento, a la cuestión del status del texto y a nuestras relaciones con él".  Su analísis lo hace desde una perspectiva material, sicológica, sociológica y por su puesto histórica, para apenas citar algunas variables y lo confronta con la condición del lector frente a este objeto abierto.  Hoy es preciso sumarle a este estudio el hipertexto, con la consolidación de los medios electrónicos.  Tomo la definición que  nos ofrece Theodor H. Nelson, su progenitor: “Por hipertexto, me refiero a una escritura no secuencial, a un texto que bifurca, que permite que el lector elija y que se lea mejor en una pantalla interactiva. De acuerdo con la noción popular, se trata de una serie de bloques de texto conectados entre sí por nexos, que forman diferentes itinerarios para el usuario".
Steiner nos recuerda “las afirmaciones de Erasmo en cuanto al efecto de la imprenta sobre las inmediaciones propias del pensamiento; la obra de Robert Escarpit, en Francia, sobre las condiciones en boga de la lectura en diferentes puntos y categorías de edad en una sociedad masiva de consumo”. Agrega: “ Nuestra definición de la clase de textos y de la ubicación de esta clase en la estructura total de la cultura será, por lo tanto, en cierto grado una abstracción, una hipostatización inherentemente sospechosa y solo defendible si se mantiene enteramente vulnerable las incursiones de la realidad cambiante. Y sin embargo, en cierto nivel de confianza transitoria, sabemos, debemos saber lo que queremos decir entre impreso y texto, entre libros como un conteo pragmático y el libro como medio ejecutivo de lo textual”.
Hoy, estamos inmersos en los medios digitales y el libro como objeto tiene un instrumento que lo supera, aunque no lo extingue.  En una memoria USB, pueden caber todos los textos de una extensa biblioteca.  El computador y el internet permiten tener la memoria de la humanidad y la mayor influencia masiva al alcance de un clip.  Esta realidad ha cambiado totalmente la relación del lector con los textos. Es categórico el lector de hoy no es el mismo de hace diez años y su relación con los textos es absolutamente diferente.  Hoy al  hipertexto es ineludible tenerlo en cuenta. Me refiero " a una escritura no secuencial, a un texto que bifurca, que permite que el lector elija y que se lea mejor en una pantalla interactiva. De acuerdo con la noción popular, se trata de una serie de bloques de texto conectados entre sí por nexos, que forman diferentes itinerarios para el usuario". Escribe Ana Calvo Revilla  al respecto: Ha sido a comienzos de la década de los noventa cuando este se ha convertido en el instrumento interactivo de comunicación entre los hombres permitiendo una velocidad de navegación y asociación entre los contenidos, superior a la alcanzada por la inteligencia humana, hecho que modifica los procesos cognoscitivos, de aprendizaje, de comunicación, etc. En este sentido señala A. Sarasqueta: “La comunicación interactiva a través de las herramientas tecnológicas que tenemos que saber manejar contribuye, por otra parte, a potenciar una nueva dimensión del sistema inteligente. Éste opera mediante el proceso negociador que establecemos con nuestro propio sistema motor. Le damos información y conocemos su respuesta, y procedemos así de forma continuada. Si en ese proceso cerebral utilizamos la capacidad de información e interactividad que nos proporciona el ordenador, el proceso de negociación con nuestro sistema inteligente gana en potencialidad y en resultados que se traducen en nuevas ideas, conocimientos y decisiones”. 
La lectura adquiere un nuevo matiz, el ordenador se vuelve un complemento de la memoria, al usuario el  exceso de información lo acecha y casi siempre termina en una dispersión que lo anula. Tiene todo la información a su alcance, pero casi nunca profundiza, su actitud es mediática y ligera . Para leer se  necesita tiempo, un ambiente especial.  Este es en esencia un acto solitario y exige concentración.  Los instrumentos preferenciales del texto hoy son los medios electrónicos, su enemigo el tiempo. Los lectores de las grandes novelas prácticamente se están extinguiendo.

A Borges se le ha señalado como el precursosr del hipertexto.  La enciclopedia Wilkipedia aclara al respecto: "En la historia se ha intentado crear novelas o escritos impresos que se relacionan con la idea del proceso hipertextual como en "El jardín de los senderos que se bifurcan", sin embargo, nunca se logró este proceso ya que era imposible salir del mismo medio en donde se estaba planteando la novela o el escrito". Pienso que el escritor argentino se anticipo al recurso desde su estilo. Miremos como la misma enciclopedia adelante termina afirmando: " El hombre es capaz de relacionar conceptos de la misma manera que se logra en un hipertexto, no lo hace necesariamente de manera lineal, por lo tanto, podemos decir que el pensamiento humano como tal se logra de una manera hipertextual. Lo complicado radica en plasmar esta hipertextualidad en un formato lineal como lo es un libro".
Es un hecho contundente, la lectura hoy no es igual. Nuestros hijos, se sorprenden cuando ven una obra como la “Guerra y la paz”, les parece que es un texto fuera de la realidad, por el número de páginas y por las descripciones extensas, que para ellos no tienen sentido. Preguntan si ya hicieron la película y casi acceden a la novela a través de este medio. Después, leen algunos comentarios, toman información de la red, preguntan por los personajes y obtienen una visión propia del texto de Tolstoi.   Aun así, nunca un lector había tenido una biblioteca tan extensa y rica como la proporcionada por la red.
Las relaciones del texto, el hipertexto y el lector son imprevisibles, pero llenas de posibilidades a favor del conocimiento. Se ha perdido el sentido hedónico de la lectura. Leer como un acto de placer. No hacerlo simplemente porque se necesita alguna información.  Esta es la diferencia.








martes, 3 de enero de 2012

UN ADIOS A NICANOR VELEZ


Está descontada la importancia de este creador Colombiano, que se nos ha ido muy joven, pero quien le dejó a las letras Hispanoamericanas como editor una labor extensa y sustancial  a través del círculo de lectores y una obra poética importante.  Javier Rodríguez Marcos en el país de España escribió: “Muchos de los mejores libros de poesía publicados en España en los últimos años llevan un colofón con letra de pulga encabezado por esta línea: "Edición al cuidado de Nicanor Vélez". Esas seis palabras se habían convertido en un sello de prestigio en la editorial que las alberga -Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores-, de ahí el vacío que deja en la cultura en lengua española la muerte de Nicanor Vélez. Nacido en Medellín (Colombia) en 1959, el poeta y editor ha fallecido esta madrugada en Barcelona víctima de un cáncer.”
Nicanor Vélez alguna vez en el festival de poesía de Medellín refiriéndose a José Ángel Valente empezó su charla con una frase que sintetiza perfectamente su obra y su labor, que no dudo en traer a colisión para el caso propio: “Tomás Segovia decía hablando de un intelectual mexicano, al que suponía “inteligente”, que él, por supuesto, admiraba la inteligencia y la profundidad, pero si tuviese que escoger, preferiría la profundidad. Afortunadamente, hay poetas que reúnen ambas cualidades, y Valente es uno de ellos. “
“A Vélez se le conoce por sus tres grandes libros de poesías: 'La memoria del tacto', 'La luz que parpadea' y el recientemente publicado en editorial Pre-Textos, 'La vida que respira'. En 2008 la Escuela de Arte de Mérida recogió, en un libro de artista con ilustraciones de Vicente Rojo, una selección de sus poemas, con el título de 'Huellas'. Escribió ensayos sobre la obra de José Asunción Silva, Pablo Neruda, Octavio Paz, Gonzalo Rojas, José Ángel Valente, Juan Ramón Jiménez, Eduardo Milán y Giovanni Quessep, entre otros, además de estudios generales sobre poesía. Algunos de estos trabajos han quedado reunidos en un libro que, con prólogo del poeta Jenaro Talens, publicará Siglo XXI en 2012.”
Colombia está lleno de personajes como este. Su labor callada e intensa muchas veces no se deja ver en el espeso bosque de tantas publicaciones banales.  Por ello reseña el autor citado con absoluta razón: "Amigo íntimo de la poesía" lo llamó el crítico peruano Julio Ortega, con el que trabajó codo con codo en la elaboración de las obras completas de Rubén Darío. El padre de la lírica hispanoamericana moderna es uno más en una lista que incluye a autores como Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, José Ángel Valente, Jaime Gil de Biedma, Federico García Lorca, Octavio Paz o Pablo Neruda. A todos editó Vélez con pulcritud al tiempo que mantenía viva la llama de la colección que él mismo fundó en 1997 dentro de la propia Galaxia / Círculo. El checo Vladimir Holan o el polaco Ceslaw Milosz son dos de los nombres que este último año han engrosado una lista de medio centenar de títulos que, por la calidad de sus traducciones y prólogos, son un modelo de rigor. Que una colección como esa sobreviva en tiempos como estos hacía de Vélez, con su mezcla de terquedad y delicadeza, alguien con el que tiene una larga deuda no ya la cultura en español sino la sociedad de todos los países que hablan ese idioma.”
Nuestro país siempre ha parido personajes de este talante. Desafortunamente casi todos exiliados voluntariamente haciendo un trabajo en otros países.  Este fue el caso de Nicanor.  Desde finales de 1984 residió en España, donde se licenció en Filología Española por la Universidad Autónoma de Barcelona y obtuvo el Diploma de Estudios Avanzados en Poética del Verso y de la Prosa por la Universidad de Barcelona.
Esta es la pequeña biografía aparecida en el portal escritores Colombianos que sintetiza magistralmente una labor como poeta y editor impecable y de mucha importancia para nuestras letras:
Nicanor Vélez (Medellín-Colombia, 1959) es editor, ensayista y poeta. Diplomado de la École des Hautes Études en Sciencies Sociales de París y licenciado en Filología Española por la Universidad de Bellaterra (Barcelona). Trabaja como editor en Círculo de Lectores/Galaxia Gutenberg (Barcelona), donde ha sido el responsable editorial de las obras completas de Borges, García Lorca, Paz, Neruda y Cortázar; además es el responsable de la colección de poesía en la que, entre otros, ha publicado a Walt Whitman, Arthur Rimbaud, T.S. Eliot, Ungaretti, José Ángel Valente, César Vallejo, Antonio Machado, Rilke, Pessoa, Novalis, Huidobro, Char, Eugenio de Andrade, Sophia de Mello, etc. Ha escrito ensayos sobre José Asunción Silva, Pablo Neruda, Octavio Paz, Gonzalo Rojas, José Ángel Valente, Eduardo Milán… Es autor de dos libros de poemas: La memoria del tacto. Instantes para Gruchenka, publicado en Ediciones del Oeste, Bajadoz (2002) y La luz que parpadea, Ediciones sin Nombre, México (2004).










domingo, 1 de enero de 2012

MI EXPERIENCIA COMO LECTOR EN EL 2011


Nunca he podido olvidar esta frase de Borges que sintetiza magistralmente lo que pienso sobre el placer de leer: “Yo he dedicado una parte de mi vida a las letras, y creo que una forma de felicidad es la lectura; otra forma de felicidad menor es la creación poética, o lo que llamamos creación, que es una mezcla de olvido y recuerdo de lo que hemos leído.” En el mismo texto afirmaba: “Yo diría que la literatura es también una forma de la alegría. Si leemos algo con dificultad, el autor ha fracasado. Por eso considero que un escritor como Joyce ha fracasado esencialmente, porque su obra requiere un esfuerzo.” Casi siempre en diciembre hago un listado de los libros que marcaron mi experiencia como lector en el año. Estas listas son un poco pretensiosas, pero en síntesis se decanta un juicio y una valoración, muy personal, de carácter estético, pero con profundo sentido hedónico. Este año tal vez traicionare esta costumbre y hablare más del placer de leer.
El 2011, fue un año de relecturas. Volví por Tolstoi, Dostoievski, Víctor Hugo, Canetti y Mujica Laínez. Retome los grandes ensayos: Steiner, Borges, Onfray,  Feimann, Foucault, Hitchens y sobre todo, trabaje a Sloterjidk. De igual manera leí con juicio algunos blog: como “apostillas literarias”, “cantico primaveral” y  autores clasificados por el “País “de España de notorio reconocimiento. Estuve pendiente de todo lo publicado por la revista Arcadia de Colombia y el Malpensante y como siempre leí buenas novelas.
Es indudable que este año explote al máximo el placer de lector con  la vitalidad y el universo que brinda la red y el internet. No porque no lo haya hecho en años anteriores, sino porque cada vez me compenetro más con este instrumento  cargado de posibilidades, con una memoria infinita  a un clip de distancia. Que hubiese hecho un hombre como Montaigne o Borges, no me lo imagino, pero creo que aún estamos lejos de captar la grandeza de este avance tecnológico.
Libros: Las memorias y los ensayos de Hitchens, quien murió este año muy joven. El texto de Onfray contra el psicoanálisis por la controversia que despertó, “Leer la mente” de Jorge Volpi. La biografía de Steve Jobs, que es también la biografía de la revolución de la informática y la tecnología  del siglo veinte, es el itinerario de una mente brillante, que deslumbro al mundo con aparatos que hoy son imprescindibles en nuestra vida.
Novelas: La del Colombiano tomas González: “La Luz difícil”, la de Carlos fuentes: La voluntad y la fortuna, Harukami: 1984, Amis y por su puesto “Libertad”  de Jonathan franzen.
Memorias e historia, leo de nuevo Churchill y definitivamente retomo los trabajos académicos sobre la violencia en Colombia, sobre todo los trabajos de la universidad nacional de Colombia.
El filósofo sloterjidk, un iconoclasta, que despierta todo tipo de debates ha sido una lectura juiciosa y difícil, pero absolutamente encantadora. Su obra es muy extensa, pero aun así he emprendido una labor de desciframiento de un pensador en absoluta contravía de estos tiempos. Inteligente sería, después de haberlo abordado con cierto juicio y por el rigor que amerita, es empezar su lectura con algunas entrevistas, que son un perfecto abrebocas a su obra.
La lectura es una experiencia inigualable, es una alegría. Para mí sería imposible vivir sin los libros, sin el placer que proporcionan. Volpi, dice los libros nos hacen más humanos: “No quiero exagerar: leer cuentos y novelas no nos hace por fuerza mejores personas, pero estoy convencido de que quien no lee cuentos y novelas —y quien no persigue las distintas variedades de la ficción— tiene menos posibilidades de comprender el mundo, de comprender a los demás y de comprenderse a sí mismo. Leer ficciones complejas, habitadas por personajes profundos y contradictorios, como tú y como yo, como cada uno de nosotros, impregnadas de emoción y desconcierto, imprevisibles y desafiantes, se convierte en una de las mejores formas de aprender a ser humano.”
Espero seguir dejando en este blog mis experiencias como lector.






viernes, 16 de diciembre de 2011

LOS QUE QUEMAN LOS LIBROS POR GEORGE STEINER


El mejor homenja a este excelente pensador es publicar uno de sus emblemáticos y lúcido ensayo:


El universal. CONFABULARIO. 6 de enero de 2007

En una época en la que el espacio de la lectura está llamado a disminuir, el crítico George Steiner desprende un conjunto de reflexiones que explican cómo unas incisiones sobre una tablilla de arcilla, unos trazos de pluma o de lápiz, pueden constituir una persona —una Beatriz, un Falstaff, una Ana Karenina— cuya sustancia excede a la vida misma en su realidad. Este texto forma parte del libro Los logócratas, coeditado por el Fondo de Cultura Económica y Ediciones Siruela, que comenzará a circular en breve.



Los que queman los libros, los que expulsan y matan a los poetas, saben exactamente lo que hacen. El poder indeterminado de los libros es incalculable. Es indeterminado precisamente porque el mismo libro, la misma página, puede tener efectos totalmente dispares sobre sus lectores. Puede exaltar o envilecer; seducir o asquear; apelar a la virtud o a la barbarie; magnificar la sensibilidad o banalizarla. De una manera que no puede ser más desconcertante, puede hacer las dos cosas, casi en el mismo momento, en un impulso de respuesta tan complejo, tan rápido en su alternancia y tan híbrido que ninguna hermenéutica, ninguna psicología puede predecir ni calcular su fuerza. En diferentes momentos de la vida del lector, un libro suscitará reflejos completamente diferentes. En la experiencia humana no hay fenomenología más compleja que la de los encuentros entre texto y percepción, o, como observa Dante, entre las formas del lenguaje que sobrepasan nuestro entendimiento y los órdenes de comprensión con respecto a las cuales nuestro lenguaje es insuficiente: la debilitade de lo'nteletto e la cortezza del nostro parlare.

Pero en este diálogo siempre imperfecto —los únicos que pueden ser plenamente comprendidos son los libros efímeros y oportunistas; son los únicos cuyo significado potencial se puede agotar— puede haber una apelación a la violencia, a la intolerancia, a la agresión social y política. Céline es el único de nosotros que permanecerá, decía Sartre. Existe una pornografía de lo teórico, incluso de lo analítico, lo mismo que existe una pornografía de la sugestión sexual. Las citas de libros supuestamente “revelados” —el libro de Josué, la epístola de Pablo a los Romanos, el Corán, Mein Kampf, el Pequeño Libro Rojo de Mao— son el preludio de la matanza, su justificación. La tolerancia y el compromiso suponen un contexto inmenso. El odio, la irracionalidad, la libido del poder leen deprisa. El contexto se evapora en la violencia del asentimiento. De ahí el dilema profundamente enojoso y problemático de la censura. Es sucumbir a la hipocresía liberal dudar que determinados textos, libros o periódicos puedan inflamar la sexualidad; que puedan llevar directamente a la mimesis, a la imitatio, hasta el punto de dar a unas vagas pulsiones masturbatorias una concreción terrible y una urgente necesidad de ser saciadas. ¿Cómo pueden justificar los libertarios el torrente de erotica sádicos que inunda hoy nuestras librerías, nuestros quioscos y la Red? ¿Cómo defender a esta literatura programática del maltrato a los niños, del odio racial y de la criminalidad ciega con que se nos machacan los oídos, los ojos y la conciencia? Los mundos del ciberespacio y de la realidad virtual se saturarán de programas gráficos y revestidos de una pseudoautoridad, de las sugestiones de ejemplos validadores de la bestialidad hacia otros seres humanos, hacia nosotros mismos (la recepción, el disfrute del trash, de la basura, es automutilación del espíritu). ¿Está equivocado totalmente el ideal platónico de la censura?

Por el contrario, los libros son nuestra contraseña para llegar a ser lo que somos. Su capacidad para provocar esta trascendencia ha suscitado discusiones, alegorizaciones y deconstrucciones sin fin. Las implicaciones metafóricas del icono hebreo-helénico del “Libro de la Vida”, del “Libro de la Revelación”, de la identificación de la divinidad con el Logos, son milenarias y no tienen límites. Desde Súmer, los libros han sido los mensajeros y las crónicas del encuentro del hombre con Dios. Mucho antes de Catulo ya eran los correos del amor. Por encima de todo, con algunas obras de arte, han encarnado la ficción suprema de una posible victoria sobre la muerte. El autor debe morir, pero sus obras le sobrevivirán, más sólidas que el bronce, más duraderas que el mármol: exegi monumentum aere perennius (he hecho un monumento más perenne que el bronce). La polis que celebra Píndaro perecerá; la lengua en la que la celebra puede morir y tornarse indescifrable. Pero a través del rollo de papel, a través del elixir de la traducción, la oda pindárica sobrevivirá, seguirá cantando desde los labios desgarrados de Orfeo mientras la cabeza muerta del poeta baja por el río hasta el país del recuerdo. Una concha puede inmortalizar. Al traducir a Villon, Thomas Nashe había escrito: a brightness falls from her hair (un resplandor sale de su cabello); el impresor isabelino se equivocó y escribió: a brightness falls from the air (un resplandor sale del aire), ¡que se ha convertido en uno de los versos talismánicos de toda la poesía en lengua inglesa!

El encuentro con el libro, como con el hombre o la mujer, que va a cambiar nuestra vida, a menudo en un instante de reconocimiento del que no tenemos conciencia, puede ser puro azar. El texto que nos convertirá a una fe, nos adherirá a una ideología, dará a nuestra existencia una finalidad y un criterio podría esperarnos en la sección de libros de ocasión, de libros deteriorados o de saldos. Puede hallarse, polvoriento y olvidado, en una sección justo al lado del volumen que buscamos. La extraña sonoridad de la palabra impresa en la cubierta gastada puede captar nuestra mirada: Zaratustra, Diván Oriental y Occidental, Moby Dick, Horcynus Orca. Mientras un texto sobreviva, en algún lugar de esta tierra, aunque sea en un silencio que nada viene a romper, siempre es capaz de resucitar. Walter Benjamin lo enseñaba, Borges hizo su mitología: un libro auténtico nunca es impaciente. Puede aguardar siglos para despertar un eco vivificador. Puede estar en venta a mitad de precio en una estación de ferrocarril, como estaba el primer Celan que descubrí por azar y abrí. Desde aquel momento fortuito, mi vida se vio transformada y he tratado de aprender “una lengua al norte del futuro”.

Esta transformación es dialéctica. Sus parábolas son las de la Anunciación y la Epifanía. ¡Conocemos tan mal la génesis de la creación literaria! No tenemos, por así decirlo, ningún acceso a la posible neuroquímica del acto de imaginación y sus procedimientos. Hasta el borrador más informe de un poema es ya una etapa muy tardía en el viaje que conduce a la expresión y al género performativo. El crepúsculo, el “antes del alba” y las presiones a la expresión que se ejercen en el subconsciente son casi imperceptibles para nosotros. Más concretamente: ¿cómo es posible que unas incisiones sobre una tablilla de arcilla, unos trazos de pluma o de lápiz, muchas veces apenas visibles en un trozo de frágil papel, constituyan una persona —una Beatriz, un Falstaff, una Ana Karénina— cuya sustancia, para innumerables lectores o espectadores, excede a la vida misma en su realidad, en su presencia fenoménica, en su longevidad encarnada y social? Este enigma de la persona ficticia, más viva, más compleja que la existencia de su creador y de su “receptor” —ese hombre o esa mujer ¿son tan bellos como Helena, tan complejos como Hamlet, tan inolvidables como Emma Bovary?— es la cuestión fundamental, pero también la más difícil, de la poética y de la psicología.

La imagen clásica ha sido la de la creación divina, la de Dios haciendo el mundo y el hombre. Explícitamente o no, se ha entendido al gran escritor y al gran artista como un simulacrum del decreto divino. Con frecuencia, se ha sentido rival amargo o amante de Dios, su competidor en el acto de la invención y la representación. Para Tolstoi, Dios era “el otro oso del bosque”, al que había que hacer frente, con el que había que luchar. Toda la metáfora de la “inspiración”, tan antigua como las Musas o como el soplo de Dios en la voz del vidente o del profeta, es un esfuerzo para dar una razón de ser a las relaciones miméticas entre la poiesis sobrenatural y la poiesis humana. Con

una diferencia capital. El problema de la creación divina ex nihilo ha sido debatido en todas las grandes teologías y en todos los grandes relatos mitológicos del misterio del comienzo (incipit). Hasta el escritor más grande entra en la casa de un lenguaje preexistente. Puede, dentro de unos límites muy estrictos, añadirle neologismos; puede, como Pascoli, tratar de insuflar una vida nueva a las palabras “muertas”, incluso a lenguas muertas. Pero no forma su poema, su obra teatral o su novela “de la nada”. En teoría, cada texto literario concebible está ya potencialmente presente en la lengua (de ahí la fantasía borgesiana de la biblioteca total de Babel). No por eso dejamos de seguir sin saber nada de la alquimia de la elección, de la secuencia fonética, gramatical y semántica que produce el poema perdurable. Y con el abandono progresivo, hoy, de la imagen de la creación divina, del concetto de la inspiración sobrenatural, nuestra ignorancia se hace mayor.

En el otro lado de la dialéctica, las cuestiones son casi igualmente desconcertantes. ¿Cuál es, exactamente, el grado de existencia de un poema o una novela que no se lee, de una obra teatral que jamás se representa? La recepción, aunque sea tardía, aunque sea por una minoría esotérica, ¿es indispensable para la vida de un texto? Si es así, ¿de qué manera lo es? El concepto de lectura, concebido como un proceso que revela en lo fundamental una colaboración, es intuitivamente convincente. El lector serio trabaja con el autor. Comprender un texto, “ilustrarlo” en el marco de nuestra imaginación, es, en la medida de nuestros medios, re-crearlo. Los más grandes lectores de Sófocles y de Shakespeare son los actores y los directores de teatro, que dan a las palabras su carne viva. Aprender de memoria un poema es encontrarlo a mitad de camino en el viaje siempre maravilloso de su venida al mundo. En una “lectura bien hecha” (Péguy), el lector hace con él algo paradójico: un eco que refleja el texto, pero también que responde a él con sus propias percepciones, sus necesidades y sus desafíos. Nuestras intimidades con un libro son completamente dialécticas y recíprocas: leemos el libro, pero, quizá más profundamente, el libro nos lee a nosotros.

Pero ¿cuál es la razón de lo arbitrario, de la naturaleza siempre discutible de estas intimidades? Los textos que nos transforman pueden ser, desde un punto de vista tanto formal como histórico, trivia. Como un estribillo de moda, la novela policíaca, la noticia ligera, lo efímero puede hacer irrupción en nuestra conciencia y huir a lo más profundo de nosotros. El canon de lo esencial varía de un individuo a otro, de una cultura a otra, pero también de un período de la vida a otro. Hay en la adolescencia textos maestros que son ilegibles más tarde. Hay libros repentinamente redescubiertos en la escena literaria o en la vida privada. La química del gusto, de la obsesión, del rechazo, es casi tan extraña e inaprensible como la de la creación estética. Seres humanos muy próximos entre sí por sus orígenes, por su sensibilidad y por su ideología pueden adorar el libro que se detesta, pueden juzgar kitsch lo que se considera una obra maestra. Coleridge hablaba de los hooked atoms de la conciencia, que se entremezclan de maneras imprevisibles; Goethe hablaba de las “afinidades electivas”; pero no son más que imágenes. Las complicidades entre el autor y el lector, entre el libro y la lectura que hacemos de él, son tan imprevisibles, tan vulnerables al cambio, y están tan misteriosamente arraigadas como las del eros. O, tal vez, como las del odio, pues hay textos inolvidables, que nos transforman y que acabamos odiando: yo no soporto ver el Otelo de Shakespeare en el teatro ni puedo enseñarlo, pero la versión de Verdi me parece, en muchos aspectos, la más coherente, un milagro humano.

La paradoja del eco vivificador entre el libro y el lector, del intercambio vital hecho de confianza recíproca, depende de ciertas condiciones históricas y sociales. El “acto clásico de la lectura”, como he tratado de definirlo en mi trabajo, requiere unas condiciones de silencio, de intimidad, de cultura literaria (alfabetismo) y de concentración. Faltando ellas, una lectura seria, una respuesta a los libros que sea también responsabilidad no es realista. Leer, en el verdadero sentido del término, una página de Kant, un poema de Leopardi, un capítulo de Proust, es tener acceso a los espacios del silencio, a las salvaguardias de la intimidad, a un determinado nivel de formación lingüística e histórica anterior. Es tener asimismo libre acceso a útiles de comprensión como diccionarios, gramáticas y obras de alcance histórico y crítico. Desde los tiempos de la Academia ateniense hasta mediados del siglo XIX, muy esquemáticamente, dicho acceso era la definición misma de la cultura. En mayor o menor medida, éste fue siempre el privilegio, el placer y la obligación de una élite. Desde la biblioteca de Alejandría hasta la celda de san Jerónimo, la torre de Montaigne o el despacho de Karl Marx en el British Museum, las artes de la concentración —lo que Malebranche definía como “la piedad natural del alma”— han tenido siempre una importancia esencial en la vida del libro.

Es una banalidad constatarlo: estas artes, en nuestros días, están muy erosionadas; se han convertido en un “oficio” universitario cada vez más especializado. Más del ochenta por ciento de los adolescentes estadounidenses no saben leer en silencio; hay siempre como telón de fondo una música más o menos amplificada. La intimidad, la soledad que permite un encuentro en profundidad entre el texto y su recepción, entre la letra y el espíritu, es hoy una singularidad excéntrica, que resulta psicológica y socialmente sospechosa. Es inútil detenerse a hablar del hundimiento de nuestra enseñanza secundaria, sobre su desprecio del aprendizaje clásico, de lo que se aprende de memoria. Una forma de amnesia planificada prevalece ya desde hace mucho tiempo en nuestras escuelas.

Al mismo tiempo, el formato del libro en sí, la estructura del copyright, de la edición tradicional, de la distribución en librerías están, ustedes lo saben mejor que yo, en plena transmutación, hasta en plena revolución. A partir de ahora, los autores pueden atender a sus lectores directamente por internet y pedirles que entren en comunicación directa con ellos (es así como se ha “publicado” todo el último John Updike). Cada vez se leen más libros on line, en la pantalla del ordenador, o se consultan en la Red. Ochenta millones de volúmenes de la Biblioteca del Congreso, en Washington (no) están (ya) disponibles (más que) por medios electrónicos. Nadie, por bien informado que esté, puede predecir lo que sucederá con el concepto mismo de autor, de textualidad, de lectura personal. Sin ninguna duda, estas evoluciones son maravillosamente excitantes. Suponen liberaciones económicas y oportunidades sociales de primera importancia. Pero también van acompañadas de profundas pérdidas. De manera creciente, los libros escritos, editados, publicados y comprados “al estilo antiguo” pertenecerán a las “bellas letras” o a lo que en alemán se denomina, peligrosamente, la Unterhaltungsliteratur, la “literatura fácil”. De manera creciente, la ciencia, la información, el saber en todas las formas se transmitirán, registrarán y encargarán por medios electrónicos. Las fracturas, ya grandes en nuestra cultura y en nuestras letras (alfabetismos), se harán más hondas.

Más que nunca necesitamos al libro, pero los libros, a su vez, nos necesitan a nosotros. ¿Qué privilegio más bello que el de estar a su servicio?                                                                 




viernes, 9 de diciembre de 2011

CEES NOOTEBOOM


Hay Escritores que pese a su éxito no leemos por circunstancias inexplicables. Esto me pasó con Doris Lessing, que a pesar de ser exaltada por la calidad de su obra, por críticos  de la talla de Vargas llosa, demore en leer. Después me arrepentí por no haberlo hecho antes.  Con Nooteboom, la experiencia fue similar. Sabia de la importancia de su obra, veía sus textos en todas las librerías expuestos e incluso me encontraba siempre con reseñas muy positivas, pero nunca le tome en serio.  Algún amigo, me paso un libro suyo y cualquier día empecé a leer: “Tumbas de poetas y pensadores”.
Hay escritores muy originales. Con los libros, casi siempre nos encontramos con más de lo mismo.  leer un autor que nos haga decir: guau, que texto, no es fácil.  Cees es un  escritor por fuera de lo convencional.  Hablare de su estilo. Parece que no estuviese echando un cuento alrededor de un tinto, esto quiere decir que se deja leer con sumo agrado, como si conversáramos, sin academicismo, pero con absoluta lucidez. Su calidad narrativa, es incuestionable. Los temas son frescos: libros de viajes,  ensayos sin la cuadratura del genero, poesía y novelas, algunas muy dedicadas a los temás de su predilección y aciertos lugares.
En este libro, que confirma sus dotes de viajero, realiza un recorrido por la tumba de una pléyade de escritores universales.  Se pregunta en su introducción: “¿ por qué visitamos la tumba de alguien a quien no hemos conocido en absoluto? Porque aún nos dice algo, algo que sigue resonando en nuestros oídos, que hemos retenido e incluso no hemos olvidado.” Su relación con la poesía es entrañable, pero misteriosa. El poeta nunca muera y su tumba al visitarla parece revelar secretos que ningún ensayista podrá entregarnos desde su obra.  
Gracias a este libro, compre otros del autor que espero comentar.  Nuestro autor nació en la Haya, es uno de los más importantes escritores Holandeses.

Este es el video de un entrevista sobre esta obra.