Siempre he tenido una
predilección adictiva por los libros de viajes. En América gozamos de muchas
crónicas sobre la conquista extraordinarias, tienen una vigencia indiscutible y
su lectura es un encanto. Andrés Barba[1], un colaborador de la revista “El cultural”
de España a propósito de un texto de viajes sobre Antonio Tabucci decía que estos libros
lo hay desde: “Los sentimentales, los cultos, los pedantes, los onomásticos,
los literarios, los respetuosos, los necios, los bien escritos, los mal
escritos”. El libro de Louis Stevenson, quien escribió el mejor libro de
aventuras de la literatura: “La Isla del tesoro”, excepcional, un prodigio desde donde se le mire, es a la vez, una novela, una crónica, una aventura, al final termina siendo un viaje. Hay una cita de Borges a propósito de este escritor que me encanta ( “En "Borges y
yo") : "Me gustan los relojes de arena, los mapas, la
tipografía del siglo XVII, las etimologías, el sabor del café y la prosa de
Stevenson"[2]. Los relatos contenidos “En los mares del sur” sobre las
experiencias y observaciones efectuadas en las islas Marquesas, Pomotu y
Gilbert, escrito desde la perspectiva de un antropólogo (Este señalamiento es
muy personal, ha sido señalado por otros de igual manera) al que se le adicionan cualidades literarias sin parangón,
sorprendido por la capacidad de usurpación de la humanidad, que siempre suele
tomarse lo que no le es propio, desconociendo a los otros, eso que llamamos
civilización, que en este caso, como en toda conquista es un acto de rapiña.
Estos viajes furtivos, en busca de una cura para la tuberculosis, resultan ser
una crónica que desde la esclerótica de un hombre Europeo, sin ninguna
pretensión, quien se sorprende ante la inconmensurable
riqueza de estos pueblos del pacifico frente al entramado que significa la
conquista e invasión de quienes se abrogan un derecho, desconociendo a los
nativos, sus ancestros y por su puesto tradición. Estas crónicas, son de una
factura perfecta, se dejan leer con tal agrado, que al final parecemos leer una
novela de aventuras. Volver por estos
libros es abrevar en la fuente, en aquellos escritores que resultan ser
precursores de generaciones enteras.
Stevenson definitivamente es un maestro.
“Entre las obras del
escritor escocés, Borges destacó los relatos de índole policial, señalando que
"La isla del tesoro" le había dado la imagen de un escritor para
niños en vez de la de un novelista y ensayista serio, la
que consideraba mucho más apropiada. Borges le atribuyó a Stevenson una doble
cualidad: maestro literario y "amigo personal", lo que se pone de
manifiesto en su "Introducción a la literatura inglesa" de 1965 -que
escribió con la colaboración de María Esther Váquez (1944)-, en la que incluyó
un largo pasaje dedicado al autor de "Cuentos de los mares del sur”
“Entre las obras del
escritor escocés, Borges destacó los relatos de índole policial, señalando que
"La isla del tesoro" le había dado la imagen de un escritor para
niños en vez de la de un novelista y ensayista serio, la
que consideraba mucho más apropiada. Borges le atribuyó a Stevenson una doble
cualidad: maestro literario y "amigo personal", lo que se pone de
manifiesto en su "Introducción a la literatura inglesa" de 1965 -que
escribió con la colaboración de María Esther Váquez (1944)-, en la que incluyó
un largo pasaje dedicado al autor de "Cuentos de los mares del sur”
He querido traer a este blog la excelente entrevista del escritor
Patricio Pron, aparecida en su blog “Boomerang literario” a propósito de los
premios literarios, los que siempre me han deparado muchas dudas, muy a pesar
de cumplir con una tarea de divulgación meritoria y para ciertos autores han sido la tabla de salvación para su ooficio. No es menos cierto que se
convirtieron en un instrumento de mercado de las grandes editoriales. CESAR
HERNANDO BUSTAMANTE
BLOG DE PATRICIO PRON
Has ganado algunos premios, como el Juan Rulfo de relato, el
Jaén de Novela y el Alcides Greca, ¿en qué medida influyen los premios en la
"carrera" o trayectoria de un escritor?
Muy posiblemente hubiese que analizar caso por caso, también
en el marco de la "carrera" de cada escritor. A mí el Juan Rulfo me
permitió continuar adelante en un momento en que tenía muchas, muy graves
dificultades económicas, el Jaén hizo posible la publicación de El
comienzo de la primavera y fue el punto de partida de mi relación con
Literatura Random House, que son mis editores en español. Y el Alcides Greca me
permitió reencontrarme con viejos amigos en Rosario y descubrir que la escena
literaria de la ciudad (que yo recordaba algo mustia) ha vivido una renovación
extraordinaria en los últimos años. Ya ves, siempre han significado cosas
diferentes, al margen de lo cual, la expresión "carrera literaria" me
parece altamente sospechosa.
¿Crees que hay novelas y libros de cuentos
"concursables" y otros que no lo son? ¿Cuál ha sido tu experiencia?
Quizás haya algo así. Pero yo, que he ganado algunos premios
y he sido jurado de otros, tengo la impresión de que las circunstancias que
determinan qué puede y va a ser premiado cambian de acuerdo con las
circunstancias, la conformación del jurado, la institución organizadora,
etcétera. A veces, lo "premiable" está determinado por las
expectativas comerciales de la editorial que convoca el premio, a veces por la
conformación del jurado, a veces por el "jurado de preselección" (que
por lo general hace su tarea bajo pésimas condiciones laborales y con una
enorme presión temporaria), a veces por las alianzas previas y ocasionales que
se establezcan entre los jurados durante la deliberación del premio, a veces
por la calidad de los libros presentados, a veces por la falta de "algo
mejor", a veces por las ideas preconcebidas que se tengan acerca del autor
o la autora que se presenta al premio (si la presentación no se hace bajo
pseudónimo), a veces por la capacidad de presión del agente que planta un
manuscrito de autor de su agencia entre los finalistas, a veces por algún tipo
de alternancia que el premio tenga como regla (entre hombres y mujeres o entre
latinoamericanos y españoles), a veces por la determinación por parte de una
institución o empresa de penetrar en algún mercado nacional en el que no haya
entrado todavía, cosas así.
Por último, ¿por qué crees que hay escritores que se ganan
pocos premios concursables pero que su obra a la larga resulta muy influyente
no sólo en su país sino en su lengua, me refiero a Borges y a Nicanor Parra?
Borges y Parra obtuvieron todos o casi todos los premios que
había en su época, excepto (naturalmente) el Premio Nobel, que es un premio
ligado a unos valores humanistas que ni la obra de Borges ni la de Parra
comparten y que además está más ligado a la agenda política internacional del
momento (tal como ésta es percibida en los países escandinavos) que a un juicio
sobre la importancia o la influencia de un escritor en su lengua. Por otra
parte, habría que volver a pensar acerca de la supuesta influencia de Borges en
la literatura argentina, al menos en la contemporánea: si uno lee la literatura
más reciente, esa influencia es prácticamente invisible excepto en media docena
de autores. Por último, creo que no hay que darle mucha importancia a los
premios, de la misma forma en que no hay que prestársela a otras prácticas que,
en el ámbito del negocio editorial y/o de las políticas culturales, pretenden
ejercer algún tipo de influencia sobre las elecciones de consumo de los
lectores.
Después de vivir catorce horas muy diferentes a todo lo que me ha pasado en los últimos
dos años, que por cierto no han sido nada fáciles, tengo anclados recuerdos inenarrables de un encuentro furtivo con una mujer, Claudia, quien sólo había visto una sola vez. Tengo imágenes fijas como pequeñas fotografías, postales: Esa manera encantadora de hablar; Su ojos pequeños, sin ser orientales absolutamente expresivos, su misteriosa mirada, llena de
encanto y de alusiones, con cierto
encubrimiento, como si guardara una ira contenida por tanta injusticia; sus labios hermosos,
parecen delineados por un pintor impresionista; sus manos, con movimientos sutiles, matizando actitudes pedagógicas cargadas de cariño;. Muy pronto comprobé que desea cambiar el mundo, odia las servidumbres
que le imponen implacablemte al ciudadano de a pie, dice: “Este mundo es una
mierda”, lo expresa cerrando los ojos, con cierta impotencia “Es una
mierda” y lo dice basada en experiencias concretas, trabaja con una fundación que le permite palpar una realidad lacerante. Otro recuerdo que me quedó plantado: su manera de conducir, confiada,
desprevenida en apariencia, con alguna locura, no corre riesgos, menos genera sustos ser su copiloto, curiosamente me recordó un cuento de Harukami
del texto “Hombres sin mujeres”, exactamente “Drive may car”[1].
La conocí de manera muy casual, en un café muy tradicional de Medellín, famoso
por ser un museo vivo del tango, cada
cosa que hay, las personas que lo atienden, el orden, gira alrededor de esta música. Tiene una historia de peso, llena de recuerdos, personajes y por su puesto
vivencias, ratifican el amor de esta ciudad por este generó. Gardel murió tragicamente en Medellín hace muchos años, la ciudad tiene un inconmensurable amor por este hombre, guarda una especie de deuda, para los tangofilos este lugar es sagrado. Nadie nos
presentó, la vi arreglando un día cualquiera unas banderas, lo hacía con un
cariño excesivo, con solemnidad. La observé por mucho tiempo y no resistí las
ganas de hablarle, de saber para que fueran, intuía en todo caso que eran muy
especiales. Todos los encuentros casuales causan una especie de estupor, pensamos que seremos rechazados, es un miedo inexplicable que de alguna manera superamos. Cuando menos imaginé, estábamos hablando
desaforadamente, descubrí gratamente muchas afinidades: El amor por las experiencias positivas con la gente, por la lectura, por la
sociología y el pensamiento social, en fin, todas aquellas cosas que ya casi no importan a nadie. Me suscitó alivio saber que existe una mejor de tantos quilates, entendí que no estaba tan loco y ratificaba que las utopías
aún valen la pena,enfatizamos los dos con alegría: No somos
tan locos, valen la pena todas nuestras luchas. En este encuentro quede gratamente sorprendido y de
hecho le dije que si podíamos vernos de nuevo. A los ocho días estábamos en el
mismo sitio, hablamos con más calma pero con la misma pasión y
encanto. De pronto supe que nada iba a ser igual en mi vida en adelante, qué todo cambiaría,
como si empezara una búsqueda de la
verdad como fuerza liberadora, como si encontrara el soporte ético imprescindible para
sobrellevar el transcurso de mi trágica existencia, como si ella me diera alas para volar, para realizar todo lo
que hasta ahora fue un proyecto,
ser feliz, volver a mirar a los ojos a una mujer, intentar de nuevo compartir.
No se la razón, pero recordé los textos de Sandor Maria, a Rosa Montero. Claudia,
como buena mujer prevenida, recibió los encuentros con esa psicología propia de ellas, llena de esperanzas, pero con la prevención propia que le han dado los golpes de la vida, siempre se aprende a punta de dolor. Estuvimos 14 horas exactas compartiendo, hablamos como locos sin parar. No puedo asegurar nada de lo que
pasará, pero conocerla confirma aquello de que una persona en muypoco tiempo te puede cambiar la mirada de la
vida…las puertas siempre se abren. Así como existe la muerte,
existe la vida. Lo confirmo todos los días. Hoy más que nunca.
HAGAMOS UN TRATO
Cuando sientas tu herida sangrar
cuando sientas tu voz sollozar
cuenta conmigo
(de una canción de CARLOS PUEBLA)
Compañera
usted sabe
puede contar
conmigo
no hasta dos
o hasta diez
sino contar
conmigo
si alguna vez
advierte
que la miro a los ojos
y una veta de amor
reconoce en los míos
no alerte sus fusiles
ni piense qué delirio
a pesar de la veta
o tal vez porque existe
usted puede contar
conmigo
si otras veces
me encuentra
huraño sin motivo
no piense qué flojera
igual puede contar
conmigo
pero hagamos un trato
yo quisiera contar
con usted
es
tan lindo
saber que usted existe
uno se siente vivo
y cuando digo esto
quiero decir contar
aunque sea hasta dos
aunque sea hasta cinco
no ya para que acuda
presurosa en mi auxilio
sino para saber
a ciencia cierta
que usted sabe que puede
contar conmigo.
Mario Benedetti
[1]
Harukami Haruki. Hombres sin mujeres. Editorial Tusques.
Hasta entonces, Kafuku se
había subido a un coche conducido por una mujer
en varias ocasiones y, a su
modo de ver, la manera de conducir de las mujeres
podía clasificarse básicamente
en dos tipos: o un poco demasiado brusca o un
La literatura es un trabajo que parte de un a
priori, reconocimiento de una actividad, dentro del mercado especifico, en un
sistema capitalista, que de antemano pone las reglas y paga de acuerdo a un
mercado y a un producto. En este caso, el libro. El mundo editorial tiene sus
propias reglas y se mueve desde una estructura que en las últimas décadas ha
tenido cambios sustanciales con las TIC.
Que es un autor: “Se
llama autor a toda persona que crea una determinada obra sobre la que tendrá
derechos protegidos por la ley”. Cualquier elemento creativo se encuadra
en esta definición. Sartre en uno de sus ensayos más lúcidos: “¿Que es la
literatura”,empezaba diciendo: “ Todos
los escritores de origen burgués han conocido la tentación de la
irresponsabilidad, desde hace un siglo, esta tentación constituye una tradición
en la carrera de las letras”. Expresando después: “el autor establece rara vez
una relación entre el pago de sus obras y la misma creación”.
Los novelistas y los
poetas, los ensayistas y los académicos, todos intelectuales, asumen ser creadores,
son autores, lo que les permite asumir una especie de superioridad, algo así
como inteligencia superior por fuera de lo común, cierta lucidez, una capacidad de
racionalizar mejor la realidad, crear más allá del común, desde el talento, estamos hablando de arte, lo que perdura, su
obra tiene un sobre-valor. Están en el mercado desde una actividad especifica: En este caso, habló de los autores de ficción, de los novelistas concretamente.
Hay miles de autores
exitosos. Hablando de la novela, es un
género con una fortaleza sin parangón que ha exorcizado todos los pronósticos
fatales sobre su extinción. Cuando empezamos una novela nos entramos en un
universo, la ficción constituye el eje que le permite al autor ser un Dios.El autor es el genio, si tiene éxito adquiere
un estatus por encima del común, es un pensador.
Foucault expresa muy al
contrario: “« ¿Qué importa quién habla?» En esta indiferencia se afirma el
principio ético, el más fundamental tal vez, de la escritura contemporánea. La
desaparición del autor se ha convertido, para la crítica, en un tema ya
cotidiano”. Establece una especie de
genealogía del término: “Dejaré de lado, por lo menos en la exposición de esta
tarde, el análisis histórico-sociológico del personaje, del autor. Cómo el
autor se individualizó en una cultura como la nuestra, qué estatuto se le dio,
a partir de qué momento, por ejemplo, empezaron las investigaciones de
autenticidad y de atribución, en qué sistema de valoración quedó incluido un
autor, en qué momento se empezó a contar la vida no ya de los héroes sino de
los autores, cómo se instauró esa categoría fundamental de la crítica «el
hombre-y-la-obra», todo esto sin duda merecería ser analizado. Por el momento
quisiera tratar únicamente de la relación del texto con el autor, del modo como
el texto apunta a esa figura que le es exterior y anterior, aparentemente por
lo menos”. De igual manera establece: “ El nombre de autor: imposible tratarlo
como una descripción definida; pero igual imposibilidad de tratarlo como un
nombre propio ordinario. La relación de
apropiación: el autor no es exactamente ni el propietario ni el responsable de
sus textos; no es ni el productor ni el inventor. ¿Cuál es la naturaleza del
speech act que permite decir que hay obra?”.
En pleno siglo XXI, con la consolidación de otras formas de expresión más populares: La televisión, para
no hablar de las series que son un bocado de cardenal, allí se da todo, escritura, escena,
creación integral, puesta en escena, la mano del director que es magistral, es un total creador de la mano de un libreto. El cine ni hablar, la opera, el
teatro, la comedia y otras formas e híbridos muy populares, en todos ellos el autor prevalece.
Hoy el autor es una
vedette, desde el siglo XIX empezó a serlo, Balzac, Tolstoi, Zola. Es un
creador en todo el sentido de la palabra, un artista metido en medio de una
cosa tenaz que se llama mercado, en un sistema, el capitalismo voraz, una sanguijuela. Atrapar al lector en medio de tanta oferta es
más difícil. La pregunta sin resolver en el fondo es: Cual es el papel del autor en la sociedad, su estatus ?.
He tomado dos largas referencias. Unas extensas comillas que se justifican solo por el hecho de quererle hacer un justo homenaje a este grande de las letras. Cesar H Bustamante- Realmente no había querido escribir sobre la muerte de
Nicanor ocurrida la semana pasada, los poetas nunca mueren, me resisto a pensar
en su muerte física, como si no quisiera aceptar esta inexorable tragedia natural.
Ya no le veremos jamás, no estará con nosotros, no producirá más. La juventud tal
vez no sabe lo que significó este hombre para Hispanoamérica, no solo fue un
icono para las letras, sino una actitud moral, una luz que aún resplandece, un
ser especial en el amplio sentido de la palabra, un creador fuera de serie.
Dice la enciclopedia Wilkipedia en su presentación: “Considerado el creador de
la antipoesía es para muchos críticos y autores connotados, tales como Harold
Bloom, Niall Binns o Roberto Bolaño, el mejor o uno de los mejores poetas
de Occidente. El mayor de la Familia Parra —cantera de
connotados artistas y músicos de la cultura chilena— recibió el Premio
Nacional de Literatura (1969) y el Premio Miguel de Cervantes (2011),
entre otras distinciones, además de haber sido candidato al Premio Nobel
de Literatura en diversas ocasiones”. Javier Rodriguez Marcos presentó el
hecho de su muerte de esta manera: “Todos los días muere algún poeta. Los
antipoetas, sin embargo, mueren una vez por siglo. O por era geológica. La
razón es sencilla: poetas siempre ha habido y habrá; antipoetas solo ha habido
uno, Nicanor Parra. Así, por contraste con el resto de sus pares, suele
presentar al escritor chileno el mejor de sus estudiosos: el profesor Niall
Binns. Después de asistir hace tres años a su propio centenario y hace uno al
de su hermana, la cantante Violeta, Nicanor Parra (San Fabián de Alico, 1914)
murió ayer en su casa del municipio de La Reina, en Santiago de Chile. Se había
instalado en ella poco antes de su cumpleaños, en septiembre pasado, y después
de pasar los últimos tiempos en el pueblo costero de Las Cruces”[1].
Este mismo autor recuerda: “Años antes, en 1954, había publicado un libro para
el que barajó varios títulos —Material de Lectura,Oxford
1950,Veinte años y un día— pero cuya denominación final marcaría el resto
de su obra: Poemas y antipoemas. En él, como avisaba su autor,
no aparecían palabras como arcoíris, dolor o Torcuato. Sillas y mesas, sí. También
había prosaísmo, humor, ironía, quiebros, chistes (buenos y malos), poesía que
no quería serlo”. “La antipoesía está ubicada dentro de las corrientes
literarias de post-vanguardia (recordemos que la vanguardia estaba representada
por escritores como Baudelaire, Rimbaud, Bretón, Huidobro, etc.). La antipoesía
es una poesía que expresa las vivencias del hombre masa, o el hombre de la
clase media en un sistema capitalista. En la época en que surge la antipoesía,
se hablaba de antinovela, antipintura. La antipoesía es un movimiento que
persigue quitarle el carácter serio, solemne, grave, a la poesía que se venía
escribiendo. Algunos han señalado que la antipoesía surge como una corriente
anti-nerudiana. El objetivo que persigue la antipoesía es desacralizar la
realidad, es decir, quitarle lo serio, lo sagrado que tienen las ideas, las
acciones y los modos de vida. Para conseguir esta desacralización busca
un lenguaje apropiado y lo consigue a través de:
Frases
hechas.
Tono
de lección magistral.
Tono
de conferencia.
Como
informe científico o académico.
Modo
de reportaje.
Forma
de relato periodístico.
Como
noticia.
Como
aviso comercial.
En
forma de advertencia.
Todos estos recursos sin utilizados en un contexto nuevo y
eso es lo que hace que el antipoema produzca impacto, desconcierto. El
lenguaje del antipoema busca destruir el lenguaje exquisito en que había caído
la poesía. Ese lenguaje es reemplazado por un lenguaje de la calle,
cotidiano, burlesco, irónico. ¿Por qué nace esta forma de poesía conocida como
antipoesía?. Creemos que la respuesta hay que encontrarla en dos lugares.
Primero, la poesía ya no podía seguir transmitiendo las vivencias, el modo de
ver del hombre medio a través de las normas tradicionales de la poesía.
Es decir, hay una impotencia expresiva para dar cuenta de la realidad.
Los poemas basados en "lo bello" ya no sirven; no llegan a la
sensibilidad del hombre contemporáneo. El poeta siente que el lenguaje y
modo de escribir poesía ya no le sirve para comunicarse. Ahora bien, el segundo
elemento de la antipoesía tiene relación con lo que quiere expresar el
antipoeta. ¿Qué es lo que quiere
comunicar? Paradojalmente quiere comunicar lo difícil que resulta comunicarse,
la impotencia que siente el poeta en este intento y el enfrentamiento con la
falsedad de un mundo convencional, de un mundo absurdo que pretende convertirse
en un modelo de vida. Es por eso que el
poeta, a través de la burla, desenmascara la hipocresía del ser humano, de sus
relaciones, de sus sistemas de valores.
Se rechaza, por ejemplo, la idea de que el poeta es un ser especial,
superior en sensibilidad, también desenmascara la falsedad de las relaciones
sentimentales dominadas por los prejuicios. Algunas características de la
antipoesía son: Se define negativamente.
Insiste en su incapacidad de comunicarse. Utiliza la burla, la sátira,
el sarcasmo, el humor negro. Esto lo
logra en gran medida utilizando lugares comunes, frases hechas que son sacadas
de su "contexto serio".
Ridiculiza a los seres, situaciones, ideas, conductas. Es un poesía
"escéptica". Es decir, aparece
no creyendo ni en concepciones religiosas, ni en concepciones políticas. Es
demoledora. Busca con fuerza destruir
modos de ver el mundo, el lenguaje poético e incluso la concepción de poeta
tradicional. Muestra la incongruencia de lo cotidiano. Es decir, pone el acento en las
contradicciones desenmascarando la realidad, los prejuicios y los valores
burgueses. Es retórica. Es decir,
resulta fácil detectar cuáles son los mecanismos que la componen, ya sea en el
terreno del lenguaje, en la visión del mundo y en la idea de antipoeta[2].
Su muerte, como la de todos los grandes, me dejo interperrito…nada
que hacer, recordarlo desde sus antipoemas y su universo creativo lo mantiene
vivo entre nosotros.
ADVERTENCIAS AL LECTOR
El autor no responde de las molestias que puedan
ocasionar sus escritos :
Aunque le pese
El lector tendrá que darse siempre por satisfecho
Sabelius, que además de Teólogo fue un humanista
consumado,
Después de haber reducido a polvo el dogma de
la Santísima Trinidad
¿Respondió acaso por su herejía?
Y si llegó a responder, ¡cómo lo hizo!
¡En qué forma descabellada!
¡Basándose en qué cúmulo de contradicciones!
Según los doctores de la ley este libro no debiera
publicarse:
La palabra arco-iris no aparece en él en ninguna
parte,
Menos aún la palabra dolor,
La palabra tormento.
Sillas y mesas sí que figuran a granel,
¡Ataúdes!, ¡útiles de escritorio!
Lo que me llena de orgullo
Porque, a mi modo de ver, el cielo se está cayendo a
pedazos.
Los mortales que hayan leído el Tractatus de
Wittgenstein
Pueden darse con una piedra en el pecho
Porque es una obra difícil de conseguir:
Pero el Círculo de Viena se disolvió hace tres años,
Sus miembros se dispersaron sin dejar huellas
Y yo he decidido declarar la guerra a las Cavalieri
della luna.
Mi poesía puede perfectamente no conducir a ninguna parte:
"Las risas de este libro son falsas",
argumentarán mis detractores
"Sus lágrimas, ¡artificiales!"
"En vez de suspirar, en estas páginas se
bosteza"
"Se patalea como un niño de pecho"
"El autor se da a entender con estornudos"
Conforme: os invito a quemar vuestras naves,
como los fenicios pretendo fabricarme mi propio
alfabeto
"¿A que molestar al público entonces?", se
preguntarán los amigos lectores:
"Si el propio autor empieza a desprestigiar sus
escritos,
¡Qué podrá esperarse de ellos!".
Cuidado, yo no desprestigio nada
O, mejor dicho, yo exalto mi punto de vista,
Me vanaglorio de mis limitaciones
Pongo por las nubes mis creaciones.
Los pájaros de Aristófanes
Enterraban en sus propias cabezas
Los cadáveres de sus padres.
(Cada pájaro era un verdadero cementerio volante)
A mi modo de ver
Ha llegado la hora de modernizar esta ceremonia
¡Y yo entierro mis plumas en la cabeza de
los señores lectores!
Nicanor
Parra.
[1] Javier Rodriguez Marcos. Nicanor Parra, el
último antipoeta (y el primero).
Parto del a priori que una buena escritora difícilmente podrá
dejársele a un lado, se impondrá de alguna manera y que el tema de la
discriminación de género no cabe para este tópico especifico. Otro caso, es
como se mueve la cultura, históricamente machista, con respecto a ciertas
consideraciones puntuales que tiene que ver con el acceso. Las editoriales
publican por cada diez novelas escritas por hombres una escrita por una mujer,
siendo posiblemente un fenómeno netamente estadístico, están hasta ahora
entrando al mercado podrían justificar, no deja de reflejar cierto sesgo, el
rescoldo de un machismo que apenas empieza a ser desplazado.
Ahora que el tema del acoso se ha puesto de moda y que generó
un debate gracias a la posición de una pleyade de mujeres Francesas que
consideran la posición de ciertas mujeres americanas frente al tema, sobre todo esa élite del cine, como hipócrita,
habría que preguntarse por la escaza inclusión de mujeres en Bogotá 39, si de
hecho a las mujeres en materia literarias aún se les discrimina, o son miradas,
por aquellas personas que manejan este mundo con desdén. Esta especie de
“puritanismo” con el que se someta la discusión, desde la perspectiva de la
creación, no tiene cabida, una buena escritora es imposible en el mundo actual
no tenerla en cuenta: Rosa montero, Almuduena Grandes, Piedad Bonnet, Laura
Restrepo….en fin. El mundo de la cultura, los eventos, ceder la palabra en los
conversatorios, es otra cosa….repito, aquí puede haber un sesgo, un machismo
anacrónico que no suelta. Ana Marcos en una columna del periódico “El país”de
España, a propósito del “Hay festival” de Cartagena escribía (Cito gran parte
del articulo pues es de suma importancia para el debate) :” Hace ya un año que
cuando un premio, un congreso o un debate literario solo ha dado voz a autores
latinoamericanos, ha aparecido una escritora para recordarles a sus autoridades
que ellas también cuentan. Las narradoras Gabriela Wiener en Perú y Gabriela
Alemán en Ecuador fueron de las primeras en alzar la voz. Sus colegas
colombianas, las últimas en ser obviadas por el Estado cuando se trataba
de representar a su país, tampoco se han callado. Ellas y ellos se encuentran
ahora en él “Hay Festival” de Cartagena de Indias para seguir
repensando el sistema editorial y literario a través del que se narra un
continente. El 47% de los participantes en este encuentro de ideas son mujeres,
según datos de la organización. Trece ediciones después, ellas tienen que
superar la barrera del 50% citando a más referentes femeninos en charlas
como Las escritoras que nos gustan. “Al principio de mi vida
lectora, en la adolescencia, estuvo Clarice Lispector y Alejandra Pizarnik, a
quienes descubrí en la biblioteca de mis padres”, cuenta Juan Cárdenas. El
escritor colombiano es uno de los elegidos en Bogotá 39, la lista de los 39
mejores autores, menores de 39 años, de América Latina seleccionados por el Hay
Festival. Los responsables del jurado de Bogotá 39, como la periodista Leila
Guerriero o el editor Darío Jaramillo, han explicado que se concentraron en
elegir a los mejores autores. Una idea que la narradora argentina resumió
en una de sus columnas en EL PAÍS. “Nunca pienso en ellas como ‘mujeres’
sino como ‘algunos-de-mis-autores-favoritos’. Me gustan por su calidad, no por
su género. Pero no soy idiota: sé que en literatura, como en todo lo demás
(política, empresa, sindicalismo), el acceso a ciertos espacios es, para las
mujeres, mucho más arduo que para los hombres”.
Hay buenos escritores, la calidad de una obra está por encima
de las consideraciones de género. Otro problema sería el acceso a ciertos
espacios culturales dominados por una sociedad machista que aún pervive en
anacronismos. El debate no se puede banalizar. Lo que está para investigar
seriamente y con rigor es cuál es el espectro real de las escritoras
actualmente en Latinoamérica. Sé que hay un trabajo inmenso. En la academia ni
hablar. Hacer seriamente este inventario es de suma importancia. Ana Marcos
termina el articulo diciendo: ““Es inevitable que los nuevos movimientos
feministas tengan un impacto en la literatura, tanto en lo que se escribe como
en la propia institución”, relata Juan Cárdenas. “Lo que todavía no sabemos es
qué forma tendrá ese impacto, esa transformación. Yo soy un optimista
patológico y creo que, en definitiva, el resultado de esta oleada feminista va
a ser una literatura mejor en todo sentido”. Adelante remata: Por el momento,
el grupo de escritoras colombianas que plantó cara al Ministerio de Cultura
cuando dejó fuera a las mujeres de un coloquio en París, el pasado noviembre,
ha conseguido que en Colombia se hable de Pilar Quintana, reciente ganadora del
Premio Biblioteca de Narrativa Colombiana, de Amalia Andrade, Diana Ospina,
Catalina Holguín y muchas otras. Las que se atrevieron a preguntar: ¿las
mujeres no tienen la misma calidad literaria que los hombres en Colombia?. El
debate queda abierto, si es que hay un debate.
Elkin es un excelso poeta de Medellín. La poesía para algunos es una manera de interpretar y asumir la vida, resulta, como en este caso, esencial para sobrevivir, bálsamo de la existencia. No es el primer libro de este poeta. Como lo explico en el prologo, cuando Elkin se encontró con el Haiku, de súbito, halló una forma nueva y hermosa para expresarse, con la poderosa síntesis que le permite articularse sabiamente con su naturaleza. Este prologo lo escribí hace un año y pienso que amerita publicarse.
PROLOGO
El
Haikú para Elkin de Jesús fue una implosión, le llegó en un momento creativo
muy importante de su trayectoria como poeta, en sus luchas continuas y anodinas
con el mundo creativo, la obsesión en la creación de un corpus poético
inherente a una fuerza que no se transa, que obliga, desde una óptica muy
particular expuesta magistralmente en cada uno de sus versos, constante en su
vida, se fortaleció con este hallazgo formidable, se convirtió en una manera
sabia de hacer visibles sus elucidaciones. “La
tarea de desacralizar el ejercicio poético, restituyendo sus vínculos con las
necesidades populares sin mengua del amoroso cuidado orfebre del lenguaje”[1], ha sido el
quehacer del último año, una pasión desmedida y lúcida.
El Haikú en su más connotado sentido
histórico adquirió en el español mucha importancia a partir del modernismo, se
hizo visible y constituyó para los poetas una manera novedosa y sabia de
expresar su mundo. Nuestro idioma responde a una tradición con muchas
afinidades: “Ha habido muchos poetas
españoles y latinoamericanos que escribieron haikús”. Lo llamativo es que no se
hayan remontado hasta la tradición antiquísima de la – seguidilla -, sobre todo
la seguidilla – simple – de la Edad Media, esto es 7-5-7-5 sílabas, muy
parecida a la medida 5-7-5 del haikú japonés. La razón es cien por ciento
comprensible. La seguidilla es de carácter popular y su finalidad es ser
cantada y hasta puede que sea acompañada por el baile, mientras que el Haikú
pone más énfasis en el aspecto estético de la mente humana, aunque esta
peculiaridad no quita que haya muchos haikús una tanto jocosos”[2]. Para la poesía hispanoamericana este instrumento ha sido renovador
y refrescante, constituye una manera de crear a partir de una regla precisa,
ritmo y musicalidad en muy pocas palabras, todo un bonsái creativo. comprensible.
La seguidilla es de carácter popular y su finalidad es ser cantada y hasta puede
que sea acompañada por el baile, mientras que el Haikú pone más énfasis en el
aspecto estético de la mente humana, aunque esta peculiaridad no quita que haya
muchos haikús una tanto jocosos”[1]. Otros
autores han sido puntuales al respecto: “El
Haikú en particular Se viene desarrollando en español desde los primeros años
del siglo XX y se atribuye su introducción en el mundo hispanohablante al
mexicano José Juan Tablada (1871-1945); nacido en Ciudad de México; Tablada
además de poeta de talante modernista, fue de profesión periodista y crítico de
arte y entre sus amigos contaba con pintores de la talla de José Clemente
Orozco y Diego Rivera”. Elkin expresa con respecto a esta figur:
“Es obvio que no me he puesto a imitar
a poetas japoneses, ni siquiera a incorporar sus imágenesy temas preferidos. Apenas he tenido la osadía de introducirme
en esa pauta lírica, pero no apelando a los tópicos japoneses sino a mis
propios vaivenes, inquietudes y sentimientos, que después de todo no difieren
demasiado de mis restantes obras de poesía”. El libro saldrá dentro de poco en medio digitales y esperamos también se edite.
1.DEFINICIÓN DE HAIKÚ
¿Qué es el Haikú?
Haikúes
armonía entre:
ver
y decir.
23 de marzo
de 2014
1.SOY
Para
todo acto
sediento
de dolor:
Hecho
de facto.
Vaya
misterio,
para
ser lo que se es,
no obstante, soy.
23 de marzo
de 2014
LEJANIA
Lejos de todo,
pero cerca de ti.
Eres cercana.
La lejanía
nos separa a los dos.
No, lo lejano.
25 de marzo de 2014
LEJANIA
Lejos de todo,
pero cerca de ti.
Eres cercana.
La lejanía
nos separa a los dos.
No, lo lejano.
25 de marzo de 2014
[1]Norio Shimizu. Los haikús de Borges: Su peculiar
acercamiento a la estética japonesa
[1]Eduardo Casar, Universidad de México. Sobre
Sebastián Tablada
[2]Norio Shimizu. Los haikús de Borges: Su peculiar
acercamiento a la estética japonesa