viernes, 7 de noviembre de 2025

MOMENTOS QUE ANTECEDIERON A NUESTRA INDEPENDENCIA (CLUB DE PRENSA BIBLIOTECA EPM PRIMERA PARTE)

 LA REVOLUCION DE LOS COMUNEROS



Nuestra independencia está antecedida por varios hechos que  constituyen hitos de suma importancia para que se diera la ruptura total con la península ibérica. Podría primero relevar el nacimiento de una clase criolla muy ligada a la administración de la colonia que ya vislumbraba deseos de desligarse de la corona. A ello se suma las reformas Borbónicas, la expedición botánica, la revolución de los comuneros y una permanente conexión con algunos sucesos por fuera de Hispanoamérica que actuaron como catalizadores de nuestra separación. La principal es la revolución francesa.

Es preciso advertir que España durante la colonia vivió muchas revueltas, para darle un nombre menos contundente, realizadas por etnias y grupos indígenas que nunca estuvieron de acuerdo con el dominio español.  Este es un tema importante, pero  no lo tendremos en cuenta en nuestro proyecto.

empezaremos con la revolución de los comuneros producida el  16 de marzo de 1781.


LA REVOLUCIÓN DE LOS COMUNEROS


El historiador Orlando Melo señala que “la guerra con Inglaterra que terminó en 1713 mostró que, a pesar de la riqueza de América, España estaba perdiendo poder frente a Inglaterra, Francia y Holanda. Ante las concesiones que hizo en 1713 y que debilitaban su monopolio comercial, España trató de reformar a fondo el sistema colonial. Hasta entonces había buscado ante todo proteger el monopolio de los mercaderes españoles y cobrar impuestos sobre el comercio, principalmente en Sevilla y Cádiz”.

España era intermediaria de un comercio que favorecía las industrias de los países del norte. Para muchos, la riqueza americana había dañado la industria y la agricultura españolas para favorecer al gremio comercial de Cádiz y cobrar unos impuestos fáciles. Como remedio, había que promover la producción de América, reduciendo las trabas al comercio entre las Indias y España y aumentando los impuestos a los bienes que entraran a España. Esto requería evitar las trabas que impedían un comercio ágil entre el continente y la península. De igual manera inspiradas por el pensamiento ilustrado, las autoridades españolas apoyaron cambios sociales y culturales: el crecimiento de las  universidades, el estudio de los recursos americanos para mejorar la agricultura y la minería, la publicación de periódicos, la creación de sociedades de comerciantes o propietarios para fomentar la economía. También tomaron de Francia una posición más monárquica y autoritaria, menos transaccional. 

De hecho Carlos III impuso muchos impuestos a nuestros pueblos, de forma autoritaria. desencadenaron la inconformidad del pueblo granadino, el problema central recae en quién tenía la autoridad para hacer estas nuevas imposiciones fiscales. El gobierno de Carlos III predicaba un discurso de absolutismo francés de Luis XIV y Luis XV encaminado a que los súbditos obedecían ciegamente a la autoridad, chocando directamente con los documentos de la rebelión  comunera donde profesan la creencia en que las leyes injustas no tienen validez, además de no tener una aprobación popular, que también era exigida. Se puede colegir entonces que la revolución de los comuneros (RVC) fue “La crisis de 1.781 fue, en suma, una colisión constitucional entre la centralización imperial y la descentralización colonial”.

Quiero hacer un paréntesis para hablar del por qué se denomina la RV de los comuneros. John Leddy Phelan,  para él, el punto de análisis recae en no concebir la rebelión comunera en términos de sucesos, sino en el análisis de dos expresiones claves: Comunero con el cual se identificaban los inconformes y el lema “Viva el rey y muera el mal gobierno” a cargo de la muchedumbre en las plazas. Para el autor la constitución intelectual y política de la generación de 1.781  provenía de la doctrina teológica clásica española de los siglos XVI y XVII, de los cuales, el más notable era el jesuita Francisco Suárez. Para los habitantes de Nueva Granada sus tradiciones encaminadas al bien común estaban siendo erradicadas por las innovaciones fiscales establecidas por los burócratas del rey Carlos III. Esto entendido por el autor en la medida en que en Nueva Granada no se manejaban los conceptos de “Nación” o “Patria” pero si las de “el común" o “La comunidad”, es decir, el bien común dentro de la comunidad.

Es necesario tener en cuenta que cuando el oro de los indígenas, la riqueza guardada, la disponible, no el de las vetas que requiere una explotación más técnica y sofisticada, se agotó, fueron los impuestos el factor determinante para la época de RVC, el traslado de riqueza a la península, los principales fueron: El tabaco, los naipes, el aguardiente, la sal.

Antonio Garcia expresaba sobre este suceso algo que amerita traer a colación: “La singularidad y trascendencia nacional de la insurrección de los comuneros consiste en que, a partir de ella, la historia de la Nueva Granada cambia de naturaleza y de sentido: deja de ser una parte marginal e inmersa de la historia de España, para ganar la categoría de historia de un país que emerge de la dominación colonial y del vasallaje -  espiritual, económico y político -identificándose a sí mismo en el tiempo y en el espacio.

Por ello en esta historia es importante estudiar este suceso como predeterminante y antecedente vital en nuestra independencia.


LOS HECHOS


En los últimos meses de 1780 hubo motines contra los guardas de la renta del tabaco en Simacota, Mogotes y Charalá, pero la cabeza del movimiento fue la ciudad del Socorro, donde el 16 de marzo de 1781, en día de mercado, unos hombres encabezados por José Delgadillo, Roque Cristancho, Ignacio Ardila, Miguel de Uribe, Pablo Ardila y otros que al ritmo de un tambor gritaban frente a la casa del alcalde José de Angulo y Olarte que no pagarían los impuestos, y este les intentaba disuadir desde el balcón de la residencia junto a Salvador Plata, reconocido personaje del Socorro. Durante el griterío una mujer se acercó a la puerta de la residencia donde estaba fijado el edicto del visitador Gutiérrez de Piñerez y lo arrancó. Esa mujer era Manuela Beltrán, que rompió el edicto referente a las nuevas contribuciones a los gritos de «viva el Rey y muera el mal gobierno. No queremos pagar la armada de Barlovento». Los Comuneros reunidos en El Socorro recibieron el Manifiesto Comunero que llegó de Simacota, escrito por Fray Ciriaco de Archila, dominico que vivía en su convento de Santa Fe de Bogotá.

En sus comienzos los protagonistas visibles eran los pobres, tanto mujeres como hombres. Las revueltas comenzaron luego a ser dirigidas por personas un poco mejor ubicadas social y económicamente (comerciantes, carniceros, pequeños agricultores) y la rebelión tomó forma. La presión logró que algunos hombres de prestigio se comprometieran con ella.

Es importante empezar a tratar a los líderes naturales de este evento. El primero es José Antonio Galán, quien pertenecía a la clase media, era hijo de labradores acomodados y había nacido en Charalá, en la jurisdicción del Socorro, en 1749. Aunque apenas sabía leer y escribir, estaba dotado de extraordinaria energía y de una elocuencia natural que llevaba en pos suya a cuantos quería; era gallardo de cuerpo, galante como su nombre, y, según sus mismos enemigos, “hombre de un valor nada común, de audacia y serenidad de ánimo a toda prueba, que arrostraba los peligros con singular sangre fría y realzaba estas cualidades con un genio franco e insinuante y un decir tan persuasivo, que apenas se presentaba, todos los habitantes de los pueblos le seguían y obedecían ciegamente” ( Don Salvador Plata, según José María Quijano Otero,). El segundo es Francisco De Berbeo Hijo del español Justino Berbeo, natural de Oviedo y de doña Juana María Moreno, su familia era de la élite socorrana, pero no tenía gran riqueza. Se casó dos veces: la primera con doña María Blasina Montenegro, con quien tuvo cinco hijos; y en 1771 contrajo segundas nupcias con doña Bárbara Rodríguez Terán, con quien tuvo una hija, María Josefa. Entre sus descendientes se cuentan el presidente de la República Alberto Lleras Camargo y el historiador de los Comuneros, Pablo Enrique Cárdenas Acosta. Su fortuna era modesta, tenía una casa en la plaza principal del Socorro y dos fincas con esclavos. No era un negociante exitoso, ni tampoco fue un gran rico. Berbeo era muy respetado en el Socorro, pues era su jefe natural.

Tenía fama de hombre valiente y decidido, que inspiraba confianza, tanto para los criollos, como para las masas socorranas. Tenía alguna experiencia militar adquirida en campañas contra las tribus aborígenes de carares y yaregüíes. Había hecho viajes frecuentes al interior del país, a Venezuela y el Caribe. Tenía numerosas amistades en Santafé de Bogotá, entre ellas, don Francisco de Vergara, regente del Tribunal de Cuentas. Era diestro jinete. En 1781, Juan Francisco Berbeo y Salvador Plata eran los ciudadanos más prominentes del Socorro, y eran, además, regidores del cabildo; por eso los socorranos los tuvieron en cuenta como sus dirigentes en el movimiento que estalló en el Socorro el 16 de marzo de 1781, en protesta contra las autoridades coloniales.


La protesta nació en los pueblos tabacaleros de las montañas del nororiente del Virreinato afectados por el alza de los impuestos decretados por el nuevo visitador regente Gutiérrez de Piñeres.  Un domingo de mercado de marzo de 1781 se convirtió en motín popular en la ciudad de El Socorro. Una enfurecida vivandera llamada Manuela Beltrán arrancó de las paredes de la plaza los edictos de los nuevos impuestos gritando “¡Viva el rey y muera el mal gobierno!”: un grito que parece demasiado largo y bien compuesto para ser natural (tal vez fue inventado por los historiadores, dice Antonio Caballero). Nació del pueblo raso, es indiscutible y está documentado. 

Así lo describe Antonio Caballero en su libro ”Historia de Colombia y sus oligarquías: “Por oportunismo se sumaron al bochinche los notables locales: las “fuerzas vivas”, como se decía, las modestas oligarquías municipales, comerciantes, hacendados medianos; que después, por miedo, se vieron empujados a tomar la cabeza del movimiento. Uno de ellos, Salvador Plata, escribiría más tarde en su disculpa que lo habían forzado “con lanzas en los pechos”. Sería menos: serían apenas gritos de “¡que baje el doctor, que baje el doctor!” dirigidos al balcón de su casa. Y el doctor bajó, y se dejó llevar contento a la primera fila de la protesta. Lo mismo sucedió en los pueblos vecinos: Mogotes, Charalá, Simacota. Y eligieron por capitán general al terrateniente local y regidor del Cabildo Juan Francisco Berbeo, que organizó el desorden en milicias armadas con lanzas y machetes y escopetas de cacería. Las tropas eran de blancos pobres, de indios y mestizos. Los capitanes eran criollos acomodados, con pocas excepciones, entre ellas la del que luego sería el jefe más radical de la rebelión, José Antonio Galán: “hombre pobre, pero de mucho ánimo”.

La Rebelión fue liderada como lo anotamos, por  José Antonio Galán y Juan Francisco Berbeo, quienes se convirtieron en símbolos de la lucha por la independencia y la igualdad. Los comuneros organizaron un gobierno propio en Villa del Socorro y establecieron una serie de medidas que buscaban mejorar las condiciones de vida de la población.

El movimiento rebelde logró contar con el apoyo de diversas clases sociales, como los campesinos, los artesanos y algunos sectores de la élite criolla. Sin embargo, el gobierno español respondió con violencia y represión, enviando tropas para sofocar la rebelión. Hasta de la capital 

empezaron a llegar entonces inesperadas e interesadas incitaciones a la revuelta de parte de los ricos criollos, deseosos de que recibieron un buen susto las autoridades españolas. Se leyeron en las plazas y se fijaron en los caminos pasquines con un larguísimo poema que se llamó “la Cédula del Común”, por remedo irónico de las reales cédulas con que el monarca español otorgaba o quitaba privilegios. La del Común, por el contrario, incitaba a “socorrer al Socorro” y a convertir la revuelta en un alzamiento general del reino. De nuevo un grito popular: “¡A Santa Fe!”. Y allá fue la montonera arrastrando a sus jefes, que sin embargo tomaron primero la precaución leguleya de consignar ante notario que lo hacían forzados por la chusma y sólo con el virtuoso propósito de “sosegar y subordinar a los abanderizados”. Por el camino fueron reclutando más gente: notables locales que ponían dinero, criollos pobres dueños de un caballo y un cuchillo, mestizos, indios de los resguardos. Al indio Ambrosio Pisco, negociante de mulas de arriería y descendiente de los zipas, lo unieron a la causa proclamándolo “príncipe de Bogotá” casi a la fuerza. En mayo, cuando llegaron a Zipaquirá, eran ya veinte mil hombres de a pie y de a caballo armados de lanzas, machetes y garrotes y unas cuantas docenas de mosquetes: el equivalente de la población entera de Santa Fé, niños incluídos. La ciudad estaba aterrorizada ante la inminencia del “insulto”, como se llamó al posible asalto, al que no podía oponer más defensores que las dos docenas de alabarderos de aparato de la guardia del virrey. El visitador regente Gutiérrez de Piñeres huyó a Honda buscando llegar por el río a Cartagena, donde estaba el virrey Flórez con sus exiguas tropas. Se nombró en comisión al oidor de la Audiencia Vasco y al alcalde Galavís, asesorados por el arzobispo Caballero, para que fueran a Zipaquirá a parlamentar con los rebeldes.

En esta parte de la historia quiero citar a Antonio Caballero de nuevo, por razones que entenderán mis lectores, que son de suma importancia: “Se supo entonces que la incendiaria “Cédula del Común” que había galvanizado a los pueblos, escrita por un fraile socorrano, había sido financiada, impresa y distribuida por cuenta del marqués de San Jorge, el más poderoso de los oligarcas santafereños. El mismo que, a la vez, ofrecía contribuir con cuatrocientos caballos de sus fincas para la tropa que las autoridades se esforzaban por levar a toda prisa. Porque el sainete de dobleces que llevó al fracaso del movimiento comunero no fue sólo de los gamonales del pueblo como Plata y Berbeo, que se levantaron en armas al tiempo que firmaban memoriales de lealtad; ni de los funcionarios virreinales que se comprometieron a sabiendas de que no iban a cumplir: fue una comedia de enredo en la que participaron todos”. También jugaran cartas dobles grandes hacendados, nombraré tan sólo dos: Jorge Miguel Lozano de Peralta y Varaes Maldonado de Mendoza, hombres muy ricos, quienes se sentían injustamente postergado en sus méritos por los virreyes españoles, que en su opinión eran —según le escribía al rey— “incompetentes y corruptos”, como lo suelen ser todos los gobernantes a ojos de los ricos. Y se quejaba diciendo: “¿De qué nos sirve la sangre gloriosamente vertida por nuestros antepasados? Aquí los virreyes nos atropellan, mofan, desnudan y oprimen… [y]… los pobres americanos, cuanto más distinguidos, más padecen”.

Los rebeldes comuneros llegaron a Zipaquirá con una lista de exigencias de treinta y cinco puntos. Unos referidos a los propietarios, como la abolición de un recién creado impuesto que consideraron extorsivo: el “gracioso donativo” personal para la Corona; o el compromiso de privilegiar a los españoles americanos sobre los europeos en la provisión de los cargos públicos. 

Otros que beneficiaban a los promotores originales de la protesta, los cultivadores de tabaco: la reducción de los impuestos. Otro para los borrachos del común: la rebaja del precio del aguardiente. Y finalmente algunos para los indios que se habían sumado a la acción: el respeto de sus resguardos y la devolución de las minas de sal. Y también, para todos, un perdón general por el alzamiento.

Hasta que por fin se firmaron las llamadas Capitulaciones (porque iban divididas en capítulos, y no porque significarán una rendición) de Zipaquirá. El gobierno cedía en todo, bajaba los impuestos, nombraba a Berbeo corregidor de la nueva provincia del Socorro y dictaba un indulto general para los insurrectos. A continuación el ejército comunero se disolvió como una nube y cada cual se fue a su casa. La insurrección había durado tres meses.

José Antonio Galán no estuvo para la firma en Zipaquirá, estaba en Honda por orden de Berbeo. “Galán, en vez de perseguir al visitador por un lado o de aceptar por el otro el perdón general, siguió durante unos meses recorriendo el valle del Magdalena, levantando a su paso caseríos de pescadores y liberando esclavos de las haciendas, 

radicalizando los objetivos de la protesta popular con la consigna ya revolucionaria de “¡Unión de los oprimidos contra los opresores!”. 

  El movimiento fue aplastado por las fuerzas del gobierno español, y muchos de sus líderes fueron ejecutados públicamente. Desde entonces, ha habido mucha controversia sobre quién fue responsable de la muerte de los Comuneros y si fue justificada.

Ahora, después de años de investigación, se ha descubierto la verdad histórica detrás del suceso. La investigación ha demostrado que fue el gobierno español quien ordenó la ejecución de los líderes de los Comuneros. 

En el caso de Galán. Sus propios jefes tumultuarios se encargaron de perseguirlo, capturarlo y entregarlo a la justicia virreinal, como prueba definitiva de su arrepentimiento por el tumulto.  después de muerto arcabuceado: 

no había en la pueblerina Santa Fé verdugo que supiera ahorcar. 

Su cabeza cortada fue exhibida para escarmiento de los descontentos en una jaula a la entrada de la ciudad, y sus manos y sus pies llevados con el mismo fin a los pueblos que habían sido teatro de la rebelión. Se ordenó sembrar de sal el solar de su casa en su pueblo de Charalá, después de demolerla. Se encontró que José Antonio Galán no tenía casa.

Consecuencias importantes para este divulgador la escribe con lucidez Jorge Orlando Melo en su “Historia mínima de Colombia”: Después de sometida la revuelta comunera las cosas parecieron volver a su cauce normal y autoridades y vecinos parecen haber tratado de olvidar el levantamiento. Los virreyes, sobre todo Caballero y Góngora (1783-1787), José de Ezpeleta (1787-1797) y Pedro de Mendinueta (1797-1803), aunque trataron de imponer la autoridad, nombraron peninsulares (o al menos americanos de otras regiones) para los cargos principales y mantuvieron los odiados estancos del tabaco y el aguardiente, siguieron promocionando los proyectos de los intelectuales criollos. Apoyaron, desde 1783, la Expedición Botánica, en la que, siguiendo la orientación de Mutis, trabajaron Francisco José de Caldas, Francisco Antonio Zea, Jorge Tadeo Lozano, José María Carbonell y otros letrados neogranadinos. Respaldaron también empresas de “fomento”, como la sociedad anónima para la explotación de minas de Almaguer, la modernización de las minas de Santa Ana, la exportación de añil y de quina, la apertura de caminos o la fundación de pueblos en tierras tituladas pero sin utilizar, como se hizo en Antioquia. A pesar de que el plan de estudios de Moreno y Escandón fue desmontado, los profesores, con apoyo oficial, siguieron guiándose por su espíritu y trataron de crear una cátedra de Medicina, con la idea de graduar doctores en ese campo. Acogieron la formación de Consulados de comercio, formados por los principales importadores de bienes, y de Sociedades de Amigos del País, para discutir otras medidas de fomento. En 1791 el virrey Ezpeleta apoyó el primer periódico, el Papel Periódico de Santafé de Bogotá, en el que escribieron los jóvenes eruditos, como Caldas, Joaquín Ricaurte, Joaquín Camacho, Nariño y Zea, en apoyo a las reformas de los estudios, a la investigación de las riquezas naturales del Nuevo Reino, a la aplicación de la economía política o la estadística al gobierno o discutieron qué era eso de ser granadino, español y americano. En 1801 Jorge Tadeo Lozano, hijo del primer marqués de San Jorge, y José Luis de Azuola, uno de sus familiares, publicaron el primer periódico privado, el Correo Curioso. Todavía en enero de 1808 los jóvenes científicos lograron el apoyo del virrey Antonio Amar y Borbón para un periódico dedicado a la geografía, la botánica, la zoología y la promoción de la educación pública: el Semanario del Nuevo Reino de Granada, dirigido por Francisco José de Caldas.

En el marco de nuestro propósito, una historia desde los enfrentamientos que tuvieron nuestros caudillos a lo largo del pasado. La relación entre José Antonio Galán y Juan Francisco Berbeo fue una de liderazgo y posterior confrontación. Berbeo fue el comandante general inicial de la insurrección comunera, mientras que Galán, quien también era un capitán, terminó siendo el líder más radical que rechazó los acuerdos firmados por Berbeo y continuó la lucha, lo que generó una división en el movimiento. Para buena parte de los historiadores, esto fue una traición de Berbeo, no solo a los comuneros, sino al propio Galán.

Esta relación se puede sintetizar en tres momentos:

Colaboración inicial: Berbeo fue proclamado comandante general del movimiento en el Socorro en 1781. Galán fue uno de los capitanes que estuvo bajo su mando en las etapas iniciales de la rebelión.

Ruptura por las Capitulaciones: La relación se rompió tras la firma de las Capitulaciones de Zipaquirá por Berbeo, que Galán consideró inaceptables. Según algunos relatos, Berbeo firmó un acuerdo con la Corona para intentar detener la rebelión, pero el gobierno virreinal anuló las capitulaciones poco después.

Continuación de la lucha: Ante el rechazo a las capitulaciones, Galán se levantó y continuó la lucha con el apoyo de la población, mientras que Berbeo se desmovilizó y, al parecer, fue protegido por las autoridades españolas. 






lunes, 3 de noviembre de 2025

QUERIDAS LECTORAS QUERIDOS LECTORES (ANAGRAMA 31 octubre 2025)

 


             La lección de anatomía del Dr. Nicolaes Tulp, Rembrandt, 1632.

Rembrandt Harmenszoon van Rijn, a quien nosotros conocemos como Rembrandt, nació en Leiden, Países Bajos, durante el verano de 1606 para acabar convirtiéndose en uno de los artistas más importantes del Siglo de Oro neerlandés y en uno de los maestros de la historia del arte. A pesar de su fama y éxito, sufrió grandes pérdidas personales y terminó sus días en relativa pobreza. Es posible que su biografía nos diga algo más sobre qué significa ser un artista auténtico y nos haga repensar si la gloria artística va siempre de la mano de la seguridad económica, por ejemplo, o si las contradicciones en el mercado del arte llevan siendo las mismas todo este tiempo. ¿Cuál es la tensión entre la imagen pública y la intimidad del artista?.

El historiador estadounidense Benjamin Moser llama a Rembrandt el «maestro de las sombras» y define su técnica como «una oscuridad entreverada de luz» en su recién publicado ensayo sobre los pintores neerlandeses El mundo del revés. En la obra de Rembrandt la cuestión del mal aparece con gran frecuencia y es «tan insistente su presencia que contemplar sus imágenes se antoja a veces insoportable». Sin embargo, Moser ve en él algo más: una luz en sus cuadros que, a medida que envejece, adquiere un lustro nuevo, y nos cuenta cómo la oscuridad de sus pinturas adquirió un valor positivo con el paso de los años y lo llevó a convertirse en el precursor de la bohemia parisina del siglo XIX. Es más: «llegó a verse en términos tan positivos que sus obras incluso se oscurecieron artificialmente», pues los conservadores de sus cuadros decidieron a conciencia no renovar el barniz que protege las pinturas para no aclarar la obra. Por si fuera poco, hasta bien entrado el siglo XX, algunos restauradores añadieron pigmentos a fin de oscurecer los lienzos.

               Detalle de Naturaleza muerta con pavos reales, Rembrandt, 1639



Rembrandt pintó La lección de anatomía del Dr. Nicolaes Tulp con solo veintiséis años. Pese al decoroso proceder científico y las caras solemnes de los médicos, puede olerse la podredumbre del cuerpo: Rembrandt obliga al espectador a mirar el cadáver y lo sitúa, de manera irremediable, ante la muerte. Ocurre lo mismo con Naturaleza muerta con pavos reales, en la que un pájaro yace en un charco de su propia sangre y el otro cuelga de sus patas. La impresión se multiplica con El buey sacrificado, donde vemos un animal muerto que cuelga de una viga de madera. Para Moser, no hay un Cristo en todo el Louvre que encarne la emoción del sacrificio como lo hace este cadáver, abierto en canal. Sin remitir a nada religioso, el cuadro «despierta la misma sensación espectral que nos suscitan los misterios más sagrados». Aquí reside la verdadera fuerza de Rembrandt: en su forma inigualable de representar el cuerpo y la muerte, y en hacer chocar, abruptamente, la luz con las tinieblas.

         Detalle de El buey desollado,Rembrandt, 1655.


Indagar sobre el sentido del arte nos hace preguntarnos qué hará el tiempo con los relatos que hemos construido de nuestros artistas contemporáneos. ¿Qué permanecerá de todo lo que pintamos, escribimos y creamos hoy en día? ¿Dónde quedará un atisbo de luz y qué obras se oscurecerán hasta desaparecer? Existe una sola respuesta, y es el tiempo.

Novedades
De la semana



Cerramos el mes con la incorporación en «Panorama de narrativas» de El día que Nils Vik murió, de Frode Grytten, una novela que narra con una sensibilidad insólita la experiencia del duelo y la aceptación de la muerte. Ganadora del Premio Brage, el más prestigioso de las letras noruegas, termina convirtiéndose en una celebración del amor y la vida.

En «Narrativas hispánicas» publicamos Teoría del juego, de Arià Paco, la obra ganadora del Premi Llibres Anagrama de Novel·la 2025. El autor recrea la educación sentimental y política de los milenials para abrir la puerta a una narrativa masculina sobre el deseo heterosexual en la era de las redes sociales.

Como colofón, «Argumentos» trae La fiesta del fin del mundo, de Natalia Castro Picón, que obtuvo el 53.º Premio Anagrama de Ensayo: una reivindicación del carácter político de la imaginación y un testimonio del uso del apocalipsis cultural como una poética de ambición revolucionaria en el periodo entre crisis español, de 2008 a 2023.

Píldoras 
De la semana

Firmar con su nombre
En 1633, Rembrandt empezó a firmar sus pinturas con su nombre de pila, algo que era muy poco habitual en los artistas neerlandeses. Solo los maestros italianos lo habían hecho: Rafael, Leonardo da Vinci, Tiziano. Más tarde les seguirían Michelangelo o Picasso, por ejemplo. Conociendo su biografía, es imposible pensar que se trataba de una casualidad o de un gesto inocente: firmar con su nombre de pila reflejaba tanto la confianza en su fama como su singularidad, y era, sin duda, una manera de situarse al lado de los más grandes artistas que lo precedieron. No se equivocó. También hay quien afirma que cambió su firma de «Rembrant» a «Rembrandt» para sonar más erudito, aunque puede que fuera por motivos simbólicos relacionados con la numerología. Quién sabe.

La parábola del hijo pródigo

En sus últimos meses de vida, Rembrandt retomó algo que ya había tratado en su juventud de artista: la parábola del hijo pródigo. Para Moser, el gesto fue una manera de demostrar que, al final de su vida, lo artístico y lo espiritual ya no se hallaban en conflicto. La mujer y varios hijos del pintor ya habían muerto, y quedaba poco para que él también muriera. Tras haber pintado tantas escenas de venganza y sacrilegio sacadas del Antiguo Testamento, Rembrandt representó esta apoteosis del Nuevo Testamento a través de una escena de redención, perdón y amor.

Fuera  
De pagina



La «novela de estudiantes» que acabó siendo un clásico contemporáneo.  Podéis leer en nuestra web el texto, hasta ahora inédito en castellano, que Kazuo Ishiguro escribió a modo de introducción para la edición del 20.º aniversario de Nunca me abandones. La novela, llevada a la gran pantalla en 2010 y convertida ya en un clásico moderno, es una alegoría de la ineludible orfandad del individuo.


Natasha Brown nos habla sobre Los universalistas, su nueva novela  
Una noche, en medio de una rave ilegal en una casa de campo de Yorkshire, un joven es agredido de forma brutal con un lingote de oro. ¿Qué hace allí un grupo anarquista radical? Natasha Brown firma una explosiva segunda novela sobre las retóricas del poder y los peligros del lenguaje. En este vídeo podéis ver a la autora describirlo en sus propias palabras.










jueves, 30 de octubre de 2025

ENTRE LIBROS Y LOCURA (DIARIO MA)

 15 de 0ctubre 2025


Sentada en una especie de mesa de juntas, armada con ingenio con 6 mesas pequeñas unidas entre sí y doce sillas, asisto a una reunión que le llaman "Club de prensa". La componen unos quince usuarios de la biblioteca EPM de Medellín, por lo que me dijeron sus miembros, llevan más de un año reuniéndose todos los viernes. Asisto a este sitio hace más o menos un mes y medio. Desde hace cuatro años soy una lectora juiciosa, me gustan las novelas de suspenso y drama, con finales inesperados. Pienso que la vida se parece a las historias que cuentan estos viejos, he comprendido que nunca lo que planificamos sale de acuerdo a lo establecido. He querido llevar una bitácora de mi experiencia en este lugar. Son varias las razones que me llevan a ello, poco a poco las iré registrando. Conocí al señor C, lector compulsivo, de unos 65 años, culto para mí, con mucha capacidad lingüística y vocabulario que deja ver siempre a un lector riguroso. Nunca había hablado con alguien que siempre tiene como referencia personajes y libros, es como estar en una biblioteca mental. Cuando lo escucho, sus elucidaciones están llena de ejemplos, de ficción y citas, pero aluden a la realidad y la vida. 

Ahora que miro mi vida y la comparo con mis lecturas encuentro más interrogantes que respuestas, la apertura y la mirada más allá de lo corriente le abre a uno un espectro más amplio de lo que significa una vida entre rutinas y cumplimientos. En ocasiones hay hechos que son como escisiones hechas con un cuchillo, lacerantes y nunca dan previo aviso, sucede a cada rato. He entendido que la felicidad es un concepto ilusorio o inalcanzable en la vida consciente, la mayoría de las veces. Estoy en grupo de amigos caminantes y en esas excursiones, frente a los paisajes rurales de este país, pues utilizamos los caminos de la colonia,  pienso mucho, recordé a Kant el filosofo que tenia por costumbre grandes caminatas, en las mías, trato de reflexionar desde el desespero y la contemplación. Cioran decía que la plenitud como cúspide de la felicidad sólo es posible en esos instantes en los que poseemos una conciencia profunda de la irrealidad de la vida y de la muerte. Instantes raros en tanto que experiencias, aunque frecuentes en el ámbito de la reflexión, en el cual sólo existe lo que se siente. Ahora bien, sentir la irrealidad y trascenderla en un mismo acto es una hazaña que rivaliza con el éxtasis. Ahora que escucho a los miembros del club de prensa, tantos años y tantas experiencias juntas, en un país lleno de violencias y contrastes, me pregunto que será de mi futuro. 

Sentada este viernes al lado de C, escuchando desde cualquier noticias las opiniones de estos viejos, un poco sabios, sobre un país desgarrado, conozco historias hasta ahora veladas para mí. Me crie en la tierra de Pablo Escobar, alguna vez esta ciudad fue la más violenta del mundo. Estudio en una universidad pública, la de Antioquía, que es una síntesis del país. En el campus vivimos y sentimos todas las tendencias que agobian a Colombia. Confluyen derecha e izquierda, guerrilla y centro, jibaros y cristianos. Hay una libertad muy cercana a la anarquía. En este sitio entendí que mis decisiones son lo más importante de mi vida. En el claustro uno está rodeado de todo tipo de influencias, buena y malas. Ahora que escucho este grupo en la biblioteca, personas desplazadas, victimas de la violencia, jubilados, ingenieros, algunos señores absolutamente vulnerables, pienso sí soy realmente consciente en que país vivo. El moderador, F, toma la palabra, pregunta a los invitados que diga la noticia que a su parecer es más importante en la última semana. Cada uno dice la suya y a renglón seguido se vota cual será el tema del conversatorio.

En este momento se abre una especie de debate alrededor de cual será el tema. Se habló de las torpezas de nuestro presidente Petro, algunos señalaron sobre sus aciertos. Comprendí cuan está radicalizado el país, la gente cambia frente al tema político, se enervan, otros se enorgullecen de su radicalismo y pasión. Algunos hicieron un paralelo entre el presidente colombiano y el americano. La discusión siempre está rodeada de mucho contexto e historia. Lo que más me gusta es el entrecruzamiento del presente con historias muy viejas que traen un país que yo realmente desconozco. Cada uno desde su soledad guarda un pasado, hay de todo como en botica.

lunes, 27 de octubre de 2025

QUERIDAS LECTORAS QUERIDOS LECTORES (24 De Octubre 2025)

 

         Un espacio laboral deshumanizado. Fotograma de Severance, la serie creada por Dan Erickson y              dirigida per Ben Stiller y Aoife McArdle.

En 2017, la escritora e investigadora Remedios Zafra ganó el Premio Anagrama de Ensayo con El entusiasmo, sin saber, en ese entonces, que aquel libro sobre la precariedad y el trabajo creativo en la era digital estaba llamado a convertirse en un clásico contemporáneo. Zafra encontraba los términos exactos para lo que tantos artistas, escritores y profesores sentían pero no podían nombrar. El «entusiasmo» hace referencia a esa domesticación con la que se justifica la precariedad en los trabajos creativos: como a uno le gusta trabajar de lo suyo, parece que tiene que aceptar cualquier condición o situación abusiva. Toda la fortuna consiste en poder dedicarse al trabajo creativo, el resto no importa: «maldito entusiasmo», empezó a susurrar desde entonces el proletariado creativo. Zafra, de algún modo, había ofrecido un marco de pensamiento para designar ese malestar, ese no llegar a final del mes y notarse el cuerpo cada día más exhausto, la mente más agotada.

Siete años después, en 2024, publicaría El informe, en el que seguiría el hilo de su investigación para ahondar, esta vez, en la exploración de la violencia burocrática, la tristeza administrativa y la deshumanización tecnológica: un intento de construir palabras contra todo lo que en el trabajo dificulta la vida. En este libro reúne también textos que recibe de lectoras de El entusiasmo y que muestran cómo el malestar que trata es colectivo y compartido: «Desde que empecé con la tesis, mi salud también ha ido mermando poco a poco», le confiesa una lectora. ¿Es posible escribir un informe –el género más impersonal y frío– incorporando otras voces y abriendo el conocimiento a otros cuerpos?.


Es por eso por lo que Zafra habla de él como un «informe inefable» que quiere mostrar que es posible amar la vida y disentir de la relación que hemos establecido entre trabajar y vivir. Este informe innovador y crítico, contrahecho y deformado, recibió el pasado 7 de octubre el Premio Nacional de Ensayo 2025 por tratarse de «una reflexión sobre los objetos de la modernidad tardía, un homenaje a la libertad y a la pasión creativa, y una fuerte crítica a las condiciones del rendimiento del trabajo intelectual», en palabras del jurado.

Tres días antes de saber que el Premio Nacional iba a ser para Zafra, se anunció el nuevo Premio Anagrama de Ensayo, que recaía en la profesora e investigadora Natalia Castro Picón y su La fiesta del fin del mundo, un texto que aborda la reciente historia de España atendiendo las crisis que han brotado entre 2008 y 2023, vista a través del imaginario apocalíptico que contagia la literatura, el cine, la música y las artes escénicas y gráficas. Como Zafra, Castro Picón también observa las transformaciones de los últimos años y la manera en la que el mundo ha cambiado en estas primeras décadas de milenio.

                               Natalia Castro Picón © Johanna Marghella.



Castro Picón crea una poética: ante los imaginarios apocalípticos, como ese que condena a las trabajadoras intelectuales a la ansiedad y a la tristeza atadas a una pantalla, ¿cuáles son las alternativas? «El propósito de mostrar y, sobre todo, narrar tiene un carácter profundamente político», afirma la ensayista. Imponer el relato es, de hecho, una batalla. Bien lo sabe Zafra, pues señala que a menudo se crea un lema a partir de un relato parcial que «casi siempre desconoce la historia íntima». Escribir, pues, es una alternativa, un intento de transformar el relato: Zafra lo hace con un informe inefable, y Castro Picón con una poética inefable, desarmando las metáforas que han construido nuestro presente apocalíptico: búnkeres, virus, zombis, tsunamis y Godzilla. ¿Qué nos espera después? Esa es la pregunta. Y la escritura parece que, para ambas, sea una respuesta en marcha.

Novedades
de la semana



Natasha Brown, la aclamada autora de Reunión, regresa a «Panorama de narrativas» con Los universalistas: una sátira contundente acerca de la maquinaria mediática y la lucha por el relato en una sociedad polarizada y fracturada.

En «Nuevos cuadernos Anagrama» publicamos Fronteras de clase de Lea Ypi, la autora del prodigioso Libre. En este ensayo, desmonta los tópicos más arraigados sobre migración, integración y ciudadanía para ofrecer una nueva perspectiva de las crisis de la democracia contemporánea.

«Fuera de colección» trae El mundo del revés, de Benjamin Moser. Profusamente ilustrado, este libro es una apasionante introducción a la pintura del Siglo de Oro holandés y una indagación sobre el sentido último del arte.

Píldoras
de la semana

¿Qué cuerpo crea esta máquina?
La tarea de Zafra consiste en demostrar que los trabajos intelectuales no son solamente vulnerables a las enfermedades del alma que se tratan como problemas de salud mental, sino que son, a fin de cuentas, trabajos con cuerpo. ¿Qué movimientos tendría el cuerpo de una trabajadora intelectual contemporánea? Zafra cree que el rastro del cuerpo no podría expresar el universo que se despliega en sus palabras: la escasez de movimientos físicos y las rutinas inmóviles acrecientan el malestar de los cuerpos. Es por eso por lo que en la portada de El informe se puede ver una obra de Marta Azparren, en la que la artista graba, con unos guantes con uñas de grafito creados ex profeso, los movimientos rutinarios de las trabajadoras de fábrica. El resultado muestra en un papel la repetición de su rutina. 
                          «Diario de fábrica: Vincenza y Noura», © Marta Azparren, 2023.


¿Qué cuerpo es un zombi?

Una noche de abril de 2011, Natalia Castro Picón se cruzó con un grupo de zombis. La escena entonces le pareció divertida: ¿quién era esa gente? ¿Qué estaban haciendo? Años más tarde descubrió que desde 2007, en foros de internet, se había generado la idea entre grupos de aficionados de cine fantástico de disfrazarse de zombis y «salir a la calle a dar sustos». Aunque parece una anécdota trivial, y puede que lo sea, Castro Picón parte de este encuentro para pensar en qué sentido estos entes encarnan un malestar contemporáneo: la metáfora del zombi se ha utilizado para iluminar las zonas más oscuras y macabras del modo de vida capitalista. ¿Somos sujetos que consumen sin consciencia? ¿Intentamos evadirnos de nuestra propia podredumbre? ¿O puede que por su condición de forma ingobernable de vida sin vida, los zombis representen un desafío para la biopolítica? ¿Qué nos diría su cuerpo? ¿Qué nos dice de nosotros?

Fuera

De pagina



«Yo pienso que si fui underground fue porque en esa época no se podía ser otra cosa.»

Con motivo de la publicación de Crónicas del gran tirano este año, recuperamos una entrevista con Nazario Luque, publicada originalmente en el libro Homonots, de Francesc Soler, en la que el artista rememora la época de la Barcelona canalla de los primeros años de la Transición.



Premios a las Mejores Encuadernaciones 

Como cada año, el pasado julio el Ministerio de Cultura anunció los ganadores de los Premios a las Mejores Encuadernaciones Artísticas. En esta edición, los participantes debían encuadernar Donde las mujeres, de Álvaro Pombo, Premio Miguel de Cervantes 2024. El primer premio fue para Juan Antonio Fernández Argenta, por su encuadernación titulada «Isla». El segundo galardón recayó en Luis Antonio Mínguez Serrano, por «Evanescens Punctum», y el tercero, en Andrés Pérez-Sierra Rodríguez, por «Hoja por Hoja». Las obras premiadas, junto con las finalistas y seleccionadas para exposición, se han exhibido en la Feria Internacional del Libro LIBER 2025. Y actualmente forman parte de los fondos de la Biblioteca Nacional de España.





miércoles, 22 de octubre de 2025

ENTRE LIBROS Y MURALES

 



Las bibliotecas han marcado mi vida. Son parte vital de una existencia trasegada por  tragedias y una actitud contestaria que se traduce en incertidumbres constantes. Hace un año visito con mucha asiduidad la biblioteca EPM de Medellín. Su diseño arquitectónico moderno, establece un diálogo espacial y constante con la plaza de las luces, conectada visualmente, es en esencia un mirador privilegiado, la plaza y su cuerpo, comparten la luz, el paisaje urbano. El volumen  del  edificio  presenta oquedades  en  los  costados  norte  y  sur, se le suman a ellas, los cortes transversales, líneas cortadas intencionalmente, trasformando el paisaje favorablemente. En su interior el diseño apacible, cómodo, da la sensación siempre de tranquilidad. Este sitio es un lugar inigualable, mi segundo hogar diría. Aquí transcurren mis horas entre libros, buena información y amigos a granel.

He conocido infinidad de emigrantes en busca de un destino menos cruel que el de su lugar de origen. Hombres solos, por culpa de un destino inexorable e inevitable, profesionales decadentes pero luchando por ser vigentes en una sociedad implacable, jóvenes  cargados de pasión y empeño, anacoretas, locos y pesimistas. Todo un universo. Las directivas de la fundación EPM y los empleados del lugar nos consienten, nos permiten  aprovechar el lugar sin mayores complicaciones.

Cuando llego en la mañanas, siempre me encuentro con sorpresas, con gente conocida y con  usuarios nuevos, extraños unos, aplicados otros. Es como un juego de azar entre lecturas fortuitas y una búsqueda permanente de buenos textos. En el último mes, empecé a trabajar en una historia de Colombia contada desde los enfrentamientos constantes entre caudillos desde nuestra independencia. El objetivo, presentarla en el club de prensa que tenemos los viernes de cada semana, desde hace un año, para demostrar que la mayoría de los ríos de sangre de nuestro pasado e inclusive presente, tienen su genealogía en ambiciones personales encubiertas de altruismo falso. También tenemos un club de ajedrez, este tiene sus secciones los lunes y es manejado por Diego, un muchacho emprendedor, muy jovial y sobre todo didáctico. 

He conocido en esta biblioteca, muchas vidas, historias, personajes muy diferentes al común. También, por un habito extraño, llevo el registro de personas que no hablan absolutamente con nadie, anacoretas, solitarios compulsivos.  Aquí conocí y fui amigo de un psicólogo poliglota que terminó siendo expulsado del lugar. Su hija estudiante de la universidad de Antioquía, alineada con la izquierda, algún día fue secuestrada y pudo ser desaparecida. Gracias a la gestión de su padre,  después de más de cuatro meses de incansable búsqueda, logro ser rescatada por el Gaula. Hoy está exiliada en un país de Asía. Estas historias son lo corriente en esta biblioteca. Mientras leemos historia patria, a Heródoto, a Tucídides o Juan Millas, nos vamos rasgando la vida con ellas.

Las estudiantes son caso aparte. El respeto por el libro y la biblioteca me permiten decir que la lectura pese a la crisis que tiene, cuenta con una pléyade de jóvenes muy cercanas al libro y el conocimiento. Hace dos meses y medio he visto a MA leyendo en la biblioteca con una constancia y juicio especial. Tan sólo tiene 22 años, estudia séptimo semestre de administración de empresas. Sobra decir que es muy bella y aplicada con su Universidad. No puedo decir que la conozco pues me costo tiempo poder tener un dialogo ameno, no por que fuera antipática, sino porque siempre duraba leyendo más de tres horas un texto, en forma ininterrumpida, concentrada. Daba gusto verla en esa actitud y por ello, evitaba cualquier acercamiento. Ella lee sagas de misterio, dramas, tragedias diría.     


Con el tiempo, pude entablar una conversación, lógico, de lo que leemos y del gusto compartido por las buenas  lecturas. Descifrar y descubrir a una persona a través de una afinidad intelectual, es un gusto, algo especial. MA, realmente es una persona muy diferente a todo. Pienso que debe leer la tragedia griega. Quisiera que empezara con Lisístrata. Esta obra fue la tercera y última obra sobre la paz escrita por el gran comediógrafo griego Aristófanes. Presentada en el festival de las Leneas en Atenas, la escribió durante los últimos años de la guerra entre Atenas y Esparta. La obra es esencialmente un sueño acerca de la paz. Muchos griegos pensaban que lo único que la guerra había traído a Grecia era la ruina, lo que la hacía vulnerable a un ataque persa. Entonces, en la comedia de Aristófanes, las mujeres y madres de las ciudades en guerra, lideradas por la ateniense Lisístrata, encuentran una ingeniosa solución. Para lograr la paz, deciden declarar una huelga. Pero no se trata de una interrupción del trabajo, sino de que no tendrán relaciones románticas con sus esposos.

Le pasé "El infinito en un junco" de Irene Vallejo. Es la historia del nacimiento de las bibliotecas a partir de la gran Biblioteca de Alejandría. Lo hice, porque le gusta el libro físico. Tener el cuerpo del texto, olerlo, manejarlo con sus manos y atravesarlo con sus ojos. Casi no lee libros desde lo digital, lo hace solo con algunos ensayos de carrera. Pienso que debe leer a Joseph Conrad, sobre todo "El corazón de las tinieblas". Lo primero que hay que hacer con un buen lector, es respetarle sus gustos, simplemente hay que alinearse, la buena literatura lo ha abarcado todo. 

Curiosamente MA hoy cumple años. Con está edad, los aniversarios son una fiesta, con el tiempo se vuelven una carga que nos anuncia lo inexorable. Seneca decía que "la vida es una obra teatral que no importa cuánto haya durado, sino lo bien que haya sido representada". El magistrado colombiano Gaona cruz muerto trágicamente en los sucesos de la toma del palacio de justicia hace mucho tiempo le decía a los hijos que es importante en la vida escribir un libro para dejar escuela, sembrar un árbol, para dejar raíces y tener hijo para dejar legado y agregaría con cierto abuso, para ser eterno. Pienso que  la juventud es un reto alucinante, como la mitad del juego de ajedrez, nadie sabe como será el jaque mate. En todo caso  la felicidad no depende en quién eres o qué tienes; depende únicamente en lo que piensas y siendo joven el pensamiento es una potencia que abre las llaves para un futuro siempre promisorio en un mundo cada vez más difícil. En todo caso creo que  nuestros fantasmas son más espantosos que la realidad y los miedos son obstáculos que debemos superar. Eso es la vida creo. 

Cuando escribo locamente sobre estas cosas se me viene a la cabeza algo que decía Gonzaloarango, nuestro poeta nadaista: Las cosas no siempre llegan cuando más se las busca, sino —y muchas veces— por azar, accidente, por un golpe fortuito… Y cada escritor responde a las vicisitudes y dinámicas del tiempo, sus demonios y contradicciones, de forma diferente. Y, por lo mismo, la continuidad tan necesaria para la historia y sus historiadores es solo una ilusión". El destino lo fabricamos cada uno de nosotros día a día. MA está apenas empezando, pero ya vislumbra su destino.


sábado, 18 de octubre de 2025

QUERIDAS LECTORAS QUERIDOS LECTORES (ANAGRAMA 17 OCTUBRE 2025)

 


                                Eugène Delacroix, Hamlet y Horacio en el cementerio, 1839.


Jerzy Jurandot fue un poeta, dramaturgo y compositor polaco de ascendencia judía, un artista total, que cambió la manera en que los judíos vivían en el gueto de Varsovia antes de ser deportados de forma masiva a los campos de exterminio. Confinado con su esposa, la actriz Stefania Grodzieńska, fundó el teatro Femina. Bajo su dirección artística, se convirtió en uno de los cinco teatros permanentes del gueto, donde se escenificaban obras, operetas y espectáculos musicales de sátira social. Se dice que las representaciones no eran nada fáciles, pero el objetivo lo tenían claro: era el único momento en el que los judíos encerrados podían olvidarse, momentáneamente, del horror.

Ocho décadas después, Isabella Hammad, que debutó con El parisino, escribe una inteligente segunda novela, Entra el fantasma, en la que narra una situación muy similar y, a la vez, completamente diferente. El libro de Hammad no ocurre en Varsovia, ocurre en Haifa, y el protagonista no es un dramaturgo judío polaco, sino Sonia Nasir, una actriz británico-palestina que vive en Londres y viaja a Israel para visitar a su hermana. Durante ese viaje conoce a Mariam Mansour, una directora teatral que quiere poner en escena una versión árabe de Hamlet en Cisjordania. ¿Qué mejor que una actriz profesional como Sonia para participar en esa producción?.

La misma representación de Hamlet irá adquiriendo matices cada vez más cercanos al problema de fondo. El fantasma del difunto rey de Dinamarca acabará identificándose con el fantasma de la ocupación de Palestina: lo podrido «en el reino de Dinamarca» se transforma en lo podrido «en el Estado de Israel», hecho que desata la indignación israelí contra la producción teatral cisjordana.

En la narración, seguimos los momentos de debilidad de la directora de teatro, y podemos observar que aunque crea vehementemente en la relación entre arte y política, se cuestiona la necesidad, la importancia y la eficacia de esa representación: ¿tendrá sentido llevarla a cabo o es acaso el arte un narcótico más? Sonia tiene una respuesta, bien clara: «La fatiga es lo que impide que la gente luche. No el teatro».


Si para Jerzy Jurandot el arte era una huida, para Mariam, en la novela, es insistencia, una alegoría de su dolor. Pero para ambos, eso sí, el teatro es una forma de combatir la desesperación, el método para recuperar un aliento de vida.

Esto nos hace reflexionar hasta qué punto las formas de expresión artística llegan a desafiar el statu quo: «Tal vez la persona que escribe no necesite entender del todo lo que su texto producirá en el mundo», señala Isabella Hammad en Reconocer al extraño, la conferencia que ofreció sobre la importancia del relato que construimos en torno al conflicto palestino-israelí, y que también publicamos en Anagrama. «Tal vez pueda relajarse un poco. Tal vez baste con formular una pregunta y esperar, tal vez, entrever a posteriori el significado de esa pregunta.»

Novedades

De la semana

Ya podéis encontrar en librerías Entra el fantasma, de Isabella Hammad, novela a la que dedicamos esta newsletter y libro indispensable para entender el conflicto palestino desde la vida cotidiana y en conjunción con el arte. La traducción al castellano es de Antonio-Prometeo Moya, quien ya se encargó de su espléndido debut, El parisino.

Le sigue Todas las hijas de la casa de mi padre de Juan Francisco Ferré, una de las voces más lúcidas del panorama literario español y ganador del Premio Herralde de Novela en 2012 con Karnaval. El autor construye un artefacto literario con múltiples capas y juegos de seducción que retan al lector a adentrarse en un mundo de transiciones tanto políticas como íntimas.

En «Argumentos» recuperamos Tristísimo Warhol. Cadillacs, piscinas y otros síndromes modernos, un particularísimo ensayo de Estrella de Diego, autora de El Prado inadvertido, que versa sobre la compleja naturaleza de Andy Warhol, el más célebre representante de la cultura pop y, a la vez, un ser melancólico que vivió la vida como una carrera hacia la muerte.

Continuamos con Extranjero en todas partes, de Mercedes Halfon, un viaje biográfico a la inesperadamente larga estadía argentina de uno de los narradores imprescindibles del siglo XX: Witold Gombrowicz.

Ocho años después de su publicación en Anagrama, Calle Este-Oeste, de Philippe Sands, cobra vida de nuevo en nuestra recién estrenada colección «Intervenciones». Una novela gráfica excepcional sobre el Holocausto y los juicios de Núremberg, de la mano del guionista Jean-Christophe Camus y el ilustrador Christophe Picaud.

Y finalmente, en «La Bella Varsovia» publicamos La vía sutil, de Aurora H. Camero, una erótica personal del deseo entre mujeres, en la que sensualidad y sexualidad son inseparables. «Ahora está este libro, que reúne mis imágenes amadas», escribe la autora. «Hice un espejo.»

Píldoras

Para estar al día

Romper la cuarta pared

El corresponsal de guerra Sorj Chalandon, periodista de Libération y conocido por sus reportajes sobre Irlanda del Norte, ganó el Premio Goncourt de los Institutos en 2013 con su novela La cuarta pared, en la que Sam y Georges, sus protagonistas, deciden representar Antígona en el corazón de Beirut, entre francotiradores de ambos bandos: ¿se le puede robar a la guerra unas horas de paz? La representan actores chiitas, palestinos, cristianos, drusos, maronitas, de todas las religiones y etnias afectadas por el conflicto. Si la cuarta pared separa los actores del público, ¿qué es exactamente lo que separa la paz de la guerra? Mariam pregunta, en Entra el fantasma, a su equipo artístico: «¿Sobre qué creemos que versa la obra?». Responden: la guerra, los dramas familiares, la venganza, la muerte. Pero también sobre la distancia que separa a su pueblo de la paz. El libro fue llevado a la gran pantalla por David Oelhoffen en 2024.






Destapar o encubrir
Teatro para huir, teatro para insistir. También teatro para fingir. De eso trata Himmelweg, la reconocida obra de Juan Mayorga. Es 1944 y el gueto de Theresienstadt, un campo de concentración nazi, recibe la visita de una delegación de la Cruz Roja, que viene a inspeccionar el uso de esos centros de reclusión. El comandante del campo tiene, entonces, una idea: hacer del teatro una herramienta de fingimiento. Los prisioneros representarán una vida feliz que no tienen. Harán de la función un ocultamiento de la verdadera situación del campo. ¿Cuál es la verdad de las historias? ¿Quién nos garantiza que no nos engañan? En un delicado juego de espejos, Mayorga, como Hammad, muestra que el horror nos llega en forma de relato. Y la ficción, tan poderosa, puede servir para destaparlo o para seguir encubriéndolo.


Fuera
De Pagina



Andrés Barba nos habla de Auge y caída del conejo Bam.
En su visita a Barcelona, conversamos con Andrés Barba sobre su nueva novela, Auge y caída del conejo Bam. En este vídeo podéis ver al autor dar pinceladas sobre su estilo narrativo y también ahondar en varios de los temas que aborda el libro como la manipulación social, los ideales políticos y la identidad individual y colectiva.



«No soy un robot»: seminario en línea
Del 13 de noviembre al 12 de diciembre tendrá lugar el nuevo seminario virtual «No soy un robot. Conocimiento, narrativa y lectura en tiempos de IA», que constará de cinco sesiones conducidas por Ariana Harwicz, Juan Villoro, Mariano Peyrou, Neige Sinno y Víctor Balcells.

En un momento en el que la especie humana pierde facultades que son asumidas por las máquinas, es fundamental reflexionar sobre la cultura de la letra. Por ello, en este ciclo que organizamos junto a La Central, profundizaremos en el poder de la palabra (la creación, la poesía) para dar forma y sentido a nuestra existencia y analizaremos nuestra relación con la propia tecnología.




«Amantes imaginarios, amigos, hijos, hermanos menores, esclavos, dioses» Escrito por Mariana Enriquez.



Invitamos a Mariana Enriquez a que nos hable sobre el autor que ha supuesto su mayor inspiración: «Leerlo por primera vez fue un impacto desconocido. Encontré a Dennis Cooper en Contacto. Yo tenía poco más de 20 años. Era el primero del ciclo de George Miles, amigo y amante juvenil del autor, dato que no tenía en ese momento. George, el no-protagonista, el centro vacío del libro, es un adolescente gay y adicto cuyo cuerpo está a merced de quienes lo rodean».

jueves, 16 de octubre de 2025

RECORDANDO EL MOVIMIENTO NADAISTA PROLEGOMENOS PARA UN ANIVERSARIO

 Son muchos los documentos y ensayos sobre la historia de este movimiento que impactó al país, no solo de manera estética y literaria, sino socialmente, partiendo de ser una nación, hipócrita, mojigata y conservadora, inmersa para los años cincuenta del siglo pasado, en las disputas viscerales de una elite, centrada en los partidos tradicionales, por el poder, quienes no tuvieron ninguna vergüenza ni despacho para enfrentar al campesinado, a la población rural, en luchas partidistas, con actos absolutamente demoniacos, donde el pan de cada día eran los muertos, asesinatos a granel amparados en un sectarismo vergonzante, mientras ellos, burgueses del peor descaro, exiliados, se repartían el usufructo del estado y sus instituciones sin ningún recato.

La revista "Cronopio" en un artículo, en razon al aniversario: "Con ocasión de este nuevo aniversario de la creación del Nadaísmo, nos parece pertinente detenernos a reflexionar unos instantes sobre las causas que lo provocaron, las características de algunos de los diferentes miembros que hicieron parte de él y lo que ha quedado o no de este colectivo en la historia de la literatura colombiana. ¿Se trató solamente de un «ismo» más como tantos otros en nuestro país, efímero, necesariamente pasado de moda hoy en día y condenado a permanecer en libros olvidados y polvorientos? o, más bien, ¿de un movimiento que caló profundamente en las mentes de los jóvenes de la época y de sus descendientes?".

El articulista señala que sus principales exponentes son victimas de una sociedad clerical y opresiva. Creo que son más contestarios conscientes de una época que de alguna manera los oprimía y gracias a sus lecturas, contacto con lo que sucedía en el mundo intelectual y conciencia, reaccionaron con por que va más allá que su propia tragedia, cada momento tiene su afán, y es un hecho que su mundo intelectual les permitió descifrar con mucha lucidez en la sociedad en que se desenvolvían. 

El nadaísmo se originó en 1958, en Medellín, Colombia, por iniciativa del escritor Gonzalo Arango. Su nacimiento estuvo ligado al contexto del país, caracterizado por una extrema violencia social y política, y por la doble moral de quienes debían mantener el orden y buen funcionamiento del Estado.

Este movimiento literario y filosófico cobró vida en medio de una sociedad gobernada por las jugadas políticas que llevaron al poder a Gustavo Rojas Pinilla, tras asestarle un golpe de Estado a Laureano Gómez. El nadaísmo surgió como un mecanismo de defensa ante las tradiciones religiosas, sociales y literarias de mediados del siglo XX.

El primer paso de Arango fue motivar a un grupo de jóvenes escritores a que se unieran al movimiento. Los integrantes del nadaísmo buscaban molestar a las altas esferas de la sociedad apelando a una constante protesta social de las normas establecidas.

El nadaísmo buscó con intensidad quebrantar y desestabilizar el “orden” establecido en un ambiente caracterizado por la miseria y los convencionalismos. Hubo en este movimiento la necesidad de incorporar innovaciones literarias de vanguardia para expresar más libremente su percepción de la vida.

De la mano de muchas de las premisas de André Breton en su manifiesto surrealista (1924), Arango redactó también el primer manifiesto nadaísta, en 1958, aparecido en la revista Amistad de Medellín. El documento fue dividido en trece estatutos, y en ellos se establecerían los ideales y aspiraciones humanas, artísticas o sociales.



Gonzalo Arango nació el 18 de enero de 1931 en la localidad de los Andes, Antioquia. Fue escritor, periodista y poeta. Su obra literaria se vio marcada por los conflictos entre liberales y conservadores y por el papel de la iglesia en la educación en sus años de adolescente. Por tal motivo, sus escritos fueron rebeldes y desafiantes.

La oposición constante de Arango a lo que imponía la sociedad de su época y a la literatura que se desarrolló lo condujo a crear el nadaísmo. Fue así como se alejó del sentimentalismo para darle paso a lo nuevo. El poeta falleció el 25 de septiembre de 1976 a causa de un accidente automovilístico, pero dejó un legado de una estética literaria renovada.



Expresa Gonzalo Arango: "El Nadaísmo, en un concepto muy limitado, es una revolución en la forma y en el contenido del orden espiritual imperante en Colombia. Para la juventud es un estado esquizofrénico-consciente contra los estados pasivos del espíritu y la cultura. Ustedes me preguntarán por una definición más exacta. Yo no sabría decir lo que es, pues toda definición implica un límite. Su contenido es muy vasto, es un estado del espíritu revolucionario, y excede toda clase de previsiones y posibilidades".

Eduardo Escobar escribió al respecto: "Nos declararon varias veces idiotas redomados, degenerados, mugre. Los insultos nos hacían sentir en la opulencia. Los nadaístas son declarados indeseables por las autoridades de Manizales. Van a Pereira. En Cali habían adherido a las promesas de la nueva oscuridad Diego León Giraldo, Jotamario, Alfredo Sánchez, Elmo Valencia, Fanny Buitrago, Dukardo Hinestroza. Difunden el Primer Manifiesto Nadaísta, escrito por gonzaloarango, primero y último documento programático del nadaísmo, editado humildemente con la solidaria financiación de Humberto Navarro en la Tipografía Amistad de Medellín, donde está consignado: «El nadaísmo es, en un concepto muy limitado, una revolución en la forma y en el contenido del orden espiritual y la cultura»".

En una segunda entrega hondaré más sobre el tema. Es un hecho que es casi nulo el aporte crítico, lo que me interesa es recordar en este blog un movimiento de suma importancia en la historia estética del país.