sábado, 17 de enero de 2009

LA MARIA DE JORGE ISAAC




Esta novela de Jorge Isaac, es la primera de las cuatro escogidas por este Blog, para su análisis y divulgación, de las que a mi parecer, constituyen lo más representativo del género en Colombia, sin quitarle valor a un innumerable número de obras excluidas, las que ire abordando con el tiempo. De igual manera seguiré entregando novedades y títulos de interés, que por su importancia valgan la pena comentar a nuestros lectores.

La María, es por excelencia una novela romántica. A pesar de haber sido publicada en el siglo 19, se deja leer en estos tiempos. Borges al respecto expresó en un artículo magistral sobre el tema:

Oigo innumerablemente decir: "Ya nadie puede tolerar la María de Jorge Isaac; ya nadie es tan romántico, tan ingenuo”. Esa vaga opinión (o serie de vagas opiniones) puede subdividirse en dos partes: la primera declara que esa novela es ahora ilegible segunda -audazmente especulativa- propone una razón, una explicación. Primero el hecho; después, la razón verosímil. Nada más convincente, más probo. Sólo dos objeciones puedo hacer a ese fuerte cargo: a) la María no es ilegible; b) Jorge Isaac no era más romántico que nosotros. Espero demostrar lo segundo. En cuanto a lo primero, sólo puedo dar mi palabra de haber leído ayer sin dolor las trescientas setenta páginas que la integran, aligeradas por "grabados al cinc". Ayer, el día 24 de abril de 1937 de dos y cuarto de la tarde a nueve menos diez de la noche, la novela María era muy legible. Si al lector no le basta mi palabra, o quiere comprobar si esa virtud no ha sido agotada por mi, puede hacer él mismo la prueba, nada voluptuosa por cierto, pero tampoco ingrata.”

Su lectura esencialmente es agradable, entretenida, cargada de descripciones exuberantes sobre el paisaje Colombiano. “Jorge Isaac logra crear un clímax romántico, dominado por la exaltación de la naturaleza, la categorización sentimental, el tono larmoyant, el convencionalismo social, la presencia del «infierno verde» de la selva, la estructuración del mundo rural, el convencionalismo paternalista frente a los grupos étnicos indios y negros.”[1]

No existe ninguna sorpresa sobre el final de esta historia, lo inevitable no se oculta y esta sentencia matizada a través de un lenguaje barroco, siempre suscita sentimientos contradictorios para el lector, como si quisiéramos torcerle el cuello al fatídico desenlace, muy pesar de esto, nunca se pierde el interés, su lectura es fluida. Borges dilucido este efecto con exactitud:
El novelista, ahora, suele manejar la sorpresa. Jorge Isaac, en María, prefirió trabajar con la anticipación y el presentimiento. En ningún instante se oculta que María va a morir. Sin la seguridad de que va a morir, apenas si tendría sentido la obra. Yo recuerdo una línea memorable que está casi al principio: "Una tarde, tarde como las de mi país, bella como María, bella y transitoria corno fue ésta para mí. .. "[2]

La crítica ha sido prolífica en cuanto a la ubicación de la novela en el marco del romanticismo del siglo 19. Elzbieta Sklodowoska, citando dos de los estudios críticos más importantes (Anderson y Macgrady) establece: “Ambos estudiosos enumeran el predominio del yo, la melancolía, el paisaje vernáculo armonizado con el estado del alma, el tópico de la mujer-ángel y la fatalidad-signo de lo absoluto, como elementos esenciales del romanticismo de la novela de Isaac.”

Benito Varela Jácome sintetiza todo el glosario crítico sobre el tema, que sería imposible de citar, de forma muy clara:

"La génesis de la novela María tiene tres bases: los modelos de la Weltanschauung romántica, la geografía del Cauca y las experiencias autobiográficas. La residencia familiar de «El Paraíso», orientada hacia el valle y las verdes colinas, le proporciona los elementos topográficos y ambientales. El autobiografismo se proyecta sobre Efraín. Este agente-narrador, lo mismo que el novelista, abandona el valle del Cauca para estudiar en un colegio bogotano. Intenta cursar Medicina, escribe poesías, trabaja en la hacienda. Se repite, además, la coincidencia de que su padre procede también de Jamaica; se convierte al catolicismo al contraer matrimonio; es creador de nuevas formas de riqueza; sufre reveses económicos; quizá pueda identificarse con el irlandés que explota minas de oro en el Chocó. Considero clave para establecer este autobiografismo el capítulo VIII: el agente cuenta cómo su padre vino muy joven a Sudamérica y se casó con la hija de un capitán de un navío español, después de adjurar del judaísmo, y establece el parentesco con María, hija del primo Salomón, nacida en Jamaica y traída al Cauca después de su orfandad.
Las fuentes literarias están en el metagénero de las autobiografías sentimentales europeas. Los modelos más influyentes proceden de Paul et Virginie, a pesar de la opinión contraria del profesor Warshaw. Donald McGrady basa la influencia de la novela de Saint-Pierre, además de en la estructuración general de la narración, el sentimentalismo y una serie de rasgos secundario."

Jorge Isaac es un personaje típico de la historia política del siglo 19 colombiano, en plena formación institucional del estado, luchas intestinas por el poder y debates ideológicos infinitos. El éxito impresionante de su novela en el país y en el extranjero, en una época donde era muy difícil que esto sucediera, es ya un icono. “nació en Cali, Colombia el primero de Abril de 1837 (Algunos estudiosos afirman que el novelista nació en Choco y no en Cali, discusión que no tiene mayor importancia), hijo de un comerciante Inglés radicado en Jamaica, Henry Isaac, de origen Judío quien se convirtió al Cristianismo para casarse con Manuela Ferrer Scarpetta. Después de cursar sus estudios primarios en Cali y Popayán viaja a Bogotá e ingresa al colegio del espíritu santo, mas adelante estudia en los Colegios San Buenaventura y San Bartolomé, pero no llega a graduarse. A los 5 años regresa al Valle del Cauca para residir en la Hacienda El Paraíso, donde se desarrolla gran parte de las escenas de su novela. A los dieciséis año es obligado a tomar parte en la primera de las guerras en que participó, 2 años después contrae matrimonio Felisa González Umaña de solo catorce años. Jorge Isaacs vuelve a tomar las armas entre 1860 y 1861 para combatir al lado del gobierno Liberal contra las fuerzas insurrectas del General Tomás Cipriano de Mosquera; pero siempre estaba el refugio de la literatura, aunque en realidad nunca dejó de escribir o de concebir planes literarios, tal como lo demuestran entre muchos ejemplos, la publicación del primer canto del Poema “Saulo” dedicado al presidente Roca de Argentina “La tierra de Córdoba” o la redacción de una sentida elegía con motivo de la muerte de Elvira, hermana de su amigo, el poeta José Asunción Silva.
En 1880 publica La Revolución Radical de Antioquia, donde explica su participación en la invasión de se estado, es además cónsul entre 1871 y 1873 en Santiago de Chile, pero siempre se refugió en la literatura. Jorge Isaac muere en Ibagué en Abril de 1895, pobre y absolutamente desilusionado, victima de sus fracasos políticos y sin conseguir ninguna retribución económica por habernos legado una de las obras más famosas de la literatura Latinoamericana. ”[3]
Mucho se ha escrito sobre la condición de judío, sobre algunos hechos relevantes descritos en la novela, que en cierta forma son autobiográficos y esta claro que es un factor de suma importancia, no solo para el estudio crítico de la obra, sino como referencia biográfica.
Para William Ospina, Isaac, es un escritor que, junto a Rubén Darío y Silva, contribuyó a renovar la lengua Española. Dice el autor refiriéndose a Silva y al autor de la “María”: “Es extraño que estos dos autores estén unidos por la vida y la desdicha, que, cada uno a su modo, amaron y perdieron a una misma mujer, y que sus obras fundamentales son tan afines que podrían publicarse juntas, casi como una sola. Pues ¿ Que son los nocturnos de Silva, sino una suerte e epílogos de la María”.[4] Sobre el lenguaje dice el autor: “Lo primero que nos asombra de María es que una novela escrita hace más de un siglo sea por su lenguaje tan completamente actual. No hay un solo párrafo diría yo, sobre el cual el trabajo del tiempo haya acumulado su herrumbre. Y es este uno de los secretos que mientras tantos libros se esparcen y se olvidan, María siga mereciendo el favor y la fidelidad de los lectores y sus ediciones extrañamente se multipliquen.” Refiriendo al tema central de la novela remata William. “María es una novela sobre la adolescencia, sobre sus ingenuidades y sus esperanzas, sobre las grandes pasiones que la cultura disfraza de efectos, sobre esas insensatas postergaciones que suelen ser la vida, sobre el modo como el amor nos revela el aspecto más esplendido de la naturaleza, sobre como el amor nos hace generosos, sutiles y valientes. Es también una novela sobre la enfermedad, esa asechanza de la muerte, sobre el ardua acumularse de las ilusiones y el modo brusco e implacable como la muerte puede derrumbarlas”. Paradójicamente para este autor, la novela de Isaac, no se puede alinear con el romanticismo Europeo, tema que da para discusiones muy edificantes, que no corresponden a la tarea que nos impusimos en este blog. En muchos de los estudios, se encuentra esta cita, que debió ser escrita por alguno de los numerosos críticos de esta novela, pero que ratifica la visión general que de ella tienen los especialistas: “ha sido comparado con Pablo y Virginia de J. H. Bernardin de Saint Fierre (obra donde el autor francés trabaja el exotismo paisajístico y el sentimentalismo), y con Átala de Chateaubriand, serie también de relatos exóticos, como también hubiera podido serlo, en cierto modo, la novela pastoril Dafnis y Cloe del sofista griego Longo".
Releí esta extraordinaria novela y es definitivo que estamos ante una excelente obra, contemporánea si se quiere, el texto no se suelta, la historia supera sus propias anticipaciones.



[1]Introducción a María, de Jorge Isaac Benito Varela Jácome. Biblioteca virtual cervantes

2 Vindicación sobre la maria. Jorge Luis Borges. Tomo tres obras completas Emece.
[3] http://html.rincondelvago.com/maria_jorge-isaac.html

[4] De lo breve y lo eterno. William Ospina. “Estudio critico ” de la colección Cara y Cruz de editorial Norma. Pagina 63.