lunes, 6 de febrero de 2017

LEON DE GREIFF POR ORLANDO MEJIA RIVERA

Desde su publicación en el 2015 había querido acercarme a este texto crítico por lo que significa este poeta para Colombia y para mi gusto personal y por el rigor y la seriedad  de quien lo escribe atendiendo a su obra extensa como novelista y ensayista harto reconocida y de indudable valor.
Me sorprendió primero el carácter excepcional con que rubrica su investigación el autor, aduciendo desde el principio el lugar común y asertivo en que recae la mayoría de la crítica publicada sobre el poeta hasta la fecha. De hecho los trabajos de la academia y de algunos especialistas no sólo en Colombia sino en España dicen otra cosa. El texto aun así es valioso, aporta mucho al conocimiento de la obra del poeta e incita a su lectura. Empieza su acercamiento a partir de una afirmación categórica: “La mayoría de los críticos literarios se han quedado intentando ubicar a De Greiff en algunas de las corrientes históricas de la poesía universal e hispanoamericana, tratando de reconocer la influencia de otros en su obra, como sí el poeta fuera un epígono más de los grandes poetas y no autentico creador de una poesía inclasificable. Por su puesto se nutrío de muchos poetas y lecturas diversos, pero no los imitó”[1]. Señala las tres posiciones en que se centra esta mirada: la que lo ubican como poeta en esencia modernista, influido por Darío y en especial por el simbolismo de los poetas Franceses del siglo XIX; los que lo ubican como un precursor en Hispanoamérica de las vanguardias europeas de la primera posguerra: El expresionismo, el surrealismo y sus verdientes hispanoamericanas  del creacionismo y ultraísmo; Los que lo califican como un poeta premoderno afín al romanticismo Inglés, Francés y Alemán del siglo XVIII y sobre todo del culteranismo de Luis Gongora y sus formas poéticas rebuscadas y barrocas que florecieron en el siglo de oro Español. De hecho es muy difícil descifrar como se decantan de manera exacta las influencias del poeta en su obra, sobre todo por lo especial de la misma, aún así son detectables estas huellas y el propio poeta dejó improntas muy claras al respecto. Ahora que la crítica es más incisiva y que ha realizado un trabajo arqueológico en esta materia, podemos decir que existen instrumentos teóricos de suma importancia para realizar este trabajo[2]. En un ensayo sobre la asimilación de la poesía de De Greiff en la poesía medieval refiriéndose a las influencias señala aspectos genealógicos del tema “El primero de ellos es demostrar que todo texto literario es un complejo tejido que entrelaza diversos elementos y discursos, a la vez que se inserta en un conjunto mayor dentro del cual cobra la posibilidad de participar de forma activa en una cadena de interrelaciones. El segundo, la necesidad de probar que el estudio intertextual es algo mucho más complejo que el simple estudio de fuentes, y que se extiende a formas más abstractas, sutiles y complejas de diálogos y procesos formativos al interior de las re­des literarias”[3]. En el presente trabajo el autor se refiere al barroquismo, que fue la manera como se le abordó a su poesía por buena parte de la crítica, en sus dos tendencias: El Culteranismo y el conceptismo, en una posición poco acertada, de hecho según el Doctor Orlando, “el barroquismo se caracteriza por el uso de las palabras latinas y también de neologismos y transposición de frases”. El lenguaje poético de De Greiff no corresponde del todo a este análisis facilista de sus críticos: “La utilización de las palabras latinas es mínima en comparación con el uso de arcaísmos, anglicismos, neologismos, y algunos Germanismos”. De esta manera, abordando la crítica de los lugares comunes, el autor no solo va descifrando las miradas que hasta la fecha se han hecho de la poesía del poeta, sino que va elucidando sus errores y aciertos, con valiosos aportes.
Otro tema que toca corresponde al “De la sensibilidad romántica del poeta” Su posición al igual que algunos de sus predecesores en la crítica, Mejía Duque, Rene Uribe Ferrer, Carlos García Prada, es clara: “ Se puede plantear que sí existen varias características en De Greiff que autorizan a denominarlo como un poeta de tendencia romántica: “Su nostalgia por la naturaleza, su lirismo a partir del yo, su rechazo a la objetividad clásica de los conceptos y, al igual que los Alemanes y Francés, su anhelo a fundirse en la noche del universo como el gran útero sagrado de la tierra”[4].
El autor también se refiere a la ubicación del poeta De Greiff como modernista, lo hace con mucha lucidez y realmente hace aportes muy valiosos en su mirada crítica: “pero en especial de su lectura simbolista de los Franceses, en una tesis que han compartido escritores como Germán Arciniegas, Fernando Charry Lara y Rafael Maya que propugnaban por una perfección plástica de la forma poética, se mezclaron con los elementos simbolistas que buscaban la unión entre la música y la poesía y el descubrimiento del ritmo escondido de las palabras” , tema de los que hay infinidad de estudios en la academia y tesis de grado, así como muchos artículos de la crítica especializada, realmente lo relevante no sólo es la síntesis expedita del autor al respecto, sino la manera como deja en claro conceptos y articulaciones entre el simbolismo Francés y la poesía de De Greiff, siendo incisivo y puntual  en los aspectos en que se decanta en su poesía de manera directa. 
Otro tópico que toca el autor es la del  poeta  con el simbolismo, de hecho era imposible no hacerlo, estas como denomina: “las más notables”, la música, el ritmo en su poesía son diferentes a todo lo que habíamos visto en la poesía colombiana, la cita traída a colación en el texto escritas por el poeta en “Prosas de Gaspar”, es absolutamente explicita: “La poesía-yo creo- es lo que no se cuenta sino a seres cimeros, lo que no exhiben a las almas raptantes a las almas nobles; la poesía va de fastigio en fastigio,  es lo que no se dice, lo que apenas se sugiere, en formulas abstractas, y herméticas y arcanas e ilógicas para los oídos de esas gentes que han de leernos a nosotros los poetas”, no sólo abrevó en estas formas sino asumió actitudes propias de los simbolistas:”La literatura como una revolución permanente y en considerar a los escritores como críticos radicales de la sociedad burguesa”.[5] 
Después de realizar consideraciones muy precisas sobre su relación con el surrealismo y con lo que se denominan las vanguardias, establece categóricamente que su poesía está lejos de ser comprendida y estudiada en su totalidad, menos leida, fuera de unos versos de mucha popularidad y dejando a un lado a los especialistas, realmente estamos ante un poeta poco conocido.
El aporte esencial al desciframiento y análisis  del universo creativo de De Greiif en este texto, lo constituye la segunda parte: “El universo lingüístico y musical”: allí desde el principio afirma: “ La obra que conocemos de  De Greiff, escrita desde los primeros versos que hizo a los dieciocho años hasta sus últimos poemas de la vejez, tiene una gran característica que la unifica en un universo creativo que apenas estamos comenzando a visualizar mejor. Está gran característica es su particular lenguaje poético que, de manera indiscutible, se ha convertido en la razón de que posea pocos lectores”[6].
Este es un punto donde Orlando Mejía Rivera hace una afirmación categórica que es importante relevar, la revolución de De Greiif se asimila a lo que hizo Rebelais con la lengua Francesa, Hoderrlin con el Aleman, Rimbaud con el Frances del siglo XIX, y Joyce y T. S. Eliot con el inglés en el siglo XX, establece que “la diferencia se encuentra en que la revolución De Greiff  no ha sido comprendida todavía por los hispanoparlantes”. Lógicamente no es el primero en relevar estos aspectos: “La música siempre ha ocupado un lugar importante en la vida del poeta León de Greiff. El autor de Tergiversaciones, Libro de signos, Variaciones alredor de nada y otros libros, es un músico cuyos instrumentos son las palabras. Han observado esto los críticos que lo conocen, especialmente Juan Felipe Toruno en su artículo Sintonismo en la poesía de León de Greiff \ Hay tantos -ismos en la poesía de la época vanguardista, que creemos que el 'sinfonismo' de León de Greiff merece tanta consideración y admiración como los más reconocidos de ellos”[7].
En los dos últimos capítulos aborda los temas del universo creativos de Leon De Greiff, “los enigmas existenciales de la vida humana: El amor, la muerte, el tiempo, la soledad, la angustia, el tedio, el absurdo……..La respuesta del poeta a estos motivos insondables se da a travez de algunas pasiones que se repiten en su obra: La Fascinación por la noche, el silencio, los sonidos musicales, el arquetipo del eterno femenino, la nostalgia por los viajes imaginarios a universos perdidos en la memoria olvidada de los hombres; la autoironía y la ironía para soportar la vida, su negación a creer en los proyectos humanos, su ercepcion que la vida es un sueño como lo supo Calderon De La Barca Schakespeare”[8].
En esta parte del ensayo, el autor estudia y revela la genealogía tematica del poeta, su escepticismo, el origen de su nihilismo y los autores más emblemáticos que le han influenciado, incluso aborda el tema especifico del Budismo, tan esencial en su poesía.
Este es un libro que se deja leer, es un buen texto para iniciarse en el conocimiento del universo creativo del poeta, su lectura se hace de un tirón y se decanta el cuidado de una prosa ya constatada en otros libros del mismo autor. Espero lo disfruten.
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[1] Orlando Mejía Rivera. “ El extraño universo de Leon De Greiff”.  Fondo editorial universidad EAFIT.Pág 25
[2] León de Greiff: «¡Ni soy lo que ellos dicen…ni en lo que soy estoy!» Carmen LUNA SELLÉS Universidade de Vigo.
(1895-1976), escritor colombiano escasamente conocido en España siendo, no obstante, una figura relevante de la poesía colombiana contemporánea. Desde que Guillermo de Torre (1965) en su Historia de las literaturas de vanguardia y Anderson Imbert (1961) en Historia de la literatura hispanoamericana le aplicaron de forRecibido: 25-10-2010. Aceptado: 15-11-2010. 268 Carmen Luna Sellés ma excesivamente rígida el marbete de vanguardista1 , este siguió siendo utilizado durante mucho tiempo de forma mecánica, sin ninguna atenta y crítica mirada de su compleja obra. En la actualidad se ha tratado de subsanar esta falta de rigor crítico valorando la especial originalidad y ruptura de su poesía en función del sistema literario en el que el autor estaba inserto y no tanto en función de los parámetros trazados por las vanguardias históricas, de las cuales, por otra parte, como señala Gutiérrez Girardot, «se tuvo en Colombia un conocimiento fragmentario y posterior» (1982: 490). En medio del silencio y la confusión en la que durante largo tiempo estuvo obscurecida la obra de León de Greiff destacaron, no obstante, varias voces clarificadoras, que en la actualidad son guías necesarias para el que trata de adentrarse en la obra de este autor. Son fundamentales los estudios de Charry Lara (1984, 1985, 1991), los de Cabo Borda (1979, 1985), el temprano ensayo de Valencia Goekel (1956) y el de Gomes (2002). A estos se sumaron estudios que tratan de ofrecernos una visión panorámica de su amplia obra, resaltando sus características más sobresalientes como el de Hernández de Mendoza La poesía de León de Greiff (1974), el de Rodríguez Sardiñas León de Greiff: una poética de vanguardia (1975) o el de Suardíaz El múltiple rostro de León de Greiff (1995). La obra de León de Greiff debe ser atendida desde el análisis mismo de su escritura, libre de rígidas clasificaciones historiográficas, porque como señala Gomes (2002: 422)”.

[3] Leon De Greiff  su asimilación a la poesía medieval.
“A partir de la mitad del siglo XX la crítica literaria ha venido insistiendo en la idea de que toda obra literaria se integra dentro de una red de continua circulación y producción. Ninguna obra literaria es, en realidad, una creación ex nihilo ni absolutamente original, sino que se enmarca en una dinámica de interacción con otras obras y discursos que la articulan y posibilitan. Los estudios sobre la intertextualidad han señalado con evidencia cómo dentro de una obra circulan diferentes corrientes de discursos sociales e ideológicos (Bajtin, Kristeva); se adoptan y transforman elementos de obras anteriores por medio de estrategias textuales como la imitación, el pastiche, la reescri­tura, la parodia (Genette); se reinterpreta de forma individual las obras de los predecesores con el fin de transformar su influencia en una energía creativa (Bloom); o bien se retoman obras y creaciones del pasado para reelaborarlas de forma paródica y así otorgarles una nueva vigencia que posibilite el diálogo de estas últimas con contextos históricos y culturales distintos (Hutcheon)”.
Ibidem.
[4] Orlando Mejía Rivera. “ El extraño universo de Leon De Greiff”.  Fondo editorial universidad EAFIT.Pág 32
[5] Orlando Mejía Rivera. “ El extraño universo de Leon De Greiff”.  Fondo editorial universidad EAFIT.Pág 33
[6] Ibidem. Pág. 49
[7] León de Greiff, poeta musical. Thesauros. Tomo XXXIX, tomo 2. Estphen A Mohller  Leon De Greiff poeta.

[8] Orlando Mejía Rivera. “ El extraño universo de Leon De Greiff”.  Fondo editorial universidad EAFIT.Pág 59