viernes, 6 de febrero de 2026

LOS HARLISTAS DE CONQUISTADORES MEDELLÍN


 La Harley Davidson nació en 1903 en un cobertizo de madera donde el papá de los hermanos Arthur y Walter Davidson montó un taller para que pudieran construir su primera bicicleta motorizada en compañía de su amigo William Harley. El lugar, bautizado como La Choza, actualmente es un sitio de peregrinaje obligado para los harlistas de todo el mundo. 

Poco tiempo después, los amigos se animaron a fabricar su primera moto. No tenía mucha potencia y sólo alcanzaba 56 kilómetros por hora, pero pudieron venderla por 200 dólares a un amigo de la familia que con ella se destacó después en las competencias. 

Cuando una de sus primeras motos Harley Davidson ganó una carrera, los amigos comenzaron a vender la idea de que sus vehículos de dos ruedas tenían el motor más poderoso disponible en el mercado. 

Pero el Harlismo es mucho más complejo, está por fuera de los formalismo en que lo ha clasificado  él común de los mortales. Es amistad, cofradía, complicidades alrededor de una actitud frente a la  vida, es pundonor y sobre todo solidaridad. Todo alrededor de una maquina poderosa que es sinónimo de libertad. En el barrio conquistadores de Medellín, en una casa de la vieja burguesía empresarial de esta ciudad, se reúnen un grupo de Harlistas que relevan su condición que supera definitivamente las rutinas de una sociedad de consumo completamente arribista. Ellos son otra cosa, diferentes, de alguna manera, contestatarios y con un acuerdo que es como una huella indeleble, respetar el desacuerdo, la diferencia y el libre albedrio.

Para Nietzsche, la libertad no se reduce a la simple capacidad de hacer lo que uno quiere. Más bien, implica un proceso continuo de autoafirmación y superación. La libertad es vista como la capacidad de crear y dar forma a la propia vida, superando las limitaciones impuestas por la cultura y la moralidad convencional. Ellos parecen haber leído con sus actitudes que los convoca, alrededor de un buen Habano, una cerveza, los presupuestos de este excelente filósofo. 

Siempre están acompañados por bellas e inteligentes mujeres, me recuerdan la actitud rebelde que asumen desde las grandes novelas. La compañía femenina en la literatura ha sido un tema de gran relevancia a lo largo de la historia. Las mujeres han luchado por encontrar su voz y su lugar en la literatura, desafiando los estereotipos de género y explorando temas relacionados con la identidad, el amor, la sexualidad y la lucha por la igualdad de género. Las escritoras han utilizado la literatura como una forma de expresión y resistencia, creando personajes femeninos complejos y realistas que desafían los roles tradicionales asignados a las mujeres. Las mujeres de mis amigos, son esto y algo más. Denotan mucha personalidad y son diferente a todo lo que conozco.

Estos amigos me recuerdan las aves migratorias, las gaviotas, cuando se posesionan de sus maquinas, como posesos enloquecidos, lo que los definen es la ansiedad por la libertad y el vuelo poético que no mide distancias y menos limites. Es un encuentro con el viento, es mirar pasar el mundo en su sentido más efímero. Creo que es pensar desde otros ámbitos, por fuera de lo común y lo evidente.

He charlado casualmente con Jordi mi amigo Español, Andrés el anestesiólogo, Santiago 7, Jairo, Guanín, Mónica, la mona, Toño y Míster potato. Claro que son muchos más. El sábado pasado se reunieron alrededor de una exquisita paella, me recuerdan esas películas americanas de los años cincuenta del siglo pasado, sobre todo "rebelde sin causa". Al verlos, con esas complicidades y afinidades sin ninguna jerarquía ni condición, siendo un escéptico de miedo, me lleno de esperanzas frente a esta puta vida sin sentido.

Como las aves migratorias que siguen típicamente cadenas montañosas y líneas costeras, y pueden tomar ventaja de brisas y otros patrones de viento o evitar barreras geográficas como amplias masas de agua abierta, ellos se inventan rutas específicas, pueden estar  programadas o aprendidas en grados variados, sus rutas son  a menudo diferentes, las escogen desde esas improvisaciones que alteran las cotidianidades que empobrecen la vida y en cambio la enaltecen en medio del rugido de esos potentes motores. 

Son la una de la mañana, me tomaré el ultimo aguardiente en honor a mis amigos: Salud y larga vida. Espero continúen engrandeciendo la vida de esa manera. 







miércoles, 4 de febrero de 2026

JENNI FAGAN: NUEVE PISOS DEL SIGLO XX

 


He tomado este artículo de la excelente "Revista Ñ" del periódico "El Clarín" de Buenos Aires, espero mis lectores conozcan y lean esta novela. CESAR BUSTAMANTE HUERTAS.

Verónica
Boix

27/01/2026 15:41

La nueva editorial Queequeg Press debuta con la audaz novela Luckenbooth, de Jenni Fagan.

La hija del diablo flota dentro de un ataúd sobre el Atlántico Norte, llega a la costa de Edimburgo, se levanta y camina directo a Luckenbooth, el edificio que da nombre a la novela de Jenni Fagan, y resulta uno de sus protagonistas. Con un comienzo así de potente, la historia recorre el siglo XX alternando nueve historias independientes, nueve personajes y nueve décadas, que a la larga se enlazan para exponer la marginalidad, la venganza y la desolación de una humanidad en ruinas. Y eso no es lo más excepcional: lo verdaderamente extraordinario es la multiplicidad de sentidos que puede darse a la narración, que se lee con vértigo.


La chica que flota en un ataúd se llama Jessie McRae y la única marca visible de su origen son los cuernos en la frente. Su padre –el diablo– la vendió al matrimonio Udnam para que engendre un hijo para ellos. En el año 1910, la esperan en el primer piso del edificio y ese encuentro va a transformarla. Si es capaz de encarnar el mal y lanzar una maldición contra el lugar, a la vez es la única con poder suficiente para luchar contra él.


La segunda historia transcurre en 1928. Flora es “una única criatura perfecta hecha de polvo de estrellas”, como le dice un amante. Es chicochica, hermafrodita, y deambula por un departamento del segundo piso, en medio de una fiesta con alcohol, drogas, alguna orgía. Udnam, esta vez, aparece para poner orden, en nombre de la religión. Es decir, esgrime el discurso del bien, pero se nota que sólo quiere ejercer poder para dominar y hacer daño. “El edificio nos toca como si fuéramos instrumentos de una orquesta”, piensa Levi, el norteamericano que se aloja en el tercer piso. Vive en 1939, trabaja en la Biblioteca de huesos, ve a los veteranos de guerra practicar tiro en el sótano de la facultad, siente fantasmas y es testigo de un asesinato atroz, injustificado, en la calle.


La atmósfera de todas las historias tiene la oscuridad del gótico, en esa clave que llena el presente de un pasado que pervive porque necesita ser dicho o resuelto. No hay nada autobiográfico en la trama; aun así, la vida de Fagan podría funcionar como la chispa feroz que proyecta las sombras de la desigualdad. En Ootlin, sus memorias todavía sin traducir, la escocesa cuenta que su madre era adicta a la heroína y en cuanto nace la deja en el sistema de orfanatos de Escocia.


Ahí transcurren los primeros 16 años de su vida, en un ida y vuelta entre posibles familias que parecían adoptarla, y luego la devolvían. Fue víctima de múltiples abusos, incluido un abuso sexual, hasta que se escapó del sistema y vivió varios años sin techo. Más adelante escribió, fue parte de varias bandas de grunge y se doctoró en filosofía en la Universidad de Edimburgo.


Si bien las historias que integran Luckenbooth son independientes, contienen algunos detalles que las van hilando en una trama total. Aparecen, entre otras, un minero, una médium, una ocupa, un grupo de criminales. Es evidente que la imaginación de Fagan es exuberante; recorre los márgenes de un siglo cruzado por las guerras, el totalitarismo, arreciado por un individualismo rapaz. Y lo hace en una escritura que desborda pasión, en un lenguaje sensual y eléctrico, que se aprecia en todo su esplendor gracias a la traducción de Micaela Ortelli.


Y hay más aún: William Burroughs protagoniza una de las historias. Convive con su amante en el sexto piso. Habla de poesía, de amor, de sexo y de ese edificio que lo aloja. “Quizás si hablamos de un programa dentro de un programa mayor que nos contiene a todos, un código si quieres, entonces, tal vez, la forma escrita sea la más antigua de las artes. Entonces, piensa esto: los códigos están hechos para romperse”. Ilimitada, fantástica y profundamente real, la narración se sostiene en una arquitectura que excede los géneros, por momentos historia queer, por momentos fantástica, incluso histórica. Luckenbooth se mueve en los márgenes de una sociedad rapaz, y desde ese borde nos deja a la intemperie.

Luckenboot, Jenni Fagan.Trad. Micaela Ortelli. Queequeg Press,376 págs.




martes, 27 de enero de 2026

QUERIDAS LECTORAS QUERRIDOS LECTORES (ANAGRAMA 23 ENERO )

 


      Vaca Muerta, enorme yacimiento petrolero ubicado en Neuquén, al suroeste de Argentina, y que para algunos supone la        mayor esperanza para salir de la crisis.


El último día de 1999, pocas horas antes de finalizar el año, Juan Gutiérrez, un joven argentino de veintisiete años, soltero, sin hijos, buen jugador de fútbol, comió, salió a la calle, dobló la esquina y, a plena luz del día, a las siete y cuarto de la mañana, se ahorcó de un cable de la luz. «Esa noche, a las doce en punto, estalló el fin del milenio y en Las Heras hubo fiestas», escribe Leila Guerriero en Los suicidas del fin del mundo. «Nadie suspendió los encuentros, las comidas, el brindis de la medianoche.» Los vecinos ya estaban acostumbrados a que los jóvenes de ese remoto lugar de Argentina se suicidaran.


Las Heras es un pueblo del norte de Santa Cruz que resultó encontrarse a las orillas de uno de los yacimientos de petróleo más importantes de la Patagonia, al que muchísimos habitantes de Salta, Formosa o Catamarca llegaron buscando fortuna y futuro. Después de varios años de prosperidad petrolera, comenzó el proceso de privatización de los yacimientos en manos de la multinacional Repsol y ese paraíso artificial empezó a tener algunas fallas, hasta que llegó el desempleo y la decadencia: Las Heras terminó siendo un pueblo maldito. Como en Comala de Pedro Páramo, donde todos están muertos pero nadie lo dice, o en Santa María de Juan Carlos Onetti, el pueblo donde las cosas se pudren lentamente, o el también rulfiano San Juan Luvina, azotado por el viento y el abandono. Hay lugares en los que es mejor no vivir.


¿Son los lugares los que marcan a las personas o son las personas las que marcan los lugares que habitan?


El sociólogo alemán Georg Simmel afirmó en el siglo XIX que la ciudad moderna, saturada de estímulos, genera individuos defensivos, fríos, calculadores y distantes, que no se sorprenden ante nada y que padecen de una sensibilidad atrofiada. Algo similar afirmaría el sociólogo Loïc Wacquant cien años más tarde: en los barrios más degradados no solo se concentra la pobreza, sino que también se interiorizan los estigmas que la sociedad produce sobre ellos, hasta el punto de que sus habitantes se perciben a sí mismos como descartables. El lugar en el que naces y creces, dicen ambos sociólogos, articula la forma como te piensas a ti mismo.


El suicidio de Juan Gutiérrez el último día del 1999 era un suicidio más, otra muerte normalizada por ese pueblo entristecido, sumido en una decadencia implacable. Leila Guerriero descubrió este fenómeno por una noticia del año 2001, que anunciaba la aplicación de un programa de Unicef en el interior de Argentina, en una localidad donde se habían suicidado veintidós jóvenes en menos de tres años. «En este pueblo pasan cosas raras», le dijo un chico a Guerriero nada más llegar, «es todo por culpa de los indios enterrados que andan por ahí. Hay muchos indios enterrados acá.»


Pero más allá del pensamiento mágico existen los hechos: el ocaso de la tierra, la caída de sus vecinos, la privatización de los yacimientos, el desempleo insalvable, la pobreza implacable, y la afirmación del «no future» convertida en lema de vida. ¿Quién querría vivir allí? ¿Quién podría pensar que su vida, en ese trozo de tierra maldito, tenía sentido?.


Los suicidas del fin del mundo de Leila Guerriero se ha consagrado como la crónica maestra del periodismo latinoamericano. Publicada originalmente en 2005, se trata de una investigación ejemplar que se hunde en las profundidades de la pérdida, el dolor y la marginalidad en un pueblo que podría contar la historia de tantos otros, y lo convierte en literatura.

Novedades

De la semana


«Panorama de narrativas» arranca el año con Missitalia, la nueva novela de Claudia Durastanti. Tras el éxito internacional de La extranjera, la autora vuelve con un tríptico magistral de figuras femeninas que se rebelan contra la historia y sus destinos impuestos. Un relato visionario que combina western, espionaje y ciencia ficción.


Le sigue Cruz del Sur, de Claudio Magris, un libro sobrecogedor que nos habla de los límites de la experiencia humana a partir de las historias de tres personajes que decidieron marcharse al fin del mundo para huir de sí mismos. Ambas traducciones son de Pilar González Rodríguez.


En «Narrativas hispánicas» recuperamos Los suicidas del fin del mundo, el primer libro de Leila Guerriero y crónica maestra del periodismo latinoamericano y a la que hemos dedicado esta newsletter. Con precisión y sensibilidad, la autora de La llamada se adentra en la investigación de una serie de suicidios que sacudió a un pueblo de la Patagonia entre 1997 y 1999.


Continuamos con Las jefas, de Esther García Llovet, una comedia feroz y adictiva en la que tres mujeres y un manitas orbitan en torno a un resort en la Costa Blanca, donde el lujo kitsch, los caprichos imposibles y un caballo blanco desencadenan una odisea sentimental y criminal.


«Argumentos» trae Los comienzos, de Claire Marin, traducido por Álex Gibert. Un ensayo brillante (al que le dedicamos esta newsletter) a medio camino entre la filosofía y la literatura, que explora las incertidumbres, perplejidades y esperanzas que se entrecruzan en los momentos clave que reconfiguran el sentido de nuestras vidas.


En «Nuevos cuadernos Anagrama», Óscar Martínez, jefe de redacción del periódico digital El Faro, firma desde el exilio Bukele, el rey desnudo, un contundente e informado perfil de Nayib Bukele, el líder autoritario de El Salvador. 


«La Bella Varsovia» publica Al 2040, de Jorie Graham, probablemente la voz más importante de la poesía norteamericana actual. Narrado por alguien que reflexiona sobre su mortalidad, este libro nos invita a sentarnos en silencio y escuchar la respiración del suelo. La traducción es de Rubén Martín.


Para acabar, lanzamos el audiolibro La ley del menor, de Ian McEwan, traducido por Jaime Zulaika y narrado por Neus Sendra. Una novela cautivadora que habla del lugar donde justicia y fe se encuentran y se repelen; de la búsqueda de sentido, de asideros, y de lo que sucede cuando estos se nos escapan de las manos.

Pildoras

Para estar día

Escribir para conocer

Cuando Leila Guerriero decidió ir a Las Heras, conocía poco su historia. De hecho, llegó al pueblo a través de un comunicado del año 2001, algunos números de teléfono, un pasaje de avión de regreso a Buenos Aires y un puñado de nombres de los que no sabía nada. En el comunicado, se leía que veintidós jóvenes de entre dieciocho y veintiocho años se habían quitado la vida. Como Guerriero, otros escritores hicieron de la escritura una metodología de investigación y una forma de conocimiento: Truman Capote no conocía el asesinato de la familia Clutter hasta que leyó una nota breve en el periódico; Laurent Binet no sabía casi nada sobre la operación Antropoide antes de escribir HHhH; Colson Whitehead investigó en profundidad la red de solidaridad afroamericana de El ferrocarril subterráneo durante el proceso de escritura. En todos estos casos, la duda catalizó la escritura, y, la escritura, una suerte de descubrimiento.

                               Leila Guerriero © Ana Rodado.

La urbanopatía

En agosto del 2024, Anatxu Zabalbeascoa publicó un artículo en El País titulado «Leila Guerriero y la urbanopatía», en el que citaba al psicólogo José Covalschi, que entiende la urbanopatía como una ecoenfermedad que se da cuando una persona pierde el impulso vital. «Aparece cuando alguien se siente sin nadie en quien confiar. También cuando la exigencia hiperproductiva no deja espacio para el descanso. Y, seguramente, cuando no se puede vivir una vida significativa que aporte al bien común.» Guerriero lo expone sin ambages: «Es un sistema jodido que te deja expuesto, sin posibilidad de sostén. Hay un vacío, un dolor, y no hay sentido». ¿Qué es lo que se lo da a una vida? ¿Cómo sostenerla sin ello?

                   Panorama de conjunto rupestre de Río Pinturas, provincia de Santa Cruz, Argentina © Marianocecowski.


Fuera
De pagina
 
De izquierda a derecha: Jordi Puntí, Guillem Gisbert, Silvia Sesé, Carlota Gurt, Isabel Obiols, Imma Monsó i Mita Casacuberta, en el cóctel de celebración del 11.º Premi Llibres Anagrama de Novel·la © Marc Llibre Roig

Carlota Gurt, ganadora del 11º Premi Llibres Anagrama de Novel·la

Estamos de celebración. El pasado lunes, Carlota Gurt ganó el 11.º Premi Llibres Anagrama de Novel·la con su nueva obra, Els erms. Escrita con una prosa desenfadada, atravesada por destellos de crítica y humor, la novela celebra el poder de la fabulación como motor no solo del relato, sino también de una alegría salvaje y contagiosa. Els erms llegará a las librerías el 25 de marzo y, en octubre, publicaremos su traducción al

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Els erms - Carlota Gurt - 978-84-339-4928-8 - Editorial Anagrama


La obra de teatro El día del Watusi llega a Madrid
La novela inagotable sobre «los cómos, los porqués, los para qués y los y qués» de la transición española. El día del Watusi, de Francisco Casavella, se representará en los Teatros del Canal, en Madrid, del 4 al 8 de febrero, en una ambiciosa adaptación teatral de más de cuatro horas.

Escrita y dirigida por Iván Morales, la obra cuenta con música en directo y está protagonizada por Guillem Balart, junto a un elenco de siete intérpretes que recorren más de dos décadas de historia personal y colectiva, del final del franquismo a la Barcelona posolímpica.






domingo, 25 de enero de 2026

LA ABSOLUTA CONVICCION DE HABER DECIDIDO ACERTADAMENTE (SERGIO )

Es un hecho que a medida que avanzamos en la vida, nos enfrentamos a diversas situaciones que requieren juicio y comprensión de las consecuencias que nuestras decisiones traen consigo. Equivocarnos al respecto significa no poder dar vuelta a lineamientos que harán de la existencia una locura o un entorno de coherencia y felicidad. Siempre que salgo de la biblioteca EPM de Medellín, donde trabajo habitualmente en mis procesos de creación, entre libros y tertulias constructivas, después de cuatro o cinco horas de lectura, camino mas o menos diez minutos, para llegar al barrio conquistadores, concretamente a la tienda de David. Allí siempre hay excelentes conversaciones en el ámbito más coloquial y cercano sin mayores expectativas que pasar un buen rato. Son charlas espontaneas, pero eso, no las hace aburridas ni menos, banales. Sentado en un muro cualquiera conocí a Sergio, Frank y Juan Carlos, funcionarios públicos. Al oírlos siempre con alusiones sobre lo que pasa en esta país, con mucha ironía y escepticismo, supe que estaba con personas inteligentes. Asumí que la psiquis de estos servidores públicos, estaba cargada de mucha incredulidad y pesimismo al enfrentar a diario verdaderas locuras, corrupción y violencia en un país que se desangra impunemente y donde al final no pasa nada, todo sigue igual a pesar de los muertos.
Hay casualidades que valen la pena. Esta es una de ellas. Quiero escribir sobre Sergio y una decisión que marco su vida. Nació en Santa Rosa de Osos. Está localizado en la subregión norte del departamento de Antioquia.  tiene una extensión de 812 km². Su cabecera municipal está ubicada a 2550 m s. n. m. y dista 74 kilómetros de la ciudad de Medellín. Esta zona es un relevante centro de producción agrícola, ganadera, industrial y energética, además de ser la más poblada y menos extensa del Norte antioqueño.​ Su altura y su temperatura media de 13.3 °C, lo convierten en uno de los municipios más altos y fríos del departamento. En este municipio se crio Sergio. Su entorno fue muy familiar y rodeado no solo de familia católica hasta tuétano, sino en un entorno de compromiso permanente con la iglesia​, que generó en mi amigo siempre la expectativa de entregarle la vida a Dios con todo lo que lo implica, alistarse, iniciar la fase Propedéutica, en este lapso. Se trata de un verdadero y propio tiempo de discernimiento vocacional realizado en el contexto de vida comunitaria y como verdadera iniciación a las etapas sucesivas. Con estos elementos y la ayuda del director de la etapa, de los demás formadores y los agentes de la formación vinculados a este proceso, el seminarista discierne la conveniencia de continuar el camino de la formación sacerdotal o de emprender uno distinto.
Sergio se crio entre misas, rosarios, procesiones, rituales cristianos, tíos curas, todo sumado, le hacía pensar siempre en su vocación, estaba marcado por un especie de huella indeleble que le permitía asegurar su  vida y fe al servicio sin dilaciones del ministerio. Ahora que vive en Medellín con una vida tranquila, ejerciendo su profesión sin mayores problemas,  dedicado por mucho tiempo al mundo de la finanzas y por lo tanto conoce las trampas de un sistema voraz y frio, donde no hay compasión, piensa como llegó a renunciar a una vocación y servicio que parecía no tenia reversa.  
Santa Rosa es un pueblo tranquilo, su familia fue siempre bien alineada y realmente sin ser adinerados nunca les falto nada. El seminario mayor representa para este municipio un símbolo y una marca espiritual que lo enaltece. Por su puesto esto no quiere decir que es tierra de Santos. Allí esta también la huella de una país violento, corrupto, bebedor en exceso y rumbero a morir.  
Decidió en una etapa importante de su vida, en plena juventud, entrar al seminario, parecía la decisión más importante de su vida. La literatura tiene ejemplos de la toma de decisiones que marcan toda una historia y vida. Recuerdo Antígona de Sófocles, donde la protagonista debe elegir entre seguir la ley del rey Creonte o cumplir con su deber familiar al enterrar a su hermano. En el cine recuerdo como Atticus Finch en "Matar a un ruiseñor" o el capitán Miller en "Rescatando al soldado Ryan", se enfrentan a dilemas morales que reflejan decisiones difíciles en el mundo real. No solo frente a hechos trascendentales nos enfrentamos a un problema moral, en ocasiones tienen que ver con todo lo que pasará en la vida en el futuro, como si la definición apuntalara nuestro destino. 
Sergio entró al seminario muy joven, el ciclo le permitiría diferenciar entre devoción y vocación. Allí debería  asentar bases sólidas para la vida espiritual y favorecer el autoconocimiento, en orden a su desarrollo humano y cristiano, basado en procesos perfectamente predeterminados para aceptar o rechazar una vocación. El Seminario es un tiempo y un espacio dedicado a la formación de los futuros sacerdotes, que con la ayuda de la Iglesia en la persona de los formadores, los candidatos al ministerio sacerdotal disciernen su vocación y responden al llamado de Dios. Su arquitectura, su pedagogía, los espacios abiertos, los silencios y rituales responden a la búsqueda de Dios y a una alianza futura con la divinidad. De Aristóteles y un filosofo árabe, trabaje el concepto de la relación del uno y el todo, del ser y la divinidad para los cristianos. La unidad es un concepto fundamental en la filosofía que abarca una amplia gama de significados y aplicaciones en diferentes contextos filosóficos. En su esencia, la unidad se refiere a la cualidad de ser uno, completo o indivisible, y puede aplicarse a diversos aspectos de la realidad, la experiencia humana y el pensamiento filosófico.  Durante el tiempo de seminario, cada uno asume el llamado de Dios, para estar con Él.
Sergio contrario a todas la denuncias que se han producido en los últimos 25 años, sobre pederastia, corrupción y abusos de padres de la iglesia, en su paso por el seminario de Santa Rosa de  Osos, nunca vio algo parecido. Su experiencia no tuvo sobresaltos. Padres y rectores estrictos, disciplina, exceso de ritualidad, buenos y malos compañeros, excelentes profesores de gramática y formación humana excelsa. Cuando pienso en seminarios traigo a colación el palacio escorial construido por Felipe II, cuando se visita, como cuando lo hacemos en Roma y vemos la capilla Sixtina, pensamos de inmediato en la divinidad. La arquitectura parece confirmar su existencia. 
No se a cabalidad cuantos años pasó Sergio en este sitio. Descubrir la diferencia entre devoción y vocación creo que fue fundamental. Al poco tiempo de decidir sobre sí se alistaría. Llegó al seminario un padre, Jesús Armando, que se parecía más al che Guevara, que al propio Pedro, o San Juan el bautista. Con absoluta sabiduría, un noche cualquiera, junto con unos compañeros  se los llevo a la cancha de Futbol, con una de Ron en la mano, unos cuantos tabacos, quería conversar lo que para él, significaba ser sacerdote desde una perspectiva absolutamente humana. La charla se matizo con todo menos con frases persuasivas o ejemplos de vocación, sino más bien desde lo que significa vivir en cristo y asumir un compromiso como el que  iban a tomar. San Agustín en las confesiones escribía: Dios mío, ayúdame a conocerte y a amarte, para que pueda encontrar verdadera felicidad. Temprano, después de libar con el cura, entendió que pese a ser un excelente cristiano, no tenía vocación y que su vida tendría otro destino. Sergio piensa que esta fue una de las mejores decisiones de su vida y elucidaciones. Tomada desde la comprensión existencial  de lo que significa mi vida y el mundo, el entorno y lo que soy, nos dijo algún día.
Después en su propio Bar, en el centro del municipio, se encontró con el cura Armando, que más bien parecía haberse leído a todo Sartre, Camus, la teología de la liberación e incluso al cura Camilo Torres. En Blue Bar, acabó de entender lo que había significado la respuesta de Sergio, de no atender el llamado al sacerdocio. Recuerdo que el filosofo Rumano Cioran decía: "Podemos estar orgullosos de lo que hemos hecho, pero deberíamos estarlo mucho más de lo que no hemos hecho. Ese orgullo está por inventar". No se que significa la felicidad para Sergio, pero estoy absolutamente convencido que no es un hombre infeliz.
  




miércoles, 21 de enero de 2026

QUERIDAS LECTORAS QUERIDOS LECTORES (ANAGRAMA 9 DE ENERO 2026)

 

                        Fotograma de La vida secreta de Walter Mitty (2013) dirigida por Ben Stiller, cuyo protagonista 

                        se embarca en una aventura que lo lleva a comenzar de nuevo su vida.



Uno de los poemas más conocidos de Mary Oliver, «The Journey» [«El viaje»], narra un despertar personal que podría ser tanto el de la autora como el del lector que se encuentra con sus versos por primera vez. El despertar llega como un destello, como un nuevo nacimiento: «y se oyó una voz nueva / que lentamente / reconociste como tuya, / que te hacía compañía / mientras a zancadas / penetrabas cada vez más en el mundo».

Hay pocos poemas que capturen la emoción y la transcendencia de un comienzo como lo hace este de Mary Oliver, pese a que se ha escrito muchísimo, sin parar, sobre los comienzos. Ya lo dijo Heráclito: «El sol es nuevo todos los días». Cada mañana marca el inicio de otra vida.

                                El inicio como estado interior. Sin título, Mark Rothko, 1952-53 © Museo Guggenheim 

                                Bilbao.


Ante la repetición de los días, que son siempre iguales, y de la rutina, que convierte el tiempo en espesor, el psicoanalista Jean-Bertrand Pontalis consideraba fundamental saber cómo emocionarse con aquello que hace las cosas distintas. Cada primer día de regreso al trabajo después de las vacaciones, el profesor lo dedicaba a ocupaciones que podían parecer fútiles: ordenar el escritorio y renovar el vestuario. Era su forma de no sentirse un espíritu indiferente y de acentuar la sensación de existir con la alegría que rebuscaba en los detalles. Es así, pues, recurriendo al poder de las cosas para renovarse, que el psicoanalista, año tras año, repetía el ritual que le hacía sentir que se encontraba, de nuevo, al comienzo de la vida. La clave está en borrar las huellas de la cotidianidad, decía, en hacer que la repetición parezca distinta.

Entre su extensa obra, Pontalis firmó "El amor a los comienzos", donde narra una breve aventura amorosa con estas palabras: «Estos dos jóvenes, que no pueden ser sino extraños el uno para el otro, se confunden por una noche». El milagro de su amor es haberse encontrado y haber borrado los límites entre los dos, aunque sea solo por una noche, pero también es el rastro que ese evento imprimirá en ellos. Pontalis retrata una relación «sin mañana» que nace para ser solo un comienzo.

Los comienzos no tienen por qué ser triunfales, grandilocuentes y excesivos, con sabor de posteridad. Los comienzos pueden tener forma de voz que de repente se reconoce como propia, de ritual que convierte la repetición en un hito o de noche que no va a perdurar. Qué más da. Lo importante es empezar.

Es Claire Marin, la autora que conocimos con el balsámico ensayo Estar en su lugar, quien indaga en las varias formas y sentidos de las primeras veces, partiendo de textos como los de Jean-Bertrand Pontalis, en su nuevo ensayo Los comienzos. «Se dice a veces que las historias se escriben para saber cómo acaban. Tal vez se escriban también para descubrir cómo empiezan», propone la pensadora. El objetivo: crear una filosofía de las primeras veces. La forma: un ensayo que recopila textos breves, destellos fugaces.

¿Cómo reconocer el amago de un comienzo y aprovechar la ocasión? ¿Por qué los comienzos son a veces tan laboriosos? ¿Y esa nostalgia que nos producen, de dónde viene? ¿Qué es lo que esperamos tan febrilmente al comenzar? ¿Vivir un comienzo es empezar de cero? Marin escribe respuestas para todas estas preguntas, pero puede que hoy, justo al inicio de un nuevo año y con él otro ciclo, podamos darles respuesta nosotros mismos. 

PILDORAS

Para este día

Los años nuevos

«Mira que nos han pasado cosas, ¿eh?», le dice Ana a Óscar mientras le coge de la mano. Los protagonistas de Los años nuevos son dos jóvenes que se enamoran al cumplir los treinta. Lo que viene después son diez capítulos que recorren una década y la transformación de su historia: cada episodio representa una Nochevieja distinta, y la última noche se transforma en un nuevo comienzo. Es así como Rodrigo Sorogoyen, el director de la serie, encontró la forma de mostrar el paso del tiempo, el crecimiento personal, el fracaso de las expectativas y la transformación del amor: haciendo de cada capítulo el retrato de un punto de partida. ¿Y si los comienzos sirven también para mostrar todo lo que dejamos atrás?.

                Tráiler de Los años nuevos, dirigida por Rodrigo Sorogoyen, Sandra Romero y David                          Martín de los Santos. 



Los comienzos 

Dorados





Fuera

De Pagina



Leila Guerriero gana el Premio Cálamo Extraordinario 2025.  Empezamos el año celebrando esta gran noticia: la librería Cálamo ha otorgado a Leila Guerriero el Premio Cálamo Extraordinario 2025 al conjunto de su obra.


En palabras del jurado, la autora «sabe ver la vida y sabe contarla. Puede ser una columna, también una exhaustiva crónica (...). Cada una de sus obras, perfectos artilugios literarios, está construida con pasión, sapiencia y curiosidad. Leila Guerriero es una periodista y escritora extraordinaria». 


¡Enhorabuena, Leila!



Raymond Carver,
padre del realismo sucio

En 2026 se cumplen cincuenta años de la publicación original de ¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor?, de Raymond Carver, el primer libro de relatos del autor. Este mes volverá a las librerías con un nuevo diseño, dentro de la colección Biblioteca Raymond Carver. Para acompañar su publicación, recuperamos esta reseña de Mariano Antolín Rato –autor y traductor de la casa–, que gira tanto en torno a la figura del escritor como a esta colección de cuentos tan especial.




martes, 20 de enero de 2026

LOS ESPACIOS UN BALSAMO ENTRE SOLEDADES Y NOSTALGIAS HERNÁN

 


Conocí a  Hernán entre aquellas rutinas  de la vida llenas de cierta displicencia. La vida en ocasiones  está sometida a vacíos inexplicables que nos conmueven y llenamos con la vuelta a los espacios que de alguna manera tienen un valor existencial para nosotros. Siempre recurrimos a las nostalgias como un recurso. Por gracia de cierto irracionalismo, nunca nos llenan del todo, pero son un consuelo en algunos momentos. Viviendo en Envigado un municipio del área metropolitana de Medellín, Hernán, casi todos los días llega al Barrio conquistadores, muy lejos de donde vive. La soledad es un concepto que puede abordarse desde distintas áreas del conocimiento, a decir: psicología, sociología, antropología, biología, el derecho. Sin embargo mi interés es comenzar por demarcarla específicamente en el terreno filosófico, observando a un hombre recostado en un muro, cerca del parque del rio de la ciudad, mientras fuma en una actitud que me recuerda a muchos pensadores.

Hernán parece un personaje cinematográfico. Carmen Posadas escribió con mucha lucidez: " “A fumar –como a besar– todos hemos aprendido con las películas, porque, mucho antes de estrenarse con un verdadero Lucky Strike a lo James Dean o una Sobrani a lo Audrey Hepburn, ya practicábamos a escondidas y ante el espejo: ‘¿Quieres fuego muñeca?’…”. Y seguía: “Me llamo John Wayne, me llamo James Dean, me llamo Cary Grant o, mejor aún –mi héroe fumador favorito–, me llamo Clint Eastwood y muerdo Mecarillos con las mandíbulas apretadas y los ojos achinados para que no me deslumbre el resplandor del desierto de Arizona… Me llamo Marlene Dietrich, me llamo Ingrid Bergman o, más probablemente, me llamo Lauren Bacall porque nadie ha sabido fumar como ella “the look that smokes” y así quería ser yo de mayor…. Hernán llega a la tienda de David, con tres paquetes de cigarrillos, saluda, compra un lata de gaseosa, se aleja a un garaje y prende el cigarrillo en una actitud meditativa, que me recuerda la  emblemática película Casablanca.

He hablado tres o cuatro veces con mi amigo. Me encontré con un ser pragmático, tranquilo, de conceptos cortos pero certeros. El venir al barrio parece una terapia que lo recarga y le permite sobrevivir a una ciudad, como casi todas ellas,  caótica, pero que al final es nuestra casa.  Hannah Arendt, considera la soledad como un espacio para la reflexión y el dialogo interno, lo que es posibilitante de la construcción de una relación intelectiva pero a su vez intima; Foucault concibe que la soledad puede ser usada como practica disciplinaria, advierte que es posible hacer uso de ella como herramienta de control(como en el aislamiento a una persona), pero a su vez la considera también como un espacio de resistencia a los dispositivos de poder y de posibilidad autodefinición del individuo; por ultimo para Simone Weil la soledad es un espacio vital para la oración y relacionarse con lo divino, es por medio de ella que se logra una pureza de pensamiento y una comunión con lo absoluto. No se, si es un oxímoron, pero la soledad no tiene nada que ver con sentirse sólo. Es un acto meditativo por naturaleza, una búsqueda de sentido en el peor de los casos, una forma de afirmar la existencia. 

Hernán me despertó con su actitud estas reflexiones que no pretenden otra cosa que hacer un reconocimiento. No solo a través  de las palabras aprendemos, también con la contemplación, así sea la de ver un hombre fumando en un muro mientras piensa en silencio, esta figura, me llevo a realizar este escrito. Ya lo dijo Heráclito: «El sol es nuevo todos los días». Cada mañana marca el inicio de otra vida.




 

martes, 13 de enero de 2026

UNA NAVIDAD ENTRE DIALOGOS INIMAGINABLES EN CONQUISTADORES MEDELLÍN

 Mientras el mundo se derrumba, el orden mundial está trastocado; pues al presidente de los Estados Unidos le importó un bledo el concepto de soberanía, el orden mundial y el multilateralismo, invadió sin pedir permiso de su congreso a Venezuela, con la complicidad del cartel de los soles  a quien predicó acabar y paradojicamente hoy es su aliado más firme, sin ningun respeto por el derecho internacional; nuestro presidente sin respeto por las instituciones y la sociedad en general, gobierna desde las redes sociales al país; los candidatos de Colombia a la presidencia se consumen en debates banales; nosotros, los viejos del barrio conquistadores de Medellín, con similar torpeza, pasamos diciembre en diatribas cargadas de sentido comun en la tienda de David, como sí este fuese el ombligo del mundo. 

Esquilo decía que "El viejo se halla siempre a tiempo de aprender"; Ramon y Cajal el gran neurologo español del siglo XIX, estableció que "En la vejez no nos deben preocupar las arrugas del rostro, sino las del cerebro"; Ralph Waldo Emerson afirmó:"Cuando envejecemos, la belleza se convierte en cualidad interior". En esta tienda  enclavada en una especie de sotano, con más de 20 años de construcción, siempre acompañados de algunos vecinos incomodos; bebemos frias, cervezas para decirlo más claro; en un espacio de no más de tres metros; en medio de patinetas, cajas de cerveza; teniendo por mesa un viejo carrete  grande de madera,  una porqueria de verdad; acompañados de algunos servidores públicos, para no decir burocratas; mujeres que manejan el parqueo callejero; atendidos por David e Ingrid, trabajadores incansables; en un mes donde la sociedad de consumo y el cristianismo nos manejan con una voracidad implacable, con obligaciones impuestas por un comercio que solo enaltece a Fenalco, llevamos estos días mentirosos con alguna paz.

Pérez-Reverte reivindica el valor de la experiencia acumulada y la mirada que solo los años pueden otorgar. “El viejo no es contemporáneo, nunca puede serlo. Si un viejo quiere ser contemporáneo, es ridículo o hace el payaso. El viejo lo que tiene es una larga vida, unas lecturas, una experiencia, un conocimiento de las cosas, una lucidez que te dan los años y la vida, una mirada para entendernos".

 Adolfo, Manuel,Pascual, José, Alberto, Hernando, Juan Carlos, Frank, Sergio y el suscrito, en una especie de penitencia, huimos de nuestras rutinas para ser nosotros por algunos minutos, como sí este lugar fuese un paraiso y de verdad que así se convierte; por fortuna nos echan a las 8 Pm en punto, no hay alargue ni tiempo extra por fortuna. 

En la gran obra "El viejo y el mar" de Ernest Hemingway asistimos a una lucha de un viejo pescador, Santiago, quien personifica la resistencia incansable y la dignidad frente a un pez gigantesco, mostrando que la vejez no es sinónimo de derrota, sino de una profunda fortaleza interna y sabiduría acumulada. Gabriel García Marquez es el mas sabio: ""El secreto de una buena vejez no es otra cosa que un pacto honrado con la soledad". La verdad, cada uno de mis amigos guarda una sabiduría, su propia verdad que les ha permitido llegar a estos años con mucha paz y alguna holgura.

Llego enero, volvemos de nuevo a las  esmeradas moradas de la rutina. Cada uno empezará los aburridos que-haceres de ganarse la vida y esperar la muerte convencidos que sí lo hicimos mal o bien, ya no importa, la muerte está a la vuelta de la esquina.