Mientras el mundo se derrumba, el orden mundial está trastocado; pues al presidente de los Estados Unidos le importó un bledo el concepto de soberanía, el orden mundial y el multilateralismo, invadió sin pedir permiso de su congreso a Venezuela, con la complicidad del cartel de los soles a quien predicó acabar y paradojicamente hoy es su aliado más firme, sin ningun respeto por el derecho internacional; nuestro presidente sin respeto por las instituciones y la sociedad en general, gobierna desde las redes sociales al país; los candidatos de Colombia a la presidencia se consumen en debates banales; nosotros, los viejos del barrio conquistadores de Medellín, con similar torpeza, pasamos diciembre en diatribas cargadas de sentido comun en la tienda de David, como sí este fuese el ombligo del mundo.
Esquilo decía que "El viejo se halla siempre a tiempo de aprender"; Ramon y Cajal el gran neurologo español del siglo XIX, estableció que "En la vejez no nos deben preocupar las arrugas del rostro, sino las del cerebro"; Ralph Waldo Emerson afirmó:"Cuando envejecemos, la belleza se convierte en cualidad interior". En esta tienda enclavada en una especie de sotano, con más de 20 años de construcción, siempre acompañados de algunos vecinos incomodos; vevemos frias, cervezas para decirlo más claro; en un espacio de no más de tres metros; en medio de patinetas, cajas de cerveza; teniendo por mesa un viejo carrete grande de madera, una porqueria de verdad; acompañados de algunos servidores públicos, para no decir burocratas; mujeres que manejan el parqueo callejero; atendidos por David e Ingrid, trabajadores incansables; en un mes donde la sociedad de consumo y el cristianismo nos manejan con una voracidad implacable, con obligaciones impuestas por un comercio que solo enaltece a Fenalco, llevamos estos días mentirosos con alguna paz.
Pérez-Reverte reivindica el valor de la experiencia acumulada y la mirada que solo los años pueden otorgar. “El viejo no es contemporáneo, nunca puede serlo. Si un viejo quiere ser contemporáneo, es ridículo o hace el payaso. El viejo lo que tiene es una larga vida, unas lecturas, una experiencia, un conocimiento de las cosas, una lucidez que te dan los años y la vida, una mirada para entendernos".
Adolfo, Manuel,Pascual, José, Alberto, Hernando, Juan Carlos, Frank, Sergio y el suscrito, en una especie de penitencia, huimos de nuestras rutinas para ser nosotros por algunos minutos, como sí este lugar fuese un paraiso y de verdad que así se convierte; por fortuna nos hechan a las 8 Pm en punto, no hay alargue ni tiempo extra por fortuna.
En la gran obra "El viejo y el mar" de Ernest Hemingway asistimos a una lucha de un viejo pescador, Santiago, quien personifica la resistencia incansable y la dignidad frente a un pez gigantesco, mostrando que la vejez no es sinónimo de derrota, sino de una profunda fortaleza interna y sabiduría acumulada. Gabriel García Marquez es el mas sabio: ""El secreto de una buena vejez no es otra cosa que un pacto honrado con la soledad". La verdad, cada uno de mis amigos guarda una sabiduría, su propia verdad que les ha permitido llegar a estos años con mucha paz y alguna holgura.
Llego enero, volvemos de nuevo a las esmeradas moradas de la rutina. Cada uno empezará los aburridos que-haceres de ganarse la vida y esperar la muerte convencidos que sí lo hicimos mal o bien, ya no importa, la muerte está a la vuelta de la esquina.