viernes, 20 de febrero de 2026

QUERIDAS LECTORAS QUERIDOS LECTORES (ANAGRAMA 13 DE FEBREO 2026)

 

                             Elena Ferro

Con motivo de la publicación de La fosa abierta, de Brigitte Vasallo, invitamos a la autora a participar en nuestra newsletter para que nos cuente las circunstancias en las que escribió su ensayo, así como algunas de las referencias que le sirvieron de inspiración en su proceso creativo.

Sin más preámbulos, os dejamos con ella:


Italia me la sudaba, la verdad, al menos al principio, por eso me fui allí. Necesitaba investigar sin dolor durante un rato, sin insomnio, sin migrañas, investigar como si no fuera conmigo. Para conseguir la beca, claro, no lo dije así. Dije: «Es el único país del sur de Europa que no tenía dictadura en el momento de vivir un milagro económico como el nuestro», y eso también era una verdad. Me fui a investigar a las terroni, que son como las charnegas, que son como los mangurrinos, que son como los magos, que son como les forasteres, que son como los maketos, que son como los paletos. Las migraciones internas europeas del mundo campesino hacia el mundo industrial, una genealogía nuestra, porque necesitaba algo propio. Ni siquiera bonito, solo propio.




Mi madre se estaba muriendo, aunque eso no era algo tan grave como suena, al menos para mí. Llevábamos mil años sin hablarnos, así que el dolor ya estaba sufrido y el duelo, cerrado. Pero aquel penúltimo verano me tomé unos días para desconectar de la obsesión con este libro y ahí mi madre –su recuerdo, su figura– se apareció como un torrente que me obligaba a escribir día y noche textos nacidos casi limpios, que parecían otro libro que resultó ser también este. Resultó que no podía contar lo uno sin explicar lo otro.


En estos seis años de escritura he vuelto a Chandrexa de Queixa, veintinueve años después de huir de la última paliza de mi padre y quemar los puentes por si acaso. «¿No sabes de dónde eres?», me dijo mi tía Olga. «Baixa ao cemiterio e verás de onde es.» Y sí, soy de un cementerio en Queixa donde todo el mundo se apellida Vasallo. Pertenecer entre los muertos me produce una forma de alivio.



Mi madre se negó a contarme su historia. Tal vez se avergonzaba de sus memorias de sirvienta, de la tierra aún metida bajo las uñas, pero no estoy segura. Las fotos familiares se pudren en un piso al que no puedo acceder, pues está mi padre de centinela. La epopeya de nuestra estirpe, los seis millones de personas desplazadas por la industrialización, ha sido borrada por la arrogancia del relato urbano. ¿Qué es la memoria si no es lo colectivo? ¿Qué es la primera persona si no una partícula del nosotros?


La sierra de Queixa pertenece a la gente de Chandrexa de Queixa y sus habitantes tenemos derecho de uso, pero no de propiedad. Nuestras tierras comunales no tienen muros, no tienen parcelas: para conocer su contorno tienes que buscar unas rocas con unas cruces cinceladas en la piedra misma, cubiertas de musgo y barro por los siglos, meter el dedo en las hendiduras, reconocer las marcas, encontrar, kilómetros más allá, la siguiente piedra y soñar las líneas imaginarias que nos dibujan.



Un atisbo

De sus influencias


La lengua materna

Mi lengua materna es el silencio. Todas las demás, las lenguas adquiridas, las aprendidas, son extranjeras a mí. Como hija de una diáspora, hablo siempre de prestado, abundante solo en faltas de ortografía y carencias gramaticales.




Las fotos de mercadillo

Siempre me entristeció no tener fotos familiares hasta que descubrí, con asombro, que hay centenares de álbumes tirados por los mercadillos, representaciones de un hogar dejadas a la intemperie: las utilizo para hacer recogidas de memoria colectivas. Las imágenes huérfanas nos permiten narrar lo propio sin el ensimismamiento, pues te obligan a relacionarte con lo extraño mientras abren un espacio para la poética, para explicar la verdad sin su literalidad.




I Festival de Cultura Txarnega de Barcelona

Una vez montamos un festival de cultura para hablar de lo nuestro, para hacer como que lo nuestro también era cultura. Lo llamamos Festival de Cultura Txarnega y era la acción de un no-lugar que tomaba la palabra sin la tutela de los lugares afirmativos. Una palabra autónoma... como si las subalternas pudiésemos hablar, imaginando que podíamos.


Y pudimos, pero apenas.


Una chispa… ¿qué más se necesita para iniciar un incendio?



NOVEDASDES

DE LA SEMANA




Arrancamos en «Panorama de narrativas» con la publicación de Desperdigados por el mundo, de Yoko Tawada, traducido por Marta Morros Serret. Una extraordinaria odisea existencial que indaga en la relación entre lenguaje y pertenencia, así como en la búsqueda del hogar en un mundo donde las fronteras políticas y culturales son cada vez más porosas.


«Compendium» trae la Obra reunida de Jane Bowles en un solo volumen: su única novela, Dos damas muy serias, una pieza de teatro, En el cenador, y los relatos reunidos en Placeres sencillos. Las traducciones son de Lali Gubern, Amado Diéguez Rodríguez y Benito Gómez Ibáñez.


«La Bella Varsovia» publica Un idioma siempre al borde de la extinción, la recopilación de todos los poemas de Raúl Quinto, con un apéndice inédito. Una de las voces más relevantes y reconocidas de la poesía española de este siglo.


También está disponible el audiolibro Libre, de Lea Ypi, narrado por Isa Puchol y traducido por Cecilia Ceriani. Un deslumbrante retrato personal, histórico y político del derrumbe del estalinismo en Albania y la turbulenta llegada de la democracia.





Pol Guasch lee 'Reliquia'

Reliquia es un libro delicado, sobrio y vital sobre los vínculos familiares, la ausencia y la escritura, al que dedicamos la newsletter de la semana pasada.


En este vídeo, su autor, Pol Guasch, lee dos fragmentos de la novela y nos cuenta cómo fue su proceso de escritura, con el que generó «un sentido de la historia completa» y se apoyó en quienes antes habían puesto palabras para hablar sobre la pérdida.




Fotomatón de los nuevos cachorros

Recuperamos un artículo de Pau Malvido: un retrato de los «cachorros» del punk de finales de los setenta. Se trata de una especie de «fichas» de los grupos casi desconocidos que actuaron en el Club Juvenil Meridiana, el festival punk de Poblenou y otro festival rock.


En 2025 publicamos Nosotros los malditos, de Pau Malvido, una serie de relatos-crónica aparecidos en su mayoría en la influyente revista Star, en la que también fue publicado el artículo que compartimos ahora


Fotomatón de los nuevos cachorros - Editorial Anagrama







martes, 17 de febrero de 2026

ALREDEDOR DE UN PARQUE (Capitulo 1)

 Como cuando la mejor bandeja de la vajilla se rompe y todo el simbolismo heredado de una familia se acaba, así, el intento de suicidio de Federico, dejó a todo el grupo del parque conquistadores estupefacto. Esperábamos algo como esto, pero no en el momento que creíamos que todo funcionaba. Desde hace cinco años somos la cagada pura del barrio conquistadores, nada que hacer, el grupo era lo más odiado. Estábamos enamorados  del sufrimiento, gozábamos con las miradas furtivas y los señalamientos, enamorados del mal, como buenos tropeleros entre discusiones eternas alrededor de lo que leíamos, los días pasaban sin nada  que nos preocupara.

Los tres mateos, Santiago, Ana, Caliche, federico, Sanín entre otros, a eso de las dos de la tarde,  estábamos, indefectiblemente sentados en la misma banca de siempre, disertábamos de lo humano y lo divino. El grupo nació después del último periodo presidencial del doctor Uribe, un facho de miedo, el oprobio de una nación que vive entre odios y radicalismos gracias a una derecha radical que hará todo por permanecer en el poder y lógico por usufructuarlo como una alimaña. El grupo sabía que no hay nada más estúpido que no saber qué hacer. además partimos siempre del principio de que la conciencia es una enfermedad y la inconciencia una virtud.

Cuando visite a Feder en la clínica Soma después de haber estado tres horas tomando cerveza en el parque de los periodistas, entre porros, pases de coca, profesionales desertores de las rutinas impuestas por la necesidad de sobrevivir en una sociedad voraz, me di cuenta que la vida es absolutamente frágil. El espectáculo de ver un hombre joven, que parece un cosaco o un Vikingo, vigoroso como el que más, inteligente y con un humor repentista sin igual, conectado a mil aparatos, inconsciente, enfrentando a los avatares de una decisión incuestionable para el grupo, sentí que, realmente la existencia es lo más efímero que hay, estamos de paso y queda claro que, la vida es para gastársela. Shakespeare decía que la muerte es una deuda que todos debemos pagar. Sócrates que morir no es tan temible como vivir temiendo la muerte. Nada más cierto. Feder lleva quince días inconsciente. Ahora pregunto, cuando realmente lo estuvo. Mientras lo miro, pienso en Ana, su pareja y quien hace dos años es cercana al grupo. A mis amigos los conozco desde lo que percibo en una existencia que desde hace cinco años parece un colectivo sin ningún acuerdo y menos condicionamientos. Vivimos algunos en barrios cercanos a conquistadores. Otros en el propio barrio y unos pocos, donde los coja la noche, o en lugares compasivos, como seres trashumantes e itinerantes urbanos. Miro a Feder y me pregunto que piensa. Nunca he creído en el más allá. Recordé a Borges quien con ese sabor poético en todo lo que habló expresaba que la muerte es una vida vivida y la vida es una muerte que viene. Salí de la clínica con más interrogantes que respuestas. El grupo no se había vuelto a reunir. Me encontraba de vez en cuando con Mateo el hijo de Zapatica en la tienda de Karen en Fátima, no dejaba de pensar en el protagonista de una excelente novela Dostoievski, "Memorias del subsuelo, sentía una profunda alienación con la sociedad y las normas sociales. Se siente marginado y despreciado por los demás, lo que le lleva a aislarse en el subsuelo, donde se siente más cómodo. Tal vez Feder sintió esto. No había vuelto hablar con Ana, creo que lo conoce mejor que nosotros. Volví a leer a Ernesto Sábato, lo que me producía verdadera angustia. Hace poco hable con Mateo el director y actor de teatro quien era más amigo de Feder que yo y fue poco lo que me dijo sobre el suceso, ha preferido el silencio y pienso que es más sabio. Solo nos queda esperar y la verdad poca paciencia me cabe en la vida. Es un hecho que hay cosa que manejamos y otras no.