Pese a que Bolívar y Santander habían luchado juntos durante la campaña libertadora, entre ellos se presentaron discrepancias que con le tiempo se hicieron cada vez mas profundas.
Además del choque de ideas militaristas de Bolívar y civilistas de Santander, sus diferencias se ahondaron con el intento separatista de Venezuela entre 1826 y 1827, bajo el liderazgo de José Antonio Páez, quien pretendió sublevarse ante el poder del gobierno central establecido en Bogotá. Santander condenó este hecho defendiendo la legalidad de la Constitución, mientras que Bolívar, temiendo que se viera amenazada la unidad de la República, lo perdonó, debilitando la legalidad constitucional.
El conflicto entre los dos se hizo todavía más intenso, cuando en 1826, Bolívar promulgó la Constitución de Bolivia. Su intención de acabar con la anarquía y la manipulación electoral sustentó la idea de un presidente vitalicio. Pese a que la Constitución era boliviana, Bolívar pretendía aplicarla a la Gran Colombia. Los santanderistas reaccionaron fundándose en la idea de que el poder ejecutivo no debía tener tanta autoridad y que el presidente debía ser nombrado mediante el sufragio restringido.
Más adelante, Santander propuso una Convención Constituyente, para fortalecer los avances liberales que se habían obtenido durante los últimos años. Sin embargo, los bolivaristas no permitieron instalar la Convención, y al contrario, en junio de 1828 proclamaron a Bolívar como dictador, cargo que ejerció durante dos años. Frente a estos sucesos, un grupo de santanderistas decidieron atentar contra la vida de Simón Bolívar en septiembre de 1828, en la conspiración que recibe el nombre de “LA NOCHE SEPTEMBRINA”. Por este hecho, el almirante Padilla fue fusilado y Santander fue apresado y desterrado a Europa.
Una gran dificultad que debió asumir el gobierno de la Gran Colombia fue el enfrentamiento con la Iglesia católica. La República era un país profundamente religioso, pero la élite política de base liberal le arrebató al clero el monopolio de la educación y emitió un decreto en el que prohibía los conventos y los monasterios habitados por menos de ocho clérigos, cuyas edificaciones pasarían a ser centros educativos. Además, elevó la edad para la toma de los votos sacerdotales a 25 años. Aunque la ley fue derogada por Bolívar en 1828, estas medidas suscitaron el descontento de a Iglesia católica, que a su vez incentivó en el pueblo una negativa hacia las políticas liberales y creó un sentimiento de hostilidad que debilitó la unidad gran colombiana.
Unos doce civiles y veinticinco soldados comandados por Pedro Carujo forzaron la puerta del Palacio Presidencial y asesinaron a los guardias, tras lo cual buscaron el cuarto de Bolívar.
Manuela Sáenz, se levantó a mirar lo que sucedía. Al ver a los guardias muertos, despertó a Bolívar y lo convenció de escapar por la ventana. La republica de nueva granda fuel el nombre que recibió la republica unitaria creadas por las provincias centrales de la gran Colombia tras la disolución de esta en 1830.
Una vez escapó, Bolívar pasó la noche bajo el Puente del Carmen, lo que empeoró su tuberculosis.
Los santanderistas realizaron una convención constitucional en septiembre de 1831, en la que se crea la republica de la nueva granada En 1832, se eligió a Santander como el presidente y se escribió una nueva constitución- Se dividió en 19 provincias Antioquia, Bogotá, barbacoas, Cartagena, Casanare, choco, cauca, santa marta, Mompox, Neiva, Panamá, pasto, Popayán, Riohacha, Vélez y Veraguas, que esta ubicada en la actual nicaragua.
Las provincias tuvieron una mayor representación representación en el gobierno central.
El 20 de octubre de 1831 se realizo una convención granadina en donde se aprobó la separación y en el cual se estableció una republica centralista y presidencialista llamado transitoriamente estado de nueva granada. El 17 de noviembre de 1831 se promulgo la ley fundamental, y se siguió trabajando en ella 1832. Francisco de paula Santander fue nombrado presidente por el congreso. Se otorgo mayor representación en las provincias. Las provincias las llamaron departamentos y se indico que deberían ser administradas por un gobernador nombrado por el presidente y elegidas por voto.
Dos siglos después de la batalla que marcó la Independencia de Colombia, en el país aún persisten dos tendencias ideológicas perfectamente definidas, que a pesar del paso del tiempo no solo aún sobreviven sino que sigue incidiendo la vida nacional.
Se trata de la tendencia bolivarista, que encarna el pensamiento libertario del prócer Simón Bolívar y que alude a las libertades personales y de pensamiento, y la santanderista, que marca el legado del general Francisco de Paula Santander y que enmarca el orden y la legalidad.
Llevadas al extremo ambas tendencias tienen su lado negativo pues se pueden traducir en el autoritarismo y la arbitrariedad o en el legalismo y la burocracia. Ambas tendencias se han enfrentado a lo largo de nuestra historia, pero, paradójicamente, son igualmente necesarias para nuestra vida republicana.
Esta dualidad es tan marcada en nuestro país, que ambos conceptos comparten un sitial privilegiado en nuestro Escudo Nacional, con la expresión ‘Libertad y orden’, según explica Julio Roberto Galindo Hoyos, historiador de la Universidad Libre, y quien ha sido miembro de las Academias Colombiana de Historia, Militar de Historia, Santanderista de Boyacá, y la Academia Antonio Nariño.
Es bueno recordart que ambos libraron la batalla de Independencia. Antes de la guerra hubo una etapa fundamental que fue la conspiración. Tanto Bolívar como Santander fueron miembros de la masonería, se iniciaron en logias secretas, lo mismo que Francisco Miranda que participó junto a Bolívar en la independencia de Estados Unidos y después en la Revolución francesa.
Entonces recibieron instrucciones secretas, y después vino la guerra. Ya sabemos cuál fue la actuación de Simón Bolívar en la independencia de Venezuela, luego pasó a Colombia y después estuvo Santander a las órdenes de Bolívar que por allá en 1818 lo nombró General, y luego ambos libraron las batallas de Independencia. Ambos estuvieron en las batallas de Piba, de Gámeza del Pantano de Vargas, del Puente de Boyacá.
Lograda la independencia de Colombia, Bolívar fue nombrado presidente, pero como era más militarista entonces encargó de la Presidencia al General Santander en 1820, que había sido su principal soporte en esas batallas. La idea de Bolívar es que América fuera libre, y luego se fue a las batallas de Carabobo, de Pichincha, de Junín. Hasta ahí fueron uno solo.
Cuando regresó Bolívar y se hizo cargo de la Presidencia, vino lo que se llamó la Conspiración Septembrina, el 25 de septiembre de 1828. De esa conspiración sindicaron a Santander, le hicieron un juicio y lo condenaron. Después Bolívar le cambió la sentencia de muerte por la de extradición, y Santander se fue del país y Bolívar asumió la Presidencia. Desde entonces Bolívar y Santander han sido amigos y enemigos. Los amigos de Bolívar se dividieron y terminaron desterrándolo, salió a Europa por cuestiones de salud, y finalmente murió en Santa Marta.
Santander regresó al país, fue presidente de la República, y fue cuando se hizo famosa su frase de “Colombianos: las armas os han dado al independencia, las leyes os darán libertad”.
En las organizaciones democráticas lo que influyen son las tendencias. Antes del Frente Nacional siempre gobernaron dos partidos: liberal y conservador. Pero cada uno siempre tuvo dos tendencias, de derecha y de izquierda, unos de avanzada, otros de capitalismo, y como dice Platón, siempre ha existido división entre ricos y pobres.
A veces las libertades se exceden, por ejemplo cuando se argumenta la libre personalidad, pero también el exceso de legalismo frena el avance de las sociedades. Pero siempre habrá esa discusión porque siempre habrá ricos y pobres, habrá los que gobiernan y los gobernados, siempre habrá gobierno y oposición. Entonces el arte de la política es saber gobernar, es decir, combinar de forma acertada ambas tendencias.
Hemos sido una democracia pese a las pocas dictaduras que hemos tenido, estas tendencias, llamemosla las libersl y conservadora, han marcado nuestra historia. Esa es la democracia: unas veces unos, otras veces otros. Nuestra historia muestra que durante muchos años gobernó el partido conservador, después de una hegemonía de 30 años vino el partido liberal. Antes de eso habían mandado los liberales radicales, etc.
Con todos sus defectos, el capitalismo ha ayudado al progreso, que es distinto al fracaso del sistema socialista en otros países, justamente porque no hubo democracia política sino una ‘dictadura del proletariado’, un poder soberano.
En resumen, Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander estaban en contra debido a sus diferencias políticas, enfoques para gobernar y rivalidades personales. Estas diferencias llevaron a una ruptura en su relación y contribuyeron a la división política en los países sudamericanos recién independizados.
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