lunes, 2 de marzo de 2026

LA MUERTE DE MI MADRE

 He conversado mucho con mi hermana Nayibe sobre la muerte de mi madre y lo que implicó este suceso. Ella se preparó para este momento con una resignación cristiana y con el convencimiento de haber cumplido con su vida a cabalidad. La muerte es un argumento de muchas novelas, en el fondo  se habla es de la finitud de la existencia y el sentido de la misma en una sociedad insensata y acaso injusta. 

El extranjero de Camus me impacto mucho, no solo por el protagonista, es un francés argelino indiferente a la realidad que le rodea por resultarle absurda e inabordable.  Se muestra al lector como poco involucrado, mostrando incluso una cierta molestia o irritación, poco esperable a la solemnidad de la situación. El protagonista dará luego la misma impresión cuando esté frente al tribunal ante el que comparece, anunciando un epílogo trágico. Cuando mi hermana, como en la novela, me comunicó, Cesar se acaba de morir mi madre, pensé que uno se prepara más para la propia muerte que para aceptar la de las personas amadas que realmente son pocas. Saramago en la novela "Las intermitencias de la muerte juega con esta figura que nos produce miedo. la muerte decide suspender su trabajo letal, la gente deja de morir. La euforia colectiva se desata, pero muy pronto dará paso a la desesperación y al caos. Sobran los motivos. Si es cierto que las personas ya no mueren, eso no significa que el tiempo se haya detenido. El destino de los humanos será una vejez eterna. Se buscarán maneras de forzar a la muerte a matar aunque no lo quiera, se corromperán las conciencias en los «acuerdos de caballeros» explícitos o tácitos entre el poder político, las mafias y las familias, los ancianos serán detestados por haberse convertido en estorbos irremovibles. Hasta el día en que la muerte decide volver... Arrancando una vez más de una proposición contraria a la evidencia de los hechos corrientes, José Saramago desarrolla una narrativa de gran fecundidad literaria, social y filosófica que sitúa en el centro la perplejidad del hombre ante la impostergable finitud de la existencia. Parábola de la corta distancia que separa lo efímero de lo eterno, Las intermitencias de la muerte bien podría terminar tal como empieza: «Al día siguiente no murió nadie.»

Mi madre le había dicho a Nayibe: "Ya me quiero ir, es hora". Cargaba con el peso de sus hijos, el suscrito y el mayor, sentía que la hora estaba muy cerca y que la necesitaba. Se fue, creo que feliz. Nunca espero de nadie nada y compartió con mi hermana y su familia, sus últimos 27 años. Siendo el hijo calavera tuve siempre charlas entrañables y llenas de cariño. No fui al sepelio y creo que viví alucinado por más de tres semanas en una negación de la realidad que por supuesto era insostenible y que me llevará a escribir un relato corto que aun no he podido estructurar. 

En "la invención de la soledad" Paul Auster que nace de una reflexión después de la muerte de su padre, aprendí que todos partimos de un entorno y hay influencias del mismo que nos marcan. Ahora la soledad que es una entrañable realidad de mi vida, me invita a escribir sobre estos temas. Antonio Machado decía que "La muerte es algo que no debemos temer porque, mientras somos, la muerte no es, y cuando la muerte es, nosotros no somos." Cioran afirmaba que la muerte es la única certeza.

La mujer que más ame y quien me regaló la felicidad que nunca he recuperado se llamó Ana Isabel. Murió hace diez años. Entendí con ella que debemos disfrutar los regalos de la vida como si fueran eternos. Marco Aurelio decía Morir no es otra cosa que cambiar de residencia.

La vida de mi madre da como para una novela. Vivió en un periodo muy atribulado de este país.  Toda la violencia partidista del siglo pasado en Colombia. La Bonanza Marimbera en Barranquilla, la lucha de dos familias y la fiesta de los millones, el comienzo del narcotráfico que aún nos marca como país. El auge del cartel de Medellín, la época de las bombas, el asesinato de cuatro candidatos a la presidencia  en los finales de la década de 1980. la constituyente del 91. El gobierno del doctor Álvaro Uribe y el proceso de Paz de Juan Manuel Santos que termino con el acuerdo firmado en 2016. Realmente fue un testigo privilegiado de una nación que ha vivido mil violencias.

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