lunes, 30 de agosto de 2010

"EL NACIONALISMO ES LA PEOR CONSTRUCCIÓN DEL HOMBRE"

Está es la última entrevista de Mario Vargas Llosa a proposito de su última novela, publicada por el periódico"el país" de España:

Mario Vargas Llosa ha dedicado tres años a reconstruir la vida de Roger Casement, pionero defensor de derechos humanos, que protagoniza 'El sueño del celta'

Recoge en su nueva y estupenda novela aquella reflexión del escritor y político uruguayo José Enrique Rodó: "Un hombre es muchos hombres". No digamos ya en el caso de Roger Casement (1864-1916), personaje real inspirador de uno de los lanzamientos más esperados del otoño literario. Diplomático reservado, sir y escritor, temprano relator de derechos humanos, héroe irlandés, traidor británico, torpe estratega militar, homosexual atormentado, reo ajusticiado... De la suma de todos los casement resulta una obra que Vargas Llosa (Arequipa, Perú, 1936) ha tardado "tres años" en culminar, desde aquel lejano y nebuloso "descubrimiento del personaje en una biografía de Joseph Conrad".

El tiempo se fue en documentar la peripecia de un cónsul británico que, despertado a los horrores del colonialismo de Leopoldo II, viajó por el Congo belga en 1910 para documentar la barbarie con descarnado realismo en el informe que le daría fama (y que ahora rescata Ediciones del Viento en La tragedia del Congo). No fue esa la única amarga denuncia de Casement. La situación de los indígenas al servicio del sistema de la extracción del caucho en la Amazonia mereció otro de sus relatos de estilo aterrador por su exacta sobriedad.

Entregado a la causa nacionalista irlandesa, viajó a Berlín para conspirar contra Reino Unido en plena I Guerra Mundial, participó en el alzamiento del Ulster de 1916 y acabó condenado a morir ahorcado tras tres meses en prisión y un juicio que conmovió a la sociedad británica por el aireamiento de unos diarios repletos de escabrosas aventuras homosexuales cuya autenticidad aún es objeto de debate. "Es un personaje múltiple, con varias biografías que no encajan muy bien", explicaba recientemente Vargas Llosa en su casa de Madrid, donde se mostró tan brillante, preciso y generoso como la lectura de sus libros hacía presagiar. "Fue, sobre todo, uno de los primeros europeos que tienen una conciencia clara de lo que es el colonialismo".

Pregunta. Sorprende el nacionalismo fervoroso de su protagonista. Un atributo poco común en sus héroes...

Respuesta. Siempre he tenido terror de esa forma de fanatismo. El nacionalismo me parece la peor construcción del hombre. Y el caso más extremo de nacionalismo es el nacionalismo cultural. Aunque en ciertas circunstancias puede representar valores libertarios...

P. ¿Hay un buen nacionalismo?

R. En ciertos pueblos aplastados por colonizadores, que aspiran a liberarse del ocupante, el nacionalismo tiene un valor positivo. Pero lo peligroso es cuando se convierte en una ideología. El nacionalismo significa violencia, prejuicios, distorsión de valores. Casement vive la parte más idealista, que es la de la lucha contra el opresor.

P. El libro está repleto, desde su mismo título, de sueños y fantasías.

R. El sueño del celta es un poema que escribió Casement, que era muy mal poeta. A mí las fantasías me sirvieron para tapar los huecos de un personaje enigmático. Y luego están las fantasías políticas. Leopoldo II fue un gran fabricante de sueños; él consigue que le regalen el Congo porque monta una ficción, un mito sobre sí mismo, sus intenciones y sus designios. Por eso Casement se va al Congo, en pos de ese sueño.

P. Y se topa con el horror más absoluto y conradiano, el horror del coronel Kurtz...

R. Es un libro también sobre cómo ciertas circunstancias deshumanizan a los hombres hasta hacerlos monstruos. Eso también lo vivió en el Perú, con el sistema de extracción del caucho. Se cometían las mayores atrocidades desde la impunidad más absoluta. Es como una especie de inmersión en el mal. Casement vive eso y mantiene una distancia, lo escribe, lo documenta y no se vuelve loco.

P. ¿La barbarie de África, que se suele despachar como un continente sin remedio, es heredada?

R. Por supuesto. No hay barbarie comparada a la del colonialismo. Y además deja unas secuelas de las que África nunca se ha podido recuperar. No dejó nada positivo. En otras partes se puede decir que algo quedó...

P. ¿Como en América?

R. Allá se trasladó una parte de Europa que echó raíces. Se recreó una nueva versión de Occidente. Pero en África fue el saqueo por el saqueo. Como eran culturas muy primitivas fueron arrolladas sin ninguna oposición. Fíjese, tanto tiempo después no hay manera de que el Congo se ponga en pie. Leopoldo II ha sido la gran maldición del Congo.

P. Sin olvidar al bestial dictador que fue Mobutu...

R. Les ha tocado lo peor. Tal para cual. Los horrores que hicieron ambos...

P. ¿Diría que la figura de Leopoldo II ha quedado fijada en la historia en su justa envergadura genocida?

R. En Bélgica, no. Sigue teniendo un museo maravilloso, que es una especie de pequeño Versalles. No sabemos cuántas, pero se calcula que murieron 10 millones de personas en su época. Casi como dos veces el Holocausto judío. Es, de hecho, el primer gran Holocausto moderno. Ahí siguen todavía, entre matándose, con ejércitos extranjeros interviniendo en el Congo.

P. ¿Cree, como Robert Kaplan, que hay países incapaces de construir una democracia?

R. En lo inmediato no creo que haya ninguna posibilidad para el Congo. Es el país que peor lo ha pasado en el África y probablemente en el mundo. Hay una fuerza de las Naciones Unidas a la que han dado unas instrucciones completamente disparatadas, yo lo pude comprobar cuando viajé con Médicos Sin Fronteras para escribir un reportaje en El País Semanal. Solo actúan para que se apliquen los acuerdos de paz, pero les prohíben que intervengan en los asuntos internos.

P. Los periódicos informan regularmente de episodios pavorosos como las recientes violaciones en masa acaecidas en Congo ante la pasividad de la ONU.

R. Cuando viajé, un médico me habló de que el gran problema eran las violaciones. Todos violan porque la violación se ha convertido en un arma política, militar. Haces daño al enemigo violando a sus mujeres. Es el objeto más vulnerable, codiciado que hay. Y me impresionó muchísimo. Me contó varios casos espantosos y se echó a llorar. ¡Qué extremos de barbarie! Todo esto lo vio Casement de una manera muy premonitoria. Sus informes son de una enorme riqueza etnológica, antropológica y desde luego política. Luego es muy interesante la evolución del personaje, cómo siendo un anglófilo imperialista y anglicano se hace independentista irlandés y católico. Vive una contradicción permanente siendo diplomático británico se instala en la duplicidad que en realidad es una triplicidad, si se añade el asunto de su homosexualidad. Depende del ángulo desde el que lo mires cambia completamente de sentido, de valencia moral, política.

P. El lector que desconozca el personaje histórico, quedará fascinado con otra dimensión, la novelesca...

R. Siempre va a quedar alrededor de él una gran incertidumbre. ¿Qué cosas son ciertas de las que se le han atribuido? Sobre todo lo relativo a sus escandalosos diarios, está hundido en los fondos de la inteligencia británica. Y en Irlanda, por una parte es considerado un héroe, pero por otra hay una incomodidad absoluta. Nadie lo reivindica abiertamente porque provoca mucho malestar, porque es un país católico, moralista, tradicionalista. Hablas con los independentistas, reconocen que es un héroe y niegan de entrada todo lo que se le ha atribuido.

P. ¿Cree que sus diarios fueron falseados?

R. Es una polémica que siempre está muy viva. Quedan historiadores que sostienen que los diarios son falsificados. Mi impresión tiende a aceptar que si no totalmente, en gran parte son auténticos. Es una cosa de novelista, no de historiador. No había materialmente tiempo para que se hiciera una falsificación ajustada a los pormenores de la vida de Casement. Pasaron tres meses entre que lo apresaron y su ejecución. Por otra parte, las barbaridades que él cuenta, sobre todo las sexuales, es casi imposible que las cometiera sin que lo supieran los de alrededor, sin que fuera la comidilla de la comunidad de colonos. Y luego están las proezas sexuales, técnicamente imposibles...

P. De la novela se deduce que era su forma cobarde y tímida de vivir cosas que no le estaban deparadas.

R. Creo que así fue. Lo más probable es que llevase su homosexualidad de una manera muy reprimida, tomando inmensas precauciones. No solamente la moral, la legalidad victoriana era feroz. Uno podía acabar en la cárcel. Quizá su desfogue eran sus diarios.

P. La historia de Casement nos enseña que, por mucho positivo que uno haga, su imagen pública valdrá lo que sus últimos actos. ¿Llegó a sucederle a usted con su incursión en la política a principios de los noventa?

R. Si tuviera que hacerlo de nuevo no la haría. No lo lamento, ya lo viví. Aprendí cosas... Más negativas que positivas. Pero me sirvió. Normalmente, un intelectual ve de la política lo mejor. No ve la cosa menuda, pequeña, mezquina... todo lo que se relaciona con el poder es muy degradante. Si no quieres que la política sea peor de lo que es, tienes que actuar. Y eso implica, como decía Max Weber, vender el alma al diablo. La política no es para los puros. Es humana en el sentido más terrible de la palabra.

P. El sueño del celta guarda cierta similitud con La fiesta del chivo, parte de la historia como pretexto de ficción...

R. No he hecho nunca novela histórica. No es lo mío ofrecer una versión más o menos animada de los hechos. La historia ha sido para mí siempre una materia prima, para fantasear, para intentar a partir de ahí contar una ficción.

P. Sostiene la periodista cultural Janet Malcolm que toda biografía es un acto de traición...

R. Es un acto frustrante. Sartre dedicó muchos años a escribir sobre Flaubert. En El idiota de la familia trataba de averiguar valiéndose de todos los adelantos intelectuales de nuestra época qué se puede saber hoy sobre un hombre. Escribió tres enormes volúmenes, inmensos, que te tomaba meses leer, al final no había llegado siquiera a Madame Bovary.

P. ¿Hemos de advertir un cierto agotamiento de la vida, de su día a día, como fuente de inspiración en su obra reciente?

R. Una historia que pasa en la literatura no es una historia anterior a la literatura. Es una historia que se vuelve literatura, porque las historias que pasan en la vida suceden no con palabras, sino con hechos. Al volverse literatura, se convierten en otra cosa. Se convierten en una cosa que vale por el vocabulario, la simbología, el estilo, la estructura. La literatura se puede apropiar de todo. Lo que resulta es literatura, no es sociología, historia o política aunque de todo haya en una novela. Lo maravilloso del género novelesco es que es un género caníbal que se apropia de todo y le da otra dimensión.

P. ¿Aún se considera periodista?

R. Escribo en periódicos. Y a veces aún hago periodismo de calle. Fue además una fuente maravillosa de temas, de personajes. No sé qué porcentaje, casi la mitad de las cosas que he escrito provienen de mis tiempos de periodista.

P. ¿En qué trabaja ahora?

R. En un pequeño ensayo, La civilización del espectáculo. Cómo la cultura contemporánea prima el espectáculo. Lo que no pasa por el espectáculo no es cultura.

P. ¿Hay vuelta atrás para eso?

R. No creo que se pueda recuperar. El espectáculo se ha convertido en el valor de nuestra época. Ya no hay valores, nadie sabe qué cosa es buena, qué cosa es mala, qué cosa es bella, qué cosa es fea. Vivimos en una de las épocas más confusas de la historia.

P. Ensayos, obras de teatro, columnas de opinión... ¿No teme que la superproducción le impida estar a su propia altura?

R. Siempre hay miedo a perder el pie. Hay que tratar de mantenerse lúcido, no volverse una ruina humana. Uno hace lo que puede... Lo que no creo que deba pensar un escritor es en retirarse. Si el tiempo te retira, la enfermedad te retira, claro, pero si tienes ilusiones hay que seguir trabajando.

P. Edward Said hablaba del interés de cierto estilo tardío...

R. Sí, claro, pero siempre me ha angustiado mucho la idea de esos escritores que pierden el fuego, se callan. Me sentiría muy desgraciado si no pudiera trabajar. Con el tiempo se pierden capacidades, me temo que sí, pero hay que mantener la lucidez y el espíritu crítico. Perder el espíritu es una enfermedad en la que caen muchos escritores. Es como volverse una estatua en vida.

P. ¿Y el Nobel de Literatura?

R. Pensar en ello es malo para el estilo, tardío o no.



lunes, 16 de agosto de 2010

LA FERIA DEL LIBRO EN BOGOTA COLOMBIA

La feria del libro de Bogotá no solamente asume el debate sobre el libro digital en todo su contexto, con conversatorios e invitados de primera línea, sino que por primera vez presenta un pabellon dedicado enteramente al mismo, decisión que debió tomarse por lo menos hace dos años, ante la cruda imposición de este formato tecnológico en el mundo, el cual crece exponencialmente. La novela Dublinesa, de Enrique Vilas Mata, cae como pedrada en ojo tuerto frente al tema, de excelente factura, narra la muerte de la era Gutenberg, de la mano de un editor que sucumbe frente al poderoso mercado digital, aquí están todas las bemoles de esta coyuntura. Sobra decir que es imposible evadir esta realidad, dadas las cifras que el mercado maneja al respecto. Dice la invitación de los organizadores “En las conferencias también se tratarán temas como la aplicabilidad en la industria editorial de las redes socia¬les y la web 2.0, las distintas formas de licenciamiento en la edición digital y la educación virtual a través de esta tecnología, las cuales están dirigidas a profesionales del sector, periodistas culturales, funcionarios de instituciones o entidades públicas y privadas y el público en general.” En Medellín de la mano de la “Fundación Ciudad Arte”, se realizó un conversatorio sobre el mundo del libro en estos tiempos, invitó un editor, un escritor y una librería. En este momento de transición, hay un reordenamiento del mercado, que obliga a cada quien desde su óptica, generar todas las opciones para acomodarse a la nueva realidad. En síntesis, el libro digital será el que se imponga en el mercado, pero esto no significa la muerta del impreso.

El bocado de Cardenali de la feria es la traída de Gilles Lipovetsky, pensador para los tiempos de hoy, desde la publicación del libro “la era del vacio”, ha puesto sobre el tapete todos los intríngulis de la subjetividad frente a la cultura Light. “Desde hace más de un siglo el capitalismo está des¬garrado por una crisis cultural profunda, abierta, que po¬demos resumir con una palabra, modernismo, esa nueva lógica artística a base de rupturas y discontinuidades, que se basa en la negación de la tradición, en el culto a la novedad y al cambio”. (La era del vacío, 1983).La tesis principal defendida por Lipovetsky es que el filósofo tradicional ha permanecido demasiado tiempo encadenado a formas irreales y apartado de la realidad cotidiana de su propio tiempo razón por la cual se ha ale¬jado de los intereses vitales de una sociedad caracteriza¬da por la cultura de masas. En oposición a esta tendencia escapista, Lipovetsky propone volver los ojos a la realidad concreta, es decir, al estudio de los fenómenos masivos y efímeros propios de la era contemporánea. En el marco de las actividades de la XXIII Feria Inter¬nacional del Libro de Bogotá se llevará a cabo el Colo¬quio Universitario: Lipovetsky y los tiempos de lo efíme¬ro, del 16 al 17 de agosto en el Auditorio José Asunción Silva, con invitados como Víctor Quinche, Fabián Sana¬bria, Mario Montoya, Alexis Rodríguez, Fabrizio Pineda, y por supuesto Gilles Lipovetsky que dará las conferencias de clausura en los dos días.”

Es importante visitar el pabellon sobre el bicentenario, tendrá muchas publicaciones que de hecho no volveremos ha encontrar. Del portal de la feria anexare algunas novedades, queda claro que la feria vuelve el año entrante para el mes de abril, las razones saltan a la vista, no sirvió para nada el cambio y en cambio de haber sido una fortaleza, parece que se constituyo en un problema, verano Europeo y vacaciones, mata feria, como dicen los sardinos.

BABY STAR EDITORIAL S.A

Baby Star Editorial S.A, surge como resultado de la alianza de 3 empresas con amplia trayectoria en temas académicos, editoriales, publicitarios y de producción de cine y televisión. Como novedad, presenta el programa Bebe Políglota, con el cual se preten¬de motivar el aprendizaje de al menos 7 idiomas, en niños de 0 a 7 años. Con estos nuevos métodos de aprendizaje, quiere liderar una revolución educativa desde el hogar como primera entidad educadora, considerando que se trata de un material didáctico que llega por categorías al cerebro de los niños y que al usar nuevas tecnologías como el video, el diseño 3D, la música y la multimedia, puede brindar a colegios y profesores herramientas tecnológicas de vanguardia.

CÍRCULO DE LECTORES

Lanzará varios libros que van desde títulos académicos hasta la investigación periodísti¬ca. Entre ellos se destaca: Te hablo desde la prisión, de la periodista Jineth Bedoya sobre las cárceles, el secuestro y la violación en Colombia y Los extravíos de la fe: la verda¬dera historia de los rollos del mar muerto, del español Juan Manuel de Castells. En el ámbito académico, presenta la colección completa La vuelta al español de Fernando Ávila y Cómo conseguir su postgrado en el exterior, de Isabel Londoño, ex directora de Colfuturo y asesora del BID, y la consultora Adriana Arcila.

EDICIONES B

Trae para la Feria Internacional del Libro de Bogotá un importante portafolio de novedades nacionales. Se destacan: ‘Crónicas inolvidables’, una colección de cinco re¬portajes del veterano periodista radial Francisco Tulande y Honorables Parlamentarios 2, de Edgar Artunduaga, ex senador y periodista, en el que trae profundas revelaciones sobre el Congreso colombiano. En materia de narrativa está ‘Gringadas’, de Juan Fer¬nando Hincapié, una serie de relatos sobre los avatares de un colombiano en Estados Unidos. Por el lado de la economía está ‘El ocaso global’, de Óscar Moreno Cano, un libro que anticipó la crisis económica que vive el mundo. En tecnología la novedad es ‘Twitter para todos’, de Ana María Jaramillo, un texto a medio camino entre manual y testimonio periodístico sobre las ventajas de esta herramienta de Internet. En cuanto al campo del humor, presenta dos lanzamientos: ‘Magola. 15 años sin pelos en la lengua’, una recopilación que recoge los trabajos de los últimos tres lustros de la caricaturista de El Espectador, Nani (Adriana Mosquera Soto) y ‘La pelota de letras, el manuscrito original’, de Andrés López, la versión escrita del famoso stand up comedy.

NORMA

El Bicentenario es el personaje principal en la muestra literaria que dará a conocer Norma este año, obras como “Las independencias hispanoamericanas” de Marco Palacios; “Por Bolívar y la gloría” de Pamela S. Murray, quien nos muestra la asombrosa vida de Manuela Sáenz; acom¬pañan la magnífica colección Me llamo…, una colección juvenil de biografías de personajes universales, que mues¬tra diferentes áreas como historia, ciencia, arte, cultura y literatura, cada volumen presenta el pensamiento, vida y obra de algún personaje representativo de la historia, ade¬más la rica ilustración, inspirada en cada una de las épocas nos permitirá sumergirnos en su tiempo y entorno. Esta colección enfocada en personajes importantes de nuestra historia patria, con motivo de la celebración del Bicente¬nario, los personajes de este primer bloque son Simón Bolívar, Francisco de Paula Santander y Antonio Nariño.

PANAMERICANA EDITORIAL

El grupo editorial Panamericana sigue apostándole al cuento como género, con nuevos títulos y más au¬tores. Para esta versión, Panamericana trae más de 70 novedades editoriales. Literatura infantil, juvenil, y libros de bienestar.

PENTA

Trae a cuatro de los más interesantes personajes que participarán en la XXIII Feria Internacional del Libro de Bogotá: el primero es el filósofo y sociólogo francés Gilles Lipovetsky, Catherine Millet, Rafael Argullol Murga¬das y Jaume Vallcorba Plana. Además trae importantes lanzamientos en la programación de la feria.

PLANETA

Javier Moro, el escritor español, autor de grandes epo¬peyas como Senderos de libertad (Planeta/Seix Barral, 1992) que cuenta la lucha por la defensa de la selva ama¬zónica y de novelas como El Sari Rojo y Pasión India, es uno de los grandes invitados a la vigésimo tercera versión de la FILB por parte de editorial Planeta.

Planeta también traerá al escritor peruano Gustavo Rodríguez quien presentará su novela La Semana tiene 7 mujeres, el domingo 15 de agosto, a las 7pm. Para el autor, esta novela confronta a la gente con sus prejuicios, secretos y hasta con los miedos primarios. Y el 16 de agosto a las 3 pm, el escritor y licenciado en letras hispá¬nicas mexicano expondrá su novela La Sangre Erguida.

Así mismo, Kirmen Uribe, también escritor español mostrará su novela Bilbao-New York – Bilbao, el sábado 21 de agosto la cual transcurre durante un vuelo entre el aeropuerto de Bilbao y el JFK de Nueva York, y desgrana la historia de tres generaciones de una misma familia. A través de cartas, diarios, e-mails, poemas y diccionarios, crea un mosaico de recuerdos y narraciones que confor¬man un homenaje a un mundo prácticamente extinguido, a la vez que un canto a la continuidad de la vida.





sábado, 7 de agosto de 2010

LA PÓESIA DE JORGE ISAAC

Una de las personas dedicadas por entero a la obra de Jorge Isaac es Mari Teresa Cristina de Cali. En un articulo publicado por la gaceta del periódico el “país” establecía que: ” Si alguien nos pregunta qué conocemos de la obra de Jorge Isaac, es muy probable que todos respondamos al unísono: “María”. Suena lógico, es imposible olvidarla. Conocida como "el poema de América": esta novela romántica del siglo XIX se convirtió en un clásico de la literatura latinoamericana y durante un siglo ha sido un referente para los enamorados. .


Sin embargo, fue tal el éxito de esta historia sobre Efraín y María, que el resto de la obra de Isaacs pasó inadvertida y la que se conoció fue, en su mayoría, menospreciada.” Adelante agrega: "Su poesía ha sido subvalorada': dice categóricamente. Y esto, explica, se debe a que se fueron repitiendo unos juicios realizados por personas ilustres de antaño, y se dio por sentado que sus poemas no eran buenos. "Pero en realidad nunca se hizo un examen serio de su poesía.” Empezando por su trabajo, creo que esta apreciación no corresponde por entero a la realidad, pues son muchos los estudios de la crítica especializada al respecto. Caso diferente es el conocimiento de su poesía, que prácticamente está olvidada. Dentro del trabajo de relojero, que esta haciendo el poeta Elkin Uribe para rescatar lo mejor de la poesía del siglo XIX en Colombia, esta semana sus paginas están dedicas al escritor Vallecaucano. Representante del romanticismo, con una poesía dedicada a exaltar la naturaleza, amatoria, llena de pasión, antecedente intenso de su hermosa novela, constituye en esencia una obra poética valiosa, importante de rescatar. Marie Cristina, escribía que sus poemas aportan para la época un lenguaje nuevo, poemas como “Belisario” y “Elvira Silva”, son de una belleza excepcional y que tienen el merito de recorardarnos a“Maria”.

La poesía de Jorge, en sus dos épocas bien marcadas, la primera amorosa y apasionada, muestra del ímpetu de su juventud y la otra, después de muchos sucesos infortunados de su vida, más desapacible y resentida, nos permite tener a la mano una especie de guía literaria, que nos va reflejando la inmensa carga emotiva de una vida caótica y turbulenta, en todos los aspectos.

No queda más que remitirlos a http://www.canticoprimaveral.blogspot.com/, para que conozcan el trabajo del poeta Elkin.

 

miércoles, 4 de agosto de 2010

FUNDACION CIUDAD ARTE

Desde hace cinco años la fundación ciudad arte de Medellín viene trabajando por el fortalecimiento de las artes y la articulación de los grupos y artistas en la ciudad, esto les permite saber que está pasando en materia de cultura, cruzar información pertinente, generar sinergias desde la fundación, labor que fortalece sus actividades, que tiene aportes significativos. Su directora LUISA  FERNANDA ZAPATA, dentro de este propósito, ha empezado por la tarea necesaria de resolver algunos interrogantes fundamentales sobre lo que está pasando con el arte en la ciudad. Para la feria de las flores realizó una convocatoria con los artistas y las instituciones involucradas en el tema en tres conversatorios. El primero pretendía indagar cual es la situación del libro,  con la participación de un escritor: Guillermo Sánchez, un Editor: Cesar Alberto Hurtado de la carreta Editores y una librería: al pie de la letra. El segundo indagaba sobre lo que sucede con las artes pictóricas, se invitó un director de una galería, un representante de la alcaldía y un crítico de arte. El tercero abría el conversatorio sobre un interrogante centrado en discutir cual es la situación del arte en la ciudad, con la presencia de un representante de una caja de compensación, dos directoras de entidades culturales con mucha trayectoria, el presidente del gremio de los artistas en la ciudad. A cada conversatorio se invitaron artistas y escritores.

La experiencia fue enriquecedora, la participación en cada conversatorio atrajo a personas directamente involucradas en los temas y lo más importante, cada conversatorio se manejó con absoluta responsabilidad. En el primero la pregunta especifica fue: Que sucede alrededor del libro, en todo su ruta: desde la óptica del escritor, el editor y el mercado, tratando de involucrar con el publico a los lectores como consumidores. De lo expuesto quedó claro que la condición del escritor es difícil, por la revolución de las TIC, la crisis del libro impreso frente al libro digital y la situación del mercado frente a la baja sustancial del promedio de lectura en nuestra ciudad y el país. Guillermo Sanchez, escritor con una obra ensayística seria, reconocida mundialmente, dejó en evidencia la situación del escritor no ha cambiado desde hace mucho tiempo en Colombia. Las razones están claramente identificadas: es muy difícil que se viva de la escritura, la mayoría de escritores viven de otra actividad y estamos muy lejos de su  profesionalización. A esto se suma un mercado muy reducido, unas relaciones no muy claras entre las grandes editoriales y los escritores. Cesar, como director de la Carreta, una de las editoriales más importantes del país en  temas sociales y académicos, planteó que para los editores independientes la situación no es fácil, frente a fenómenos como la fotocopia, el libro digital y la cultura propiamente del lector Colombiano, que no respeta los derechos de autor y es muy proclive a la piratería. La Doctora Blanca de la librería al pie de la letra, presentó las estadísticas sobre hábitos de lectura, el mercado de los libros enfrentados a la revolución que representa el libro digital en este momento. Para ella, las librerías, aquellos sitios memorables, de intercambio de información, espacios de reconocimiento, divulgación,  de conversación entre lectores impenitentes, y libreros-lectores,  han sido remplazados por aquellos sitios de  superficie, sin calidad humana, simples estanterías, situación que ha hecho que el tipo de librerías donde se sembraban lectores, este en verdadera etapa de extinción. Guillermo dejó en claro, que para él la situación en todo caso, no es mala, ni mucho menos. Hay una democratización de la información, su experiencia es que ha podido acceder a material que en otra época sería imposible. El internet, las TIC y la revolución tecnológica, constituyen una realidad y difícilmente alguien se puede sustraer de sus beneficios. Guillermo en esta línea, estableció que el escritor terminará por replantear toda su relación tanto con el editor, con el mercado y con sus lectores. El auditorio, en diferentes intervenciones dejó en claro, que como pasó cono la música, el acceso al libro digital, cada vez es una realidad incontenible y que es preciso reconocer que los tiempos han cambiado.

En la próxima entrega hablaremos de los otros dos conversatorios

jueves, 29 de julio de 2010

DUBLINESCA


Enrique Vila Matas, es un escritor excepcional, controversial, con libros muy buenos, otros no tanto, excelente ensayista, mejor articulista, acaba de publicar una novela, que de seguro pasará al listado de aquellas obras que marcan un hito. Bien escrita, con una propuesta novedosa y que indaga desde una óptica muy particular la obra de James Joyce. Mucho se ha escrito sobre esta novela, en alguna parte del libro, donde se promocionaba me encontré al final con esta afirmación hecha por el protagonista que constituye su principal preocupación como editor y al final como lector frente a la obra de Joyce, que de alguna manera me parece importante y esta es la pregunta que subyace en la obra: “Pero Riba no les ha dicho a sus amigos dos cuestiones que le obsesionan: saber si existe el escritor genial que no supo descubrir cuando era editor, y celebrar un extraño funeral por la era de la imprenta, que agoniza frente a la inminencia de un mundo seducido por la era digital. Dublín parece contener la clave para resolver sus inquietudes.” Algunos tildan esta novela como la sentencia sobre el final de la era Gutemberg.

En todo caso he escogido tres de las mejores reseñas sobre esta novela:

DUBLINESCA, DE ENRIQUE VILA-MATAS

POR RAFAEL LEMUS

JUNIO DE 2010

Ocurre súbitamente y no queda sino aceptarlo. Un día uno lee, con más o menos cansancio, el nuevo libro de un autor ya familiar y de pronto, cuando uno está a punto de refrendar su decepción, algo pasa y todo cambia. Algo: una página, alguna imagen, ese detalle que, más que deslumbrarnos, nos descoloca y nos obliga a mirar desde otro lado una obra que creíamos de sobra comprendida. Basta sólo eso, desplazar unos centímetros el punto de mira, para que todo adquiera otra vez una apariencia extraña y novedosa y las cosas empiecen a mostrar su reverso –aquello que allá parecía un vicio es aquí un hallazgo.

Permiso para una confesión: justo eso, ese desplazamiento, me sucedió mientras leía Dublinesca, la novela más reciente de Enrique Vila-Matas. No sabría explicar por qué ocurrió aquí y por qué ahora, pero de esto estoy seguro: algo estalló y cobró sentido y me forzó a mirar de otra manera una obra, la del catalán, que hasta ahora había leído constante pero escépticamente. Quién sabe si Dublinesca contenga alguna pieza destinada a provocar tal efecto. Quién sabe si sea, a final de cuentas, una de las mejores novelas de Vila-Matas. Lo que es un hecho es que no es –pese a los efectos descritos– demasiado distinta a las anteriores. La trama, por ejemplo, difícilmente extrañará a la tropa de vilamatistas: Samuel Riba, un editor barcelonés ya retirado, decide viajar a Dublín para celebrar Bloomsday, oficiar un funeral por la era de la imprenta y descubrir, por qué no, a ese autor genial que no pudo encontrar mientras dirigía su sello independiente. Menos aún sorprenderá lo que acompaña a la anécdota: las citas (algunas tan geniales como esta de Maurice Blanchot: “¿Y si escribir es, en el libro, hacerse legible para todos e indescifrable para uno mismo?”), los tributos a ciertos autores (sobre todo a Joyce y Beckett), el elogio de un par de ciudades (Dublín y Nueva York) y, por supuesto, las repetidas coincidencias, ya clásicas en las historias de Vila-Matas, que tiran a los personajes hacia delante.

Eso, para empezar: las coincidencias, las dichosas coincidencias. ¿Por qué tantas y, de vez en vez, tan inverosímiles? ¿Por qué pasmarse sólo cuando dos elementos concurren y no el resto del tiempo, cuando la vida fluye inconexamente? ¿Por qué creer que esos instantes son producto del destino, no del azar, y guardan mensajes sólo descifrables para quienes los padecen? Estas preguntas –siguiendo, disculpen, con la confesión– lastraron durante años mis lecturas de Vila-Matas. Ahora creo entender: si Vila-Matas tapiza sus novelas de coincidencias es, en buena parte, para reñir con el apagado costumbrismo de tantos escritores. En lugar de registrar sordamente la vida burguesa, persigue lo extraordinario o, como se hubiera dicho en tiempos más heroicos, lo surreal. Precisamente eso hace, en esta novela, el protagonista: aunque jubilado y decaído, se resiste a entregarse a la desidia. Para volver al “centro del mundo” y experimentar allí esas epifanías que alumbran repetidamente a los personajes de Joyce, fuerza las situaciones: abandona el hogar, observa imágenes de las ciudades a las que se dirige, lee libros que luego se empeñará en encarnar, está atento a las repeticiones, sospecha de lo cotidiano. Es decir: crea sus propias coincidencias. Que es como afirmar: se rebela ante el estado en que las cosas se le presentan. ¿Qué puede tener eso de malo?

Para acabar con las confidencias: si me costaba trabajo Vila-Matas era, en parte, porque me gusta demasiado Ricardo Piglia. Ya se sabe que las obras de ambos están compuestas de pura literatura –citas, lecturas, escritores– y ya se sabe que uno, ay, compara. Por ejemplo: cuando Piglia se ocupa de un autor en alguna de sus ficciones (Roberto Arlt en “Nombre falso” o Macedonio Fernández en La ciudad ausente) es para llegar al fondo de su poética y transformar nuestra percepción de sus obras; cuando Vila-Matas recurre a otros escritores (Sterne, Kafka, Joyce y un abultado etcétera) actúa menos críticamente, más devotamente, y no llega tan al fondo. Pero bueno: ¿debe exigírsele a Vila-Matas que escriba narrativa como si fuera, él también, un crítico literario? Después de Dublinesca es claro que no: él, como los críticos, manipula las obras de los otros, pero procede de manera distinta. ¿Cómo? Más o menos como Riba, el editor de esta novela: creando colecciones de libros, formando extravagantes familias de escritores. De esa manera y además, como ocurre en la mejor creación contemporánea, empleando técnicas duchampianas: reutilizando materiales ya producidos, trasladando piezas a sitios inesperados, poniendo en relación elementos muy dispares. ¿Poca cosa? Por el contrario: esas conexiones –esas sinapsis– hacen girar lo que estaba estancado, resignifican aquello que empezaba a vaciarse de sentido.

Piénsese en la panda de artistas y escritores reunidos en Historia abreviada de la literatura portátil (1985), o en los vaporosos personajes de Bartleby y compañía (2001), o en los convalecientes autores de El mal de Montano (2002). Es obvio que allí, al interior de esas pandillas, todo está vivo y vibra. Lo mismo sucede en Dublinesca: aunque el personaje principal envejece y se desploma, es mucha la vitalidad de este libro. Por una parte, lo ya esperado en Vila-Matas: el cruce de referencias, la convivencia de autores canónicos y contemporáneos, la simultánea atención a la literatura, el cine y el arte, todo desprejuiciadamente. Por la otra, la contagiosa avidez del protagonista. Cuando este está a un paso de volverse tan anacrónico como, digamos, cualquier personaje de Kazuo Ishiguro (un artista del mundo flotante, un editor en la era de Google), respinga y se alista para dar el salto inglés –abandonar la comodidad de la cultura francesa que conoce, aterrizar en una sociedad en apariencia más veloz y ligera.

Si esto importa es porque esa misma es, por fortuna, la actitud de Vila-Matas. Al revés de tantos otros escritores de su generación, no parece que el presente le aterre. O mejor: si le espanta, también le fascina. Desde luego que se sabe obligado a defender, ante el avance de los bárbaros armados de gadgets, el patrimonio literario. Desde luego que también le seducen los bárbaros, y los sigue muy de cerca. Como Riba, como todo temperamento que pueda presumir hoy de estar encendido, parece experimentar a la vez, y con el mismo vigor, la necesidad de permanecer y el deseo de actualizarse. Hay que ver, por ejemplo, cómo participa en los debates en torno al futuro del libro, asunto que recorre toda la novela –defiende el libro, defiende lo que está más allá del libro. Hay que leer también ese episodio, formidable, en que Riba coteja la traducción que Guillermo Cabrera Infante hizo de Dublineses con datos encontrados en internet. Hay que confiar, para terminar de una vez, en que, puesto a escoger entre el libro impreso y los medios digitales, Vila-Matas elegiría esta cita de Derrida:

Por lo demás, se puede querer más de una cosa a la vez, y no renunciar a nada, como hace el inconsciente. Estoy enamorado del libro, a mi manera y para siempre (lo cual me empuja a veces, paradójicamente, a encontrar que hay demasiados y no ya “no suficientes”), me gustan todas las formas del libro y no veo ninguna razón para renunciar a ese amor. Pero también me gustan –es la suerte que tiene mi generación– la computadora y la televisión. Y me gusta tanto, a veces tan poco, escribir con la estilográfica como con la máquina de escribir –mecánica o eléctrica– o la computadora. ~




DUBLINESCA CONTADA POR UN CABALLERO DE LA ORDEN DEL FINNEGANS *

Samuel Riba es un hombre que desde que ha cumplido sesenta años se siente como si tuviera una soga al cuello. Hasta hace poco tiempo pertenecía a la rara estirpe de los editores cultos, literarios. Un editor obsesionado por “la necesidad de capturar a un genio, a un joven que fuera muy superior a los otros y que viajara mejor que nadie por su cuarto”, pero no lo encontró. Ahora está retirado del mundo editorial y de la bebida. Pero ambas obsesiones, la literatura y el alcohol, siguen marcando su existencia. Su mujer, su amor de toda la vida, le ha impuesto una especie de ultimátum después del colapso físico que sufrió hace un par de años: si vuelve a beber, lo abandonará.

El extraño y asombroso sueño que Samuel Riba tuvo en el hospital cuando cayó gravemente enfermo, acude en su auxilio para rescatarlo de la absoluta consunción. El sueño, tan inquietante como revelador, transcurría en Dublín, donde nunca había estado antes. Allí vivió la situación más desconsolada que hasta aquel día había vivido en un sueño. Entonces decidió acudir al Bloomsday con el fin de celebrar el Ulises y el paso de la constelación Gutenberg a la era digital. Para ello, rescata a un reducido grupo de amigos que lo acompañarán en el peregrinaje vital y literario por la ciudad de James Joyce.

El editor Samuel Riba alcanza la trascendencia de esos grandes personajes de papel que se convierten en seres reales. Un héroe que se debate entre la realidad y la fantasía, la sabiduría y el caos, el frenético presente y la melancolía. La soledad, quizás la timidez, lo llevaron a una embriaguez que, de algún modo, también resulta la embriaguez del conocimiento. Enrique Vila-Matas nos invita a realizar un viaje embriagador a través de la mejor literatura y los más íntimos sentimientos.





* José Antonio Garriga Vela.



Dublinesca’


Por: Santiago Gamboa

NO HAY QUE SER MUY AVEZADO en letras para notar, desde las primeras páginas, que Dublinesca, de Enrique Vila-Matas, es una verdadera obra maestra.
Un libro al estilo de la gran literatura: la que se le pone de frente al toro y no escatima medios para llegar al fondo. Me llevó sólo dos días leerla y, al acabar, comprobé que había estado 48 horas pensando en los grandes temas de la vida y la literatura: la muerte, la soledad, la amistad, el amor, los viajes, el alcohol, la pérdida, la recaída, el olvido. Y más.

Me apresuro, por las dudas, a dejar claro que no soy ni mucho menos amigo cercano de Vila-Matas. He coincidido poco con él, y sólo una vez, en Budapest, pasamos una noche bebiendo en la habitación del novelista español Jesús Ferrero, en diez horas que estremecieron no al mundo sino a Johnny Walker. Pero esto fue cuando Vila-Matas bebía, bajo unas coordenadas que ya no existen. No escribo por amistad, aunque si fuera amigo cercano también lo haría. Vila-Matas hace una novela sobre el deterioro y la vejez, y una lúcida reflexión sobre la pérdida, sobre ese mundo en el que muchos nacimos y ya no existe, sobre el pasado reciente que, de pronto, se hizo humo ante nuestros ojos, se desvaneció. No sólo referido a una generación sino a toda una época, a una forma de vivir y de leer y por supuesto de escribir, que tal y como están las cosas parece tener firmado su certificado de defunción.

Por no vivir en España, la primera oportunidad que tuve de comprar Dublinesca fue en una librería-quiosco del aeropuerto de Barajas, donde viví una horrible experiencia. “Lo devolvimos porque no se vendía”, me dijo groseramente un empleado imberbe al que me dieron ganas de abofetear. Ay, ¡ese es justamente el tema de la novela! La muerte y el sepelio de la era Gutenberg, que es también la defunción de un modo de relacionarse con la literatura, de valorar lo que es importante leer y no sólo lo divertido, lo fácil. Dublinesca juzga a los editores que crearon a ese lector de hoy, omnívoro de vampiros, templarios y sábanas santas. Porque los editores literarios, dice Vila-Matas, se extinguen. Su protagonista, Samuel Riba, es uno de ellos. Todos mueren, todo se acaba, es el fin de lo bueno e importante al estilo clásico. El mundo literario de hoy, cada vez más tonto y chato, tiene poco espacio para editores de verdad e incluso para este tipo de escritores. No sé cuánta gente lea a Joyce hoy en día, pero no debe ser mucha. Y la verdad nunca ha sido mucha, pero la diferencia es que jamás libros como éste habían sido mirados con desdén y arrogancia por quienes no los leen, como el vendedor del aeropuerto. La pereza mental y la falta de cultura abrevan en novelas entretenidas que enseñan banalidades al lector, el cual, envalentonado, cree que los libros que no entiende son malos. Que todo aquello que lo aburre es malo. Es el lector monstruo creado por los editores que Vila-Matas sienta en el paredón, y por eso su personaje, el editor Riba, decidió cerrar su editorial. Es el triste futuro, qué duda cabe. Un futuro en el que, nos dice, todo lo bueno tendrá que cerrar por tiempo indefinido. Como se cierran los ataúdes.

 









domingo, 18 de julio de 2010

VARIABLES SOBRE LA NOVELA CONTEMPORANEA

Hace más de cuatro años trabajamos en una tesis de grado sobre la novela “La balada de Don Francisco Sañudo” del escritor Antioqueño Jaime Antonio Vélez, quien intentó en este texto integrar todas los géneros. Busco que su novela fuera a la vez ensayo, poesía, memoria. Jaime, quien escribió un libro excelente sobre el ensayo, desde hace mucho tiempo asumía que integrar en un solo cuerpo la infinidad de géneros, constituía una nueva forma de expresión literaria, que le daría una aire nuevo a la novela, una especie de resurrección. Teresa Gómez Trueba, de la universidad de Valladolid España, publico un artículo sobre el tema, habla de algunos títulos emblemáticos al respecto: Enrique Vila-Matas tituló a uno de sus libros, Recuerdos inventados (1994), Antonio Orejudo tituló su primera novela Fabulosas narraciones por historias (1996), Javier Cercas recopiló sus artículos periodísticos bajo el título de Relatos reales (2000), César Antonio Molina, subtitula su obra Regresar a donde no estuvimos (2003), “Memorias de ficción” y Juan Bonilla acaba de publicar una recopilación de todos sus cuentos bajo el título Basado en hechos reales (2006). La autora del artículo toca en esencia el momento en que vive el género creado por Cervantes. Dice la autora:



Ese hibridismo que denotan los títulos mencionados ha resultado ser uno de los rasgos estéticos más llamativos de la literatura contemporánea y, efectivamente, de un tiempo a esta parte, críticos y novelistas parecen tomar conciencia de que estamos asistiendo al triunfo y la consolidación de un nuevo tipo de escritura, cuya razón de ser radica en una ruptura de las artificiales fronteras entre géneros. Algunos cultivadores de dicha modalidad de escritura, incluso ya la han puesto un nombre: Rafael Argullol la ha llamado “escritura trasversal” y José Carlos Llop “literatura anfibia.” Para otros, esta tendencia acusada al hibridismo genérico de la literatura actual ha traído consigo el triunfo de un nuevo tipo de novela. Claudio Guillén, en un excelente trabajo titulado “La plurinovela”, analizaba una serie de novelas españolas contemporáneas que se ajustaban a su modo de ver a “cierta índole de pluralismo entendido como condición o ámbito en que se sitúa en ciertos casos, minoritarios pero creo que valiosos, el arte de escribir novelas; y que, como tal consciencia de la multiplicidad, no deja de entrar en tensión con las exigencias formales de la narración literaria” (1).

Habría que agregar a estos modelos, el éxito de la autoficcion, que le ha permitido a los autores más importante a través de esta herramienta, hablar de lo humano y lo divino entre la trama ficcional, mezclado con alusiones autobiográficas. El Mejor ejemplo de la mezcla de géneros en un híbrido excelente es el libro “Experiencia” de Martin Amis, que es una especie de autobiografía novelada, denuncia de las atrocidades de la Rusia de Stalin, es un  ensayo sobre las dictaduras y la hipocresía histórica de mitad siglo pasado…pero en esencia este texto sigue siendo una gran novela.

El periodismo le aportó a la novela en los cincuenta del siglo veinte un aliento, con las aplicaciones de sus tecnicas  la novela. " A sangre fria" de truman capote, es un jemplo vital de como la realidad, los hechos de carne y hueso son el material que más tarde e convertirá en grandes novelas. En una entevista con "Clarin" el periodista expreso: "Cazando la Bestia de un Mil Millón de Pies", publicado en 1989 en la revista Harpers– fue devolver la novela estadounidense a la tradición del realismo: "En este momento débil y pálido y desgastado de la historia de la literatura americana necesitamos que un batallón de Zolas se lancen a este país salvaje, barroco y desopilante y que lo reclamen como propiedad literaria". Pero los nuevos novelistas no solo se han limitado a describir estos paisajes en excelentes tramas, sino que han mezclado en la novela todos los generos.

La definición clásica de la novela, aquella que asumimos elementalmente, en apariencia parece quedarse corta, con todo lo que está sucediendo actualmente: Obra de ficción, no histórica, en prosa, que crea un mundo cerrado (que atrapa al lector por su interés) a imagen de la vida (se inventa un mundo imaginario parecido al mundo real pero no pretende ser éste, i.e., no es una trascripción, registro, o fotografía de la vida) en la que va envuelta una visión del mundo y de la vida (cosmovisión o Weltanshauung). “Esta imagen de la vida es generalmente más ordenada, coherente y ordenada que la vida real. O sea, el novelista escoge los materiales que le parecen más significativos y los organiza de una manera nueva (Hegel, Estética). El novelista puede establecer su propia lógica en su mundo ficticio, pero este mundo de invención debe ser coherente estéticamente. La función esencial de la novela es describir dinámicamente una atmósfera cuya misión es referir una acción concreta llevada a cabo por ciertos personajes. Debe producir también múltiples impresiones (peripecias) y no sólo una (como el cuento). Como estructura debe atraer irresistiblemente al lector (José Ortega y Gasset). Según Lukas, la novela debe ocuparse de la vida del hombre que vive cargado de problemas y que busca valores a que asirse para solucionarlos”(1)

Lo que sucede suele confundirse con el concepto de novela total, tan trabajado en una época. Ilan Stavan, refiriéndose al proceso creativo de “Cien años de soledad” escribía: En 2002, García Márquez publicó el primer volumen de su autobiografía: Vivir para contarla. Contiene claves —la casa de García Márquez en Aracataca como el modelo para la casa de los Buendía, él y sus amigos como inspiración del grupo literario de Barranquilla al final de la novela, una famosa masacre de trabajadores que encuentra su lugar en el libro— para descifrar el origen de sus imágenes y motivos. Pero ¿Debería uno buscar esas explicaciones en una novela que ruega ser leída de manera autónoma, como una puerta a una realidad paralela? Mi sugerencia es dejar la biografía a un lado. La novela siempre será autónoma, encubre un mundo total, se sostiene per se a los datos autobiográficos de su creador y mas a sus compromisos intelectuales. Vargas Llosa, en el ensayo sobre Titanc o Blanch, Defiende la autonomía del genero: A imagen y semejanza de la realidad: la idea que el autor, es el carácter tan ambicioso de la novela, su “voluntad deicida”, su pretensión de “novela total”. Debe ser autónoma, poseer su propio mundo, parecido, pero diferente del real, mostrando una gran cantidad de facetas de esa “realidad” de la novela. Una novela que no consiga esto no es una gran novela. En Tirant lo Blanch como en las novelas de Balzac, Dickens, Flaubert o el propio García Márquez, el autor es un suplantador de Dios, que crea su propio mundo.

No importa si a través de una novela se escriben verdaderos tratados de genética, se exploran posiciones políticas determinadas, se enfrente el tema religioso, el texto seguirá siendo autónomo, encubrirá una realidad total, paralela, esto hace parte de la magia que implica el genero: en síntesis siempre será una novela.

Lo que queda claro es la capacidad de la novela, la versatilidad en la que lo mantienen una camada de escritores jovenes, en pleno auge de teorías apocalipticas sobre su extinción.  Aconsejo la lectura de "Dublinesca" la última novela de Enrique Vila Matas, esta es una muestra de historia, ensayo y trama ficcional, alrededor de las tribulaciones del último editor. Su lectura será un refresco frente al tema que tocamos y que esperós seguir tratando más adelante. 

http://faculty-staff.ou.edu/L/A-Robert.R.Lauer-1/Novela.html

martes, 13 de julio de 2010

LITERATURA Y BOLERO: SE NOS FUE LA GUILLOT

La muerte de Olga Guillot, nos llena de una tristeza irreparable, no solo por lo que significó como cantante, sino por todo lo que representa para el bolero en Latinoamérica, ahora que parece estar un poco olvidado. Quien es Olga guillo: la intérprete del bolero más emblemática, la voz del bolero. “Después del cielo, Cuba, después de Cuba, Olga Guillot”, escribió el cantautor Agustín Lara, El flaco de oro. El escritor Colombiano Oscar Collazos en un excelente ensayo sobre el bolero se preguntaba: ¿Por qué hay boleros que permanecen en la sensibilidad popular, saltan de una generación a otra y no pierden su vigencia? ¿Qué nombran, de qué hablan para que el tiempo no haga mella en sus letras? ¿Por qué se vuelven clásicos e intemporales? ¿Por qué han durado más que muchos libros, mucho más que la vida de la generación que los escuchó y bailó por vez primera? ¿Se “leen” Agustín Lara y José Antonio Méndez más que los poetas que tuvieron apenas una celebridad de época? La “alta cultura” lo desdeña pero tal vez no haya “intelectual” que no tenga un bolero en su inventario de amores.” Este que es uno de los escritos más hermosos sobre este género, nos recuerda como estamos hechos de bolero, cuales son las conexiones con lo más excelso de nuestra literatura y como es un genero absolutamente importante para entender la realidad Latinoamericana.

Quien era la Guillot. Esta biografia la encontré en la red, de todo lo que aparece, creo que es la más puntual: con más de 60 años de carrera, nació en la oriental provincia de Santiago de Cuba, en una fecha que nunca quiso revelar, pero fuentes cercanas y algunas publicaciones aseguran que fue el 9 de octubre de 1922. De pequeña emigró con su familia a La Habana y pocos años después formó el dueto Hermanitas Guillot con su hermana Ana Luisa, que se presentó con éxito en el programa de radio La corte suprema del arte. En 1938 comenzó su preparación musical con maestros como la soprano Hortensia Cohalla y el cantante Mariano Meléndez. A principios de los años 40 fue segunda voz del cuarteto Siboney, dirigido por la compositora Isolina Carrillo.

DEBUT COMO SOLISTA

El famoso pianista Facundo Rivero, quien también formó parte de dicho cuarteto, descubrió las posibilidades de Olga como solista y la hizo debutar en La Habana en 1945, en el exclusivo Zombie Club.

En 1946 grabó en español Stormy Weather (con el título de Lluvia gris), con la que alcanzó éxito rotundo. Ese año la Asociación de Críticos la eligió “la cancionera más destacada de Cuba”.

Ese hecho sirvió para que Miguelito Valdez la llevara a Nueva York a realizar unas grabaciones para el sello Decca. En 1948, el tenor René Cabell la trajo a México, donde filmó su primera película: La venus de fuego, junto a la mexicana Meche Barba.

La cantante también grabó algunas piezas acompañada de la Orquesta de Gonzalo Curiel. En 1952 y 1953 recorrió casi todo el continente y grabó con el respaldo del pianista y compositor Juan Bruno Tarraza. En 1954 grabó en Cuba un tema que fue su consagración: Miénteme, del mexicano Armando Chamaco Domínguez.

Sólo en Cuba la canción vendió medio millón de copias y en México estuvo entre los primeros lugares. De allí su fama se extendió como pólvora por el resto de América Latina.

Entre 1954 y 1956 ganó tres veces consecutivas el premio de la crítica diaria de Radio y Televisión a la mejor voz femenina de Cuba.

En 1958 trabajó en Europa por primera vez, con giras por Italia, Francia, Alemania y España. Fue en el mundialmente famoso Casino de Palm Beach, en Cannes, donde compartió escenario con la legendaria Edith Piaf.

Cuando abandonó definitivamente Cuba con su única hija Olga María Touzet –hija del compositor René Touzet– radicó temporalmente en Venezuela.

En 1961 se le entregó el Disco de Brillante por sus altas ventas, las más altas en Cuba de 1954 a 1960.

“En Cuba silenciaron mis boleros, quemaron mis programas de radio y televisión, como si no hubiera existido”, declaró Guillot, quien recibió de la Academia de Artes John F. Kennedy de Hollywood el premio Palma de Oro a la mejor bolerista latinoamericana, en 1963.

El 31 de octubre de 1964 realizó su primer e histórico concierto en el Carnegie Hall de Nueva York. Fue la primera artista de habla hispana en presentarse en ese prestigioso teatro.

Poco tiempo después el compositor José Sabre Marroquín la invitó a visitar México y allí, en el país que consideró su segunda patria, vivió más de tres décadas. Su programa en la televisión mexicana, Show de Olga Guillot, se mantuvo durante años en la preferencia del público. De esa emisión surgió otro inmortal de la música, José José, su ahijado artístico.

Pionera de la canción erótica

Cantó al lado de Los Panchos y triunfó en España; llevó la pieza Adoro, de Armando Manzanero, a la fama mundial. También grabó el tema Me muero, me muero, de la mexicana Lolita de la Colina, con la que se le consideró la pionera de la canción erótica.

En 1988 celebró sus bodas de oro como intérprete estelar de la canción melódica. Participó en 16 películas y compartió cartel con Germán Valdés Tin Tan, Pedro Armendáriz y Arturo de Córdoba. Además grabó más de 60 álbumes. Sus canciones más conocidas son La noche alegre, Campanita de Cristal, Lágrimas negras, Bravo, Se acabó, Qué sabes tú y La mujer que te ama, entre una larga lista de interpretaciones. Además, varias calles del mundo llevan su nombre.

Sus últimos 30 años los vivió entre México y su departamento de Miami Beach. Siempre mantuvo una postura crítica al gobierno de los hermanos Castro.

“Olga fue la pionera, una referencia para las demás cantantes cubanas”, dijo Vicky Roig, destacada intérprete del bolero, amiga de Guillot desde hace 50 años.

“Todo lo que quería era regresar a Cuba para cantar en Tropicana”, agregó Roig.

Mo estamos indudablemente en epocas de bolero, nuestros hijos escuchan cosas muy diferentes, las letras de las canciones son casi pornográficas, no se trata de entrar en disputas bizantinas . El bolero tienen mentores muy importantes.  Gabo alguna vez comentó:”Expresa sentimientos y situaciones que a mí me conmueven y que conmovieron a muchísima gente de mi generación. Un bolero puede hacer que los enamorados se quieran más y a mí me basta eso para querer hacer un bolero. Lograr que los enamorados se quieran más, aunque sea un momentico, es culturalmente importante, y si es culturalmente importante es revolucionario”.

Serrat expreso: El bolero es una manera de entender el mundo, que hace énfasis en las sensaciones y las pasiones. Puede ser una interpretación más o menos exagerada, pero está en nosotros, en nuestra cultura. Los latinos tenemos una relación con el bolero que es producto de la manera como nos manejamos en el universo de los sentidos. Es nuestra manera de sentir el amor, el odio, la pasión, el desamparo, la soledad, la necesidad de querer, los vicios, los pecados, las virtudes...

Monsiváis fue más puntual: El bolero, si quiero ser sintético, es mi autobiografía repetitiva. Una y otra vez vuelvo a unos cuantos boleros, porque ahí identifico la dicha, la desdicha, el placer de saber que -pese a todo- he podido tener una vida emotiva, emocional.

Esto no se relaciona con la verdad. La verdad está en otra parte. Se relaciona con la gana de crear una verdad a través de las melodías y las letras. Se relaciona con el placer de sentirse inesperadamente vivo, recordando una relación importante. No de quién se trataba, pues eso es parte de otro problema y la mayor parte de las veces los nombres no vienen a la memoria.

Pero sí el hecho de que era importante y de que la vida emocional es definitiva. Así uno se quede con esas maravillosas briznas de la vida emocional que son los boleros o las canciones rancheras o las sinfonías o lo que uno quiera.”

Ahora, que se nos fue la cantante del bolero, quedará un vacio imposible de llenar, será historia, pero queda el gratísimo consuelo de poderla escuchar cada vez que queramos y volveremos a revivir ese dejo que solo nos suscita el bolero.