viernes, 18 de junio de 2010

SE EXTINGUIO EL ULTIMO ESCRITOR COMPROMETIDO


A los 87 años, murió quien fuera el último escritor comprometido con las causas sociales; comunista, pese a todos los anacronismos que dicha militancia implicaba; radical políticamente hablando y excelente escritor, dueño de una prosa exquisita y quien manejaba las técnicas de la novela con una destreza envidiable.

Saramago, representa para la literatura, un caso aparte, excepcional por la calidad de una prosa, que perfeccionó a fuerza de disciplina y tenacidad. Nunca perteneció a ningún círculo literario específico, escuela o vanguardia. Se fue haciendo a pulso y el itinerario de su consolidación como prosista, se puede seguir cronológicamente a través de su obra, que se va volviendo más perfecta en cada publicación. Javier Rodríguez Marcos del periódico “El País” de España, dice: "El autor de La balsa de piedra fue poeta antes que novelista de éxito y antes que poeta, pobre. Unido el periodismo a esos otros tres factores (pobreza, poesía y novela) se entenderá la fusión entre preocupación social y exigencia estética que ha marcado la obra del único Premio Nobel de la lengua portuguesa hasta hoy.” Sofía Moro, en el mismo diario escribe: “José Saramago siempre fue algo más que un escritor. "Un aprendiz", sería su respuesta. Así se presentó ante la Academia Sueca cuando recogió el Premio Nobel de Literatura, el primero concedido a un autor portugués, hace ahora 10 años. "Un maestro, el maestro", puntualizaría el crítico más exigente del universo, Harold Bloom. Para el autor de El canon occidental, Saramago, que este noviembre ha cumplido 86 años, es "el novelista vivo más talentoso del mundo" y "uno de los últimos titanes". Como un titán ha escrito su último libro, El viaje del elefante (Alfaguara). Un triunfo del lenguaje, la imaginación y el humor, arrancado literalmente a la muerte.”

Me duele profundamente su muerte, por todo lo que representó como persona y como escritor; por la indiscutible calidad de una obra hecha sobre el marco de los grandes interrogantes humanos, sus novelas dejan ver, la lucha desigual  del hombre comun, inequidad que no se resuelve,   en medio de poderes imbatibles, que inexorablemente siempre lo avasallan. Saramago, odiaba las injusticias sociales y nunca cesó en sus denuncias, su obra en parte se construye con este proposito.

Alguna vez escribió en su blog: “Empezar a leer fue para mí como entrar en un bosque por primera vez y encontrarme de pronto con todos los árboles, todas las flores, todos los pájaros. Cuando haces eso, lo que te deslumbra es el conjunto. No dices: me gusta este árbol más que los demás. No, cada libro en que entraba lo tomaba como algo único”. Fue un lector infatigable, pero viendo su obra, creo que siempre leyó en función de la escritura.

En un escrito Javier Rodríguez con absoluta inteligencia dice: "José Saramago era el más hispano de los escritores portugueses contemporáneos. En eso, aunque sin cambiar de lengua, seguía una larga línea que incluye a autores clásicos como Jorge de Montemayor o Gil Vicente". Nada más cierto, pese a representar para la lengua portuguesa una verdadera revolución.

Siempre queda la obra, volveremos a ella, como homenaje a quien nos entrego horas de lecturas inigualables. Empezaré por aquellas que más me marcaron: “ el cerco de Lisboa”. Amanecerá y veremos.

lunes, 14 de junio de 2010

LA EVASION DEL NARRADOR

Este es el nombre del prologo escrito por Fernando Savater, de su libro “La infancia recuperada”. Resulta curioso comentar un prologo y no el texto, mucho más si es de una obra publicada hace veinte años, cuya factura excelsa y por su puesto su agradable lectura, mantienen una vigencia excepcional. El texto se refiere a lo que nos gusta leer, la relación entre el lector y la historia. Toma el tema desde una esclerótica simple, pero vital, frente al agotamiento de los lectores en un mundo cargado de imagines. Cuales son las historias que nos gustan y frente al texto que diferencia una historia de una narración. El autor primero habla de las historias, de aquellas aventuras, llenas de personajes, dice enfáticamente: “llamó historia a esos temas que le gustan a los niños, el mar, las peripecias de la caza, las respuestas de astucia y energía que suscita el peligro, el arrojo físico, la lealtad a los amigos o al compromiso adquirido, la protección del débil, la curiosidad dispuesta a jugarse la vida para hallar satisfacción, el gusto por lo maravilloso, la fascinación por lo terrible, la hermandad con los animales”.

Habla a renglón seguido, de la novela moderna, de la subjetividad excesiva del texto, de cierto vacio de la narración, trata temas secundarios, existenciales, los cuales no tienen una historia, en el mejor sentido clásico; toma como ejemplo emblematico a Proust. Francisco Calvo Serraller, en un articulo en el suplemente Babelia del periódico “el país “, refiriéndose al mismo prologo, desde el discurso literario establece que: "El tema que se plantea a lo largo de todo este capítulo gira en torno a las diferencias entre narración y novela, pero no sólo en tanto des modos específicos del discurso literario sino en cuanto ambos géneros expresan dos estilos o actitudes determinados de existencia, dos modos de entender la vida si se quiere. Narración y novela son dos géneros literarios cuya posible comparación exige un punto de vista forzosamente histórico, puesto que histórica ha sido su fortuna literaria. no creo que sea esta la intención de Savater, su analísis pese a ser detallado,  en esencia trata de rescatar al lector hedoníco, lo que se denomina el placer del texto ( Bathes ), pero desde la historia que se nos narra.

Savater, tomo como sustrato de su análisis, el ensayo de Walter Benjamín, " El narrador”, que le permite dilucidar la posición de lector hedónico, pero que el autor desglosa de manera muy simple: ? Qué es lo que nos cuentan? , en cierto modo se refiere a la técnica, a la forma como se cuenta una historia, pero lo hace, pensando como lector, por fuera de las formalidades narrrativas  . Dice Benjamín en el texto:

". El arte narrar se aproxima a su fin, porque el aspecto épico de la verdad es decir, la sabiduría, se está extinguiendo. Pero éste es un proceso que viene de muy atrás. Y nada sería más disparatado que confundirla con una «manifestación de decadencia», o peor aún considerarla una manifestación «moderna»".

En el fondo, pese a las diferencias técnicas que describe, Savater busca rescatar el valor de  las historias como tal, los grandes temas de la naturaleza humana, amparados en aquellas aventuras épicas, cargadas de un sino trágico, pero que tienen un principio y un final, se dejan contar y por lo tanto se dejan leer. Trata por ello el tema de la complicidad, esa manera intimista de acércanos al texto, de comprometernos con él, como solíamos hacerlo con las lecturas de la niñez. De hecho el autor se refiere al decrecimiento actual del gusto por las narraciones. Creo, que esto no es tan cierto, lo que hoy llamamos novela negra y novela policiaca, constituye un género que parece suplir el gusto por las historias totales.

Dice el autor al final del texto:" El universo de los cuentos tiene su centro en el espíritu humano y todo gira en torno a sus conflictos, sus creaciones y sus propósitos, la novela en cambio es un genero descentrado, excéntrico, que mimetiza de algún modo el despliegue mecánico de las fuerzas materiales, carentes de proyecto y hostiles o ignorantes frente al proyecto humano”.

Borges en superstición ética del lector escribe:

La condición indigente de nuestras letras, su incapacidad de atraer, han producido una superstición del estilo, una distraída lectura de atenciones parciales. Los que adolecen de esa superstición entienden por estilo no la eficacia o la ineficacia de una página, sino las habilidades aparentes del escritor: sus comparaciones, su acústica, los episodios de su puntuación y de su sintaxis. Son indiferentes a la propia convicción o propia emoción: buscan tecniquerías (la palabra es de Miguel de Unamuno) que les informarán si lo escrito tiene el derecho o no de agradarles. Oyeron que la adjetivación no debe ser trivial y opinarán que está mal escrita una página si no hay sorpresas en la juntura de adjetivos con sustantivos, aunque su finalidad general esté realizada. Oyeron que la concisión es una virtud y tienen por conciso a quien se demora en diez frases breves y no a quien maneje una larga. (Ejemplos normativos de esa charlatanería de la brevedad, de ese frenesí sentencioso, pueden buscarse en la dicción del célebre estadista danés Polonio, de Hamlet, o del Polonio natural, Baltasar Gracián.) Oyeron que la cercana repetición de unas sílabas es cacofónica y simularán que en prosa les duele, aunque en verso les agencie un gusto especial, pienso que simulado también. Es decir, no se fijan en la eficacia del mecanismo, sino en la disposición de sus partes. Subordinan la emoción a la ética, a una etiqueta indiscutida más bien. Se ha generalizado tanto esa inhibición que ya no van quedando lectores, en el sentido ingenuo de la palabra, sino que todos son críticos potenciales.”

El tema es variopinto, pero se reduce al arte de narrar, a la inconmensurable tarea de mantener al lector en vilo, a saber contar historias.

lunes, 7 de junio de 2010

LA FERIA DEL LIBRO DEL RETIRO EN MADRID

He querido hablar de esta feria de libreros, que se sale un poco, de las bemoles de las grandes editoriales y resulta ser más amigable y tangible, menos comercial si quiere, a pesar de buscar en ultimas vender. Engloba a más de 200 librerías de la Comunidad Autónoma de Madrid y su objetivo es representar, gestionar y defender los intereses de sus asociados. La primera Feria del Libro se celebró del 23 al 29 de abril de 1933. Las editoriales madrileñas alinearon sus casetas en el Paseo de Recoletos. Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega y Suecia son el eje central del evento literario más importante de la capital española, Escritores de novela negra, como los suecos Asa Larsson, John Ajvide Linqvist o Camilla Läckberg indudablemente contaran para este evento, presentaran las editoriales el lanzamiento de algunos textos de Larsson, Mankell, el danés Leif Davidsen o el noruego Saabye Christensen- presenten sus últimos trabajos. “ La novela negra nórdica tal y como la conocemos -crudamente detallada, de intrincada trama, a menudo entrelazada con temas sociales- empezó a ganar seguidores fuera de su mercado natal a fines de los 90, cuando la obra de Mankel tomó fuerza en Alemania. De igual manera estarán otros autores por fuera del género policiaco. Autores reputados pisarán Madrid, como el noruego Jostein Gaarder, autor de "Sophie's World", que en 1991 abrió el gran mercado en lengua castellana a la literatura nórdica, aunque su género infantil ya contaba con escritores conocidos por el público hispanoparlante gracias a Astrid Lindgren o Hans Christian Andersen.

En materia de premios, Latinoamérica no ha estado exenta. El escritor mexicano Yuri Herrera recibió el premio "Otras Voces, otros Ámbitos", a la mejor novela publicada en España en 2008, por su obra Trabajos del reino, en el marco de la Feria del Libro de Madrid.

El galardón es una escultura de Jaime Martínez y para la reedición y redistribución del volumen a nivel nacional, se contará con el apoyo de 83 librerías.

La obra ganadora del premio inspirado en el Goncourt francés sirve para dar una segunda oportunidad a los volúmenes escritos en castellano y publicados en España durante el año anterior y que no han alcanzado un alto nivel de ventas.

Ella refleja las vidas de un capo del narcotráfico y de un compositor de corridos, recreando el lenguaje popular de México, según información difundida.

Trabajos del reino fue elegida por un jurado compuesto por 100 personas del ámbito literario, entre editores, críticos literarios, escritores y ensayistas.


Entre ellos figuran Jorge Herralde (Anagrama), Ofelia Grande (Siruela), Claudio López Lamadrid (Mondadori), Juan Cerezo (Tusquets) y Silvia Sese (Destino).

Algunos lanzamientos son maravillosos. Amos Oz reúne en el libro de relatos Escenas de la vida rural ocho historias que transcurren en un lugar asfixiado por sus tensiones existenciales y que en su conjunto forman una novela. Tel Ilán es ese escenario imaginario creado por el escritor que refleja la castigada historia del pueblo de Israel, aunque el autor no lo reconozca.

Estarán muchos escritores africanos, volverá Pérez Reverte, toda la parafernalia contestaría, que se opone a las imposiciones de las grandes editoriales en Madrid y por su puesto un numero muy amplio de charlas y lanzamientos.

En esta feria se debatirá de manera puntual, la revolución del libro digital, sus expectativas están por encima de los pronosticos de aquellos bibliófilos que se atemorizan por la aparición de la lectura electrónica, no le aguran algún futuro, para mí, definitivamente cambiará los hábitos de lectura, sin necesidad de entrar en discusiones sobre la muerte del libro como objeto, este seguirá tan campante como hasta ahora.

lunes, 31 de mayo de 2010

EL ULTIMO LIBRO DE PABLO MONTOYA SOBRE NOVELA HISTORICA


La universidad de Antioquia Colombia, tiene un sello editorial, que desde su creación se ha preocupado por hacer esfuerzos muy grandes en materia de publicaciones por fuera de las presiones del mercado, que nos permiten no solo conocer trabajos valiosos de la academia, sino autores muy serios, que difícilmente serian publicados en los sellos comerciales.

Eduardo García Aguilar, en su blog trajo a colisión, el texto de Montoya sobre la novela histórica en Colombia. Siempre hemos tenido una crítica especializada, Aguilar apunta inteligentemente:

Colombia ha tenido excelentes críticos como Baldomero Sanín Cano, Ernesto Volkening, Hernando Valencia Goelkel, Antonio Curcio Altamar, Rafael Gutiérrez Girardot, R. H. Moreno Durán y Alvaro Pineda Botero, para sólo mencionar algunos, pero la frivolidad del medio ambiente cultural reciente ha llevado al olvido sus apoximaciones, dejando el espacio al protagonismo propagandístico de las editoriales multinacionales que inflan a dos o tres nombres y arrasan como un blitzkrieg alemán con toda la otra producción de los escritores colombianos.

La lista es más extensa y en algunas ciudades de provincia se está presentando un fenómeno importante para la literatura, es la aparición de una camada de críticos independientes, salidos de la academia, dedicados a realizar trabajos, que desgraciadamente no han tenido  divulgación, pero que son muy valiosos, ejemplo típico, es lo que está ocurriendo en la Universidad de Caldas, en Manizales.

Montoya, es un autor consumado y un crítico de muchos quilates. La reseña, de Aguilar es completa, la transcribiré, hasta ahora saldré a comprar y leer este trabajo, espero comentarla:




POR EDUARDO GARCÍA AGUILAR



La Editorial Universidad de Antioquia acaba de publicar el libro Novela histórica en Colombia (1988-2008). Entre la pompa y el fracaso, de Pablo Montoya, quien además de narrador y musicólogo es un valiente y generoso crítico de la actividad novelística del país.



Montoya, doctorado por la Universidad de París y profesor de literatura en la Universidad de Antioquia, tiene una vasta obra narrativa donde se destaca su novela Lejos de Roma (Alfagura, 2008), pero ahora decidió dar un vistazo a la novela histórica de las últimas dos décadas que se lee como un ameno relato de viaje y aventura por los paisajes literarios colombianos recientes.



Colombia ha tenido excelentes críticos como Baldomero Sanín Cano, Ernesto Volkening, Hernando Valencia Goelkel, Antonio Curcio Altamar, Rafael Gutiérrez Girardot, R. H. Moreno Durán y Alvaro Pineda Botero, para sólo mencionar algunos, pero la frivolidad del medio ambiente cultural reciente ha llevado al olvido sus apoximaciones, dejando el espacio al protagonismo propagandístico de las editoriales multinacionales que inflan a dos o tres nombres y arrasan como un blitzkrieg alemán con toda la otra producción de los escritores colombianos.



Por otro lado, casi solitarios y quijotescos, los críticos jóvenes actuales deben ceñirse a los espacios cada vez más escasos para el análisis y sus trabajos se pierden con rapidez en las hojas amarillentas de los periódicos, los sitios internet o las revistas confidenciales, al carecer Colombia, a diferencia de México, de la tradición de recopilar en volúmenes las notas de esos entusiastas y marginales comentaristas nuestros de las últimas décadas, lo que sería útil para ver claro entre la maraña.



Por esta razón el nuevo libro de Pablo Montoya es saludable porque se trata de un trabajo de largo aliento, serio, mesurado, argumentado, justo, erudito, donde el autor, sin amiguismos y haciendo gala de su amplia formación académica y su larga experiencia intelectual y vital en Europa, dialoga sin contemplaciones ni zalamerías con todas esas obras que muestran la vitalidad creativa colombiana del post-macondismo.



Porque la verdad sea dicha, la proliferación de buenos escritores colombianos después del triunfo del Nobel en los podios de Estocolmo es impresionante y hace casi imposible al lector o al crítico abarcar ese mar de novelas y libros de relatos que salen cada año a borbotones desde hace tres décadas.



El proteico Montoya se ha metido con generosidad en ese océano de novelas y ha escogido el aspecto histórico de la actividad, sin duda el más abundante, pues los colombianos seguimos todavía indagando a ciegas en ese mundo de los fantasmas de la Conquista, la Colonia, la Independencia y la Patria Boba, sin saber muy bien a que atenernos. En cinco capítulos nos lleva de la mano para revisar el caso del personaje Bolívar, las guerras civiles del siglo XIX, los lejanos y brumosos fantasmas de la Conquista y la Colonia y las herencias del modernismo.

No sólo disfrutamos de su prosa de prestigitador, llena de humor, sarcasmo e ironía, que no se inclina ante los consagrados por la oficialidad ni evita a los escritores marginados, sino que podemos ver la película con cierta coherencia, alejados de las pompas y las ceremonias a las que estamos acostumbrados con la solemnidad que todavía nos devora. Visitar ese análisis no sólo nos revela los secretos de la novelística reciente sino que nos es útil para atar cabos y entender un poco más al país en esta fecha histórica de 2010, cuando celebramos el bicentenario de la Independencia.



En el capítulo titulado El Caso Bolívar, además de El general en su laberinto de García Márquez, aborda El insondable de Alvaro Pineda Botero, las novelas de Víctor Paz Otero, Nuestas vidas son los ríos de Jaime Manrique Ardila, Sinfonía del nuevo mundo de Germán Espinosa y Conviene a los felices permanecer en casa de Andrés Hoyos, que merece los elogios del autor, porque introduce la « discontinuidad, la equivocación y el sarcasmo » y por ser el « único novelista colombiano » que muestra « la faceta sombría de una edad plagada de ridículos heroísmos ».



En Otras guerras y otros próceres, tras evocar La otra raya del tigre de Pedro Gómez Valderrama, analiza Los ojos del basilisco de German Espinosa, la novela de Samuel Jaramillo sobre el sabio Caldas, así como Amores sin tregua de Maria Cristina Restrepo, La risa del cuervo de Alvaro Miranda, Tanta sangre vista de Rafael Baena e Historia secreta de Costaguama del talentoso Juan Gabriel Vásquez. En este amplio capítulo merece especial atención el libro 1851. Folletín de cabo roto de Octavio Escobar Giraldo, a su parecer una de las más interesantes y modernas novelas históricas colombianas de los últimos tiempos porque es « extraña, divertida, inteligente y original » y disuelve los mitos de la colonización antioqueña, hasta ahora hundidos en los « rasgos de una grandeza caricatural ».

En Apología y rechazo de la Conquista hace una revisión muy crítica de las obras de William Ospina, Ursúa y El país de la canela, que tienen según él « todos los ingredientes para ser novelas del establecimiento colombiano » y aborda las novelas Balboa, el polizón del Pacífico, de Fabio Martínez y Muy Caribe está, de Mario Escobar Velásquez, quien no usa la selva como utilería y « sabe qué hacer con los caimanes y nos los pone simplemente a abrir la boca para que en torno a sus fauces revoloteen las mariposas del realismo mágico».

En Estremecimientos de la Colonia hace amplias valoraciones de El amor y otros demonios de García Márquez, El nuevo reino de Hernán Estupiñán y La Ceiba de la memoria de Roberto Burgos Cantor, novela « polifónica » de « alta complejidad estructural » sobre el difícil tema de la esclavitud.

Luego el libro concluye, en Herencias del Modernismo, con un amplio análisis de Tamerlán de Enrique Serrano.

El notable libro de Montoya, que construye cada uno de los capítulos sobre cimientos muy sólidos que muestran su amplio bagaje cultural, es una lectura obligada para quienes deseen tener más claridad sobre los rumbos de la otra literatura colombiana, esa que no se basa sólo en temas de escándalo y construye con pasión otras voces, otros ámbitos más profundos y complejos, lejos de « las explosiones nativas de la literatura que tanto definen a nuestro país ».

Publicado por Eduardo García Aguilar en



miércoles, 19 de mayo de 2010

DORIS SALCEDO



Doris, quien ha trabajado con esmero, responsabilidad, para entregarnos paulatinamente una obra excepcional y revolucionaria, muy reconocida en el mundo y con éxitos importantes, ganó este mes el premio Velázquez de Artes Plásticas en España, que ratifican de alguna manera, lo que muchos sabíamos de antemano.

El arte conceptual parte de un principio básico: las ideas dentro de una obra son un elemento más importante que el objeto o el sentido por el que la obra se creó. La idea de la obra prevalece sobre sus aspectos formales, y en muchos casos la idea es la obra en sí misma, quedando la resolución final de la obra como mero soporte.

Doris es una exponente fiel del arte conceptual. “Su creación gira en torno al grave problema de la violencia  Colombia ( Diría más bien, gran parte de su obra, no toda ) y a su devastadora incidencia sobre el tejido social. Salcedo viaja a las zonas más deprimidas de Colombia y habla con las familias de los asesinados, incorporando estos testimonios en sus obras, ya se directa o indirectamente. Una de sus primeras creaciones es Atrabiliarias, un mural compuesto por zapatos de mujer metidos en nichos y cubiertos por una fina película translúcida. En otra de sus instalaciones, Casa Viudas, los muebles lloran la pérdida de los antiguos ocupantes aferrándose a huesos, los restos de un vestido... En Tenebrae: Noviembre 7, 1985, trece sillas cuyas patas se prolongan horizontalmente a través del espacio expositivo crean un área de caos en la que el suelo, el cuerpo y la arquitectura entran en colisión”(1).

Doris estudia Bellas Artes en la Universidad Jorge Tadeo Lozano, en Bogotá, y cursa estudios de postgrado en la Universidad de Nueva York (1984). Entre 1987 y 1988 dirige la Escuela de Artes Plásticas del Instituto de Bellas Artes de Cali. Ha sido becada por la Fundación Guggenheim y Penny Mc.Call. “El fondo y la forma están claramente definidos en su trabajo. El abandono y la memoria, el sinsentido, el absurdo y la nada palpitan en toda su obra. Pero son asuntos que no están necesariamente asociados con la realidad de Colombia únicamente, sino que se entienden en un ámbito más abstracto. Como dijo Charles Merewether, “la obra de Salcedo nos afecta a todos”. Tradicionalmente la hemos asociado con la disciplina escultórica, pues es en este lenguaje en el que ha realizado la mayor parte de sus trabajos. Recordamos la presencia constante de sillas diseminadas en el espacio o sobre el muro; o en gran número abigarradas ejerciendo de pantalla entre dos edificios, como hizo en Estambul hace casi ya diez años. Son objetos encontrados, siguiendo el paradigma duchampiano, que recontextualiza en escenarios densa y violentamente connotados. Hay sillas realizadas en plomo, rotundas y pesadas como aludiendo, en su inmovilidad, a una espera eterna e intolerable. Porque en los materiales de Doris Salcedo se funden el significado y el significante. Son objetos, convertidos ahora en espectros, que activan lugares y espolean la memoria colectiva (2).”

Hay un hecho artístico que marca su carrera y que le permite a la crítica reconocer la capacidad de Doris, fue en 2007, cuando fue seleccionada para intervenir la Sala de la Turbinas de la Tate Modern londinense en la edición anual auspiciada por Unilever. Convertida ya en paradigma del espectáculo, la Sala de las Turbinas es un reto para cualquiera. Artistas como Doris Salcedo o Miroslaw Balka no estarían, en principio, llamados a entender el concepto (ni a aceptar la propuesta). Pero Salcedo aceptó y sorprendió a la comunidad artística con un trabajo imponente, una enorme grieta que recorría la sala de principio a fin. Decía la artista que era una referencia al racismo, a la prepotencia occidental y su política de inmigración, pero las diferentes interpretaciones, tal era su capacidad evocadora, reverberaban en el vacío inmenso de la sala. Salcedo restó aquí en vez de sumar, se apropió del lenguaje conceptual y subvirtió códigos, y supo, en definitiva, situarse en las antípodas de sí misma para recitar su inquebrantable discurso. Es en este tipo de escenarios, tan adversos, donde se espera la grandeza del artista.

Este es un homenaje, a un artista que sobrepaso hace mucho tiempo el ámbito local y constituye para el mundo una forma de pensar y contextualizar a través de la obra de arte, en los temas y problemas más graves de la humanidad.

(1)Javier Hontoria

(2) http://www.elcultural.es/noticias/ARTE/474/Doris_Salcedo_el_arte_emerge_del_suelo
























sábado, 15 de mayo de 2010

UN PROLOGO EXCELSO DE LUIS ANTONIO RESTREPO



Colombia olvida muy facil a los hombres de letras y más a los pocos pensadores que le han aportado una obra digna de conservarse, estudiarse  y sobre todo debatirse. El texto "Arte y Filosofia",  de Estanislao Zuleta, sobre las exigencia de la lectura crítica, publicado por " hombre nuevo editores", tiene un prologo excelso de Luis Antonio Restrepo, que deseo trancribir en en este blog.
Espero, que al igual que este modesto lector, invite a relecturas y a cierta meditación sobre el papel de la lectura crítica:

 PROLOGO A LA PRIMERA EDICION
Por Luis Antonio Restrepo A.

PROLOGO A LA PRIMERA EDICION


Por Luis Antonio Restrepo A.

Este libro no está dirigido a los que creen que ya saben, sino a los que están en continuo proceso de estudio; Arte y Filosofia es en sí mismo una búsqueda y por eso una invitación a la búsqueda. Se le plantea al lector, desde el comienzo de la obra un método de lectura que no es otro que el de los tres principios del racionalismo según Kant: pensar por sí mismo, pensar en el lugar del otro y ser consecuentes. Se trata de ideales, lo recuerda Zuleta: algo que no es realizable en absoluto pero que sirve de guía y en esa medida dotado de eficacia.


Estanislao Zuleta ha llegado a Kant después de un largo trabajo de reflexión; había partido de Marx, Freud y Nietzshe hace más de dos décadas y se le ha impuesto la necesidad de afrontar el pensamiento del autor de la Crítica de la razón pura y la Crítica del juicio. No deja de ser significativo el hecho de que Michel Foucault, con perspectivas tan diferentes a las de Zuleta haya llegado también a encontrarse con Kant: ¿Qué es la ilustración? y ¿hay un progreso constante en el género humano? En su disertación Foucault señala como Kant fundó las dos grandes tradiciones críticas en las que se mueve la filosofía moderna. De un lado la tradición que se propone la pregunta por las condiciones de posibilidad de un conocimiento verdadero, es decir, la análitica de la verdad, Pero, en particular, en los dos textos atrás citados, Kant formuló otro modo de interrogación crítica, que Foucault denomina “una ontología del presente o una ontología de nosotros mismos”; desde esta perspectiva las preguntas fundamentales son: ¿qué es nuestra actualidad? Y ¿cuál es el campo actual de experiencias posibles?


Al lector de Arte y filosofía no le será difícil captar que Zuleta bien se mueve en una “ontología del presente”. Ahora bien, de ninguna manera se está tratando aquí de establecer un proceso de “influencias” no se llega a ninguna parte ni en filosofía ni en arte; tampoco se trata de lo inverso, es decir de reivindicar “originalidades” a ultranza, pues por allí tampoco se llega a ninguna parte. Evidentemente hay un piso común: Marx, Hegel, Nietzche; una apreciación similar sobre la significación del arte como forma de conocimiento; pero lo mas importante sin duda es la convergencia de los dos pensadores hacia la significación de la interrogación crítica de Kant. No se trata del azar, se trata de una exigencia de “nuestra actualidad”. El tiempo presente ha sido duro, detrás de él queda un cementerio de ilusiones perdidas y esto ha hecho posible el crecimiento ya del escepticismo, ya del fanatismo apocalíptico. Aquellos que se niegan a hundirse en una u otra posición se ven obligados a detenerse en el camino y repensar al Kant de la “ontología de nosotros mismos”, sin temor a la sindicación de “regresión subjetivista”, puesto que en Kant mismo se dieron las condiciones para la superación del subjetivismo.



Pero sobre todo Kant posibilita el replanteamiento de la política en su dimensión histórica. Foucault lo dijo en forma insuperable en su disertación sobre Kant: “La otra cara de la actualidad que Kant encontró es la revolución: la revolución a la vez como acontecimiento, como ruptura y derribamiento de la historia, como fracaso, pero al mismo tiempo como valor, como signo de una disposición que opera en la historia y el progreso de la especie humana. También acá la cuestión para la filosofía no es la de determinar cuál es la parte de la revolución que convendría preservar y hacer valer como modelo. Es la de saber qué es necesario hacer con esta revolución, con este “entusiasmo” por la revolución que no es otra cosa distinta de la empresa revolucionaria misma”. Esto implica no perder de vista la dimensión política, pero sin caer en la inmadurez de la política. En 1982, Estanislao Zuleta en un texto titulado “Sobre la idealización en la vida personal y colectiva”, ponía de presente las tendencias destructivas de la actitud crítica agazapadas tras las formaciones colectivas más variadas: “En nuestra época, dice Zuleta, estamos viendo que es tan poderosa la tendencia a producir un grupo madre y la oferta de la idealización a quien pretenda la idealización a quien pretenda o parezca encarnarlo que no solo las religiones y los movimientos políticos, sino también las sociedades psicoanalíticas y las tendencias teóricas más críticas, más lúcidas y más productivas tienden a convertirse en partidos totalitarios y comienzan a secretar , con la misma naturalidad con la que el hígado secreta bilis, sus ortodoxos y sus herejes”. En pocas palabras la búsqueda desesperada de una garantía de verdad en un “emisor superior”, sea un individuo, una organización o un sistema de ideas. La aspiración a la garantía de verdad va acompañada de lo que Zuleta llama el juicio totalitario, el juicio incapaz de captar los matices, el “todo o nada” que pasa frecuentemente por rigor o coherencia, cuando no es otra cosa que dogmatismo. Ese dogmatismo que Zuleta ha enfrentado desde Platón, desde Marx, Nietzsche y Freud, pero que sobre todo ha enfrentado y enseñado a enfrentar desde el arte y la literatura. Sus trabajos, muchos aún inéditos, sobre Cervantes, Goethe, Balzac. Dostoievski, Tolstoi, Kafka, Thomas Mann, para citar algunos se orientan, no a la crítica literaria tradicional sino a mostrar que la literatura y en general el arte, nos ayudan a comprender nuestra situación aquí y ahora, o para decirlo con las palabras de Kafka citadas por Zuleta, “Los poetas ofrecen a los hombres nuevos ojos para ver al mundo y cuando se ve el mundo con ojos nuevos, se puede entonces cambiarlo”. No se trata de nada milagroso; lo característico de toda obra literaria verdaderamente lograda es esa polifonía de que habla M. Bakhtine, refiriéndose a las novelas de Dostoievski, la capacidad de dejar hablar y actuar a los personajes en el contexto de la obra sin convertirlos en simples portavoces de las concepciones del autor. Bakhtine dice al respecto: “Se trata ante todo, de una libertad y de una independencia de los personajes en la estructura misma de la novela, en relación con el autor, o más exactamente en relación con el autor, o más exactamente en relación a las definiciones habituales “exteriorizantes” y “acabadas del autor”. Eso no significa de ninguna manera que el héroe quede por fuera de su designio artístico. Solamente este designio predestina, si se lo puede decir, el héroe a la libertad (relativa, evidentemente) y lo introduce bajo esta forma en el plan estricto y calculado del conjunto”. Si una novela es solamente el desdoblamiento ficticio de un sujeto o la gratuita arbitrariedad se está frente a un producto sin significación; sólo la capacidad polifónica asegura su riqueza significativa y, por ende, su efecto crítico sobre el lector. En el trabajo de Zuleta existe un ejemplo espléndido de su teoría de la lectura de una novela: Thomas Mann, La Montaña mágica y la llanura prosaica (1977). Allí muestra que lectura no es recepción pasiva sino diálogo entre la obra y el lector. En su texto sobre La montaña mágica Zuleta no pretende leer a Thomas Mann para sus propios lectores sino presentar una lectura posible que puede ser confrontada con otras lecturas. Toda lectura verdaderamente seria tiene que ser actividad interpretativa; en una palabra tiene que ser un taller. Si la lectura no tuviera la posibilidad de ser transformadora sería una de las actividades más extrañas y estúpidas que se hubiera inventado la cultura humana.



En arte y filosofía Zuleta muestra cómo las exigencias de la lectura críticas son extendibles a las artes plásticas, la arquitectura y la música. Esto es muy importante pues si bien se acepta sin demasiadas reticencias la necesidad de un trabajo en lo referente a la literatura, desgraciadamente se sigue insistiendo en una actitud acrítica, cuando se trata de un cuadro o una escultura, hasta el punto de que quienes ejercen la crítica artística frecuentemente encarnan y promueven la más absoluta ignorancia so pretexto de no dañar la presunta espontaneidad de la obra artística. Zuleta insiste, por el contrario en la necesidad de acudir a los instrumentos críticos de la filosofía, la historia, la antropología y el psicoanálisis, en fin de todas aquellas disciplinas que se han forjado para conocer el hombre en cuanto ser social en el proceso de la relación con la obra artística. El juicio estético, cuya complejidad señaló Kant y al cual está dedicado el capitulo V de este libro, tiene que armarse con las herramientas del conocimiento. Otra cosa muy distinta es que se caiga en una utilización equivocada de estos instrumentos y se pretenda reducir la obra artística a unos de estos enfoques, pero estos reduccionismos que efectivamente desvirtúan y empobrecen el trabajo artístico no pueden ser confundidos con la utilización correcta de estas disciplinas.



Para terminar estas notas de lectura es bueno señalar una idea que atraviesa todo el libro como un hilo conductor: Zuleta sostiene, siguiendo a Lacan, que a la verdad no se adapta una persona como se puede adaptar a la realidad; la verdad transforma o es reprimida. “A una verdad nueva, dice Lacan, no es posible contentarse con hacerle lugar, pues de lo que se trata es de tomar nuestro lugar en ella”. No hay pues coexistencia pacífica entre concepciones incompatibles; en una forma muy directa se trata aquí del tercer principio kantiano: ser consecuentes. No sobra señalar esto, pues algunos confunden las cosas y creen que la superación del dogmatismo es el más cómodo eclecticismo, o llamado de manera más precisa, la inconsecuencia. Contra esta inconsecuencia escribió Zuleta unas líneas muy significativas en “Tribulación y felicidad del pensamiento” que son al mismo tiempo una excelente aproximación al segundo principio o el ser capaz de colocarse en el lugar del otro: “…la única manera que tiene el pensamiento de respetar otro pensamiento, de tomarlo en serio, de dejarse afectar por él consiste en pedirle cuentas, tratar de entenderlo y objetarlo”. En una palabra ni rechazo dogmático, ni tolerancia indiferente, pero para lograr esto es preciso ser capaz de luchar para aprender a pensar por sí mismo.

viernes, 23 de abril de 2010

BIENAL BORGES-KAFKA EN BUENOS AIRES



Tomado del " Clarin" de Buenos Aires
Una importante iniciativa checo-argentina ofrece una oportunidad única para disfrutar de disertaciones y una nutrida agenda cultural y artística inspirada en la vida y obra de dos prestigiosos escritores.

Dos ilustres escritores dan origen a un evento cultural y artístico imperdible que se realizará en la ciudad de Buenos Aires entre el 19 y el 30 de abril. Se trata de la Bienal Borges-Kafka Buenos Aires Praga 2010 que organiza la Fundación Internacional Jorge Luis Borges, junto con la Sociedad y Centro Franz Kafka, de Praga.

La iniciativa coincide con las celebraciones del Bicentenario y promete un abanico de actividades que incluyen muestras de arte, instalaciones, simposio, espectáculos, conciertos, ciclo de cine y encuentros de destacados pensadores.

La propuesta argentino-checa tuvo su primera edición en Praga, en 2008. Y ahora es el turno de Buenos Aires donde la Bienal representa un acontecimiento único que busca acercar al público a la obra de dos genios de la literatura universal.

Referentes espacios porteños como el Centro Cultural Recoleta, la Feria del Libro, la Biblioteca Nacional, el Museo de Arte Tigre, el Malba, la Fundación Internacional Jorge Luis Borges, el Museo Xul Solar y el Centro Cultural Borges, serán los principales ámbitos en los que se desarrollarán las actividades programadas de la única bienal que existe entre gobiernos y que está inscripta, a su vez, en la literatura.

El simposio que se realizará durante el trascendente evento, girará en torno a las obras de Borges y Kafka. Bajo el título La unidad en la diversidad, se abordarán los siguientes temas: Borges y el universalismo; Lugones-Güiraldes: avatares en la literatura y la tradición; Kafka: Pequeña literatura y el universalismo, y La literatura de los pequeños países. En esta oportunidad participarán escritores y estudiosos de países como República Checa, Uruguay, Brasil, Bolivia, México y Argentina.

Por otro lado, especial interés despierta la intervención del científico argentino Rodrigo Quian Quiroga, profesor de bioingeniería en la Universidad de Leicester, Gran Bretaña, quien realizará un apasionante abordaje sobre la relación de Borges con las neurociencias, particularmente el estudio de la memoria. Además comprometieron su presencia Josef Cermák, considerado el principal experto checo en la obra y vida de Kafka y ArnoÜt Lustig, uno de los más importantes escritores chechos, entre otras destacadas figuras.

Otro punto destacado de la expectante bienal, es el Laberinto de Rogelio Polesello concebido especialmente para la ocasión. La obra, que pretende indagar en el significado del laberinto en la literatura de Borges, podrá verse en el Centro Cultural Recoleta. Allí también estará la instalación cibernética e interactiva de Mariano Sardón, inspirada en El libro de arena. Y las muestras de humor e ilustraciones con trabajos de Hermenegildo Sabat, Caloi y Grillo -entre otros- curadas por el dibujante Rep.

Por otro parte, en la Feria del Libro, Arnost Lustig, Josef Cermak, Marketa Malisova y la premiada escritora checa Marketa Pilátova, participarán de una mesa redonda sobre la literatura checa pasada y actual, moderada por la crítica Cristina Piña. Y tendrán lugar los seminarios Las buscas de Kafka y de Borges (a cargo de Marcelo Abadi) y Kafka Borges. Una fraternidad discreta (por Germán García). La Feria será también escenario de la exposición La Praga de Franz Kafka, imágenes en blanco y negro tomadas en los años 50 y 60 por el fotógrafo Jan Lukas que recupera los lugares donde vivió el autor de La metamorfosis. Y también allí se realizará el cierre de la bienal, con la presentación de la soprano Susana Caligaris con la Orquesta Sinfónica Nacional, en Milena, cantata de Alberto Ginastera, inspirada en las cartas de Kafka a Milena Jesenska.

En la Biblioteca Nacional se presentará asimismo el Cuarteto Panocha, considerado el mejor en su tipo de fines del siglo XX y comienzos del XXI; una disertación sobre canciones checas de protesta y una exposición de las primeras ediciones de Borges, Kafka, Lugones y Güiraldes.

Por su parte, en el Museo de Arte de Tigre se exhibirá una muestra de Kafka, de Edmund Valladares, que se complementará con la proyección de un film, y otra sobre Borges, de Zdravko Ducmelic.

En el Malba se organizará una mesa redonda -moderada por Josefina Delgado, donde Arnost Lustig, Josef Cermak y Marketa Malisova- que se referirá a la obra de Kafka y a las transformaciones en la vida literaria checa desde la II Guerra Mundial hasta la actualidad.

Y en el Centro Cultural Borges, por último, se desarrollará un ciclo de cine y una muestra de pinturas sobre el Libro de los seres imaginarios del prestigioso pintor mexicano Francisco Toledo. Y la escritora norteamericana Margery Arent Safirse ofrecerá una interesante charla.

La Bienal Borges Kafka - Buenos Aires - Praga 2010, tiene el apoyo del gobierno porteño, del Ministerio de Relaciones Exteriores, de la Secretaría de Cultura de la Nación y de auspiciantes privados. Fue declarada de interés nacional por resolución de la Secretaría General de la Presidencia de la Nación.

Más información:



http://www.bienalborgeskafka.com.ar/