domingo, 9 de agosto de 2009

NARCOTRAFICO Y LTERATURA

Apareció en el suplemento Babelia de “El país “ de España un excelente articulo sobre la relación entre literatura y narcotráfico, referido concretamente a México, relación estrecha y muy viva, cargada de sobresaltos y que ha producido prácticamente un nuevo genero en literatura y en Colombia novelas que constituyen un ícono. Recuerdo que “tras dictar una conferencia en Londres: “Literatura colombiana: entre” La guerra y La paz”, Oscar Collazos habló con “Express News on line” sobre su vida y su obra. Contrario a pensar que las sociedades son entidades estáticas, el autor ve en la generación de conflictos uno de los ejes de la literatura de su nación. Aunque lo acepta con tristeza, dice “que la literatura no se alimenta de la felicidad, sino de las desgracias”. México en los últimos meses, vive una de las peores retaliaciones del narcotráfico que ha dejado ver hasta donde ha permeado el fenómeno a todos los estamentos de la sociedad, generando una de las violencias mas atroces que se haya visto hasta la fecha. En el artículo mencionado Lolita Bosch, asi como elogia algunas obras, resulta ser un dura critica aciertos facilismos que resultan de esta intricada relación donde el periodismo investigativo juega un papel preponderante con denuncias sobre el tema que sobrepasan a la institucionalidad. Dice la autora: “Historias terribles, crueles y tristísimas, que como dijo el escritor norteño Eduardo Antonio Parra, "ilustran nuestra ignorancia". Porque se suele hablar del narcotráfico como si supiéramos algo. Y de este modo lo estamos convirtiendo en un paisaje literario con reminiscencias de la Sierra Madre por la que campaba Humphrey Bogart o aquel Acapulco de Frank Sinatra. México explicado sin pudor. Literatura de bajísimo nivel que habla de este complejo mundo criminal como si pudiera ser estereotipado o fácilmente comprendido. Lo resume el crítico mexicano Rafael Lemus: "El costumbrismo es, suele ser, elemental. A veces excluye, casi completamente, la invención, como si la imaginación no pudiera agregar nada a la realidad. La prosa es, intenta ser, voz, rumor de las calles (...). Ésta, la estrategia general. Básica. Reiterada. Inmóvil". Indudablemente, se han producido textos de una factura inigualable, antes de hablar de ellos es pertinente citar como en Colombia, hay algunas novelas, que hoy son consideradas clásicos como “La virgen de los sicarios” de Fernando Vallejo, “Rosario tijeras” de Jorge Franco, Los ejércitos de Evelio Rosero, que resulta ser una novela de una calidad extrema, de reciente publicación y que ganó Premio Nacional de Literatura de Colombia 2006, Independent Foreign Fiction Prize en Londres 2009, e indudablemente el icono sobre la violencia en Colombia, que es “Cien años de soledad” de Gabriel García Márquez, verdadera joya de la corona. Lolita Boscho, de manera magistral, cita en el articulo mencionado, algunos textos y autores que representan un reflejo inigualable de lo que ha producido esta estrecha relación entre literatura y narcotráfico: “ Aunque mientras esperamos que eso suceda, podemos recurrir a Internet o encontrar, en España, el ya clásico No es país para viejos, de Cormac McCarthy (Mondadori, 2006), o el nuevo El poder del perro, de Don Winslow (Mondadori, 2008), que ya lleva dos ediciones en apenas cuatro meses. Un libro trepidante y adictivo, que narra la historia del narcotráfico mexicano empleando con maestría un truco literario: contar lo que pasa en muchos años como si pasara en pocos y lo que les ocurre a muchas personas como si les pasara a dos hermanos que están claramente inspirados en Ramón y Benjamín Arellano Félix. No lo podrán soltar. Aunque irrite al lector experimentado que el traductor no haya cotejado los nombres mexicanos de las instituciones que ha traducido directamente del inglés o que a la codiciada green card la llame tarjeta verde. Pero no importa: no se lo pierdan. Y lean también a otros autores sin traducir. Todos ellos mexicanos. El más conocido: Élmer Mendoza, que escribió las peripecias de dos traficantes de mariguana en El amante de Janis Joplin (Tusquets Maxi, 2008) y de quien dijo Daniel Sada: "El autor deja traslucir lo que André Gide pedía de todo novelista: ser un amplio conocedor del tema que aborda". Y Élmer Mendoza, que ganó el Premio Tusquets 2008 con Balas de plata, lo es. Tanto que en México hay quien lo llama narcoescritor. Aunque él responda: "Lo que hago es ficción. Y no he tenido problema de ningún tipo". Porque tras la aparición de libros como Gomorra, de Roberto Saviano, muchos se preguntan si escribir sobre el narco no se ha convertido en un riesgo. Y de nuevo contesta Élmer Mendoza: "Es peligroso para la prensa. Los periodistas trabajan entre las patas de los caballos; en cambio, nosotros cabalgamos tranquilamente en los lomos". Aunque advierte: "No sé cómo va a salir la literatura que aborde los dos últimos años". Porque efectivamente esta literatura todavía no se está haciendo. Ese mundo reciente sí es demasiado peligroso y nadie se ha atrevido a narrarlo. Pero se hará. Sin duda. Porque la literatura, junto con la música de corridistas extraordinarios como Los Tucanes de Tijuana o las radionovelas de principios de siglo que hoy pueden escucharse en Internet, ha demostrado ser un traje de buzo para zambullirse en este mundo que de otro modo nos parece blindado. Y algunos jóvenes que también se pueden encontrar en las librerías españolas son buena prueba de ello. Todos desde un presente común, todos alrededor del narco: Los minutos negros (Mondadori, 2006), de Martín Solares, que aborda el tema de la corrupción policial en el norte del país; Julián Herbert, quien en 2006 ganó el prestigioso Gilberto Owen de poesía y publicó Cocaína: manual de usuario (Almuzara, 2006), con el que un adicto trata de explicarse el mundo de la droga desde un lugar opuesto, y Yuri Herrera, que reeditó Trabajos del reino (Periférica, 2008): la historia de un corridista que ya había sido publicada en México y con la que ganó el Premio Binacional de Novela Border of Words en 2003. Y casi acabo. Sólo dos libros más. Del renombrado periodista mexicano Sergio González Rodríguez, El hombre sin cabeza (Anagrama, 2009): un esfuerzo por observar, de cerca, las decapitaciones cada vez más frecuentes en México.”
Existen ensayos de una calidad sin igual sobre el tema que sería muy bueno traer a colación, pero el tema, realmente es apasionante y devela esa otra forma de conocer nuestra propia realidad.

viernes, 17 de julio de 2009

BORGES Y BUENOS AIRES

Durante cuatro días visite esta hermosa capital, que es el centro desde donde gravita gran parte de la obra de Jorge Luis Borges, no solo por ser el espacio vital de sus más importantes vivencias, sino por ser allí, desde donde su obra alcanza la universalidad que hoy no sorprende a nadie y es de alguna manera patrimonio de la humanidad. Martin Zubieta, dice con acierto: “Borges inventó una ciudad que ya no existe, pero que todavía se puede sospechar. A veces a pie, otras a través de la poesía. Tal vez esa Buenos Aires sólo forme parte de un mundo al que se puede acceder a partir de metáforas o sueños -sus sueños-, afortunadamente irreales. Pero la ciudad está allí. Encerrada entre oscuridades, silencios y milongas, Buenos Aires siempre aparece y acaso hasta sea posible pensar qué hubiese sucedido de una y otro si el encuentro entre ambos no se hubiera producido jamás.” Agrega, refiriéndose a la relación del escritor con su ciudad, concretamente a sus primeros años, cuando llega de Ginebra por allá en 1921: "Borges, detrás de la balaustrada que lo separaba de la calle, verdadero territorio del barrio "reo", comienza a descubrir los confines de las afueras y a esbozar todo un catálogo de "mitología barrial" de guapos, orilleros, esquinas y rincones, indispensables para dar con los pasos de un suburbio que se perdía y de una ciudad que estiraba sus dominios por sobre la llanura. Al mismo tiempo, los intereses de Borges son cada vez más cosmopolitas y sus placeres literarios y filosóficos, fomentados por la bien poblada biblioteca paterna, incluyen las más insólitas latitudes del Universo. Pero la influencia de Macedonio Fernández o Evaristo Carriego, amigos de la casa y habituales participantes de las tertulias familiares, estimulaban su redescubrimiento ". Ahora, que anduve por sus calles, por los sitios que le conmovieron, por la biblioteca que sus ojos volvieron tan viva y grande y que con asombro sirvió para crear una obra tan rica y lucida, reconozco gran parte de las influencias que hoy están incorporadas en sus escritos. Esta ciudad, que está en uno de los momentos más graves, económicamente hablando, con una clase política que despierta mil dudas, mantiene esa grandeza y señorío, que la hace la más Europea de Latinoamercia. Borges cuando llegó de Ginebra se instala en una casa ubicada en Serrano 2147, zona de Palermo que se conocía por el nombre de Villa Alvear y a la que se podría circunscribir entra las actuales Scalabrini Ortiz, Córdoba, Juan B. Justo y Nicaragua. David Viñas, novelista, ensayista e historiador de la literatura argentina, dice: "El retorno lo relaciona directamente con el suburbio y la vuelta al pago es la búsqueda de la identidad. Borges tiene una actitud opuesta a la de Leopoldo Lugones, que habla desde la torre de marfil. Es un panóptico. Borges ve a la ciudad desde el sótano, desde abajo y propone una versión no historicista, no lineal, fragmentaria, incluso arbitraria. A partir de Carriego se produce el descubrimiento del barrio, de la ciudad parcelada, antagónica a la ciudad total que propone Lugones con toda esa grandiosidad retórica. Tan recortada es la mirada que no habla del país; ciudad, Buenos Aires, Fervor de Buenos Aires; manzana, Guatemala, Serrano, Paraguay, Gurruchaga". ( Citado por el mismo Zabieta). Cada uno de estos sitios, tiene su placa conmemorativa, otros son verdaderos museos, en fin la ciudad le rinde culto a la grandeza de este hombre de letras. Más tarde, se aleja físicamente del barrio para vivir, entre otros sitios, por más de cuatro décadas en Maipú 994. Sus tareas lo llevarían de la pequeña biblioteca Miguel Cané, en Almagro -Carlos Calvo 4319-, a la vieja Biblioteca Nacional, México 546, de la que la Revolución Libertadora lo hizo director (Borges era un antiperonista militante). La ciudad no se desvaneció. Cuenta Carlos Alberto Zito en su libro El Buenos Aires de Borges, que las caminatas lo conducían hasta los confines del Maldonado, por el Bajo Belgrano, por la Chacarita, San Cristóbal o Villa Crespo. También por San Telmo o Montserrat. Zito, además, menciona una anécdota referida por Adolfo Bioy Casares: Borges, sensible con el paisaje de Puente Alsina, invitaba allí a sus amigos extranjeros. A aquel que disfrutaba de la desolada geografía, Borges lo tenía "en la más alta estima, como si se hubiera graduado en una materia en la que nosotros lo examinábamos"(Zubieta). Cuando se llega a Buenos Aires, con una obsesión por los sitios de Borges, por la huella de sus largos recorridos, por los puntos de referencia de una obra llena de simbolismo y metáforas cargadas de lunfardos, de puertos, de laberintos y bibliotecas misteriosas, descubre esa relación intima entre el autor y su obra. Zubieta, quien trabaja junto con Monegal esta relación tan estrecha remata un aparte de su ensayo con un paralelo acertado de su obra con los sitios de Buenos Aires: “Biografía y literatura convergen muchas veces en el espacio cartográfico e ideal de la ciudad. En Fervor de Buenos Aires, su primer libro, desde el prólogo tardíamente escrito, el propio Borges advierte que "en aquel tiempo buscaba los atardeceres, los arrabales y la desdicha; ahora las mañanas, el centro y la serenidad". Uno de sus cuentos paradigmáticos, Hombre de la esquina rosada, sitúa la tragedia entre Francisco Real -el "Corralero"-, la Lujanera y Rosendo Juárez -el "Pegador- ("era de los que pisaban fuerte en Santa Rita"), en el salón de Julia, "un galpón de chapas de zinc, entre el camino de Gauna y el Maldonado"; Juan Dalhmann, en El sur, ("nadie ignora que el sur empieza del otro lado de Rivadavia"), que era secretario de una biblioteca municipal de la calle Córdoba allá por 1939, toma un café en un bar de la calle Brasil y se sube a un tren en Constitución rumbo a la llanura, con destino al duelo que lo mataría; El Aleph, misterioso, está en el sótano de una casa de la calle Garay ("…vi la reliquia atroz de lo que deliciosamente había sido Beatriz Viterbo, vi la circulación de mi oscura sangre, vi el engranaje del amor y la modificación de la muerte, vi el Aleph desde todos los puntos…vi tu cara, y sentí vértigo y lloré, porque mis ojos habían visto ese objeto secreto y conjetural, cuyo nombre usurpan los hombres, pero que ningún hombre ha mirado: el inconcebible universo"); en El Zahir un Borges/personaje, en primera persona confiesa estar enamorado de Teodelina Villar, mujer "que cometió el solecismo de morir en pleno barrio sur", a pesar de vivir en la calle Araoz, y en la esquina de Chile y Tacuarí, mientras tres sujetos juegan al truco en un almacén, toma una caña: con el vuelto recibe el Zahir, la extraña moneda; así, mientras en Balvanera alguien deja caer "el nombre de un tal Jacinto Chiclana", un vendedor de biblias tocas la puerta casi secreta de un departamento de la calle Belgrano nada más que para ofrecer El libro de arena.”
Hay un punto, que no puedo dejar de comentar y es la cultura del ciudadano común de Buenos Aires, que sorprende y la calidad de las librerías. Ojala, en esta ciudad no se acaben los libreros.


domingo, 5 de julio de 2009

GEORGE STEINER “EN THE NEW YORKER”


Ediciones Siruela nos regala este extraordinario libro, que recoge una selección de los mejores artículos escritos por Steiner en The New Yorker entre 191967-1997. Sobra presentar a este extraordinario escritor, pero aun así, quienes hemos seguido sus textos, nos encontramos con algunos ensayos que prefiguran la trayectoria intelectual de uno de los mejores, sino el mejor, critico en los actuales tiempos. El primer ensayo, titulado “el erudito traidor”, sobre el crítico de arte Anthony Blunt, realiza una reflexión profunda del critico de arte en el contexto de los años treinta y de paso nos da una radiografía lucida sobre los grandes movimientos de la época, para no decir, de las vanguardias, incluyendo el muralismo Mexicano. En algún aparte de este articulo señala con acierto: “El arte es un fenómeno complejo y no puede ser juzgado con arreglo a descarnados determinantes psicológicos y sociales, no obstante el marxismo al menos proporciona un arma para el análisis histórico de las características el estilo o de una concreta obra de arte”. Y nos recuerda, lo cual es muy útil, que las opiniones del critico son a su vez “hechos” de los cuales se pueden dar explicaciones históricas”. A ello, en este ensayo, se le suma la vinculación del crítico al espionaje soviético y las tensiones a las que se vio sometida la creación por los gobiernos fachitas, que analiza las tensas relaciones entre el arte y la política, de la cual es imposible sustraerse. Como siempre, la lectura es exquisita, llena de una multiplicidad de referencias absolutamente enriquecedoras. Existe un ensayo sobre Orwell y el ajedrez, de una factura implacable, así como para los enamorados de la literatura y la angustia de la creación literaria, ósea…. la relación intricada entre obra y vida, aconsejo, ir directamente al ensayo titulado; “Del matiz y el escrúpulo”.

jueves, 25 de junio de 2009

LECTURAS PARA EL VERANO

Siempre me genera mucha desconfianza aquellas publicaciones póstumas de los grandes de la literatura, pues en la mayoría de las ocasiones son argucias de mercado de los editores para mantener a los escritores trabajando, incluso después de su muerte. No quiero decir que su tarea no sea ponderable, pero muchas veces publican textos que el autor por razones que no cabe adivinar, decidió nunca publicar o mantener en el olvido.
Perfiles inesperados, de Julio Cortázar resulto una recopilación absolutamente valiosa. Se han recogido trabajos de juventud, algunos textos que el autor mantenía en velo y verdaderas sorpresas. La calidad de algunos relatos, el valor para la crítica de los escritos del primer Cortázar, que develan el talento de quien sería uno de los grandes, constituyen un regalo de primer orden para quienes hemos seguido la trayectoria de este grande de la letras.

El arte de la distorsión del escritor Colombiano Juan Gabriel Vásquez, es un libro de ensayos literarios, diferente a todo lo que he leído en los últimos tiempos en este género. Agradable, muy particular e inteligente, sus textos son un verdadero aporte para las letras. El libro además es importante, para quienes se estén iniciando en la escritura, nos entrega a través de sus lecturas, algunas claves importantes para el oficio.

Felicitamos de nuevo al excelso escritor Colombiano Evelio Rosero por el premio ingles The Independient, frente a Ismael Kadare y AbrHm B. Yehoshua, confirma la calidad de un novelista, que la crítica nuestra continua inexplicablemente desconociendo. Bien por Editorial norma, que acaba de publicarle En el Lejero.
Merecido el premio Principe de Asturias a Smail Kadare, su obra además de bella, es un símbolo contra la opresión, candidato eterno al nobel, grande en Europa, solo queda aconsejar la lectura de su obra.
Leí la primera novela los hombres que no amaban a las mujeres, de Stieg Larson, de su trilogía, algunos críticos y trogloditas de la literatura la han descalificado, solo les sugiero que la lean, del genero policiaco o novela negra, está estructurada de tal manera que hasta la última pagina estas pendiente del desenlace de la historia….sus personajes están muy bien construidos y se muestra el caótico mundo de farsantes, empresarios corruptos y banqueros que agobian al mundo.

domingo, 7 de junio de 2009

WILLIAM OSPINA Y EL PREMIO ROMULO GALLEGOS

En este año el premio Rómulo Gallegos, quedó de nuevo en las manos de un Colombiano. Esta vez, fue concedido al excelente poeta, ensayista y novelista William Ospina por su obra “El país de la canela “. A nadie sorprende el galardón, pues este autor ha venido desgranando sus dotes con una disciplina sin igual, un rigor impresionante y una responsabilidad que esta por encima de las presiones del mercado editorial implacable y consumista de estos tiempos. El premio otorgado en mi modesta apreciación es el más importante en Hispanoamérica, muy por encima de aquellos tan publicitados en la península Española. Algunos galardonados pueden hablar de la calidad del mismo:
I edición (1967) - La casa verde de Mario Vargas Llosa (Perú)
II edición (1972) - Cien años de soledad de Gabriel García Márquez (Colombia)
III edición (1977) - Terra Nostra de Carlos Fuentes (México)
IV edición (1982) - Palinuro de México de Fernando del Paso (México)
V edición (1987) - Los perros del paraíso de Abel Posse (Argentina)
VI edición (1989) - La casa de las dos palmas de Manuel Mejía Vallejo (Colombia)
VII edición (1991) - La visita en el tiempo de Arturo Úslar Pietri (Venezuela)
VIII edición (1993) - Santo oficio de la memoria de Mempo Giardinelli (Argentina)
IX edición (1995) - Mañana en la batalla piensa en mí de Javier Marías (España)
X edición (1997) - Mal de amores de Ángeles Mastretta (México)
XI edición (1999) - Los detectives salvajes de Roberto Bolaño (Chile)
XII edición (2001) - El viaje vertical de Enrique Vila-Matas (España)
XIII edición (2003) - El desbarrancadero de Fernando Vallejo (Colombia)
XIV edición (2005) - El vano ayer de Isaac Rosa (España)
XV edición (2007) - El tren pasa primero de Elena Poniatowska (México)
XVI edición (2009) - El país de la canela de William Ospina (Colombia)
Un estudiante de comunicación social, Jaime Andrés Benavides[1] de la universidad Santo tomas de Bogotá, describe a William con una precisión de relojero: Es un escritor innato. Sus facultades se vislumbran cada vez que uno de sus libros es publicado. A diferencia de muchos que escriben poco, éste se caracteriza por escribir entre cuatro y tres libros llenos de ensayos por año. Además de ello, últimamente ha dejado leer sus poemas, en los cuales se nota el gran sentido que para el autor tienen, la naturaleza y la universalidad". El primer premio que ganó, lo hizo con un ensayo sobre la obra del gran poeta Colombiano Aurelio Arturo, desde este texto se avizoraba el crítico que hoy deslumbra, sus palabras podrán definirlo incluso: “En una fábula de Borges, el rey pide al poeta unas palabras que no sean la descripción de la batalla sino la batalla. Y es el propio Borges quien nos dice que la diferencia entre el lenguaje verbal y la música está en que el lenguaje quiere expresar la tristeza o la alegría, pero la música es la tristeza y es la alegría. Tal vez la poesía sea ese soplo de inspiración misteriosa que hace que las palabras dejen de ser una alusión a la realidad, un modo de interrogarla o definirla, y se exalten mágicamente en esa realidad que están nombrando.”[2] Su obra se contextualiza en estos términos, los ensayos son absolutamente lucidos, bien construidos y documentados, bellos donde se trasluce la vena del poeta que, aun en estos trabajos se preocupa por la sonoridad del texto, la factura de cada oración y el sentido estético en general, por lo que se leen con un agrado inigualable, además de entrearnos una visión esclarecedora, como en el caso de “la franja amarilla”. Sus dos novelas de corte histórico, son un bálsamo para entender nuestras tragedias y narrar la imbricada génesis de nuestro mundo, siempre desde una perspectiva estética, digna de un creador universal. Mucho esperamos de este autor que nos enorgullece y solo queda apoyarlo de la manera más simple: leyéndolo

[1] http://www.usergioarboleda.edu.co/altus/william_ospina.htm
[2] Aurelio Arturo según William Ospina http://losconvidados.com/aurelio-arturo-segun-william-ospina/

miércoles, 27 de mayo de 2009

ROBERTO BOLAÑOS 2666


Me conmueven los lectores a secas, los que aún se atreven a leer el Diccionario filosófico de Voltaire, que es una de las obras más amenas y modernas que conozco. Me conmueven los jóvenes de hierro que leen a Cortázar y a Parra, tal como los leí yo y como intento seguir leyéndolos. Me conmueven los jóvenes que se duermen con un libro debajo de la cabeza. Un libro es la mejor almohada que existe. ROBERTO BOLAÑOS
Ya hemos rendido culto a Roberto Bolaños en estas páginas, por la calidad de una obra que, rompe definitivamente con el cordón umbilical del Boom. Su novela 2666, acaba e ser premiada como la mejor novela extranjera por la crítica Norteamericana. Quienes la hemos leído, sabemos que a pesar de los extensos reconocimientos, esta novela aun no ha recibido toda la importancia que amerita y no porque no haya sido atendida por sus lectores y critica, sino que todo toma su tiempo y esta obra prima, que rompió con todo el canon, que se abre paso como gigante (nos recuerda el periplo de “cien años de soledad”), no es una lectura fácil, sabemos que muchos hablaran de ella sin ni siquiera haber leído una pagina, como suele pasarle a los textos clásicos. Andrés Ibáñez, escribió una reseña magistral : “De lo que no cabe duda es que nos hallamos ante la obra de un genio: una obra de inmensa lucidez e inmensa sabiduría narrativa, escrita con una mezcla única de felicidad creadora e íntima desesperación existencial, la obra de un maestro absoluto cuya voz posee la autoridad y la aparente ausencia de esfuerzo que solemos asociar con los grandes clásicos consagrados por los siglos, y cuyo verbo nos impulsa, ya desde las primeras frases, a una lectura insaciable cuyo interés no decae ni por un momento a lo largo de sus majestuosas mil cien páginas largas.” Esta mezcla de historia, entrecortada con trasfondo literario sin igual entorno a un autor, que deja ver una Europa derrotada que aun no se redime en su condición”. Es cierto, cuando este crítico establece: “Es una especie de Mil y una noches, un centón lleno de historias, novelas cortas, cuentos dentro de cuentos, narraciones de la más diversa índole, de amor, de guerra, de humor, de ciencia-ficción, de crímenes, de horror, de metaficción, de sueños (el recuerdo de La vida, instrucciones de uso viene de vez en cuando a la cabeza) que proliferan como las hojarascas de una selva tropical y que parecen caérsele a Bolaño de los dedos como en una lluvia de inspiración incontenible.” Aquí, igual que en otros textos, está una radiografía del universo de contradicciones y encantos que constituye México, de poesía y muerte, de dolor y vida. La historia, narrada sobre una estructura que se asimila a una verdadera sinfonía, muchas voces, muchas piezas, unidas por la excelsa condición estética que no se pierde en ningún momento, que va cubriendo cada letra impresa, que responde a un orden prefigurado perfecto. Ibáñez lo describe así: “Dos planetas, dos centros disímiles, pues, que son los mismos que mueven y han venido siempre moviendo la literatura de Bolaño: esa mezcla aparentemente imposible entre pasión visceral, experiencia desnuda, marginalidad y violencia, junto con todo el refinamiento de una escritura intensamente literaria, claramente posmoderna devota de constantes juegos (como las largas e inexplicables páginas dedicadas a los lapsus calami de diversos escritores, casi al final de 2666), que instaura definitivamente en nuestras letras, ¡por fin! la posibilidad de una literatura libre que establece sus territorios mas allá de los géneros y fuera de las decorosas clasificaciones académicas”.



lunes, 25 de mayo de 2009

VARIOPINTAS LITERARIAS
Diario de la noche

A la hora en que el sueño se desliza
Como un ladrón por senderos de fieltro
Los poetas beben aguas rumorosas
Mientras hablan de la oscuridad,
De la oscura edad que nos circunda.
A la hora en que el tren tizna la luna
Y el ángel del burdel se abandona a su suerte,
La orquesta toca un aire lastimero.
Una yegua del color de los espejos
Se hunde en la noche agitando su cola de cometa.
¿Qué invisible jinete la galopa?
©Juan Manuel Roca

Al Unisonó que recibíamos la buena noticia del premio casa de las Américas otorgado a Juan Manuel Roca, nos enterábamos de la muerte de Mario Benedetti. El diario “el País “de España, presenta la noticia dándole al poeta Colombiano los reconocimientos que en nuestra tierra siempre tardan: “El poeta, crítico de arte y periodista colombiano, Juan Manuel Roca, ha ganado la IX edición del Premio Casa de América de Poesía Americana con su poemario Biblia de pobres, que presenta un "gran dominio formal, sólida estructura y variedad de registros", según indicó el jurado del galardón. Roca, que ha obtenido numerosos galardones por su trayectoria profesional, cuenta con el Premio Nacional de Poesía Ministerio de Cultura 2004, el Premio José Lezama Lima otorgado por la Casa de las Américas y el Premio Poetas del Mundo Latino Víctor Sandoval en 2007”
Roca pertenece a una generación que no se agrupo entorno a ningún propósito, que no prefiguro ningún movimiento, ni pretendió revoluciones, fue llamada la generación sin nombre, convivió con la aplanadora del Boom latinoamericano que eclipsaba a cualquier creador que no estuviera en este selecto grupo. Me encanta su poesía, vivo muy sorprendido y gozo con la calidad de sus ensayos y comentarios literarios, que además están hechos con la calidez de un poeta, que ni en estas calendas, abandona esa vena tan constante en todo lo que escribe.
Mario Benedetti, es un escritor emblemático, gozó siempre de hinchada propia, ganada a puro pulso y con una obra muy particular, que curiosamente estaba por encima de los academicismos, de la crítica especializada, de aquellos gurúes que siempre han pretendido imponer un canoon.
Recuerdo muy bien, que quien no llevara en la universidad el libro de poemas “Inventario” y la música de Silvio Rodríguez, no estaba en onda, como dicen los Mexicanos. Sus poemas son emblemáticos para toda una generación:

Táctica y estrategia
Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos.

Mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible.

Mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos.

Mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos

no haya telón
ni abismos.

Mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple.

Mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites.


Mucha tinta y reconocimientos estarán a pedir de boca, por ahora solo queda aceptar una deuda muy grande con este hombre, que de hecho perdura gracias a su obra. Sobra decir, que como cuentista esta fuera de lote, es mi modesta apreciación, de los mejores de Latinoamérica y caso aparte resulta cualquier comentario sobre la excelente novela “la tregua”.

He seguido con mucha atención el trasegar poético de Elkin Uribe, este poeta de mil cabales, a través de su blog, cantico primaveral, sigue entregándonos una obra que amerita aunar esfuerzos para ser publicada. Su estilo, muy particular, con una gran influencia del romancero español y de la mejor poesía juglar de Latinoamérica, esta en todo caso hecha con la soltura de quien pese a estas lecturas, no se encasilla.

He querido incluir un poema que confirma su constante vena.

Oh noche, obscura noche
tu opacidad es nítida.
La figura se vuelve tímida
en el paso de tu derroche.

Inicias el paso lento,
dejando estela de felicidad;
o tal vez... Fatalidad,
en agosto de tu tiempo.


¡Oh noche!, noche lóbrega
o noche jactanciosa,
cual pétalo de rosa

que la espina hiere
en su doquiere
en regalo de entrega.