martes, 14 de junio de 2011

JORGE LUIS BORGES EN EL ANIVERSARIO DE LOS 25 AÑOS DE SU MUERTE


Hoy se cumplen 25 años de la muerte del más grande y universal escritor del siglo veinte.

En estos veinticinco años de su muerte, Borges se ha constituido en el autor más leído del orbe. Al igual que el quijote de Cervantes, Siempre alguien está leyendo uno de sus textos. Otro fenómeno es el cumulo infinito de estudios sobre su obra por grupos especializados, autores connotados, fundaciones y universidades, confirmando el hecho de ser una sinfonía abierta presta a mil lecturas e interpretaciones y rica en matices. Nunca he negado el hecho de ser un Borgiano enfermizo y me parece que sus entrevistas y conversaciones ameritan un estudio crítico aparte, pues estas son una obra al margen, tan valiosas como sus libros de ensayos y ficción. Muchas son las citas sobre este autor, pero he querido traer algunas muy reveladoras y que en mi criterio lo definen a cabalidad. Guillermo Martínez el excelente escritor argentino, Borgiano confeso, expresó sobre el encanto excepcional que produce su obra y su imagen:


Lo que lo diferencia o destaca de todos los otros es un curioso efecto de su fama, una fatalidad del aura creada a su alrededor por los lectores "con previo fervor", cierto fenómeno de religiosidad en torno a su figura y su literatura, que ya señaló muy bien Juan José Saer. Se lee a Borges como los cabalistas leen la Biblia, creyendo que todo está allí, que cada frase tiene una razón de ser, que cada conexión es la precisa, que nada sobra, que nada falta, y que si hay cosas que no vemos es porque no hemos pensado lo suficiente, o porque no tenemos la fe suficiente. La historia le reservará un lugar en primera fila entre los grandes escritores de todos los tiempos. Su nombre se une fácilmente al de Homero. Y más allá de la coincidencia icónica de la ceguera, un lugar así no parece excesivo, sino de estricta justicia poética. Aunque espero que no corra la suerte amputada de otros clásicos, que siempre son citados para nunca ser leídos.

En un breve ensayo, la crítica Beatriz Sarlo, trataba de dilucidar por qué Borges es Borges:

Borges fue Borges porque se propuso escribir sobre un poeta menor, Evaristo Carriego, porque publicó en Crítica (un diario popular, sensacionalista y chantajista) los textos 'menores' de Historia universal de la infamia. Borges fue Borges porque se negó a las grandes poéticas de fin de siglo y de las vanguardias (se negó al modernismo, al simbolismo, al surrealismo) y buscó una voz en las líneas menores y en la literatura gauchesca. Sin duda, leyó todo. Pero un escritor no es todo lo que lee. Un gran escritor es, más bien, todo lo que rechaza de lo que lee. Todo lo que se niega.

Por eso, el tono de Borges es atenuado. Esas dobles y triples negaciones que se leen en sus textos son formas de la atenuación, de la afirmación indirecta, de lo que los ingleses llaman el understatement, una palabra que caracteriza más que ninguna otra a Borges: decir menos de lo que se quiere decir, contar menos de lo que cualquier otro hubiera contado. Cuando Borges recuerda, admirado, el pudor de unos versos de Enrique Banchs, podemos creerle porque el pudor, la negativa a mostrar del todo, es una marca original de su propia literatura.

Borges eligió lo 'menor' dentro de las tradiciones mayores: el policial, la reseña de libros, las versiones de otros textos, la traducción. Se hizo experto en disfraces (una estrategia que los menores usan para superar a los mayores) y por eso escribió ensayos que son en realidad cuentos, y relatos que tienen la forma del ensayo. Por eso también, Borges tuvo la astucia de las citas. Nadie más astuto, nadie más engañador en el uso de la cita: nunca pueden creerse del todo, nunca están en el lugar completamente adecuado y, muchas veces, parecen arbitrarias, puestas como para mostrar otra cosa. Las citas no son un aparato de pruebas, no son una red de seguridad en los textos de Borges. Las citas son, por el contrario, el lugar donde un escrito se fractura y corre peligro. Sólo la prosa académica piensa que es fácil seguir adelante después de una cita.

Borges citaba para no escribir y escribía para citar. Ese gesto es humilde sólo en apariencia. El elogio de la lectura, que hizo muchas veces, es el elogio de la cita. El uso de la cita fue un programa de relación con la literatura mundial de la que la argentina era una zona mínima. Quizás esto Borges lo supo antes que ningún otro.

Siempre estoy leyéndolo y religiosamente recopilo estudios críticos sobre su obra. La lectura de sus textos para mi son de  un encanto excepcional, su obra se renueva con cada lectura, es una oda abierta con mil bifurcaciones, constituye por sí sola un universo inmenso. Esta podría ser un guía única de la literatura universal, desde una perspectiva absolutamente especial,  pero hecha desde la esclerótica de un lector atento y diferente a todo. Borges reinvento la lectura.

Harold Bloom escribió a propósito del aniversario de su muerte hace diez años:

Diez años después de su muerte, Borges emerge claramente como el único autor del siglo veinte que resulta más emblemático de los valores estéticos aún esenciales para la supervivencia de la literatura canónica universal. Ocupa esta posición, no sólo con respecto a las letras hispanoamericanas, sino a toda la literatura occidental y quizás, incluso, a la literatura mundial. No es exagerado decir que Borges, consciente y exitosamente, encarnaba la "idea" misma de literatura tradicional. A través de su obra, llegó a representar a Dante y a Shakespeare, a Cervantes y a Joyce, para nuestra era que, en el último tramo del siglo, sigue buscando detrás de su estandarte. Borges se volvió sinónimo de romance literario: es hoy su Caballero de la Triste Figura. Como Don Quijote, no puede ser derrotado, al menos no en su propio reino.

Quiero dejar, las palabras de Tabucci, sobre el encuentro con su obra, que para mí son un ejemplo de lo que produce el primer contacto con este grande de las letras:

Hace un tiempo, una revista francesa publicó una insólita noticia: que Jorge Luis Borges no existía.

Su figura, divulgada con ese nombre, habría sido solo el invento de un grupito de intelectuales argentinos (entre ellos, naturalmente Bioy Casares) que simplemente habían publicado una obra colectiva detrás de la creación de un personaje ficticio. Y que la persona conocida como Borges, aquel viejo ciego con bastón y sonrisa árida, era un actor italiano de tercer orden (la revista mencionaba incluso el nombre, pero no lo recuerdo) contratado años antes para hacer una broma, y que había quedado cautivo dentro del personaje resignándose finalmente a ser Borges "de verdad".

La noticia era tan borgeana que de por sí resultaba divertida; pese a que enseguida pensé que detrás de esa travesura no podía estar otro que el mismo Borges. Por lo demás, se trata de un discurso que se remonta a mucho tiempo atrás, cuando el "caso" Borges estalló en Europa. Quien lo hizo estallar fue, como es sabido, Roger Caillois, gran explorador de la literatura, quien finalmente había descubierto a un escritor exótico que, sin ser realmente exótico, podía proponer al lector francés algo muy distinto de los temas asfixiantes y provincianos en los que parecía haber caído por esos años la literatura francesa. El éxito decretado por Francia decretó inmediatamente el éxito europeo y Borges, con la ironía que siempre supo utilizar respecto de sí mismo, declaró ser "un invento de Caillois". El llamado boom de la literatura sudamericana hizo el resto: el mercado cultural confeccionó a Borges, insertó su narrativa en ese fantástico que fue adosado a la literatura latinoamericana como un emblema y Borges se encontró, probablemente a su pesar, representando el estilo de todo un continente.

Pero más allá de estas consideraciones, lo que quiero decir es sobre todo que el rechazo de la identidad personal por parte de Borges (ser Nadie) no es solo una irónica postura existencial sino justamente el motivo central de su narrativa, el núcleo a partir del cual parecen autogenerarse todos los grandes motivos que la caracterizan: el tiempo circular (por ejemplo, el cuento El Aleph), la indefectibilidad de la memoria (Funes el memorioso), el laberinto (El inmortal), el espejo (La secta del Fénix), el mundo como libro (La biblioteca de Babel), la imposibilidad de la delimitación entre el bien y el mal (Tres versiones de Judas, Tema del traidor y del héroe) y todas las demás metáforas de lo real que él inventó para ilustrar su representación del mundo o, para decirlo con "su" Schopenhauer, el mundo como voluntad de representación. En el cuento La forma de la espada, Borges afirma por boca de su personaje a John Vincent Moon la siguiente convicción: "Lo que hace un hombre es como si lo hicieran todos los hombres. Por eso no es injusto que una desobediencia en un jardín contamine al género humano; por eso no es injusto que la crucifixión de un solo judío baste para salvarlo. Acaso Schopenhauer tenga razón: yo soy los otros, cualquier hombre es todos los hombres, Shakespeare es de algún modo el miserable John Vincent Moon."

¨Jorge Luis Borges era ateo? Me inclino a creer que no (o, si se puede decir, no totalmente). Quizá más que Schopenhauer, a quien citan frecuentemente sus escritos, en su obra hay una gran alma spinoziana, una especie de ectoplasma colectivo que recoge a todo el género humano. Y que acoge, en literatura, a toda la literatura (o su "esencia"), más allá del orden diacrónico; un orden que puede posponer a Homero respecto de Leopardi o Proust.

La gran lección de ese Maestro que siempre rechazó irónicamente "ser" deriva quizás esencialmente de esto: que también la literatura, como el género humano, es una idea colectiva, una especie de alma de la cual participan todos los que han escrito. Utilizar a Borges, plagiarlo -aun paródica o irónicamente-, es un derecho que él nos concede. Porque creo que Borges "es" justamente eso: una fe soberana en la literatura y al mismo tiempo, paradojalmente, su radical negación: una solemne lección de escepticismo.

Tal vez por eso Borges tuvo detractores encarnizados tanto en la derecha como en la izquierda: porque dio a entender claramente, a través de sus metáforas literarias, su no adhesión a ninguna fe que no se basara ante todo en su escepticismo.

¨A qué adhirió realmente Borges? Me lo he preguntado a menudo más allá de sus circunstanciales elecciones políticas, muchas veces francamente irritantes.

Borges adhirió solamente a su inteligencia. Aparte de esta, no veo, en profundidad, ninguna otra adhesión. Con frecuencia he pensado que era un ilustrado que vivió fuera del Siglo de las Luces y que ya conocía el Novecento, algo así como un ilustrado "para atrás".
Me doy cuenta de que lo que digo puede parecer confuso y tal vez lo sea. Pero en la percepción que Borges tiene del mundo hay un sello, una nota que, en mi opinión, tiene justamente este significado: intentar la racionalización de la Babel de lo real sin la fe en la idea de progreso. Ubicarlo ideológicamente, pese a ciertas adhesiones de su vida, me parece por lo tanto estéril y quizá prematuro. Lo hará algún día la posteridad, si el mundo todavía puede disponer de semejantes valoraciones. Decir de él que es un escritor importante significa, sin duda, proclamar una obviedad y, críticamente, carece de valor. No obstante, su importancia no puede ser negada ni siquiera por quienes lo denigran (y no son pocos); y esto, desde el punto de vista crítico, significa algo. Su gusto por la invención y la paradoja, su capacidad para cuestionar lo que parecía definitivamente aceptado, su saber burlarse de las normas estéticas y morales son demostraciones de una agilidad intelectual indiscutible. Una consideración aparte merece además su capacidad para indagar la zona de sombra de lo real, para transmitirnos la idea de que lo evidente, lo obvio -en otras palabras, lo efectivo- poseen lados oscuros e insospechados que pueden alterar lo efectivo, darlo vuelta, además de ponerlo en jaque.

Este tipo de sutil operación, Borges la realizó sobre todo en sus cuentos llamados realistas (definición aceptada por él mismo), y entre los cuales me gusta citar por lo menos "Emma Zunz" (de "El aleph"), "Hombre de la esquina rosada" (de "Historia universal de la infamia") y "El Evangelio según Marcos" (de "El informe de Brodie"). Los cuentos realistas de Borges, muchos de los cuales salieron en la revista "Sur", de Buenos Aires, que él tomó en parte de hechos de la crónica (creo que es importante subrayar la atención que Borges dedicó a la crónica), para mi gusto personal son lo mejor que nos ha dado su narrativa: justamente porque, con el procedimiento de un extraño detective, transmitió, casi como un contagio, la duda sobre lo que es "verdadero", la desconfianza de la evidencia, la idea de la sustancia equívoca de la vida. Tomemos por ejemplo el cuento "Emma Zunz". Borges cuenta la historia (efectivamente ocurrida en Buenos Aires) de una chica judía de origen alemán que para vengar la muerte del padre se hace violar por un marinero desconocido para poder asesinar al hombre que había arruinado a su familia y darle a la policía una justificación válida. El cuento termina con estas palabras: "La historia era increíble, en efecto, pero se impuso a todos, porque sustancialmente era cierta. Verdadero era el tono de Emma Zunz, verdadero el pudor, verdadero el odio. Igualmente verdadero era el ultraje que había padecido. Solo eran falsas las circunstancias, lahora y uno o dos nombres propios".

Al indagar la paradoja de la vida y aplicarla a la literatura, creo que, esencialmente, Borges quiso significar que el escritor es, ante todo, un personaje en sí mismo. Si queremos creer en su paradoja y aceptar jugar su juego, tal vez nos esté permitido decir que Jorge Luis Borges, personaje de alguien que se llamaba como él, en cuanto tal no existió nunca. Es probable que su vida sea un libro.









domingo, 12 de junio de 2011

RUDIGER SAFRANSKI

"ROMANTICISMO. UNA ODISEA DEL ESPÍRITU ALEMÁN”
Los libros de este excelente filósofo y biógrafo alemán, son de una factura impecable. Cuando se lee a pesar del rigor académico de sus investigaciones y la riqueza textual, realmente se vive y se siente intensamente el descubrimiento de las claves del pensamiento del autor que trata, desde lo más intimo de su fuerza creadora, nos devela magistralmente la intricada trama de eventos que confluyen sobre la vida y la génesis de un hombre, acompañado siempre del estudio de las influencias intelectuales de cada época, del entorno familiar, no para darnos datos insustanciales, sino las claves de un itinerario vital.. Sus libros se leen con una pasión que desborda el pesado mundo de casi todos los libros de filosofía. El libro sobre Nietzsche, por ello se titula: “Biografía de su pensamiento”. He decidido transcribir una entrevista a propósito de la lectura que vengo haciendo de su último libro sobre el romanticismo Alemán.

Esta entrevista apareció en el suplemento Ñ de “Clarín” de Buenos Aires y otra a proposito de la visita hecha a la feria de Madrid España:

-¿Qué pasaba en su país en el inicio del siglo XIX para que surgiera un movimiento tan particular, interesante y complejo como el romanticismo?


-En ese momento, Alemania no era todavía una “nación” en sentido político, sino una unión cultural, lingüística. De ahí la importancia del arte, la música, la filosofía y la literatura, que ocupaban un lugar privilegiado en el ambiente burgués. Esto dio gran empuje a todo el movimiento literario-filosófico y permitió que la “generación” en torno al 1800 saliera a escena con proyectos audaces. Querían producir una revolución en el terreno del espíritu, despertar la originalidad y la fantasía del individuo. Florecía un deseo renovado del “yo”: en el centro de la atención se encontraba el “sujeto”, con sus sueños, pensamientos, fantasías. Había un gran gusto por la experimentación y un anhelo de lo infinito. Todo eso confluye en una disposición general del espíritu que luego recibe el nombre de Romanticismo.

-¿Cree que fue el momento más elevado de Alemania en cuanto a la producción de ideas filosóficas, literatura, poesía, arte?
-Sí, fue un momento de apogeo. Pero no olvidemos que el Romanticismo se hallaba íntimamente ligado a otras corrientes: el Clasicismo, el Idealismo, etcétera. En Jena, por ejemplo, bastaba con cruzar de acera para que se encontraran el Romanticismo y el Clasicismo. Los románticos eran los más jóvenes y rebeldes, y se disputaban la autoridad con los que eran un poco mayores, con Schiller por ejemplo. Goethe en cambio era admirado y honrado por los románticos, algo de lo que no renegaba pues se sentía halagado. También en la filosofía descollaban figuras que contribuyeron al apogeo del Romanticismo. Fichte, Schelling, Hegel: todos estuvieron inspirados por el espíritu romántico. ¡Y ni qué hablar de la música! El Romanticismo hizo de la música el lenguaje del alma. Durante este período la música devino en un lugar sagrado, cuyos profetas eran Beethoven y después Schubert y Schumann…

-En su libro “Romanticismo”, usted señala que la Revolución Francesa fue “el triunfo de la tiranía de la razón”. ¿Es un triunfo contra el individuo?

-La Revolución Francesa tuvo su origen en el espíritu de emancipación, pero luego terminó desarrollando un nuevo terrorismo del conformismo. La sociedad entera fue sometida a un nuevo tipo de razón y de virtud. La religión quedó mal parada, triunfó la utilidad económica…

-Usted afirmó que “el romanticismo es también una continuación de la religión con medios estéticos”. ¿Cómo considera el romanticismo a la religión?

-El presupuesto del Romanticismo fue una crítica abierta, ilustrada a la religión, es decir que cuando el Romanticismo entra en escena, la religión ya está debilitada. El Romanticismo considera la religión oficial, con sus dogmas e instituciones, muy limitada. Pero a diferencia de la Ilustración, no persigue el desencantamiento liso y llano de lo misterioso, sino que quiere conservar lo enigmático, lo infinito, lo misterioso, y no como una manifestación autoritaria impuesta desde afuera, sino como una “manifestación del alma”, esto es, una subjetivación de lo religioso. Lo que les preocupa a los románticos en primer lugar no es la moral sino las percepciones estéticas, ya sea en el arte, la literatura, la filosofía, la música. Por eso podemos decir que el Romanticismo sustituye la relación dogmática-moral con la religión por una unión estética-perceptiva con lo trascendental, es decir, es la continuación de la religión con recursos subjetivos, estéticos. En este punto podemos observar algunas similitudes con el tipo moderno de religiosidad…

-¿El Romanticismo jaqueó al cristianismo al ampliar la oferta de lecturas? La Biblia deja de ser la lectura por excelencia…
-Sí, el gran filósofo de la religión durante el Romanticismo, Friedrich Schleiermacher, considera que la Biblia es un buen libro, pero que en realidad cada uno puede hacerse su propia Biblia, encontrar su religión en su alma. Para Schleiermacher la religión es “sentido y gusto por lo infinito”.

-¿Cómo se puede entender la presencia del Romanticismo en el nacionalsocialismo?

-Los románticos se iniciaron muy centrados en lo subjetivo y luego fueron descubriendo el sentimiento de comunidad, y finalmente también el sentimiento de unión nacional, de historia nacional. Comenzaron a recolectar canciones y cuentos populares, etcétera. Pero abogaron siempre por la libertad y no eran nacionalistas. Pese a esto, más tarde los nacionalistas, y de hecho también los nacionalsocialistas, gustaron de remitirse al sentimiento nacional de los románticos. Esa instrumentalización posterior llevó en algunas ocasiones al –injusto– descrédito de los románticos. Finalmente, los ideólogos del nacionalsocialismo advirtieron que los románticos no cuadraban del todo con sus conceptos agresivos, racistas, y postularon su propio romanticismo que llamaron “romanticismo de acero” y que poco tiene que ver con el verdadero romanticismo.


-¿Qué marcas dejó el Romanticismo en la cultura alemana?


-La cultura alemana se encuentra atravesada por la tradición romántica. Thomas Mann, por ejemplo, siempre sostuvo ser un hijo del Romanticismo. La montaña mágica es una novela profundamente romántica. La música siguió siendo romántica por lo menos hasta Gustav Mahler y Carmina Burana de Carl Orff. El Romanticismo también se refleja en la cultura política. No es casual que el movimiento “verde”, ecologista haya logrado en Alemania sus primeras conquistas; eso está ligado a la tradición romántica del amor por la naturaleza.



(…)Rüdiger Safranski: "La rebeldía de hoy no necesita filósofos

El filósofo alemán Rüdiger Safranski (Rottweill, 1945) inauguró ayer la 70 edición de la Feria del Libro de Madrid. Safranski, cuya tesis doctoral fue Estudios sobre el desarrollo de la literatura obrera en la República Federal Alemana, es hoy en día uno de los mayores conocedores de la filosofía de Schopenhauer, Schiller o Rousseau. Ayer confrontó sus pensamientos a los movimientos de protesta que se están sucediendo en todas las plazas de España.

Usted ha dicho que las revoluciones antisistema proceden del Romanticismo. ¿Qué impulsa a la conocida como spanish revolution'?

No soy del todo consciente sobre si ese Romanticismo forma parte de lo que está ocurriendo en España, pero si miramos con cierta perspectiva, sí podemos observar que hay una ola de rebeldía y, sobre todo, un deseo de que las cosas pueden ser diferentes. Y esto siempre han sido pilares del Romanticismo.

¿Por qué cree que ha estallado en España y no en otro país europeo?


En Europa estamos todos sufriendo una crisis económica muy fuerte, sin embargo, en España, además, han surgido protestas contra la cultura política que se ha practicado en los últimos años. La gente está resentida con la economía, pero también se han dado cuenta de que los problemas del futuro tienen que ver con la responsabilidad de los políticos. Por tanto, lo que explica estos movimientos es la unión de una crisis económica y una crisis del sistema político.

¿Está naciendo una nueva época idealista?

Yo deseo que el Idealismo domine los intereses de las personas y no sólo las razones económicas, como ha sucedido en los últimos tiempos. El Idealismo siempre es algo bueno. Ahora bien, también debe ser corregido por el Realismo. En cualquier caso, sin Idealismo no hay entusiasmo, ni deseo, ni optimismo, ni autoestima. Al Idealismo o al Romanticismo, como decíamos antes, pertenecen todos estos conceptos.

¿Cuál cree que puede ser el resultado de estas manifestaciones que se están viviendo en España?


El problema es que los partidos políticos se han aislado de sus bases. Si no tiene lugar una reforma del sistema político, en Grecia o en España... Es necesario que el sistema político cambie y vuelva a sentir empatía hacia los ciudadanos. Si ese fuera el resultado de estas revoluciones, entonces habrían tenido resultados.

Qué filósofos se hallan detrás de este movimiento?

Marx estaba detrás de los movimientos del 68. Sin embargo, ahora creo que no hay una gran figura filosófica detrás de estas revoluciones. Es algo que está más en el debate. Yo creo que la rebeldía de los jóvenes de hoy no necesita una figura filosófica importante en la que apoyarse. Quizá la cultura pop está jugando un papel más importante que la "alta filosofía".
Y quizá el humanismo.

Claro. Tanto en España como en Alemania tenemos el problema de que las reflexiones sobre el ser humano han tenido últimamente una perspectiva económica. Y esto lo que consigue es agitar los sentimientos de violencia en el ser humano, porque la vida es algo más que la economía.

Por cierto, en los años 20-30, el paro, la crisis económica, dieron lugar a la aparición del Partido Nazi. ¿Corremos ese peligro?

La diferencia es que los tiempos para los nacionalismos ahora no son buenos. ¿Por qué? La mayoría de los problemas que tenemos no pueden ser resueltos desde el ámbito nacional. Esto es resultado de la globalización. Por eso no existe el peligro del nacionalismo, pero quizá sí pueden reaccionar algunos grupúsculos y puede haber un rebrote de los partidos conservadores.
¿Qué papel ha tenido la globalización en estos movimientos?
La gente joven maneja internet de una forma muy activa. Esto es una gran diferencia con respecto a lo que hizo mi generación. Y es lo que le ha dado un cariz global y diferente a lo que pudimos hacer nosotros en el 68.



domingo, 5 de junio de 2011

RICARDO PIGLIA PREMIO ROMULO GALLEGO


Piglia es un excelente escritor. Nunca se ha dejado presionar por la editoriales. Todos sabemos que estas exigen publicaciones periodicas, presionados por el mercado. Este excelente escritor es una  excepción a la regla.. Su trabajo es ponderado y sus novelas son artificios en los que se integran literatura, historia y política, bien escritos y donde decanta un ávido lector. En este caso las palabras del jurado no son una simple adulación: "su gran talento para situar la trama en un mundo preciso", por su "rigurosa observación de hechos y personajes", por "la nitidez de su lenguaje" y por "la sabiduría literaria que le permite cautivar al lector y mantener la tensión del relato con subterránea fuerza poética". También le otorgaron el premio porque "Blanco nocturno es reescritura de la novela de género", según los tres miembros del jurado —los escritores Carmen Boullosa y William Ospina, y un funcionario venezolano— que el jueves firmaron el veredicto. Este premio en los últimos años ha sido muy certero en las obras y autores que ha premiado: Los ganadores de las tres ediciones anteriores fueron el colombiano William Ospina, con El país de la canela; la mexicana Elena Poniatowska, con El tren pasa primero, y el español Isaac Rosa con El vano ayer.

Piglia, es libretista, periodista consumado, ha contribuido a la divulgación del género policiaco: “Blanco nocturna,  es una contundente muestra de su destreza en la materia, este género lo ha cultivado rigurosamente desde sus primeros escritos. Ha desarrollado una tarea de crítico y ensayista, publicando textos sobre Arlt, Borges, Macedonio Fernández, Sarmiento y otros escritores argentinos. En la red, en una página llamada calidoscopio narrativo Ernesto Shoo, hablando de su texto “ Plata quemada” define el trabajo de Piglia con absoluta perfección:

“Si Stendhal aspiraba a una prosa tan reticente como la del Código Civil, Piglia aspira a la de un acta policial. Esto es, a no hacer "literatura" sino intentar "el registro estilístico y el gesto metafórico (como lo llamaba Brecht) de los relatos sociales cuyo tema es la violencia ilegal". Así lo declara en el epílogo de Plata quemada.

Lenguaje llano, entonces, liso de metáforas. Más bien pedestre: el de la calle, el de la gente incapaz de expresar algo más que una demanda de necesidades primarias. Dinero, ante todo, y simultáneamente sexo, que no necesita del habla. También, la jerga del cronista policial, con las muletillas consabidas, y los lugares no menos comunes de las declaraciones oficiales sobre temas comprometidos.”

Dice adelante:

Lenguaje llano, entonces, liso de metáforas. Más bien pedestre: el de la calle, el de la gente incapaz de expresar algo más que una demanda de necesidades primarias. Dinero, ante todo, y simultáneamente sexo, que no necesita del habla. También, la jerga del cronista policial, con las muletillas consabidas, y los lugares no menos comunes de las declaraciones oficiales sobre temas comprometidos".

La influencia de Faulkner, Capote, Talase, es evidente, de igual manera autores como Brecht, Benjamin y Lukács, a Erich Auerbach, Szondi y Vernant, a los rusos Tiniánov, Sklovski o Bajtin.

Ojala a propósito del premio se lea con más intensidad a este escritor.









sábado, 28 de mayo de 2011

HARUKI MURAKAMI

Las extensas novelas de este autor Japonés tienen un encanto indefinible y sus historias son absolutamente diferentes a las  que se publican en occidente en los últimos años. Por mucho tiempo tuvo más éxito en Europa que en su propio país. Sus padres enseñaban literatura japonesa, suponemos que este factor fue decisivo para su vocación. Apasionado por la buena literatura, sobre todo Dostoievski, amante  de las buenas sseries de televisión y fans de "Lost".  Suele mantener su vida lejos de los estertores de la prensa y la fama y de hecho ha sabido resguardar con celo su privacidad. Desde hace más de cuatro años leo sus libros y siempre los espero con ansiedad. 

En sus novelas se refleja su amor por el pop, los Beatles, el Jazz y la música clásica, preferiblemente el barroco.

He querido traer la entrevista aparecida en la revista: “El cultural” de España, pues casi nunca las concede a proposito de la  publicación  de su último éxito 1Q84:

Haruki Murakami

"El Gran Hermano orwelliano ya no es una amenaza. Sabemos defendernos"

- Lea el comienzo de 1Q84


El éxito de Haruki Murakami (Kioto, 1949) es grandioso. Hace unos años era más popular en Europa que en su propio país, pero el autor de Crónica del pájaro que da cuerda al mundo oTokio blues ahora arrasa también en Oriente: en Japón vendió más de 500.000 ejemplares de su última novela, 1Q84, pocas horas después de lanzarla. Desde que salió a la venta, más de un millón de japoneses y dos millones de chinos y coreanos han adquirido el libro que publica la semana que viene Tusquets en España, en versión de Gabriel Álvarez Martínez. El Cultural ofrece hoy una de las pocas entrevistas concedidas por el escritor, en este caso a un diario alemán, así como el comienzo del libro, una historia de ciencia ficción sobre una asesina que descubre un misterioso mundo subterráneo .

La cifra inicial de 40.000 ejemplares de la primera edición alemana no fueron suficientes para satisfacer a una legión de fans que crece a toda velocidad. El autor, de 62 años, fue recibido como una estrella del pop cuando apareció por sorpresa en el teatro Admiralpalast de Berlín a mediados de octubre.

Sin embargo, el narrador japonés no se siente cómodo ante la expectación que crea. Para mantener su anonimato y poder coger el metro cuando está en su país, no aparece en televisión y muy rara vez concede entrevistas. Jamás habla de su vida privada. Por su libro De qué hablo cuando hablo de correr sabemos que practica deporte, que nada, corre maratones, y también que se levanta muy temprano. Nos recibe a las nueve de la mañana, vestido de manera informal, con camiseta y tejanos, en la habitación del hotel.
-¿Necesita entrenarse físicamente para poder escribir?

-En primer lugar, me divierte mucho. Pero escribir también es un trabajo agotador y para realizarlo es necesario estar en forma. Se necesita fortaleza física y mucha resistencia.

-También para 1Q84. ¿Sabía usted desde el principio que escribiría más de mil páginas?

-Sí, sencillamente lo sabía. Durante tres años trabajé en la novela todos los días, cinco horas cada mañana. Con una concentración máxima. Y eso consume mucha energía.

-El joven escritor Tengo, uno de los protagonistas de 1Q84, dice que no le gusta escribir por la noche, porque las frases le salen oscuras y tristes. ¿Le sucede a usted lo mismo?

-No escribo una vez que ha anochecido. Es una costumbre. Pero sí que puedo imaginarme que, por la noche, las historias se vuelven más oscuras y siniestras. Me levanto a las cuatro, me preparo un café, enciendo el ordenador y, a veces, escucho algo de música, por ejemplo, barroca. Pero últimamente no escucho música mientras escribo.

El origen de 1Q84

-Los títulos de algunas de sus novelas, como Tokio blues. Norwegian Wood o After Dark, están inspirados en canciones de los Beatles, de los Beach Boys o en piezas de jazz. Al principio de 1Q84, en la radio del taxi suena la Sinfonietta de Janacek; también podemos escuchar El clave bien templado de Bach, obras de Haydn y otras piezas barrocas. ¿Su gusto musical se decanta ahora por los clásicos?

-No, siempre he escuchado todo tipo de musica: jazz, clásica, rock, siempre que sea bueno.

-¿Cómo comenzó a escribir?

-Hacía sol y estaba viendo un partido de béisbol una tarde de abril. De repente, fue como si me hubiera caído un rayo y supe con toda claridad que sería escritor.

-¿Hubo algún factor desencadenante, alguna experiencia que inspirase 1Q84?

-La idea llegó de forma muy sencilla: iba en coche por Tokio, el tráfico era intenso y me quedé atascado en una autovía en medio de la ciudad. Miré por la ventana y pensé en cómo me sentiría si bajase del coche, lo dejase allí y descendiese al subsuelo. Ésa fue la idea desencadenante, de la que partió el personaje de Aomame. Así empezó. No sabía lo que ocurriría más adelante. Pero sí que detrás se escondía una gran historia.
-Aomame desciende por una escalera de emergencia de una autovía y llega a otro mundo. ¿Le ha sucedido a usted?

-No, yo tengo una vida muy normal. No tengo experiencias sobrenaturales. Pero cuando estoy escribiendo una historia, entonces creo en todo lo que mi historia puede ofrecerme: desde lo más cotidiano a lo más increíble. Si la historia lo necesita, continúo por ese camino. Pero no creo en fantasmas, extraterrestres ni cosas por el estilo; soy bastante realista y razonable.

-¿Va mucho al cine o ve mucha televisión?

-En absoluto. Sólo veo partidos de béisbol. Me encanta el béisbol.

-¿Y lee periódicos?

-No demasiados.

-¿No le interesa el día a día?

-Estoy informado de lo que sucede, por supuesto, pero no leo periódicos japoneses. Su prosa me aburre. Las revistas de información americanas son un poco mejores. No me interesan mucho los medios de comunicación. Estamos rodeados de toda esta información, de las diferentes opiniones. Me parece agotador y podría renunciar perfectamente a todo ello.

-George Orwell, a cuya novela 1984 usted hace referencia, quería que su libro se comprendiese como una advertencia contra el totalitarismo.

-Cuando Orwell escribió 1984, en 1949, la novela constituía una visión futurista. Para mí, 1984 se halla en el pasado y eso representa una gran diferencia. El Gran Hermano de Orwell era un monstruo peligroso, un dictador que vigilaba y controlaba a todos desde su posición dominante. La Gente Pequeña de mi novela 1Q84 constituye lo contrario: casi nadie puede verlos, viven escondidos y lo que nos hacen es oscuro y misterioso. El Gran Hermano ya no representa una amenaza para nuestra sociedad. Lo conocemos y sabemos cómo protegernos de él. Pero a la gente pequeña no la conocemos, por eso nos parecen tan siniestros. Así, también mis lectores pueden imaginárselos como quieran.

-¿Son ahora los sistemas sociales más caóticos?

-Bueno, también Occidente siente desconfianza hacia aquellos valores, instituciones y sistemas que parecían estables. ¿Quién confía ya en los sistemas económicos? Desde principios de este siglo el caos se ha globalizado. La falta de estabilidad es un fenómeno global. Y esta incertidumbre nos une a todos. Comenzó con la caída del Muro de Berlín. Teníamos la esperanza de que eso fuese el comienzo de un mundo mejor. Pero esa esperanza se evaporó con los atentados del 11 de septiembre. El mundo, tal como lo conocíamos, había perdido el rumbo.

-El tradicional dualismo entre capitalismo y comunismo ha sido sustituido por otro: el dualismo entre capitalismo e islamismo.

-En mi opinión, todos los “ismos” han caducado. Vivimos un siglo post-ideológico, en el que los “ismos” han perdido su poder.

-¿Y qué ha sustituido a las ideologías, a los “ismos”? Sus personajes parecen a menudo perdidos.

-Sí, están solos, buscan una conexión con el mundo, con un mundo más allá de las fronteras de lo que conocen. Por eso espero que mi historia los dote de valentía.

-¿Colecciona libros? -No, pero sí discos, tengo toneladas, estantes llenos. Los libros, los clasifico.
-¿También los de su favorito, Dostoievski?

-¡No, ésos no! Hay excepciones.

-En su libro cuenta que para Chéjov existía un lugar que quería visitar al menos una vez en la vida: Sajalin. ¿Tiene usted también un lugar similar, casi mágico, y cuál es?

-El mismo que Chéjov: Sajalin. Siempre he querido ir allí y conocer ese lugar supuestamente tan extraño.

-Entonces, ¿todavía no ha ido?

-Sí, estuve allí hace tres o cuatro años. Es enorme, pero no hay ni una sola librería. Aunque se pueden comprar libros en el mercado, donde los venden vendedores ambulantes que los han traído del continente. Allí encontré muchos de mis libros, una experiencia muy emocionante.





lunes, 23 de mayo de 2011

LAS MUJERES EN LA LITERATURA COLOMBIANA

He querido traer al blog el excelente ensayo de Juan Gustvo Cobo Borda.

LA MUJER EN LA LITERATURA COLOMBIANA
JUAN GUSTAVO COBO BORDA


De MARÍA a ROSARIO TIJERAS
Los personajes femeninos de la literatura colombiana han tenido que decir la verdad, antes que ser figuras ejemplares. Mujeres de tragedia y dolor.

Petrarca vio por primera vez a Laura y se enamoro de ella el viernes santo, 6 de abril de 1327, en la iglesia de Santa Clara de Avignon. Gracias al poeta todos asistimos a la cita y continuamos repitiendo sus versos: “Cuando hallandome yo desprevenido, vuestros ojos, señora, me prendieron“.

Así dos adúlteras célebres, Madame Bovary y Anna Karenina, todavía nos estremecen con lo trágico de su destino. Mientras que la Odette de Proust pasa de cortesana a señora dudosamente respetable.Y la impúdica Molly Bloom desgrana la salacidad verbal de su monologo, a la vez que Lady Chatterley continua sembrando flores en el bosque del pubis de su vital guardabosques.

Cuando estrechamos la óptica y nos fijamos en Colombia, la María de Jorge Isaacs parece cumplir con la habitual parábola nacional que nuestro mejor critico literario, Hernando Valencia Goelkel, resumió así:

“La dicha - el matrimonio, quiero decir - de Efrain y María se aplazo hasta que el llegara a la mayoría de edad. Quienes leyeron la novela de Isaacs recuerdan lo demás: mientras el héroe- y el tiempo - estaba cumpliendo ese requisito, María había muerto“.

La dicha, entre nosotros, no parece factible, se demora, se enreda, se sustituye por compensaciones menores. Pero no es acaso El amor en los tiempos del colera el gran recuento de una pasión terca y empecinada que finalmente triunfa, en la antesala de la muerte, el barco enarbolando la negra bandera de la peste?


Esa terquedad proverbial tiene su origen en Ursula Iguaran, matriarca por excelencia, se remonta al cielo con Remedios “la bella“ o insiste, apasionado e incluso senil, en los lechos clandestinos que de Petra Cotes a Delgadina prefieren el verdadero amor fuera de casa. En la clandestinidad de la prostitución consentida. La Madre o la Puta, pero muy pocas veces la mujer misma en su autónoma plenitud.


Gran frustración

Si no miremos el panteón nacional femenino. Desde la Aura de Vargas Vila, quien contrae matrimonio por conveniencia económica con un anciano, y luego muere de frustración, hasta La Marquesa de Yolombo, de Tomas Carrasquilla, de 1926, donde Barbara, la mujer mas rica de la región minera del titulo recibe su reconocimiento del rey de España, y se casa con Fernando de Orellana, quien la abandona en Cartagena. A raíz de ello se vuelve loca hasta el final de sus días: basta recordar la heroína de Delirio, de Laura Restrepo, para ver como esta tradición perdura.

Pero dos años antes de Barbara Caballero, en 1924, La Vorágine, de Jose Eustasio Rivera, nos sumerge en otra alucinación, esta vez vegetal. La del mundo que lleva a Alicia embarazada a abortar en la selva y a desaparecer en la nada de esa utopia, con crimen incluido. Similar en todo a la mestiza Nina que Cesar Piedrahita bautizara Toa (candela) y con la cual el medico Antonio Orrantia, trasunto claro del autor, tendrá una hija que muere junto con la madre en el parto.

El amor solo factible un momento antes de morir; la locura enclaustrando en su rígida celda; lo precario de las condiciones de salubridad, en el país, ponen a las heroínas de nuestra literatura en posturas limites, frente a un entorno de hipocrita control social. Así lo anuncia en el XVIII Genoveva Alcocer, quien en La tejedora de coronas (1982), de Germán Espinosa, es violada por los piratas en Cartagena y acusada de bruja ante la Inquisición. Quemada en la hoguera a los 90 años se erige indudable símbolo de la mujer que en pos del saber, como sor Juan Inés de la Cruz, topa con el poder, y es vencida por el.
Incluso siglos mas tarde, las tres heroínas de las novelas de Elisa Mujica, Celina, Catalina y Mirza Eslava, siguen padeciendo, desde su origen provinciano, desde sus ideales socialistas, desde su afán por ingresar a la universidad o asumir una vida propia a partir de sus trabajos, la sempiterna muralla de engaños y postergaciones, de seductores baratos y clandestinos abortos. Pero en su caso novelas como Los dos tiempos (1949) y Catalina (1963) derivaron hacia el reconocimiento de que la tradición de la escritura femenina en Colombia, y por consiguiente de sus heroínas, apenas si podía reconocerse en figuras como la madre Francisca Josefa del Castillo y Soledad Acosta de Samper. Había que partir de cero. Por ello la ficción en el caso de Elisa Mujica dio paso al misticismo y a sus libros sobre Santa Teresa de Jesús.

Quizás una de las pocas novelas colombianas donde la heroína despliega una madurez y un dominio de si misma, ademas de las heroínas de García Márquez, sea la Wanda de Alvaro Mutis en La Ultima Escala del Tramp Steamer (1989). Musulmana nacida en Beirut, y de solo 24 anos, Wanda al ser dueña del barco de cabotaje obtendrá su independencia y libertad económica para culminar su educación europea y enamorarse de ese capitán vasco de 50 años, Jon Iturri. Consciente de lo profundo de su pasión pero también de lo efímero y endeble de la misma, ligada a la lenta agonía de ese barco que mas parece surgir del celebre poema de Pablo Neruda, el Fantasma del buque de carga, que de cualquier realidad naviera o comercial. Cuando el narrador, en cierto momento, nos menciona a Tristán e Isolda nos damos cuenta de que Mutis esta intentando conferir un aura mística a esa tragedia humana. De trascender esos encuentros de pocos días, en los puertos del mundo, a una constelación de almas afines, por mas que el capitán vea destrozado su barco en los raudales del Orinoco y ella retorne a la ortodoxia de su raza y religión.
Solo que en nuestro días, y finalmente, Rosario Tijeras, con la vertiginosa visualidad alucinante de su saga de amor y muerte, vuelve a replantearnos el atroz dilema: madres que permiten a sus compañeros abusar de sus hijas menores de edad, para así mantenerlos cerca, en la celda de la sexualidad. Hijas que luego reprocharan a sus madres no esas violaciones consentidas sino el saber y proclamar que con ellas, jóvenes, disfrutaron mas sus enfermos padrastros. Tal la venganza.

Desde aquella niña bien de Cali que termina prostituta, la María del Carmen Huerta de Que viva la música (1977), de Andrés Caicedo, hasta el tiro, bailando, que cancela a la heroína de Jorge Franco, no parece demasiado atrayente el papel de la mujer en nuestras letras. Pero tampoco el país queda muy bien representado. Quizá la literatura haya tenido el penoso deber de decir la verdad mas que erigir figuras que nos convoquen y unan. Que nos hagan sentir como nosotros también vimos el fantasma de Helena sobrevolando las murallas de Troya, aunque ella no estuviese allí y los hombres se mataran, durante una década, por un ensueño colectivo. Tal la fuerte poesía que emana de la mujer.





domingo, 8 de mayo de 2011

MEMORIA Y CONFLICTO ARMADO EN COLOMBIA

En este portal de literatura he querido comentar sobre la necesidad de ordenar una bibliografía esencial de los textos publicados sobre la violencia Colombiana y que en los últimos años constituyen un aporte inigualable a la salida del conflicto. En primera instancia es vital recordar que solo el reconocimiento y la narración de esta barbarie con toda la lista de victimarios y de victimas, de masacras y expropiaciones, de narcotráfico y bacrim, de historia y genealogía, que desafortunamente se mantiene en pleno auge, nos permitirán empezar la tarea de reconciliación, de la mano de una voluntad férrea de todos para salir adelante y los actos concretos del gobierno y la creación de leyes que permitan crear la plataforma legal y efectiva para los resarcimientos que correspondan.


Desde la publicación de los dos tomos clásicos de Umaña Bernal y Fals Borda sobre la violencia en Colombia, editados por la universidad nacional en los años 60, en Colombia se han venido publicando libros muy serios sobre el tema, que en mi primer sondeo superan las mil publicaciones. A esto se suma la infinidad de estudios inter-estatales y aquellos realizados por las ONG, que representan un aporte inigualable para la comprensión de nuestra realidad.

Basilio Baltasar cifre, quien tiene un excelente blog en el país de España, reseñando la publicación del libro “Historia de un estado clandestino” de Jan Karski, por editorial acantilado, en la que se refleja “el desprecio de este por el nazismo es una ejemplar lección moral. Las voces que se oyen crepitar en estos documentos evocan la epopeya de unos hombres y mujeres obligados a elegir su destino en un momento crucial de la historia europea, pero el relato de su lucha contra el nazismo no es el recuerdo de una hazaña bélica sino el sustento moral de la memoria que aún hoy encuentra su plenitud de sentido en aquella insurrección”.

Narra en el blog, algo que nos debería servir de ejemplo, de sustrato moral, para entender la importancia de la memoria, pues el número de matanzas y la gravedad de nuestra violencia lo ameritan. Dice Karski:

En su sobria y puntillosa narración Karski cuenta cómo se burló de la Gestapo, cómo visitó el gueto de Varsovia, cómo entró en el campo de exterminio, salió de Polonia, atravesó las fronteras de la Europa ocupada y llevó hasta Inglaterra y Estados Unidos la noticia que conmovería al mundo. Se entrevistó con destacados integrantes del Gobierno británico, con el presidente Roosevelt, con H. G. Wells, con Arthur Koetsler, con miembros del Pen Club, con periodistas y profesores, y con cuanto ilustre o influyente ciudadano estuviera dispuesto a escuchar el relato de la barbarie alemana. Impartió conferencias, publicó artículos y se mostró dispuesto una y otra vez a repetir con minuciosidad todo cuanto había visto con sus propios ojos.

A sus interlocutores, efectivamente, les consterna el delirante pogromo que se está ejecutando en Europa. Pero el transporte masivo de seres desquiciados por el miedo y la humillación, apiñados como ganado macilento en cloacas y fosas comunes, no consiguió movilizar las fuerzas necesarias para impedir de inmediato la matanza.

En 1981 Jan Karski recordó ante la Cámara de Representantes de los Estados Unidos el significado de aquel crimen y de aquella impotencia: "Soy un católico practicante. Y declaro que la Humanidad ha cometido un segundo pecado original. Este pecado la atormentará hasta el fin del mundo. Ese pecado me atormenta. Y quiero que así sea".

Es cierto, imposible dejar pasar la historia impunemente. Colombia tiene todo para salir adelante, en medio de las inequidades y las injusticias que todavía nos asedian. Este portal empezará a hablar de aquellos libros sobre violencia que deberemos tener en cuenta.

En la feria del libro, fuera de aquellos textos de muchos secuestrados, que afortunadamente están liberados, los libros técnicos sobre la manera de llevar los procesos de reconciliación, la lectura de la violencia desde diferentes en informes y ediciones universitarias, se dictaran algunas conferencias sobre el tema





sábado, 30 de abril de 2011

ERNESTO SABATO

Como nos duele la muerte de este grande de las letras Argentinas y del mundo. Este hombre doctorado en ciencia y dedicado de lleno a la literatura después de un largo periplo por el universo de los átomos y la física, se dedicó a las letras, dejando obras que describen lo más profundo e intricado de la naturaleza humana.

Reproduzco la nota de “Clarín “:

La literatura argentina despide a uno de sus íconos populares. El escritor Ernesto Sábado murió esta mañana a los 99 años en su casa de Santos Lugares. Autor de "El túnel" y "Sobre héroes y tumbas", también fue uno de los rostros emblemáticos del regreso democrático, al encabezar la Conadep.



El fallecimiento fue confirmado por su colaboradora, Elvira González Fraga. "Hace quince días tuvo una bronquitis y a la edad de él esto es terrible", contó en diálogo con Radio Mitre.

Testigo y paradigma de su tiempo, con el fallecimiento de Ernesto Sábato a los 99 años se extinguió -en su casa de Santos Lugares- la vida de un escritor emblemático de la literatura argentina, pero también una figura que adquirió una dimensión diferente luego de la dictadura militar con su labor al frente de la Conadep (Comisión Nacional de Desaparición de Personas).

Lejos de asumir un rol incontrastable, el autor de la trilogía de novelas "El Túnel" (1948), "Sobre héroes y tumbas" (1961) y "Abbadón el exterminador" (1974) fue un escritor y un ser humano polémico, cruzado por sus propias contradicciones, presentes en algunos de sus personajes literarios.



"Nunca me he considerado un escritor profesional, de los que publican una novela al año. Por el contrario, a menudo, en la tarde quemaba lo que había escrito a la mañana", declaró una y otra vez para referirse a esa obra que marcó las generaciones del 60 y 70 y se desdibujó cuando sus ojos comenzaron a fallar, para ser reemplazada por la pintura.


Sus escritos finales, que incluyen memorias y crónicas de la vejez, constituyen su postrera y desvaída despedida con la escritura, más allá de algún destello vital como la conmovedora confesión de amor a su colaboradora Elvira Fernández Fraga, hoy al frente de la fundación que lleva su nombre.


Su figura recobró fuerza como portavoz de valores añorados por una sociedad lacerada primero por la dictadura militar y luego por el neoliberalismo imperante en los años 90. Su mensaje se concentró en los jóvenes: "Sólo quienes sean capaces de encarnar la utopía -dijo- serán aptos para el combate decisivo, el de recuperar cuanto de humanidad hayamos perdido".
Días antes de su nacimiento, el 24 de junio de 1911, falleció un hermano suyo de 2 años llamado también Ernesto, un hecho que lo marcaría de por vida.

De origen calabrés, su padre tenía un molino harinero en la localidad bonaerense de Rojas y con su hermano Arturo salían a comprar frutas en una volanta. En ese pueblo donde expresó su deseo de ser enterrado pasó su niñez.


El ideario de Sábato se va delineando a partir de su adhesión al Partido Comunista, en tiempos del general Augusto Sandino, los mártires de Chicago y la terrible dictadura de José Evaristo Uriburu, que lo lleva a la clandestinidad.

Con dudas acerca de la infalibilidad del materialismo dialéctico y en pareja con Matilde Kusminsky, joven de 19 años que se va de su casa para unirse al escritor, Sábato viaja a Moscú pero en el camino escapa a París, ante el inicio de las purgas de Stalin.

A su regreso obtiene su doctorado en el Instituto de Físico-Matemática. Bernardo Houssay le da una beca en 1938 para trabajar con el matrimonio Curie en París. Allí conoce al pintor cubano Wilfredo Lamm y a integrantes del grupo surrealista.


En esos días escribe "La Fuente Muda", una novela de la que sólo publicó algunos capítulos en la revista Sur.

A principios de los 40, Sábato junto a su mujer y su pequeño hijo viaja a las sierras cordobesas a vivir en un rancho precario: "Deseaba vivir en la meditación, afrontar los hechos esenciales de la vida y ver si podía aprender lo que tenía para enseñarme...".

Pero consigue un puesto en la Unesco y regresa a París: "hundido en una profunda depresión, frente a las aguas del Sena, me subyugó la tentación del suicidio", confiesa en sus memorias.
En esa época afianza sus vínculos literarios: conoce a Victoria Ocampo y a Borges ("interminables fueron las conversaciones sobre Platón y Heráclito de Efeso, lamentablemente, en 1956 nos separaron ásperas discrepancias políticas").

Según el propio Sabato, "`El túnel` fue la única novela que quiso publicar, y para hacerlo debí sufrir amargas humillaciones. A nadie le parecía posible que yo me dedicara a la literatura".

Entre su obra ensayística figuran "Uno y el universo"; "Hombres y engranajes", "El escritor y sus fantasmas", "Apologías y rechazos" y "La robotización del hombre". Además, el "Romance de la muerte de Juan Lavalle", cantata que compuso junto a Eduardo Falú.


Fue nombrado Caballero de las Letras y las Artes, distinción instituida por André Malraux y la Cruz de la Orden de la Legión de Honor (Francia, 1980). Entre otros galardones, recibió el Premio Cervantes, el Menéndez Pelayo, el Premio Jerusalén y la Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes de Madrid.

Luego de la dictadura militar, Sábato asumió la dirección de la Conadep, organismo que por primera vez puso al descubierto los crímenes de lesa humanidad ocurridos en la Argentina. Un compromiso que continuó hasta el final, como lo testimonian sus diversas intervenciones sobre el horror perpetrado en esos años.

Al finalizar los años 90, apareció su libro de memorias "Antes del fin"; al filo del siglo XXI publicó "La resistencia" y en junio de 2004, "España en los diarios de mi vejez". Para ese entonces ya habían muerto su mujer Matilde y uno de sus dos hijos.

El homenaje que le ofreció el Premio Nobel de Literatura, el portugués José Saramago durante el III Congreso de la Lengua Española realizado en 2004 en Rosario (Santa Fe) mostró -una vez más- el enorme cariño de la gente común por el escritor. Hasta se dio el lujo en esos días de cumplir uno de sus sueños y se fotografió junto a todo el equipo de Rosario Central.

Para entonces sus apariciones públicas eran cada vez más esporádicas; refugiado en Santo Lugares, su casa se convirtió en un lugar de peregrinación constante, sobre todo el día de su cumpleaños.

Allí, en su biblioteca, con los libros apilados en orden, entre sus cuadros y el sonido del viento colándose por la vieja arboleda, Sábato recibía a familiares, vecinos y amigos e invitaba a pasar a los jóvenes que, como parte de un ritual, tímidamente lo atisbaban por la ventana.

Cuando tuvo que restringir este rito, fue todo el pueblo de Santos Lugares el encargado de organizar una gran fiesta para celebrar, sin duda, la vida de su habitante más ilustre.