lunes, 5 de octubre de 2026

KAREN


 Todos en el barrio le decimos la coste, su universo humano se expresa con aliento y pasión en un espacio comercial  muy pequeño, una casa perfecta para su familia al frente del negocio, está habitada por solo mujeres y un numero variopinto de clientes que le han servido para conocer la naturaleza humana en todas su contradicciones y avatares. Es muy pequeña lo que no impide manejar su caracter fuerte y sincero, recio diría, sin ataduras. Tiene ojos expresivos llenos de brillo. Un rostro bello y camina como una hormiga por el local atendiendo clientes y vituperando sobre lo divino y lo humano. Ella me recuerda a Ursula Iguaran, que es una mujer de carácter fuerte, sumamente práctica y trabajadora. Mantiene unida a su familia y saca adelante el hogar mientras los hombres se distraen en guerras, inventos o locuras. Su sinceridad en ocasiones le trae problemas, pero esa el menor de sus preocupaciones. En el libro  "El cuento de la criada", de Margaret Atwood,  Offred / June, es  la voz de la resistencia y la memoria en medio de una distopía totalitaria que busca borrar a las mujeres. Evoco este texto por Karen, resiste a una sociedad de derecha, marginada y pobre que conesto con sus opresores sin saber que son esclavos mansos.

La tienda es más una cantina que una tienda. Sus clientes son los mismos tomadores consetudimarios, sus vecinos y ella los conce al dedillo. Esto les molesta porque las mentiras ya no funcionan en este lugar.  Por el negocio evoco la lectura de la novela  "La colmena" (1951) de Camilo José Cela. Es una obra coral con más de 300 personajes, donde el verdadero protagonista es el grupo social (un Madrid asfixiante de la posguerra) más que un héroe individual. En este caso hablamos de medellín, del barrio fatima. En la colmena hay un personaje muy diferente  a Karen, es doña Rosa la dueña del café donde se reúnen muchos personajes. Físicamente corpulenta y de carácter avaro, dictatorial y desagradable, representa la hipocresía y la crueldad de una burguesía enriquecida en la miseria ajena. En cambio la Coste es fuerte pero amable, regañona pero condescendiente, no tiene nada de ávara y sabe que la vida en el fondo es una mierda y solo debemos lidiar con el día. La felicidad no baja del cielo, hay que ponerle trampas a las rutinas lacerantes para escapar de sus servidumbres y poder reir de sus locuras. 

La coste tiene dos hermosas hijas.  Una madre que parece una matrona costeña en un mundo urbano que no le es ajeno pese a ser de provincia. En su casa se maneja un orden prestablecido. Su vida marcada por este lugar, el negocio y sus hijas, parece signada por la resistencia, el habito de no comer entero y un rechazo a toda propuesta de amor. 

Nunca se me olvidará esta tienda. Allí ratífique del absurdo humano, de como los seres se juzgan implacablemente, sobre la presión social, el conformismo masivo y cómo el ser humano pierde su identidad individual para arrastrarse con la manada. Nada que no alivie una cerveza bien fria.